Difícil de Amar

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Ms. Dragneel Li

Capítulo 10: Amándote

–"Di...di...mi...nombre" –le había ordenado entre jadeos.

Entre los gemidos y los besos sus se le hacía imposible, la manera que él la estaba tomando la volvería loca.

–"Ve...Vege..." –gimió.

Besó su cuello mientras la penetraba más suavemente, ella se apretaba a su alrededor haciéndolo jadear. No podía tomarla de manera rápida, su embarazo no lo permitía. El orgasmo estaba cerca, muy cerca.

–"ahhh...ahhhhhh..." –la escuchaba gemir.

–"S...si...nena..."

Sus manos estaban por todos lados, acariciándola, llevándola a la cumbre de su placer. Arremetía lentamente contra su sexo mientras las caderas femeninas se movían al encuentro de sus penetraciones.

–"...Corr...corre...te...córrete bebé..." –jadeó cuando ella se apretó más a su alrededor.

–Señorita Briefs –el maestro la observaba con una ceja alzada, veía a la peliazul sonrojada y parecía muy sumida en sus pensamientos.

El orgasmo la hizo chillar y jadear su nombre, una pequeña capa de sudor cubría ambos cuerpos.

–"...T...e...te..a...mo..." –no pudo evitarlo, nuevamente un fuerte orgasmo la hizo gemir.

Estaba demasiado caliente y excitado como para ponerse a pensar en lo que acababa de escuchar, una última embestida más y su cuerpo vibró al derramarse en su interior. Besó sus labios con desespero mientras la embestía más lentamente.

Minutos después cuando ambos estaban acostados uno al lado de otro ella se acurrucó contra su cuerpo, buscando su calor.

–"Nunca debiste poner los ojos en mi" –le dijo rodeándola con los brazos y aferrándola a su cuerpo.

–"¿Por qué?" –preguntó soñolienta.

–"No te amo" –acarició su cabello azul.

–"Lo sé" –su corazón dio un vuelco.

–"Supongo que ahora tratarás de que te ame" –dijo.

–"No" –levantó la mirada y lo observó– "Solo quiero que quieras a mi bebé"

–"Es complicado azulita" –acarició sus mejilla–"Tú eres complicada pero..." –la observó con una maliciosa sonrisa–"No es un secreto que en el sexo nos llevamos más que bien" –la vio humedecerse los labios– "Podemos tratar de llevar una relación" –ahora entendía el brillo en sus orbes azules, ella estaba enamorada de él.

–"¿Me quieres?" –se atrevió a preguntarle.

–"Estúpida" –la observó y luego le dio la espalda.

–"Grosero" –se enojó y también le dio la espalda.

Él sonrió. ¿Qué si la quería?, ¡Ja!, esa mujer era muy complicada, no sabía que sentía por esa pequeña tonta. Su corazón le dolía solo pensar que podría querer algo más que sexo con ella, no, no podía entregarle su corazón, si lo hiciera estaría en graves problemas. Estaría perdido.

–¡Grosero! –chilló a todo pulmón mientras se ponía de pie y golpeaba su asiento.

–Muy bien señorita Briefs ya que decidió salir de su burbuja –dijo el maestro el cual estaba frente a ella– Haga el ejercicio número siete en la pizarra.

–¿Ah? –miró a su alrededor y vio como todos sus compañeros la observaban.

–A la pizarra –le ordenó el profesor.

Ella respiró con resignación, tomó el libro y se disponía a ir a la pizarra.

–Sin el libro –dijo el profesor.

–Estúpida –escuchó como decía Vegeta cuando ella estaba frente a la pizarra y no sabía que hacer.

Todos se empezaron a reír.

–¡Cállate! –le gritó la peliazul a la misma vez que le tiraba la tiza.

Vegeta sonrió al atrapar la tiza la cual iba de lleno a su rostro.

–Eres muy lenta –se burló él.

Todos los estudiantes miraban sin creerlo, Bulma se había atrevido a tirarle la tiza a Satou, a Vegeta Satou.

–Se enojó Bulmita –sonrió Goku.

–Niñata tonta.

Ella lo miraba con chispa en los ojos, estuvo tentada a ir y golpearlo frente a todos pero el fuerte grito del maestro se lo impidió.

–¡Basta! –bramó el profesor– El lunes tienen prueba.

–No explicó nada –dijo Vegeta con desinterés, a él poco le importaba, entendía todo perfectamente bien pero esa tonta había estado pensando quien sabe en que y no había entendido nada, de eso estaba seguro.

–Ya que hablan bastante y me interrumpen es viva muestra de que entienden todo a la perfección –dijo luego de recoger sus cosas– El lunes tienen prueba y más les vale que saquen buena nota. –les advirtió y se marchó.

–¡¿Ves lo qué hiciste? –le gritó la peliazul cuando quedó frente a su asiento.

Él solo alzó una ceja.

–No me grites estúpida –la miró sin importancia.

–E...eres un tonto –espetó, por ese tonto ahora tenían prueba y ella no entendía, la clase de pre-calculo no era su favorita, nada que tuviera que ver con las matemáticas lo eran.

–Y tú una zorrita –se puso de pie, tomó sus cosas y se marchó.

Tuvo ganas de irle detrás y golpearlo, la noche anterior habían quedado como quien dice que tendrían una relación pero que va, él la seguía llamando de esa manera.

–"Vaya relación" –pensó.

–Muy bien –dijo Vegeta– Terminemos con esto rápido –era la hora de descanso, tenía los brazos cruzados debajo del pecho mientras observaba a Puar.

Ambos estaban en la cancha de fútbol rodeados por un gran grupo de estudiantes los cuales estaban intrigados ya que no sabían porque era la pelea.

–¿No le pedirás a tu amigo que te ayude? –le preguntó con una sonrisa.

–No –dijo– No me tomará mucho tiempo terminar contigo – le aseguró.

Tanto como Bulma como Milk observaban preocupadas, no era que pensaran que Vegeta perdería pero ese tal Puar se veía más preparado. Cuando Puar golpeó a Vegeta en la mejilla y este escupió sangre ambas se asustaron.

–Pensé que tenías mejor reflejo –se burló pero no contó con la fuerte patada que Vegeta le dio en el estomago.

–Golpeas como mujer –se burló.

Vegeta dejó escapar un poco de sangre por la boca.

–Te arrepentirás –arremetió contra él pero este lo esquivo con facilidad.

Tuvo que cerrar los ojos al ver los brutales golpes que el Vegeta le proporcionaba a Puar.

–Déjalo ya, Vegeta –escuchó la voz de Goku. Abrió los ojos y vio a Puar en el piso mientras e Vegeta le pisaba la cabeza contra el suelo.

–Ves idiota –le dijo Vegeta– Nadie se mete conmigo o con lo que es mío –lo miró con indiferencia y se pasó la mano por el labio roto.

Puar le había pegado fuerte en el labio, tanto así que le había sacado sangre.

–¿Alguien más? –preguntó a todos.

Los chicos nomas se miraron entre si y ninguno dijo nada. La peliazul se acercó a Vegeta quien tenía la frente fruncida.

–¿Estás bien? –le preguntó preocupada.

Él la miró y sin decirle nada se marchó. Estúpido Satou, se preocupaba por él y a este le daba igual.

–"Señorita Briefs si no saca buena nota en el examen final no pasará la clase y no podrá pasar el semestre" –le había dicho el maestro de pre-calculo. Eran los primeros días del mes de septiembre, faltaba poco para su cumpleaños.

–¿Te pasa algo Bulma? –le preguntó Milk al verla pensativa.

–Si no saco buena nota en el último examen de pre-calculo no paso la clase y no podré terminar el semestre –dijo bajando la cabeza.

–Pero Vegeta es muy bueno en matemáticas –dijo mirando a su hermano.

–No perderé mi tiempo con esta tonta –le dijo Vegeta mirando a peliazul.

Bulma se detuvo cuando miró hacia el frente y vio a su hermano con su mejor amigo.

–¿Pasa algo? –le preguntó el Goku.

–Bulma –vio como su hermano se acercó a ella con rapidez.

–Te…Ten Shin Han –dijo confundida, no era para menos, la última vez que lo vio fue cuando tenía como mes y medio de embarazo y ya tenía seis meses.

Vegeta al ver como ese sujeto iba a abrazar a la peliazul se interpuso y se lo impidió.

–¿Y tú quién diablos eres? –le preguntó Ten Shin Han.

–El es Vegeta –dijo su hermana.

–No me digas que este es el idiota que te embarazó –al ver a su hermana guardar silencio no se contuvo y lo tomo del cuello de la camisa.

–¿Qué te pasa cabrón? –espetó Vegeta al separarse de ese sujeto.

–Ten Shin Han por favor –dijo el chico que lo acompañaba– Cálmate –le pidió.

–Hazle caso a tu novia si no quieres que te golpee, imbécil –lo amenazó Vegeta.

Ambos jóvenes se miraron entre si con odio.

–Bulma, tienes que regresar a casa –le ordenó.

–¿Papá sigue enojado? –le preguntó.

–Bulma por favor entiende –le pidió– No es fácil para él ni para mí que estés embarazada luego de la educación que te dimos.

–Me botaron de la casa sin importarle que este bebé también es tu sobrino y su nieto –bajó la mirada con tristeza.

–Regresa a casa.

–No...–se acarició el vientre.

–No tienes idea de como lidiar con un bebé.

–Puedo aprender –lo miró con decisión.

–Espero que no te arrepientas luego –dijo con derrota– Puedes contar conmigo para lo que sea.

Ella no pudo más que acercarse a su hermano y abrazarlo, esas eran las palabras que quería escuchar desde hacía seis meses. Estaba segura que desde ese momento su hermano estaría con ella.

Ya era de noche, estaba en la sala sentada en el piso con los libros y los cuadernos sobre la mesita, estaba estudiando.

–Yo quiero que sea una nena –decía Milk quien también estaba con ella acariciándole el vientre.

–Si es mujer será tan tonta como la madre –escucharon la voz de Vegeta el cual al igual que Goku estaban mirando una película.

–Y si es hombre será grosero como el papá –dijo Bulma mirándolo con enojo.

–Pobre bebé –dijo Goku.

–¡Se está moviendo! –exclamó con felicidad Milk.

Tenía seis meses y todavía no sabía el sexo del bebé ya que siempre que se hacía un ecosonograma para ver el sexo este se tapaba. Por eso mismo había comprado ropitas para ambos sexos, la cuna estaba ya armada, todo lo del bebé estaba en perfecto orden en la habitación.

La vieron levantarse con rapidez y correr hacia el baño de la sala. A los seis meses y todavía tenía nauseas.

–Vamos Vegeta eres muy bueno en matemáticas, ayuda a Bulma –le pidió su hermana– Si no pasa el semestre no irá a la universidad –le recordó.

–Muy bien azulita, te ayudaré –le dijo cuando ella volvió a la sala.

–¿De verdad? –le preguntó con una sonrisa.

–Pobre de ti si no sacas un cien –le advirtió.

Las próximas horas los dos estuvieron muy concentrados, Vegeta haciéndole ejercicios para que ella hiciera y ella tratando de hacerlos.

–¿Entendiste? –le preguntó.

Ella tenía los ojos entre cerrados, estaba cansada, era media noche.

–¿Azulita? –la llamó cuando ella apoyó la cabeza contra su pecho– Pequeña estúpida –susurró, se había quedado dormida, le apartó un mechón de pelo del rostro. Dejó todo así como estaba y la tomó en brazos, le puso una bata y la acomodó en la cama cuando estuvo en la habitación. Se acomodó a su lado y a penas lo hizo ella buscó su calor.

Acarició su abultado vientre, nunca lo había hecho, por lo menos así pensaba la peliazul ya que ella nunca había notado que mientras dormía él acariciaba su vientre con ternura. No se arrepentía de ser su novio, por lo menos no hasta ahora. Ella lo llenaba completamente.

La mañana llegó algo nublada, desde que eran novios cuando despertaban si no era ella la cual estaba dormida en su pecho era él quien la estaba abrazando por la espalda, manteniéndola firme y cómoda entre sus brazos, ese día tenía cita con su ginecólogo, haber si ahora su bebé se dejaba ver. Ese día le tocaba a ella preparar el desayuno y mientras Vegeta se estaba duchando ella preparaba el desayuno, acomodó la mesa y fue a despertar a Milk

–Milk el desayu...– guardó silencio cuando abrió la puerta de la habitación y ver aquella escena.

Milk estaba con Goku, estaban muy abrazados y por lo que se veía estaban desnudos. Cuando ambos escucharon a la peliazul se espantaron como quien dice.

–Bu...Bulma...– dijo Milk tapándose.

La peliazul cerró la puerta con rapidez muy sonrojada.

Al volver a la cocina tuvo que tomar agua y sentarse. Si Vegeta se enteraba mataría a Goku.

–Bulma, déjame explicarte –escuchó a Milk quien había salido de la habitación.

–N...no te preocupes –le dijo dejando escapar un suspiro– Solo espero que te estés cuidando –le dijo.

–Sí, claro que sí –le dijo.

–¿Desde cuándo están juntos? –le preguntó.

–Hace unos días –dijo avergonzada– Por favor no le digas nada a Vegeta, quiero encontrar el momento para decirle.

No supo que responder, su relación con Vegeta no era la mejor pero no podía engañarlo con algo tan delicado.

–¿Decirme qué? –la voz de Vegeta causó que su corazón diera un vuelco.

–Na...nada –se apresuró a decir su hermana– ¿Verdad Bulma?

–Eh...se me hace tarde –la vieron caminar con rapidez hasta la habitación.

Él solo alzó una ceja.

–¿Qué te pasa? –le preguntó Vegeta. Al verla bajar la cabeza hizo que en cierta manera se preocupara.

Acababan de salir del ginecólogo, tendrían un pequeño y sano bebe. Estaban de camino al departamento, por el camino ella le había pedido un helado de chocolate y él aunque le dijo que no luego se lo compró. Como odiaba esos malditos antojos, en los últimos dos meses ella había tenido antojos.

–Te compré el maldito helado así que ni se te ocurra pedir otro

–¿Nos quieres? –le preguntó con una sonrisa.

–No –le dijo con fastidio al meterse las manos en los bolsillos.

–Yo tampoco te quiero –le dijo con las mejillas infladas mientras aceleraba el paso.

–Niñata estúpida –susurró.

Satou era un tonto, a pesar de que tenían ya una relación por dos meses nunca le había dicho algo bonito o una demostración de cariño, ni siquiera le había tocado el vientre. Cuando vio como la peliazul dejó de caminar y frente a ella estaba Yamncha y un grupo de chicos se apresuró a llegar a su lado.

–¿Un paseo familiar? –le preguntó Yamncha con una sonrisa burlona.

–Déjanos en paz –le dijo la peliazul, al dar el primer paso para marcharse notó que estaban rodeados por esos chicos.

–Lo siento mi pequeña Bulma –se acercó a ella con intenciones de tocarla pero Vegeta se interpuso– Demasiado protector Satou.

–Te dije que no le pusieras tus asquerosas manos encima –dijo Vegeta con seriedad.

–Haré mucho más que eso –le aseguró con perversidad.

Miró a los tipos, cinco con Yamncha, estaba en desventaja y con la peliazul ahí no podía pelear sin preocupaciones.

–¡No! –gritaba la peliazul.

Esos tipos los habían llevado a un callejón y ahora le pegaban brutalmente a Vegeta.

–¡No, no le peguen! –trataba de zafarse del agarre de unos de los sujetos, el cual Yamncha le había pedido que la mantuviera bajo control.

Las lagrimas se deslizaban por sus mejillas, el moreno no se defendía, no lo hacía para protegerla. Juraba que mataría a ese Insecto, su visión era borrosa pero en ningún momento la apartaba de la peliazul la cual lloraba.

Estúpida –pensó mientras unos de esos tipos le golpeaba fuertemente el estomago.

Cuando Vegeta cayó al suelo y dejaron de pegarle se deshizo de su agarre y corrió a su lado.

–Vege...ta –sollozó.

Tenía el labio roto, un hilo de sangre se deslizaba desde unas de sus cejas hasta unirse a un corte que tenía en la mejilla. Mientras ella se preocupaba por Vegeta no era consciente que Yamncha le pagaba a aquellos sujetos y estos se marchaban dejándola sola.

–Muy bien mi amor, ahora somos tú y yo –la peliazul al escucharlo lo miró con profundo odio.

–¡Hijo de puta! –por primera vez había hablado de aquella manera.

A pesar que lagrimas se deslizaban por sus mejillas estaba enojada, ese estúpido se había metido con el hombre al cual amaba.

–Una pequeña gata salvaje– se burló Yamncha mientras se le acercaba.

Ya que Bulma permanecía a la altura de Vegeta de rodilla, Yamncha la tomó del pelo.

–¡Eres un miserable! –chilló mientras sentía el fuerte agarre en sus cabellos.

–Te haré gritar cuando te folle –le prometió– Te follaré delante de este maldito –le aseguró.

–¡Ni en tus sueños bastardo! –seguía gritándole a la misma vez que intentaba separarse.

–¡No me dejas follarte pero a este cabrón si! –bramó– ¡Juro que te follaré, juro que serás mía!

–¡Puedes follarme todas las veces que quieras pero nunca, nunca seré tuya! –espetó con odio, no sabía de donde sacaba todo eso, estaba muy asustada pero recordar los golpes que le habían dado a Vegeta la hacía enfrentarse a él.

–¡Maldita puta! –golpeó con rabia la mejilla femenina y arremetió contra la peliazul, tirándola al suelo y forcejeando con ella hasta que consiguió quedar sobre su embarazado cuerpo.

Estaba perdida, ese miserable se iba aprovechar de ella. Amargas y dolorosas lagrimas de deslizaban por sus mejillas, que Dios la ayudara, solo un milagro impediría que ese maldito no abusara de ella.