Hola lectores espero que estén muy bien, se que no merezco la vida xD nada mas miren, casi un mes sin actualizar esta historia, no tengo perdón y lo peor es que tampoco tengo una excusa excepto: falta de inspiración y coherencia. Pero bueno ya estoy aquí, y para compensarles he dejado el capitulo extenso y bastante sustancioso. Espero les guste


-Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen-


Capitulo X

Desde Adentro

Santuario de Athena

Bajaron las escalinatas zodiacales a paso calmado, pronto escucho las voces pequeñas de los caballeros que hablaban entre si y de no ser por el pequeño problema que estaba teniendo habría dicho que eran iguales a sus personalidades adultas. Suspiro.

Movió el cuello de lado a lado y cada vertebra crujió por ello, necesitaba un descanso en ese preciso instante. La conversación con Athena había sido un poco más que un simple informe, y la verdad el Santo de géminis no creía que lograran encontrar una solución con rapidez.

Kanon le miro de soslayo y frunció levemente el entrecejo, desde que llegaran de la misión su gemelo no se veía cansado como de costumbre, se veía exhausto, como si fuera a desplomarse en ese mismo instante.

Los murmullos de los dos pequeños, Mu y Shaka, sacando conclusiones pasaron realmente a segundo plano, tenía plena atención en su hermano, porque como el mismo mencionó, había sido víctima de uno de los ataques de aquel guerrero del ejercito egipcio. Gruño un poco, no le estaba gustando nada.

-Kanon, me estas poniendo muy nervioso- el aludido alzo las cejas con incredulidad

-¿Disculpa?- pregunto- eres tú quien me causa nervios ¿Qué fue lo que les sucedió allá?- volvió a cuestionar, su tono denotaba curiosidad total con un dejo de preocupación

Saga suspiro, generalmente sabia pasar desapercibido, pero en esta ocasión sabía que era algo difícil lograr tal hazaña. Su cansancio era notable y el dolor de cabeza insoportable, tanto pensar en aquella técnica no estaba ayudando mucho. Esperaba que por lo menos no se fijaran tan pronto en él.

-Kanon, en verdad no tengo ganas de discutir- dijo apenas mirándole

El gemelo guardo silencio, tenía que ser prudente. Aprovecho la leve distracción de Shaka que se adentraba a su templo para pensar las cosas mejor. Sabía que presionar a Saga era la vía directa para toparse con un muro enorme e infranqueable del que jamás conseguiría nada. Así que sabiamente callo.

Al llegar a géminis, como si de un modo automático se tratara, la armadura de oro se separó de su portador para acoplarse en su perfecta forma de object en el salón de batallas. Saga siguió directamente hasta su habitación y Kanon le siguió.

-Oye, oye, pensé que iríamos a ver al arquerito- comento inocentemente

-Eres bastante persistente Kanon, y me estas sacando de casillas -ladro aun calmado- Y no, no iré a verlo ahorita, tal vez mas tarde, ¡déjame descansar, por Athena!-

-Ya, ya, yo puedo ir por ti, le mandare tus saludos- dijo juguetón con su típica sonrisa arrogante

-Que amable- murmuro sarcástico mientras entraba al baño, Kanon gruño

Para cuando Saga salió un poco más fresco, pero aun con el dolor de cabeza insoportable Kanon le esperaba en el marco de la puerta con su sonrisa y las manos atrás de la espalda. El mayor frunció el entrecejo, su gemelo definitivamente no entendía ni directas, ni indirectas, era exasperante.

-¿Y ahora que quieres? – pregunto en tono casi suplicante

-Nada, te lo juro- con cara de completa inocencia- Mira, yo soy tan buen hermano que te traje esto-

Kanon llevaba en sus manos un vaso de agua y un par de pastillas, lo que Saga creían eran para el dolor de cabeza. Así que ante la sorpresa levanto ambas cejas

-No repliques, bébete eso, yo me voy, le daré postales tuyas al arquero- dejo las cosas en la mesita y salió de la habitación con un gesto arrogante que le caracterizaba

Saga hizo lo propio, pero sin dejar de fruncir el entrecejo, bebió sus pastillas y de pronto se encontró sonriendo y negando con la cabeza. Esa relación extraña que llevaba con su gemelo iba a enloquecerlo algún día. Pero le gustaba, no podía negarlo.

El Duat, Egipto

Camino un poco dentro del espacioso salón en el que ocupaba su trono, el lugar brillaba con una decoración de oro en su mayoría. Distintas figuras egipcias se posaban en las paredes como cual historia jamás contada; sus personajes mitad animal y mitad humano eran dignos de admiración la mayoría de ellos plasmados como dioses que formaron uniones entre si y cuyos nombres se convirtieron en leyendas.

Miro por el fino cristal, aquel que le daba visión de todos sus dominios, las entrañas del Duat. No lucían como cualquiera esperaba; dentro de la gran pirámide yacía un extenso reino que se dividía tantas veces que, nunca alguien podría contar con exactitud. Aquella paz solo la podía conseguir él, como Dios, como supremo príncipe de los muertos y por eso estaba tan encaprichado.

Y es que apenas escucho del desastre en el que se había sumido el inframundo griego con la derrota del Dios Hades, sabía que pronto tendrían que acudir a alguien más. De otra forma, las almas hubieran vagado por el mundo sin ningún tipo de control, sin que nadie rigiera aquella norma natural que llamaban muerte.

Sonrió. Desde el Olimpo y sin concesión del Rey del Inframundo, se le había pedido que realizara las labores pertinentes, pues Hades estaba sellado en aquel monte Sagrado del que no podía salir. Sin embargo, Athena y Zeus aprovecharon la oportunidad de liberar a aquellos jóvenes de los cuales se decía eran dioses en cuerpo de mortales, con el poder suficiente para derrotar a cualquier divinidad.

No estaba de acuerdo y hasta cierto punto le parecía una osadía por parte del Olimpo. Así que interfirió con aquella "misión" haciendo uso de sus diosas guerreras, Serket y Seshat. No los quería vivos, pero tampoco podía interferir mas allá de lo que ya había logrado. De esta manera al menos podría encrucijar a Athena para que los desapareciera, sin embargo, como no tomo su sugerencia, una guerra se había desatado.

-Que desperdicio- murmuro para si mismo

Pronto las lanzas del ejercito fueron escuchadas por el Dios anunciando la llegada de uno de sus guerreros. Volteo hacia la puerta y con parsimonia se sentó sobre su trono esperando la entrada de aquel que fuera su mano derecha

-Ghadaan…- le llamo a modo de saludo

-Mi señor, ¿en que le puedo servir? - dijo el muchacho inclinándose ante el con una rodilla, su armadura le cubría a la perfección y sus ojos azules se pasearon por el semblante de su Dios buscando alguna respuesta

-Sabes, hay algo que me inquieta- comento mientras le hacia un ademan para que se levantara y el joven así lo hizo- Considero a los guerreros de Athena un peligro, han doblegado a Odín, Poseidón y Hades, seres como esos, no deberían existir ¿no te parece? -

El pelirrojo frunció el ceño confundido- Así es, es por eso que usted ha decidido intervenir, no los dijo cuando fuimos llamados-

-Exacto, pero hay algo más que ahora deseo- Ghadaan le miro con sorpresa- Quiero saber, porque son llamados Dioses entre los mortales, entender cuál es la razón de la derrota de, dos de las tres divinidades más poderosas del Olimpo, necesito saber, como es que esos mortales tienen tanto poder-

-¿Conocer sus historias?-el pelirrojo se atrevió a preguntar

-Así es, sabes, esto comenzó como el exterminio de una amenaza latente a cualquier divinidad, poseer sus almas, pero ahora, aparte de la guerra, de regresarlos al inframundo, necesito saber lo que te acabo de mencionar- comento Osiris mientras se levantaba de su trono con algo de emoción, el interés desbordaba sus ojos, si él podía conseguir un poder así, nada lo detendría entonces

-¿Esto es por lo que he comentado sobre ese guerrero de géminis? Señor Osiris-

El Dios sonrió, paso su mano por su larga melena verde- Ciertamente, si ese muchacho tiene tanto poder como para equiparar a uno de mis mejores guerreros, quiero saber que los hace tan fuertes- el pelirrojo le observo con atención – Si el pequeño león que tenemos en casa tiene semejante poder a esa edad que yo les di, tan solo imagina el poder que tendrían como adultos, Ghadaan, esto es algo que quiero para mí, ahora esto va mas allá de una simple guerra-

El guardián de Aker sonrió, sabía que su señor tendría grandes planes en mente y más o menos se hacia la idea de lo que deseaba en realidad- ¿Quiere que entre a su mente?-

Osiris carcajeo- Hay que aprovechar las oportunidades ¿no? Deseo que me cuentes, busca la fuente de su poder, y después vayan al santuario-

-¿Al santuario?- eso descoloco al pelirrojo- ¿para que señor?-

El Dios se paseó por las figuras en la pared dejando que sus dedos rozaran cada textura de aquellos pictogramas sagrados- Quiero comprobar con mis propios ojos su fuerza-

-Pero…- comenzó el pelirrojo- Han venido hasta aquí cinco de ellos, no lograron nada contra solo dos de nosotros y el león, aun así ¿cree que vale la pena?-

-Por supuesto, encárgate de eso, escoge a quienes prefieras, llámalo… misión de reconocimiento. Pero antes de eso Ghaadan, necesito que lo quiebres, necesito que entres en su mente, que averigües tal información que te he pedido y ya que estés ahí- el Dios sonrió- Termina con su cordura, lo quiero vulnerable para mí, a todos. Además, sin el al frente los demás caerán uno a uno y no les quedara más opción que demostrar de que están hechos-

El pelirrojo frunció el entrecejo, extrañado, de la noche a la mañana Osiris había planeado todo esto. Sabía que era un plan perfecto y que le agradaba, pero también un presentimiento raro se apoderaba de él. Sin más que decir asintió y con una reverencia salió del salón pensando en una buena estrategia para comenzar, seria sencillo, Géminis estaba debilitado.

Santuario de Athena, Grecia

Abrió los ojos despacio, y todo parecía nublado por el momento, no sabía en que momento se había dormido o había perdido la conciencia, lo único que vino a su mente como un recuerdo aterrador fue su hermano.

Apretó los ojos para quitarse la sensación de mareo, la luz blanca le estaba estorbando y encandilando, trago saliva con dificultad, y pronto su mente se enfocó en la única cosa que había pensado: Aioria.

¿Cómo lo iba a recuperar? Era totalmente su responsabilidad cuidarlo ¿Cómo es que paso todo eso? No entendía nada, su mente solo viajaba a aquel momento en el que su pequeño hermano le había atacado sin ningún miramiento. En sus ojos no había señal de control externo, o como Saga, no había señal de posesión. ¿entonces que sucedía con él?

-Piensas demasiado alto Arquero- gruño una voz conocida

Aioros volteo a su lado para percatarse de la presencia de uno de los gemelos, Kanon. Estaba recostado en un sillón con las manos detrás de su nuca y su típica pose despreocupada, cualquiera diría que no había nada en el mundo que pudiera cambiar esa pose optimista que siempre dejaba ver.

-Kanon…¿Qué…?- comenzó el castaño con lentitud, no sabía porque, pero se sentía cansado, como si le fallara el cuerpo

-Bueno…- dijo mientras abría un ojo con su típica sonrisita arrogante- Vine a hacerte compañía ya sabes, por si quieres hablar y todo eso- comento el aun relajado

Aioros suspiro, siempre supo que Kanon era extraño, demasiado extrovertido, arrogante y egoísta, sabia como sacar de quicio a las personas incluido a su gemelo, por lo que sus diferencias con el siempre saltaron a relucir.

-No se supone que…- murmuro Aioros y rápidamente fue interrumpido por el gemelo

-¿Qué Saga estuviera aquí? Vas a tener que conformarte conmigo, mi hermanito está un poco indispuesto, pero Hey te manda saludos- comento con un gesto de dos dedos

-¿Por qué viniste, Kanon?- Aioros frunció el entrecejo y de inmediato Kanon cambio su semblante

-Saga le dio el informe a Athena de la misión, pero creo que algo más paso, algo que no están contando y quiero saber, necesito saber- explico Kanon que se había acomodado en el sillón de forma pensativa

El castaño gruño un poco, no tenía idea de lo que el gemelo mayor podía haber dicho y omitido en aquella reunión, pero el hecho de que obviara algún detalle era preocupante.

-No sé que es lo que Saga omitió, Kanon, lo único que sé es que necesito recuperar a mi hermano- dijo mientras se sentaba, pero de inmediato se llevó una mano a la cabeza y la sensación de vértigo volvió

Kanon se levantó y le empujó hacia atrás para que se recostara- Quieto, arquero, eso Saga no lo omitió, viajaste y te perdiste por unos minutos en la dimensión del guardián de Aker, Saga fue quien te saco de allí así que técnicamente viajaste por dos dimensiones distintas de golpe, es como meter tu cerebro en una lavadora, así que tómalo con calma-

Aioros le observo con intriga, hasta ahora no sabía mucho de Kanon, excepto lo que todos los demás comentaban, incluso su redención ante Athena, pero algo en su mirada le decía que no era tan malo como todos decían, simplemente se sentía como un hermano de orden.

-De acuerdo- dijo en un suspiro- ¿Qué ha dicho Athena?-

-Bueno… ella y Shion están haciendo un plan para recuperar a Aioria, pero no está muy sencillo que digamos Aioros, no hay signos de que Aioria esté haciendo esto por culpa de Osiris- explico Kanon mientras tomaba asiento de nuevo

-¿Estás diciendo que lo hace a propósito?- brinco exaltado Aioros

-¡Hey!- regaño Kanon de inmediato- no dije eso, ni nadie lo está afirmando, Athena está buscando la manera de traerlo de vuelta, solo ha dicho que sería más sencillo si hubiera rastros del cosmos enemigo, así sabría cómo actuar-

Aioros se calmó y se llevó una mano a la cabeza, estaba frustrado y ese cuerpo de 14 años lo único que hacía era disparar sus hormonas como balas que atravesaban su cordura. Sentía que necesitaba recuperarlo, la culpabilidad se estaba afianzando más y más y esa sensación de angustia le carcomía.

-Oye, tal vez… yo no… sea Saga y probablemente no te interese lo que pueda salir de mi boca, pero… Todos estamos haciendo un esfuerzo para saber que le paso a Aioria y traerlo de vuelta, no es momento de hacer locuras Aioros, es hora de pensar con cabeza fría- Kanon le dijo mientras se levantaba hacia la puerta

-Es mi hermano… y ahora, en ese cuerpo de niño, es vulnerable- dijo llevándose ambas manos a la cabeza

-Es tu hermano, si, pero olvidas, que también es un caballero de Athena,a su edad, nosotros ya habíamos asesinado a más personas de las que podemos contar con una mano, no te confundas Aioros, tu hermano es fuerte, no le subestimes, he sentido el cosmos de Aioria y está muy lejos de ser débil y vulnerable- Kanon comento

-Aun así, no deja de ser mi hermano pequeño y yo…- Aioros pretendía continuar hablando pero una repentina explosión de cosmos le detuvo. De inmediato se incorporó ignorando todos los síntomas- Ese cosmos…-

-Saga…- murmuro Kanon. Aioros observo el semblante del gemelo, sabía que su expresión denotaba miedo. Lo vio salir apurado y dejar la puerta abierta. Se maldijo cuando puso un pie en el suelo y todo se tambaleo a su alrededor, estaba atrapado

Templo de Géminis, minutos antes

En que momento se quedó dormido, no lo supo, pero después de haber tomado las pastillas, su pecho desnudo se consiguió con el frio de las sabanas bajo su cuerpo. Ahí, boca abajo como había quedado trataba de descansar, quien lo viera diría que dormía profundamente y nada sería capaz de despertarlo, pero no era así.

Comenzó como un paseo extraño por los dominios del Duat, cada pasillo, cada puerta, creía conocerlas todas y saber que no era lo que buscaba. Siguió a paso acelerado, determinado y firme, continuo por los extensos caminos de aquel reino, giro a la derecha y entro con bastante seguridad en el sitio.

Al abrir la puerta se encontró con Aioria, pero su cuerpo reprimió un escalofrió cuando observo a su alrededor, ya no estaba en el Duat, estaba en la sala del patriarca y el pequeño león, solo era un niño, uno que supo identificar muy bien.

Sabia en donde estaba, sabía que eran esas imágenes, Ares, los trece años de tortura, tiranía, sangre y muerte, todo en sus manos. Intento ver su cuerpo, para saberlo, pero sus brazos eran borrosos al igual que sus piernas, no entendía.

-Dime ¿por que? - cuestiono el pequeño león y eso lo hizo temblar

-¿Por qué?- contesto de pronto

-¿Por qué lo hiciste? Mi hermano, Aioros, está muerto- rugió el león

Saga reprimió un escalofrió, se suponía que era Ares, se suponía que Aioria jamás se había revelado, pero su cabeza le jugaba esta pasada sucia colocándolo en un escenario alternativo

-Yo…Lo siento, Aioria-

-De que vale sentirlo, perdí a mi hermano por tu culpa ¿estas feliz? Eres un maldito asesino, todas esas muertes pesan en tu hombro ¿recuerdas? -

Géminis le observaba atónito, jamás creyó haberse enfrentado a tal furia en tal magnitud, pero se lo merecía, todo lo que el león dijera, lo merecía

-No dices nada, vamos, habla, dime, ¿que es lo que te hicimos para que usaras todo tu poder en nuestra contra?- seguía gritando Aioria

Saga apretó puños y dientes, su máscara de indiferencia estaba por quebrarse, no quería, no necesitaba esto, ¿Por qué ahora?

-Háblame ahora, ¿Por qué usaste todo tu poder contra nosotros? Eres un santo de Athena-

Gruño y no pudo contenerse más- Yo no lo hice, yo… - se llevó ambas manos a la cabeza- Fue Ares, yo…-

¿De dónde iba a sacar tanta fuerza para continuar?, ¿cómo iba a hacer para seguir? si se lo estaban poniendo tan difícil. Carcajeo en medio de la ironía, pues ¿por que lo tendría fácil cuando había hecho tanto daño?

-¿Ares?- murmuro Aioria- El Dios de la guerra claro…-

Saga frunció el entrecejo y levanto la cabeza, algo no estaba bien, Aioria sabía perfectamente que había sido Ares, y aunque le culpara directamente, él tenía la certeza de que el Dios maligno le había poseído.

-Tú le dejaste entrar, tú le permitiste esto… es, gracias a ti que él pudo entrar, poseerte y destruir todo. Mi hermano está muerto gracias a ti, tú dejaste que eso pasara - acuso Aioria

El caballero de géminis sacudió la cabeza, pronto se santo mareado, algo no estaba bien, lo sabía, esas palabras, esas últimas palabras, las recordó, tenían similitud y las habían dicho en el mismo tono

-Eres un entrometido, pero debo agradecerte, nos fue muy fácil encontrarlos y todo gracias a ti-

La frase retumbo en su cabeza haciendo eco en las paredes de su mente, claro, había tardado demasiado en darse cuenta. Sacudió la cabeza una vez más con los ojos cerrados apretados, cuando decidió abrirlos se vio a si mismo en Géminis, en su habitación de pie junto a su cama

-Tu…-gruño Saga- Deja de esconderte y da la cara, siempre fuiste tú-

Frente a él, apareció una figura, Aioria, y pronto tomo forma, una que conocía bien y sabia era el culpable de todo

-Vaya, siendo sincero no esperaba que lo descubrieras pronto- comento el pelirrojo cruzado de brazos

-¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué estás en mi cabeza?- ladro el gemelo con furia

-Eso a ti no te importa, vine por un poco de…diversión, pero no tiene mucho sentido si descubres el truco ¿verdad?-

Saga gruño, pero recupero la compostura y sonrió con sorna- En ese caso, permíteme decirte que eres un pésimo ilusionista, tus trucos francamente son lo mismo que un acto de magia callejero-

Ghadaan gruño alto ofendido, chasqueo la lengua y paso su mano por su melena color fuego- Ya. Si tan malo soy entonces deberías poder controlarlo tu ¿verdad? -

Saga no tuvo tiempo de pensar, ni de observar, lo que sintió fue el crujido de sus costillas. El golpe del pelirrojo había llegado a una velocidad imparable y se había asestado en su costado. Siseo y dejo escapar un gruñido

-Ah, veo que no soy tan malo después de todo-

-¿Cómo…?- pregunto con voz entrecortada

-¿Sorprendido? Esta es una batalla mental, psicológica y como todo amo de las ilusiones y las dimensiones, también he aprendido otro par de cosas, estamos en mi ilusión Saga y en tu propia cabeza que no eres capaz de controlar, debe ser por eso que un dios como Ares decidió tomarte como contenedor- dijo sin despegar el puño del costado del gemelo, pronto levanto la rodilla y esta se estampo en el rostro de Saga

-¿Por qué estas…aquí?- gruño mientras retomaba el aire que le faltaba

-Te sorprenderías, y por cierto Aioria ha sido muy útil, es una buena brújula para comenzar a indagar en tu cabeza, eres débil géminis, si piensas ganarme en un duelo mental, más vale que te esfuerces-

Una bola de cosmos se dejó ver en la mano del Lemur, Saga se movió con rapidez también y consiguió herirle antes haciendo explotar su cosmos, los rayos de ken atravesaron a Ghadaan que sonreía y aquella energía en sus manos reapareció junto con el detrás del gemelo, clavándola en su espalda

Saga cayo de rodillas y su cuerpo automáticamente se desplomo hacia adelante, dejándolo en el suelo. Era cierto, Ghaadan conocía bien como moverse en su propia ilusión, y el, estaba cansado, débil, tampoco tenía la resistencia que su cuerpo adulto le daría y por lo tanto lo hacía tan vulnerable como cuando Ares lo poseyó.

Gruño, estaba boca abajo en el suelo, sin moverse, consciente de que el pelirrojo caminaba despacio a su lado.

-Sabes- comento el lémur mientras levantaba la cabeza del gemelo por su cabello- Por hoy, he terminado aquí, pero quiero dejarte muy en claro, que esto, se va a repetir, o quien sabe, tal vez no termine yo en tu mente sino el-

Saga se quejó ante su agarre con un diminuto alarido, pero más porque sabía a quien se refería y por mucho que no quisiera, tenía que darle la razón.

-No es por presumir, pero no he utilizado todo mi poder contigo, aun así, has caído tan estúpidamente géminis, no eres más que un chiquillo, mírate, ¿Cuántos tienes? 14, 15? estas a mi merced y a la de cualquier otro que quiera pasar un rato en tu mente- dijo mientras lo soltaba- Nos vemos luego Géminis-

Saga no supo cuando, pero dejo de verlo claramente, se había esfumado y él tal vez se había desmayado. El cálido liquido escarlata rodaba por su rostro donde la rodilla le había herido, la espalda le quemaba y sus costillas ardían. ¿era posible sentir dolor en una ilusión? ¿Un dolor físico? Era experto jugando con las mentes de otros y sinceramente tenía una buena defensa, pero tal y como Ghadaan había dicho, solo era un chiquillo, no tenía oportunidad

Kanon lo había sentido y no solo el, Aioros también, y es que era imposible de ignorar, el cosmos de su hermano se había elevado de tal forma que no era posible que fuera una situación normal. Así que después de correr como el demonio por todo el santuario y por fin llegar a las escalinatas de géminis, se adentró al templo como alma que lleva el Hades.

No sabía lo que encontraría y ya un millón de cosas habían pasado por su mente, ninguna era normal, no tenía idea de lo que pudiera estar sucediendo, cuantas posibilidades habían de que su hermano decidiera explotar su cosmos de esa forma sin sentirse amenazado. No tenía idea.

Abrió la puerta de la habitación de golpe y quiso tranquilizarse cuando vio a su hermano tendido en la cama, en la misma posición con la que siempre dormía. Pero, su instinto, algo le decía que estaba mal, que no era normal. Se acerco con prudencia, si todo era una tontería y su hermano seguía dormido lo mejor era dejarlo estar.

La sabana solo le cubría hasta la cintura, con su torso desnudo y boca abajo. Las alarmas se encendieron cuando vio que la respiración de su gemelo no era normal, como si corriera un maratón su cuerpo se dejaba llevar por los espasmos de la adrenalina. Cuando estuvo mucho más cerca noto una especie de quemadura en el lado izquierdo de su espalda, arrugo el entrecejo y pronto se escandalizo cuando le vio gotear sangre

No necesito más para entrar en pánico, le volteo con cuidado sin saber exactamente que hacer, le llamo prácticamente en un grito, y lo hizo hasta que vio a su gemelo abrir los ojos. Tan exhausto, tan perdido, rápidamente identifico esa mirada.

-Por los dioses Saga, ¿Qué demonios? -

Kanon pensó que iba a dormirse de nuevo porque le vio cerrar los ojos y respirar hondo. También se llevó la mano a la cabeza donde el corte brotaba sangre, miro su mano espantado, perdió rápidamente el color y se puso pálido de inmediato.

-Es real…-murmuro

-¡¿Qué, Que es real Saga?! Explícame porque encendiste tu cosmos de esa forma- Kanon le miraba de cerca, ya no estaba en posición de esconder su propio carácter, estaba genuinamente preocupado.

-Necesito… ver a Athena, Kanon- dijo en un suspiro y lo hizo tan bajo que su gemelo apenas pudo escucharle

-Nada de eso, primero hay que arreglarte esa cara, no entiendo nada y…-

-No tenemos tiempo, Kanon- murmuro mientras se incorporaba, sus costillas crujieron y le arrancaron un gemido

-Estas echo un desastre Saga, no sé quién te dio esta paliza, pero te voy a complacer- Kanon elevo un poco su cosmos y pronto contacto a Shion, pero antes de que pudiera hablarle por cosmos el patriarca apareció de la mano de Saori en la habitación del gemelo

-Sentimos el cosmos de Saga, venimos a verificar que todo esté bien, pero…- Saori callo cuando vio el semblante del gemelo mayor- ¿Qué ha pasado? -

-No tengo la menor idea, insiste en que tiene que hablar contigo, Athena- Kanon gruño

-¿Saga?- Shion le llamo y el gemelo abrió los ojos nuevamente

-Athena…- murmuro- Es él, ha entrado en mi mente y…-comenzó a explicar llevándose las manos a la cabeza

Shion y Saori se miraron de inmediato, pero fue Kanon quien salto a la expectativa

-El ¿quién? Saga ¿Ares? - pregunto con un tono de desesperación que probablemente Shion y Saori compartían

-No… el lémur, ha entrado en mi cabeza, intento engañarme con una ilusión, una que incluía a Aioria, pero…-Saga trago entero, jamás había vivido algo como eso

-Esas heridas- Athena interrumpió- ¿Fue él? ¿estuvo aquí? -

-No sé, ya no sé que creer, el…estábamos en una ilusión en mi propia mente y al pelear con él, todo el dolor se sentía real, tan real, no es algo que haya visto jamás y … perdí esa pelea- dijo en un suspiro cansado

-Un ilusionista que puede herirte en tu propia mente, solo pocos tienen ese privilegio- Shion comento pensativo

-Saga y yo no somos capaces de herir a alguien físicamente con una ilusión de esa forma, es decir podemos dañar sus mentes, pero no sus cuerpos- Kanon dijo casi en un gruñido

Athena ya se había sentado a su lado mientras encendía su cosmos para calmar la histeria de su Santo -¿Sabes a que vino?-

El negó con la cabeza- Solo…quería restregarme lo débil que soy, lo vulnerable que estoy ante Ares- se carcajeo con ironía

-Escúchame, Ares no volverá, no puede, si lo hace vamos a sellarlo, está en desventaja, ya te lo dije, trata de calmarte y pensar, ¿Qué es lo que buscaba en tu mente?- dijo ella mientras le quitaba algunos mechones de la cara y con una toalla limpiaba la sangre derramada

Saga se revolvió incomodo, no sabía, no entendía, su cabeza no estaba como para darle vueltas a ese asunto, lo único que escuchaba era su voz, esa maldita voz aniñada que se burlaba de él. Apretó la mandíbula y cerró los ojos con fuerza, su mano se fue directo a la cabeza y con todo y su esfuerzo lo único que encontraba eran esas imágenes de Aioria gritándole su culpabilidad, pero no era él era Ghaadan.

Como era que un hombre como el había caído en tal juego, Saga era considerado el mejor, en manejo de las mentes, las ilusiones y las dimensiones, si acaso seguido de su gemelo, pero él, él no podía fallar de tal manera.

-Athena…-murmuro el observándola, dirigiendo su mirada directamente a sus ojos- No puedo… entender que es todo esto, pero… tengo un mal presentimiento, es…algo va mal, tienen que mover las defensas del santuario, no estoy seguro yo…-

-Yo creo que sería lo mejor, señorita Athena, esto para mí fue un ataque, ese lémur sabe que tiene una conexión con Saga, va a intentar por todos los medios destruirle desde a dentro sin moverse- comento Shion pensativo

- No sé cómo no vimos esto- Kanon gruño enfurecido- Hay algo que no nos estas diciendo Saga-

El gemelo mayor gruño ante la mirada de los tres- En Egipto, ataco directo a mi mente con una técnica y cada vez que use mi cosmos, me drenaba con cada respiro, era… -

-¿Y te parece que debiste obviarlo? No nos dijiste eso y pudimos haberlo evitado- Kanon rugió molesto

-Cálmate Kanon- Shion le detuvo-¿Saga?-

Chasqueo entre dientes, detestaba estar en esta posición tan dependiente, pero no tenía más opción- Si no lo dije fue porque no considere importante nombrar una técnica simple utilizada por el enemigo-

-Eres más listo que esto Saga, te aseguro que ahora piensas lo mismo que yo, esa técnica, fue la antesala a este ataque y lo sabes-

Saga desvió la mirada, no tenía ganas de discutir, su cabeza daba vueltas, Ghaadan había hecho un gran trabajo con él.

-Creo que es suficiente, descansa Saga, y si algo pasa solo enciende tu cosmos, no permitas que te haga daño, si despiertas ya no podrá tocarte- Athena le dijo y Saga asintió a medias

-Yo me voy a quedar cerca- anuncio Kanon que tenía cara de pocos amigos

-Athena, lo mejor será convocar a la orden dorada, necesitamos estar alerta- Shion dijo y Saori asintió

La diosa acaricio la frente de su Santo una última vez mientras aumentaba más su cosmos. Los ojos de Saga pronto se cerraron y su respiración se tornó calmada y tranquila.

-Mandare por una doncella para que lo revise, cuídalo Kanon- dijo Saori en tono suave y Kanon se estremeció, Athena, ella siempre le observaba con esos ojos grises que lo único que desbordaban era confianza, jamás lo iba a entender.

-S... Si-carraspeo rápidamente- Yo me encargo, pero si algo sucede…-

-Te llamaremos Kanon, prepárate, tal vez tengas que utilizar a géminis-

Kanon dio un respingo y con una última sonrisa la diosa se retiró con Shion y su teletransportación. El menor de los gemelos le dio una mirada a su hermano, se veía más calmado, él también lo estaba.

Cerro sus puños, utilizar a géminis, eso no lo tenía planeado, sinceramente, esperaba jamás tener que utilizarla porque entonces eso significaría, que Saga ya no estaría y él no quería eso. Tal vez en un pasado siempre quiso la armadura y vaya que había hecho de todo, pero no ahora, no cuando Saori le miraba con esos ojos. Géminis se veía tan cerca y tan lejos para él. Se conformaba, era suficiente.

Se recostó en la pared y su mente rápidamente le llevo a las posibles alternativas y opciones que enmarcaban esta situación de guerra, tenía que tener un plan.

Cabo Sunion

Quedaban pocos días para el invierno, eso lo sabía; el modo en el que las olas golpeaban las rocas y el viento se desataba en aquel risco era especial. La furia de la naturaleza se imponía cuando llegaba esa época del año, que después de un calor insoportable, amenazaba con empapar todo a su paso.

Milo siempre lo había identificado bien, vivió en el santuario siempre, así que, para él, solo oler el ambiente era necesario. El cabo se extendía por los dominios de Poseidón, y desde aquel risco, el escorpión observaba, sus ojos se paseaban por las olas y el viento agitaba su melena azulada.

-No sé si estar feliz o entrar en pánico- murmuro una voz a su lado y Milo encarno una ceja

-¿Por qué lo dices?- pregunto sin cambiar su semblante

-¿Por qué lo digo?- le devolvió la pregunta incrédulo - Sera porque no estas revoloteando con tu energía imparable ¿necesitas que te lleve de vuelta a la enfermería? Tal vez estas enfermo-

Milo chasqueo la lengua y lanzo una pequeña roca al mar- Sabes, tu estas más sarcástico de lo normal Camus, ¿seguro de que no estas enfermo? - dijo casi en un gruñido

Camus suspiro cansado, ya sabía por dónde iba el tema- Anda, dime ya, te preocupa Aioria, no lo niegues Milo-

El escorpión volvió a chasquear más que fastidiado- No es que me preocupe tanto Aioria, es decir, si, pero…- Camus guardo silencio y le dio tiempo, presionar a Milo nunca resultaba bien- Es, la misión, ¿cómo fue que fallamos?-

El acuariano le miro de soslayo, evaluando bien sus próximas palabras, era chico, pero cauteloso- No era como si se esperaran esa jugada Milo, ¿tener a Aioria en el bando contrario? Jamás lo pensé, no es culpa tuya, Athena encontrara una forma de traerlo-

Milo se rasco la cabeza aun pensativo- Es que, no sé si estamos listos para esto Camus, es decir, los gemelos, Aioros incluso Shura, tienen experiencia en esto, pero, nosotros… no dejo de pensar en que tal vez deberían ser ellos quienes vayan a la siguiente misión-

-¿Es duda lo que escucho en tu voz?- Camus no pudo evitar sorprenderse porque en su corta vida junto al escorpión jamás lo escucho decir algo como eso- Vamos Milo, es cierto, ellos tienen experiencia, pero somos todos caballeros dorados, y ser inexperto no nos hace inútiles-

-Eso ya lo sé- respondió rápido- Camus…no sientes que, algo te falta, es como un vacío, a veces siento que soy mucho más capaz de lo que puedo mostrar, pero hay algo, es como una parte de mi vida, es como si no supiera bien quien soy-

Camus frunció el entrecejo, no sabía si alarmarse por Milo o por ambos, él también lo había sentido antes, y fue la noche en la que atacaron el santuario- Es como una parte de nuestra vida que nos falta ¿has visto algo?-

Milo le observo rápidamente- ¿has sentido eso, Camus? Lo mismo que yo- pronto agacho la cabeza- Yo… cuando fuimos allá, Saga utilizo la explosión de galaxias y…lo hizo para defenderme, pero en mi mente…sentí como si fuera para mí, como si su técnica más grande hubiera chocado con mi cuerpo- Camus se alarmo de pronto levantando ambas cejas y revolviéndose en su sitio- y entonces lo vi-

-¿Qué viste, Milo?-

-Saga estaba frente a mí, tenía una armadura negra rota y lo único que sentí después fue las galaxias chocando con mi cuerpo, alguien me advirtió, pero no supe quién y yo…- Milo levanto la cabeza para mirarlo de frente- Camus, ese no era yo, era diferente, era adulto y Saga… no era este Saga era mucho más grande que yo, más adulto ¿Qué está pasando conmigo Camus? -

El guardián de acuario se levantó de golpe y rasco su cabeza con nerviosismo, Milo le siguió, mientras observaba sus movimientos.

-Milo, creo que algo raro sucede, recuerdas que te dije haber visto al caballero divino usar mi técnica -Milo asintió despacio- y luego…-se detuvo para pensar un poco- Dices que Saga portaba una armadura negra ¿verdad?- el escorpión volvió a asentir- Es la misma Milo, la misma de la que hablamos cuando… cuando te dije que me vi a mi mismo subiendo por las doce casas vistiendo ese ropaje extraño, junto a Shura y… ahora según lo que viste tú, sé que es Saga-

-Camus ¿Qué es lo que está mal con nosotros? Acaso, ¿nos perdimos de algo? No entiendo nada, ¿es el futuro? - a Milo entonces ya no le hacía gracia como en un principio

Camus se llevó las manos a la cabeza, estaba un tanto frustrado y no le gustaba desesperarse – ¿Y si hablamos con Athena sobre esto? -

-No, nos van a tomar como locos Camus, no pienso decir una palabra de esto a nadie, no sé que está mal con nosotros, pero creo que debemos callarnos, por lo menos hasta encontrar a Aioria- Milo le dijo y hubo un silencio repentino

Un par de minutos luego de pensarlo bien Camus volvió a hablar- De acuerdo, pero si esto se sale de control tenemos que decirle a alguien, a Shura o Saga, por ejemplo- haciendo referencia a quienes vio en aquella imagen

-Pero, por ahora no, no estamos seguros de esto, tal vez solo somos nosotros- Milo se encogió de hombros y su amigo asintió

Ambos respingaron cuando sintieron el cosmos de Saga encenderse y al cabo de unos segundos apagarse nuevamente.

Los dos se miraron interrogantes y Camus hablo primero-¿Pasaría algo?-

-Pues mejor asegurarnos, la última vez llegamos tarde Cam-

El pequeño francés asintió y ambos abandonaron la guardia para correr hacia las doce casas

Templo de Géminis

-Te digo que no puedes entrar como perro por tu casa Milo- gruño el francés

-¡Oigan Saga, Kanon! ¿Están ahí? - el escorpión ignoraba a su compañero mientras caminaba hacia los privados en géminis y por supuesto canturreaba escandalosamente

-¡No grites Milo!- Soltó Camus enojado

-Creo que no están aquí…- Milo se llevó un dedito a la barbilla pensativo

-Deberíamos pedir permiso para pasar, no seas igualado- le reclamo el galo de nuevo

-Dame un segundo Camus, los voy a sacar de su madriguera- Milo tomo aire y Camus abrió los ojos de par en par

-No vayas a…-

-¿¡SAGA O KANON ALGUNO DE LOS DOS ESTA AQUÍ!?-

-gritar…- termino Camus algo tarde

Ambos callaron y temblaron cuando sintieron el cosmos de Kanon acercarse, y Camus no podría asegurarlo, pero se sentía furioso. Los pasos retumbaron en las paredes del templo y por instinto, los dos retrocedieron

-¿Se puede saber que es este griterío en MI templo?- Kanon rugió mientras su figura se dejaba ver de entre las sombras

-Hasta que sale alguno- suspiro Milo- ¿Dónde rayos estaban? Tengo mucho tiempo llamándoles-

-No me digas, no es como si no te hubiera escuchado- gruño el gemelo menor-¿Qué hacen ustedes dos aquí?-

-Sentimos el cosmos de Saga y decidimos venir a ver si era un ataque o algo grave- Camus explico calmado

Kanon encarno una ceja ahora tendría que explicarles

-¿y Saga?- Milo pregunto

-Adentro- gruño Kanon

-¿está bien?- volvió Milo

-Si, lo está- Kanon fue cortante esta vez

-¿Y por que no viene?- siguió el escorpión

-Porque está en el baño- lo primero que se le vino a Kanon como excusa

-¿Necesita su cosmos para ir al baño?-

-¡¿Qué?! ¡No! -

-Y entonces ¿por que lo encendió de pronto?-

-¿Qué te importa?-

-Come torta-

Kanon se palmeo la frente totalmente disgustado y exasperado, eran santos dorados, no tenían que estar discutiendo idioteces y él tenía mucho que pensar para perder su valioso tiempo con ellos.

-Anda dime, no le contare a nadie, ¿tiene problemas para ir al baño? No es necesario que use su cosmos, es decir, hay otras maneras, verás, cuando eso le paso a Aldebarán, el maestro Shion dijo que tenía que comer más fibra, pero obvio que no le hizo caso, pues a nadie le gusta esa cosa que sabe tan…-Milo hablaba y hablaba y Kanon enfurecía y enfurecía

Kanon encendió su cosmos levemente y un gruñido abandono su garganta. Era Milo, simplemente y solo Milo podía acabar con su paciencia tan rápidamente. Por Athena, no esperaba que de Adulto cambiara mucho, pero que si redujera la sarta de estupideces que decía.

Pero vamos, quien puede culpar al escorpioncito, es un niño después de todo ¿no?

-Deberíamos irnos- Apunto Camus

-Yo diría- gruño Kanon, pero respiro profundo, sabía que a Milo no le iba a callar de ninguna manera si no le daba una respuesta- Escuchen, lo que sucedió no tiene importancia, fue una discusión entre nosotros, pero necesito que me hagan un favor-

-El que quieras Kanon- Si tan solo pudieran ver la cara de ilusión que ponía Milo cada vez que sus mayores lo incluían en alguna misión, en especial con los gemelos.

Camus a su lado asintió también, con menos emoción, pero igual de colaborador.

-Necesito que verifiquen la seguridad del santuario, vean que todo esté en orden para un ataque tentativo, necesitamos estar preparados. Athena dijo que movilizaría a su ejército, pero me sentiría tranquilo si dos caballeros dorados se hacen cargo de eso- Kanon les dijo más calmado

-Pierde cuidado Kanon, déjalo en nuestras manos, nos encargaremos- Milo soltó emocionado

-¿Por qué Athena dio esa orden? ¿hay algún peligro? - Camus, mucho más intuitivo, no perdió la oportunidad de preguntar

Si eran niños, entonces ¿Por qué era tan difícil convencerles? Sabía que vendría una réplica por parte del francés, como siempre

-No se mortifiquen, es solo prevención, estamos en guerra y necesitamos las defensas al máximo, no nos vamos a arriesgar a que pase de nuevo como con Aioria. Ahora, no más preguntas, vayan- Kanon cerro el tema dándoles la espalda, pero de reojo los vio asentir y correr

Se trono el cuello, Jamás, pero jamás, tendría hijos…

Con todo lo que sucedía, a pesar de que fueran caballeros, no podía decirles, no aún. No tenía seguridad de nada, más bien de saber si podrían con aquella afrenta, porque de lo que, si estaba muy seguro, era que atacarían, hoy o mañana, pero ahí estarían. Aioria estaría junto a ellos, Saga y Aioros recuperándose, y el… Al frente de una guerra, comandando a una manada de niños

Niños que eran caballeros dorados, niños que eran compañeros de orden y niños que… por más que lo negara, eran niños a los que él quería…

Estaban en problemas…


Espero les haya gustado, se que hay muchas cosas que todavía faltan por explicar. Pronto se vendrá la guerra pero primero Osiris acomoda el terreno. Este capitulo en particular me gusto mucho escribirlo porque vimos mas sobre el punto de vista de Kanon, que para mi, es un personaje mas complejo de lo que parece y así va a formarse en esta historia. Espero actualizar pronto, no me maten, pero si me quieren dejar algún tomate, pues *insert cajita de review* Les mando un saludo a todos!

Arrivederci!

Radamanthys' Queen