CAP 9: BARRIGA LLENA, CORAZÓN CONTENTO.

Al abrir los ojos encuentro que los globos siguen flotando por la habitación, el recuerdo de la noche anterior me hace sonreír y salgo de la cama de un solo salto. En todo el cuarto sigue regado los confetis y las serpentinas que los chicos le tiraron a Emmett, un poco de pastel en la puerta da la bienvenida al baño.

Sin despertar a las chicas entro al baño, y tomo una ducha rápida. Cuando salgo noto que las chicas no están y me alarma, corro hacía mi celular y noto que he perdido las dos primeras clases. Me visto lo más rápido que puedo y sin tiempo a maquillarme salgo corriendo para mi clase de matemáticas.

-¿Una noche algo ajetreada?- pregunta Jasper acercándose a mí corriendo.

-Puedes ser que algunos animalitos me mantuvieron despierta- digo sonriendo.

-Eso debió de estar horripilante- ambos nos reímos y seguimos caminando.

-¿No tienes clase?- preguntó para romper el silencio.

-Si claro, tengo la misma que tú.

-¿Matemáticas?

-Exacto.

-Qué suerte pero deberíamos apurarnos vamos algo tarde- Jasper niega con la cabeza.

-Vamos justos no hay necesidad de correr- me encojo de hombros y disminuyo mis pasos- Bella, tengo una pequeña pregunta- frunzo el ceño.

-Pregunta, tranquilo- respondo sin entender.

-Ayer cuando acabamos el partido y Emmett te abrazo…

Trago saliva al caer en cuenta de lo que va a preguntar, agacho la cabeza y comienzo andar rápido.

-Edward te saco corriendo, pero no nos dio momento para reaccionar o ver qué pasaba- tomo una bocanada de aire y cierro los ojos al notar que la pregunta ya viene- ¿Por qué reacciono así Edward? ¿Qué pasó?

-Bueno… Jasper…- de mi boca no quiere salir respuesta, la noto seca y me siento muy tensa.

-Edward nos contó que…

Mierda- pienso- supongo que no podía confiar en Edward.

-¿Qué les conto Edward? ¿Y a quienes les dijo?- preguntó algo agresiva.

-Nos dijo que Emmett no midió su fuerza y eso hizo que perdieras el aire, y por eso el salió corriendo y te ayudo- suspiro- ¿es eso cierto? Porque si lo es tienes que tener en cuenta que Emmett lo lamenta mucho de verdad, y la mayoría de nosotros estábamos preocupado por ti.

-Estoy bien.- le prometo ahora tranquila- el oso tiene una fuerza algo sobrehumana- bromeo- pero estoy bien- repito. Ambos entramos al salón con el tiempo suficiente para escoger algún lugar dónde sentarnos y con ello queda atrás el tema del "accidente".

Al finalizar la clase Jasper y yo nos separamos, yo con algo de alivio y él con algo de pena. Jasper me ha hecho recordar las horas antes de la mini fiesta que tuvimos y eso ha hecho que vuelva a pensar en mi incidente y de mi gran bocota. Mientras camino al comedor pienso en no volver a recodar el incidente y rezo por que los demás lo olviden tan rápido como una relación de verano.

-Bella- grita alguien sacándome de mis pensamientos.

-Hola Félix-le saludo de dos besos en la mejilla.

-¿Y esa cara?- pregunta situándose al lado mío.

-Es la que llevo todos los días- bromeo, el niega con la cabeza.

-Tienes ojos tristes- me acusa- quiero pensar que no es por lo de ayer- suspiro y niego con la cabeza- sabes que Emmett es algo bruto en la parte de su fuerza pero es algo que nos sucede a varios, no es algo por lo que sentirte mal. Emmett está bien- asiento.

-Espero que nadie le tenga algún resentimiento fue un pequeño accidente.

-Es verdad, pero quita esa cara larga- sonrió un poco- ven vamos te invito el almuerzo- rió.

-El almuerzo es gratis- lo acuso con una sonrisa.

-Eso es lo divertido y fabuloso de mi invitación.

-No vaya a ser que te quedes pobre.

Cuando ya hemos tomado nuestros almuerzos me comienzo a dirigir a la mesa dónde siempre almorzamos pero noto que Félix toma otro camino.

-¿Para dónde vas?- le pregunto extrañada

-Ven sígueme- me invita, comienzo a seguirlo y noto que vamos saliendo del comedor.

-Félix recuerda que vamos almorzar.

-Si no te gusta el lugar volvemos al comedor, pero en mi opinión te va a encantar.

Caminamos unos pocos metros para llegar a un árbol grande que produce una sombra esplendida para el día de hoy. Félix me ayuda a tener mi almuerzo para sentarme

-Almorzaremos debajo de un árbol- comento maravillada.

-Es el árbol más viejo y más grande que hay en la academia, desde que era un niño cuando me sentía triste, enfadado o algo por el estilo, venía a este lugar y me relajaba. Muy pocas personas se acercan a este lugar, ya verás las razones- señala las zonas.

Noto cuál es su punto, no hay ningún edificio cerca ni nada interesante para quedarse aquí.

-Es un lugar muy relajante- comento mientras cierro los ojos y sonrió al notar la brisa que hace que mi cabello se alborote.

-Lo sé- abro los ojos y noto que me está mirando con una sonrisa- No es por ser un típico caballero pero, estómago lleno corazón contento.

-Entonces a comer.

Al principio comenzamos a comer en silencio, un silencio bastante cómodo.

-¿Desde cuando estás en la academia?- preguntó- me ha dado algo de curiosidad tus palabras- agacho la cabeza intimidada por su mirada- lamento si es un pregunta algo atrevida.

-No pasa nada, estoy en la academia desde los 10 años, mi hermana desde los nueves- asiento, no pregunto más pero el continua- mi hermana y yo hemos estado juntos desde siempre aquí, nuestros padres no son personas dignas de admirar (en mi opinión), nos complacen en nuestros caprichos pero no nos dan el cariño, que para mí es lo más importante.

-Papás de plata- susurro para luego taparme la boca- lo siento yo…

-Papás de plata- ríe- es un buen término para referirse de ellos, no te sientas mal es un tema que es cierto y eso no tiene que negarse.

- ¿Es un tema incómodo para ti?- pregunto.

-No, para mí uno tiene que enfrentar todo con la verdad, no te servirá de nada vivir la vida llena de mentiras- sonrió por su valentía- He decidido vivir sin ninguna venda, estoy consciente de quienes son mis padres y eso me ha hecho crecer como persona.

-Eres una buena persona, quieres a tu hermana aunque no lo demuestres.

-Ella es mi familia real- comenta.

-Bueno creo que deberíamos dejar estos temas y comenzar a comer porque ya sabes… Barriga llena corazón contento.

-Está chica sabe.

Entre risas y chistes nos pasamos todo el almuerzo y olvidamos cualquier cosa que nos incomode.

Félix me acompaña hasta mi próxima clase prometiéndome de que vendrá a recogerme.

-Que no me iré- le prometo levantado la mano.

-Si llego a ver que no estás te voy a pegar- me amenaza yo solo puedo reírme.

-Entrare tarde por tu culpa y me regañaran- le digo- además tú tienes que ir hasta el otro edificio por tu clase- le reprendo.

-¿Me esperaras?- ruedo los ojos.

-Que si- le digo con los brazos cruzados tratando de ser los más seria posible pero una sonrisa se me escapa.

-Más te vale- con un beso en la mejilla él se despide.

La clase se pasa bastante deprisa y pronto es el momento de salir. Cuando salgo Félix no está, así que cumpliendo mi palabra me quedo esperándolo. Me comienzo a desesperar cuando noto que han pasado ya diez minutos, comienzo a mirar el celular a cada rato y le envió algunos mensajes (al principio eran en plan buenos y cariñoso pero al final eran muy amenazantes). Decido esperar cinco minutos más, en esos minutos Edward aparece.

-¿Qué haces tú aquí?- me pregunta mirando alrededor, estoy completamente sola- ¿Te ha pasado algo?- niego con la cabeza.

-Lo que pasa es que había quedado con Félix pero, parece que no va a venir.

-¿Félix?- noto que hace una mala cara.

-Sí me dijo que lo esperara pero llevo más de diez minutos aquí.

-Podría acompañarte a tu clase, de todas formas tenemos está juntos- me extiende la mano.

-He esperado bastante- digo- pero le he prometido esperarle y soy una chica que cumple su palabra-Edward sonríe- no solo los chicos tiene que cumplir sus promesas.

-Vale entonces creo que te veo en la clase.

-Claro- digo, él deposita un beso en mi mejilla y se va con paso relajado. Un leve cosquilleó en mi mejilla me hace sonrojar. El sonido de unas zapatillas me hace voltear a ver, es Félix.

-Bella disculpa, pero mi hermana ha tenido un pequeño inconveniente.

-Te he esperado como he prometido- digo sonriente.

-Pensé que no te encontraría, cualquier chica ya se hubiera ido.

-Pues no soy cualquier chica- él sonríe, me toma de la mano y con disimulo la retiro.

-Vamos antes de que llegues tarde, me sentiría peor si llegas tarde.

-No pasara nada, la profesora es un encanto.

Ambos caminamos en un silencio bastante cómodo hasta el salón de clase, pero no me atrevo a entrar al notar que todos están tocando espectacularmente, me siento un poco avergonzada por llegar tan tarde. Observo que en la esquina está Edward concentrado tocando.

-¿No vas a entrar?- pregunta Félix, sigo mirando la destreza de Edward con el piano mientras le contesto.

-Están tocando demasiado bien para interrumpirlos, además me avergonzaría entrar tan tarde e interrumpir la clase.

-Entonces vamos y te acompaño a tu habitación.

-Sería muy bueno- digo, hecho otro vistazo a Edward para luego irme con Félix.

Mientras nos dirigimos a mi habitación noto como Félix esta algo nervioso, decido no preguntarle ni hacer ninguna broma. En silencio llegamos a mi habitación.

-Gracias por hoy- le digo agradecida- me has alegrado el día y he tenido una linda tarde contigo.

-No es nada- dice nervioso- creo que me tengo que ir- dice jugando con sus manos.

-¿Qué tienes?- le pregunto algo nerviosa al pensar que tal vez es por Bree-¿le pasa algo a Bree?

-No tengo nada - contesta- y lo único que le pasa a Bree es que está algo loquita pero es muy normal en ella- bromea.

-Creo que sí- digo, acerco mi rostro para darle un beso en la mejilla pero el voltea el rostro, gracias a mi reflejo retrocedo y evito que nos besemos- campeón- bromeo golpeándole el hombro.

-Disculpa, creo que fue una reacción- le quito importancia con las manos.

-Tranquilo- abro mi puerta.

-Ha sido un fracaso esta cita- susurra para él, pero le he escuchado

-¿Se supone que esto era una cita?

-Supongo que sí- se rasca la nuca- ¿Quisieras tener una cita decente conmigo? Esta ha sido un desastre- algo incomoda respondo.

-Claro ¿Por qué no?- le doy un beso en cada mejilla y entro en la habitación corriendo.

-Vale cuídate- se despide y cuando veo que está bajando las escaleras cierro la puerta.

De la que me he salvado

-¿De qué te has salvado?- pego un brinco.

-ALICE- grito, ella ríe y me abraza- ¿De qué hablas?

-No era mi intención asustarte- se disculpa- y preguntaba por qué acabas de decir que te has salvado de algo.

-Vale, tranquila- digo, tomo mi pijama y me dirijo al baño.

-¿Me vas a responder a mi pregunta?- niego con la cabeza- vamos, bella cuéntame ¿sí?- me toma del brazo y me saca del baño.

-Félix trato de besarme- confieso.

-¿QUÉ?- grita.

-ALICE- grito- no le vayas a decir a nadie ¿vale?

-Claro, pero cuéntame que ha pasado- ruedo los ojos, dejo mi pijama en mi cama y le hago un campo en ella.

-Ven te cuento- digo mientras señalo el lugar que le he dejado en mi cama. Ella corre hasta mí y sin ninguna opción comienzo a contarle todo.