Cap-10 Conociéndonos un poco mejor

Fue un momento algo incómodo para ambos, ya que Braeburn casi se desmaya al descubrir los gustos culinarios tan variados que tienen los humanos, y aparte de eso, la impresión que le dio esa comida procesada al principio no fue demasiado buena, las latas estaban un poco oxidadas y las cajas en las que venían estaban algo descoloridas, al cogerlas incluso parecía que se iban a volver polvo, pero a pesar de ese deplorable aspecto la comida estaba bien conservada y sabía bastante bien…

-esto no está mal- dijo Braeburn llevándose algunas bombas de azúcar a la boca –no es como la comida casera local, pero está bien-

-déjame adivinar- dijo Courier recostado de lado en el suelo comiendo, para disgusto de Braeburn, algo de carne en lata

–¿La especialidad local tiene algo que ver con las manzanas?- dijo señalando la cutie Mark del semental

-jejeje si, por algo se llama Appleloosa- dijo Braeburn comiéndose las últimas bombas de azúcar de la caja –somos un pueblo creado alrededor de un oasis en mitad del desierto que convertimos en un huerto de manzanas trayendo manzanos desde nuestras granjas de Equestria, casi la mitad de los habitantes del pueblo son de la familia Apple-

-¿todos se dedican a las manzanas, no cultiváis otras cosas?- preguntó extrañado Courier

-eeeeexacto, es un gran huerto de manzanas, única y exclusivamente- dijo orgulloso Braeburn

-¿y las demás cosas que necesita un pueblo, qué ocurre con ellas?- preguntó el humano curioso

-no todos los ponies que hay en el pueblo se dedican al cultivo, algunos tienen comercios, como la cantina, la casa del médico, la sala de juegos, el almacén de suministros… y además, las manzanas son uno de los principales componentes de la dieta equina, y al tener tantas, las vendemos o cambiamos por lo que necesitamos a otros pueblos-

-pensaba que el único pueblo que había más cerca era una tribu compuesta por búfalos-

-¿no se te escapa una verdad socio? a los búfalos también les gustan las manzanas, pero hay más pueblos; lo malo es que hay que usar el tren para llegar a ellos, y actualmente el tren no es una opción- dijo eso último algo cabizbajo el semental

-¿los problemas que me mencionaste?- el semental solo asintió

-¿qué ocurrió?- dijo el mensajero dejando a un lado la lata de comida, ya vacía, y sentándose recto con las piernas cruzadas

-hace una semana, llegaron unos grifos del norte e incomunicaron el pueblo, se apostaron en los caminos y cortaron las vías del tren cerrando su paso, nos prohibieron salir de Appleloosa, y se llevaron casi toda la comida que teníamos con ellos, algunos intentaron hacerles frente y…- unas lágrimas surgieron de los verdes ojos del semental –no acabaron demasiado bien, durante este tiempo hemos enviado a cuatro ponies más en busca de ayuda, nos iban dejando sus cadáveres frente la estación de tren según les iban encontrando para que todos los viéramos, y cuando enviamos al cuarto… y no le encontraron, el desierto se encargó de él, nos trajeron su cuerpo… completamente deshidratado, ese día… como castigo… ellos, ellos…-

Braeburn se derrumbó por completo en un mar de lágrimas sobre el viejo saco de dormir de Courier.

Courier se levantó y se puso de rodillas al lado del pony, pero antes de poder decirle nada este se le abalanzo encía y le abrazo muy fuerte mientras le empapaba con sus lágrimas, Courier aun algo conmocionado le correspondió el abrazo y trató de consolarle.

-ellos… ellos… volvieron, se colaron en nuestras casa, y nos robaron todo lo que nos quedaba, dinero, joyas, cualquier cosa que tuviera valor, muchos ya no aguantaron más y estallaron, atacaron a los grifos, pero solo consiguieron que les mataran- dijo el semental entre balbuceos y llantos

-vamos, ya está, ya pasó- dijo frotando la espalda del semental con sus manos consolándolo

-no, no esta y no pasó, aún sigue pasando, por eso me fui a pedir ayuda, por eso quiero darme prisa- dijo algo más calmado Braeburn

-descuida, ahora me tienes a mi dentro de todo esto- dijo separándose del pony y sentándose a su lado –déjame mostrarte algo-

El humano se remango la manga izquierda de su guardapolvos dejando ver un brazalete, era de un color verde oliva oscuro, tenía una gran pantalla de cristal que ocupaba casi toda la parte delantera del brazalete, debajo de ella se encontraban tres botones naranjas con los nombres STATS, ITEMS, DATA, el botón STATS estaba iluminado, y a la izquierda de la pantalla se encontraban en la esquina inferior un regulador de cinco posiciones, y un medidor de algún tipo en la superior, la pantalla estaba iluminada con una luz naranja, y se podían ver en ella una serie de números, porcentajes y letras, cosas que para Braeburn no tenían sentido, parecían las pulsaciones y el estado físico de Courier…

-¿qué es eso?- preguntó Braeburn confuso

-esto es un Pipboy, para ser más exactos un modelo 3000, y es lo que nos ayudara a llegar al poblado búfalo- le dijo el humano sonriéndole

-¿cómo?-

-este pequeño y maravilloso pedazo de tecnología de la preguerra tiene muchas funciones, entre ellas, un medidor cardiaco, un calendario, reloj, contador Geiger, organizador de inventario, V.A.T.S., una radio, una grabadora, pero por encima de todo ello tiene…-

Courier presiono el botón DATA y giró el regulador, mostrándole lo que parecía…

-¿un mapa?- dijo Braeburn sorprendido

-un dispositivo geo cartógrafo que analiza los alrededores, los escanea y me proporciona un mapa exacto y actualizado de haya donde quiera que vaya- dijo orgulloso Courier de su juguetito electrónico

-un mapa… tengo un mapa, ¡tengo un mapa! ¡Tengo un maldito mapa!- dijo Braeburn con una sonrisa de oreja a oreja incrédulo ante lo que estaba viendo

-¡gracias, muchas gracias!- dijo el semental una y otra vez mientras se lanza contra el humano y la apretaba entre sus patas

-de nada, pero que corra un poco el aire amigo- dijo Courier un poco incomodo

-lo… lo siento- dijo Braeburn algo avergonzado por su comportamiento separándose de él

-como sea, eso no es todo- dijo Courier olvidando lo acontecido –desde que aparecí aquí el dispositivo ha estado escaneando todo este desierto y dándome un esquema aproximado de una vista aérea de la región-

Courier puso frente los ojos del equino el Pipboy de nuevo, giró un ruletita pegada a la izquierda de la pantalla, y le volvió a mostrar el mapa, solo que ahora más alejado dejando ver no solo los alrededores de la cueva si no lo que había unos cuantos kilómetros más a la redonda…

-esta flecha naranja somos nosotros- dijo el mensajero señalando la marca de la pantalla con su dedo índice –aquí la cueva en la que estamos, esta es la explanada donde nos encontramos, y aquí he encontrado unos grupos de edificios que podrían ser asentamientos… ¿te suenan de algo?-

-¡si!- dijo Braeburn aun presa de la emoción -¡este de aquí, el más cercano a nosotros, es él poblado de los búfalos, y el otro grupo de edificios, el que está más lejos, debe de ser Appleloosa, si, reconozco la organización de los edificios, sin ninguna duda es Appleloosa!-

-pues ya tenemos un destino marcado en el mapa- dijo mientras ponía unas etiquetas de identificación en las localizaciones dadas por el semental

"Tierras de los Búfalos: Poblado búfalo"

"Appleloosa"

"Pequeña cueva solitaria"

-¿así es como os orientáis de dónde tú vienes?- le preguntó curioso el semental mientras le veía marcar los tres puntos del mapa

-si tienes un Pipboy si, si no tienes las viejas señales en las carreteras y caminos, además de los amarillentos y carcomidos mapas- le respondió el humano mientras avivaba las llamas de la hoguera con un palo, dejando de lado el brazalete electrónico –pero por favor, sigue, dime cómo es tu mundo-

Braeburn le habló de las princesas, de cómo el sol y a luna eran movidos por ellas, de la sociedad de Equestria, le contó cosas de las demás partes del reino, y de los reinos que la rodeaban, no era un pony de mundo, o que devorase libros de viajes y aventuras, así que no pudo contarle demasiado; le contó también que el reino no era solo el árido desierto en el que se encontraban, sino que en su gran parte era un hermoso vergel verde, radiante y fértil, Courier también pareció muy interesado en la cultura ecuestre, por desgracia para él, Braeburn no sabía demasiado de historia antigua…

Al pony vaquero todo esto le resultó algo bastante gracioso, parecía un tipo duro, actuaba como un tipo duro, vestía como un tipo duro, pero era alguien muy simpático y con el que fácilmente se podía hablar y mantener una conversación, y además tenía una gran e insaciable curiosidad, digna de un potrillo de primaria que ansía saberlo todo sobre todo en su primer día de clase…

-Entonces Equestria lo reinan dos hermanas alicornio desde hace mil años, año más año menos- dijo Courier asegurándose de haberlo cogido todo al vuelo, él semental se limitó a asentirle –la Princesa Celestia mueve el sol, y la Princesa Luna mueve la luna, pero hace mil años se enfadaron, entraron en conflicto y la Princesa Luna fue desterrada a su astro, pero no como ella, sino como Nightmare Moon… y recientemente se reconciliaron-

-luego, aparte de otras especies como búfalos, caballos, minotauros, grifos… hay tres clases de ponies: los terrestres o ponies a secas, que se caracterizan por su gran habilidad con la tierra y la mecánica, y que de las tres clases son los que mayor resistencia y fuerza poseen por nacimiento; los pegasos que pueden volar y controlar el clima, además de caminar por las nubes; y los unicornios, que son como los terrestres pero con capacidad de canalizar… magia… en serio… ¡¿magia?!- El rostro de Courier se ilumino y no pudo parar de reír

-así es, y no te olvides de los alicornios que poseen todo lo de las tres anteriores razas- le recordó el semental al humano

-joder… magia…- dijo entre risas como pudo

-¿oye, estas bien amigo?- dijo Braeburn preocupado por el repentino ataque de risa de su salvador

-si, si estoy bien, es solo que… magia, joder… ¡qué día más loco!- dijo parando de reír, pero aun con una inmensa sonría en su rostro, y alguna que otra carcajada inoportuna –en mi mundo, la magia no existe (creo) y las otras cinco virtudes de las que me has hablado, muchas veces brillan por su ausencia, no digo que no haya gente buena, es solo que, es muy difícil encontrar a alguien que pueda ser llamado "portador de algún elemento"-

Braeburn le miró algo preocupado, ese no parecía un buen motivo por el que sonreír y mucho menos reír, Courier notó su preocupación e intento sacarle una sonrisa…

-pequeños hombrecillos que nos observan desde las estrellas, extraños que te ayudan y desaparecen con un parpadeo o que viajan en cabinas azules de policía, supermutantes que debaten sobre temas filosóficos en viejos museos, escuelas, y academias, ciborgs, hombres topo, necrófagos con bigote, ciudades malditas… esto ya era lo que me faltaba por oír- dijo Courier alzando sus brazos para darse énfasis -¡y ver!-

-tú mundo parece también un lugar bastante curioso- dijo Braeburn acomodándose mejor en el saco de dormir cedido por el humano -¿Por qué no me cuentas ahora un poco de él?-

-como quieras, pero te advierto de que no es un cuento de hadas- dijo Courier antes de contarle su historia

Le habló de la gran guerra que hizo al mundo arder en el fuego atómico, en la anarquía en la que se sumió la Tierra, de las diversas facciones que habían surgido y que intentaban imponerse al yermo, le habló de los saqueadores, de los bandidos, de los supermutantes, de los necrófagos, de los mercenarios sin escrúpulos, de la Hermandad del Acero y el Enclave, de la Comunidad, de los esclavistas, de la legión de Cesar, de la Republica de Nueva California, de los Seguidores del Apocalipsis… de cómo la gente se organizaba en asentamientos o iban de un lugar para otro sin ningún rumbo, de la carencia de leyes o autoridades…

-eso es horrible- dijo Braeburn incrédulo –¿cómo podéis haceros eso a vosotros mismos?-

-con tiempo y muchas armas- le respondió el mensajero pegando un trago de una botella de cristal que sacó de dentro de su guardapolvos

-no puedo comprenderlo, os matáis los unos a los otros por… ¿lo que sea?-

-así es: dinero, armas, munición, comida, ropa, medicinas, drogas variadas… personas-

-lo siento mucho- dijo Braeburn compadeciéndose de su salvador

-no todo es tan malo- dijo con un ligera sonrisa Courier –hace diez años todo era mucho peor, ahora las cosas han empezado a mejorar: hay menos saqueadores, no dejan de surgir abolicionistas, los supermutantes son en su mayoría pacíficos y sociables, la república anexionó más terreno en la costa oeste, trata de llevar las viejas leyes a ellos y se ha vuelto más flexible gracias a la política del actual presidente Jack Fontaine, la hermandad del acero empezó a hacer algo más que matarse a pajas mirando armas de energía y empezaron a ayudar a la gente corriente y a darle más recursos al Elder Lyons en la costa este, hace más de cinco años que no se sabe nada del Enclave y casi otros cinco años de la Legión, las tribus dejan tranquilos a los pueblos y viceversa, el comercio está en su mejor momento, y gracias a asentamientos como Megatón, Vault-City y New Vegas la humanidad ha comenzado a hacer algo más que robarse, apuñalarse y dispararse a si misma-

-pero parece bastante peligroso aun adentrarse en el yermo- observo Braeburn

-sí, lo sigue siendo, pero al menos la gente empieza a tener esperanzas en cosas que se pueden llegar a cumplir y no solo en estúpidas fantasías irrealizables- dijo Courier bebiendo otro trago de su botella y ofreciéndosela a Braeburn

-gracias- dijo el semental

Braeburn pegó confiado un buen tragó del líquido, y sintió como sus entrañas le ardían, su garganta se derretía y su lengua sangraba, sus pupilas se redujeron a poco más que dos puntos negros y escupió en el suelo el líquido que aún no había tragado mientras una inmensa e incontrolable tos le impedía articular palabra, Courier solo pudo caer al suelo y empezar a reírse a carcajadas

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA-

-Pero… COF COF COOOF per… COF COF COF COF p… COF COOOF COF COF pero por todas las manzanas de Equestria COF COF ¡¿qué era eso?!- preguntó cómo pudo el ponie vaquero con una voz lastimosa y seca

-¡Vodka!- le respondió el mensajero aun riéndose a más no poder

-¡¿vo-que?! ¡Estaba asqueroso!- dijo Braeburn aun con un poco de tos y su voz algo quejumbrosa –¡¿todos en el yermo bebéis eso?! Los de tu mundo estáis locos-

-¡doy fe de eso hombrecito!- dijo Courier aun riéndose

Cuando Braeburn se quiso dar cuenta Courier le había contagiado su risa y tampoco podía para de reír, y mientras reía reparó en que ese líquido tan corrosivo no estaba tan mal, al menos le había quitado el frío que la hoguera y el saco de dormir no le habían quitado, se estaba riendo por primera vez desde hacía mucho tiempo y una vocecita en su cabeza le decía, "Tranquilo Burnse, todo va a salir bien"

-no pienso volver a beber nada que me ofrezcas- le dijo Braeburn aun con una sonrisa en su cara

-a ver si es cierto- le retó el mensajero –deberías intentar dormir algo-

-pero…-

-te avisaré cuando la tormenta amaine y salga el sol, te lo prometo- dijo el humano cortando al semental

Braeburn se tapó del todo con el saco de dormir y se puso su sombrero sobre su cabeza algo inclinado para taparse los ojos, cuál fue su sorpresa al ponerse el sombrero vaquero, cuando este se escurrió y le tapo media cara…

-¡¿eh, pero que ha pasado aquí?!- dijo Braeburn levantando el desproporcionado sombrero para poder ver algo

-pasa, que ese es el mío- le comentó Courier con un sombrero en su cabeza que le venía tan justo que solo pudo posarlo sobre su coronilla

Se rieron un poco más, se intercambiaron los sombreros y al rato de hablar un algo más Braeburn se quedó dormido en el saco de dormir, mientras que Courier permaneció despierto, sentado en el suelo y apoyando su espalda contra la pared de la cueva, analizando en su cabeza todo lo que había pasado, meditando sobre lo que le había contado Braeburn…

-un mundo idílico, pacifico la mayor parte de su tiempo, verde y fértil…- esas palabras retumbaban en su cabeza, Courier sentía que debía observar este mundo y descubrir sus secretos, descubrir como lo habían conseguido, como habían triunfado haya donde ellos había perdido tanto, ayudaría al pony con los problemas que tenía su gente y luego le pediría ayuda para desplazarse por Equestria, y probablemente por los demás reinos, puede que hasta le propusiera acompañarle, hacía tanto tiempo que se encontraba solo; no le malentendáis, le gustaba estar solo, pero echaba de menos a alguien quejándose todo el camino o que le dijera que estaba loco y era un suicida en potencia… Courier dejó eso de lado y continuó meditando y analizando toda la información proporcionada por Braeburn, parecía que las princesas a pesar de llevar mil años calentando el trono eran amadas, respetadas, y queridas por sus súbditos, y por lo demás parecía que el sentimiento era mutuo, ellas se preocupaban por sus ciudadanos, no estaban corrompidas por el poder, no eran corruptas, no eran unas tiranas...

-estaría bien hablar en persona con Celestia o Luna, pero que muy bien- pensó en voz alta el humano

Se acomodó mejor contra la pared, inclino su sombrero como hizo Braeburn antes e intento descansar un poco, lo más probable era que no se durmiera, pero al menos reposaría y no malgastaría fuerzas…

Una ligera sonrisa se formó en la cara de Courier mientras seguía recordando y repasando las cosas que le dijo el pony vaquero

-Night-MARE Moon… Night M-A-R-E, mare… ¿en serio?-