EL CANTO DE LA SIRENA

CAPÍTULO X


Una débil lágrima resbalaba por la mejilla de la navegadora, delatando tristeza tras sus ojos azul marino que en aquel momento parecían dos zafiros a punto de resquebrajarse. En la pantalla principal de la sala de navegación se mostraba claramente la otrora sala de comando del ex Hunter Chill Penguin, cuyas cámaras de seguridad acababan de haber sido vulneradas por un software invasor diseñado por Layer, y que en aquel momento daban fe de la corta batalla que se había llevado a cabo, con Dynamo y X frente a frente y a la merploid Marty inconsciente en los brazos del Hunter.

"Alia, que esperas para transferir la armadura?!" exclamo Signas desde su silla de mando, pero la navegadora continuaba completamente quieta. No podía quitar sus ojos de la reploid desmayada en los brazos de su amado Hunter, al que alguna vez ella misma había tomado en sus brazos mientras se encontraba mal herido. Recuerdos, sensaciones, sueños y anhelos cruzaban su mente, y aunque era capaz de sentir muchas emociones humanas por ser una reploid avanzada diseñada para la investigación, también había adoptado otras tantas características de los humanos y el espasmo que crecía en su interior empezó a causarle un dolor intenso que sus sensores no eran capaces de procesar. En lo más profundo de su ser nació un sentimiento de dolor y egoísmo que género en ella el deseo de ver aquella silueta resquebrajarse y desaparecer para siempre.

"Alia!" Repitió una vez más Signas, haciendo que la navegadora se sobresaltara y tecleara incorrectamente las órdenes. Al instante en el cual se veía el resplandor envolviendo al Hunter mientras que la transferencia de armadura se realizaba, la pantalla principal se distorsionó y una señal de transmisión fallida apareció en todos los monitores. "Comandante, la señal remota se ha interrumpido" informo Layer desde su terminal, "Solamente nos queda la comunicación directa con los Hunters" adicionó al ver a Signas hacer una mueca de disconformidad.

~~~x~~~

El pelotón de reploids conversaba amenamente apenas consciente de que el Hunter al cual escoltaban escuchaba cada palabra esperando poder encontrar una explicación a las extrañas habilidades con las cuales lo habían apresado. Ya hacía varios minutos que el convoy se había detenido al pie de una enorme torre semienterrada en la nieve y tras pasar el enorme portón Axl no pudo ocultar su asombro ante lo que parecía un pequeño palacio hábilmente construido contra el flanco de la montaña. La fachada de torre semi derrumbada que se ostentaba en el exterior ocultaba la guarida de los piratas, los cuales habían desmantelado la vieja infraestructura de la base Hunter y había renovado por completo el sistema de defensa, con una serie de torretas de plasma dispuestas en rededor de la fachada y con un segundo anillo de defensa en la ciudad interior, fácilmente distinguibles por el contraste entre el negro acero reforzado de los cañones y el blanco pálido del mármol con el cual había recubierto las almenas.

Conforme iba avanzado la comitiva, el Maverick Hunter no pudo dejar de notar que las alcantarillas dispuestas a lo largo del trayecto que recorrían emitían nubes de vapor de distintos colores, a veces de un amarillo mostaza intenso, y otras veces con tonalidades de verde esmeralda, azul lapislázuli e incluso el prisionero habría jurado haber distinguido un rojo escarlata que al instante se desvaneció.

A pesar de que la guarida era técnicamente una ciudad pequeña, estaba prácticamente deshabitada a excepción de los numerosos reploid invasores, todos vestidos de igual forma con el casco en forma de pico de pájaro y el mismo rifle en sus espaldas, y contrastando de que el color de la armadura variaba de uno a otro, todos emitían la misma aura amarillenta apenas perceptible. Algunos de ellos lo señalaban conforme avanzaban, otros cuchicheaban entre susurros y otros tantos se reían a viva voz mirándolo hecho prisionero y representar amenaza alguna.

Cuando las huellas sobre la nieve dieron paso al traqueteo del piso enlozado de las mazmorras a las cuales habían llegado, el reploid que dirigía dio una serie de indicaciones a sus subalternos y en un abrir y cerrar de ojos la comitiva desapareció, dejando solos al Hunter y a quién Axl supuso, era el capitán de los reploid que lo escoltaban, pues a diferencia del resto, este llevaba un penacho corto sobre el casco, además de que su aura no era amarilla como del resto, sino que la tonalidad cambiaba constantemente entre un verde esmeralda y un azul marino.

"Adentro niño!" ordenó el reploid al tiempo que le daba una patada a Axl para forzarlo a entrar a un pequeño cubículo escavado contra la montaña, y activando el mecanismo de barrotes laser dejo al Hunter adolorido sobre el piso de roca y aún esposado. "Maldita suerte la mía" reconoció el Hunter mientras se apoyaba contra la pared congelada para poder evaluar a detalle el lugar en el cual lo habían encerrado.

~~~x~~~

A pesar del enorme potencial que le ofrecía su Blade Armor, el Hunter difícilmente podía rechazar los continuos embates de Dynamo, quien no daba un segundo de tregua que le permitiera a X ponerse en guardia. "Vamos X, no podemos seguir bailando para siempre" observo el reploid de cabellera plateada cuando una vez más su objetivo logro escapar en el último instante de una feroz estocada de su sable laser. Con ambos brazos ocupados sosteniendo el cuerpo inerte de Marty, el Maverick Hunter no podía arriesgarse a tomar la ofensiva, ni tan siquiera poner a la merploid a buen recaudo pues sería blanco fácil al menos descuido.

Las rápidas ráfagas que iban de un lado a otro en la sala de mando del otrora Hunter Chill Penguin pronto se convirtieron que chispeantes choques de sables, desatando descargas eléctricas tras cada impacto que iluminaban las paredes congeladas. Finalmente un golpe seco y un gemido de angustia anunció que el Hunter había perdido su espada y un corte en su mano derecha lo había obligado a soltar a Marty, un segundo antes de que Dynamo nuevamente embistiera y aunque X pudo esquivar la estocada, la energía concentrada generó una onda de choque que lo lanzó contra una de las paredes, y con un sonido de hielo resquebrajándose cayo de bruces medio inconsciente a los pies del reploid.

"X!" pudo escuchar el Hunter a través de su comunicador, "X!" repitió nuevamente Alia solicitando una respuesta, pero el androide permanecía mudo mientras la silueta de Dynamo se acercaba lentamente con el sable encendido dispuesto a acabar con su objetivo.

~~~x~~~

"Ensuizan" susurro una vez más Zero acabando con el último reploid que intentaba forzar la entrada a la cabina de mando de la nave. Los piratas al interior de la nave escuchaban atentamente desde el otro lado de la puerta el constante sonido de un sable laser y los gritos de reploids al ser despedazados, y cuando finalmente el bullicio paró un silencio sepulcral inundo toda la nave, llevando a todos los reploids allí refugiados a tomar sus armas y apuntar a la puerta a la espera de que se abriera. Los segundos pasaban y la ansiedad se apoderaba de la sala de mando, pero lo que no esperaban los piratas era que de pronto la puerta a la cual apuntaban se viniera abajo con un golpe sordo y una silueta con un sable envainado entrara y sin dar ninguna explicación ordenara "armas abajo si aprecian vuestras vidas".

~~~x~~~

El joven Hunter se encontraba recostado contra el muro de roca congelada pensando en cómo podría escapar de aquella celda, pero después de haber revisado una y otra vez cada esquina de aquel cubículo y no haber encontrado posibilidad alguna, se había rendido a esperar que alguien lo rescatara. El aliento de Axl formaba círculos concéntricos conforme se elevaba, mezclándose con una densa neblina amarillenta que se arremolinaba sobre el techo de la prisión, capturando la mirada perdida del joven reploid que de pronto se percató de un pequeño ducto de ventilación a través del cual podía caber fácilmente un reploid de baja estatura, pero desde su celda pronto perdió el interés y cerró los ojos disponiéndose a dormir.

"Sois meras herramientas humanas" les decía mientras flotaba en el aire, retándolos con descaro tras sus ojos dorados. Estaba frente al cuerpo arrodillado de la reploid, que miraba al infinito buscando algo que sus pupilas irrevocablemente estáticas no lograban alcanzar, y mientras sus miembros crujían a punto de derrumbarse, se dispuso a revisar si finalmente su enemigo había sido destruido, y paso tras paso se acercó imprudentemente confiado con sus pistolas descargadas, cuando de pronto en el transcurso de una nada la marioneta se derrumbó y un tentáculo púrpura se dirigió directamente a él, acercándose más y más y finalmente el golpe lo alcanzó directamente en la cabeza y la oscuridad lo envolvió.

El techo empezó a temblar y el reploid inmediatamente se reincorporó. La cabeza le dolía a pesar de que sus sistemas internos no registraban problema alguno. Desde el incidente con Lumine su dispositivo de memoria había empezado a funcionar de una forma extraña, y a pesar de que de acuerdo a Cinnamon la recuperación había sido completa y no deberían haber existido efectos secundarios, extraños flashes de memoria habían sucedido eventualmente mientras dormía, y aunque los humanos los llamaban sueños, en un reploid como él tales cosas no eran posibles, por lo cual había decidido mantener en secreto los incidentes para evitar que lo retiraran del servicio activo como Hunter por fallas en su sistema interno de memoria.

Un segundo remesón lo saco de su ensimismamiento y se dio cuenta que aquellos impactos debían provenir del exterior de lo que sea que estuviera, sin duda, asediando la fortaleza de los piratas. Se puso de pie atento a la mínima oportunidad que pudiera significar una falla del generador y que lo liberara de los barrotes de energía que lo mantenían preso contra la pared de roca congelada.