10.- Hasta luego
Sakura
En el silencio que invade mi habitación puedo escuchar las manecillas del reloj en mi escritorio, una y otra vez que marcan la lentitud con que el tiempo ha pasado para mí. Quisiera detenerlo y congelarlo en el momento donde pensé que sería feliz.
No he asistido al hospital desde hace tres días, fingiendo que tengo una infección estomacal, pero aunque sea mentira siento todos los síntomas; no tengo ganas de comer ni siquiera de tomar agua, mis padres sospechan que algo me ha pasado pero no han tenido la valentía de preguntarme que es aquello que tengo y lo agradezco, no me enorgullecería contarles como me rompieron el corazón.
Otra vez.
Tomoyo, por su parte vino a mí inmediatamente cuando le conté por mensaje, sus lindos brazos fueron un refugio para consolarme y desahogarme de mis penas, maldijo junto conmigo lo infeliz que fue Li conmigo, diciendo que nunca se espero que me estuviera utilizando, me dijo todo lo que yo ya sabía. Pero, también un tema de nuestra conversación de amigas fue la propuesta que me hizo Hiro, incluyendo su repentina confesión. Tomoyo me dijo que era libre de decidir que hacer y que ella me apoyaría, pero no sé que hacer.
Por su parte, Li posterior a lo que pasó no ha dejado de marcarme al celular y mandarme mensajes, pidiéndome perdón y una oportunidad para explicar las cosas, obviamente lo he estado ignorando, no quiero saber nada de él, pero el leer o escuchar sus mensajes de voz aún causan en mi el apretón en mi estómago, aún soy susceptible a sus encantos.
Aún estoy enamorada de él. Sin embargo, ¿Por qué me utilizó? ¿Seré acaso una de esas mujeres que usas y deshechas cuando ya tienes lo que quieres de ella? En mi cabeza solo retumba una cosa: ¿Por qué?
Recuerdo la ultima mirada que me dio; sus ojos castaños llenos de arrepentimiento, acuosos apunto de llorar, pero, ¿Por qué? ¿Llorar por sentir lastima? ¿Por qué le dolió verme así? ¿O por esa mujer?
Esa maldita mujer.
Si el demonio estuviera reencarnado, sería ella. Si Yuki tenía razón al decirme que ellos dos tuvieron algo más ¿En qué se fijo Li? Era bella, eso sí, pero sus imponentes ojos carmesís parecen demostrar el egocentrismo de una mujer que siempre obtiene lo que quiere.
Una mujer completamente distinta a mí.
Las lágrimas se resbalan por mis mejillas, me sorprende que aún tenga agua en mis ojos. No tengo el valor para verlo, para ver a nadie. Quizás este negando todo pero es lo único que me hace sentir segura.
-Sakura.- La voz de mi madre me saca de mis lamentos.- ¿Puedo pasar?
-SÍ.- Dudosa acepto que entre y es lo que hace, me siento en mi cama tratando de verme lo menos devastada.- ¿Pasó algo?
-Eso quisiera saber yo.- Sonríe a medias.- Está bien que no quieras decirme que te ha pasado, pero tu padre y yo estamos preocupados.- Toma asiento en la orilla de la cama y toma mis manos.
-Perdón por preocuparlos… es solo qué—
-No te disculpes, tampoco me digas que pasó, yo sé que ahorita estas triste, dímelo todo cuando puedas hacerlo.
Observo a mi mamá por unos instantes y mis ojos se vuelven a llenar de agua salada, una por una vuelven a caer esas traviesas lagrimas y ella me abraza fuerte, como cuando era una niña pequeña.
-No sé que haya pasado Sakura.- Susurra.- Pero todo esto se convertirá en un recuerdo, del cuál te podrás reír o simplemente olvidar. No mereces nada de lo que te ha pasado, A veces el dolor nos ciega, nos ataja e impide crecer, haciéndonos pensar que nada bueno puede venir de él, pero claro que sí, solo si aprendes a observar en la niebla verás que al final hay una pequeña luz.
-¿Tú crees eso?- Limpio mis lagrimas y veo a mi mamá.- ¿De verdad piensas que algo bueno pasará?
-Por supuesto.- Sonríe solo como ella sabe hacerlo.- Después de la tormenta viene el arcoíris, y estoy casi segura que contigo ya apareció, solo que esa niebla no te deja ver el camino hacia él.
El camino hacia él.
-El tiempo lo cura todo, pequeña Sakura.- Me vuelve abrazar.- Nada, ni siquiera el dolor más profundo es para siempre.
La abrazo fuertemente, hundiéndome en su pecho, inhalando el aroma a flores que tiene su bello cuerpo. Su presencia, palabras me han reconfortado el corazón.
-Gracias mamá.- Sonrío melancólica.- Te prometo que estaré bien, solo dame tiempo.
-Te esperaré lo necesario.- Rompe el abrazo.- ¿Quieres que te haga tu comida favorita? Mira que no has comido casi nada.
Instantáneamente, mi estómago comienza a rugir, creo que ahora si me ha dado hambre.
-Sí, me gustaría mucho probar esas croquetas. Las adoro.
-Muy bien, pero tendrás que ir a la tienda a traer unos ingredientes ¿sí?
-Está bien.
De inmediato me pongo unos jeans para salir y arreglo un poco mi largo cabello, aún mi semblante es de tristeza, pero mi madre me ha hecho ver que quizá haya otra oportunidad para mí, de poder encontrar el camino a mi arcoíris. Mi papá cuando baja me abraza demostrando que esta feliz de verme después de tantos días, de verdad no sabía que podría causarles tanta preocupación, me avergüenza que hayan estado así, pero ya les prometí que haré mi mayor esfuerzo.
Al salir, la tienda no está muy lejos, quizás unas 4 cuadras de casa. Está nublado, al parecer podría llover. Camino y camino tranquila, tratando de despejar mi mente por un rato. Entro a la tienda y compro aquello que necesita mi mamá, en la caja me congelo por un instante al ver a la persona que está pagando. La persona que menos quisiera ver.
Es la chica llamada Meiling
No me ve, porque se regresa por otro producto, camino rápido a la caja pidiendo que me cobraran rápido para salir de ahí antes de que me viera. ¿Por qué de todos los lugares habidos y por haber en la ciudad está precisamente aquí? Me dan mi cambio y huyo rápido. Quizás y dí unos 20 pasos afuera de la tienda cuando escucho su voz llamarme, pero la ignoro y continuo caminando. Pero vuelve a hablarme.
-¿Tanto miedo te da verme?
Me congelo por un instante, tratando de procesar aquello que me dijo.
-¿Qué has dicho?- Me giro indignada para encararla.- ¿Miedo? ¿Yo?
-Sí, tú. Parece que huyes despavorida de mí.- Sonríe y esa mirada egocéntrica vuelve aparecer. Sintiéndose superior a mí, como cuando la vi con Li.- ¿Tanta pena te da ver como Shao me eligió a mí?
"Shao." Se escucha tan ridículo que me da repulsión.
-¿Estás escuchando todo lo que me dices?- La miro furiosa.- Para empezar, yo no sabía que esto era una competición para saber con cual de las dos se iba a quedar y sí es así es todo tuyo, Mei.
-Al parecer sabes mi nombre, me alegro.- Con sus tacones altos da pasos hacia mí.- Y espero que nunca se te olvide, niña.- Me quedo estática a la expectativa de que lo que me dirá.- También me alegra que por fin hayas tomado el lugar que te corresponde, fue una tontería el pensar que tú podrías quitármelo.
Por quitármelo, entiendo que es Shaoran.
-Él no es un trofeo.- Frunzo mi ceño molesta.- No deberías hablar así de él.
Su mirada se torna indiferente, rodando sus ojos.
-¿Aún te dan ganas de defenderlo después de engañarte? No cabe duda porque jugó contigo, eres tan ingenua.
Sin pensarlo dos veces le planto una bofetada. Nunca había dado tantas bofetadas en mi vida. Ella se queda pasmada acariciando su colorada mejilla.
-¡No voy a permitir que me insultes!-Grito.- Me importa muy poco lo que ustedes dos hagan con sus vidas, por mí quédatelo, yo nunca más lo volveré a buscar. ¡Piérdanse los dos!- Furiosa me giro para escaparme, pero ella no tiene intenciones de terminar su tóxica conversación.
-Estoy casi segura que te ofreció la luna y las estrellas, te dijo que eras la más linda de todas y te llevo a su apartamento.- Se acomoda los mechones de su cabello que había en su boca por mi golpe.- Eso hacía con cada una de las arrastradas que se le acercaban, pero para él no significan nada. ¡Su verdadero amor soy yo!- Me grita desesperada.- ¡Nadie más lo entiende mejor que yo!- Aquellos ojos rubí se encienden con cada palabra, mostrando fuego de un verdadero infierno, desconcertándome.- No se lo entregaré a nadie, mucho menos a una inepta como tú, no sabes nada de él, eres solo una insegura mocosa que huye de sus problemas.
Aunque doliera, ella tenía razón. Solo huyo.
Un silencio invadió nuestra conversación, yo no tenía ningún argumento y sí así fuera, ella no merecía mis explicaciones. La gente que salía de la tienda solo nos observaba.
-Si estás hablando de lealtad, la única aquí que no ha sido leal a sus sentimientos, eres tú. Engañando a tu comprometido con Shaoran, dejándolo de segundo plato. Si hablamos de ineptas esa eres tú al no ser capaz de entregarte a esa pasión que sientes por Li.- La veo decidida.- Si lo has estado perdiendo es por tu causa, no porque yo u otras chicas han aparecido en su vida. Si, yo huyo de mis problemas.- Trato de retener mis lagrimas lo más que puedo.- Pero tú eres una cobarde… No puedes amar con todo el corazón, sino eres capaz de quemar algo en ese infierno, es tanto tu miedo al fracaso que has estado perdiendo el tiempo haciendo absolutamente nada. Si hay algo que nunca regresa es eso, el tiempo y las oportunidades.
Abre sus ojos de sorpresa por mi repentina reacción y antes de que me dijera otra cosa que aplastara más mi nula autoestima, decido marcharme.
-Cuídalo Mei, tú que aún tienes la fortuna de estar a su lado.- Camino rápida, apretando las bolsas de mi compra y ahora si permito que algunas gotas se derramen por mi rostro. En el camino de regreso a casa suena mi celular, cansada espero que sea Li, pero es Hiro el que llama.
No le he respondido aún su confesión, le pedí tiempo y comprensión ya que sería insensata si le dijera que puedo corresponder sus sentimientos, sin embargo, él me dijo que solo quería enterarme de su sentir y no forzarme a estar en una relación, después de todo, es un buen chico.
-Hola. Hiro.
-Hola, Sakura.- Aún no me acostumbro que me llame por mi nombre.- ¿Estás ocupada?
-No realmente ¿por?
-Quería saber si podría invitarte a cenar.
-Umm.- Pienso.- Se me ocurre una mejor idea.
-¿Cuál es?
-Te invito a cenar a mi casa ¿Qué opinas?
-Me parece bien, acabando mi turno voy para allá. Hasta luego.
-¡Genial! Te esperaré. Bye bye.
Debo aprender a enfrentar mis problemas. Después de todo, gracias por la plática, Mei
Shaoran
Mi cabeza se siente pesada, el resto de mi cuerpo parece flotar y no aceptar la realidad que estoy enfrentando, estoy cansado, devastado y con una terrible sensación de culpabilidad. Todo se esfumó de la misma manera que empezó; me encuentro solo en mi departamento, abrazando los fantasmas de a la primera mujer que no quería lastimar, ni la ducha me refresca, se siente helada y sofocante. Tengo que ir al trabajo, que cumplir mi deber, arreglar todo el desastre que provoqué, lastimosamente el collar que le había regalado a Sakura lo tengo a mi alcance, me ayuda a recordar a las únicas dos mujeres importantes en mi vida; mamá y ella.
No contesta mis llamadas, ni mensajes. Tiene sus motivos de sobra para ignorarme, detestarme y desearme incluso la muerte, esos bellos ojos esmeraldas que me veían con amor prevalecen en mis sueños sin olvidar la última mirada de desprecio… decepción que me dedicó. ¿Cómo todo pudo terminar así? Yo no iba a ver a Mei en ese restaurant, era Yukito que necesitaba hablar conmigo de algo urgente, lo iba a ignorar como siempre pero opté por quizás hacer las pases con él, pero resultó que Meiling me estaba esperando ahí.
Si no hubiese ido, nada de esto hubiera pasado.
Sin embargo, todo es tan confuso. Como si los hechos estuviesen calculados… planeados para obtener ese resultado.
Y solo sé de una persona capaz de hacer algo así.
Rápido, me montó en mi auto y manejo hacia el instituto donde trabaja mi querido hermanastro. Llego y sigo el protocolo de solicitar a un maestro en prefectura, pero me dicen que aún no firma su hora de entrada, decepcionado salgo de ahí hasta que lo visualizo por donde están las áreas verdes platicando animosa e íntimamente con una alumna de aquí, observo cuidadosamente esa escena, hasta que mi mirada parece pesarle en sus hombros.
¿Así es como conseguiste la atención de Sakura?
La chica se va de su lado con una sonrisa en los labios mientras que Yukito camina hacia mi con esa mirada arrogante y serena que siempre lo ha caracterizado.
-¿A qué se debe que vengas a buscarme a mi trabajo?
-¿Trabajo?-Alzo ambas cejas.- No sabía que tú trabajo trataba de conquistar adolescentes.- El sarcasmo sale de mí.
-Escúpelo.- Sus ojos grises me miran de forma ácida.- No tengo tiempo para tus insultos.
-El día que llevaste a Sakura al restaurant, no fue coincidencia ¿verdad?
Por segundos nos observamos, pero sonríe triunfante mientras se rasca su sien.
-Vaya, no eres tan estúpido como pensaba. Pero es un poco tarde para que te des cuenta de eso ¿no crees?
La sangre me hierve, me acercó a él y lo tomo fuerte del cuello de su camisa, tengo unas horribles ganas de golpearlo pero solo me limito a estrujarlo.
-¡Por qué hiciste eso!-Lo halo más a mí.- ¡¿Acaso no pensaste en el dolor que le ibas a provocar?!
Quita fuertemente mi agarre, provocando molestia en su porte perfecto. Nuestra discusión sube de tono y atraemos las miradas de los estudiantes que entran a la escuela.
-¡Ja!- Bufa.- ¿Me vienes a reclamar por hacerle daño? ¿Quién diablos te crees? ¿Una santidad? ¡No seas iluso!
-¡Entonces responde! ¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Maldición Yuki!- Aprieto mis puños resguardando mi furia.
-¡No te la iba a entregar!- Sus ojos grises por primera vez, muestran algo más que serenidad; reflejando enojo.- ¡Ella es la única mujer a la que he amado!
-Pero, ¿Mei?
-Por Dios, Li.- Rueda sus ojos.- Ambos sabemos que nunca he sentido algo por ella más que lástima.- Revuelve sus mechones plateados.- Lástima por haberse dejado manipular por mí y preferir pasar "amándote en secreto." Mientras estaba conmigo. Una mujer tan vacía y cobarde no merece ni una pizca de respeto por mí.
-No puedo creer que digas esas cosas de Mei… ¡Ella es tu prometida!
-Era.
Silencio.
-¿Qué?- El desconcierto se nota en mi voz.- ¿A qué te refieres?
-Oh, padres no te han contado eso. Nosotros hemos roto nuestro compromiso.- Sonríe a medias.- ¿Y sabes por qué? Porque decidimos idear el plan perfecto para que cada quien se quedara con su cual.
-No puede ser verdad…
-¿Creías que Meiling te habló por casualidad? ¿Qué de verdad estaba borracha llorando por mí? Eres alguien muy perceptivo, ¿No te sentiste observado ese día?
-Así que eras tú…
-Bingo hermanito. Todo lo demás fue pan comido, como si las cosas se hubiesen alineado para que cada detalle saliera a la perfección. Esa mujer es una zorra que haría cualquier cosa para estar a tu lado, debo admitir que me divertí cuando te la arrebate para solo tener el placer de verte sufrir. Cuando me confesaste que me era infiel contigo, no sentí absolutamente nada de pena. Yo en ese momento era el hombre más feliz del mundo al tener a Sakura a mi lado, era con ella con quien me quería casar hace tres años. ¿Te acuerdas cuando fuimos a comprar ese collar en forma de flor de cerezo tan caro? Era el símbolo de mi desosiego por ella, mi eterno compromiso para hacerla feliz y tenerla por siempre entre mis brazos. Ella es dulzura, compasión, alegría, fantasía, adorable… justo como los cerezos en primavera.
No puedo decir absolutamente nada, me es difícil para mi procesar tanta información. Nunca había escuchado la versión de Yukito, sobre aquella aventura.
Él de verdad amaba a Sakura.
-Pero.- Agacha su mirada, como si quisiera evitar que yo lo observará. Su voz se escucha amarga y desolada.- Lo arruiné todo, al no haber dejado a la estúpida de Mei antes y habértela entregado en bandeja de plata, por culpa de mi egoísmo… mi sed de probar una dulce venganza hacia ti, por cosas sin sentido, perdí a la mujer que he amado.
Justo como lo que me ha pasado.
-Yuki…- Susurro.
-Bajo ningún motivo iba a permitir que me arrebataras a mi dulce cerezo.- Frunce su ceño.- Si no podía ser mía, tampoco lo sería para ti.
-¡Ella y yo nos queríamos!- Defiendo.- ¡Le causaste demasiado daño! ¿No pensaste en ella? En que su corazón se lastimaría… en qué—
En eso el timbre de la escuela resuena por todo el lugar. Yukito se gira para irse a clases, dejándome con la palabra en la boca, pero sin antes decir algo.
-No me arrepiento. Después de todo, el amor se trata sobre tiempo. Sí no decimos lo correcto en el momento adecuado, no importa cuánto te hayas esforzado, todo se arruinará…Incluso si ambos nos arrepentimos, será demasiado tarde.
El fuerte viento sopla en esta tarde. Se marcha a clases, me quedo paralizado observando, por un instante, la destrozada silueta de Yuki. Una lágrima recorre mi mejilla.
Cuidadosamente, limpio esa sincera lágrima y decido que al terminar mi trabajo iré a casa de Sakura.
No puede estar todo perdido.
-00-
Sakura
Debo admitir que estoy nerviosa por haber tenido la osadía de invitar a Hiro a cenar. No es el primer chico que invito a casa, eso me hace recordar el día que pasé con Li en mi hogar, pero si es el primero en cenar junto con mis padres. Decido arreglarme un poco; me pongo un vestido azul cielo de pliegues y maquillo mi rostro. Al bajar mi mamá me observa y no puede quedarse atrás con un comentario.
-Vaya ¿Qué tenemos aquí? Te ves tan linda.
-Ese vestido te sienta muy bien Sakura.- Mi papá le hace segunda, mientras lee el periódico.
-G-Gracias.- Respondo apenada.
-El chico al que invitaste a cenar ¿es tú novio? Por eso te has arreglado tan linda ¿verdad?- Mi mamá no deja de cuestionarme con picardía y donde yo niego todo mi papá se pone igual de intenso y tenebroso cuando tocan ese tema, en ese momento el timbre de la casa suena.
-¡Oh! Ha de ser él, siempre tan puntual.- Camino animosa a la reja de la casa para saludarlo.- ¡Hiro! Qué bueno que ya llegas—
Pero mi sorpresa es grande al ver a Li parado ahí afuera. Me detengo en seco.
-Lamento decepcionarte. No soy Hiro.- Una molestia se envuelve en su voz.- Pero… ¿Podemos hablar?
Mi corazón me traiciona y reacciona ante su presencia, late a mil por hora, pero a su vez se estruja y hace pequeño como una bola de papel.
-No tengo nada de que hablar con usted.- Desvío mi mirada.- Así que por favor váyase.
-Por favor, tienes que saber la verdad… Que todo esto fue un malentendido.
-¿La verdad?- Insegura aprieto las comisuras de mi vestido.- ¿La verdad de que solo me utilizó para vengarse de Yukito y quedarse con su mujer?
-No, no, esa no es la verdad.- Desesperado despeina su cabello.- Estas equivocada.
-Esas fueron sus intenciones desde un principio… ¿Ahora me va a decir que esta enamorado de mí?- Mi ojos amenazan con llorar de nuevo, pero trato de ser fuerte. No quiero llorar enfrente de él, otra vez.
-Sakura, por favor. Ven aquí conmigo, solo necesito que me des una oportunidad para decirte la verdad.- Suspira fuerte.- Lo que ellos te dijeron no es verdad… Sólo te pido eso… te lo ruego.
Puedo percibir sinceridad en su voz, algo dentro de mí quiere escuchar que todo aquello que pasó solo fue una mala broma y que él de verdad me quiere. Lo adoro con todo mi corazón… Aunque lo haya roto.
-E-Está bien…- Doy unos pequeños pasos para poder salir, pero en eso escucho la voz de Hiro llamarme. Ha llegado a la casa.
-Sakura.- Li y yo lo observamos por segundos. Suena cruel, pero por unos instantes había olvidado que él vendría.- Buenas noches, Dr. Li.- Le dedica una mirada indiferente.
Ambos se ven duramente. La tensión que se siente en el aire es indescriptible. Los tres estamos en silencio hasta que Hiro habla.
-¿Con qué intenciones ha venido hasta aquí Dr. Li?
Yo solo observo por el otro lado de la reja. Li obviamente está fastidiado.
-No solo te conformas con verme todos los días en el hospital, sino que vienes hasta la casa de mi novia
¿Qué?
-Que yo sepa, ustedes ya no son pareja. Así que yo puedo venir a visitar a Sakura las veces que yo quiera.
-¡Ah! ¿Ahora es Sakura?
-Así es su nombre. Pero le pregunto de nuevo ¿A que ha venido aquí?- Hiro, como siempre mantiene su porte y calma, completamente distinto a Li.
-No tengo porque contestarte eso, no te incumbe.
La discusión levemente, sube de tono.
-Me incumbe desde el momento en que le he confesado mis sentimientos a Sakura.
Demonios.
Shaoran me dedica una mirada de desconcierto y yo la esquivo. Esto no está nada bien, así que decido intervenir.
-Hiro, no te preocupes. Él solo venía de pasada ¿Verdad?-Entono lo último para al menos intentar que Li me siguiera la mentira, pero fracaso.
-Así que por fin sacaste las garras. Desde el momento en que te ví supe que serías como un cuervo, revoloteando cerca de Sakura esperando la oportunidad para meterte donde nadie te llama.
-Yo no me he metido entre ustedes. Fue usted el que arruinó todo, así que acepte su derrota con la poca hombría que tiene y váyase de aquí.- Los ojos grises de Hiro muestran desdén y enojo.- No puedo creer que aún tenga el descaro de venir aquí a actuar como si nada después de haber jugado con ella. ¿Es usted un idiota?
Resuena un golpe en seco y Hiro da pequeños pasos hacia atrás. Li le ha golpeado.
-¡Shaoran! ¿Qué te pasa?- Veloz, abro el barandal para ponerme entre ellos dos y evitar otro golpe, pero en un parpadeo Hiro me ha hecho a un lado y le planta ahora él un golpe tan fuerte que logra tumbar a Shaoran.
-Maldito. Debería de darte vergüenza estar aquí. No respetas el corazón de Sakura, solo sigues tus egoístas deseos, solo buscas tu propio bienestar.
-Hiro.- Lo tomo del brazo.- Por favor, basta, no es necesario.
-¡Lo es!- Señala a Shaoran que se levanta del piso.- ¡Él te rompió el corazón! ¡Te utilizó sin pensar!
-S-Sí, pero no tienes porque defenderme, yo—
-¡Lo peor que puedes hacer es distraerte, mocoso!- Al momento que recobró valentía, ahora es Li el que vuelve a golpear a Hiro. Pronto, presencio una pequeña riña, grito desesperada, sin saber que hacer. Ninguno de los dos parece hacerme caso, mis padres salen despavoridos para observar que ha pasado, estresándome aún más. Poco a poco, pequeñas gotas de lluvia comienzan a caer del cielo, esto no podría ponerse peor.
-¡BASTA!- Grito lo más alto que puedo, eso hace que paren de pelearse.- ¡Paren de una buena vez!- Exhalo fuerte, nunca había gritado tan fuerte.- Ambos se dedican una mirada de desprecio, pero finalmente logré que se detuvieran y susurran por lo bajo, pero ya he tenido suficiente de esta situación. Hay un silencio incómodo, ni mis padres ni ellos hablan, solo se escuchan a lo lejos los rayos y el son de las gotas de lluvia.
No debo de huir nunca más.
-Li.- Veo directamente sus ojos.- No tengo intenciones de escuchar tus argumentos, me has destrozado por completo… ni siquiera tu hermano lo hizo de tal forma. Me has decepcionado. Pero no te odio, solo espero que te haya servido de algo estar conmigo y que hayas conseguido lo que tanto querías.- Sonrío amargamente, mordiendo mis labios.
Pero debo mentir, para que así él se aleje de mí
-Sakura… No es así… yo—
-Ya no te quiero volver a ver en mi vida. Así que por favor, márchate. Hiro y yo hemos quedado en una cena familiar. Él es mi nuevo interés, no me importas más.
Puedo ver como poco a poco el brillo de esperanza de sus ojos se va perdiendo. Todo lo que le estoy diciendo le esta doliendo.
-¿De verdad es eso así?- Pregunta devastado.- ¿Ya no me quieres?
-No.- Contesto seca.- No más.
Sus labios hacen una línea dura, quiere decirme algo, pero le he arrebatado las pocas ganas que ha tenido de luchar por este amor.
-Está bien… Perdón por ser una molestia… Perdón a todos por arruinar su noche.- Da la media vuelta y se marcha cabizbajo, en ese instante la lluvia cae más fuerte, pero no la puedo sentir. Esas gotas heladas son indiferentes en mí.
-Sakura, te traeremos una sombrilla.- Mi padres van apresurados por eso, dejándome a Hiro y a mí afuera. Li aún camina hacia donde está su automóvil. Hiro no me dice nada, pero se acerca más.
-¿Puedo darte un abrazo?- Asiento débilmente y a esta cercanía, visualizo los golpes en las comisuras de sus labios. No puedo creer que se haya peleado a golpes por mí. De inmediato me rodea en sus brazos, su ropa esta mojada, al igual que la mía, y es inevitable para mí el volver a llorar. A lo lejos observo como Li ve nuestro abrazo, se queda así por unos momentos, quebrándome por completo mi corazón y hace que encaje mis manos en la espalda de Hiro.
Decepcionate un poco más. Un poco más.
Lentamente, Hiro acerca sus labios con los míos, evito esa cercanía, pero termina por darme un pequeño beso en la esquina de mis labios. Shaoran ha visto eso. Con eso es suficiente para que se metiera al coche y arrancara lejos de ahí.
Así está bien
Espero, que mis lágrimas se hayan confundido con esta lluvia.
-0-
Shaoran
Han pasado exactamente dos semanas desde aquella noche. Sakura y todos sus compañeros han concluido el primer periodo de intervención así que han asistido de nuevo a la facultad y no aquí. No sé que sentir, solo sé formularme preguntas de las cuales nunca obtendré respuesta.
¿De verdad fue tan fácil para ella encontrar a alguien más de la noche a la mañana? ¿Ese amor que decía tener era mentira? ¿Fue tan efímero? ¿Aquello que me dijo esa noche era verdad?
Mi sesión de autocastigo se ve interrumpida cuando Eriol entra estrepitosamente a mi oficina, parece agitado como si hubiese corrido miles de millas.
-¿Qué te pasa?-Cuestiono pero él trata de retomar el aire que le falta.- ¿Estás bien?
-¡S-Shaoran!- Inhala aire.- ¡Imbécil! T-Tenemos que ir… Al aeropuerto ¡YA!
-¿Ahh?- Hago un gesto de sorpresa.- ¿Y que diablos tengo que hacer yo ahí?
-¡Es Sakura! ¡Sakura se va del país! Tomoyo me lo acaba de decir por mensaje.
Mi sangre se congelo y recorrió por todo mi cuerpo una sensación gélida.
-¿Q-Qué estás diciendo?
-¡No hay tiempo! ¡Coge tus putas llaves y vámonos ya!
No hubo necesidad de que Eriol me lo pidiera dos veces y las tome. Ambos corrimos despavoridos hacia el estacionamiento. Yo comencé a manejar a toda velocidad, por la ruta más rápida que hay hacia el aeropuerto, mientras que en el camino, mi amigo me contaba todo.
-Yo no sabía hasta hace unos momentos. Tomoyo me mando un mensaje que están ella y los amigos de Sakura esperando su vuelo.
-¡Pero a dónde se va!-Trato de mantener mi calma al voalnte.
-Se va al Reino Unido.
-¿Al Reino Unido? ¡¿Por qué?!
-Metió papelería para la beca de residencia allá… pero ese no es el problema.
-¿Cuál es?- Eriol guarda un silencio que me hace desesperar, pero ya hemos llegado al aeropuerto al manejar a 110 km/h- ¡Carajo! ¡Eriol dime!
-Se va con Hiro Matsudaira.
Sin pensarlo me bajo del carro dejando ahí a Eriol. Maldigo que este lugar sea demasiado grande, corro y corro por cada pasillo y busco desesperadamente con la mirada la silueta de Sakura. No la hallo por ningún lado. Busco en los tableros el vuelo más cercano hacia allá y es a las 15:30 pm en el andén 14. Estoy en el 7. Me es inútil usar las escaleras eléctricas, hay demasiada gente. Corro a toda velocidad mientras me acerco al número 14. Grito desesperadamente su nombre, hasta que veo la cabellera de Tomoyo que esta junto con los demás jóvenes, desesperado corro hacia ella.
-¡Tomoyo!-La tomo de los hombros. Ha estado llorando, lo noto en sus ojos. Me imagino lo peor.- ¿Dónde está? ¿Dónde?
-Corre, ya están checando los boletos.
-¡Shaoran!- Grita Eriol a lo lejos.- ¡Corre más! ¡No pierdas el tiempo!
Mis piernas se mueven solas, continúo con la misma velocidad, ya estoy en el andén donde deben de estar. Busco su silueta no la hallo, vuelvo a gritar su nombre desesperado, con la esperanza de que llegue a escucharme, hasta que por fin la veo, a punto de pasar su boleto hacia la azafata. A lado de ella esta Matsudaira
-¡Sakura!
Gira al verme, desconcertada. Matsudaira aún más.
-L-Li…- Sus ojos se abren de sorpresa. Sus bellos ojos.
-Por favor, no te vayas. No me hagas esto… ¡Por favor!- La desesperación se hace ver en mi voz.- ¡Quédate a mi lado!
Todos, absolutamente todos, observan al escena, unos con curiosidad y otros con incomodidad. Pero no obtengo una respuesta de ella. Matsudaira y ella me dan la espalda. La azafata al verlo, le vuelve a pedir su boleto y ella se lo da.
No, No, No.
-¡Voltea a verme!- Siento que todo se me escapa de las manos.- ¡Te amo! Te amo como a nadie he amado.- Sorpresivas lágrimas salen por mis ojos.- Por favor, no me abandones.
Finalmente ella se gira para verme, una pequeña chispa de ilusión se enciende en mi interior, pero se ve apagada inmediatamente.
-Hasta luego.- Susurra y se desaparece en el pasillo con Matsudaira. Devastado, me dejo caer de rodillas. Todos me ven con lastima y a lo lejos veo como todos nuestros conocidos se acercan corriendo, pero solo en mi mente retumban aquellas palabras que dijo Yuki:
Después de todo, el amor se trata sobre tiempo. Sí no decimos lo correcto en el momento adecuado, no importa cuánto te hayas esforzado, todo se arruinará…Incluso si te arrepientes, será demasiado tarde.
Mi tiempo… ¿Se ha acabado?
Mi oportunidad… ¿La he perdido?
.
.
.
.
.
FIN
AVEDA! Que dijeron! xD jajaja. ¿Qué creen que pasará? ¡Esperen la próxima actualización. De verdad deseo ver sus comentarios, recuerden que son el motor de mi inspiración así que a escribir dulces señoritas! Las amo con todo mi corazón. Un enorme beso y abrazo de oso.
