Esta es la traducción de "Bond", argumento de Anna Fugazzi; y personajes originales de J.K. Rowling, por supuesto.

Vínculo

29 de octubre al 31 de octubre

Jueves por la mañana, día 31.

Harry observaba el lento subir y bajar del pecho de Malfoy, y se preguntaba si alguna vez volverían a hablarse. Decidió que no le importaba, realmente.

Salió de un sueño profundo y se quedó allí, acostado en un estado de medio-sueño que pareció durar horas; pensando nada más que en la suavidad de las sábanas, en la calidez de la nuca de Draco contra su cara- estaban 'haciendo cucharita'(1)-; en los olores de miel, sudor, sexo, en el cabello de Malfoy que olía como...¿tal vez, jazmín?. Como sea, parecía alguna hierba aromática. Se sentía suave, además, y muy delicado. Sopló suavemente, sintiéndolo ondear contra sus labios, notó que Malfoy se despertaba lentamente, pero sólo abrió los ojos cuando se apoyó sobre su espalda.

Malfoy sonrió somnoliento, tocó los labios de Harry brevemente con sus dedos, antes de suspirar y cerrar los ojos otra vez, una mano descansaba sobre un muslo de Harry, y la punta de sus dedos se movían casualmente en pequeños y lentos diseños sobre la piel.

Aún era temprano, podían llegar al desayuno si se apuraban; pero Harry sabía que no tenía energía para salir de la cama en ese momento, y menos para caminar hasta el comedor. No tenía hambre, y aparentemente, Malfoy tampoco. Así que se quedaron acostados juntos, sin moverse, excepto por lo dedos de Draco; sus respiraciones eran los únicos sonidos en el cuarto.

Largo rato más tarde, Harry miró el reloj. Habían perdido el desayuno, y si no salían de la cama en los próximos diez minutos, no iban a llegar a horario a Transformaciones. Suspiró y se sentó, lentamente; Malfoy se pasó una mano sobre la cara y respiró hondo, juntando fuerzas. Lentamente se sentó, y dio un ligero respingo.

Harry le tocó el hombro, levantando las cejas; Malfoy le ofreció una pequeña sonrisa y sacudió la cabeza, desatendiendo la preocupación de Harry. Con lentitud se estiró y se levantó de la cama. Harry frunció el ceño, mientras observaba cómo Malfoy se vestía y se alistaba para ir a clase- se movía como si se empujara a sí mismo para no volver a dormir-. Y, a juzgar por su ceño fruncido cuando miraba a Harry de vez en cuando, ambos lucían igual.

Transformaciones. Eso era lo único que importaba; llegar a la clase, y a tiempo. No porque temiesen perder puntos o ganarse otra detención, sino porque la alternativa era acostarse y rendirse ante el agotamiento.

Vvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv

McGonagall levantó la vista, debido al leve murmullo que surgió cuando entraron al aula; e inmediatamente los llamó a su escritorio. Harry frunció el ceño, desconcertado, no habían llegado tarde; apenas a tiempo, pero no tarde.

- Potter, Malfoy. Madam Pomfrey quiere que vayan a la Enfermería. Hay dos Aurores que quieren hablar con ustedes.

-¿Aurores?- Repitió Malfoy, y Harry notó que era lo primero que cualquiera de ellos decía esa mañana. -¿Por qué...?

- No lo sé, señor Malfoy. Ahora, vayan, no los dejen esperando; están aquí desde el desayuno.

- Aurores-. Dijo Harry, mientras recorrían fatigosamente el camino a la Enfermería. - ¿ Para qué ?. Madam Pantere ya habló con nosotros de cuando fue colocada la maldición y de lo que nos pasó cuando atravesamos la puerta. ¿Y ahora, qué más quieren saber ?

- Tal vez más detalles sobre nuestro agotamiento y todo eso- Dijo Malfoy, masajeándose los ojos. –Ahora que están preocupados porque esto está diseñado para hacernos daño.

- Malfoy... ¿ estás bien ?.

- ¿Qué ?. Sí. ¿ Por qué ?

- Luces terrible.

- Puede que no haya dormido lo suficiente anoche-. Malfoy sonó como si quisiera parecer gracioso, pero no lo logró.

- No es eso.

- Tengo la impresión de que vamos a hablar de eso con los Aurores, Potter. ¿ Podemos reservarlo para cuando estemos obligados a hacerlo ?

- De acuerdo-. Dijo Harry abatido. Levantó la vista, un tanto asombrado cuando la mano de Malfoy rozó el dorso de la suya. -¿ Sí ?

Malfoy se detuvo y miró el suelo, nervioso. - ¿ Estás...estás bien ?

- ¿ Qué ?

- Con lo que pasó...

-¿ Anoche ?- Harry se encontró inesperadamente, incapaz de contener una gran sonrisa, a pesar de su cansancio. – Absolutamente. ¿ y tú ?

La sonrisa de Malfoy como respuesta, fue toda lo que Harry necesitó para tranquilizarse. Se quedaron allí por un momento, sonriendo uno al otro, antes de desviar la mirada. Harry podía sentir como una docena de emociones diferentes pasaba a través de los dos; ninguna era desagradable. Felicidad, y sorpresa por esa felicidad. Afecto cauteloso. Una especie de timidez, también, porque esto era bastante nuevo para ambos. Ninguna necesitaba análisis o un pensamiento profundo. No se trataba de pensar, sino de sentir. Malfoy lo había dicho, tiempo atrás, y tenía razón.

Malfoy movió la cabeza, señalando la Enfermería, y continuaron caminando en un silencio compartido.

Ah...Probablemente, Pomfrey quiera saber todo lo que pasó la noche anterior. De pronto, Harry se dio cuenta de que no quería compartirlo. Era demasiado...bueno, íntimo. Se había acostumbrado a hablar con Pomfrey y Esposito sobre cosas que hubiese preferido morirse antes que mencionárselas a nadie, apenas unos meses atrás, pero lo que pasó la noche anterior...

No tenía nada que ver con el maldito hechizo de unión. Tenía que ver, pero también no tenía que ver. Lo que hicieron anoche puede haber comenzado con el vínculo, puede haber sucedido porque no tenían alternativa, pero la manera en que sucedió era algo que iba más allá del hechizo. Tenía que ver con ellos dos superando todo lo que tenían en contra, y pudiendo construir algo juntos. Algo jodídamente extraordinario. Porque dudaba que alguna vez, pudiera olvidar su primera vez, mientras estuviera vivo, y a juzgar por las emociones que recibía de Malfoy a través de su conexión, dudaba que Malfoy la olvidara, tampoco.

Y Malfoy...eso había sido jodídamente poderoso. Malfoy dándose a sí mismo a Harry de ese modo. Él había sentido el pánico de Malfoy, hasta cierto punto, atravesando el trance. Lo maravilló la confianza que Malfoy le había mostrado, dejando que Harry tomara el control. Aún después de todo lo que se hicieron uno al otro, antes y después del vínculo. Malfoy se dejó ayudar por Harry; y luego lo había ayudado, a su vez. Sí, mucho de esto se debía al vínculo y a los hechizos tranquilizadores; pero había algo increíblemente conmovedor en la posibilidad de tomar a un chico que se sentía asustado y abrumado; y llevarlo al límite, sólo con confianza.

Y, luego, esta mañana, estuvieron uno al lado del otro, sin necesitar palabras, sin necesitar nada para estar cómodos, y...

¡Mierda!, pensó, deteniéndose. Esto se estaba poniendo demasiado intenso. Necesitaba tomar algo de perspectiva, frenar un poco.

Mucho de lo que sentía era sólo por el hechizo de vínculo, trató de recordárselo a sí mismo, con firmeza. Sólo un hechizo. Los sentimientos de confianza y ternura y unión- sí, eran maravillosos, y genuinos, pero no necesariamente significaban algo-. Malfoy y él podían ser esposos, pero realmente no eran amigos, no eran amantes reales. Todo esto podía, muy bien, desaparecer, eventualmente. Podría...

Pero...mientras tanto...era increíble.

¡Ay, Dios, se suponía que ahora debía hablar de eso con Pomfrey ! Seguramente, eso los traerá de vuelta a la tierra con un gran golpe. Pensó, con resentimiento, que ya era bastante malo que debieran pasar por esto involuntariamente; ¿ debían sufrir además, estar bajo un lente de aumento ?. Porque, realmente, prefería recordar su primera vez por haber sido inesperadamente brillante; en vez de porque tuvo que relatar cada minuto, en detalle, a la enfermera del colegio.

Tal vez, Pomfrey no pregunte. Tal vez, estén tan ocupados con los Aurores con el tema de su fatiga el día de hoy, y la noche anterior no entre en consideración. Eso sería muy bueno.

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- ¿ Harry ?. ¿ Te sientes bien ?- Repitió Madam Pantere por tercera vez, y Harry se sobresaltó.

- Sí.

- No, no lo estás. ¿ Qué está mal ?- Pero Harry, se puso de pie, y la intranquilidad vaga que había estado sintiendo, finalmente se fundió en la necesidad de hacer algo.

- Potter- Dijo Pomfrey alarmada, cuando Harry se dirigió al lugar que lo separaba de Malfoy y del Auror Tobin que lo estaba entrevistando. Harry abrió sin dudar, apenas registrando las protestas de Pomfrey y Pantere. Se encontró con los ojos de Malfoy y vio como su enojo apenas contenido y resentimiento; eran reemplazados por sorpresa y alivio.

- ¡ Señor Potter !- Exclamó Tobin.

- ¿ Qué pasa ?- Harry le preguntó a Malfoy.

- Señor Potter, sea tan amable de volver...

- Malfoy, ¿ qué es lo que sucede ?- Preguntó Harry, ignorando a Tobin.

Malfoy apretó los labios, sacudió la cabeza, y el Auror dijo. – Señor Potter, estoy haciendo una entrevista aquí...

- No le pregunté a usted-. Dijo, cortante, con la mirada penetrante en Malfoy.

-¿ Qué mierda pasa ?. Estás a punto de explotar-. Puso una mano sobre el hombro de Malfoy, desconcertado porque Malfoy mantenía su boca cerrada y miraba hacia otro lado, mientras su ira aún hervía, y no se dirigía a Harry para nada.

- Señor Potter.

- ¿ Qué demonios le estuvo preguntando ?- Demandó Harry.

- Estoy recolectando información sobre quién podría querer atacarlo a usted, señor Potter. Estoy haciendo mi trabajo- Dijo él, dándose aires de importancia, y Harry percibió que bajo sus maneras pomposas, estaba a la defensiva.

-¿ Sólo haciendo su trabajo ?. ¿ Su trabajo consiste en descubrir que nos sucede a los dos, o está tratando de obtener otra información, además ?- Preguntó, acusadoramente, y sintió una ola de indignación al ver la expresión culpable de Tobin.

-¡ Bastardo !. ¡ Se supone que usted debe ayudarnos, y no interrogarlo a él sobre...!

- ¡ Potter !- Dijo Malfoy, cortante.

-¿ Sobre qué lo estaba interrogando ?- Gritó Harry, y Malfoy se paró, tomó a Harry por el hombro y lo condujo a la fuerza tras otra separación. - ¡Qué- Comenzó Harry, pero Malfoy le tapó la boca con una mano.

- Cállate. No. Cállate- Murmuró; su enojo con el Auror se trasladó a Harry. –¡ No necesito que vengas a rescatarme, pendejo estúpido !. Yo lo puedo manejar...

- ¿ Qué mierda te dijo ?- Demandó Harry, empujando la mano de Malfoy, y quitándosela de la boca.

- ¿ Qué mierda piensas que dijo ?- Susurró Malfoy, furioso, con los ojos brillándole y su mano cerrándose dolorosamente sobre la de Harry. –Me preguntó lo que mi padre piensa de nuestra unión, y qué fue lo que me dijo, y qué pienso yo que esto significa para mi familia, y cómo mi padre lleva su...su 'posición social' con, con... y si él piensa que la maldición fue preparada por un...- Se detuvo abruptamente, miró a otro lado, y su apretón sobre la mano de Harry se aflojó. Respiró hondo un par de veces. – Y si mi padre piensa que la maldición fue preparada por un Mortífago celoso de él- Dijo finalmente, con voz suave. – Y si yo creía que la maldición fue preparada por mi padre, en primer lugar; para deshacerse de ti trabajando para el Señor de las Tinieblas.

Harry contuvo la respiración, se devanaba la mente pensando cómo alguien podía siquiera pensar eso de cualquier padre, y menos aún, preguntarlo a cualquier hijo...y luego, daba vueltas al hecho de que no podía asegurar que Lucius Malfoy no fuese capaz de sacrificar a su hijo único por Voldemort y su causa.

- Y preguntó muchas otras cosas sobre mi padre, que ni siquiera quiero contártelas-. Malfoy aún hablaba suavemente, y sin mirarlo. Harry lo tomó por un hombro, tratando de forzarlo a que lo mire. – Potter, no.

Maldición. ¡ Mierda, ni siquiera podían hablar !. No podían, era la cosa más importante en sus vidas, en la vida de todos en el mundo mágico, y se suponía que debían permanecer en el medio; Harry como enemigo de Voldemort, y Malfoy como hijo de su mano derecha. En lados opuestos de la guerra; y fingiendo con todas sus fuerzas que no existía. Porque no era una guerra absoluta; todo se hacía a través de espías, mentiras, maleficio Imperio, manipulación; y el padre de Malfoy ni siquiera había admitido estar en el lado contrario, ni siquiera después de haber estado en Azkaban.

- Él no puede preguntarte cosas que no tienen que ver con la maldición-. Dijo Harry, lentamente.

- ¿ Tú puedes probar que ellos no tienen nada que ver ?- Retrucó (2) Malfoy.

Mierda.

-¿ Quieres que él te diga una cosa semejante, cuando se supone que debe ayudarte ?- Preguntó Harry, decidiendo, sin detenerse a pensar, tomar el lado de Malfoy en el asunto. No en toda la guerra; pero sí en esta batalla. Esta batalla que tenía que ver con descubrir cómo vivir en medio de esta maldición.

Qué decisión tan Slytherin, pensó Harry, de pronto. Olvidar la gran estructura de las cosas, olvidar que el Auror Tobin podía sacarle información a Malfoy en este momento, que podía servirles en la jodida guerra. Olvidar todo y sólo pensar en su propia salud y seguridad, y en la de Malfoy, y...

No, no hay tiempo para pensar en esto. -¿Quieres que él abuse de su posición, en este momento, para beneficiar su carrera en el equipo de Aurores ?

La cejas de Malfoy se elevaron. – ¿ Beneficiar su carrera ?. ¿ Es un poco cínico de tu parte, no crees ?

- Eso es lo que está haciendo, y tú lo sabes.

- Qué Slytherin lo tuyo, asumir que su motivo es su propio beneficio.

- No comiences a insultarme, bastardo- espetó Harry. –O voy a hacerte notar que tú estás tratando de no dejarme ayudarte, y eso es jodídamente Gryffindor en ti.

Malfoy rió, un sonido inesperado y asombroso; y la tensión entre ellos se alivió palpablemente.

-Él no puede preguntarte ese tipo de mierda- Dijo Harry, gentilmente después de un momento. –No está bien, y no nos ayuda. Si él quiere hacer preguntas difíciles como parte de la investigación, es una cosa; pero si lo que hace es sacar provecho, o aún, ventajas en la lucha...este no es el momento.

Malfoy respiró hondo, sacudiendo la cabeza.

- Además, ¿ cómo puedes dejarlo, dónde está tu estúpido orgullo Malfoy ?. ¿Por qué no lo enfrentaste y lo mandaste a la mierda ?

Malfoy suspiró. – Potter, me han hecho ese tipo de preguntas antes. Después de que mi padre fue arrestado, y durante meses. Mi madre y yo fuimos interrogados por casi todos los Aurores del Ministerio-. Dijo amargamente. – Créeme, aprendí cómo vivir sin orgullo. Y la primera cosa que aprendí fue que no me beneficia en absoluto enfrentarme con ellos, o tratar de ganarles de mano. Lo único que funciona es decir lo menos posible, especialmente con un sangre sucia...ay, bueno, con nacidos de muggles como Tobin; ellos tienen un hacha especial para dejar caer sobre nosotros.

Harry apretó los labios. Maldición. Recordó que, en su momento, le había dado gran placer pensar que Malfoy y su madre eran interrogados como criminales. Bueno, eso fue entonces, esto es ahora, se dijo a sí mismo. – Mira, tú dijiste que tu padre no habló contigo sobre lo que él te está preguntando; así que él no va a conseguir ninguna información si te interroga por su cuenta. Está perdiendo su tiempo. Nuestro tiempo.

- Eso se lo dije. Extrañamente, no me creyó. No quiero golpearme la cabeza contra la pared para convencerlo.

Harry pensó por un momento. – Sabes, no hay razón para que las entrevistas se hagan en forma separada.. Yo puedo estar contigo.

-¿ Y exactamente, que lograrás con tu heroica presencia ?

- Por lo menos, que se dedique a hacer preguntas que puedan ayudarnos. Y hacerles saber que tú dices la verdad cuando dices que no sabes nada.

Malfoy se masajeó los ojos cansadamente, y asintió, cediendo. Harry abrió la separación.

- Yo me quedo. Pueden entrevistarnos a los dos juntos-. Dijo llanamente, divertido por las miradas de los Aurores y Madam Pomfrey.

- Señor Potter-

- No me iré. Si tiene algo que decirle a él, puede decirlo muy bien enfrente mío.

- Señor Potter, difícilmente pienso que- Comenzó Tobin, y Pomfrey se paró delante del Auror.

- No va a llegar a ninguna parte, señor Tobin; Potter es muy testarudo-. Le dijo ella, y Harry percibió un brillo de aprobación en los ojos de la bruja, y una mirada bastante helada dirigida a Tobin. Sonrió para sí mismo. Pomfrey, con frecuencia, era brusca y poco simpática, pero no se podía negar que se ponía del lado de sus pacientes; y probablemente estaría furiosa ante la idea de que un Auror usase su tiempo para hacer algo que no se relacionara con preservar a sus pacientes de empeorar su condición.

-¿ Bueno ?. Adelante, señor Tobin. Haga sus preguntas-. Dijo ella, sentándose junto a Malfoy.

Tobin levantó su barbilla, desafiante. – Mis preguntas son relevantes para la investigación-. Comenzó, y Pomfrey asintió impacientemente.

- Sí, sí, estoy segura. Hágalas. Estos jóvenes caballeros no están aquí para perder su valioso tiempo de clase escuchando sus discursos.

Tobin vaciló.

-¿ Cuál fue la última pregunta que hizo ?- Pomfrey le preguntó a Malfoy.

- Me preguntó si yo pensaba que las opiniones políticas de mi padre lo podían haber conducido a encadenarme a Potter con una maldición deliberadamente mal realizada- Dijo, en tono neutro. –Antes que eso, me hizo muchas preguntas sobre las creencias políticas de mi padre y sus conexiones.

-¿ Qué ?- Pomfrey y Pantere, ambas miraron incrédulas a Tobin.

- ¡ Esas fueron preguntas legítimas !. El padre de este chico apoya a las mismas personas que han tratado de matar al señor Potter por años. Considerando sus creencias políticas, tiene sentido que-

- Las opiniones de mi padre no son contra la ley-. Dijo Malfoy, enojado.

- Sus acciones sí lo han sido.

- Usted debe haber oído que ya pagó por ellas.

- Si se puede llamar castigo...

- Estuvo en Azkaban por diez meses-. Interrumpió acaloradamente, y Harry apoyó una mano sobre su brazo, calmándolo.

- Sí, por irrumpir y entrar al Ministerio. Pero además, fue acusado de asesinato. Y porque hizo acuerdos con varias personas en puestos elevados, fue dejado en libertad. Difícilmente eso se pueda llamar castigo. Además, él es un conocido opositor a los muggles y-

- Como ya le hice notar, sus convicciones no son contrarias a la ley-. Los labios de Malfoy se curvaron en una mueca, y lanzó a Tobin una mirada de disgusto.

– Tampoco las mías.

-¿ Usted tiene las mismas convicciones ?

- Yo soy un Malfoy- Dijo desafiante. – Y estoy con mi familia.

- ¿ Va a ser un Mortífago como su querido viejo papá, algún día ?. Déjeme recordarle lo que ya le dije: probablemente hay Mortífagos detrás de esto.

- Yo no sé nada de eso.

- Pero usted conoce a la gente que él trata; usted sabe quiénes son Mortífagos, quiénes realizarían este tipo de atrocidad en nombre del Que no debe Ser Nombrado-

- Auror Tobin- Comenzó Pantere.

- Esa gente es capaz de todo. El padre de este chico es capaz de todo, y está entrenando a su hijo para que sea como él, un pequeño Lucius Malfoy.

- ¡ Él no es Lucius Malfoy !- Interrumpió Pomfrey furiosamente. – ¡ Este es un chico de diecisiete años que está en un gran problema, y le agradecería que recuerde para qué está aquí !

- Yo soy un Auror, si usted piensa que voy a dejar pasar una oportunidad-

- Acaba de hacerlo. Está afuera del caso-. Dijo Pantere abruptamente.

-¡¿ Qué ?!

- No estoy tan preocupada por sus preguntas, sino por qué las hace. Usted no es capaz de concentrarse en la tarea que se le ha dado, que es ayudar a estos jóvenes. Voy a llamar a Shacklebolt. Él se hará cargo.

Harry, rápidamente, reprimió su alarma. Kingsley Shacklebolt era parte de la Orden del Fénix. Técnicamente, todos los Aurores trabajaban contra Voldemort, pero Shacklebolt era especialmente dedicado, y si se hacía cargo del caso, no limitaría sus preguntas sólo a la información necesaria para ayudar a Harry y a Malfoy, aunque a diferencia de Tobin, trataría de ayudarlos.

No, la lealtad de Shackelebolt a la Orden significaba que tomaría cada oportunidad – y ésta era una buena -, para sonsacar información sobre la familia de Malfoy y usarla contra Voldemort, aunque eso significara engañar a Malfoy sobre sus intenciones. Y Malfoy no tenía modo de saberlo.

Necesitaban ayuda. Ellos necesitaban a alguien como Shacklebolt.

Y...Malfoy tampoco era un inocente del que no se podía sospechar. Harry se recordó a sí mismo. Él tenía experiencia con Aurores, era un Slytherin y era un Malfoy, receloso y retorcido, capaz de defenderse ante cualquiera.

Bueno...excepto que además, estaba cansado, y no pensaba con claridad, y estaba bajando un poco su guardia alrededor de Harry; lo que lo llevaría a no ser muy cuidadoso como debería ser alrededor de Kingsley, especialmente si Harry no le advertía que debía ser muy cauteloso cuando hablara de las actividades de su padre.

¿ Cómo podía traicionar la confianza que Malfoy le tenía ?

Y luego, ¿ cómo podía traicionar la confianza que la Orden había depositado en él ?. No sólo no debía dar a conocer a los miembros de la Orden, sino que debía guardar silencio y permitir que la Orden obtenga información sobre el funcionamiento interno de la familia Malfoy, que podía ser invaluable para su lado en la guerra...

¡ Ay, Dios !. ¿ A quién traicionar ?

Malfoy lo miraba sospechando, mientras Tobin entregaba sus papeles y salía de la enfermería a grandes trancos. Pomfrey y Pantere miraron los apuntes. Harry forzó su expresión a una perfecta inescrutabilidad, y trató de recordar con toda su alma, todo lo que Snape le enseñó sobre Oclumancia. Y al mismo tiempo, trataba de no oír en su cabeza la burla de Malfoy: ' Es casi imposible mentirle a tu esposo bajo un nuevo vínculo, Potter'.

- Muy bien, entonces- Madam Pantere interrumpió sus pensamientos. –Pueden volver a sus clases, si así lo desean.

-¿ Podemos irnos ?

- Sí, señor Malfoy. Yo voy a unificar mis notas con las del Auror Tobin, y continuaré más tarde con las preguntas.

- ¿ Quiere decir, hoy, más tarde ?

- Sí, y espero haber contactado a Shacklebolt- Ah, no- Murmuró para sí misma. –Está en una misión en Kenia, en este momento. Maldición. Bueno, habré contactado a alguien para que se una al caso. No importa, sólo vuelvan a sus clases, los veré más tarde.

- Ya nos perdimos la clase de Transformaciones, y la mayor parte de Defensa contra las Artes Oscuras-. Notó Harry, cuando dejaron la enfermería, tratando desesperadamente de no pensar en Kingsley Shacklebolt hasta estar seguro de que Malfoy estaba lo suficientemente distraído con otra cosa para no percibir su revuelo interior.

-¿ Qué sucede ?- Preguntó Malfoy.

- Nada.

- Potter.

Se detuvieron en el medio del corredor, y Harry respiró hondo. – Nada que pueda hablar contigo-. Dijo suavemente, mirando a Malfoy a los ojos.

Malfoy le mantuvo la mirada, inexpresivamente, por un largo rato. Finalmente, asintió apenas, y se movió para continuar camino a la clase de Defensa contra las Artes Oscuras, pero se detuvo cuando Harry apoyó una mano en su brazo.

- Malfoy...si pudiera, lo haría-. Dijo Harry, incómodo.

- Lo sé. Está bien-. Dijo Malfoy, en voz baja.

- No lo está. Pero...

- Tenemos que ir a Defensa contra las Artes Oscuras.

- Ya pasó más de la mitad de la clase, dudo que podamos hacer algo allí de todos modos. Vamos a casa, en lugar de ir a clase-. Sugirió Harry. Malfoy le ofreció una pequeña sonrisa y asintió.

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- Harry, ¿ Vas a ver a Madam Pomfrey ?- Preguntó Hermione en la cena, unas horas más tarde.

- Sí, tal vez, después de la cena. No comimos mucho en el almuerzo-. Dijo Harry, desfallecidamente y tratando de forzarse a comer. Habían ido a sus habitaciones, y como resultaba fácil de predecir, terminaron en la cama juntos, durmiéndose después de una sesión de caricias íntimas que sintieron extrañamente intensa. Como si ambos estuviesen tratando de usar las manos para cubrir la distancia que se veían forzados a mantener sobre partes importantes de sus vidas. O, tal vez, sólo trataron de olvidar esa distancia de la manera que les resultaba más fácil.

Durmieron durante el tiempo del almuerzo y de la clase de Encantamientos, y Pantere los había despertado con una nueva tanda de preguntas que causaron que se pierdan Aritmancia y Runas, y apenas llegaran a Herbología al final del día.

- Perdiste el desayuno, también- Apuntó Hermione. - ¿ Ella sabe que no estás comiendo ?

- No tiene hambre, Granger- Dijo Malfoy, suavemente. – Deja de molestarlo.

La boca de Hermione se abrió, al notar el tono casi educado de Malfoy cuando se dirigió a ella.

- Es un chico grande. Sabe que debe ir a ver a Pomfrey si lo necesita. Ahora, habla sobre otra cosa o déjalo tranquilo-. Volvió a desparramar su comida alrededor del plato.

Harry se quitó el cabello que le caía sobre los ojos y trató de concentrarse en la comida que tenía delante, y no el profundo deseo de volver al cuarto a dormir.

-...al baile del sábado, Harry ?

Malfoy lo codeó, indicándole que alguien le hablaba.

- Disculpa, ¿ qué ?- Harry se centró en Seamus.

- Te pregunté si vas a ir al baile de Halloween.

- No. Por lo menos, no creo..- Miró a Malfoy, aún desfallecido y tratando de comer, a su lado. Malfoy sacudió la cabeza.

- No. Demasiadas tare- Y Harry se detuvo, porque el mundo se volvió de un color rojizo. Parpadeó, sorprendido, pero lo rojizo no se fue. Alguien ahogó un grito. Malfoy levantó la vista y resopló, molesto. Levantó la varita. – Finite incantatem- Murmuró, y el color rojizo desapareció. Malfoy guardó su varita en el bolsillo, volviendo a su comida como si no hubiese pasado nada. Como si el comedor no hubiese explotado en una excitación contenida, con vivas y gruñidos desde la mesa Slytherin y algunos desde la mesa Ravenclaw, y un zumbido bajo en la mesa de los Profesores, quienes trataban, evidentemente, de decidir si demandar a los estudiantes que terminen con las apuestas o ignorar todo el asunto.

Harry cerró los ojos y se masajeó el puente de la nariz, apreciando profundamente el silencio de la mesa Gryffindor. Maravilloso. El bueno y viejo 'Virgo acclaro'. Ya era bastante malo que estuvieran en la cena, pero se habían perdido todas las clases del día con los Slytherins, y supuso que debía pasar eventualmente. Especialmente porque los Slytherins se habrán preguntado por qué comenzaron la noche en las mazmorras, pero se fueron a sus habitaciones en la mitad de la noche.

Bueno, por lo menos era la última vez que lo usaban en él.

-¿ Harry ?- Dijo Hermione, finalmente. - ¿ Estás...estás bien ?

- Sí-. Él apuñaló la comida, preguntándose por qué no podía reunir un sentido de indignación o algo más intenso que una leve molestia. – Sí, bien.

Hermione miró a Malfoy con sospecha, casi acusándolo. Malfoy levantó la vista y se encontró con su mirada enojada; miró alrededor, a las caras de los silenciosos Gryffindors, casi hostiles. Volvió a su comida, sin molestarse en responder.

Harry se aclaró la garganta. – Estoy bien. Sólo desearía que esto no sea objeto de discusión del colegio entero en la mitad de la cena. Y probablemente, tapa del Profeta mañana- Respiró hondo. – Y dejen de mirar a Malfoy como si hubiese hecho algo malo- Dijo a la mesa en general. Malfoy lo miró, sorprendido, y Harry decidió que ya tenía suficiente. Se inclinó, acercándose y le habló al oído. – Ven, vámonos-. Malfoy asintió y apoyó su tenedor. Ambos dejaron el comedor sin más palabras.

- Lo siento- Dijo Harry, una vez que estuvieron en el pasillo.

- No es tu culpa.

- No, pero...

- Potter, no te preocupes.

Hicieron el camino a sus habitaciones, en silencio; y por una vez, Malfoy no protestó cuando Harry dejó caer todo sobre el piso cuando entraron. Él también dejó caer todo, y giró, tomando a Harry entre sus brazos, y apoyando la cabeza contra su hombro.

-¿ Estás bien ?- Preguntó Harry.

Hubo un largo silencio. – No, mierda, no estoy bien. Y tú tampoco.

Harry sacudió la cabeza, atrayéndolo hacia el sofá. El cansancio los hacía torpes y descuidados.

-Yo...

- Potter, no quiero hablar de eso.

- No- Dijo Harry, y lo acercó más, besándolo.

- Dios, no, no quiero...- Dijo Malfoy, impotente, pero sus labios se unieron a los de Harry, y sus manos subieron, para deshacerle el nudo de la corbata.

- Yo tampoco, pero..- Respondió Harry, cansadamente, su deseo luchaba contra el agotamiento, con sus propias manos cansinas desabotonó la camisa de Malfoy y empujó la suya por sobre sus hombros.

- No tenemos elección, ¿ verdad ?- Dijo Malfoy, con determinación, jadeando cuando los dedos de Harry se abrieron camino dentro de sus pantalones.

- Ellos van a descubrir qué es lo que nos pasa- Murmuró Harry. –Lo harán. Vamos a estar bien. Probablemente es lo que nos dijo hoy, Pomfrey, sólo tenemos que dejar todos los demás hechizos y pociones, y ver si eso nos ayuda...

- No nos ayudará. No nos ayudará una mierda. Aquí no. No voy a hacer esto en el sofá, vamos a la cama.

- Yo...

- Vamos a desfallecer tan pronto como terminemos, lo sabes. No quiero quedarme dormido acá- A los tumbos, se dirigieron al cuarto, se desplomaron en la cama y se las arreglaron para quitarse la ropa en el camino. Malfoy alcanzó el pequeño frasco de aceite que usaron la noche anterior.

- No, nosotros... Yo no puedo...- Comenzó Harry.

- ¿ Cómo mierda no vas a poder ?. Lo hiciste anoche.

- Eso fue con el trance y...y no quiero lastimarte...

- No vas a lastimarme, idiota.

- Yo...

- Potter, no tengo tiempo para discutir contigo. Ambos estamos exhaustos; Pomfrey y la Sanadora no tienen ni idea de qué hacer por nosotros, y parecen más preocupadas de lo que deberían. Tengo Aurores sospechando que mi propio padre decidió sacrificarme por el Señor de las Tinieblas, y los de la casa Slytherin están celebrando en este momento porque tú me la clavaste anoche...Y yo estoy tan jodídamente exhausto que me gustaría dormir una semana entera, excepto que estoy tan duro que sé que no voy a poder; y realmente apreciaría si tú de una vez me coges con ganas, así los dos podemos dormir por unas horas, hasta que pueda hacerles frente a mis compañeros de casa y aceptar sus felicitaciones sin matarlos. ¿ Está bien ?

Harry rió a pesar de sí mismo. -¿ Pero no estás...?

- ¿Dolorido por lo de anoche ?. Apenas. ¿ A quién mierda le importa ?. A mi no. ¿ Ahora, vamos a hacerlo o no ?

Harry le tomó la boca en un largo beso, deseando que no estuviesen tan cansados, deseando no sentirse tan impotente, deseando poder reunir una cantidad decente de miedo por su situación. Cualquier cosa menos este cansancio entumecedor. Comenzó a esparcir el aceite en Malfoy, notando que sus ojos parecían menos luminosos, su piel más pálida que de costumbre, pero lentamente comenzaban a despertar mientras se tocaban. Qué irónico, que la misma cosa que los estaba matando, era la única que los revivía.

- Espera-. Dijo Malfoy, y giró sobre su abdomen. Harry terminó con el aceite, cuidadosamente ayudó a Malfoy a relajarse, cansadamente agradecido porque lo que estaban haciendo los distraía, por el cambio en la respiración de Malfoy, por el estremecimiento que los recorría a los dos.

- Ay, Merlín- Malfoy suspiró cuando Harry se deslizó en él con cuidado, y Harry se hizo eco de la sensación, apoyándose en un codo, acariciando la nuca de Draco mientras esperaba que se relajara otra vez.

-¿ Te duele ?

- Un poco. No, no lo hagas, no te detengas- Susurró Malfoy. –Sólo tengo que relajarme-. Respiró hondo un par de veces, se movió. – Estoy bien; adelante, muévete, por favor...

Harry comenzó a moverse cuidadosamente, mordiéndose el labio para no ir demasiado rápido o con demasiada fuerza; alargó una mano, y sonrió cuando Malfoy contuvo la respiración al sentir que la mano se Harry se cerraba sobre él.

- Eso es...no voy a durar-. Malfoy se interrumpió con un gruñido. – Eso es...Ah.

- Yo tampoco voy a durar mucho-. Harry jadeó, sintiendo que llegaba a su propio clímax. – No importa...Ah.

Y luego, Malfoy gritó, debajo, latiendo en la mano de Harry; y sus músculos se contrajeron alrededor de Harry, llevándolo al límite.

Terminaron jadeando, juntos. Harry hundió su nariz en el cabello de Malfoy, y sus miembros se hicieron cada vez más pesados. Comenzó a retirarse.

- No-. Murmuró Malfoy. – No, no...no te retires, no eres tan pesado.

- ¿ No te estoy aplastando ?

- No, sólo...se siente cálido, agradable-. Murmuró Malfoy entredormido. – A salvo, seguro.

- Quisiera-. Dijo Harry, luego sonrió para sí mismo. Si Malfoy recordaba al despertar, lo que acababa de decir, probablemente iba a estar más que un poco avergonzado. – Hechizaré el reloj para que nos despierte en dos horas, ¿ si ?- Esperó unos momentos, pero no oyó ninguna respuesta, Malfoy ya estaba dormido.

Vvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv

Viernes, día 32

Draco miró alrededor de la sala común, son los ojos cargados de sueño, agradecido por estar en Gryffindor, donde no tenía que fingir que estaba bien. Aunque no era para nada inteligente dejar que alguien notara lo agotado que se sentía, pero al menos, aquí habría menos repercusiones si lo observaban actuando a media máquina. Como fuese, no se sentía capaz de fingir, aún si lo quisiera.

Lanzó una mirada a la chimenea, Potter y sus amigos jugaban al snap explosivo junto al fuego. Se preguntaba si alguno de ellos podía aventurar lo cansado que se sentía Potter. Probablemente no, los Gryffindors no eran terriblemente observadores. Excepto por Granger. La sangre sucia era endemoniadamente más inteligente y perceptiva que el Gryffindor promedio; si fuese sangre pura, sería una Slytherin, él estaba seguro.

Realmente, no; ella usaba su percepción e inteligencia, por lo que él podía decir, casi exclusivamente para bien de Potter y la Comadreja. Demasiado altruista. Tal vez, Ravenclaw, entonces.

Draco apoyó la cabeza en sus brazos, arriesgándose. El último consejo de la Sanadora, fue que luchen contra el letargo, y no se permitan hacer siestas durante el día, porque eso parecía que los agotaba más, a la larga. Así que, allí estaban, sin poción vigorizante, sin poción para la paciencia, nada más que ellos mismos en la lucha contra el sueño. Y contra el deseo, porque eso inevitablemente los llevaba a dormir más.

No tenía sentido luchar contra la consumación del deseo, por supuesto, porque eso tenía sus propias consecuencias desagradables. No, se suponía que debían evitar la excitación misma. Lo que significaba, que no podían estar en sus habitaciones, porque eso los llevaba a querer tener sexo todo el tiempo. Y como estaban extremadamente fatigados, también significaba estar lejos de los Slytherins; así que les quedaba Gryffindor. Ruidosos e irritantes Gryffindors.

No tan irritantes como los Slytherins la noche anterior. Había sido un tipo especial de tortura, mantenerse a tono con la atmósfera de fiesta. Todo el tiempo, Draco mantuvo la cara firmemente sin expresión, aceptó graciosamente los saludos y felicitaciones, y pareció divertirse con los comentarios maliciosos sobre Potter y dirigidos a Potter. Silenciosamente, anhelaba que Potter pudiera aguantar su propia máscara de indiferencia estoica y aburrimiento, sabiendo que cualquier indicio de vergüenza sería como lanzarle carne fresca a una jauría de hambrientos lobos.

Habían sido una mierda cansadora más allá de lo imaginable, sus compañeros de casa.

La única parte disfrutable de la noche llegó cuando, casi al final de la fiesta, Malcom Baddock cometió el error de ir demasiado lejos con Potter. Harry no le dijo a Draco qué fue lo que finalmente cruzó la línea, pero Draco sintió que hervía en exasperación, y levantó la vista justo a tiempo para ver cómo sus ojos verdes tomaban un brillo peligroso, antes de que Potter moviera casualmente su varita y dijera algo a lo que siguió, inmediatamente, un alarido penetrante de Baddock.

Sífilis Chillona, dijo con profunda admiración, el chico de cuarto año que había seguido a Baddock al baño, y Draco no pudo suprimir una sonrisa amplia dedicada a la creatividad de Potter. Sífilis Chillona no era de los hechizos más dolorosos, pero era satisfactorio, producía un olor asqueroso, y por supuesto unas grandes úlceras en el escroto, con las plegarias ardientes a propios y extraños para que las toquen, mientras la víctima se denigraba masturbándose con perturbador detalle. Les tomó veinte minutos, a tres chicos, deshacerse del hechizo.

El hecho de que a Draco nunca le cayó bien Baddock, que él fuera su reemplazo como buscador de Slytherin, hizo más dulce el incidente.

Y aún más dulce, fue que cimentó el respeto hacia Potter en varias caras en Slytherin. Millicent le alcanzó a Harry, subrepticiamente, una cerveza de manteca. Y no le molestó a Draco en lo más mínimo, que sus compañeros de casa vean que su esposo era capaz de enfrentarse con cualquier Slytherin y muy bien, cuando lo presionaban demasiado.

Sintió que sus párpados le pesaban, sonrió por el recuerdo, y se dio cuenta de que tendría que hacer algo para permanecer despierto. Estudiar quedaba fuera de discusión, ni Pociones en su estado actual, y la burbuja de silencio que necesitaba para concentrarse también estaba fuera; sin ruido constante, se dormiría sin importar lo que hiciera.

La única cosa que le vino a la mente, fue socializar con los Gryffindors.

Suspiró, tratando de dilatar el momento y unirse a ellos lo más tarde posible, pensó qué otra cosa podía hacer. Algo que no requiriera demasiada concentración, que no requiriera interacción con nadie, que no lo pusiera muy cerca de Potter para que no se le ocurrieran otra ideas...que no lo cansara...mierda...no se le ocurría nada. Nada más que sentarse y mirar fijamente los colores del fuego, sintiendo la tranquilizadora calidez de las llamas, las luces pestañeantes que danzaban y mantenían la oscuridad lejos, consoladoras, pacíficas...

- Malfoy- La voz de Potter lo sobresaltó. – No te duermas.

Pestañeó, sacudiendo la cabeza. – No, no estoy- Se cubrió la boca, escondiendo un bostezo. – Lo estoy intentando-. Murmuró, irritado.

- No lo suficiente-. Murmuró Potter, y Draco no se molestó en contestarle, paseó la mirada por los demás Gryffindors.

-¿ Ya no juegan más ?

- Estamos haciendo una pausa. Seamus bajó a la cocina, a buscar algo para comer.

- Mm-. Volvió a mirar las llamas.

- No, vamos, quédate despierto. Hablemos o algo.

-¿ Sobre qué ?

- Bueno...¿ qué dijeron tus padres cuando hablaste con ellos esta noche ?- Preguntó Potter.

- Querrás decir, mi madre-. Dijo Draco, secamente. –Sabes que mi padre no me habla desde el día que nos suspendieron, Potter. No te molestes con noblezas Gryffindor, evitando recuerdos de hechos desagradables.

- Creo que confundiste a los Gryffindors con los Hufflepuffs. Sólo estaba siendo atento contigo, así que no me ladres ni me digas que me meta en mis asuntos. ¿ Qué dijo tu madre, entonces ?

-¿ Sobre qué ?

- Sobre que tuvimos que volver a Gryffindor, sobre la Sanadora y los Aurores.

- Ella quiere que todo salga bien, ¿ qué esperas que diga ?

Potter lo miró, inquisitivamente. – Esta no es una de esas cosas que 'Te las digo, pero luego tendré que matarte', ¿ verdad ?

- ¿ Qué ?

- Tú no le contaste lo que está sucediendo. No le dijiste lo serio que es esto.

- Pantere ya se lo dijo, a ella y a mi padre, más o menos.

Potter parecía desconcertado. -¿ No quieres hablar con ella sobre esto ?

- ¿ Por qué lo haría?. Ella es mi madre, no mi amiga.

- Pero, tampoco hablas con tus amigos.

- Yo...

- No lo haces, no has confiado en nadie. No tienes a nadie con quien hablar.

Draco tragó saliva y miró hacia otro lado. Potter apoyó una mano en su brazo.

- No trates de hacer la cosa de la calma, Potter- Dijo, pesadamente. – Porque si piensas 'que todo saldrá bien', y me lo proyectas en este momento, no me será posible creerte.

- No-. Potter se giró de modo que quedaron bien juntos, apartados del resto de la habitación, en su propio rincón junto al fuego. –De algún modo, no creo que se pueda tranquilizar al esposo, diciendo que todo está bien, si no lo crees tú mismo.

Draco asintió, y después de un breve momento de vacilación, cubrió la mano de Potter con la suya. Se acomodó aún más cerca, permitiéndose tomar el consuelo de la presencia de Potter.

- ¿ Estás asustado, verdad ?- Dijo Potter, con suavidad, y Draco, automáticamente comenzó a retirarse. Potter lo sujetó con más fuerza. – Lo siento. Es que...- Tragó saliva. – Yo también estoy asustado.

Draco cerró los ojos brevemente, y ya no intentó separarse.

Sí, lo estaba. Asustado, jodídamente asustado – tanto como podía estarlo, considerando su agotamiento- Sanadores y Aurores no se mostraban del modo que lo hacían Esposito y Pantere, a menos que las cosas fueran realmente serias. Ellas, prácticamente se mudaron a Hogwarts para seguir el caso; y no lo hubiesen hecho si no hubiese nada por qué preocuparse.

La mano de Potter jugaba casualmente con los dedos de Draco, y su expresión seguía seria. – Trato constantemente de no pensar en eso. Si estoy realmente cansado u ocupado, está bien, pero si no...

Draco asintió. – Yo también. Pienso en cómo nos sentíamos ayer, y que hoy estamos mucho peor, y trato de no pensar en cuánto peor estaremos mañana-. Potter hizo un sonido estrangulado y Draco se detuvo.

- Sigo pensando que es bastante injusto-. Potter, ausentemente, retiró un mechón de cabello de la cara de Malfoy, y lo colocó detrás de la oreja. - ¿ No lo crees ?. Nos arreglamos para no matarnos entre nosotros los primeros días de nuestra unión, y ahora, el vínculo nos está matando.

Draco sonrió con determinación. – Sí. Antes hubiese pensado que cualquiera que quisiera matarnos a ambos, sólo necesitaba unirnos. Yo no hubiese apostado nada por nuestra supervivencia.

- Yo tampoco-. Potter le sonrió, y de alguna manera, su sonrisa lo consolaba, a pesar de todo. Le recordaba que dos noches atrás, hicieron más que sobrevivir al vínculo, lo habían disfrutado, se habían gozado mutuamente, y...

...YYY esto, probablemente era una muy mala idea; Draco notó que los ojos de Potter se agrandaron al tiempo que se daban cuenta ambos hacia dónde se estaban dirigiendo. Otra vez.

- Esto no es una buena idea-. Dijo Potter, suavemente.

- No podemos evitarlo todo el tiempo, Potter-. Contestó Draco, con voz depresiva, sabiendo que era tarde, con muy poca cosa se excitaban, y les tomaba demasiado esfuerzo mantenerse separados. Estaban bailando sobre una línea muy fina, tratando de evitar las consecuencias negativas de resistir el hechizo de unión, y las consecuencias negativas de ceder. Era una danza imposible de mantener, y todo lo que podían hacer era tratar desesperadamente de atrasar esos efectos, esperando que alguien venga con la cura, o que encuentren al mago que los maldijo, antes de que ambos colapsen.

Y la única cosa que hacía que olviden el peligro, era la misma que los ponía en peligro en primer lugar.

Potter se acercaba, sus rostros estaban suficientemente cerca como para tocarse y a Draco le importó un comino que estuvieran en el medio de la sala común de Gryffindor; estaban muy bien casados y si alguien tenía algún problema con ellos actuando como una pareja casada, pues que salte por la ventana tan lejos como quiera.

Cruzó la distancia, y sus bocas se juntaron, era jodídamente adictivo, era lo único que los hacía sentirse bien, lo único que interrumpía el cansancio y el miedo.

- No...no podemos quedarnos aquí-. Dijo Draco, respirando con dificultad , separándose de Potter.

- No, vamonos-. Potter se levantó, y ayudó a Draco; quién reflexionaba mientras cruzaban apresurados la sala, que era una locura tener que hacerlo con un mínimo de decoro; cuando su cuerpo anhelaba desesperadamente atraer a Potter hacia sí y sentirlo entero, cuando su piel gritaba por más contacto. Ese mínimo de decoro era tan frustrante.

- Harry- Weasley llamó en voz alta, y Potter lanzó un pequeño gruñido, pero se detuvo y giró.

- Vamos a subir, en un rato, ¿ está bien ?- Dijo Weasley, luciendo extremadamente colorado y avergonzado. Potter se masajeó la frente y asintió, volviéndose inmediatamente y casi empujando a Draco por las escaleras.

- ¿ Qué fue eso ?- Preguntó.

- Ron sabe que se supone que tenemos que mantenernos despiertos después, así que..- Potter se aclaró la garganta. – Así que él y Hermione van a subir para evitar que nos durmamos.

- Qué molestia de mierda.

- Están tratando de ayudar-. Dijo Potter, tomándolo tan pronto como entraron al dormitorio; y Draco no se detuvo a explicar que, por una vez, él no pensaba que Weasley y Granger eran molestos, sino que se refería a toda la situación.

No había tiempo para discutirlo, mientras se movían hacia la cama y cerraban las cortinas, todo pensamiento racional volaba por la ventana. Sin molestarse en quitarse la ropa que no interfería con lo que estaban haciendo. Nada lento, o lánguido o tierno; lo que necesitaban era esto, rápido, duro, un tanto desesperado; las piernas de Draco sobre los hombros de Potter, y ambos acabando rápida e intensamente.

A esto le siguió una mortal pesadez de sus miembros, y lentitud de pensamientos, y la seducción del sueño que no hacía más que hundirlos cada vez más.

Vvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv

-¿ Harry ?

Draco gruñó al escuchar la voz de Granger, y Potter suspiró resignado.

- Ellos tratan de ayudarnos-. Le recordó a Draco. Lentamente se levantó y se separó de él. Draco asintió desfallecidamente.

- Malfoy, vamos-. Dijo Potter, abrochándose sus pantalones. – Vístete.

- ¿ Harry ?- Repitió Granger, un poco más fuerte. Potter deshizo los hechizos de privacidad que habían puesto alrededor de la cama.

- Sí, estamos despiertos, danos un minuto- Dijo él en voz alta, alcanzándole los pantalones a Draco, que se los puso mecánicamente, y le hizo una señal afirmativa cuando estuvo decente, pero no se molestó en sentarse. Potter abrió las cortinas.

- Trajimos algunas tortas de caldero y chocolate-. Dijo Granger alegremente; pero su tono casual contradecía el rubor de sus mejillas cuando vio que Draco seguía acostado en la cama ligeramente desarreglada, donde él y Potter recién habían tenido sexo; y cansado como estaba, Draco rió. Algunas cosas nunca dejaban de pasar, como la tímida incomodidad con la que los estudiantes que no pertenecían a Slytherin, trataban al sexo. Tanto lío alrededor de algo tan simple. De pronto, deseó que Pansy o Blaise o, aún Crabbe y Goyle, estuviesen allí con él, para pinchar a Granger, y a Weasley, cuya cara hacía juego con su cabello en este momento, mientras miraba a cualquier lugar, menos a Draco.

Pero, otra vez, si cualquier Slytherin estuviese allí, él no estaría acostado. Estaría esforzándose por lucir y actuar como si nada pasara. Miró al cielo raso y suspiró cansadamente, mientras los otros se acomodaban en el suelo, junto a la cama de Potter. Granger comenzó a cortar trozos de la torta.

-¿ Malfoy, quieres un pedazo ?- Le ofreció Granger, con forzada atención. Él negó con la cabeza, sin molestarse en mirar en su dirección.

- Mm...¿ alguien quiere jugar snap explosivo ?- Preguntó Weasley.

- Ah, genial-. Murmuró Draco.

- Si tienes una sugerencia mejor-. Comenzó Weasley, a la defensiva; y Draco puso los ojos en blanco, irritado.

- No estoy siendo sarcástico, Weaselby. Realmente no tengo una idea mejor.

- Vamos, Malfoy- Potter lo pinchó. – Levántate.

- Basta-. Murmuró. –Estoy despierto.

- Pero no va a ser así por mucho más tiempo si no te sientas-. Potter casi espetó, y Draco lo miró, con una réplica aguda en la punta de la lengua; pero allí quedó, no dijo nada. Notó la apariencia de Potter.

Mordred, lucía horroroso: con los ojos irritados, la cara pálida, el cabello un completo desastre, cortesía de su naturaleza más las actividades recientes. Draco se apoyó en un codo y le tocó el hombro.

-¿ Qué ?

Se miraron, en silencio. No había necesidad de palabras, ¿ y qué decir, realmente ?.'¿ Estás bien ?'. No, por supuesto que no lo estaban. '¿ Estaremos bien ?' No tenía sentido. '¿ No tengas miedo ?'. Ridículo.

- Tu cabello es un desastre-. Dijo Draco, finalmente. Y se sentó, dando un pequeño respingo.

- ¿ No te lastimé, verdad ?- Preguntó Potter, un tanto alarmado.

- Mierda, Potter, basta de preguntarme eso después de cada vez. Me estás enojando-. Dijo Draco, vehementemente, y conjuró el cepillo del cabello de Potter.

- ¿ Qué quieres decir, después de cada vez ?. ¡Ay! - Weasley se interrumpió cuando sintió el codazo de Granger. Giró y le lanzó una mirada furiosa. -¿ Y eso por qué fue ?

- Creo que tu novia está tratando de decirte que no preguntes sobre la vida sexual de una pareja gay- Dijo Draco, divertido. – A menos que quieras escuchar sobre quién le hace qué a quién, y...

-¡ Malfoy !- Espetó Potter, y Draco rió mirando las caras rojas de Weasley y Granger, pero no continuó, eligió en cambio, atarearse tratando de que el cabello de Potter parezca algo casi civilizado.

- Yo voy...a buscar los naipes- murmuró Weasley, y se puso de pie. Granger lo detuvo con una mano en la rodilla, y aclaró la garganta.

- Harry, nosotros...nos preguntábamos...- Se aclaró la garganta otra vez y miró a Weasley buscando apoyo.

- ¿ Qué vas a decirles a los otros ?- Dijo Weasley, a boca de jarro, luego se lanzó a explicar con rapidez, cuando Draco y Potter lo miraron inquisitivamente.

– Porque algunos ya notan que ustedes no están exactamente en su mejor forma. Y...se está poniendo un poco raro...y si ustedes no dicen nada, especialmente a los chicos de aquí...

- Nosotros pensamos que si algunos de tus amigos saben lo que está pasando, por lo menos pueden ayudar a que las cosas permanezcan ocultas. Porque, tú sabes lo curioso que puede ser Dean...

- Y Seamus, con su gran boca...

- Y bien pueden ayudar a mantenerlos despiertos a ustedes, y...

- Distraídos- Agregó Weasley.

- Distraídos, sí, y pensamos que sería una buena idea, por lo menos que algunos sepan qué está sucediendo-. Dijo Granger. – Como, por ejemplo, tus compañeros de cuarto, porque hasta Seamus va a darse cuenta, y va a empezar a hablar sobre eso. Y tal vez, también a Ginny, porque ella anda mucho por aquí, y tú sabes que ella es buena distrayendo a los que hacen preguntas.

Hubo un silencio breve.

- Está...está bien, creo-. Dijo Potter, finalmente. -¿ Malfoy ?

Draco se encogió de hombros, no estaba particularmente interesado en el tema. Pero, debería estarlo, reflexionó mientras trabajaba en desenredar un nudo en el cabello de Potter. Supuso que debería resistirse un poco, al menos -¿ Quieres que todo el mundo en esta maldita casa sepa lo que nos pasa ?

- No. Sólo los que..¡ Ay, eso dolió !...en los que confío.

- Quédate quieto, entonces. Repito, ¿quieres que todo el mundo en esta maldita casa lo sepa ?

- Ron, Hermione, Dean, Seamus, Neville y Ginny-. Dijo Potter. – Confío en ellos.

-¿ No confías en el resto de la casa ?

- No necesariamente.

Mm. Interesante. Probablemente debería archivar ese conocimiento para el futuro. Si es que el vínculo no los mataba primero. Se encogió de hombros. – Bueno- Cedió. Tomó una cinta para cartas de la mesa de noche, para atar el cabello de Potter. Por qué Potter tenía una cinta para cartas en su mesa de noche, era un misterio, parecía que nunca enviaba lechuzas, tal vez era una especie de recuerdo.

Eso es lo que pensaba mientras Weasley fue en busca de confidentes y jugadores de snap explosivo. Dos Weasleys, dos sangre sucia, un mestizo bufón irlandés, un patético Neville Longbottom, eran todos los que trabajarían para que él y Potter no se desplomen, o para que no sean vistos si se desplomaban. Adorable. Muy digno. Justo para un Malfoy. Su padre le estaría enviando una lechuza, muy pronto, para pedirle muy educadamente que por favor, le explique por qué los restos de sus ancestros explotaron por toda la cripta familiar. Y él respondería a su padre, y su padre también terminaría explotando. Y tal vez, eso mantendría despierto a Draco por cinco minutos completos.

Ahora, estaba lloriqueando. Encantador. Sacudió la cabeza y trató de alcanzar algún aspecto controlado, antes de que la tropa Gryffindor entre marchando.

Vvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv

Sábado, día 33

Hermione le sonrió a Terry Boot cuando su baile terminó, y él se inclinó saludándola formalmente.

- Gracias- Sonrió ampliamente y se acercó, la banda comenzaba con el próximo baile. – Y nunca te pregunté, ¿a qué debo el placer ?. En otra palabras, ¿ dónde está Ron ?

- Tareas de Prefecto- Dijo ella. – Volverá más tarde.

- ¿ Obligaciones en Halloween ?. Qué suerte podrida. Bueno, él se lo pierde. ¿ Otro baile, entonces ?

- Me encantaría, pero le prometí acompañarlo en parte de sus rondas...en este momento, realmente.

- Ese es cariño verdadero de tu parte-. Dijo Terry nostálgico. – Tal vez, si yo hubiese sido tan atento con Susan, ella no me hubiese dejado por ese grasiento Slytherin de sexto año. Ah, bueno. Hay muchas sirenas en el mar, y todo eso-. Saludó a Hermione con la mano, mientras salía. Para cuando alcanzó el bol del ponche, él ya estaba charlando con una bandada de chicas de Ravenclaw.

- ¡ Hermione !. ¿ Ya te vas ?- Dijo Ernie MacMillan, cuando pasó a su lado. Ella forzó una sonrisa atenta. No era tan malo, realmente, sólo un poco lento, pero ella no necesitaba lidiar con él en este momento. Se suponía que debía volver a Gryffindor, para tomar su turno acompañando a Harry, Ron y Malfoy; así Neville y Ginny podían volver al baile, y no habría comentarios por la ausencia de tantos Gryffindors de los últimos años.

- Lo siento, Ernie, tengo que apresurarme. Ron me está esperando-. La frente de Ernie se frunció, y Hermione agregó rápidamente. – Y Neville, por supuesto, ambos me esperan, con una tarea especial de Astronomía.

- Las cejas de Ernie volvieron a su posición normal, y Hermione suspiró aliviada. No tendría que soportar uno de los discursos de Ernie sobre el decoro necesario y propio de los Prefectos, que no debían ser vistos con asuntos románticos u otras actividades rompe-reglas, pasado el toque de queda.

- ¡ Buena suerte!- Deseó Ernie, mientras ella se hacía camino entre otros estudiantes.

Hermione miró la hora. No era tan tarde. Con suerte, Harry y Malfoy todavía estarían despiertos; se suponía que debían estarlo por lo menos hasta las diez. Ella lo dudaba, habían decaído tan visible y drásticamente que comenzaba a aterrorizarse. Esta mañana, les había tomado a Ron y a Neville, diez minutos para sacarlos de la cama.

La situación se estaba tornando desesperada. Ya no era cuestión de dejar que alguien supiera o no, lo que sucedía, sino de cuando se iban a enterar. A este paso, para el lunes no tendrían más alternativa que llevarlos a la enfermería. Y después...

Apuró el paso; cruzó las puertas del comedor. Ron y Neville dijeron que intentarían alguna práctica liviana de Defensa contra las Artes Oscuras. Era un tanto extraño pensar en practicar Defensa contra las Artes Oscuras con Malfoy, voluntariamente, pero si eso los mantenía despiertos a él y a Harry, lo considerarían un éxito.

Debían mantenerlos despiertos dos horas más. Sólo dos horas más. Luego, ella haría otra aparición en la fiesta, y luego podría regresar a seguir trabajando en la pila de libros y pergaminos que Madam Pince le había dado, sobre hechizos de vida, hechizos para despertar, contra-hechizos especiales, teoría avanzada para crear contra-maleficios...

Esposito había mencionado que podía consultar el trabajo de Paracelsus, Cliodne y Gunhilda de Gorsemoor. Los miraría al día siguiente. Y trataría de no pensar mucho en lo preocupada que debía estar Esposito, una Sanadora conocida y respetada, como para aceptar tan rápidamente su ofrecimiento de ayuda con la investigación. Si Esposito aceptaba la ayuda de una alumna de séptimo año, la situación era seria, en verdad.

- ¡ Granger !- Una voz siseó detrás de ella, cuando salió al pasillo.

Dios, ahora qué, pensó Hermione, y giró. Pestañeó. Pansy Parkinson estaba semi escondida en las sombras del pasillo, a la salida del comedor, y la llamaba para que se acerque.

- ¿ Parkinson ?

- Granger-. Dijo Parkinson, apenas ocultando el disgusto que sentía al tener que hablar con una nacida de muggles. - ¿ Qué demonios sucede con Draco y Potter ?

-¿ Qué ?

-¿ Por qué no están en el baile ?

-¿ Por qué deberían estar ?- Preguntó Hermione, tratando de actuar genuinamente sorprendida. –Ellos no pueden bailar con nadie...

- Eso no le impidió a Draco, venir con un brazo quebrado, el año pasado.

- Mucha gente... no es una buena idea para ellos, tú lo sabes; la gente se choca con ellos todo el tiempo- Hermione trató de seguir su camino pero Parkinson se paró delante.

-¿ Por qué Draco volvió al dormitorio Gryffindor ?

- Tú sabes que pasan un tiempo en cada uno.

- Pavadas. ¿ Qué sucede con Draco ?

- Nada. ¿ Por qué ?

- ¡ Granger !- Parkinson parecía esforzarse por contener su temperamento. - ¡ Sólo dime lo que sucede !

- No sucede nada.

- Granger, te juro- Parkinson se detuvo, y se contuvo visiblemente. – Yo sé que algo no está bien. Conozco a Draco mejor que nadie, y puedo ver que no está bien. Luce exhausto, difícilmente habla en clase, siempre se queda en el dormitorio Gryffindor, hoy no fue al partido de Quidditch.

- ¿ Para qué irían si ninguno de ellos pueden jugar ?- Dijo Hermione impaciente. – Y él, probablemente no habla porque está muy atrasado en sus estudios.

- Mierda. Está pasando otra cosa.

-¿ Por qué no le preguntas a Malfoy, entonces ?- Dijo Hermione, con voz helada.

- ¡ Él no me diría nada !

- Entonces, tal vez haya una razón para eso.

-¿ Qué ?

- Si realmente pasara algo y él quisiera que tú lo sepas, te lo diría, ¿ verdad ?. ¿ Por qué estás tan interesada en descubrir algo que obviamente él no quiere que tú sepas ?

-¡ Porque me importa, estúpida perra sangre sucia !-. Hermione giró sobre sus talones y comenzó a alejarse .

- ¡ Granger !- Parkinson la tomó de un brazo, Hermione giró, soltándose y sacando su varita. Parkinson retrocedió un paso, sorprendida, y buscó su varita. Se enfrentaron silenciosamente por una rato largo y tenso.

Abruptamente, Parkinson bajó su varita y la guardó en el bolsillo.

- Granger-. Parkinson respiró hondo. – Por favor.

Hermione pestañeó, desconcertada.

- Te estoy preguntando porque soy amiga de Draco y me importa lo que le sucede. No estoy tramando nada contra él...o tu precioso pequeño Potter.

- Realmente.

Parkinson suspiró. – Mira...tú no entiendes. Draco y yo hemos sido amigos desde pequeños. Yo no lo lastimaría. Sólo quiero...

Hermione apenas se contuvo de poner los ojos en blanco. Lealtad y altruismo, de Pansy Parkinson. Mira quien habla.

Parkinson notó la expresión, se detuvo y sacudió la cabeza. – Jodídamente típico de ustedes-. Dijo agriamente. –Ven a un sangre pura Slytherin y todo lo que ven es un enemigo. Y al Señor de las Tinieblas. No tienen ni idea de lo que significa ser parte de nuestro mundo. Ser parte de un grupo de familias que se mantuvieron juntas contra todo tipo de cosas por centurias. Mi familia y los Malfoy han sido aliados por generaciones, Granger. Ese es un tipo de lealtad, que los que son como tú no pueden ni imaginar.

- No tengo nada que imaginar, he visto la lealtad familiar de los sangre pura de primera mano. Yo estuve allí la noche que Bellatrix Lestrange asesinó a su primo Sirius Black.

- Sí, y ustedes los Gryffindors son tan, tan leales entre ustedes, ¿ verdad ?. Me parece que oí sobre un baboso Gryffindor llamado Peter Pettigrew.

Hermione frunció el ceño y Parkinson sacudió la cabeza con disgusto.

- Mira...bien. Bien, estúpida vaca, no reconocerías verdadera amistad y lealtad aunque te mordiera el culo. Dile a Draco, o tal vez, dile a Potty que hable con Draco. Draco jamás escucharía a los de tu clase. Dile...dile que Draco aún tiene amigos en Slytherin. Puede contar con nosotros si necesita ayuda. Y puede contar con que algunos de nosotros seguiremos siendo sus amigos aunque nuestras familias decidan lo contrario.

Las cejas de hermione se elevaron.

- No siempre se trata de quién está arriba en Slytherin- Dijo Parkinson bruscamente. – Recuérdale eso. Algunas veces podemos ser seres humanos, también-. Se volvió, y entró al comedor.

Hermione la observó retirarse, y no pudio evitar sentir que se había perdido algo importante.

HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

(1). En Argentina tenemos la expresión 'hacer cucharita', cuando nos referimos a estar acostados de lado, acurrucados y mimosos. Es un momento de ternura. Es la traducción que elegí para el : "...lay spooned together.."

(2). Otra vez, en mi país hay un juego de naipes que se llama 'Truco', se juega de a parejas enfrentadas. Se van bajando cartas y se 'canta' lo que se tiene en la mano. Hay una figura, que es el 'Truco', la respuesta del jugador contrario, si puede afrontarlo con sus cartas, es 'Quiero retruco'. El juego es popular, y transita todos los estratos sociales. De allí, que cualquier réplica osada, dura, con espíritu de reto, en el sentido de provocación al duelo, se puede referir como: retrucar. Ese es el sentido de la expresión.

Muy bien

...¡ Otro capítulo kilométrico !...

Hasta el próximo.

D.L.