Ahora que no puedes tenerme... Me deseas.
Capítulo nueve
-Kazuto- dijo Asuna –Ya es tarde, está oscureciendo... Será mejor que regreses a casa para que descanses...
-No, no me quiero separar de ti... ¿Quieres que me vaya?... –preguntó separando a Asuna de su pecho, ya que aún seguían abrazados. El tiempo pasaba raudo, ellos simplemente no lo notaban.
-Por supuesto que no quiero que te vayas- dijo mirando sus ojos oscuros. –Por mí que te quedaras para siempre a mi lado, así, abrazados...
-No sabes cuánto te amo Asuna... Eres lo más preciado que tengo, soy muy afortunado de tenerte, de poder besarte, acariciarte, abrazarte, mimarte, y por sobretodo de amarte tanto como lo hago.- dijo con profundo sentimiento, se notaba por la forma de mirar a su novia.
-Kazuto...- dijo con un hilo de voz. Jamás le habían dicho palabras tan llenas de sentimiento. Su corazón latía a mil por hora. –Yo nunca había amado a alguien, hasta que llegaste tú, entraste a mi vida para quedarte, no me alejaré de ti, quiero que estemos juntos para siempre, que sigamos siendo novios, en un futuro ser tu esposa, formar una familia, tener muchos hijitos y morir juntos. Te amo tanto... Que ni siquiera podría decir exactamente una cifra, te amo sin medidas...
El corazón de Kazuto podría salir de su pecho en ese mismo instante, sin pensarlo dos veces tomó de la cintura a la pelinaranja y la atrajo hacia el, la abrazó apretadamente, Asuna se asfixiaba pero no le importó, le encantaba cuando Kazuto la abrazaba de esa manera, podía sentir cuanto la quería. La pelinaranja alzó su rostro y a tientas buscó sus labios, lo besó tiernamente. –Cómo te amo!- pensaba. Se separaron tiempo después, pero sus frentes de mantenían unidas, se observaban en silencio, no necesitaban hablar, con sólo mirarse podían decirse todo.
Ya había oscurecido por completo, Kazuto pensó que ya era hora de ir a su departamento, no tenía clases los lunes por la mañana al igual que Asuna, pero si tenía otras cosas que hacer como estudiar.
-Asuna es tiempo de que descanses, te acompaño a tu departamento.- dijo el pelinegro
-Bueno amor.- respondió
Subieron las escaleras tomados de la mano, al llegar a su destino Kazuto apoyó a su chica contra la pared y la besó desaforadamente, Asuna realmente se sorprendía de cuan apasionado podía ser el pelinegro, adoraba realmente cada vez que su novio la besaba de esa forma, una sensación magnífica la envolvía en esos momentos, no podía explicarla.
-Te amo infinito...- dijo el chico al separar sus labios.
-Te amo infinito...- le correspondió. –Gracias por nuestra estadía en la playa... Fue hermoso, no lo olvidaré.
-Gracias a ti, por ser mi novia.- al decir esto Asuna se sonrojó, y el también.
-Envíame un mensaje cuando llegues a tu casa, conduce con cuidado.- le advirtió
-Tendré cuidado y tú noticias de mí cuando regrese.
Sin decir más el chico se acercó al sonrojado rostro de su novia y depositó un tierno beso en esos labios que tanto le enloquecían.
Asuna entró a su hogar y cerró la puerta tras de sí, se apoyó en la puerta y suspiró sonoramente, luego de tocar sus labios con los dedos de su mano derecha, sin notar la presencia de sus fastidiosas amigas.
-Pero que enamorada estas!... Suspiro tras suspiro... Tan maravilloso es el chico?- dijo Rika con malicia. Mientras Keiko solo reía sin poder controlarse.
-Rika! Keiko! Por qué están aquí?...- dijo completamente avergonzada, ya no estaba roja, estaba pálida y fría, sus amigas siempre lograban poner sus nervios de punta.
-Pues que esperabas... Somos tus amigas y obviamente estábamos preocupadas, necesitábamos saber si habías llegado sana y salva.- dijo su compañera de modo sarcástico mientras inspeccionaba cada parte de su amiga.
Incomoda ante la mirada inquisitiva de Rika dijo –Siiii? No me creo lo que dices...
-Jajajajajajaja...- reía Keiko- cuando logró calmarse añadió- La verdad... E-es q-que... Queríamos s-saber que t-tal tu c-cita...
-Hummmm con que esa era su verdadera intención... Jajaja- dijo cabizbaja, ocultando su bochorno.
-Siiiii! Tienes que contarnos todo, eres nuestra amiga y nos preocupamos por ti... Por favor cuéntanos! Siii?- dijo Rika con notoria ansiedad. Parecía una verdadera chismosa, pero Asuna la quería mucho aunque la molestara y avergonzara siempre.
-Está bien chicas, les contaré...- dijo Asuna resignada, sabía que si no lo hacía sus amigas no la dejarían dormir, ya estaba bastante cansada. Contó todo, detalle por detalle, inclusive sus momentos románticos, obviamente con notoria vergüenza. Terminó su relato completamente abochornada, esperando que sus amigas se rieran o algo parecido, pero no esperaba lo que pasaría después.
Rika estaba llorando, llorando? Sí llorando.
-Rika? Que sucede?- preguntó la pelinaranja asustada.
-N-nada- dijo entre sollozos- e-es q-qué fue... T-tan... R-romántico...- llorando otra vez. En verdad se notaba afectada.
-Awwwwww- dijo Keiko- En verdad tuviste un hermoso fin de semana, me alegro mucho por ti, me encanta que tengas a alguien tan especial como Kazuto san, es un chico muy bueno y está profundamente enamorado de ti, cada vez que te mira se nota ese brillo en los ojos que por supuesto tú también tienes. Espero que estén juntos por siempre.- agregó con una sincera sonrisa.
-Muchas gracias por tus palabras Keiko chan, me agrada que acepten mi relación con Kazu, realmente lo amo...- suspiro- Lo amo...
-Awwwww- se emocionó aún más Rika, por momentos podía ser una persona muy emocional, hecho que podías ver muy pocas veces en tu vida, así que eran momentos excepcionales que Asuna y Keiko aprovechaban, y así lo hicieron, juntas abrazaron a Rika, quien se dejó querer por un momento que lastimosamente duró poco.
Ya dejando de llorar- Eres toda una pervertida Asuna...- riendo
-Y volvió-dijo Keiko
-Siempre arruinas estos momentos tan lindos Rika- dijo entre molesta y avergonzada la pelinaranja.
-Pero es verdad!... Mira que dormir con el... Oye y como fue?- preguntó interesada
-Fue...maravilloso...-dijo con cierto rubor en sus mejillas, recordando sus besos, sus fuertes brazos que la rodeaban y su suave pecho en el cual descansaba.
-Y solo durmieron?
-RIKA!- dijeron Keiko y Asuna al unísono.
-Solo quiero saber...
-S-Sí s-solo dormimos... Nada más...- dijo la pelinaranja con bochorno
Estudiándola por un momento y notando que decía la verdad Rika agregó –Muy bien, nunca te entregues así de fácil, no ha pasado mucho tiempo desde que se conocieron, solo fue su primer aniversario, el tiempo debe transcurrir un poco más antes de que bueno, que eso pase...- lo último lo dijo con leve rubor en sus blancas mejillas.
-Lo sé Rika- dijo Asuna- Aunque realmente lo deseaba, lo deseo con todo mi ser- pensó
Keiko estaba levemente dormida en el sofá, así que decidieron ir a descansar, ya era bastante tarde. Asuna miró su reloj de pulsera –Las 2 am!?- exclamó. –El tiempo pasa muy rápido cuando conversas con tus amigas.
-Y más si hablas de temas tan interesantes- agregó Rika.
Asuna solo le dirigió una mirada de reprobación y se acercó a la pequeña Keiko para despertarla. Apagaron las luces de la sala y cada una de dirigió a su habitación. Asuna ya en su cama revisó su celular y allí estaba el esperado mensaje.
"Amor ya llegué a casa, sin novedad. Espero que descanses y duermas muy bien. Esta noche yo soñaré contigo y espero que tú hagas lo mismo. Te amo infinito."
Releyó el mensaje unas veces antes de caer a los brazos de morfeo.
Te amo infinito...
A eso de las 10 pm Kazuto llegó a su edificio, subió las escaleras a saltos, estaba tan feliz, su novia le provocaba una inmensa alegría además de otras tantas emociones que para resumir no diremos porque eran bastantes. Agitado llegó a su departamento, sacó la llave del bolsillo de su chaqueta y sintió un palmetazo en el hombro, sorprendido se giró preparado para dar un golpe, al voltearse se encontró con el gracioso rostro de su amigo pelirrojo y el moreno de su amigo Agil.
-Que hacen aquí ustedes dos?
-Que crees que hacemos... Obviamente te esperábamos para que nos contaras lo sucedido en tu romántico viaje- dijo Klein con una pícara mirada.
-Tienes que contarnos todo Kazuto... Klein y yo hemos venido unas cuatro veces desde las 7 pm para ver si habías regresado... Tenemos mucho interés por saber.- agregó el moreno.
Por supuesto que los hombres son más sinceros y directos, sin rodeos atacaron a su amigo con cada pregunta que le hacían.
-Antes de hablar, entremos. No les contaré lo que sucedió aquí afuera, un poco de privacidad por favor. Pero primero debo enviarle un mensaje a Asuna, me pidió que le enviara uno cuando llegara.- dijo tomando su celular y escribiendo el texto.- Sus amigos lo miraron de manera burlona, en verdad Kazuto se veía enamorado.
Ingresaron al departamento, se acomodaron y se enfrascaron en una larga conversación. Kazuto relató cada detalle de lo sucedido el fin de semana con profunda efusión. Sus amigos lo escuchaban entre fascinados y burlones el relato del pelinegro.
-Kazuto- lo llamó Klein- A que base llegaste?- preguntó pícaro.
-KLEIN!- exclamó Kazuto, mientras Agil solo reía.- Asuna es una señorita yo no le haría algo que ella no quisiera, yo la respeto, porque la amo.- dijo con profundo sonrojo en su rostro.
-Solo era una pregunta amigo, no es para que te sientas mal, además ella es preciosa, es obvio que como hombre te pase algo al verla.- razonó Agil.
-Si lo sé, obviamente admito que me pasa de todo cuando estoy con ella, la deseo como no te imaginas, pero no la obligaré a nada. Yo la esperaré, la esperaré hasta que esté lista, por amor puedo esperarla toda una vida.
-Pero que ternura eres!- dijo Klein sonriendo dulcemente a su amigo. –Eres un caballero Kazuto, en verdad estoy muy orgulloso de ti. Cuida a tu chica, ella es una joya y eres muy afortunado de tenerla.
-Es verdad- dijo Agil –Que daríamos nosotros por tener una novia como la tuya... –suspirando
-Pues Asuna es mía... Pero tiene amigas... Son muy lindas, tal vez si se comportan se las presento.-
-SIIIIIIIII! MUJERES!- dijeron al unísono, parecían bastante necesitados.
Kazuto pensó lo que había dicho y se lamentó. –Yo y mi boca.
Cuando era cerca de las 3 am luego de la larga conversación y una serie de películas que habían visto, Agil y Klein se despidieron de su amigo. Kazuto se fue a su dormitorio, puso su pijamas y se durmió con una sonrisa en su rostro.
-Asuna...- suspiró.
A la mañana siguiente se levantó más tarde de lo habitual, el fuerte rugido de su estómago lo había despertado. Se levantó y realizó su rutina diaria de cada mañana de día lunes, como no tenía clases se dio un baño más largo de lo normal, lavó sus dientes, se afeitó y secó su pelo. Regresó a su habitación y eligió la ropa que usaría, una playera ajustada de color negro, un jeans azul y sus zapatillas de color blanco. Luego de vestirse se dirigió a la cocina, buscó en la despensa algo para preparar desayuno, pero la encontró vacía. –Rayos, olvide ir de compras... Será mejor que vaya ahora, más tarde debo estudiar.
Salió raudo de su departamento, cuando estaba a punto de llegar a la escalera su rostro se ensombreció.
-Por qué está ella aquí?- pensó, ya que vio a la chica que había roto su corazón el año anterior. Había superado ese momento de su vida, por lo que se sintió un poco estúpido debido a que pensaba esquivarla y no hablarle.
Shino se acercó al pelinegro asombrada. – Wooooo pero que guapo está! Creció mucho en este último tiempo, por lo que veo tiene un cuerpo excelente, su mirada sigue siendo la misma, pero... Tiene un brillo especial en ella, lo que lo hace aún más hermoso. No debí rechazarlo aquella vez- pensó. Sin duda sus pensamientos eran una maraña en la cabeza de aquella chica, pero aun así caminó hacia el muchacho.
-Kazu- dijo la castaña con tono coqueto –Ha pasado tanto tiempo desde que no nos vemos... Has cambiado mucho- dijo tocando uno de los fuertes brazos del chico. Kazuto se soltó del agarre, levemente molesto.
-Shino, si ha pasado mucho... Bueno si he cambiado un poco- dijo rascado su rostro con una mano, un tanto sonrojado.
-Vives aquí?- preguntó la castaña con interés.
-Mmmm si vivo aquí, en el 737.- respondió
-Mira qué coincidencia... Yo también vivo aquí, en el 706- respondió alegre.
Kazuto sintió una punzada en el estomago, si bien había superado aquella situación, no quería ver a Shino ni mucho menos que fueran vecinos, eso sí que no se lo esperaba.
-Ahhhh- respondió con desgano.
Sin notar el rostro de Kazuto Shino preguntó –A donde vas? ¿Te acompaño?
-Debo comprar algunos víveres para la semana, olvide comprarlos ayer.- dijo sonriendo ya que había recordado el porqué lo había olvidado. Esa sonrisa si la notó la pelicastaña.
-Que linda sonrisa tienes Kazu- dijo sonrojada.
-Hummmmm gracias?- respondió algo confuso por el piropo de la chica –Que rara esta! Ella nunca me había dicho algo así- pensó.
-Y? Te acompaño? Yo también debo comprar algunas cosas para la semana.- insistió.
-Está bien...- dijo desganado.
La chica tomó del brazo al pelinegro y juntos fueron a un pequeño minimarket que se encontraba en la calle frente al edificio. Kazuto en silencio recorría los pasillos, escogiendo lo que compraría, ella por su parte no comprendía el silencio de su amigo, pero no quiso romperlo así que también sacaba cosas de los estantes igual o más callada. Pagaron lo que compraron y regresaron a la imponente edificación en la que vivían.
Kazuto llegó a su departamento sin notar que su amiga lo había seguido, entró con las bolsas y al cerrar la puerta Shino la detuvo poniendo su pie y afirmando la parte posterior con su mano libre.
-Pensé que ya te habías ido.- dijo levantando una de sus cejas en un gesto de asombro.
-Puedo pasar? No nos vemos de hace mucho tiempo, tenemos mucho que contarnos. Al menos concédeme el deseo de saber un poco más de ti.
Kazuto abrió la puerta y la dejó pasar. –Está bien... Supongo que tienes un poco de razón, fuiste mi amiga por muchos años hasta ese día...- por un momento se sintió mal al recordar aquel día, pero ese sentimiento se borró al pensar en su novia.
-Tu eres mi amigo Kazuto, nunca dejaste de serlo para mí.
-Sí, lo sé, recuerdo que eso fue lo que me dijiste... Solo eras mi amiga...
-Yo en verdad lo siento... Luego de que te destrocé me di cuenta... De que yo te amaba Kazuto, solo que no lo sabía hasta que te di por perdido- Ante lo que la castaña dijo Kazuto se sorprendió en sobremanera, realmente se sintió muy confundido.
-Por qué me lo dices ahora... Por qué no en ese momento... Tú no me querías como yo te quise a ti. Tú me rechazaste...- dijo mirándola entre triste y enojado.
-Yo te quiero Kazuto, te quiero como nunca he querido a otro... Por favor dame una oportunidad para hacerte feliz. Para darte todo lo que en ese momento no te supe dar... Yo en verdad te extraño, extraño tus abrazos, tus sabios consejos, tu tierna mirada, extraño tu parca forma de ser... Solo déjame ser la novia que tú quisiste que fuera... Por favor…- miró suplicante.
Kazuto no podía creer lo que estaba ocurriendo –Esto es un sueño?- se preguntó. –No definitivamente no- se dijo para sí en el momento en que Shino se colgaba a su cuello y lo besaba, un beso desesperado. El pelinegro no correspondió el beso, solo se quedó estático, completamente helado con los ojos abiertos del asombro. Reaccionando apartó a la chica de sí. –Lo siento Shino. Tú y yo no podemos ser más que amigos. Yo estoy enamorado, perdidamente enamorado de una chica, que afortunadamente ya es mi novia. Ella me ama de la misma forma y no pienso cambiar lo maravilloso que tengo con ella por lo que tú me ofreces, realmente no tiene sentido. Mi vida junto a ella es la mejor vida que puedo llevar, ella es mi complemento perfecto, toda ella es perfecta. El destino la trajo a mi de una forma inexplicable. Definitivamente ella es todo para mí. Tú fuiste importante en mi vida, pero eso ya pasó, sinceramente perdiste tu oportunidad, yo no pienso perder la mía... Amo a Asuna con toda mi existencia y mi amor seguirá hasta el fin de los tiempos y mucho más allá.
El rostro de la castaña se cubrió de lagrimas, no pensó que Kazuto tuviera novia, se sintió muy mal, pero definitivamente iba a luchar por él, lo había decidido. Kazuto debía ser de ella de nadie más. Secándose las lágrimas que bordeaban su afinado rostro lo miró y dijo
—Tu amor por mí no se pudo acabar así como así, yo lucharé por ti, no importa lo que deba hacer. Tú serás mío.
-Entiende Shino, yo ya no guardo rencor por lo que me hiciste, pero no puedo verte como mi novia, yo en verdad AMO a Asuna, sin ella no puedo vivir.
-Solo estás confundido- dijo acercándose al pelinegro, tomando su rostro con sus manos e intentando nuevamente besarlo. Kazuto quito de su rostro las pequeñas manos de Shino.
-Por favor, basta.- dijo de modo frío y cortante.
La muchacha lo miró confusa. –Como pudo enamorarse de otra? Yo fui su único amor... Fui...- esa palabra hizo eco en su cabeza. Nuevas lágrimas brotaban por la comisura de sus ojos.
-Deberías ir a tu casa Shino.- le dijo el pelinegro –Conmigo no lograrás nada.- agregó. Se giró sobre sus pies y se dirigió a la cocina la preparar su desayuno. Shino comprendió que Kazuto quería que se fuera, caminó hacia la puerta y dijo lo bastante fuerte para que el chico escuchara. –No dejaré de luchar por ti.- y cerró la puerta tras de si.
Kazuto dejó de preparar lo que hacía y tomó su celular, marcó el número que se sabía de memoria y esperó.
-Kazuto kun- dijo Asuna con tierna voz
-Hola amor mío.- dijo cantarín.- Solo llamaba para decirte cuánto te amo, que nunca pero nunca voy a separarme de ti, nada ni nadie me separará de ti porque te amo infinito...
-Eres tan romántico Kazu- dijo sonrojada –Yo también te amo infinito y nada ni nadie me alejara de ti, porque eres todo lo que necesito.
-Te amo Asuna, nunca lo dudes.
-Yo también te amo Kazuto.
-Con mi vida... Te parece si nos vemos después de clases?
-Por supuesto amor.
-Bueno entonces te paso a buscar, cuando salgas espérame.
-Muy bien, Te amo.
-Yo también a ti amor. Más que a todo.
Al colgar Kazuto se sintió más aliviado, su Asuna siempre lo hacía sentir mejor, y no dudaba de lo que sentía por ella. Un amor puro y sincero que no se comparaba con ningún otro amor sobre la tierra.
