Aloha!

Bue, el atraso de actualizar el fic no fue culpa mia :c la plataforma de FF estaba fallando y no me dejaba subir el documento D: menos mal que hoy si me dejó Dx

Ah! Ahora los capítulos están siendo más largo ya que la trama se ha vuelto más profunda así que ya pueden disfrutar de estos momentos con tranquilidad :D

Un saludos a todos y gracias por leer y dejar reviews

SebaGG: Lo del arco no es ninguna referencia a Juego del Hambre, de hecho no me gusta jajaja sólo la vi una vez y sería...Lo del arco lo incorporé porque justamente estaba jugando Zelda xD tan solo se me vino a la mente al imaginarme a Kitty utilizándolo.


Capítulo 10: Un pequeño susto.

Kitty despertó lentamente, tuvo que pestañear un par de veces ya que la luz de la mañana le molestaba, estaba desorientada… ¿Dónde se encontraba?...
Miró a su lado y cayó en la cuenta al ver a Gato durmiendo ¡Se habían quedado dormidos y ya había amanecido!

-¡Gato!- llamó ella intentado despertarlo pero no dio resultado así que comenzó a moverlo. El gruñó levemente - ¡Gato!- volvió a llamarlo.

-Un ratito más – dijo soñoliento.

-¡Es de día!- le dijo ella. Su novio despertó de pronto a darse cuenta.

-¡¿Qué?!- exclamó el.

-¡Debemos irnos pero ya! – insistió Kitty.

-Oh demonios…- se quejó el ya que debía estar en el palacio a esa hora haciendo de guardaespaldas ¿Qué explicaciones daría? – ¡Sí, tienes razón!- agregó levantándose rápidamente y ayudó a la gata a ponerse de pie.

-Espero que no te hagan dramas – dijo ella apenada ya que no sabía que castigos le daban a ellos – Por si te sirve de algo dormí mucho mejor estando a tu lado – dijo Kitty con una sonrisa. El gato naranja la besó en los labios de forma tierna.

-Igual que yo mi revolucionaria – dijo volviendo a besarla.

-¿Podremos vernos hoy? – preguntó ella entre besos divertidos.

-Espero que sí- dijo el en la misma situación –Ya... Debo irme.

-El último – dijo Kitty profundizando más el beso, causándole gracia a su novio – Que te vaya bien.

-Igual a ti – dijo haciéndole cariño en su rostro.

-Adiós – dijo ella y antes de irse le dio otro juguetón y pequeño beso.

Cuando la vio saltar hacia la otra casa le gritó de forma divertida.

-¡Nunca es suficiente eh!

-¡No!- dijo con una sonrisa traviesa y se fue finalmente de ahí.

El negó con la cabeza, no había caso con ella.


Kitty se hacia la siguiente pregunta ¿Era normal que apenas se había separado de Gato y ya le estaba echando de menos?

"Creo que no" se dijo así misma y río internamente.

Este tiempo que llevaba con él, que a pesar que ha sigo corto... ha hecho mucho efecto en su vida, hace tiempo que no se sentía realmente feliz…la última vez fue cuando sus padres estaban vivos de ahí en adelante eran puras desgracias pero ahora...era distinto. Gato hacia que las cosas y el vivir fueran menos doloroso incluso los encuentros eran adictivos ya que cada vez querían verse más seguido y estar más tiempo juntos. Eran mucho más cercanos cada día, se miraban y sabían más o menos como estaba su humor.

Era chistoso porque en la zona alta tenían su proceso, era tedioso y menos divertido. Por lo menos Gato y Kitty podían hacer las cosas que quisieran, tenían esa libertad y se dejaban llevar por el momento hasta llegar a un punto que los encuentros se improvisaban.

Como ahora…A la gata se le estaba cruzando una idea por la cabeza ya que era probable que Gato tuviera problemas en juntarse hoy por la noche. Y eso es lo que ella quería evitar así que daría un "empujoncito", será divertido.

Pero primero…tenía que lidiar con su amiga ya estaba frente a la puerta, suspiró…

1…2…3 Entró.

Claire la miraba enojada y preocupada a la vez.

-Solo te quiero recordar que no eres mi madre para mirarme de esa manera – advirtió ella.

-Sí pero por último me avisabas a que no llegabas. ¡Creí que te había pasado algo!

-¡No es para tanto! ¡Sé cuidarme sola! – se excusó.

-No es eso, dijiste que debías hacer algo y cuando dices eso conlleva riesgo a que te pillen – dijo ella.

Cierto… ¿Cómo podría sacarse la tangente sin decir que estaba con Gato si ni siquiera "sabe" quién es?

-Me entretuve en la taberna – dijo Kitty.

-¿ Y eso debías hacer? ¿Por eso te fuiste antes de la reunión? – acusó.

Odiaba mentirle pero no le iba a quedar otra opción.

-A ver...Me pidieron ayuda en un robo, lo hice y luego nos fuimos a la taberna es todo, no es para que te pongas como mamá gansa ni nada – dijo Kitty –Eso fue todo.

Su amiga la miró…no creyéndole del todo.

-Hace rato que he notado que estas extraña últimamente y que me estas ocultando algo- reflexionó ella –¿ Sabes que puedes confiar en mi cierto?

-Lo sé pero nada me pasa y si fuese así te contaría – le aclaró.

-En eso te creo, el problema es que sales sin contarme nada y antes lo hacías – dijo Claire.

Ay Dios…no se le escapaba ninguna…

-Ya está bien – dijo finalmente accediendo al último recurso – Estoy investigando una forma de derrocar al Rey una vez que salgamos de aquí.

Su amiga se sorprendió al escuchar eso.

-¿Estás loca? – Dijo Claire – ¡Estás jugando con fuego!

-¿Viste? Por eso no quería contarte, ni explicarte me dejas – acusó Kitty,

-Lo siento... en ese caso ¿Cómo planearás eso? – preguntó ella.

-La carta que encontré ese día que fui a la casa es la clave, en especial la princesa Amelia, siento que con ella podemos liberar al reino y de paso ella puede recuperar su lugar. Esto es la única prueba que tenemos por ahora – explicó.

-¿Pero ante quién presentaremos eso? – preguntó interesada.

-Eso no lo sé…Es lo que estoy investigando – respondió – Quizás encontrándola tengamos respuestas.

-Igual no es tan loca la idea – concordó Claire.

-Eso creo…- dijo la gata – Por eso mismo te dejaré a cargo de esta carta, tu podrás cuidarla mejor que yo – agregó Kitty pasándole la carta – Podrías mencionárselo a Joey quizás tenga algo de información.

-Es verdad – dijo de acuerdo ella – Y no te preocupes por la carta, la cuidaré.

-De eso no hay duda – dijo la gata negra – Oye ¿Y en qué quedaron ayer?

-Que ellos se encargarían de las carretas y que nosotros viéramos la lista. Además nos dijeron que juntemos alimentos y medicinas ya que el viaje seria largo – contó ella.

-Ok, eso podremos ocultarlo en el sótano de la casa- dijo Kitty.

-Lo mismo dijo Joey – agregó su amiga – Todavía no tenemos una fecha de huida pero esto servirá para bajar la guardia.

-Me parece bien – dijo ella bostezando ampliamente - ¿Te molesta si me voy a dormir? Estoy cansada.

Su amiga negó con la cabeza y Kitty se despidió con la mano. Se había salvado del interrogatorio y lo mejor de todo es que tan mentira no era ganándose una nueva excusa para poder salir.

La gata se acomodó en su cama y en poco tiempo se quedó dormida pensando en los lindos momento que había pasado con Gato.


Para Gato era más sencillo liberarse de Joey diciéndole que se emocionó en la taberna con unas señoritas. El real problema era su obligación en el palacio, no podría dar una excusa como esa.

-Hasta que te dignas a aparecerte por acá – dijo Dulcinea molesta.

-Lo lamento princesa, estuve ocupado con un caso en el cuartel – dijo Gato, fue lo único que se le ocurrió.

-Primero vas y reemplaza a tu compañero luego te involucras en otro asunto. Claramente me estas evitando ya que eso no son tu deberes nunca más, si no que es velar por mi seguridad- acusó la gata blanca – Y agradece que no le he dicho a mi padre.

-No ha sido mi intención, sólo que estaba acostumbrado a esa rutina y cooperar a la Guardia donde pertenezco – dijo él –No quiero ofenderla pero no tengo aptitudes de guardaespalda, tengo entendido que tienen una formación de años donde dominan varios aspectos que no conozco - agregó el gato naranja ya que gracias a Joey supo esa información, sus compañeros habían dicho lo complicado que era entrar a esa división y que llevaba un entrenamiento riguroso. Casi todo el escuadrón se dio cuenta de los caprichos de la princesa.

Dulcinea se había quedado en silencio, no sabía como defenderse de eso.

-Lo que importa es que tus deberes son otros- fue lo único que dijo y lo dejó solo.

La princesa estaba enfadada, sus planes aún no estaban funcionando y lo peor es que su padre ya le había advertido sobre esa formación...

¡Pero ella quería a Gato a su lado!

Incluso ella estaba comenzando a sospechar que el tenía a alguien, no podía ser que hace unos meses podía utilizarlo y lo hacía sin rechistar , podía insinuarse y el caía sin obstáculos...¡Y todo cambio en cosa de días!

¡Ella Tenía que hacer algo para amarrarlo! ¡Y sus hermanas la estaban sobrepasando!

Por lo mismo fue donde su padre a reclamarle lo que había pasado con Gato, lo quería cien porciento a su lado. Así que el Rey mandó a llamar al Guardia Real a su escritorio.

"Solo piensa en lo que dice Kitty cuando se enfrenta a los problemas" se decía así mismo para ignorar los nervios que le estaba causando esta llamada de atención mientras caminaba dirigiéndose donde el Rey. Tocó la puerta cuando estuvo frente a esta.

-Con su permiso alteza – dijo él.

-Adelante- dijo el Rey.

Para su sorpresa no lo notó molesto.

-Me han contado tus últimas acciones y estas descuidado tu nuevo trabajo- acusó.

-Lo lamento su majestad, estoy tratando dar lo mejor de mí pero me resulta difícil ya que no tengo los conocimiento para realizar lo que usted me solicitó – explicó el.

-¿Te sientes seguro haciéndolo? – preguntó.

-Siendo sincero, no. Pido disculpa por aceptar algo que no sabía además que solicitaron mi ayuda en el cuartel para una investigación en donde me desempeño mucho mejor – contó el gato naranja – No quiero despreciar lo que usted me ofreció y agradezco su confianza pero me temo que no soy apto. Si debo realizar mi papel deseo desempeñarlo correctamente.

El Rey tan solo asintió y lo miró fijamente.

-Reitero mis disculpa Rey Antonio – repitió Gato.

-Está bien – dijo finalmente –Valoro tu sinceridad pero dime una cosa ¿Quieres continuar?

-No…solo quiero continuar en mis antiguas tareas- respondió.

-Si es así volverás a lo que hacías antes pero como castigo te quedarás haciendo guardia esta noche, total es lo que más te gusta hacer – dijo él.

-Como ordene su alteza – dijo Gato.

-Y que no se repita. Ahora vete – exigió.

El gato naranja asintió y se despidió haciendo una reverencia. No salió tan mal, lo mejor es que ya no tendría a Dulcinea cerca hostigándole, lo malo…es que no vería a Kitty esta noche.

Se dirigió al cuartel nuevamente, por suerte se encontró con Joey y le contó de inmediato lo sucedido.

-¡Genial! ¡Te has liberado de ella! – dijo felizmente su amigo.

-Si menos mal…Creí que me cortarían la cabeza o algo así – bromeó.

-Creo que en el fondo el Rey lo sabía y sólo te ascendió por las demanda de su hijita – dijo el gato dorado en tono burlón.

Gato rió por la imitación barata.

-Pero no hay que bajar la guardia, ten cuidado de todas formas, recuerda que ella quería darte poder para que ella ascienda sobre sus hermanas, así que está la posibilidad de volver a intentarlo – le advirtió.

-No te preocupes, la he olvidado completamente – dijo Gato de forma segura – De hecho me siento tonto al recordar como caía a cada rato en sus juegos.

Joey se alegró que su amigo la había superado, creyó que tardaría más por lo enamorado que andaba.

-Hay cosas que no te discuto – bromeó el.

-Qué gracioso – dijo irónicamente.

-Creo que te han mantenido bien ocupado esas señoritas digo yo…Han hecho una buena labor – siguió bromeando.

-Dijo el picado quién está prácticamente casado – contraatacó. Su amigo lo fulminó con la mirada.

-Como sea, mañana habrá que celebrar – propuso él.

-Estoy de acuerdo - agregó el gato naranja, feliz con la idea.

-En la taberna habrá una gran fiesta con bailable en diferentes ambiente. Te puedo acompañar un rato ya que debo estar con tu ya sabes.

-Casado y macabeo más encima – bromeó Gato. Su amigo volvió a fulminarlo con la mirada. (Macabeo: Dicho chileno refiriendose a persona que es mandoneado por su mujer xD)

-¿Vas a parar? – preguntó levantando una ceja.

-No, es mi momento y no pienso desperdiciarlo – dijo el fastidiándolo con una amplia sonrisa en la cara.

-Muy gracioso – dijo irónicamente – Dejando eso a un lado, tengo turno de guardia a la noche así que podré hacerte compañía.

-No sé si eso es bueno o malo - dijo Gato irónico.

-¿En serio? – reclamó su amigo fulminándole con la mirada nuevamente.

-Ya, me detendré – dijo el riéndose – Espero que sea una noche tranquila…


Si Gato creía que iba a ser un turno tranquilo…estaba muy equivocado, esa misma noche, la banda de Kitty planeaba un asalto de insumos la cual ella aceptó en ayudar. Si bien habían quedado en que bajarían la guardia para no llamar la atención, este caso lo ameritaba ya que se estaba acercando el invierno y las enfermedades estaban a la orden del día. Como era de esperar el reino no apoyaría a la zona baja pero ellos no se iban a quedar con los brazos cruzado, claro que no.

En ese instante la ladrona iba en camino junto a la banda. Ella por una parte no quería porque le había "prometido" a Gato que "intentaría" participar menos en esto, es decir, ya era bastante rato tener una novia que robe y el siendo guardia además del hecho que siguiera arriesgando su vida es lo que no quería él. Pero Kitty tampoco podía dejar esas labores de lado, ayudar de esa forma lo había hecho siempre. Al menos ella tenía la posibilidad de poder verlo, sacando el lado positivo de todo este asunto.

En cuanto a su parte del trabajo era recibir la mercadería en algún punto cercano de donde se concretara el robo e irse corriendo de ahí mientras los demás distraerían a los guardias. La gata se encontraba oculta en la oscuridad esperando la señal, sonrió levemente al ver a Gato conversando con Joey, pudo reconocer esa silueta a metros de donde se encontraba.

De pronto se activó la señal y tuvo que salir corriendo ya que dentro de poco sonaría las alarma de los guardias. La gata corrió velozmente y pudo visualizar a unos de sus compañeros con las cosas en mano, él se las lanzó y Kitty saltó agarrándolas en el aire. Pudo ver que dentro de ese área ya estaban corriendo otros guardias pero no vio a Gato.

-¡Ahí hay una! – dijo uno - ¡Disparen! – ordenó y los arqueros le apuntaban. La gata saltaba de un lado a otro, en el momento que dio una voltereta en el aire le rozó una flecha cerca del hombro haciéndola perder el equilibrio cayendo a un techo cercano de forma estrepitosa.

-¡Oh mierda!- se quejó ella tratando de ignorar el dolor porque si se quedaba quieta era fin del juego.


Gato se quedó helado a ver la figura de Kitty semi desplomándose por la herida que le causó la flecha, fue un gran alivio cuando la vio correr nuevamente.

Por suerte otro grupo de ladrones aparecieron y los guardias se estaban dispersando. El gato naranja hizo como que estaba persiguiendo a unos de ellos pero su real interés era ella. Alcanzó a ver que se dirigía al sur así que tomó un atajo subiéndose al tejado y vio que ella corría rápidamente acercándose a él. Gato la agarró del brazo.

-Shh, soy yo – le dijo él tapándole la boca ya que estuvo a punto de gritar.

-¡Me asustaste!- le dijo ella agitada y sorprendida a la vez.

-Y tú a mí – dijo seriamente mirando la herida. Tomó su brazo para examinar más cerca el hombro.

-Auch – se quejó ella y comprendió la respuesta que le había dicho.

-¿Por qué viniste acá? ¿En qué habíamos quedado? – preguntó seriamente, realmente se había asustado.

-Gato…no pude negarme esta vez…sé sobre el acuerdo pero…esto lo necesitamos, es muy urgente – dijo ella mostrándole el saco con la medicina – Tenemos mucha gente enferma y lo peor es que se están muriendo…- explicó ella con un dejo de culpabilidad por hacerle pasar esa preocupación.

Gato la abrazó sorpresivamente.

-Creí que te atraparían cuando te vi caer al tejado – dijo él.

-¿Tan poca fé me tienes? – preguntó en tono de broma, el negó con la cabeza con cierto humor.

-Ten más cuidado para la próxima – le dijo – No quiero que te suceda nada.

-Prometo que lo tendré – contestó ella y le dio un tierno beso – Oye…

-Dime – dijo mirándola a los ojos.

-Me encantó quedarme dormida a tu lado anoche – dijo Kitty, el rió con mucha gracia, le hizo olvidar el tenso momento que había vivido.

-Créeme que yo igual – dijo riéndose.

-¿No te hicieron problemas en tu trabajo? – preguntó ella.

-Algo así, me dieron de baja como guardaespaldas y volví a mis antiguas funciones más la penitencia de hacer un turno hoy – explicó.

-Vaya…la sacaste barata, creí que te suspenderían por siempre – dijo ella – Me alegro que ya no tengas que estar cerca de esa tipa acosándote todo el tiempo – agregó entrecerrando los ojos. Esto sorprendió a Gato.

-¿Por qué lo dices? – preguntó, no creyó que se percataría de eso.

-¿No te has dado cuenta? - le contestó ella – La forma que te mira…como si fueras una especie de trofeo – respondió –Si te pone la mano encima no responderé por mis actos. –advirtió ella. El rió con más ganas, le causaba ternura al verla en esa parada de defender lo suyo.

-¿De qué te ríes? – preguntó ella un tanto ofendida.

-Eres mi ángel que me cuida de los males – respondió él acariciando su mejilla. Kitty le sonrió por sus palabras y tocó la mano que le acariciaba.

-Tienes que irte…no tardaran en pedir refuerzo – dijo con un dejo de tristeza tomando sus manos – Y trata de verte esa herida para que no se infecte.

-No me quiero ir si te soy sincera…-dijo Kitty con un dejo de tristeza, odiaba despedirse…

-Lo sé, yo tampoco – dijo él –Pero…-dijo el agarrando su mentón de forma cariñosa – Mañana hay actividad en la taberna ¿Te gustaría ir?

-Claro…aunque hay un detalle…-le contestó -¿Tú sabías que Claire es mi amiga y que también es la novia de tu mejor amigo contando que ellos también irán?

Gato se sorprendió, es decir, sabía de la relación pero no tenía idea que eran amigos en común con Kitty, ninguno de ellos sabía sobre la relación que ambos mantenían y por el momento querían que se mantuviera en secreto.

-Sólo es un poco de dificultad, será más divertido, hay que andar con cuidado – dijo divertida.

-Me gusta la idea – le apoyó con una sonrisa - ¿Nos vemos mañana en la noche entonces?

-Por supuesto – respondió ella.

Se despidieron con un cariñoso beso y Kitty se marchó lentamente para disfrutar hasta el último contacto y suavidad de su mano, mirándolo directamente a los ojos.


La gata fue a dejar el botín a la sede de la banda donde distribuyeron la medicina en enfermería, la cual se encontraba su amiga Claire colaborando en el lugar, de inmediato se la llevó a sanarle la herida. En el transcurso se enteró que dos de sus compañeros habían sido capturados ya que había llegado refuerzo tal como le advirtió Gato…Esto le entristeció, todos sabían que era difícil que regresaran.

-Listo – dijo su amiga – Vas a terminar con un mapa de cicatrices con tantas heridas, aunque este haya sido solo un rasmillón.

-Sí, es que no contaba que enviarían a los arqueros- dijo un poco apenada ella.

-¿Qué sucede? – preguntó ella.

-Que ahora somos menos…nos dificultará las cosas y lo peor de todo es que no podemos hacer nada para rescatarlos, es injusto – respondió ella.

-Es verdad – concordó ella – Es el lado malo de esta labor…ojalas pudieran hacer una revolución allá adentro pero no sacarían nada – agregó la gata bicolor.

-Al menos que…- dijo pensativa – El día e que escapemos de aquí hagan esa rebelión…

-Puede ser…en el reino tendrían otra cosa de que preocuparse y no daría a vasto con tantos focos de problema…

-Se lo comentaré al líder, por último, él se puede preocupar de eso, nosotros ya tenemos mucha tarea de qué encargarnos – dijo Kitty.

-Concuerdo – dijo Claire – Me vas a tener que disculpar, pero debo ayudar a los enfermos.

-Anda, no te preocupes- le respondió ella - ¿Te espero?

-No vete, tendré para rato además así aprovechas de descansar – le contestó su amiga.

Kitty asintió y antes de irse de la sede, le mencionó a la idea del jefe, a quien le agradó la contando que estaba con sed de venganza así que lo entusiasmó mucho más. Luego de esto la ladrona se fue a casa a dormir plácidamente pensando en su querido Gato.