Capítulo 10-Puede que no lo notes
Temas: reconciliación || Vs. Seirin || Una ligera dosis de drama KagaKuro
Notas de la autora: Pues si creyeron que me había muerto... casi. Tuve un mes horrible, entre la inauguración en el trabajo, inicio de un magnoproyecto del museo, y mi mamá en el hospital unos días, (nada grave afortunadamente), ni tiempo ni ganas he tenido de escribir. Miento... en realidad si he tenido tiempo, al grado en que ya por fin estoy a sólo un capítulo de acabar Fuera de la Zona de Confort, yyyyy ya empecé otros tres fics que me gusta mucho por donde van, todos AU que ya estaré compartiendo en unos meses :D Pero nada en este mundo me motivaba a terminar la edición de este capítulo porque lo ODIABA, y lo tuve que volver a escribir completo. Al final, me salvó el enojarme viendo el final de Last Game y encontrar una canción que me encantó y me hace pensar en Kuroko y Bakagami. Las recomendaciones al final :) Gracias por volver, y espero lo disfruten mucho.
Me decidí a terminarlo para hoy por ser 21 de noviembre, cumpleaños de Kazu 3
A pesar para ambos, Takao y Midorima mantuvieron su promesa y continuaron con sus vidas como si nada hubiera pasado aquella noche. El problema era que cuando la situación escalaba de tal manera, la ley del hielo se volvía insoportable. A sólo dos días de un partido importante, ésto estaba enloqueciendo a Kazunari, pero también al resto del equipo. Otro problema fue que era imposible mantener la distancia entre ambos, ya que seguían siendo compañeros de clase y de entrenamiento, así que desde el primer instante, Tae, sus compañeros y el entrenador sabían que había ocurrido algo: entrenaban el menor tiempo posible al lado del otro, como acostumbraban hacer desde que Inazuma, Tatsumaki y Tae los conocían. Nadie se atrevía a mencionarlo, pero estaban preocupados de que su trabajo en equipo se viera drásticamente afectado en el siguiente encuentro, por cual fuera la razón que su capitán y vice-capitán se habían peleado.
Se enfrentarían contra Seirin después, y como ya habían visto anteriormente en el partido de prueba, el equipo de blanco y rojo estaba pasando por momentos difíciles desde que sus superiores se habían graduado y Kagami había dejado el equipo temporalmente. Eso no quitaba el hecho de que eran rivales muy hábiles, y la regla obligada de Midorima aun aplicaba con ellos: nunca había que subestimar a un oponente, no importaba qué tan vulnerable o débil pudiera parecer. Si creían por sólo un segundo que sería sencillo derrotarlos, ahora que dependían solamente en la fuerza de Kagami, estarían completamente aplastados para el pitido del primer cuarto. Necesitaban concentrarse en el problema frente a ellos… pero evidentemente había algo que estaba distrayendo a los dos de tercer año.
Midorima gruñía por lo bajo mientras entrenaban y se acercaba a las bancas a recoger el tercer balón que había fallado en encestar esa tarde.
-¡Senpai…!- Inazuma lo interceptó, quitándose algo de sudor de los cabellos castaños que le caían sobre los ojos. El Poste del equipo lanzó el balón a su superior para que volviera a tirar, pero éste golpeó el aro y salió volando lejos de su alcance. Midorima chasqueó la lengua con molestia y se sujetó la cabeza como si tuviera un fuerte dolor de cabeza.
-No está nada bien…- Murmuró, pero Inazuma fue capaz de escucharlo e inmediatamente su expresión cambió a una bastante molesta.
-¿Qué sucede? Has estado actuando muy extraño y distraído desde ayer.
-No es nada. -Dijo cortante y con un suspiro, señalando que le hiciera otro pase. Sus tiros no eran tan limpios y precisos como los de Takao, pero por lo menos era bueno para practicar.
-¿Estarás bien para el partido? Es pasado mañana… -El muchacho no sonaba tan molesto como muchos otros compañeros que Midorima había tenido en el pasado, como muchos se habrían enojado con él por sus frías y cortas respuestas, aunque tampoco sonaba feliz. -Estamos bastante preocupados.
-Dije que no es nada.
Inazuma sólo era un par de centímetros más bajo que Midorima, pero su postura erguida y firme lo que el peliverde se viera bastante intimidante. A pesar de ello, el más joven no dio un paso atrás, pero frunció el ceño con enojo. Al fin entendía lo complicado que era el trabajo de Takao-senpai como su compañero. Probablemente tenía que aguantar sus caprichos y egoísmo a diario, y llevaba siendo así desde hace tres años. No quedaba duda de por qué se habían peleado, si en tan solo dos minutos ya había logrado hartar al menor.
Inazuma suspiró con ira y se puso de frente a Midorima para encararlo.
-Voy a ser completamente sincero contigo, Midorima-san… no me agradas, no en lo más mínimo cuando estás así a menos de que Takao-senpai esté haciendo de niñera." Midorima se detuvo en seco, con las manos todavía sobre su cabeza preparadas para lanzar el balón. ¿Por qué? ¿Por qué traer a ese pobre idiota a la conversación? -El capitán ha estado hable y hable sobre compañerismo y llevar a Shuutoku a la victoria, pero hasta ahora creo que sólo lo consideras a él digno de jugar contigo.
-¿Y cuál es tu punto? -Midorima preguntó molesto, pero interesado en ver a qué quería llegar el otro muchacho.
-¿Qué va a pasar ahora que no se hablan? ¿volverás a jugar tú solo, como si los demás no valieran nada? Deberíamos ser compañeros, ¡maldita sea! ¡¿Qué se necesita para poder estar a tu altura, Midorima-sama?!
Inazuma estaba muy molesto, y empezaba a alzar la voz. Midorima le contestaba en el mismo tono, y entre los dos empezaban a llamar la atención del resto del equipo. Takao escuchó el problema de inmediato y se acercó a ambos, aunque ya estaba consciente del conflicto desde hacía unos segundos gracias a su ojo de Halcón. Corrió hacia donde estaban los dos con la intención de detener el pleito, ya que Shin-chan no daba su mano a torcer. Sin embargo, el entrenador ya se le había adelantado y los estaba separando antes de que cualquiera de los dos empezara un pleito de verdad.
-Midorima, ve a dar una vuelta alrededor del gimnasio. Takao, ve con él. Inazuma, ve a las duchas y refrescate.
Shintaro gruñó por lo bajo y a regañadientes salió del edificio con Kazunari siguiéndolo de cerca. Algo nervioso, el Base no se atrevía a iniciar la conversación en ese instante.
-Takao…-Midorima fue quien rompió el hielo, y había algo en su tono que no parecía normal. Takao arqueó una ceja y se acercó lentamente cuando lo llamó. -¿En serio sigo siendo tan egoísta?
-¿Huh? -Kazunari colocó una mano sobre su hombro y sintió cómo el cuerpo de su amigo temblaba levemente ante el contacto.
Shin-chan… ¿estás llorando?
Lo obligó a darse la vuelta y afortunadamente logró comprobar que su amigo no había derramado lágrimas, pero se veía consternado y todavía molesto.
-¿Qué sucede? -Takao preguntó con voz paciente, y aunque Shin-chan le desviaba la mirada, se dejaba tomar por el brazo y no empujaba la mano de Takao lejos de él.
-Nada ha cambiado… sigo encaprichándome por todo y eso sólo afecta al equipo. Lo que pasó hace unos días… lo lamento.
-No te lamentes, ¿ok? -Takao sonrió y se tomó el atrevimiento de darle unas palmaditas en la mejilla, pero dejó sus dedos sobre su piel un par de segundos. -Los dos sobre actuamos, eso es todo. -¿Quieres hablar?
-Pero dijiste que no volviéramos a hablar de ello.
-Sabes que digo muchas cosas y que usualmente no pienso antes de abrir el pico. Anda, parece que no llevamos juntos tres años. ¿Te parece si lo discutimos después del partido contra Seirin? Tenemos muchas cosas que ordenar aquí antes de ponernos a pensar en otros asuntos. -Dijo señalando el gimnasio con la cabeza.
-Me parece un buen plan. -Shin-chan suspiró y se acercó lentamente a Takao, quien dio un ligero paso hacia atrás. Su cuerpo aún reaccionaba con nerviosismo, pero voluntariamente regresó a su posición original y volvió a tomar a Shintaro del brazo.
-Shin-chan, yo… -No, no era el momento, y Takao lo sabía perfectamente. Llevaba repasando ese escenario en su cabeza durante años y no iba a dejar que sucediera después de una pseudo-pelea. No era lo que quería. -¿Q-qué te parece si te pongo un pequeño reto, eh? Vamos dentro y discúlpate con Inazuma. Trata de acercarte él y juega como siempre lo haces conmigo, como si fuera tu compañero de siempre.
-Sabes que no puedo cambiarte por otro…
-Oh vaya, un hombre fiel, ¡que suertudo soy!-Takao rió y tiró del jersey de Midorima hacia sí para empujarlo hacia el gimnasio. -Sabes que no me refiero a eso, es un reto a fin de cuentas. Juro que no me pondré celoso. Tu meta para cuando ganemos el juego contra Seirin es que Kyou-chan te reconozca como nuestro as y deje de odiarte.
-Heh, ahora si te dignas a poner retos difíciles.
-No creo que sea difícil.-Takao dijo con sinceridad y se detuvo justo en la entrada, que ahora permanecía entreabierta. -Puede que no lo notes, pero has cambiado mucho y sé que los chicos aprecian mucho cuando juegas con ellos como lo haces conmigo. Eres lo que une a este equipo, Shin-chan, aunque no lo creas.
Midorima se sonrojó y volvió a desviarle la mirada. Entró al gimnasio detrás de él y se encontró con el resto del equipo reunido en el banquillo, planeando otro encuentro cinco contra cinco justo antes de retirarse a casa. Sería lo último que harían esa tarde antes del encuentro contra Seirin, por lo cual tenían que dar su mejor esfuerzo y dejarse de idioteces como la que acababa de ocurrir. Shintaro pidió un segundo para poder disculparse personalmente con Inazuma, quien lo miraba sorprendido pero feliz. Todos compartían esa mirada confundida que siempre surgía cuando Takao lograba convencerlo de hacer algo fuera de lo usual, pero estaban igualmente agradecidos de que la situación no hubiese escalado a mayores. Si bien ninguno de los dos muchachos era violento, Inazuma tenía un carácter muy explosivo y Midorima, aunque calmado, no era alguien que se quedara callado si empezaban a gritarle.
Shintaro se disculpó por comprometer el entrenamiento del resto del equipo e inclusive por la posibilidad de que las cosas salieran mal en el partido. Insistió que en parte había sido por una riña personal con el capitán que no tenía nada que ver con el basket, pero que le había afectado tanto que no podía concentrarse en la cancha. Mientras hablaba, hizo una leve reverencia y jaló a Takao consigo para que ambos se disculparan por causarles inconvenientes al resto del equipo.
Vaya manera de romper la tensión… nunca creí decirlo, pero ¡Gracias, Kyou-chan!
-Y… principalmente quiero disculparme con ustedes dos. Takao, Inazuma, perdón por ser una molestia.
-Es difícil lidiar con un idiota como éste de vez en cuando, pero no es tan malo como parece. -Dijo Takao, picándole las costillas. Midorima parecía arrepentido de siquiera ofrecerle perdón, pero Inazuma rió y negó con la cabeza.
-No, quizá yo perdí la cabeza muy rápido, senpai. Dejemoslo por la paz, mañana tenemos que ganar y no podemos perder el tiempo en idioteces como esta.
-Hablando en serio, Shin-chan tiene razón. Deberíamos de haber pedido su ayuda en vez de permanecer enojados tanto tiempo y afectar al equipo de este modo. Yo también me disculpo.
Takao inclinó la cabeza y sonrió. El resto de los novatos se acercaron al peliverde para resumir el entrenamiento y esperar indicaciones tanto de él como de Kazunari. Shin-chan tal vez nunca se había dado cuenta, pero era un pilar importantísimo y una inspiración para el resto del ó cómo chocaba puños con Inazuma una vez y juntos se ponían a practicar amenamente antes de empezar el último 5 vs. 5 antes del partido de mañana. A veces Takao no comprendía por qué Marbo lo había nombrado capitán a él.
Cuando Marbo le cedió la batuta a Takao, el capitán explicó que la mejor estrategia a tomar contra Seirin era ser flexibles y creativos con sus jugadas en la cancha. Nadie pensó que Midorima fuese capaz de seguir una regla como esa, ya que el indomable y estricto Escolta quizá era la persona menos flexible del planeta, y siempre tenía problemas acotando las órdenes o jugando en equipo desde hace más de seis años. Sin embargo, siguió la petición de Takao al pie de la letra, y vaya que les trajo resultados. La idea de Takao era muy simple y sencilla, una estrategia que le bajase la moral al equipo contrario: si Seirin no encontraba un patrón a seguir rápidamente y si siempre estaban parados sobre suelo inestable, iba a ser muy difícil que su coordinación como equipo fuera la óptima.
El entrenador y la manager habían estudiado ampliamente a su oponente en esta ocasión, y eran muy conscientes de la falta de harmonía que sufría Seirin desde que los de tercero se graduaron la primavera pasada. En general, habían experimentado problemas desde que Kagami abandonó el equipo por un semestre el año pasado, ya que sin su luz, los juegos de Kuroko no eran los mismos que antes. El balance del equipo se había roto, y Shutoku tenía que explotar esa debilidad durante esta primera temporada del año.
Durante la primera mitad el juego transcurrió como costumbre, con Kagami deteniendo la mitad de los tiros que Midorima apuntaba con precisión a la canasta, pero Araashita podía clavar todos los rebotes de los tiros fallidos y Kagami no podía detenerlos a ambos. Los otros tiros habían sido perfectamente protegidos por los bloqueos hábiles de Inazuma. Para el inicio del segundo cuarto, Midorima decidió que era mejor hacer que Kagami cayera en la trampa que habían planeado desde el principio, y engañándolo con un dribleo hábil, logró encerrarlo entre el Poste y el Alero. El gran potencial de Arashi probaba su eficiencia, ya que podía frenar a Kagami antes de que pudiera alcanzar a Shin-chan. Todos sabían que no entraría a la Zona tan pronto, si tenían suerte no usaría esa habilidad hasta que llegasen a la final, pero Shutoku no permitiría que eso pasara. Para ese instante, Midorima ya había logrado conectar dos tiros, dejando el marcador 22 a 34 para el momento en que se acabó el segundo tiempo y el árbitro llamó para el receso de diez minutos.
Durante la primera mitad, Takao había logrado controlar a Kuroko y Furihata por su cuenta, favorecido por su habilidad especial. Tatsumaki por su parte logró centrarse en los dos de primer año, que a pesar de la falta de experiencia habían ocupado los puestos regulares de Seirin. Durante veinte minutos, Takao mantuvo esa sonrisa pícara que Midorima sabía que Kuroko se molestara bastante, y no podía evitar sonreír también al observar a su ex-compañero tan harto de las jugarretas de su pareja. De vez en cuando, era divertido ver a alguien más sufrir por las estupideces de Kazu.
La segunda mitad mostró la falta que hacían Kiyoshi, Hyuuga e Izuki para el equipo, ya que el soporte que les brindaba había desaparecido. Furi estaba haciendo un excelente trabajo, pero Takao le ganaba en experiencia y en seguridad en sí mismo. Lograba intimidarlo fácilmente y podía ver a través de sus jugadas que modificaban el ritmo del partido. Takao sabía que iban muy bien… quizá demasiado bien. Se acercó al resto del equipo tras hablar con el referee antes de empezar el medio tiempo, limpiándose el sudor que caía sobre su frente. Su sonrisa era amplia, pero el entrenador y Midorima podían ver que estaba nervioso. Aun así, Takao parecía tener un plan, así que Nakatani le confió el liderazgo del equipo una vez más. Necesitaban una estrategia en la que todos cooperaran, ya que con lo frágil que se encontraba Seirin, tenían que explotar esa debilidad lo más que pudieran. Si querían desaparecer la brecha en el puntaje durante ese tercer cuarto, tenían que atacar sin piedad a partir de ahora.
-¿Qué tienes en mente, Takao? -Midorima preguntó, ajustando su lucky item en su muñeca. Era una banda con patrón ajedrezado, muy parecida a las que Kuroko siempre usaba. Takao se había encargado de conseguir la más bonita que hubiera, porque esa mañana necesitaban toda la suerte del mundo.
-Recuerdame, Shin-chan… ¿Qué decía Oha Asa para Leo el día de hoy?-Takao preguntó mientras se preparaban a que reiniciara el juego. El menor le quitó la botella de agua que tenía en las manos y le dio un largo sorbo sin importarle que estuvieran compartiendo saliva. Shintaro no se quejó, sino que se arregló los lentes e hizo memoria con una sonrisa certera.
-Los cambios abruptos pueden traer infortunio el día de hoy. Si juegas por la segura, serás capaz de superar todas las dificultades.- Recitó y la mueca de Takao se hizo más amplia todavía. Rió por lo bajo y le dio un par de palmadas en la espalda.
-Entonces sabes qué tienes que hacer, nuestro querido as. Sal allí y destrozalo, Shin-chan.
Después de un par de minutos en los que Midorima jugó como de costumbre, con tiros largos y peligrosos que lo volvían una amenaza en cualquier punto de la cancha, hubo algo que empezó a cambiar el ritmo del juego. Fue la entrenadora de Seirin quien notó que algo estaba sucediendo, y que no era precisamente Midorima el que lo estaba ocasionando. Riko pidió un tiempo muerto, sabiendo que estaba agotando sus posibilidades.
Había notado una anomalía en el patrón de juego del muchacho con el jersey número nueve, Araashita. Si bien su forma era muy similar a la de Kagami y Aomine, ahora parecía mucho más cercano a las jugadas de Midorima y estaba alterando la coordinación de Kuroko y Furihata. Riko cambió las marcas, pero cuando resumieron el partido, se dio cuenta que el Poste con el número ocho también estaba jugando en otra posición, en lugar de actuar de defensa, se había vuelto otra fuerza de ataque. De esa manera, ni los novatos, ni Furi ni Kuroko podían mantener a ambos marcados, porque había tres personas en la ofensa en el equipo contrario.
Takao aprovechó el tiempo muerto para pedir apoyo al entrenador y clarificar sus intenciones con el resto del equipo. Nakatani parecía complacido y dejó que Kazunari explicara que si lograban desestabilizar a Kagami lo suficiente con ataques constantes, no sería capaz de frenarlos a todos. Jugar con posiciones variables haría que ninguno de los cinco contrincantes pudiera discernir quién estaba como defensa y quien estaba como atacante. Takao había obtenido la idea para esa estrategia tras ver a Shin-chan jugar en una ocasión contra Kise. Midorima era extremadamente eficiente como atacante, pero era igualmente aterrador como defensa. Kise había tenido muchas complicaciones tratando de copiar ambos estilos de su compañero, y en ese instante Takao dedujo que podía ser un arma muy útil para emplear contra el resto de los milagros. Sería un arma todavía más mortífera si lograba hacer que todo su equipo pudiera empuñarla.
Si mantenemos el ritmo de esta forma, no sabrán cómo cerrar la brecha. En aquél partido de prueba, a penas tuvieron un pequeño adelanto de lo que estábamos intentando, pero ahora… literalmente no sabrán que los golpeó.
Tal como Kazu había predicho, Kagami estaba agotando sus recursos y a los novatos les costaba mucho seguirle el ritmo como lo hacían sus antiguos compañeros. Necesitaba soporte para quitarse tres marcas de encima, que además cambiaban entre defensa y ofensa de manera casi inmediata. El verdadero as bajo la manga empezó a partir del último cuarto, cuando Takao le indicó a Midorima que se encargara de Kagami él sólo. Seguía jugando como Escolta, pero sus tiros no eran tan meticulosos, y su fuerza era desmedida y algo descontrolada. El balón no entraba de forma limpia, sino que golpeaba la red y el aro antes de caer estruendosamente al piso. Ese cambio de hábitos y de actitud hacía que Kagami no pudiera acoplarse a esa nueva forma en que Shin-chan estaba atacando, y por lo tanto, el marcador se empató en menos de dos minutos. Serían unos últimos ocho minutos muy complicados.
La entrenadora Aida les gritó desde el banquillo para indicarles el cambio de posición, pero ya era demasiado tarde. Takao ya no tenía marcas encima y estaba haciendo su pase aéreo con una precisión perfecta. Ni siquiera la misdirección de Kuroko funcionó esta vez contra Midorima, ya que sólo Takao parecía poder predecir cómo es que iba a tirar. Cuando Shin-chan atrapó el balón, tenía a Kuroko y Kagami frente a él, y sabía que sería en extremo arriesgado tirar, aunque el pase hubiera sido impecable. Con un fuerte movimiento del brazo izquierdo, le regresó el balón a Takao mientras aún se encontraba en el aire. Takao tomó posición y encestó tres puntos, alejando el marcador todavía más, para desventaja de Seirin. La audiencia rugió de emoción, y Takao y su compañero chocaron las manos efusivamente mientras Kagami y Kuroko se miraban con expresiones frustradas. Takao sabía que sus trucos estaban funcionando a la perfección: si seguían rompiendo sus propias reglas poco a poco, no habría manera de que ellos dos pudieran recuperarse. A este paso, Kuroko probablemente se agotaría y terminaría el partido en la banca.
Kagami le dio unas palmadas de ánimo en la espalda para regresarlo a la realidad en cuanto sonó el pitido para resumir el juego, pero Kuroko no parecía volver. Le fue muy fácil esquivarlo una segunda vez y logró aterrizar el balón en manos de Shin-chan, mientras Inazuma y Araashita frenaban a Kagami. El nuevo escolta de Seirin era bueno, pero era mucho más bajo que Shin-chan, por lo cual le fue imposible detener el violento tiro triple que lanzó y cayó perfectamente en el aro.
"Definitivamente los detendremos, Kuroko, anímate…" Le dijo Kagami, pero Kuroko estaba hecho polvo.
"Kagami-kun…" Tetsuya se detuvo en seco, y de reojo Takao pudo ver que tenía los ojos llenos de lágrimas. Había estado espiando en su conversación sin querer, pero no quería entrometerse en algo personal, así que se alejó y dejó que el partido siguiera su curso. Seirin no volvería a recuperarse milagrosamente como siempre lo hacía en los últimos cinco minutos, no cuando Kuroko estaba tan deprimido como se encontraba esa tarde. Takao podía suponer de qué se trataba, pero decidió que era mejor aceptar la victoria sin fanfarronear acerca de sus logros. Shin-chan también pareció comprenderlo de inmediato, ya que no hizo ningún comentario arrogante enfrente de su ex-compañero y su rival.
Terminado el partido, los dos equipos se despidieron y cada quien se dirigió a los casilleros. Takao tenía asuntos que atender con unos reporteros y después con Nakatani, así que una vez más tenía que esperarlo para regresar a casa, ya que habían acordado ir a cenar antes de despedirse para celebrar su entrada en los octavos de final. Kazu insistió en que no tardaría más de media hora, así que acordaron de verse en Maji Burger en tan solo unos minutos. Shintaro recogió sus cosas y las de su compañero, decidiendose por esperarlo sentado con una hamburguesa en su plato.
Se sentó en uno de los gabinetes del fondo con la charola llena de dos órdenes de comida chatarra. La cajera lo había visto despectivamente, pero a ella debería de importarle un comino que, opción a, estuviera esperando a alguien; u opción b, que Midorima tuviera una dieta tan mala como la de Atsushi o la de Kagami. Y hablando del rey de Roma, mientras Midorima estaba a punto de clavarle el diente a su bocadillo, escuchó la voz del pelirrojo a sus espaldas. Algo sobresaltado, Midorima dejó caer su comida sobre la charola y tosió un par de veces, avergonzado de llamar la atención ya que odiaba estar envuelto en situaciones que, sinceramente, no podían interesarle en lo más mínimo.
Oh cielos… ¿Qué haría Takao si estuviera aquí?, pensó al verse atrapado entre sus rivales y la salida. Ese idiota probablemente se metería en la conversación o estaría espiándolos por encima del asiento…
Shintaro suspiró y decidió que era mejor sólo quedarse a escuchar. Ahora lamentaba haber dejado sus audífonos en casa de Takao. Kagami engullía su típica decena de hamburguesas, aunque no lo hacía a la espeluznante velocidad que acostumbraba. Cada treinta segundos (Midorima se impresionó por la precisión de Kuroko), el peliazul daba un sorbo a su malteada de vainilla, pero ninguno de los dos conversó durante casi cinco minutos.
-Kagami-kun...- Se aventuró primero el menor. Shintaro podía imaginar la estúpida expresión que tendría Kagami en el rostro en ese instante, con la boca llena de comida. -Necesitamos hablar.
-Lo sé. -Dijo el otro después de haber pasado la comida. -Kuroko, yo lo lam-
-No, no lo digas. No soporto cuando las cosas llegan a eso. Sabes que de nada sirve pedir perdón… sea lo que sea, ya pasó y no podemos hacer mucho al respecto.
-Aún nos queda la Winter Cup, no seas tan derrotista… ¿no eras tú el que decía que el partido estaba realmente perdido cuando el último jugador del equipo se había dado por vencido?
-Parece que no estabas en el mismo partido. Estuvimos terribles…
-Es de esperarse, no tenemos el apoyo del capitán ni de Kiyoshi e Izuki-senpai.
-No hablaba del equipo. Hablaba de ti y de mi.
Kagami guardó un silencio incómodo. Parecía que Kuroko lo había abofeteado, pero en realidad sólo lo había herido con sus palabras. Shintaro escuchó un gruñido por lo bajo del as de Seirin, quien no supo qué decir ante las acusaciones de Kuroko.
-Y-yo sé que es mi culpa… por eso quise volver. Tú dijiste que no había nada de malo en que…
-No, no lo hubo, por eso mismo no quiero que te disculpes. Entiendo que sólo estabas siguiendo tu sueño. Pero desde que volviste, las cosas no han vuelto a ser las mismas. Esos seis meses que te fuiste fueron los peores para el equipo, porque… yo no tenía una luz con la cual jugar. Ahora estamos sufriendo las consecuencias.
-Juro que he estado dando lo mejor de mi en cada partido, Kuroko, no sé qué es lo que ha lo dije, siempre voy a ser la luz que necesitas, ahora sólo tenemos que esforzarnos más.
-Kagami-kun… -Kuroko tomó una pausa, de esas que siempre hacía cuando tenía que detenerse a pensar antes de hablar. Midorima sentía que estaba escuchando una riña amorosa, y sinceramente, no parecía haber mucha diferencia para términos prácticos. -No creo que el problema seas tú, por más cliché que esto suene, creo que ahora el que está echando a perder las cosas soy yo. Cuando te fuiste… dejé el equipo por unas semanas. No firmé mi renuncia como en Teiko, sólo le dije a la entrenadora y a Hyuuga-senpai que no iba a presentarse durante un tiempo. Ellos lo entendieron, pero cuando llegó la Winter-cup notamos que… no sólo hacías falta tú, sino que yo tampoco parecía estar presente en la cancha. Más de la mitad de los partidos me quedé en la banca, y al final nos descalificaron en los octavos de final.
-Lo se… Koga y Furi me escribieron durante esos días. De por si me estaba yendo muy mal por mi cuenta en América… también quise volver por eso. Por tí.
-¿Sabes?- Kuroko soltó una risa ahogada en lágrimas, que sonaba más a melancolía que a felicidad. -El partido de hoy me recordó muchas cosas que me gustaría haber olvidado cuando te fuiste. Recordé lo que era jugar con mis compañeros en perfecta armonía, divertirte en un partido hasta llorar de la risa, tener sinergia perfecta con mi luz, y ser la sombra que necesitabas para llevar a nuestro equipo a la victoria. Pero… me gustaría haberlo vivido en vez de verlo en Midorima-kun y Takao-kun.
Shintaro se detuvo en su ardua tarea de espionaje y contemplación de sus redes sociales en la pantalla de su teléfono. Lo último que había llamado su atención era un mensaje de Takao sobre la junta, que iba a demorar un par de minutos más. En cuanto escuchó su nombre saltar a la conversación, dejó de prestar atención al video de perritos que Kazu le había mandado para distraerlo. Ni siquiera se molestó en contestarle como costumbre con su típico "muerete", o como acostumbraba hacer con Takao con alguna frase insultante con una imagen bonita de fondo.
-¿Estas celoso? -Kagami sonaba extrañado, pero igual de deprimido que su sombra.
-No, celoso no. Sólo añoro lo que ellos tienen, no se si me entiendas. Era lo que nosotros solíamos tener. Pero… bien dicen que lo que arde más fuerte también se consume más rápido. No sé si tú y yo… al igual que con Aomine-kun, tú y yo ya no…
-Kuroko, lo nuestro es distinto a lo que tenías con Aomine… y estoy seguro que no es lo mismo que Midorima tiene con Takao. Sé que fue mi culpa, y que tú también has tenido muchos problemas estos meses. Por favor, dame una segunda oportunidad… vamos a jugar como antes para la Winter Cup.
Quizá Shintaro no lo había puesto en perspectiva, pero ahora que lo pensaba, Kuroko había perdido a muchas personas importantes en los últimos meses. Su abuela falleció al final del segundo año, cuando Kagami ya se había ido a Estados Unidos. Después, a punto de iniciar su último año en Seirin, la madre de Tetsu enfermó gravemente, y por cuestiones de salud, ella y su marido se mudaron al campo, dejando al muchacho completamente sólo en la ciudad al menos por un año. En cuanto Kagami se enteró y le hubo ofrecido el departamento que todavía tenía a su amigo, se convenció a sí mismo de volver a Japón.
Midorima no sabía que su carrera en la NBA aparentemente se había estrellado antes de siquiera despegar, pero ahora que las piezas empezaban a formar una imagen completa, entendía por qué el juego de hoy había sido tan deplorable. Si era sincero, se sentía un poco culpable de haber tomado la estrategia de Takao al pie de la letra, pero tampoco podía culpar a Kazu, ya que era imposible que él supiera algo de todo esto.
-Será como empezar de cero…-Kuroko dijo con una voz un tanto más optimista. -No quiero volver a usar a Takao-kun como ejemplo a seguir, si te soy sincero, pero quiero volver a jugar como lo hicieron hoy.
Creeme, Kuroko, nadie quiere tener a ese neandertal como ejemplo… Midorima sonrió para sí. Podía ser tan insultante o sarcástico como quisiera, Kazu seguía siendo su neandertal al final del día.
-Lo que me lleva a preguntarte una cosa…-Kagami dijo, volviendo a su ritmo habitual de engullir hamburguesas sin recato. -¿Tú también notaste que había algo raro con él? Si de rarezas hablamos, usualmente Midorima lo opaca con sus tiros y en general por ser Midorima, pero…
-Si, lo noté. La estrategia que usaron fue totalmente suya. La forma de liderazgo, la calidad de sus pases, la precisión de sus tiros… me recuerda un poco a la forma de juego de Akashi-kun, pero sin ser tan…
-¿Refinado y elegante? ¿Pomposo y pedante?
-Iba a decir sin ser tan perfeccionista, pero tiene muchísimo potencial, no solo como Base. La entrenadora me lo dijo hoy, pareciera que está rebasando las expectativas de la mayoría… estaría al nivel de Kiyoshi-senpai y los ex-miembros de Rakuzan a esta altura.
Midorima sonrió con algo de orgullo. No sabía hasta dónde llegaba el talento de Takao, pero se alegraba de que sus rivales empezaran a notar que no sólo él era una potente amenaza en la cancha, sino que el esfuerzo de su capitán también había costado lágrimas, sudor y sangre de tantos días de entrenamiento.
Y nuevamente, hablando del rey de Roma, el muchacho de ojos de halcón estaba haciéndole señas desde el cristal de la puerta lateral para pedirle que saliera. Señalaba un par de boletos con efusividad, y le daba miedo que el par de Seirin pudieran verlo, porque sabrían que había estado de entrometido en su conversación. Guardó rápidamente la comida en la bolsa desechable que había pedido a la cajera y se escurrió hasta la puerta de cristal, agradecido que los otros dos estaban bastante entrometidos en su charla que no notaron el momento en que salió.
-Shin-chan, conseguí boletos para la premiere de la película que querías ir a ver, empieza en una hira. El sujeto que me hizo la entrevista me los dio a cambio de apoyarlo con su reportaje, ¿cómo ves?
-Perfecto… ¿Qué te parece si nos vamos lejos y te regalo los dulces?
-¿Huh? ¿Por qué la prisa?
-Digamos que se me pegan tus malos hábitos de vez en cuando.
Notas:
*Sobre Shutoku y los personajes que creé para esta historia:
Kyou Inazuma, es el poste del equipo de segundo año y lleva el jersey número 8. Es alto, de piel morena y de temperamento corto, pero usualmente algo distraído, relajado y amable. Ligeramente inspirado en Hayato Shinkai de Yowamushi Pedal y Atsushi Kimishita de Days (quien también es interpretado por Daisuke Ono jajaja). Su apellido, Inazuma (稲妻) quiere decir trueno.
Ichirou Araashita, es el novato de primer año y ala-pivot con el número 9. Fuerte y delgado, es muy rápido en la cancha pero algo lento en la vida cotidiana. Admira muchísimo a la Generación de los Milagros y decidió entrar a Shutoku para jugar con Midorima. Inspirado ligeramente en Aomine. Su apellido, Araashita deriva de la palabra Arashi (嵐), que quiere decir tormenta.
Teiki Tatsumaki, el alero de segundo año con el jersey no. 5. Algo tímido y callado, rara vez sobresale entre sus otros cuatro compañeros, pero es en extremo responsable y se adapta a las rarezas de jugar en su equipo. Tiene un poquito de Sugawara de Haikyuu en él. Su apellido, Tatsumaki (竜巻) quiere decir tornado.
Finalmente, Izamu Nakajima, el entrenador de Takao que apareció hace un par de capítulos, volverá a salir en unos cuantos más con un rol secundario un tanto relevante. Izamu Noguchi es el nombre de un escultor japonés-norteamericano que hizo un mural escultórico en la ciudad de México en la decada de los años 30. Nakajima es el apellido de la pareja de Chihiro, la protagonista de la novela El lago, de Banana Yoshimoto. Esa historia inspiró otro fic que estoy escribiendo en que Shin-chan y Takao se conocen por mirarse a través de la ventana en calles contiguas, al igual que los dos en esa hermosísima novela que les recomiendo mucho.
*La canción que inspiró ese momento corta-venas entre Kagami y Kuroko se llama "Just Say When" de Nothing More.
*¿Alguna vez han escuchado los drama CD de Kuroko no Basket? Si no, busquen el de Shin-chan y Takao de la tercera temporada, porque habrá referencias a eso en unos cuantos capítulos, jojojo. Luego comparto el enlace.
*No se pierdan nuestro próximo capítulo: Ocurre un pequeño milagro cuando Shin-chan decide ser un rebelde por una noche, que será la más perfecta en la vida de Kazu.
