Disclaimer: Los personajes de CardCaptor Sakura no me pertenecen, son obra y gracia del fantástico grupo Clamp. Yo solo soy una vaga que hace esto por diversión :3.
Summary: Al llegar a la preparatoria, Sakura Kinomoto se planteó tres objetivos: olvidar el pasado, mantenerse fuerte y enamorarse del chico correcto. Lástima que Shaoran Li decidió volver a aparecer en su vida.
Te quiero
Capitulo nueve ~ Revelaciones inesperadas I
Primaria de Tomoeda – 6 años atrás.
–¿Y en serio tendrás que irte? –preguntó con la desilusión pintada en el rostro un niño de ojos dormilones. El castaño frente a él hizo algo parecido a un puchero y asintió.
–Mi madre solicita mi presencia en China, ya no hay nada que pueda hacer –susurró dirigiendo su mirada ámbar hacia la ventana.
–Vaya, realmente es una lástima Li… ¿no volverás nunca más? –Shaoran Li se encogió levemente de hombros a la vez que una sonrisa triste se formaba en sus labios. Yamazaki le puso una mano en el hombro y le sonrió como siempre lo hacía–. Seguro habrá otra oportunidad para reunirnos, Li. Mi sexto sentido nunca falla – el otro niño lo miró de reojo y rodó los ojos.
–¿Debería creerte, Yamazaki? –el de cabello negro y eterna sonrisa soltó una pequeña risa. Levantó uno de sus dedos y abrió la boca; sin embargo, antes de que cualquier cosa pudiera salir de ella una pequeña con dos largas trenzas apareció detrás de él.
–¡Yamazaki! Si crees que viniéndote a esconder cerca de Li-kun conseguirás salvarte de mi furia, ¡estás muy equivocado! –lo zarandeó con todas sus fuerzas. El aludido se limitó a sonreír.
Shaoran observó la disputa entre sus compañeros y meneó la cabeza, ¡ese par sí que era extraño! Observó el salón con melancolía y suspiró, había algo acerca de ese lugar que iba a extrañar. Sintiendo cierta incomodidad acerca del ambiente tan feliz a su alrededor, decidió que era hora de ir a dar un último paseo por la escuela.
Caminó por los pasillos lentamente sin prestar mucha atención a los lugares por donde pasaba.
Había sido un año muy bueno allí Japón, pensó con una leve sonrisa adornando su infantil rostro. Quizá había sido un poco extraño al principio, pero sus compañeros lo habían hecho mejor. Más llevadero. Y al final había terminado haciendo los amigos que se prometió que no haría. Un pequeño suspiro escapó de sus labios mientras su mirada se clavaba en el piso.
"No me quiero ir…"
–¡Hey, Li! –escuchó una voz llamarlo. Una pequeña figura se paró a su costado y él levantó la vista hacia ella.
"Tomoyo Daidouji"
–Hey, Daidouji –le saludó con amabilidad. Ella le sonrió tan pacíficamente como siempre.
Daidouji era extraña, siempre lo había tenido claro, pero era una persona agradable. Además, ella estaba incluida en el grupo de amigos que dejaría. Sí, la extrañaría a ella y a su rara afición por las cámaras.
–Escuché que viniste hoy solo para despedirte. ¿Tienes que volver a China tan pronto? –preguntó la niña con algo de pesar en la voz. Él asintió quedamente y volvió a mirar al piso–. ¡Vaya! Es realmente una lástima, yo tenía grandes planes para ti y… –se calló súbitamente y él arqueó una ceja.
–¿Qué dices? –ella se limitó a reír de manera extraña e hizo un ademán con la mano para restarle importancia.
–¡Qué espero que te vaya bien, digo! Sabes que todos acá te extrañaremos –la incomodidad se apoderó de Shaoran otra vez. Asintió una vez más y se dispuso a seguir con su camino.
–Cuídate, Daidouji –dijo casi en un susurro.
–¡Oh! No te vayas sin antes despedirte de Sakura-chan –le advirtió. Él se paró en seco y asintió de espaldas mientras ese nombre resonaba fuerte en su cabeza…
"Sakura Kinomoto"
Si pudiera hablar de la primera amistad que hizo cuando llegó a Japón, esa definitivamente tendría que ser Sakura. La fastidiosa niña de la sonrisa radiante y la energía inacabable. Mientras seguía con su camino con el corazón algo más acelerado y un sonrojo inexplicable para él en las mejillas, no podía evitar pensar que Kinomoto era una persona especial.
"¿Y qué más da? Ya no la volveré a ver…"
Él nunca había querido ser su amigo, porque su primer pensamiento cuando la vio fue "problemas". No sabía por qué, pero desde el principio había intuido que acercarse a Kinomoto no era nada bueno para él. Sin embargo, ella se había metido en su vida sin que él si quiera lo notara. Y le agradaba, ella era agradable. Y tenía una bonita sonrisa también.
Le gustaba ser su amigo, porque a su lado se sentía libre. Y libertad era algo de lo que él no gozaba. De repente, notó que en los últimos días, sobre todo desde que supo que se iría, se encontraba pensando mucho en Sakura. Y eso lo irritaba, ya que parecía que no podía sacarla de su mente. Además, dolía darse cuenta de que probablemente una pequeña parte de su ser iba a extrañarla.
Se paró junto al árbol de cerezo de la escuela e inspiró fuerte a la vez que cerraba sus ojos. ¡Tenía que dejarse de tonterías! Eso de estar extrañando a una niña o pensando mucho en una era raro. Sus hermanas se burlarían si lo supieran. Además, se suponía que para él cosas como los amigos debían ser tan solo un segundo plano. Lo primero era el clan.
"Ya déjalo, Shaoran"
Decidió obedecer a su voz interior y sonrió a la vez que sentía la brisa acariciarle el rostro.
"Libertad…"
Un ruido detrás suyo lo hizo abrir los ojos abruptamente. Un pequeño quejido lo alarmó y al buscar de dónde provenía se topó con la figura de una pequeña niña de cabello castaño y grandes ojos verdes.
"Sakura Kinomoto"
Se la quedó mirando mientras ella gimoteaba levemente intentando pararse. Su corazón sintió un pinchazo al verla sufrir.
–¿Estás bien? –se escapó la pregunta de sus labios. Podía sentir la preocupación apoderándose de su cuerpo cada vez un poquito más. Ella volteó el rostro revelando sus mejillas sonrojadas y sus grandes orbes verdes llenos de lágrimas. La muchacha atinó a asentir varias veces con la cabeza de manera graciosa.
Shaoran se acercó y le tendió la mano para ayudarla a levantarse. Las expresiones del rostro de su compañera eran tan cambiantes que no pudo evitar sonreírle. Ella siempre tenía el mismo efecto en él.
–¿Pa…pas-sa al-al-go? –la oyó tartamudear. Sintió algo calentarse en su interior al verla tan linda e indefensa.
"¿¡Linda?! ¿Y ahora qué tonterías estás pensando!"
–No, bueno… –dudó sobre lo que debería decir. Soltó algo de aire y volvió a mirarla con seguridad– es solo que… ¿de verdad estás bien? Me hubiera gustado ayudarte, pero estaba un poco lejos. Además, esa piedra era demasiado grande. ¿No te hiciste daño?
-No, no –replicó ella rápidamente–. En serio me encuentro bien –le dirigió una dulce sonrisa y él no pudo evitar que el nerviosismo se apoderara de su cuerpo–, no tenías que preocuparte por mí.
Un leve sonrojo apareció en sus mejillas sin que pudiera hacer nada para evitarlo. Su corazón latió un poco más rápido y la confusión no se hizo esperar. Todo lo que le sucedía siempre que estaba alrededor de Sakura Kinomoto era extraño.
Estar junto a ella era sinónimo de torpeza y nerviosismo. Como si todas aquellas cosas malas que había podido controlar en sus cortos diez años de vida aparecieran juntas. Y eso le fastidiaba.
Se quedaron en silencio por unos momentos, solo mirándose el uno al otro con expresiones algo raras. La vio apretar la boina que traía entre sus manos con fuerza y respirar hondo. Parecía que en cualquier momento colapsaría.
-¿Estás bien…? –el rostro de su compañera parecía estar hirviendo de lo rojo que se encontraba. Oh no, allí estaba la preocupación por ella otra vez. Sacudió ligeramente la cabeza y levantó la mano hacia ella con cautela. Entonces la castaña lo miró con decisión y…algo que lo confundió demasiado.
-¡Yo…yo…solo quiero decirte que…tú me gustas mucho! –gritó y cerró los ojos con fuerza.
"¿Q-qué…?"
El trayecto de su mano se quedó a medio camino, no podía moverse. Sintió su rostro arder, ¿le había dicho eso realmente?, ¿le gustaba a esa persona? Por alguna extraña razón, los momentos vividos al lado de la castaña llegaron a su mente. La recordaba tan bien. Recordaba cada sonrisa, cada detalle y cada momento que habían pasado juntos desde que había llegado un año atrás. Su corazón se aceleró más sin quererlo. ¿Qué le pasaba?, ¿por qué sus manos sudaban?, ¿por qué las palabras no le salían?, ¿por qué no podía quitarle la mirada de encima?
Se asustó ante la cantidad de cosas que se acumularon en su interior. Todo eso era demasiado. Shaoran no podía entender nada. No le gustaba esa sensación. Se sentía como atado…se sentía atado a la única persona que era sinónimo de libertad en su vida.
"No quiero estar atado a nada más. Ya tengo suficiente"
Su respiración se volvió algo irregular y apretó sus puños a sus costados. Lo que sentía no eran nervios, el ardor de su rostro no era vergüenza, el sentimiento en su pecho al saber de esos sentimientos no era felicidad y, definitivamente, no correspondía a tales tonterías.
Ella debía estarse burlando de él. Sí. Seguro era todo una burla o un tonto juego. Quizá quería algo que contarle a sus amigas, pero él no era un juguete. Tenía que ser eso, porque de lo contrario no habría esperado a último momento para declararse, ¿no? ¡Él se iría!, ¿de qué servía una confesión en esos momentos?
"Ya no te veré, ¿por qué me dices esto justo ahora?"
Y, en algún punto entre todas sus cavilaciones, perdió el control.
-¿T-tú…? –la pequeña voz de la niña frente a él lo llamó. Shaoran apretó más los puños.
-Tú no… ¡no vuelvas a decir tonterías como esas! –gritó. ¿Por qué todos querían algo de él?, ¿por qué nunca podían solo tomar lo que él les ofrecía? La muchachita enrojeció más.
-¿Por…?
-¡No te quiero cerca de mí! ¿Bien? –se pasó una mano por el cabello desordenándolo–. No sé quién te piensas diciéndome ese tipo de cosas.
-Yo lo siento mucho –musitó mientras se volteaba con la cabeza gacha. Shaoran respiró un poco más tranquilo al no tener su mirada acosándolo.
Fijó sus grandes ojos ambarinos en su espalda, observándola dar pequeños pasos.
"Quieres detenerla, ¿no?"
La voz en su cabeza lo alteró en sobremanera. ¡Él no quería nada con ella!
-Nunca me fijaría en alguien como tú, no sé porqué tenías esperanzas –las palabras abandonaron sus labios en un intento por convencerse de que estaba haciendo lo correcto. Ella le dirigió una mirada brillante e incrédula que lo puso más nervioso si eso era posible. Sus manos estaban temblando–. No me mires así ahora, es tu culpa por ser tan tonta. No me interesas, no intentes si quiera volver a hacer algo como esto.
Sin más que decir, comenzó a correr como si huyera de algo más fuerte que él. Lo último que vio de Sakura Kinomoto fue su mirada triste y cristalina. Esa mirada que se quedó grabada en su consciencia por un largo tiempo.
–Y esa…esa es la historia –dijo el castaño evitando la mirada de su mejor amigo.
Eriol Hiragizawa se mantuvo en su silla con el mismo gesto neutral con el que había escuchado la mayoría del relato de Shaoran. Algunos minutos pasaron sin que ninguno dijera nada.
"¿Qué demonios estará pensando?"
La impaciencia fue apoderándose poco a poco del ambarino. ¡El cuatro ojos seguía observándolo de esa manera tan perturbadora! Explotó, por fin, cansado de la situación.
–¡Bueno, ya! Di algo –exigió con el ceño fruncido. El pelinegro soltó un suspiro y se acomodó los lentes.
–¿Qué esperas que diga? –preguntó mirándolo directamente a los ojos. El otro chico balbuceó algo sorprendido por la pregunta.
–N-no lo sé, ¿qué opinas de todo el asunto? –sugirió de repente sintiéndose tímido a la vez que jugaba con sus dedos. Eriol acarició ligeramente su barbilla con una de sus manos.
–Uhm, ¿te refieres a Sakura Kinomoto confesándote sus sentimientos? –el ambarino enrojeció hasta parecer una manzana madura.
–¡No lo digas así! –gritó alterado.
–Pero si eso es lo que fue… –dijo con un tono demasiado inocente para tratarse de él. Shaoran lo fulminó con la mirada.
–Bueno, al menos ya estarás contento de saber de qué rayos va todo el asunto –el chico de las gafas asintió.
–Ahora muchas cosas son claras –el castaño alzó una ceja intrigado.
–¿Qué clase de cosas?
–Ya sabes, la actitud tan impulsiva que Kinomoto-san solo muestra ante ti o ese aparente recelo que tiene Daidouji-san cuando estás cerca de su amiga –el otro desvió la mirada sin saber exactamente qué decir.
–Entonces… ¿crees que Kinomoto aún sigue…tú sabes…molesta conmigo? –vaciló un poco.
–Ni lo dudes. Aunque no debería decirte esto, pero sería mejor si te disculparas en alguna oportunidad –el chino soltó un suspiro de cansancio y se sentó.
–Lo sé, pero…bueno…es difícil hablar con ella –susurró.
–Debe serlo, pero tienes que hacer el intento. Fuiste un verdadero…bueno, ya sabes. Lo que hiciste no estuvo bien –hizo una pequeña mueca.
"Genial. Lo único que me faltaba era alguien como Eriol juzgándome…no hay duda de que tengo que buscar la forma de pedir perdón"
–Además, se lo debes a ese pequeño tú al que le gustaba tanto Kinomoto-san como para alterarlo de esa manera –todo pareció congelarse en ese mismo instante.
Shaoran se quedó con la mirada clavada en el piso mientras una pequeña y traviesa sonrisa se instalaba en los labios del inglés.
"¿Gus…gustar?"
–¿Shaoran?, ¿estás bien? –preguntó con tranquilidad. El aludido pareció ir despertando poco a poco de su shock y le dirigió una mirada furibunda.
–¡¿A qué demonios te refieres con que me gustaba Kinomoto?! –Eriol pareció muy despreocupado para el tono que él utilizaba.
–Bueno, es bastante obvio. Espera, ¿no lo sabías? –el heredero de los Li respiró profundo e intentó controlar tanto su acelerado corazón como su carácter.
–A mí no me gustaba –replicó algo más calmado.
–Realmente eres así de idiota. Acéptalo, Shaoran –sugirió encogiéndose de hombros. Él no pudo hacer más que exasperarse.
–¡A mí no me gustaba ni me gusta Kinomoto! –su grito probablemente se escuchó por toda la cuadra. Su mejor amigo, aunque dudaba mucho que Eriol fuera realmente un buen amigo, le lanzó una mirada suspicaz que no le dio buena espina.
–¿Quién dijo que te gustaba ahora? Yo me refería al pasado, cuando eras un mocoso más inmaduro e impulsivo –Shaoran tragó pesado.
"No, no, no, no. Está jugando con tu mente. Siempre lo hace. A ti NO te gusta esa boba. NO, NO, NO. ¡Ni te gustó!"
–Vete a contar cacahuates, Hiragizawa. A mí nunca podría atraerme alguien como ella –dijo antes de salir de aquel lugar dando un portazo.
Eriol mantuvo su expresión de falsa sorpresa unos segundos más y luego una sonrisa traviesa apareció en su rostro.
"Ya lo veremos, Shaoran…ya lo veremos"
–Y así fue como sucedió… –terminó con un suspiro la castaña. Escuchó un resoplido al otro lado de la línea mientras jugaba con el cordón del teléfono. Al parecer no era la única a la que las tonterías de Li no le parecía nada bien.
–Vaya que se pasa de la raya… –dijo la suave voz de Tomoyo y ella pudo adivinar que estaba frunciendo el ceño.
–Lo hizo por asustarme. Admito que no estuve bien cuando insinué cosas sobre él –reprimió una pequeña sonrisa al recordar el rostro de su compañero–, pero él estuvo peor jugándome ese tipo de bromas. ¿Cómo se supone que voy a verlo a la cara? –gimoteó.
–Olvídalo, Sakura. No debes ponerte nerviosa frente a él, solo darás pie a más burlas por su parte. Sería mejor si lo tratas como si nada hubiera sucedido –aconsejó la pelinegra. La castaña asintió aún cuando no la estaban viendo.
–Creo que tienes razón...además, la única razón por la que no terminé destruyendo un parque entero fue por ese chico tan amable. Al menos consiguió sacarme de mi estado "No me importaría ir a la cárcel por asesinar a Shaoran Li" –una pequeña risita se escuchó a través del teléfono y ella misma esbozó una sonrisa.
–Ah sí, ese chico… –había algo en el tono de voz empleado por su prima que le dijo que estaba en aprietos.
–Ajá –agregó esperando a ver con qué le saldría la pelinegra aquella vez.
–¿Y no te pidió tu número o algo? Quizá te guiñó el ojo. Uhm, si me das los datos suficientes creo que podría averiguar a qué escuela va –la ojiverde enrojeció y comenzó a negar repetidamente con la cabeza.
–No, no, no es lo que estás pensando. Es decir, él fue amable, p-pero eso fue tod-do –logró decir. La risa musical de la otra muchacha continuó resonando en el teléfono.
–Oh vamos, solo estaba bromeando… –rodó los ojos con la seguridad de que Tomoyo iba muy en serio.
–Ya, claro. Además, no parecía ser de preparatoria. Lo veía un poco más… –su voz se apagó a la vez que volvía a perderse en sus pensamientos sin poderlo evitar. En su mente, evocaba una y otra vez la agradable sonrisa de aquel extraño.
–Así que te gustan los mayores, ¿eh Sakura? –la menor de los Kinomoto enrojeció a más no poder y apretó el aparato entre sus manos.
–Cr-creo que es hora de irme, aún no he terminado la tarea. ¡Y ya deja de decir tonterías, Tomo-chan! –exigió nerviosa.
–Bien, bien, lo siento –Sakura soltó un suspiro sin saber si creerle–. Cuídate mucho, nos veremos el lunes, ¿bien? –esbozó una pequeña sonrisa ya algo más tranquila ante el cambio de actitud de la muchacha.
–Bueno, cuídate –cuando estaba a punto de colgar, la voz al otro lado la detuvo.
–¡Solo una última pregunta!
–De acuerdo –aceptó algo extrañada.
–¿Era muy guapo, no? –la risa de Tomoyo volvió a inundar sus oídos a la vez que su rostro se tornaba carmesí una vez más.
–¡Nos vemos el lunes, Tomoyo! –exclamó avergonzada y colgó tan rápido como pudo.
"¿Pero qué clase de preguntas son esas? ¡Dios! Si a penas lo vi por algunos minutos…"
Hizo un puchero y se tiró boca abajo en su cama. Su mirada se cruzó con la de uno de sus osos de felpa.
"Bueno, quizá…quizá si era guapo. Quizá muy guapo…"
Y después de pensar eso, hundió la cara contra su almohada.
Shaoran se revolvió entre las sábanas por enésima vez en la noche. Llevaba bastante rato así…y ya era la segunda noche que no podía dormir bien a causa de ese…de ese…asunto.
"Es imposible. ¿Es que cómo se le ocurre a Eriol…?"
Cruzó los brazos sobre su pecho y frunció el ceño. Definitivamente, ese inglés se estaba volviendo cada día más loco.
"Kinomoto nunca ha sido mi tipo"
Se sintió satisfecho por unos segundos con esa respuesta, hasta que esa molesta voz en su cabeza hizo otro acto de aparición.
"¿Desde cuándo tienes un tipo?"
Le entraron ganas de darse la cabeza contra la pared. ¿No podía sencillamente olvidar el asunto y ya!
"Estoy siendo absurdo. ¿Por qué alterarme por algo que nunca me había si quiera cuestionado? Si rechacé a Kinomoto hace años fue porque no me gustaba. Y ahora…ella es insoportable. Sí. No hay nada por lo cual estar nervioso"
A pesar de sus afirmaciones, no logró quitarse el molesto rostro de la muchacha de la mente. Inhaló fuertemente para calmarse. Necesitaba pensar con claridad.
"Haber…es solo Kinomoto. Es cierto que solía ser agradable, pero nada más. Porque si alguien me gustara, yo me daría cuenta…"
Eso pareció lograr calmar sus nervios. Con algo más de paz interior se acomodó de costado en la cama, afianzando la almohada contra su rostro con uno de sus brazos. Cerró los ojos y una pequeña sonrisa se instaló en sus labios a la vez que se dejaba llevar poco a poco por el sueño…
"Porque uno se da cuenta cuando le pasan ese tipo de cosas, ¿verdad?"
Abrió los ojos de golpe al notar esa nueva duda que se había instalado en su cabeza. Emitió un sonido lastimero y volvió a dar vueltas por la cama completamente consciente de que, probablemente, estaría así toda la madrugada.
–Vaya Shaoran, luces terrible –exclamó Eriol nada más verlo al día siguiente. El castaño no se molestó en saludar a nadie. En un estado semi-inconsciente, se dirigió a su asiento tropezando un par de veces.
Soltó su maletín de manera descuidada mientras todos los presentes en el salón lo observaban con curiosidad. El rostro pálido y ojeroso del apuesto ambarino no era para ser pasado desapercibido. De manera cautelosa, el mejor amigo inglés del muchacho se acercó.
–Shaoran, ¿estás bien? –detrás de él apareció Yamazaki con una mirada entre curiosa y divertida.
–Creo que Li ha sido víctima del cazador de sueño –Eriol miró al muchacho de pequeños ojos y parpadeó.
–¿El cazador de sueño? –preguntó para seguirle la corriente. El otro asintió.
–Sí, cuentan que en antiguas tribus de indígenas americanos las epidemias de enfermedades por falta de sueño eran comunes. Todo esto era causado por un maligno espíritu al que nombraron el "cazador de sueño". Según lo que se sabe, el cazador de sueño roba las ganas de dormir de la gente para que pierdan su energía y con el tiempo enfermen y así poderse llevar sus almas al limbo de lo más temible y desconocido donde serán sus esclavos por…
–¡Yamazaki! –gritó Chiharu interrumpiendo la historia del chico.
–¿Sí? –preguntó con tranquilidad.
–¡Deja de andar inventando tonterías y mejor ven conmigo que quiero hablar sobre lo del baile! –Le exigió arrastrándolo fuera del salón–. No puedo creer que no puedas pasar un día sin inventar cosas que… –la voz de la morena se perdió en el pasillo y el chico de los lentes no pudo evitar sonreír. Ellos eran una pareja divertida y peculiar. Su atención se volcó nuevamente hacia su mejor amigo quien aún estaba desparramado en su silla con cara de zombie.
–¿Mala noche, Xiao? –preguntó burlonamente. El chino ni si quiera se molestó en dirigirle la mirada–. ¿Será que estuviste pensando mucho en los asuntos relacionados con cierta adorable muchacha? –el ceño fruncido de su mejor amigo le anunció que debía dejar de fastidiarlo.
–No –aquel monosílabo fue el único sonido que emitió.
–Ya veo –dijo con una sonrisa pícara bailándole en los labios.
El timbre sonó y el pelinegro no tuvo más opción que dirigirse a su sitio. Al sentarse, notó como la curiosa mirada de Tomoyo Daidouji se posaba brevemente sobre su amigo y luego sobre él. Al encontrarse sus ojos, ella los desvió primero claramente incómoda.
"Así que tratando de averiguar cosas nuevas, ¿eh?"
El sonido estridente de la puerta al abrirse llamó la atención de todos, menos de Shaoran Li. La cabeza de Sakura Kinomoto se asomó con timidez por esta y el suspiro de alivio que emitió al notar que no había llegado aún el profesor hizo reír al aula entera.
–Hoe… –dijo con las mejillas rojas–, ¡buenos días a todos! –saludó alegremente mientras se dirigía a su sitio con más calma. Casi todos respondieron al saludo, excepto, nuevamente, por cierto ambarino que parecía perdido en su propio mundo.
Sakura pasó al lado de los pelinegros y les dirigió una pequeña sonrisa que ellos correspondieron ampliamente. Al llegar a su lugar, su mirada se clavó en aquel ser que parecía sin vida que ocupaba el lugar de su odioso compañero. Parpadeó confundida al verlo y cuestionó con la mirada a sus amigos para saber qué pasaba. Eriol le respondió con una sonrisa y un encogimiento de hombros.
La muchacha asintió y procedió a sentarse tratando de parecer tan tranquila como pudo.
"Recuerda lo que dijo Tomoyo, ¡no debes mostrarte molesta ni intimidada! Sencillamente trátalo como si fuera otro más. Aunque haya estado a punto de…de… ¡ugh! Olvídalo, compórtate como una persona civilizada. Sonríe y saluda"
Volteó a colocar su maletín en la parte de atrás del asiento y entonces observó algo más detenidamente a Li. Definitivamente, se notaba la falta de sueño del muchacho. Dejando atrás toda clase de resentimiento, lo miró algo preocupada por su salud.
–Buenos días, Li. ¿Estás bien? –al escuchar su voz, el muchacho había dirigido su muerta y clara mirada hacia ella. Sus ojos parecieron abrirse un poco más acentuando las terribles ojeras que los adornaban.
–¿Kinomoto? –preguntó como si ella fuera un fantasma. Frunció el ceño confundida, pero antes de poder decir cualquier cosa ya tenía el rostro de su compañero a pocos centímetros de distancia mirándola intensamente.
–¿S-sí? –preguntó nerviosa por la repentina cercanía. Él no respondió, tan solo se dedicó a verla fijamente por algunos segundos. La castaña parpadeó un par de veces sin saber qué hacer.
"¿Y ahora qué le sucede?"
Notó como poco a poco los ojos muertos de Li volvían a brillar poco a poco mientras la veía y como sus mejillas adquirían una tonalidad rosa haciéndolo lucir bastante adorable. Entonces, su expresión serena y concentrada se transformó a una extraña que ella no supo identificar. Como si algo lo frustrara. Tan rápido como se había acercado, Li ya se había alejado nuevamente cubriendo con una de sus manos parte de su rostro.
–Li, ¿estás bien? –preguntó arrugando la frente. Él se limitó a asentir una vez–… ¿seguro? –cuestionó nuevamente sin poder evitarlo. Su cara se había tornado de un color casi escarlata.
–¡Estoy bien, no molestes! –exclamó un poco demasiado fuerte. La expresión de la ojiverde se tornó indignada.
"Esto es lo que gano al interesarme por él"
Quiso responderle, pero el sonido de la puerta abriéndose otra vez la hizo dirigir su mirada al frente. La profesora Mizuki lucía una radiante sonrisa mientras ingresaba al aula.
Se efectuaron los saludos correspondientes y entonces ella se aclaró un poco la garganta.
–Bueno, muchachos, como ya se les había informado hoy ha llegado por fin su tutor. Quisiera que por favor conocieran al profesor Tsukishiro Yukito quien estará acompañándolos por el resto del año.
Todos se centraron nuevamente en la puerta del salón mientras esta se abría lentamente. A través de ella, un muchacho alto, delgado y de cálidos ojos color miel cubierto por unas delicadas gafas entró. El salón se sumió en silencio mientras él se acomodaba al frente y hacia una pequeña reverencia.
–Tsukishiro Yukito, mucho gusto. Estaré encantado de compartir con ustedes durante el resto del año –muchos de los alumnos parpadearon. Entonces, segundos luego, los murmullos iniciaron por doquier.
Tomoyo observó con una sonrisa al nuevo profesor que solo seguía sonriendo ante las frases que iban y venían de un lado al otro del salón. La profesora también le sonreía condescendientemente. Unos balbuceos detrás de ella llamaron su atención. Al girarse, pudo ver a su mejor amiga totalmente roja mientras intentaba articular alguna palabra.
–¿Estás bien, Sakura-chan? –preguntó afligida. La muchacha no respondió, tan solo siguió señalando levemente al nuevo maestro con los ojos abiertos de par en par–. ¿Qué sucede con el profesor Tsukishiro? –la chica tragó pesado antes de inspirar profundamente.
–Es…es el chico del parque… –alcanzó a susurrar. Los ojos de la pelinegra se abrieron por la sorpresa.
–¿Eh?
Continuará
"La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar" (Forrest Gump).
Respuestas a los reviews anónimos.
-Luisa: ¡muchas gracias por tu comentario! Je, me alegra mucho que la historia te guste, a una siempre le hace feliz comentarios como ese *-*! Lamentablemente, mi vida es loca y ni siquiera en vagaciones tengo tanto tiempo...pero al menos ya pude actualizar. Ojalá te guste el capitulo. ¡Saludooos!
-Camili: No debes preocuparte, tarde o temprano las cosas se arreglarán. Yo sé que parece que se detestan, pero viendo que estamos hablando de Sakura&Shaoran...al final habrá reconciliación xD, no falta tanto para eso. ¡Gracias por tu review! Espero que te encuentres de lo mejor :).
-Aniha Hiuga: Ahahahaha, bueno, el punto del fanfic es que se rían...en parte xD. Supongo que ese es un objetivo cumplido. No he podido mostrar totalmente como se lo ha tomado Eriol, pero ya has de suponer que algo bien grande está tramando ._.U! Me alegra tenerte picada, ese es mi trabajo (?). Jo. ¡Cuídate mucho y gracias por el comentario!
-Basi: ¡Heeey! Muchas gracias por el review :). Mish, supongo que no estás equivocada. De ahora en adelante comienza la tortura para nuestro Shao xD. Owh, créeme, Tomo-chan no es una presa fácil...buh, qué mal por nuestro querido Eriol, je. En fin, ojalá estés bien :3!
-Brigghit: Lamento a veces cortarlo en las partes más emocionantes, pero tengo que guardar algunas sorpresas xD (?). Ahahahahaha, si la verdad que si soy mala. Nah, broma, ya verás que en el futuro las recompensaré muy bien por haber interrumpido ese beso, solo espera xD. Ojalá te haya gustado este capi, ¡cuídate mucho!
-Bekyuu: ¡Muchas gracias por ese comentario tan lindo! Mish, siempre es genial que me digan cosas como esas ;w;! Espero que te este capi no te haya decepcionado, ¡muchísimos saludos :3!
Notas de la desafortunada Emi-chan ~
Aloha gente ~
Qué gusto poder volver a escribirles. Ojalá este capitulo haya sido de su agrado y lamento haberlo dejado ahí, pero por problemas técnicos con mi laptop es todo el material que tengo D:! De cualquier manera, la segunda parte de este capi debo estarla subiendo pronto...espero ._.U! Este mensajito es corto para agradecer todos sus reviews, alertas, favoritos y visitas... ¡siempre me sorprende la cantidad de gente que lee este fanfic! Gracias por eso :).
Ya hice un par de revelaciones en este cap., ¡por fin saben qué pasó por parte de Shao! Estaré esperando a saber qué opinan. Bueno, me voy despidiendo. Un abrazote de oso para todas ustedes, ¡saludooos!
