Aquí les traigo otra dosis de estas drogas llamadas fanfiction.
Las opiniones sobre el aborto de cada Avenger, en los diferentes capítulos, no necesariamente son mi opinión, sino palabras que creo diría cada personaje en dicha situación ;) Por lo demás, gracias por leer mis tonterías.
Los quiero….
ESTE CAPÍTULO OCURRE EN EL TERCER DÍA DE DESAPARICCIÓN DE TONY.
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Capítulo
10
"Perdido"
Nathasha y Clint no tenían ni idea de que había ocurrido con Steve Rogers, pero sospechaban que Thor, Loki y Bucky tenían mucho que ver con el repentino cambio del Capitán. Lo que no sabían eran los detalles de lo ocurrido tras la tercera noche que Steve pasó en el sofá de su apartamento.
Despertó temprano con los rechinidos y retumbares de la cama en la habitación. No quiso imaginarse a Bucky en "esas" situaciones, ni mucho menos a cierto Dios del Engaño. Prefirió vestirse pronto y salir a correr para aclarar la mente. Tomó, con su velocidad y resistencia, rumbo al Central Park. Corrió allí hasta sentir cansancio; y redujo el ritmo de su trote. Al hacerlo tuvo mayor oportunidad de ver a los transeúntes que caminaban bajo los árboles frondosos mecidos por el viento.
Observó una pareja cuya simple escena cotidiana le arrojó el corazón al suelo.
Era una bonita mujer esbelta, de cabello negro, ojos castaños y piel bronceada que le recordó sin duda a Tony; llevaba de la mano a un niño de cuatro años, de cabello rubio claro y sus ojos castaños. Él niño comía un algodón de azúcar con entusiasmo, tarareando una canción infantil. Al lado de ellos avanzaba un hombre de mayor estatura que ella, rubio, de ojos claros; empujaba un cochecito donde una bebé agitaba los brazos balbuceando algo para su padre. Se detuvieron en una banca y mientras el pequeño de cuatro años correteaba tras una mariposa, su padre sacó al bebé del cochecito:
-Hola, amor- decía mientras la bebé balbuceaba algo con el puño en la boca. La madre sonrió, aferrándose al brazo de su esposo y dejando descansar allí su cabeza.
Steve retomó su camino, sintiendo una punzada en el pecho. Las cosas que él había hecho en su vida jamás habían sido fáciles, pero en la más importante de ellas se había comportado como un cobarde. Sintió la ira hacia si mismo correrle en las venas como fuego; tuvo que contener un grito de rabia que haría estremecer todo Manhattan.
Regresó a Brooklyn tras calcular que Bucky y Loki habrían terminado sus "actividades matutinas" Subió al apartamento con la mente más embotada que cuando salió de allí. Ingresó, esperando que Loki ya que hubiera ido al trabajo, cruzó la puerta para encontrarse con una cafetera que volaba sirviendo tres tazas, un Loki repantigado en la silla del comedor, y un Bucky que sacaba del microondas, con recelo hacia el artefacto, lo que parecían ser sándwiches.
Sin que reparan en su presencia Steve observó a Loki tomar los sándwiches que le ofrecía Bucky y su taza de café. Desperezándose abrazó al castaño, plantándole un largo beso en los labios para después susúrrale en el oído:
-Come algo-, Bucky sacudió la cabeza. –Vamos, no seas infantil, James- besó su oreja haciendo que el Soldado del Invierno se estremeciera hasta su brazo de metal. Una vez a su merced, Loki aprovechó para acercar la taza de café de Bucky a las manos del mismo, quién a regañadientes accedió a desayunar.
Steve carraspeó para hacer notar su presencia. Enseguida Loki se tensó, rodeando más a Bucky entre sus brazos como si deseara marcar territorio. Barnes se removió un tanto incómodo, sonriendo nerviosamente en dirección a Steve.
-Creo que esta mañana te despertamos, lo lamento- intentó disculparse Bucky. Rogers hizo un gesto con la mano para restarle importancia y se unió al desayuno. En realidad no quería escuchar sobre ese tema.
-Pues yo no lo siento. – espetó Loki, en un arranque de celos, entornó los ojos hacia Steve y añadió mientras se levantaba disponiéndose a marcharse al trabajo –Por cierto Rogers ¿Tú no deberías estar con Anthony Stark, ya a estas horas?- gruñó, colocándose su abrigo y su bufanda.
Steve rodó los ojos cuando Loki se inclinó sobre Bucky despidiéndose con un beso por demás sensual y fogoso.
La puerta se cerró con un estrépito detrás del Dios del Engaño.
-Yo… siento eso…- musitó Bucky, mordiéndose el labio y ruborizándose mientras nerviosamente trataba de acomodarse la goma con que había recogido sus cabellos largos en una coleta tras su nuca.
-Créeme, haría lo mismo con Tony, si apareces allí y te veo como una exponencial amenaza a nuestra relación- soltó Steve de forma inconsciente, el recuerdo de Tony enseguida hizo efecto y deformó su rostro en una mueca de melancolía y remordimiento.
Bucky insistió que le hablara más sobre lo ocurrido con Tony y el embarazo; y Steve no se hizo de rogar para desahogarse. Conforme las palabras salían de sus labios Bucky le dirigía preocupadas miradas. El estado de Tony no era bueno, y el Soldado de Invierno, únicamente porque Steve era su amigo, se resistió de mandarlo a la mierda por haberle puesto a Stark en semejante situación: o perdía al bebé o él se marchaba.
El rubio por su parte sentía como la voz se le quebraba de vez en cuando. El recuerdo de Tony era tan sublime y sobrecogedor; las veces que hacían el amor: tan exquisitas e increíbles, y sus momentos de sosiego en que simplemente cenaban, veían una película o conversaban de tonterías demasiado hermosos. Se dijo a si mismo que debía solucionarlo.
-Su padre era homofóbico, eso lo afectó mucho. Incluso llegó a pensar que trataba de beber más para matar ese lado suyo, solo para complacer a Howard- espetó Steve, clavando su vista en la ventana, torciendo los labios. Howard había sido un gran hombre cuando lo conoció en la segunda guerra mundial, pero implantar tantos estereotipos en la mente de Tony, era algo imperdonable. Había truncado la libertad y por ende la felicidad de su hijo. –Creo que Tony en el fondo tiene miedo de dejar a su hijo, completamente solo en el mundo como lo estuvo él, si algo le pasa… y le di a entender que no estaré ahí ni para él ni para…NUESTRO bebé- se sintió tan bien decirlo que Steve sonrió tonta e involuntariamente.
Bucky había estado bebiendo su café tranquilamente. Cuando el golpe de aquel nombre "Howard" lo sacudió como una bofetada en la cara, todo se comenzó a poner borroso y su respiración a alterarse. Con el sudor frío resbalándole por la nuca y una punzada atravesando su cráneo, intentó calmarse, hasta que Steve mencionó que Tony había estado completamente solo. Apretó con su brazo de metal tan fuerte la taza de café que la partió en pedazos derramándose la bebida encima sin expresar ningún gesto de dolor o sorpresa.
La mente de Bucky trabajaba a mil por hora. Él había matado a Howard, un amigo durante su época de los Comandos Aulladores; a la esposa de éste, y conducido a Tony a una vida solitaria, y frívola. Tony… el hombre que tras descubrir que el Soldado de Inverno estaba viviendo en el apartamento de Steve, el asesino de sus padres, tan solo había conversado con él para percatarse de que no siguiera siendo el homicida, y lo había perdonado; permitiéndole ser libre, conocer a Loki… incluso recomendándole un terapeuta colega de Bruce Banner…
-¿Buck?- Steve se puso de pie, yendo hasta su amigo y tomándolo por los hombros. Reconocía esos ojos azules perdidos, la palidez en su rostro y el temblor de su mano humana- ¡Bucky, Bucky, no!- gritó sacudiéndolo para que reaccionase.
En lugar de ello Bucky emitió un grito desgarrador como si le volviesen a poner ese aparato electromagnético en su cabeza, enviando dolorosas descargas que borraban su memoria. Steve, por instinto, repitió lo que cuando él despertaba con pesadillas James hacía. Lo abrazó tan fuerte como pudo hasta escucharlo callar y respirar en resuellos agitados.
Pensó erróneamente que su hermano había regresado. Vio a Bucky analizándolo; tenía los cabellos castaños sobre la cara y una expresión nula, pero parecía estar en sus cabales. El rechinido de la mano de metal al clavarse en la mesa dio apenas un parpadeo a Steve para que retrocediera. Bucky levantó la mesa de madera y hierro forjado como si fuese una pluma y la arrojó a Steve.
El impacto envió al rubio contra el muro de la sala. Ya que no tenía su escudo Steve improvisó tomando lo primero que alcanzaron sus manos. Maldijo para sus adentros porque aquello fue un cojín. Bucky se arrojó sobre él, tomándolo por el cuello con su mano humana y alzándolo del piso. Lo lanzó violentamente contra una mesa esquinera en el otro extremo de la sala, las astillas lastimaron a Steve en la espalda.
-¡Bucky, soy yo! ¡Steve! ¡Steve Rogers!- grito el rubio poniéndose de pie adolorido por el impacto.
-Y debo matarte- Bucky alcanzó un cuchillo afilado de cocina y se lanzó por Steve. El rubio detuvo los golpes de la mano biónica con sus brazos, y esquivó el cuchillo procurando no hacer daño a Bucky con sus golpes.
En un descuido el cuchillo atravesó su costado, desgarrando solo piel, pero doliendo lo suficiente para que Steve se distrajera, Bucky lo tomara por el cuello y lo arrojara por la ventana del apartamento.
Steve aterrizó sobre cristales y vigas y un auto, aplastándolo. Se levantó con torpeza, temiendo que Bucky saltara sobre él. El vecindario, no todos los días veía a un hombre con mano biónica saltando varios pisos de altura persiguiendo al Capitán América. Seguramente reportarían a la policía y Hydra, tan inmiscuida como estaba en todo, iría por su arma letal para borrarle la memoria y congelarla hasta cuando fuera necesario asesinar a un puñado de inocentes.
Por suerte el rubio vio a Bucky asomarse por el marco roto de la ventana. La expresión de horror y culpa que desfiguró el rostro de su amigo lo hizo regresar al apartamento saltando los escalones. Al entrar encontró a James en la habitación, empacando todo en una bolsa de lona, y temblando como un crío.
-¡Bucky, no, suelta eso!- gruñó arranchándole de las manos la bolsa de lona que se desgarró dejando caer la ropa de Bucky al suelo.
-Tengo, tengo que irme…tengo que irme, Steve, soy un peligro, para ti, para todos…incluso para Loki…- murmuraba intentando recoger la ropa-…ahora no tiene la magia suficiente para defenderse….
-¡Ey!- lo zarandeó Steve, arrojándolo con fuerza al pie de la cama. Instintivamente Bucky abrazó sus rodillas contra su pecho, continuó murmurando para si- Bucky, escúchame, no tienes por qué irte, eres mi amigo, no vas a ningún lado. Y…Loki, por favor, ¡Casi destruye Nueva York él solo, hizo volar una base de Shield, solo… no creo que detenerte, con poca magia, le sea un problema!- habló, hasta que Bucky se relajó.
Steve escuchó las cosas incongruentes que Bucky empezó a balbucear, hasta que el Soldado de Invierno se hubo desahogado. De este modo entendió que igualmente como había escuchado a James, debía escuchar a Tony. Se sintió un idiota.
-Tienes que irte- gruñó de pronto Bucky, para asombro de Steve.
-¿Qué?-.
-¿No lo entiendes? ¡TONY TE NECESITA MALDICIÓN!- exclamó Bucky apretando la mandíbula.
-¿De qué estás hablando?- Steve se apartó, frunciendo el entrecejo.
-¿Sabes lo que es estar en una situación desconocida?- murmuró Bucky, él se había sentido así mucho tiempo, y sabía que Steve también.
-No…
-¡Mentiroso!- gruñó Bucky poniéndose de pie y encarando a Steve quién se sentó al borde de la cama.
-No lo sé ¿bien?- murmuró Steve intentando hacerse el desentendido.
-¡LO SABES BIEN, ROGERS! ¡TUS PADRES MURIERON! ¡EXPERIMENTARON CONTIGO PARA DEJARTE ENTRAR EN EL EJÉRCITO! ¡DESPERTARSE EN EL SIGLO XXI, SIN NADIE A QUIÉN ACUDIR!- bramó Bucky, impactando a Steve quién abrió los ojos como platos. -¡¿Cómo carajos te sentías?!-
-¡SOLO, SOLO Y ASUSTADO!- gritó Steve en un arrebato, poniéndose de pie y quedándose sin palabras. Se dio completa cuenta de lo que había hecho.
-¿Entonces? ¿Cómo crees que Tony se siente? Lo abandonaste cuando descubrió que estaba embarazado y podía morir.-
-Te agrada mucho Stark, por lo visto- refunfuñó Steve, había ido allí en busca de apoyo o algo.
-No puedo estar de acuerdo con tu estupidez. Cuando "golpeabas" a tipos en callejones al menos tenías un punto - dijo Bucky con un deje de sarcasmo, cruzándose de brazos-. Abandonas a Tony, como todo el mundo lo ha hecho…
Steve palideció, sabía que Bucky tenía razón. Balbuceó, decidido a ir por Tony; habían pasado nada más que tres días, Iron Man debía estar molesto y dolido, pero no le negaría regresar, eso lo sabía.
-¿Y bien?- musitó Bucky, impaciente al verlo murmurar incoherencias.
-Debo…debo irme. Voy por…- afirmó Steve intentando marcharse, Bucky lo tomó por los hombros.
-Espera. ¡Menudo susto le darás a un embarazando llegando con la camisa llena de sangre y cristales!- dijo, culpable, señalando la espalda lastimada de Steve.
-Tienes razón-, el rubio tomó una camisa al azar de las que había en el piso y con aire despreocupado fue al baño.
No le fue fácil retirarse las astillas y el cristal. Bucky tuvo que ayudarlo. Una vez hecho eso decidió darse un rápido baño porque olía a tres días de sofá, sufrimiento y salidas a correr. Bucky también le prestó un pantalón.
Para tranquilizarse Bucky se tendió en la cama a ver un programa ochentero que le agradaba. Debido al calor del medio día, decidió quitarse la camisa y los calcetines, desperezándose y de vez en cuando pasando al canal de cocina, pues prefería aprender él a dejar a Loki que volara en pedazos el apartamento. Steve salió de la ducha refunfuñando por haber dejado la ropa afuera.
Ocurrió en un segundo. La puerta se abrió, Steve por tomar el pantalón que se le cayó al suelo dejó caer la toalla que llevaba alrededor de la cintura; Loki entró quedándose atorado con sus palabras en la boca cuando vio a SU Bucky semi desnudo en la cama y a un totalmente descubierto Steve.
-¡¿Qué demonios pasa aquí?!- gritó con su tono de niño mimado y psicótico. Bucky saltó de la cama al verlo acercarse a un confundido Steve.
Nadie tuvo tiempo de reaccionar. Loki le estampó un puño en la mandíbula a Steve seguido de un codazo. El Capitán, ya golpeado por la pelea de esa mañana con Bucky, cayó: inconsciente. Loki se volvió hacia Bucky, furioso.
-No es lo que piensas- exclamó el Soldado de Invierno.
-Explícame entonces, porque llamó la mujer del piso de arriba diciendo que lo vio caer desde la ventana. Supe que tenías un episodio, vengo y me los encuentro a los dos ¡Explícate, James!….
-¡Pero ya lo has noqueado!- se quejó Bucky, bufando exasperado antes de cubrir a Steve con una manta; verlo desnudo y a Loki tan campante a su lado era incómodo.
Le explicó al Dios del Engaño todo lo ocurrido esa mañana. Loki le creyó, y posesivo lo besó. No tardaron en caer en el colchón, Bucky encima meciendo las caderas sobre Loki sin dejar de besarlo.
-Espera…Espera- detuvo las ávidas manos de Loki que iban por su pantalón. –No es respetuoso- señaló a Steve aun inconsciente.
-¡Y a quién le importa el respeto!- ronroneó Loki introduciendo la mano en el pantalón de Bucky y tomando su hombría. James gimió, pero tuvo que controlarse.
-Loki…-demandó, el pelinegro gruñó, empujándolo a un lado con fuerza para besarlo una vez más.
-Siempre me convences- se quejó antes de apartarse.
-Y eso que soy un simple Midgarniano ¿eh?- se burló Bucky, mientras veía como Loki hacía levitar a Steve con todo y manta llevándolo al sofá.
Regresó a la habitación, cerrando la puerta con fuerza y aproximándose como un niño caprichoso que quiere su dulce, hacia Bucky. En el camino se despojó de su ropa. Se sentó a horcajadas sobre James.
-Estará inconsciente durante unas horas, tenemos tiempo- susurró moviendo las caderas.
-Eres increíble- musitó James, indignado pero entusiasmado-…realmente increíble- gimió ante los egoístas y sensuales movimientos de Loki.
El Gigante de hielo se mordió el labio inferior, antes de besar fogosamente al Soldado del Invierno.
….
Ojalá Tony tuviera dudas sobre abortar al bebé, eso les daría tiempo para encontrarlo y detenerlo, pensó Thor mientras atravesaba como un rayo con su martillo Manhattan, viendo pasar debajo suyo la gran metrópoli como una cinta de película vieja y borrosa. Descendió en un callejón de Brooklyn evitando llamar la atención.
No le fue difícil dar con el edificio donde sabía que ahora vivía su hermano. Una sonrisa divertida asomó en su rostro antes de ingresar al edificio de apartamentos; jamás habría imaginado a su hermano viviendo como un midgarniano.
Su gesto desapareció al recordar que estaba allí para advertir a su amigo, Steven Rogers, de la desaparición de Tony hace tres días. Tenía la esperanza de que Loki los ayudara a encontrarlo.
Subió con agilidad las escaleras hasta la puerta correcta y ya que la encontró abierta simplemente entró.
Respiró profundamente al pensar que aun cuando Loki los ayudara Tony podía haber perdido ya al niño. Juro para sí mismo que golpearía a Steve si eso había llegado a suceder.
…..
Steve sintió la cabeza palpitarle, entreabrió los ojos escuchando unos pasos acercarse a él. Por un instante creyó que acababa de despertar del hielo, o que había sido brutalmente atacado por algún villano. Los recuerdos llegaron a él como una bofetada.
Tony. Tenía que ir a ver a Tony; Bucky le había ayudado a darse cuenta de que había actuado como un completo idiota ante el dificultoso embarazo de su Tony. Se levantó en el sofá abruptamente, respirando agitado y mirando a su alrededor…
Entonces recordó que Loki lo había golpeado. No lo culpó.
Recorrió el apartamento con la mirada, dándose cuenta que la azulada oscuridad que reinaba no era ilusión suya. Había anochecido. Un mal presentimiento le dio un vuelco el corazón cuando reparó en que en la estancia una silueta conocida había aparecido. Se trataba de Thor.
Loki era sinónimo de problemas, pensó Steve, pero al ver el rostro preocupado y sigiloso de su amigo Asgardiano, supo que Thor también podía ser símbolo de mal augurio.
Habiendo escuchado la puerta abrirse y cerrarse, mientras Steve se ponía de pie acercándose a un compungido Thor, Loki y Bucky salieron de la habitación. Thor los analizó mirándolos de pies a cabeza; estaban despeinados, se los notaba cansados y acalorados; rodó los ojos, volviendo su atención al Capitán América.
-¿Qué ocurrió?- preguntó Rogers, tenso, tragando saliva con fuerza y cruzando sus brazos.
Bucky y Loki escucharon atentos la respuesta de Thor.
-Tony se fue….hace tres días que no sabemos dónde está-.
Bucky cubrió su boca con gesto de asombro; Loki levantó ambas cejas torciendo sus labios. Steve se limitó a retroceder, la cabeza le daba vueltas, su corazón palpitaba en sus oídos y todo parecía borroso. Eso quería decir que Tony se había marchado la mañana siguiente a su abandono.
-¿A… a dónde fue?- tartamudeó sintiendo sus labios temblar y sus ojos humedecerse.
-Fue a Boston- respondió inesperadamente Loki.
-¡¿Qué?!- gritaron Bucky y Steve al unísono, viendo al Dios del Engaño con molestia.
Loki se encogió de hombros.
-Tengo los ojos puestos sobre cada uno de ustedes, mi magia aun sirve para algo. Creí que Tony estaba viajando a Boston para alejarse del…Capitán- dijo esto último con desdén, cruzando los brazos en jarras. –Pero no tiene mucho sentido si ni siquiera les avisó a ustedes- señaló a Thor refiriéndose a los demás Vengadoras. –Para mí que se trae algo entre manos…
-¿Y tú eres experto en eso?- gruñó Steve.
-¡Tú lo abandonaste, señor Perfección!- rió Loki, sarcástico.
Steve apretó los puños como si deseara golpearlo; tanto Thor como Bucky se interpusieron en su camino. Profirió un grito enérgico y exasperado, golpeando con todas sus fuerzas la pared, haciendo dos huecos en esta.
-¡No esto! ¡No quería que ocurriera esto!- bramó. –Podría sufrir algún colapso, cualquier cosa podría ocurrirle si está solo….
Bucky apretó sus hombros, obligándolo a sentarse en un sofá. Loki preparó cuatro tazas de cáfe, y forzaron al capitán a beber una para que calmase. Tras unos momentos de especulaciones sobre a dónde iría Tony, Steve se dio cuenta que sus amigos estaban dispuestos a ayudar; incluso el egoísta, desinteresado y socarrón Loki.
Fueron por el auto de Bucky y en pocos minutos salieron a las calles. Steve trataba de marcar el número de cualquier de los vengadores, transcurridos varios minutos por fin contestó la voz de Natasha; sonaba descolocada y nerviosa. Steve se preguntó si tendría que ver con Clint.
-¡¿Hace cuánto se fue Tony?!-, Steve clavó su mirada en el parabrisas.
-¿Cómo sabes…?- musitó Clint, quién siempre estaba con Nat.
-Thor vino, buscando a Loki, Loki dio con el paradero de Tony. Está en Boston ¡¿Qué demonios hace en Boston?!- el grito de Steve sobresaltó a quienes lo acompañaban en el auto, Bucky conducía y Thor y Loki iban en el asiento de atrás.
-Allí hay una clínica de aborto…-respondió Natasha, entrecortadamente.
Steve palideció, su mano tembló en el teléfono y Bucky tuvo que darle un codazo para que reaccionara.
-Eso no me lo dijo Thor- musitó Steve viendo por el retrovisor a un rubio con gesto culpable-…solo dijo, solo dijo que había escapado…- sonó abruptamente pasmado.
-¡Tú no querías al bebé de todos modos! ¡No seas mojigato, Rogers!-la exclamación de Clint le hizo saber a Steve que no solo perdería a su amado Tony, sino también al bebé y a todos sus amigos.
-Nos vemos en el Starbucks a la salida de Nueva York…- anunció en tono neutral; Bucky se había desviado hacia la interestatal. Irían por Tony en ese mismo instante…
-¿Para qué? ¿Para buscar a Tony, y decirle que eres tú o el bebé como un completo desalmado?- espetó Natasha del otro lado del teléfono.
-¡Quiero a MI bebé y a MI Tony; A SALVO!- gritó Steve enrojeciendo de rabia antes de aplastar el celular volviéndolo añicos en su mano. Acto seguido escondió el rostro en sus palmas, evitando que un grito de frustración y desespero abandonara su boca.
-Ese era mi celular- se quejó Loki en el asiento trasero. Bucky le dirigió una mirada pidiendo que se callara.
Aceleraron. El Starbucks no debía estar a más de unos cinco kilómetros en ese largo y lúgubre tramo de la interestatal, a cuyas espaldas se perdía la silueta iluminada de la ciudad de Nueva York.
Steve, contemplando el paisaje, rezó porque Tony y el bebé estuvieran bien.
…
Gracias por leer ;)
xox
