Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos dueños.
El sol brillando, una leve brisa acompañaba a la clara mañana que anunciaba que sería un buen día.
Me sentía preparado para salir con Nozomi, lo había conversado con Anju para preguntarle si en verdad no tenía problemas con eso, y su contestación fue la misma una y otra vez: "No hay problema."
En mi transcurso al parque, me di a la tarea de investigar quien sabia de la llegada de Nozomi: aparentemente, todo muse lo sabía, claro, todos menos yo. Las respuestas de mis ex compañeros de grupo fueron muy variadas; los "chicos de primero" dijeron que se enteraron a causa de que Nico se los había comentado; Kotori se enteró porque yo le dije, Honoka y Umi se enteraron porque la Minami se los había dicho cinco minutos después de que me corriera de su casa. De cierta manera no me sorprende.
- ¿Habré llegado muy temprano? –me pregunte al ver mi reloj y a la banca donde el día anterior había estado con Nozomi- aunque es raro que ella llegue tarde.
- ¿Cuándo he llegado tarde en mi vida? –su voz hizo escalofríos en mi espalda, literalmente di un pequeño salto del susto- pareces un gatito asustado, Elicchi. ¿Dónde quedo la feroz pantera de antaño?
- ¿Qué no la pantera era Maki? –repuse en un intento de no verme cual conejito asustado.
-En eso te doy la razón, el espíritu animal de Maki es la pantera –ella asintió- ¿eso quiere decir, que has perdido esa destreza de zorro? –su perspicaz sonrisa hizo que, de nuevo, tuviera escalofríos.
No se sinceramente de donde saco eso de los espíritus animales, la verdad, nunca he entendido nada de eso, pero… ¿Qué puedo hacer? Toca la revancha.
-A callar, mapache –di un paso al frente para quedar lo más cercana a ella posible –que ni en tu escondite, te escaparas de mis colmillos –audaz, murmure en su oído, haciéndola estremecer y sonrojar como había previsto- ¿o será que tengo que probarte la destreza de la que tanto dices que carezco? –di un paso hacia atrás y le sonreí socarronamente.
-No… no es necesario… -desvió la mirada apenada. Un verdadero espectáculo para quien la conociera.
-Pequeño mapache, sí que eres divertida –acaricie su cabeza y mi sonrisa se suavizo- de verdad extrañaba estos momentos…
Tras unos segundos de silencio, en el que ella estaba asimilando mis palabras, me miro y sonrió suavemente.
-Siempre he extrañado el cálido tacto de Elicchi –tomo mi mano que estaba en su cabeza, y al bajarla la acaricio con suavidad- añoraba sus manos al igual que el calor que estas suelen emanar cuando más las necesito –jugueteo con las puntas de mis dedos con las suyas.
-Nozomi… -era reconfortante tenerla así de cerca.
-Así que, si no es problema –como acto final, entrelazo nuestros dedos y con una sonrisa inocente se atrevió a apretar su agarre- me gustaría estar así con mi lindo y adorable Elicchi.
¿Por qué hace eso? ¿Sabe perfectamente el efecto explosivo que tiene cada uno de sus actos sobre mí, aun pese el tiempo que nos dejamos de ver?
-No creo que haya problema alguno- no es que le pueda negar algo de todas maneras- ¿Qué quieres hacer? –le pregunte con el tono más cálido que salió de mí.
- ¿Vamos por un helado? –sus verdes ojos brillaron como pequeñas estrellas- hace mucho que no pruebo un delicioso helado.
-Entonces permítame llevarla a comprar uno, querida dama –pero que bien se siente decirle así. Y ella sonriendo satisfecha hace que ese sentimiento se dispare por todo mi cuerpo.
-Se lo agradezco, caballero Elicchi aguadito~ -esta chica no sabe aprovechar los buenos momentos… hace que se me forme una gruesa gota de sudor con ese comentario- ¿Qué? Te lo he dicho, debes de ir al gimnasio. Caminar es un ejercicio aeróbico, no anaeróbico, lo primero no te ayudara a hacer musculatura.
- ¿Y que no me veo bien como estoy? –alce la ceja mientras caminábamos al puesto de helados.
-Nunca dije lo contrario. Pero, digamos que a comparación con Rin-kun pues… -soltó un pequeño silbido y desvió la mirada.
- ¿Cómo que Rin es más fuerte que yo? –un tic broto de mi ojo izquierdo, digno de los que tenía Kotori- Eso sí que no te lo creo…
- ¿Por qué no lo compruebas tú? –al verme, sonrió traviesa y señalo con sus dos dedos de la mano izquierda al recién mencionado.
- ¿Es Rin? –tarde un poco en visualizarlo porque al principio venia caminando, pero al cabo de unos segundos comenzó a correr.
Parecía una bala, en segundos ya se encontraba abrazando a Nozomi que por fortuna no abandono su agarre con mi mano.
- ¡NOZOMI-CHAN, TE QUIERO! –su sorprendente grito aturdía a quien estuviera cerca de el- ¡VOLVISTE, SABIA QUE LO HARIAS!
-Hey, tranquilo –calmada como la madre de muse, Nozomi coloco su mano libre sobre la espalda del chico para darle unas suaves palmaditas- yo también quiero mucho a Rin-kun.
Como por arte de magia, la postura del chico se volvió más relajada y al soltar a la pelimorada, la miro con unas cuantas lágrimas en sus ojos- ¿De verdad? ¿De verdad me quieres?
-Claro que sí, tontito –me enternecí cuando con su pulgar, Nozomi limpio las lágrimas que resbalaban de las mejillas de Rin- eres mi Kouhai favorito, mi compañero de sub-unidad, mi querido y amado gatito –acaricio su mejilla izquierda con tanto cariño que el pelinaranjo hasta ronroneo.
-Nozomi-chan, siempre es tan amorosa con Rin, nya –después de ronronear, el menor atino a sonreír ampliamente- me alegra que volvieras, de veras. ¿te iras de nuevo? –sus palabras estaban cargadas con miedo que, a decir verdad, yo también tenía esa duda.
Al mirarme a mí, la pelimorada miro al menor con esa maternal sonrisa- No. Esta vez me quedare donde pertenezco, con mis queridos y amados amigos.
- ¡Eso me hace feliz, nya! –alzo su puño en alto y me miro- ¡Eli-kun, no hay que permitir que Nozomi-chan se vaya de nuevo!
No pensé ni dos segundos en mi respuesta- Tienes razón, no se volverá a ir –dije con la mayor seguridad del mundo- ¿no ves que ahora está muy bien sujeta a mí? –le enseñé nuestras manos entrelazadas y el parecía orgulloso.
-Me gusta como piensas, Eli-kun –asintió enérgico con la cabeza y tomo la mano libre de Nozomi- yo tampoco la soltare.
-Al menos tengan en cuenta mi opinión –la leve risita de la ojiverde fue pegajosa y terminamos riendo Rin y yo- par de avariciosos.
- ¿Qué puedo decir? Tener una bella dama y no querer apartarla de tu lado es lo que hace un hombre –hable con orgullo- ¿o me equivoco, Rin?
-Dices la verdad, Eli-kun –el menor continúo hablando enérgico- si un hombre no es capaz de sostener la mano de su amada, no vale más que sus tierras.
-Veo que mi pequeño ha crecido tanto –con un toque de nostalgia en su voz, miro al menor- estoy muy orgullosa de ti, Rin-kun –jalo su mano y beso su mejilla afectivamente- este es tu premio por ser tan buen chico.
- ¿A-ah? –rápidamente, soltó la mano de Nozomi y toco el área que había sido besada. Sus mejillas estaban tan rojas que podían competir con el cabello de Maki- ¡E-eso fue sorpresivo, nya!
- ¿Acaso quieres otro? –la mayor lo vio traviesa y el menor se sonrojo aún más- ¿tan malos son mis besos que te alejas? –al ver como el pelinaranjo dio un paso hacia atrás, solté una tenue risita- oh Elicchi, tu ni hables, que, si el me rechaza, vas a seguir tú.
-Si como no –coloque los ojos en blanco y la mire socarronamente- ¿tengo que recordarte que el depredador no puede ser cazado?
- ¿Quieres que te pruebe lo contrario, Ayase? –me miro con cierto desafío y yo mantuve mi postura.
- ¡R-Rin esta traumado, nya! –el grito del menor nos hizo mirarlo- ¡T-tengo que ir a pedirle perdón a mi reina de los gatos! –alzo los brazos al cielo y salió corriendo tan rápido que solo dejo tras de sí una gran nube de polvo.
-Genial, ya lo traumaste, Nozomi –negué suavemente con la cabeza al ver como mi acompañante se soltaba riendo- oye, no tiene nada de gracioso que traumaras al pobre Rin.
-Es que es tan divertido –coloco su mano libre sobre sus labios en un intento de contener su risa- es que… es que… de verdad los extrañe –comento con una sincera y verdadera sonrisa.
Mis mejillas se sonrojaron levemente al verla, aunque no dude ni un segundo en apretar mi mano contra la suya- y nosotros a ti Nozomi.
Por no decir: "Yo te extrañe como no tienes idea, mi querida Nozomi".
-En el puesto de Helado-
- ¿Recuerdas cuando me enseñaste a tocar la guitarra en primer año? –pregunto mi acompañante cuando por fin tuvimos nuestros tan deseados helados.
-Claro que lo recuerdo, fue el día en el que quisiste aprender a tocar un instrumento –fuera de la nostalgia que sentí, más bien, solté una risa- eras terrible tocando la guitarra, ni el acorde de Re sabias tocar.
-Oh pues, ¿Cómo quieres que lo hiciera bien? Mis manos son pequeñas a comparación con las tuyas –continúe riendo, cosa que a ella de inmediato le fastidio- ¡es que, mira! –coloco su paleta helada adentro de su boca y su mano izquierda, ya libre, la estrecho sobre mi cara- ¡Miña, es pequeña! - le entendí razonablemente a lo que me intento decir, aunque su mano si me quitaba la respiración, pues estaba sobre mi nariz.
-Ya pues- entre risas, alejé su mano y la sacudí un poco- no puedes echarme la culpa de que tengas manos pequeñas, eso es culpa de tu genética –ella negó con la cabeza y tomo de nueva cuenta su paleta- a todo esto, pensé que querías un helado no una paleta, ¿Por qué el cambio?
-Me dieron ganas –se encogió de los hombros
-Anda, dime la verdad~ que no eres buena mintiendo.
-Oh pues… -soltó un leve suspiro y sonrió tímidamente- yo… no quería soltar tu mano de ser necesario… S-si como un helado, es probable que necesite ambas manos en algún momento.
Ladee la cabeza un poco confundido, pero al unir los puntos, la mire enternecido- Nozomi –negué con la cabeza y la mire- sí que eres todo un caso, ¿lo sabias?
-N-no es tan así… -aunque murmurara, logre escucharla y solté una suave carcajada- n-no te rías Elicchi.
- ¿Cómo quieres que no lo haga? –continúe riendo al verla tan inofensiva- si estas de esa manera, no puedo evitarlo –pique su nariz y ella de inmediato la arrugo- ¿ves? eres adorable en muchos sentidos.
-E-eso no es cierto… -desvió la mirada un tanto apenada, por no decir, sumamente apenada.
-Claro que lo eres~ Un pequeño y adorable mapache –mi sonrisa no tenía rival al verla así- te encanta molestar a las personas, pero eres vulnerable cuando tú eres el objetivo, ¿o me equivoco? –sus ojos se abrieron como platos y sus mejillas ardieron.
-E-eso es… -su tartamudeo solo la hacía ver más, apetecible- p-por que en verdad estoy feliz de que estemos así, juntos, Elicchi…
-No podría ser de otra manera, Nozomi –con un ligero toque, bese su mejilla y de inmediato ella me miro impresionada- ¿te sorprende? Tu dijiste que sería el siguiente, así que quise adelantarme.
- ¡E-Elicchi, esas cosas no se hacen en público! –gritando como si en realidad estuviera enojada, me dio un pequeño golpe en la cabeza con su paleta- ¡malo, malo, malo! –ni ella se creía que estaba molesta, aquel sonrojo que se mantenía al rojo vivo en sus mejillas le quitaba toda la credibilidad.
-Hey, para, estas manchando mi cabello de tu paleta- aquellas risas de mi parte no cesaban y a consecuencia, ella no paraba de darme paletazos- bien, tú lo pediste –antes de su siguiente ataque, con mi mano libre y con mi cono de helado, roce su nariz con su chocolatada sabor.
- ¡E-eso no se vale! –soltó un gritillo bastante agudo y negó rápidamente con la cabeza- ¡injusticia!
-Solo vengo a mi rubio cabello de tus ataques con la paleta~ -por inercia, le volví a embarrar mi helado, pero esta vez fue en su mejilla izquierda.
- ¡Elicchi! –bramo y frunció el ceño inmediatamente- ¿Qué no te enseñaron a tratar a las damas? –volviendo de su estado vergonzoso, Nozomi lanzo su paleta hacia el bote de basura que había detrás de ella y tomo la servilleta que descansaba en la banca por si algo así pasaba- eres un completo desastre –antes de limpiarse ella, aseo mi cabello- quedara pegajoso, pero al menos será libre del helado.
-Gracias –me forcé a no volver a reír, sentía que mi muerte estaba cerca al ver como esos ojos esmeraldas declamaban mi funeral- ¿y tú? –ladeé la cabeza al ver que quedaban pocas servilletas.
-Puedo ir al baño a asearme, ese no es el problema…
-No me gusta eso –le dije adiós a mi querido helado al lanzarlo y que por fortuna callera adentro del bote de basura- dame eso –tome una de las servilletas y con cuidado me dedique a limpiar las áreas que había manchado- a ver, por aquí –pase la servilleta por su mejilla- sería más fácil si pudiera usar mi mano diestra –con la mirada señale nuestras manos que seguían juntas.
-No… -el agarre de la pelimorada se intensifico y no parecía querer soltarme- yo…, quiero decir.
Conmovido y con mi misión de limpiarla aleje la servilleta ya manchada de helado-Lo entiendo, se lo que significa no querer soltar la mano de alguien –bese el dorso de su mano y mantuve una sonrisa- lo se mejor que nadie.
- ¿Aun después de eso, quieres continuar sosteniendo mi mano? –que me lo preguntara con esa mirada tan seria, me hizo sentir dudas sobre lo que pasaba sobre su mente- aunque te lastime… ¿eres capaz de querer sostener mi mano?
Si hacia un análisis de lo que estaba pasando… Se a la perfección de que es estúpido querer hablarle como si nada hubiera pasado. Pero ya lo he comentado, simplemente no puedo tratarla como una extraña más… Ella siempre será "mi persona", a la que siempre querré acudir cuando este en problemas y por la cual quiero estar cuando le haga falta.
-Te puede parecer ilógico, pero, aunque en el fondo siempre quise buscar un culpable a lo que paso… -solté un suspiro en busca de algo de valor- la culpa siempre la tendré yo, solamente yo –por la manera en la que movió su cabeza hacia arriba, intuí que iba a comentar algo- permíteme terminar, ¿sí? –hable amable y ella acato asintiendo lentamente- gracias –inhale y exhale aire- soy yo el que no fui claro con mis sentimientos y ni tampoco te di la oportunidad de responderme adecuadamente. Nozomi –tome su mejilla con mi mano libre y tome la osadía de acariciarla suavemente- sostendré tu mano, aunque sea el fin del mundo. Aunque tu corazón se haga trizas, permíteme ser el que lo reconstruya a tu lado. No quiero tener que alejarme de ti, no de nuevo.
-Eli… -que me llamara por mi nombre sin ese usual apodo, me causo escalofríos- yo tampoco quiero soltar tu mano, no quiero abandonarte, no de nuevo…
-Entonces, deja que le cumpla la promesa que le hice a Rin –deje su mejilla y atrape su mano entre las mías- un caballero que suelta la mano de su ser querido…
-No vale más que sus tierras –termino ella con una tímida sonrisa- aunque, debo de decirte algo…
-Dejemos el pasado atrás, ¿no? –calmado dejé de aprisionar su mano, pero no solté ese agarre- el pasado pisado, ¿verdad? –reí levemente- así que, permíteme decirte que te ves un tanto más delgada.
¿Han sentido una extraña brisa helada cuando dicen algo que no debieron de haber dicho? Pues algo así sentí cuando mencioné "ESE" tema intocable para las mujeres … Dioses, nunca pensé ver un aura negra detrás de la pelimorada.
- ¿N-Nozomi, todo bien? –pregunte con cierto miedo a que me diera un golpe que jamás olvidaría.
- ¡PEDAZO DE IDIOTA!
-Momentos después -
- ¿Era necesario que me dieras ese golpe? –pese a que la bofetada me la había dado y merecido hace algunos minutos, aun me ardía como no tienen idea.
-Es lo mínimo que te mereces por ser un perfecto tarado –bramo ella con gran molestia a la par que caminábamos por los alrededores del parque- ¿Qué te he dicho de decir ese tipo de cosas?
-Que no las diga… -solté un tenue suspiro a la par que continuaba acariciando mi mejilla afectada- aún recuerdo cuando le dije a Arisa que había engordado… Me dejo de hablar por todo un mes.
-Y no es para menos. Que alguien te diga que estas engordando o subiendo de peso, no es para nada satisfactorio- bufo y suspiro- ¿A tu novia no le has dicho eso, ¿verdad?
- ¿Eh? ¿Estás loca? Ella si me tira de un puente –me estremecí y casi di un salto al recordar un acontecimiento con ese delicado tema- si una vez que le mencioné que estaba un poco "pasada" de peso, por poco y me hace una maniobra de Kung-fu como en las películas para romperme todo lo que se llama cuerpo.
-No esperarías eso de una persona tan pasiva como Yuki-san –no la culpo por impresionarse, yo igual lo hice cuando me enteré de las múltiples destrezas en artes marciales de Anju.
-Te sorprendería lo temperamental que puede llegar a ser…
-A todo esto… -la mire con cierta duda por la cara tan seria que había puesto- ¿tu novia, no se enojó porque estás aquí conmigo?
Ante su pregunta, negué suavemente con la cabeza- para nada. Dijo que estaba bien que saliera contigo –hable con sinceridad- ¿Por qué la pregunta?
-Por nada en específico –en sus palabras, suspiro y miro fijamente al cielo- ¿Cuándo…? ¿Cuándo empezaron a salir?
-Hace un año.
-No me refiero a eso –sin mirarme, formulo su pregunta- lo que quiero decir es, ¿en qué momento comenzaron a salir?
Aunque su pregunta era confusa… no vi la necesidad de mentir u omitir verdades.
- ¿En qué momento? –pensé unos minutos antes de responder- meses después de ese viaje que hicimos –conteste con cierta dificultad. No era grato para mi recordar todo el tiempo que sufrí por su ausencia.
- ¿Esos seis días? –cuando me miro, asentí lentamente. Su cara era un total poema, uno indescifrable- Aun no me he disculpado como es debido contigo, Elicchi.
- ¿Disculparte por qué? –alcé la ceja- Nozomi, te dije que no era necesario volver a recordar el pasado.
-No quiero que seas un caballero ahora –por primera vez en toda la tarde, ella había soltado mi mano, se posiciono enfrente de mi- no quiero que finjas que las cosas están bien cuando sabes mejor que nadie que dejamos un tema inconcluso –baje la mirada ante ese recuerdo –así que, quiero disculparme por lastimarte, Elicchi –dio un paso adelante, lo que faltaba para que quedara sumamente cerca de mí- jamás pensé que le haría daño a la persona más importante de mi vida –su mano libre se posiciono sobre mi pecho- eres lo que más quiero en este mundo, no hay nada más importante en este mundo que tu felicidad, mi lindo Elicchi –sentí el cómo sus dedos de la mano derecha se deslizaban por mi mano hasta juguetear con la punta de mis dedos- por eso y muchas cosas que, no alcanzaría a decir con palabras –con su dedo pulgar, levanto mi barbilla y su brillante sonrisa logro que mi corazón diera un salto enorme. Por poco pensé que se saldría de mi pecho y bailaría de felicidad al verla así- quiero estar para ti las veces que me necesites. Si peleas con Anju-san como fue la otra vez, yo misma me encargare de que se reconcilien. Si ella es tu felicidad, entonces te ayudare a sostenerla –suavemente, deslizo su mano derecha hasta descansarla en mi mejilla- jamás, pero jamás, volverás a sentir ese vacío, mi amado Elicchi.
¿Qué hacer en estos casos? Por un lado, sabía que tener esos sentimientos floreciendo en mi estaban mal, tenía a Anju, una mujer esplendida que me ama como yo a ella, pero… cuando Nozomi me habla así, no puedo evitar sentir que no está mal y que quiero seguirla hasta el final del mundo. Así que… se preguntara, ¿Qué fue lo que hice?
La respuesta es: la abrace como si no hubiera mañana.
Sé que es estúpido, e incluso, muchos pensaran de que estoy cometiendo una atrocidad. De que, si ella me hizo sufrir, no debería siquiera estar hablando con ella. Pero díganme algo, ¿Cómo le digo a este corazón que deje de latir así de fuerte cuando la ve? ¿Cómo le hago para que mis manos dejen de sudar? ¿Qué fórmula mágica conocen para que mi mente se aclare y recupere la conciencia de lo que es correcto? Si la conocen, por favor, les ruego, díganla.
- ¿Elicchi? –su voz, impresionada por mis actos, detonaba no solo eso, sino que, parecía un tanto apenada.
-Te perdone hace tiempo- sin intenciones de soltarla, la abrace con firmeza- por más que quería maldecir esos días, no podía. Cada día contigo, antes y después de ese viaje: son y serán los recuerdos más preciados de mi corazón –susurre en su oído- verte ayer, fue una señal de que te necesito en mi vida, Nozomi –me aleje un poco de ella y vi como unas lágrimas recorrían sus mejillas- mira que llorar por estas cosas –negué suavemente con la cabeza y con mi pulgar, limpie esas lagrimas rebeldes- solo digo la verdad.
- ¡Elicchi! –con aquel fuerte grito, me abrazo con fuerza, recargando su cabeza sobre mi pecho- Mi lindo e inteligente Elicchi… -su llanto no se hizo esperar.
-Nozomi… -sonreí ladinamente- anda, déjalo salir –acaricié su espalda en un intento de darle las fuerzas que necesitaba.
Sus lágrimas empapaban mi camisa, pero no me importaba, si eso la hacía sentirse mejor, entonces estaba bien. Me dolía en el alma que ella llorara con tanto sentimiento, cada jadeo era un gancho al hígado para mí.
-C-creo que es suficiente- es lo que comento ella al levantar la mirada y verme con sus enrojecidos ojos- si me quedo más tiempo en el pecho de Elicchi, me quedaría dormida.
- ¿Eso fue un alago? –conmovido, continúe acariciando su espalda- ¿te sientes mejor?
Asintió suavemente con una débil sonrisa-Más de lo que esperaría –recargando sus manos sobre mi pecho, me dio un pequeño empujón- será mejor que me aleje, no quiero que la furia de tu novia recaiga sobre mí –traviesa como usualmente es, dio un paso hacia atrás.
-Exagerada, eso es lo que eres –saque de mi bolsillo un pañuelo blanco y al dar un paso hacia adelante, limpie sus lágrimas y el maquillaje que se le había corrido- ahora pareces una extraña mezcla del guasón y Harley quinn.
- ¿Desde cuando eres tan grosero? –frunció el ceño y sonreí divertido- ¿ahora te ríes de mí?
- ¿Soy tan obvio? –al terminar de limpiarla, sin pedirle permiso, tome su mano derecha- no me mires así–afirme mis palabras al apretar mi agarre contra su mano- te lo dije, no soltare esta mano por nada del mundo.
-O-oh… -de nueva cuenta, sus mejillas se habían puesto sonrojadas. Ya se le estaba haciendo costumbre por lo que estaba viendo.
-Me agrada tener este poder sobre ti, Nozomi –pique su mejilla y jale su mano- ¿ahora qué quieres hacer? Todavía nos queda bastante tiempo antes de que se oculte el sol.
-Me gustaría ir a la estación del tren …
- ¿Ahora? ¿Por qué? –pregunte con duda.
-Creo que es hora de irme –dio un paso hacia delante y tiro de mi mano- le prometí a Nico-chan que alistaría las cosas del apartamento antes de que llegara.
- ¿Nico va a volver tan rápido? –ella asintió rápidamente ante mi duda- vaya, estoy lleno de intrigas…
-Tus dudas se aclaran con el tiempo, o eso creo –rio al ver mi confundida cara- ¿Cómo está la pequeña Arisa-chan? Escuche por lenguas amigas de que por fin le hizo caso al pobre de Yukiho.
-Ese… tonto –que me recordara el recién romance de mi hermanita, me generaba agruras- se le confeso en un festival que hubo.
- ¿Arisa-chan llevaba una yukata? –que se emocionara o no pareciera tan sorprendida me causo ciertas sospechoso- escuche por ahí que la beso debajo de un árbol de cerezo~
- ¿¡Que!? –abrí los ojos, asustado de que ese baboso allá llegado a ese nivel con mi hermana- ¡Eso no lo sabía!
-Creo que cometí una tontería –rio de manera nerviosa- no le reclames a Arisa-chan, ella me lo conto de manera confidente.
- ¿Cómo quieres que no le reclame? ¡Es una niña! –mis orejas echaban humo de ira del solo imaginarme la escena- ¡una pequeña niña!
-No sé porque siento que acabo de empezar una tercera guerra mundial con esto…
-En la estación de tren-
Después de discutir apasionadamente sobre la situación de mi dulce y pequeña hermanita, optamos la mejor decisión de todas o más bien, decidí que hacer con ella: ¡regañarla por andar besando chicos sin pedirle permiso a su hermano mayor!
Que Nozomi interviniera por Arisa, no significa que vaya a ceder cuando se trata de la seguridad de Arisa.
- ¿Así que la vas a regañar? –ante ese alzado de ceja por parte de Nozomi, asentí rápidamente- no te hare cambiar de parecer, ¿verdad?
-Para nada, y ese es el término de la conversación –dije firme- ¿a qué hora vendrá tu tren?
-A veces me sorprende lo dominante que sueles ser, Elicchi – ella negó con la cabeza y miro el tablero donde decía la hora a la que pasarían los trenes- como en unos cinco minutos.
-En ese caso, es momento de despedirnos –con cierta dificultad, solté su mano- ¿nos veremos otro día? –pregunté esperanzado de un sí.
-Hasta la pregunta ofende –asintió convencida y tomo su celular- siempre podemos comunicarnos por mensaje. Cualquier problema que tengas, no dudes con comunicármelo, siempre es un placer ayudarte, Elicchi.
-Lo mismo digo, Nozomi –antes de poder decir otra cosa, entro un mensaje tanto a mi celular como al de la pelimorada- ¿Quién será? –al ver el remitente del mensaje de ambos celulares, vimos que era Honoka- ¿será algo importante?
-Debe de serlo si nos lo mando a los dos –sin más, Nozomi abrió la mensajería de su celular y yo imite su acción, pero con mi celular- ¿Una reunión?
- ¿Juntar a muse? –hable con duda.
- ¿Quién falte tendrá que vestir tanga de hilo dental por un mes? –mencionamos al mismo tiempo sin entender que estaba sucediendo.
Definitivamente, lo que pasa por la cabeza de esa chica pelinaranja es todo un misterio.
¿Qué tal les pareció el doble capitulo? Espero que les allá gustado :)
Con cada capítulo nos vamos acercando al final, y ahí es donde crece mi duda existencial sobre qué hacer después de terminar esto jaja.
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
