Summary: 8 chicos se unen y entablan una fuerte amistad al darse cuenta cuan diferentes son del resto… tienen diferentes poderes y no son precisamente superhéroes… la necesidad de sobrevivir frente a sus cazadores, hace que sus lazos se intensifiquen. AxJ-ExB-ExR. AU

Disclaimer: No soy Steph… no soy dueña de nada. Así que disfruten mi delirio =D!

___________________________________

Esta es la parte en la que usualmente la gente empieza a gritar…

Capitulo 9: Presentimiento

Puse en funcionamiento la máquina de café, mientras Alice terminaba de cocinar los huevos con la ayuda de Renesmee. Edward y Emmett se encontraban en la sala, mirando CNN y Jacob descansaba en la mesa, esperando el desayuno. Estudiando cada movimiento nuestro.

No me pasaba inadvertida la mirada suya estancada sobre nuestros tres cuerpos. Más que por mí, me molestaba por ellas, porque él no tenía ningún derecho a mirarlas de aquel modo… tan… calculador, minucioso. Sentí la necesidad de sobreprotegerlas y hacer que aquel extraño apartara su mirada de ellas. Alice y Renesmee no parecían siquiera notarlo, yo por mi parte… no podía ignorarlo.

-Ya, deja de mirar así-volteé y lo encaré, susurrándole para que ellas no lo escucharan.

-No hacía nada.-se atajó el chico.

-Está bien por mí, si Edward decide que te quedes… pero no te metas con ellas, sigues siendo un extraño.-le amenacé en tono fiero.

-Siempre tan sobre protectora-contestó con una sonrisa, que luego se transformo en mueca.

Suficiente. El chico había soltado demasiada información, y por lo visto… parecía conocerme.

-¿Desde cuándo me conoces?-alcé una ceja.

-Yo… yo…-el chico se puso nervioso y empezó a improvisar, fue muy obvio…no era bueno mintiendo. Un nuevo beneficio para saber cuando decía la verdad.

-¿Falta mucho para el desayuno?-Edward entró a la cocina, y enfocó sus ojos en los míos

"Maldito lector de mentes, a parte…oído suprasensible"

Lo iba a dejar pasar, luego hablaría con Edward sobre la declaración del chico moreno.

El chico pareció relajarse y suspiro. Le dirigí una última mirada de advertencia, mientras saludaba con una sonrisa a Emmett.

Al cabo de pocos minutos, todos estábamos sentados desayunando en un profundo silencio. Era incomodo, nos sentía siendo observados. Sentía a Jacob ajeno a la situación. Sentía ganas de golpearlo.

-Entonces… ¿De dónde eres Jacob?-Renesmee rompió el silencio, mientras le daba una mordida a su pan tostado. Edward le dirigió una mirada calculadora al susodicho. Había algo raro en Edward que tenía que hablar pronto.

-Soy de La Pus-contestó el rápidamente.

Si, se parecía a muchos de los chicos de la reserva Quileta, en Forks. Aunque nunca antes lo había visto ahí. De todos modos, nunca me relacionaba con nadie de ese sitio, aunque era extraño que no lo hubiera visto antes… los chicos solían bajar muy seguido a la playa, donde yo iba la mayoría de las tardes.

-¿Y cómo nos encontraste?-quiso saber Emmett.

-Emmett-le advirtió Edward.

-¿Qué?... no eres mi padre, al menos déjame saber que hace con nosotros un extraño-se explicó rápidamente el fortachón.

Edward pareció molesto por sus palabras, mientras Jacob se forzaba a ocultar una media sonrisa.

-¿Qué te causa gracia?-salté a la defensiva.

-Ustedes…-dijo con simpleza, el muchacho de tez morena- son muy sencillos.

-¿Disculpa?-Alice parecía estar herida por su respuesta.

-No me malinterpreten, pero parecen típicos adolecentes.-Edward bufó. Adiviné que al señor no le agradaba que lo llamaran chiquillo.

-¿Cuántos años tienes?-preguntó Renesmee, pensante.

-Depende…-se encogió de hombros.

-¿Envejeces?-preguntó Emmett. Jacob sacudió la cabeza en signo de negación.

-Entonces… ¿tu poder es ese?-concluyó Renesmee. Jacob miró a Edward con cautela.

-Algo así.-contestó.

-Aun no nos dices como llegaste aquí-recordó Emmett.

-Hasta aquí Emmett. Hay cosas que es mejor no saberlas.-advirtió su hermano.

-Si tú lo sabes, nosotros también merecemos saberlo.-se defendió, las chicas lo miraron tensas.

-Habría preferido no saberlo, de todos modos.-sonrió Edward, sin gracia.

-Déjame decidir por mí mismo, al menos-señaló Emmett, exaltado.

-No Emmett, siéntate.-ordenó Edward. Emmett buscó automáticamente mi mirada.

-Tampoco se nada Emm-sacudí mi cabeza- y me molesta tanto como a ti, tener un extraño aquí.-miré a Jacob.

-Ok, creo que es demasiada la tensión aquí-comentó inquieto Jacob, poniéndose de pie- Iré a caminar a la playa y volveré en unas horas, cuando se haya relajado el ambiente.-dijo saliendo de la cocina.

-Por mí que no vuelva-contestó Emmett por lo bajo, siendo acallado por la mirada de Edward.

Se escuchó la puerta cerrándose y todos volvimos nuestras miradas hacia Edward, que intentaba hacerse el indiferente, bebiendo el café. Alice carraspeó incomoda, mientras Emmett miraba enojado a su hermano, Renesmee luego de no obtener respuesta por parte de Edward, me miró dudosa… yo me encogí de hombros. Odiaba estar silenciada por Edward, pero no quería soltarle mis desplantes frente a los chicos. Ya tendría tiempo de sobra para hablarlo a solas con él.

-No parece desagradable, Jacob.-comentó inocentemente mi hermana pequeña. Los ojos de Edward se clavaron en Renesmee y ella le correspondió la mirada.

-Creo que deberían relajarse un poco más, y no atacarlo tanto. Es bueno.-aseguró Alice, Edward asintió despreocupado.

-Para ti es fácil confiar en todos, Alice-Emmett se mostraba reacio.

-Sé que es de los nuestros, simplemente no puede hablar… y alguna buena razón tiene que haber.-miró a Edward, hablándole entre líneas. Al segundo el agitó su cabeza, seguramente respondiendo a una pregunta suya.

-¿Porque no podría hablar?-contrastó Emmett.

-Porque tal vez no es de aquí.-contesté pensante. Edward alzó el rostro y me miró paralizado.

-El nos conoce-aseguró Alice.

-¿De dónde?-Renesmee se mostró confundida.

-¿De dónde, Edward?-lo miré, el resoplo.

-Prometo que tendrán sus explicaciones, solo que no por ahora. Las cosas cambiarían si se los dijera.

-¿A caso no han cambiado con que tu lo sepas?-pregunté.

-No, porque yo me estoy esforzando por ignorar lo que sé.-contestó en tono tajante.

-Suena tan terco como el Edward de siempre-le comentó Emmett a Alice, quien asintió. Renesmee me miró desentendida y luego a Edward, volteé el rostro y seguí bebiendo mi café.

Un extraño presentimiento iba creciendo en mi interior. No estaba segura de que se trataba ni a que se refería, pero no nos llevaría a nada bueno la presencia de este nuevo chico. Al igual que me daba mala espina el extraño comportamiento de Edward desde su aparición.

No quería cuestionarlo frente al resto, pero sabía que él no se saldría con la suya con sus simples "porque si"… así podría silenciar a sus hermanos y hasta Renesmee, pero no a mí. Había algo que no me cerraba, ni las cuentas me daban.

Una nueva teoría comenzaba a atar cabos en mi mente y no era muy buena que digamos. Pero probablemente, era la indicada y la más certera. No había otra explicación.

Jacob Black tenía que ser un viajero del tiempo. El venia del futro, lo sabía. Lo presentía. Era lo más correcto y lo que más concordaba con el presente. El no podía hablar de más, porque no podíamos saber que pasaría, ya que el futuro así cambiaria. Seguramente a Edward no le había quedado más remedio al leerle la mente, tal vez por eso se mostraba tan irritado, sabía que era lo que iba a pasar y seguramente no se trataba de nada bueno… motivo por el cual decía estar esforzándose en olvidar. Aun así eso no explicaba su carácter seco, sus miradas furtivas y sus aires de líder. Lo lamentaba por él, si quería ser quien llevara la voz cantante por ser el mayor; pero no iba a funcionar conmigo… que me superara en edad no significaba absolutamente nada para mí.

Las horas fueron pasando y con ello la noche cayó. Durante el resto del día, el ambiente siguió siendo tenso e incomodo. Edward no paraba de entrar y salir del departamento, mientras Alice y Renesmee leían revistas de moda y diseño, Emmett se mantuvo todo el tiempo frente al televisor viendo los deportes, mientras yo me mantenía a su lado leyendo por decimoquinta vez Romeo y Julieta. En cuanto a Jacob, no volvió hasta muy entrada la noche, luego de cenar.

Emmett miraba los deportes, mientras yo estaba bebiendo un café en la cocina. Pasaban de las 12, el resto ya se había ido a dormir, pero yo no podía pegar un ojo, al igual que mi compañero. Tenía muchas hipótesis en mi cabeza y muy pocas pruebas. Ya extrañaba a la loca de mi madre y los silencios reconfortantes con mi padre, nunca antes había permanecido tanto tiempo lejos de casa y a pesar de que estando con los Cullen me sentía segura, mis padres seguían siendo el blanco de mis preocupaciones. ¿Qué pasaría cuando nos buscaran en casa?, ¿Mis padres se enterarían de algo?, ¿Podría convencerlos Carlisle, de que lo que sucedía era real y no un intento de secuestro? No seguramente. Conocía muy bien a mi madre y sabía que ella a pesar de ser tan perspicaz, tenía una mente muy cuadriculada como para comprender más allá de lo visible. Me regañé el no haberle contado nunca antes lo que me sucedía con mi cuerpo, tal vez así se le habría hecho más fácil comprender el motivo por el cual me había tenido que ir con Renesmee. Al día siguiente iría a llamarla a un teléfono público para dejarla tranquila, sabía que aun ante sus ojos, yo solo era una niña.

-Hola-dijo Edward, entrando a la cocina y sirviéndose café en una taza.

-Creí que seguías dando vueltas afuera.-comenté despreocupada, poniendo las noticias en el televisor, mientras bebía de mi café.

-Recién llego.-comentó.

-Oh-me encogí de hombros, a pesar que quería saber que había estado haciendo todo el día, decidí no cuestionarlo, no estaba de humor para discutir.

-¿Hay algo nuevo?-preguntó apoyándose contra la mesada, apuntando la televisión.

-Todavía no dicen nada de un grupo de adolecentes fugados. Será mejor así.

-Ellos dominan la prensa y las autoridades, probablemente nadie sepa que faltamos, más que nuestros padres.-dijo pensante, bebiendo café.

-Será entonces una perdida insignificante, la nuestra.-comenté con desaliento. Ahora que solo estaba con él, me era más fácil admitir que no saldríamos vivos de esta. Éramos solo nosotros 6 contra un ejército de "cazadores". Era reconfortante no tener que aparentar frente a nadie.

-Bella, no moriremos.-me aseguró, mirándome con seriedad.

-¿Lo dices porque sabes el futuro?-alcé una ceja.

-No sé de que hablas-negó, sacudiendo su cabeza, y mirando nuevamente el televisor.

-Si lo sabes. Jacob hoy me hablo como si me conociera desde hace años. Viene del futuro.-me acerqué.

-Ellos no tienen que saberlo.-Susurró con voz contenida.

-Seria más fácil aceptar un extraño aquí, sabiendo al menos de donde viene.-Estaba en contra de ocultárselo a los chicos.

-No Bella, con ello vendrían las preguntas y lo acosarían, no podemos arriesgarnos a que Jacob se sobrecargue y colapse.-dijo de modo frio y calculador.

-Edward, hablamos de un jodido ser humano, no de una computadora.-me alerté.

-Lo sé Bella, pero por favor confía en mí. Ya encontraran una forma de confiar en él, pero no pueden saber de dónde viene. No podemos permitir que sospechen nada, ni del futuro.-me miró suplicante.

-Tu conoces del futuro, por eso has dicho que intentas ignorarlo-confirmé, el asintió.

-Temo que al saberlo, las cosas no se den como deberían darse, naturalmente. Por eso no quiero que tu lo sepas, mucho menos los chicos.-su mirada se volvió sufrida y por primera vez pude ver la inseguridad y el temor reflejados en aquellas orbes verdes. Asentí en silencio.

-Necesito saberlo-lo confronté.

-Bella, no se mucho más que tu. Sé solo una parte de lo que vendrá, el está bloqueando sus pensamientos, para que no pueda saberlo todo y ya me es muy difícil seguir así sabiendo que es lo que pasará. No quiero que tú también pases por eso. Sé que te estoy pidiendo que confíes en mi todo el tiempo e imagino cuan molesto puede resultarte, pero necesito que así sea. Estoy haciendo lo mejor para los 5 y sé que así estaremos bien.

-Es muy fácil para ti, pedirme que confies a ciegas y crea cada palabra que dices… pero no es fácil para mí, hacerlo. Odio que hables a media lengua y hables tanto sin soltar una sola palabra.

-Desearía poder decírtelo.

-Desearía que tú fueras quien confiara en mi-refuté.

-Lo hago… te juro que lo hago.-susurró.

Aparté mi mirada y caminé fuera de la cocina, dejándolo solo.

Me dolía el saber que él sabía cosas que yo no podría saber. El pensar que el estaba adelantado en el tiempo. Y por otro lado, un extraño presentimiento seguía hincándome en el pecho, de un modo poco agradable. Necesitaba más respuestas, porque nunca era suficiente. Nunca bastaban sus precarias explicaciones y si bien comprendí que no obtendría más por su cuenta, no me daría por vencida hasta saberlo todo.

___________________________________

Lo seeeee!

Perdonen la tardanza, soy una simple humana mas…

Y desafortunadamente…llevo días queriendo actualizar varios de mis fics, pero no podía… cortesía de los señores fanfiction que habían bloqueado mi cuenta (luego de borrar algunos fics mios)

Nuevamente disculpen la tardanza.

Ya tengo parte del próximo capitulo y espero actualizarlo pronto, si dios quiere…

Por ahora díganme que les pareció… estoy soltando pistas en todo el fic, sobre lo que realmente pasa… solo necesito que tengan imaginación y van a averiguar la verdad!

SI!... es loca la realidad de este fic, pero sé que a mas de una, va a dejar helada.

xoxo

M.-