Otro capítulo más a la lista... Espero que os guste. Os recuerdo que Hawaii Five-O no me pertenece y que no tengo beta, por lo que los errones son solo mío. Dicho esto, ¡a leer!
-Por favor, estoy buscando a Daniel Williams-, le dijo Rachel a la recepcionista del hospital.
-Daniel Williams…-, la mujer buscó en el ordenador. –Está en la habitación 512. Subiendo las escaleras, el segundo pasillo a la izquierda-, explicó. -¿Se encuentra bien?-.
Rachel inspiró profundamente y fue soltando el aire poco a poco, intentando relajarse. –Sí… Creo que sí… Gracias-, contestó antes de salir corriendo en busca de su marido.
H50-H50-H50
Abrió la puerta con cuidado, aunque no llegó a entrar: Se le partió el alma al ver a Danny tumbado en la cama, lleno de moratones y con la mirada perdida. Se le saltaron las lágrimas y aunque quería con toda su alma abrazar al policía, no se atrevía. Llevaba todo el día arrepentida por haberse enfadado con él la noche anterior: Se hizo la dormida cuando Danny la abrazó al acostarse y le dijo lo feliz que estaba y cuánto la quería, y por la mañana cuando se levantó él ya se había ido, aunque le había dejado un pos-it en el frigorífico con un "Te quiero" bien grande escrito. Lo había llamado por teléfono y habían comentado brevemente lo contentos y asustados que estaban y él había vuelto a repetirle que la quería. No hubo ni un reproche por su parte, aunque ella no le devolvió ese te quiero. Después de eso, el día no podía haber ido peor: Un atentado terrorista había puesto el país patas arriba y su marido había estado a punto de morir.
-Rach…-, la llamó Danny sacándola de sus pensamientos. –Te quiero…-.
Se acercó a él y lo abrazó con todas sus fuerzas. –Yo también te quiero, Danny-, sollozó. –Lo siento…-, le dio la mano. -¿Qué…?-, preguntó al ver un trozo de papel arrugado que tenía en policía entre sus dedos.
-Es nuestro bebé: Llevaba la ecografía en el bolsillo… Siento haberla estropeado-.
Las lágrimas resbalaron por las mejillas de Rachel. Quería decirle tantas cosas, pero no le salían las palabras.
-Rach…-.
Cerró los ojos cuando la chica le acarició la mejilla con dulzura. –Danny… Yo…-, suspiró. –Siento… Siento que Grace haya fallecido-.
-Cuando nos conocimos y me dijo que tenía un hijo, le pregunté que si no le daba miedo… Si no le daba miedo dejar a su hijo sin madre…-, inspiró con dificultad. Tenía tres costillas rotas. Rachel agachó la cabeza. Sabía lo que Danny le estaba queriendo decir. -Me contestó que mucho, pero estaba haciendo del mundo un lugar más seguro para su pequeño y que pensar en él le daba fuerzas para seguir adelante en las situaciones complicadas…-.
-Danny… Ese niño ha perdido a su madre… Yo… -, le hizo un gesto, para que no la interrumpiera. -Sé que no es el momento de hablar de esto. No te estoy reprochando nada, pero yo no quiero que nuestro bebé se crie sin ti. No quiero, Danny-.
-Rach... Me encantaría prometerte que no va a ser así, pero no puedo hacerlo…-.
-O lo tomo o lo dejo, ¿no?-, la chica se encogió de hombros. –Claro…-.
-Rach…-.
-A ti no te llaman a la oficina o en medio de la noche para decirte que tu pareja va para el hospital porque le han dado una paliza o un tiro por hacer su trabajo…-, la voz de la chica sonó irritada. –Tú jamás entenderás qué es lo que siento cada vez que tu jefe me llama. Danny, Grace ha muerto… Ha muerto trabajando… ¿Cómo se habrá sentido su marido cuando lo hayan llamado? Tengo mucho miedo… Y… Ya no somos nosotros contra el mundo… Vamos a tener un hijo… Y yo, te lo vuelvo a repetir, no quiero que mi hijo se crie sin su padre…-.
Danny suspiró. –Ven aquí-, dijo intentando abrazarla, cuando la chica se sentó en el borde de la cama. –Eso no pasará… No vas a quedarte sola y, nuestro hijo… O hija…-, sonrió acariciando el vientre de la chica con cuidado. –Va a tener un padre que siempre estará a su lado…-.
Rachel cerró los ojos y apretó con fuerza la mano del policía. -Si es una niña… Quiero que se llame Grace…-.
Danny asintió con tristeza. -¿Por qué?-.
-Porque tú te has salvado porque ella ha muerto… Se lo merece… Así nunca te olvidaras de tu compañera… Y yo tampoco-.
El hombre sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas. Había perdido a su compañera, pero sobre todo, había perdido a una amiga y el gesto de Rachel, era lo único que podía agradarle un poco el día. –Gracias-, dijo simplemente. –Gracias-.
