Empire

Chapter 9

Commitment

Hay quienes dicen que la vida se rige por las elecciones que se toman, pero en realidad no son las acciones las que determinan quien es una persona, sino el compromiso que esta tenga con las mismas. Para las personas comunes, el compromiso es como la fe, la devoción voluntaria hacia una persona o una idea intangible, pero para los vengativos, el compromiso tiene un lado oscuro, una cara oculta que les pregunta constantemente, ¿Hasta donde están dispuestas a llegar?

Los rayos del sol acariciaban con suavidad el rostro de Rachel, quien suspiro con satisfacción mientras los recuerdos de la noche anterior iban bailando en su mente, entonces una sonrisa nacío en sus labios, al recordar las manos de cierta rubia sobre su piel, sus labios, y sus dulces palabras de amor. Fue despertando de a poco y noto que estaba sola en la cama.

- Quinn – Rachel llamo a la rubia mientras barría la habitación con la mirada, los restos de su noche apasionada aún estaban en su lugar, pero Quinn no estaba por ninguna parte. Por lo que decidió levantarse, cubrir su desnudez, e ir a buscarla.

Quinn se encontraba sentada frente a la isla de la cocina, con una taza de café entre sus manos. No dejaba de pensar en todo lo que Rachel le había contado la noche anterior, se sentía enferma al imaginar por todo lo que la morena había pasado aquellos tres meses que estuvo desaparecida, todas las torturas físicas y sicológicas a las cuales fue sometida, Dios, sentía un enorme deseo de ir a buscar a Kaito y partearlo hasta que sus fuerzas se agotaran.

- ¿Así que aquí es donde te escondes? – Rachel le pregunto con un tono suave a la rubia mientras la abrazaba por la espalda de forma tierna y sutil sutilmente

- Quinn no pudo evitar sonreír al escuchar la voz de su novia, entonces se giro sobre el banco y atrapó los labios de esta en un beso de buenos días, un beso que tenia sabor a café y canela – ¿Has dormido bien? – quiso saber

- Mejor que nunca – Rachel afirmo con una enorme sonrisa – ¿Qué haces aquí tan sola?

- Solo pensaba – la rubia le respondió pasando sus manos de arriba abajo por su espalda

- ¿En qué pensabas? – Rachel pregunto rodeando el cuello de la rubia con sus brazos y escondió su rostro en el hueco de su cuello

- En que quiero que seas mi esposa Rachel – Quinn soltó sin previo aviso

- Rachel se separó de la rubia en el acto, sus oscuros ojos cargados de duda y horror se clavaron en esos verdes avellanas que tanto amaba – ¿Que dijiste? – pregunto insegura por lo que acababa de escuchar

- Yo te amo Rachel Berry, te he amado desde el primer momento que te conocí – la rubia le aseguro con un tono cálido – y quiero que seas mi esposa, quiero que seas la madre de mis hijos, quiero pasar el resto de mi vida junto a ti

Rachel no podía creer que aquello estuviera pasando en realidad, miro intensamente a Quinn, en un intento por buscar síntomas de burla, o algún inicio de que le estaba tomando el pelo, pero no las encontró, y entonces vio el anillo que la rubia sostenía en su mano derecha, el cual no dejaba lugar a dudas de que estaba recibiendo una propuesta de matrimonio. Sintió como el suelo bajo sus pies se desvanecía, mientras una par de lágrimas afloraban de sus ojos.

- ¿Que dices Rachel?, ¿Aceptas casarte conmigo? – Quinn le pregunto con sutileza mientras levantaba el hermoso anillo, que hacia meses atrás había comprado

- Sí, sí… o dios mío, claro que me casaré contigo Quinn – Rachel respondió con entusiasmo

Quinn sonrió satisfecha con aquella respuesta, tomo la mano izquierda de Rachel y coloco el anillo en su dedo anular, luego sin ningún tipo de dudas o vacilación atrapo los labios de la morena, en un beso que dejaba entre ver la necesidad que ambas tenían de sentirse una muy cerca de la otra.

- Te amo Quinn – Rachel susurro sobre los labios de su rubia

Quinn sonrió al escuchar aquella afirmación y sin ningún pudor tomo a Rachel de la cintura, quien de un rápido movimiento se impulso hacia arriba y enredó sus piernas alrededor de las caderas de su novia, mientras devoraba sus labios con ansia, entonces sorteando muebles se dirigieron nuevamente a la habitación, dispuestas a sellar su reciente compromiso haciendo el amor, hasta que les faltaran las fuerzas.

- Buenos días dormilona – Nelly saludo a Lauren, cuando vio que esta ingresaba en la cocina – ¿tienes hambre?, espero que si, porque te hice muchas tortitas de chocolate

- ¿Tortitas de chocolate? – La rubia cuestiono con una sonrisa – hace mucho tiempo que no como tortitas de chocolate

- Me imagino… ahora siéntate y come, antes de que se enfríen – el ama de llaves ordeno mientras dejaba un plato de tortitas de chocolate sobre la isla de la cocina

- Si mama – Lauren acepto tomando asiento frente a la isla. Después de la larga y tendida charla que habían tenido la noche anterior, Nelly había accedido a quedarse a pasar la noche – Dios, tienes un talento único para las tortitas de chocolate – clamo al probar aquella tortitas

- Por favor Lauren, solo son tortitas de chocolate – Nelly dijo intentando restarle importancia a su trabajo culinario

- Las mejores tortitas de chocolate del mundo entero – la rubia le aseguro a su madre y vio como esta sonreía complacida por sus palabras – mama – pidió la atención de su progenitora

- ¿Si cariño?

- Quiero hablar sobre la historia que me contaste anoche

- ¿Qué pasa con mi historia?

- Que nunca me dijiste quien fue la persona que te rompió el corazón

- Esa parte de la historia es innecesaria cielo

- ¿Lo es?

- Si, lo es

- Mama…

- Lauren, no insistas, porque no te diré nada

- Aun te duele, ¿cierto?...

- Hay heridas que no cierran del todo – Nelly confeso con un tono melancólico – y es por eso que deberías seguir mi consejo, y…

- Alejarme de Rachel – Lauren completo lo oración que su madre iba a decirle

- Es lo mejor, créeme

- ¿Olvidarme de Rachel es lo mejor?... mama, todo lo que he hecho ha sido por ella, estoy donde estoy solo por Rachel…

- Eso no es cierto – Nelly descarto enseguida – estas donde estas, por tu convicción de superarte a ti misma, si, quizás la señorita Rachel fue el impulso principal, pero todo lo lograste por ti misma y la verdad es que estoy muy orgullosa de ti

- ¿Lo estas?

- Se que al principio te hice creer que no estaba orgullosa de ti, pero estaba tan molesta contigo y…

- Esta bien, lo entiendo

- Nelly tomo el rostro de su hija entre sus manos e hizo que esta la mirara fijamente – Lauren, estoy muy orgullosa de ti, estoy muy orgullosa de la mujer que te estas convirtiendo – le hizo saber con un tono lleno de orgullo

Hay estaban las palabras que Lauren había deseado escuchar desde su regreso a los Hampton. Pero ahora que dichas palabras habían finalmente salido de la boca de su progenitora, las sentía agridulce, porque sus logros profesionales no eran tan transparentes como ella hacia creer, detrás de esa fachada de chica trabajadora, se escondían varios secretos, e historias, que si salían a la luz, todo el orgullo que su madre sentía, iba a irse por un caño. Y eso la asustaba mucho, porque se sentía capaz de soportar cualquier cosa, menos el desprecio y rechazo de su progenitora.

- ¿Señor Fabray? – Eric llamo al empresario cuando noto que este no estaba escuchando ni una sola palabra del informe que estaba leyéndole – ¿Todo en orden?

- No Eric, nada esta bien – Russell respondió con un tono que dejaba entre ver su mal humor – Rachel consiguió el control de la fundación, ¿sabes lo que eso significa?

- No, me temo que no lo se – el joven Connor dijo haciéndose el desentendido

- Una declaración de guerra por parte de Rachel

- Señor Fabray, la señorita Rachel solo quiere la fundación porque es el legado de su difunta esposa, si, la manera en como la tomo fue abrupta, pero no necesariamente tiene que significar una declaración de guerra

- ¿De que lado estas Connor?

- De su lado señor Fabray – el joven le aseguro al empresario

- Entonces actúa conforme a tus palabras – el empresario le exigió al joven – hace un momento converse con el gerente del banco central y este me informo que Quinn Stevens consiguió un trato con la entidad bancaria

- ¿Un trato?, ¿Qué tipo de trato?

- Un trato muy bueno… el banco le dio un plazo de un mes para pagar la deuda

- ¿Que?

- Como has escuchado, ¿puedes creerlo?, le día a Marshall Carisi casi medio millón de dólares y el muy infeliz le da un plazo a Stevens

- Ahora entiendo su enojo señor Fabray, y…

- Yo no me enojo Eric – Russell dijo de manera brusca, interrumpiendo las palabras del joven – yo ajusto cuentas, y eso es precisamente lo que voy hacer con Marshall, o mejor dicho, lo que tu vas hacer Eric

"Ajustar cuentas" es el termino que suele utilizarse para dar a entender, que una persona, iba a sufrir grabes consecuencias, por alguna falta cometida. Y Eric era muy consciente de eso y por ser tan consciente de lo que aquella palabras implicaban, es que estaba seguro de que Russell iba ordenarle que hiciera algo que estaba muy lejos de la zona legal.

- ¿Que puedo hacer por usted señor Fabray? – Eric finalmente le pregunto al empresario

Ahí estaban, escondidas bajo las sabanas a medio vestir, con sus piernas entrelazadas y sus corazones latiendo apresuradamente. Rachel se dejaba acariciar en medio del silencio, aquel era un momento verdaderamente perfecto. Porque entre aquellas cuatro paredes solo existían ellas y ese inmenso amor que sentían la una por la otra. No había rencores, ni planes de venganza, entre aquellas cuatro paredes ni siquiera existía el tiempo.

- Aun no puedo creerlo – Rachel susurro observando su anillo de compromiso

- Pues créelo, porque es muy cierto – Quinn le aseguro a su chica antes de besar sus labios – vas a ser mi esposa – sentencio recostando nuevamente su cabeza sobre la almohada

- Voy ser la señora Stevens – la morena anuncio con un tono entusiasta – Rachel Stevens, me gusta cómo suena – susurro mientras acercaba su rostro al de su rubia y atrapaba los labios de esta en un beso apasionado

Quinn rodo sobre la cama dejando a Rachel bajo de su cuerpo, el deseo que emanaban la una por la otra era embriagador, tanto, que solo les bastaba con un beso, una caricia o una simple mirada, para que su excitación se elevara hasta la cúspide más alta de la pasión.

- Carajos – Quinn se quejo rompiendo el beso cuando escucho su celular repicar con fuerza

- No te atrevas atender – Rachel le advirtió a la rubia, aferrándose al cuerpo de esta impidiendo que se moviera

- Tengo que atender, puede ser importante – la rubia argumento dándole una mirada de disculpa

- Rachel resoplo con molestia – de acuerdo – acepto no muy contenta y libero a Quinn de su agarre – pero luego vas a tener que compasarme con mucho sexo

- No tengo objeción respecto a eso – Quinn acepto con una flamante sonrisa – Stevens – dijo atendiendo la llamada, entonces espero que la persona al otro lado de la línea hablar – ¿Como?, ¿Cuando? – Pregunto asombrada – no, no, iré enseguida, gracias – cerro la llamada y miro a Rachel, quien la miraba de manera curiosa – era la secretaria de Analise, llamaba para avisarme que liberaran a Noah

- Rachel abrió sus ojos evidentemente sorprendida – ¿En serio?, ¿Como es posible? – pregunto algo confundida

- Sinceramente no lo se – la rubia respondió evidentemente emocionada – Rachel en verdad lo siento pero…

- Tienes que irte – Rachel dijo adivinando lo que su novia estaba a punto de decirle

- Lo siento mucho, de verdad – Quinn volvió a disculparse bastante apenada

- Esta bien cielo, entiendo que debas ir – la morena dijo haciéndole ver a su chica que nadie no estaba molestas – de todas maneras, yo también debo irme

- ¿Te gustaría ir a cenar hoy? – La rubia quiso saber, y entonces vio como Rachel torcía levemente sus labios – ¿Qué pasa?

- Rachel tomo un poco de aire – Quinn, se que estamos juntas otra vez, y que vamos a casarnos – dijo mostrándole el anillo que llevaba en su mano izquierda – pero, creo que deberíamos seguir separadas

- ¿QUE? – Quinn grito histérica por lo que acababa de escuchar

- Bueno, no separadas literalmente, solo ante los demás deberíamos seguir separadas – la morena se explico su idea

- ¿Por qué deberíamos hacer eso?

- Porque es menos peligroso de esa manera

- Rachel...

- Ya se que me juraste que nada va a pasarte, pero me sentiría mas segura si mantenemos nuestro compromiso solo entre nosotras

- ¿Por cuanto tiempo lo vamos a mantener oculto?

- El tiempo que sea necesario

- Así que va a ser a largo plazo

- Oh por favor Quinn, no hagas un drama – Rachel pidió comenzando a perder la paciencia

- No estoy haciendo un drama – Quinn se defendió de aquella acusación y entonces vio como su novia le daba una mirada sarcástica – de acuerdo, estoy haciendo un drama – finalmente acepto – pero lo hago, porque me parece tonto que llevemos una relación oculta, como si fueras un par de fugitivas

- Es solo por la tu seguridad Quinn…

- Rachel por favor – la rubia refunfuño con un tono cansado – en que idioma quieres que te diga que nada va a pasarme

- Tú podrás decir misa, pero yo no pienso correr ningún tipo de riesgo – Rachel sentencio con un tono firme y seguro – y si no te parece lo que te propongo, entonces creo que deberíamos dejarlo esta aquí

- ¿Dejarlo hasta aquí?, ¿eso que demonios significa? – Quinn exigió saber comenzando a enfadarse – espera un segundo, ¿estas terminando nuevamente conmigo? – pregunto cuando entendió lo que Rachel quiso decir

- Si, eso exactamente lo que estoy haciendo – La morena confirmo mientras se incorporaba de la cama y comenzaba a vestirse

- No voy a permitir que termines conmigo…

- ¿Y que harás al respecto?

- Quinn se quedo pensativa durante unos segundos – pues, yo termino contigo – le hizo saber a la morena

- Bien por mi – Rachel acepto muy gustosa terminando de vestirse para luego abandonar la habitación

Cuando Nelly ingreso en la mansión Fabray por la puerta del jardín, lo último que se esperaba, era que se encontrar a Ashley caminando de una lado a otro por la cocina. A esa hora la joven Fabray, ya debería estar en clases, y no ahí, caminando de un lado a otro mientras mascullaba cosas en un tono bastante bajo.

- Señorita Ashley – Nelly exclamo consiguiendo que la joven rubia detuviera su andar – ¿Por qué no esta en la escuela?

- ¿Por qué no estoy en la escuela? – Ashley pregunto de forma pensativa – a ver, porqué será... ah si, ya recordé, por que tu no pasaste la noche en casa y yo estaba muriéndome de los nervios

- ¿Qué?

- Pase toda la noche en vela preocupada por ti y por Rachel

- ¿La señorita Rachel tampoco paso la noche en casa? – Nelly pregunto algo desconcertada

- Así es – la joven Fabray confirmo

- ¿Ha intentado llamar a su hermana al celular?

- Si, y no me responde

- Pues, eso si que es preocupante… déjeme…

- No Nelly – Ashley dijo impidiendo que el ama de llaves se marchara – tu no vas a ningún lado hasta que no me digas ¿Dónde pasaste la noche?

- Discúlpeme señorita Ashley, no sabia que nos habíamos casado – Nelly comento con cierto sarcasmo

- Eso no fue gracioso Nelly… en verdad estaba preocupada, tanto que llame a la policía, al el F.B.I, e incluso llame a la morgue

- ¿Llamo a la morgue?

- Si lo hice, y me dijeron que no estabas ahí, pero que llamara luego por si llegabas

- De acuerdo, eso fue raro

- Si, lo mismo pensé yo – la adolescente concordó con la mujer mayor – ¿y bien?

- ¿Bien que? – Nelly pregunto intentando hacerse la desentendida, aunque sabia muy bien que eso de nada le serviría, porque una vez que Ashley Fabray se proponía saber algo, lo conseguía, de una forma u otra. Así que suspiro resignada, y decidió revelar donde había pasado la noche – de acuerdo, pase la noche en casa de Lauren

- Ashley de pronto sintió una ligera opresión en su pecho – ah, de acuerdo, ya entiendo – dijo algo incomoda – yo voy a mi habitación – anuncio dirigiéndose hacia la puerta

- Señorita Ashley, ¿se encuentra bien?

- Si Nelly, estoy… solo voy a – sin terminar de responder la adolescente finalmente abandono la cocina

Lauren terminaba de maquillarse cuando escucho el timbre de la puerta resonar con auge, miro su reloj y frunció levemente su ceño, al parecer Sara había llegado un poco más temprano de lo esperado. Después de su improvisada y tórrida reunión el día anterior, la castaña la había llamado para pedirle que se vieran nuevamente esa mañana, para tomar un café y platicar un poco como gente civilizada. No sabía muy bien cuales eran las intenciones de Sara al invitarla a salir, pero no quiso rechazarla ya que necesitaba distraerse un poco, mientras buscaba la manera de enderezar su vida profesional.

- Un momento – Lauren pidió mientras se dirigía hacia la puerta – Dios mujer, que pesada eres mujer – refunfuño abriendo la puerta, pero se quedo helada al ver que la persona al otro lado de la puerta no era Sara sino Kimberley, quien le regalo una sonrisa sínica

- Sabes, en esta vida me han llamado de muchas formas, pero nunca "pesada" – Kim dijo entrando a la vivienda de la rubia sin esperar a que esta la invitara

- ¿Qué quieres Kim? – Lauren pregunto cerrando la puerta y girándose para ver a la recién llegada

- ¿Qué quiero? – Kim se pregunto a si misma mientras colocaba su dedo índice sobre su mentón – bueno, quiero muchas cosas – respondió con un tono analítico – pero en este momento quiero saber, ¿Por qué Quinn Stevens sigue con vida?... te di una orden, una orden que no has cumplido

- Y no pienso cumplir Kim – Lauren le aseguro con un tono firme – no voy a matar Quinn Stevens

- Oh si lo harás, o de lo contrario yo hare una llamada que te pondrá en un gran aprieto – Kim amenazo a la rubia con un tono severo

- Llama a quien te plazca Kim, a la policía, a la interpol, al F.B.I, incluso puedes llamar al mismísimo presidente de la nación, pero no voy a cambiar de parecer – Lauren dijo sin dar su brazo a torcer

- Así que no tienes miedo de mis amenazas… valiente, muy valiente y bastante estúpido… dime pequeña Lauren, ¿crees que soy el tipo de persona que amenaza por amenazar?

- Se muy bien que tipo de persona eres Kimberley Mars, pero no tengo miedo de ti…

- Bien, entonces me veré en la penosa obligación de llamar a…

- ¿La policía? – Lauren pregunto prediciendo con lo que la castaña iba a amenazarla – adelante, enfrentare lo que tenga que enfrentar

- Si, enfrentaras lo que tengas que enfrentar… ya me imagino los titulares cuando te hayan arrestado y levanto cargos por plantar drogas en la casa de tu ex novio, creo que la cereza del pastel será tu larga lista de mentiras… ¿Qué va a decir tu madre acerca de eso? – Kim pregunto y sonrió complacida al ver como el semblante firme de Lauren cambiaba a uno de terror puro – oh, eso si te asusta, ¿cierto?, que tu querida madre se entere de la calaña de hija que tiene… sabes, porque esperar… como es obvio que no vas hacer lo que te ordene, pues, llamare ahora mismo al abogado de Kevin, estará fascinado con lo que voy a decirle – dijo mientras sacaba su celular del bolsillo de su chaqueta y le daba al marcado rápido – esta repicando, que rápida es la red

- Cierra esa llamada Kimberley – Lauren le advirtió apretando su mandíbula con fuerza

- Descuida, solo tardare un par de minutos – Kim le dijo con un poco de sarcasmo

- Ryan Mcphillis – dijo una voz masculina al otro lado de la línea

- Esta bien, esta bien – Lauren dijo cuando vio que Kim estaba apunto de hablar – hare lo que me pides de acuerdo – finalmente cedió

- Kim sonrió complacida al ver que había conseguido doblegar a la rubia – lo siento, numero equivocado – dijo cerrando la llamada – me alegro de ver que hemos llegado a un acuerdo pequeña rubia… ahora, quiero a Stevens muerta cuanto antes, y cuando digo cuanto antes, me refiero a una brevedad de tiempo muy corto y cuando digo una brevedad de tiempo muy corto quiero decir hoy mismo

- ¿Qué? – Lauren pregunto sorprendida – lo que pides es imposible Kim, ¿Cómo se supone que voy hacerlo?

- Kimberley abrió su bolso y saco una nueve milímetro del interior de este – con esto – dijo tendiéndole el arma a la rubia – y procura hacer un buen trabajo, no quiero ningún error

- Kim, yo nunca antes he disparado un arma – la rubia le hizo saber mirando durativamente el arma que Kimberley le ofrecía

- No requiere de mucha ciencia… es como una cámara de foto, solo apuntas y disparas – la castaña le aseguro colocando el arma en manos de la rubia – pero si llegado el momento sientes que no puedes tirar del gatillo – volvió a buscar en el interior de su bolso – entonces puedes utilizar un método algo mas silencioso – informo mientras le ofrecía una elegante navaja automática Browning 338

- Lauren miro el arma que tenia en su mano derecha, luego miro la navaja que Kim le ofrecía – ¿Por qué quieres a Stevens muerta Kim? – quiso saber

- Digamos que Stevens tiene una cuenta pendiente conmigo y ya es hora de que esa cuenta sea saldada – Kim dijo como única explicación

- Tiene que ser una cuenta muy importante para que tenga que pagarla con su vida

- Si Lauren, es una cuenta muy importante – la castaña aseguro con un tono lleno de rencor – avísame cuando hayas cumplido con el encargo

- "Cumplido con el encargo", que ridiculez pensó Lauren, como si aquello se tratara de ir al supermercado a comprar un cartón de leche – maldita sea – se quejo sin poderse creer que estuviera atrapada en aquel espantoso lio

Quinn se encontraba a las afuera de la prisión "Rikers Island" a la espera de su mejor amigo, quien después de tres largos y duros meses, por fin salía en libertad, aun no sabia como eso había podido ser posible, pero eso no le importaba mucho, lo único que le importaba era que Noah estaría libre. Y ahora a ella le tocaba la parte más difícil, la cual consistía en tener que decirle al moreno, que iba a ser padre.

- Rubia – Quinn salió de sus pensamientos cuando escucho a su mejor amigo llamándola, busco al joven con su mirada y sonrió grandemente cuando lo vio acercarse acompañado de Analise – Noah – dijo abriendo sus brazos para recibir entre ellos al moreno – no sabes lo feliz y aliviada que estoy de verte fuera de esa prisión

- No más que yo – Noah aseguro abrazando con fuerza a su mejor amiga

- ¿Cómo lo consiguió? – Quinn le pregunto a Analise una vez que su mejor amigo la soltó

- Por increíble que parezca, conseguí demostrar la inocencia del señor Puckerman – Analise aseguro con una sonrisa triunfante

- Ya, ¿pero como lo hizo? – Quinn quiso saber, sintiendo bastante curiosidad

- Uno de mis pasantes consiguió rastrear el código de área del servidor que se utilizo para la transferencia del dinero y descubrimos que el capital se transfirió a través de un servidor proxy bien manipulado – la abogada les explico

- ¿Manipulado? – tanto Noah como Quinn preguntaron al mismo tiempo

- Si, manipulado – Analise confirmo – es bien sabido que los servidores proxy se sitúan entre un programa del cliente (típicamente un navegador) y un servidor externo (típicamente otro servidor web) para filtrar peticiones y compartir conexiones – les explicaba a ambos jóvenes – bien, el servidor que se utilizo para transferir el dinero fue un servidor proxy que sirvió como intermediario entre la red del banco y el usuario del señor Puckerman, pero en una revisión mas detallada y precisa, se comprobó el servido utilizado no se encuentra ligado al señor Puckerman, de ninguna forma posible

- Vaya, casi fue un robo perfecto – Noah dijo admirando la ejecución precisa del plan

- Usted mismo lo ha dicho señor Puckerman… casi fue perfecto, aunque por suerte para usted no lo fue, porque de lo contrario en estos momento seguiría encerrado… bien, ahora si me disculpan, tengo otros clientes que atender… llámenme si en algún momento necesitan representación legal

- Vamos Noah, te llevare a tu casa – Quinn le pidió a su mejor amigo mientras veía a la abogada marcharse

- No rubia, no quiero ir a mi casa aun – Noah se negó de inmediato – vamos a un bar… necesito un trago

- ¿Es un chiste? – la rubia cuestiono algo sorprendida

- Me pase tres meses encerrado en una prisión de máxima seguridad… así que lo mas deseo en este momento es tomarme un buen whisky escocés…

- De acuerdo Noah, vayamos por ese trago entonces

Lauren miraba detenidamente el arma y la navaja que Kimberley le había entregado. No podía creer que estuviera atrapada en aquella difícil situación, en sus manos tenía el poder de elegir entre dos opciones, ¿matar a Quinn Stevens o enfrentar las consecuencias de sus errores cometidos?... Ella no quería convertirse en una asesina, pero la sola idea de ir a parar a una prisión y ser rechazada por su madre, la paralizaba de miedo. Soltó un sonoro y pesado suspiro. Escucho el timbre de la puerta, frunció el entrecejo, al ser consciente de que no esperaba a nadie, después de la inesperada visita de Kim, había llamado a Sara para cancelar su cita. Guardo el arma y la navaja en el primer cajón de la mesita del teléfono, y fue abrir la puerta, y entonces se encontró con Rachel.

- Vaya, al menos podría intentar disimular lo mucho que te desagrada verme – Rachel se quejo cuando vio que la rubia suspiraba con amargura

- ¿Qué haces aquí Rachel? – Lauren pregunto de forma tajante

- ¿Puedo pasar? – La morena inquirió con cierto nerviosismo y entonces su ex novia se hizo a un lado permitiéndole el paso – gracias – agradeció con una cordial sonrisa mientras se adentraba al interior de la vivienda – vaya, linda casa, ¿La decoraste tu o le pagaste a un profesional?

- No creo que hayas venido hasta aquí para hablar sobre la decoración de mi casa Rachel, así que ten la amabilidad de decirme, ¿Qué haces aquí?

- Vine porque quería saber si estabas bien

- Vaya, veo que la culpa por haberme dejado sin trabajo te esta carcomiendo – Lauren se burlo con un tono bastante sarcástico

- Lauren…

- Estoy bien Rachel… así que ya puedes irte

- De acuerdo, entiendo que estés enojada, pero…

- ¿Pero que?

- Pero somos amigas…

- No, no lo somos, hace mucho tiempo que tú y yo dejamos de ser amigas

- Podemos volver a serlo Lauren…

- ¿Por qué insistes tanto?

- Porque me importas, aunque en estos momentos pienses lo contrario, yo me preocupo por ti

- Si lo que dices fuera cierto, no me habrías quitado la presidencia de la fundación

- Lo que hice, no lo hice con intenciones de lastimarte, es solo que esa fundación significa mucho para mi y lastimosamente tu estabas en medio y yo tuve que...

- Quitarme del medio – Lauren completo con bastante enfado

- En verdad lo siento – Rachel se disculpo sintiéndose de pronto algo avergonzada por lo sucedido

- Lauren miro durante unos segundos a su ex novia, quien lucia bastante arrepentida, tomo un poco de aire antes de hablar – Rachel, voy hacerte una pregunta y quiero que me contestes con total sinceridad – solicito de forma sutil – ¿Qué sentiste la otra noche cuando te bese?

- Rachel durante unos segundos se quedo descolocada ante la pregunta hecha por la rubia – el beso que me diste estuvo… bien – respondió intentando no sonar cruel

- Así que no sentiste nada – la rubia afirmo bastante decepcionada y un poco molesta – si no tienes sentimientos por mí, ¿Por qué demonios aceptaste ir a una cita conmigo? – Vio como Rachel bajaba su mirada al suelo – oh ya entiendo, solo estabas espiándome para saber como sacarme del medio… Por Dios, eres increíble

- Lauren, nosotras tuvimos algo bonito, que fue inocente, puro y especial, pero ya fue, ahora…

- Ahora tú amas a otra persona; ¿cierto? – Lauren adivino y soltó una pequeña risa amarga

- Iba a decir que ahora ambas tenemos intereses diferentes – la morena dijo intentando convencer a su ex novia de que su falta de interés hacia ella, no tenia nada que ver con la presencia de cierta rubia

- Rachel, deja tratarme como si fuera una idiota… soy rubia, pero no estúpida, se que aun estas enamorada de Quinn Stevens, al menos ten la decencia de admitirlo…

- De acuerdo, lo admito… sigo amando a Quinn, y esa es la verdadera razón por la cual no puedo ni quiero estar contigo

- Lauren contrajo su mandíbula en un intento por apaciguar la rabia que estaba sintiendo – vete Rachel – le exigió a la morena mientras le daba una mirada furiosa

- Lauren…

- Solo vete Rachel – la rubia volvió a exigirle pero esta vez con un tono mas severo y busco…

Después de un largo recorrido, se encontraban sentados frente a la barra de un lujoso bar, Quinn escuchaba atentamente como su mejor amigo le relataba como había sido su experiencia dentro de la prisión, a conforme escucha cada palabra, la rubia no podía dejar de pensar que Noah, no la había tenido fácil, porque para nadie es un secreto que las prisiones suelen ser bastante duras, y para un joven que estaba acostumbrado a una vida de lujos y comodidades, estar encerrado en prisión podría significar una muerte lenta y dolorosa.

- ¿Te golpearon? – Quinn pregunto horrorizada cuando su mejor amigo confeso ese detalle – ¿Por que nunca supe de eso?

- Noah soltó un pequeño resoplido – porque le pedí a Analise que no te dijera nada – respondió antes de darle un sorbo a su vaso de whisky

- ¿Por qué?

- Porque no quería que te preocuparas

- Noah…

- Ya tenías suficientes estrés con la partida de Rachel y yo no quería ser una carga para ti – el moreno se justifico intentando que su mejor amiga comprendiera el porque de su decisión

- Eres mi mejor amigo Noah, así que estoy en todo mi derecho de saber lo que pasa o no contigo – Quinn le reclamo molesta – así que no tienes ningún derecho a excluirme u ocultarme nada

- Lo se Quinn, y lo siento de verdad…

- Al escuchar las disculpas de su mejor amigo Quinn tuvo un fuerte golpe en su consciencia, ya que recordó que ella también le había ocultado información importante al moreno – no Noah, no te disculpes – le pidió – estoy siendo hipócrita, porque yo no tengo derecho a reclamarte

- ¿Por qué dices eso?

- Porque yo también te he omitido información

- ¿Qué información?

- Ayer en la noche conseguir dar con Akita – la rubia confeso – bueno más bien ella me consiguió a mí

- Noah durante unos segundos se quedo descolocado – pero eso esta bien, no importa que no me lo hayas dicho, porque con que la hayas entregado a la policía es mas que suficiente – disculpo a su mejor amiga – ¿Por qué la entregaste a la policía?

- No…

- ¿No?

- Ella no fue quien se robo el dinero Noah…

- ¿Pero qué estas diciendo Quinn?, esa loca fue quien se llevo el dinero y me incrimino…

- No, no lo hizo

- ¿Por qué estas tan segura de eso?

- Porque ella me lo dijo

- ¿Y le vas a creer?… Quinn esa mujer me secuestro e intento matarte, nada de lo que diga es confiable

- Se que te es difícil de creer Noah, pero Akita quiere matarme, no arruinarme

- No puedo creer lo que estoy escuchado – Noah dijo visiblemente enfadado por la actitud que su mejor amiga estaba teniendo

- Noah, el robo de nuestro dinero es secundario

- ¿Secundario? – el moreno pregunto casi horrorizado por lo que acababa de escuchar

- Quinn tomo un gran sorbo de su whisky antes de hablar – Akita tiene tres meses de embarazo – soltó tan rápido como pudo

Noah sintió como su corazón se aceleraba y su respiración se cortaba, estaba pálido como la muerte misma, no podía creer lo que acababa de escuchar, por lo que sin proferir ni una sola palabra, se levanto de su asiento y abandono el bar. Quinn no dudo en seguir a su mejor amigo.

- Noah espera por favor – la rubia le pidió una vez que se encontraron fuera del bar – se que estas impresionado, pero…

- Impresionado – Noah se quejo girándose para enfrentar a su mejor amiga – mas bien estoy molesto… tuve cuidado, mucho cuidado, siempre use protección…

- El preservativo no siempre es efectivo Noah

- No necesito que me des clases de educación sexual Quinn

- ¿Qué necesitas entonces?

- Necesito estar solo, tengo que poner en orden mis ideas

- Claro, tomate el tiempo que sea necesario – Quinn dijo apoyando a su mejor amigo, para luego darle un fuerte abrazo – búscame cuando estés listo, por favor – le pidió mientras lo libera de su caluroso abrazo, entonces vio como en un absoluto silencio Noah se marchaba

Eric se encontraba en su auto vigilando el puesto de estacionamiento del gerente bancario con el cual Russell se había reunido días atrás, la orden dada por el empresario había sido clara y precisa, "trae a ese infeliz bastardo ante mí". No era la primera vez que recibía una orden de ese tipo, por lo que seria nada difícil llevar acabo dicha tarea no.

- Aquí vamos – Eric se dijo a si misma cuando vio al gerente se dirigía a su vehículo – Marshall Carisi – llamo al hombre cuando este se encontraba a punto de subir a su auto

- ¿Si? – Pregunto el señor Carisi girándose para ver a la persona que lo había llamado – oh, señor Connor, ¿en que puedo ayudarlo? – inquirió al reconocer al joven

- Tengo un mensaje del señor Fabray – Connor le hizo saber al hombre

- ¿Cuál mensaje?

- Eric no respondió la pregunta hecha por el señor Carisi, simplemente le dio un certero golpe en la cara del hombre y vio como este cayo al suelo inconsciente – lo siento – se disculpo en un susurro

Rachel miraba detenidamente el anillo de compromiso que Quinn le había dado esa misma mañana antes de su estúpida e infantil discusión, aun no podía creer que después de la maravillosa noche que habían pasado, terminaron peleándose como dos niñas malcriadas, casi sintió ganas de reír por lo sucedido. De pronto un par de suaves toques en la puerta de su habitación la sacaron de sus pensamientos.

- Adelante – la morena autorizo – oh Nelly, no te había visto en todo el día – dijo cuando vio al ama de llaves entrar en su habitación – ¿todo bien Nelly? – pregunto cuando noto el semblante serio que tenia la mujer mayor

- Dígamelo usted – Nelly respondió de manera tajante

- De acuerdo Nelly, entiendo, estas enfada por lo sucedido con Lauren…

- Me aseguro que no tenía intenciones de lastimar a mi hija

- Nelly…

- Me mintió señorita Rachel, me miro a la cara y me mintió

- Lo se, se que te mentí y lo siento, pero…

- ¿Pero que?…

- Pero necesitaba recuperar la presidencia de la fundación – Rachel respondió de forma sincera, aun cuando sabia que esa respuesta iba a dejarla muy mal ante el ama de llaves

- ¿Y tanto era su deseo que no le importo dañar a mi hija?

- En verdad lo siento

- No es conmigo con quien tiene que disculparse señorita Rachel

- Lo se, e intente disculparme con Lauren, pero ella no acepto mis disculpas

- No puede culparla por eso, ¿cierto?

- No, supongo que no

- Tengo que seguir con mis labores – Nelly le hizo saber y entonces fijo su mirada en el anillo de compromiso que la morena llevaba en su mano izquierda – por cierto, lindo anillo – dijo con un tono sutil para luego abandonar la habitación

Rachel contrajo su mandíbula con fuerza, se sentía herida por las palabras de Nelly, pero no podía culpar al ama de llaves por estar molesta, al fin de cuentas, Lauren era su hija y ella había lastimado a la rubia, no intencionalmente, pero lo había hecho.

- ¿Ahora que? – Rachel se quejo cuando escucho varios golpes en las puertas de su balcón – porque no me sorprende verte ahí parada – dijo cuando se encontró a Quinn parada fuera de su balcón, entonces vio como la rubia con un gesto de sus manos le pedía que abriera las puertas – sabes, aun no entiendo como logras entrar aquí sin que el equipo de seguridad te vea

- Que te puedo decir, me muevo de manera sigilosa – Quinn aseguro ingresando en la habitación – ya sabes que soy como el viento

- Como el viento, eh – Rachel dijo inquisitivamente mientras le daba una mirada traviesa

- No me vayas a pisar, por favor – la rubia pidió cuando noto las intenciones de su chica

- ¿Qué haces aquí Quinn?

- Tenemos que hablar – Quinn anuncio de manera firme pero sutil

- Si, ya se que tenemos que hablar, pero pudiste pedirme que nos reuniéramos en otro lado, no era necesario que vinieras hasta aquí… ya sabes que es muy peligroso

- Se que es peligroso, pero no suelo pensar con claridad cuando se trata de ti

- Oh, eso es tierno – Rachel dijo un tanto sonrojada por aquellas palabras

- ¿En serio?, ¿no crees que es tonto? – la rubia pregunto mientras tomaba a su chica de la cintura y la atraía contra su cuerpo

- Si creyera que es tonto, te diría que es tonto – la morena aseguro pasando sus brazos alrededor del cuello de la rubia – sabes que no voy a cambiar de parecer ¿cierto?... sigo pensando que lo mejor es mantener nuestra reconciliación en secreto

- Si lo se – Quinn acepto dándose por vencida la postura de la morena

- ¿Y estas de acuerdo con mi decisión? – Rachel quiso saber sintiendo cierta desconfianza

- Si, estoy de acuerdo

- ¿Lo estas?

- Se que esta mañana me porte como una completa idiota, pero la verdad es que tengo miedo de perderte nuevamente Rachel, durante tres meses tuve que vivir mi vida sin ti y no me gusto, no me gusto para nada – Quinn se atrevió a confesar con cierto pánico en su voz

- Se que tienes miedo Quinn, pero yo también tengo miedo de que algo malo te pase, jamás podría seguir viviendo si algo malo te llegara a pasar y es por eso que necesitamos mantener nuestra relación en secreto, vamos arriesgarnos, pero vamos arriesgarnos con precaución, ¿te parece?

- De acuerdo, haremos las cosas a tu manera

- ¿En serio?

- ¿Por qué te sorprende tanto que acepte tus términos y condiciones?

- Porque tú Quinn Stevens, eres la persona más obstinada que conozco y no te gusta dar tú brazo a torcer

- Si, lo que dices es cierto, no me gusta dar mi brazo a torcer, pero también es cierto que haría cualquier cosa por ti, incluso tragarme mi orgullo

- Rachel sonrió bobamente al escuchar la declaración de su novia, ahí estaba la mujer de la cual se había enamorado – te amo Quinn – le susurro con un tono dulce y amoroso

- Yo también te amo Rachel – la rubia le respondió con una enorme sonrisa

Rachel se abalanzo sobre los labios de la rubia, entonces comenzó un beso intenso y apasionado. Quinn apretó las caderas de la morena con fuerza, provocando que esta soltara un ligero gemido. El beso se fue haciendo cada vez más profundo y demandaba más.

- Te voy hacer el amor Quinn – la morena declaro bastante excitada mientras llevaba lentamente a la rubia hasta su cama

- ¿Lo harás? – Quinn pregunto entre sorprendida y excitada

- Si lo hare – Rachel confirmo comenzando a desabotonar la camisa de su novia, disfrutando de la mirada excitada que esta tenía

Rachel dejo caer la camisa por los brazos de Quinn, y acaricio con sutileza sus marcados abdominales, luego la sentó al borde de la cama y comenzando a besar con devoción aquellos abdominales que tanto amaba, mientras iba desabrochando su pantalón. Quinn arqueó su espalda hacía atrás ante las caricias recibidas por parte de la morena y vio como esta retiro su pantalón con una rapidez única, dejándola así en ropa interior.

Una vez que la rubia se encontraba en ropa interior, Rachel se incorporo y de una manera muy sensual comenzó a desvestirse ante la atenta mirada de Quinn, la forma en como la morena se iba deshaciendo de sus prendas era tan sensual, que hizo trajo como consecuencia que la excitación de cierta rubia se elevara hasta lo más alto.

- No señorita Stevens – Rachel detuvo a su novia cuando esta la tomo por la cintura e intento tumbarla sobre la cama – esta vez yo estoy a cargo – le hizo saber con determinación

- Me encanta cuando juegas a ser la activa – Quinn susurro con un tono juguetón

- ¿Cuando juego a ser la activa? – La morena inquirió enarcando su ceja derecha – ¿eso que significa?

- Oh, vamos cielo, sabes muy bien que en esta relación yo soy la activa

- Así que eres la activa – Rachel dijo de manera analítica – bueno, ya que tu eres la activa, entonces yo seré la mala – puntualizo alejándose de la rubia

- ¿Qué?... espera Rachel, no pensaras dejar esto así, ¿cierto? – Quinn pregunto visiblemente preocupada – porque si lo haces, entonces estarías siendo muy mala

- Ese es mi punto a probar cariño – la morena afirmo con una sonrisa maquiavélica – eres una mujer activa, estoy segura de podrás arreglártelas sola

- De acuerdo, de acuerdo, me pase de tonta al decir lo que dije – la rubia se disculpo – ¿podrías por favor, reconsiderar tu decisión?

- ¿Prometes no volver a decir semejante sandez nunca más?

- Quinn levanto su mano derecha – lo prometo – acepto rápidamente

- Mira, ¿Quién esta siendo sumisa ahora? – Rachel se burlo de manera descara

- Quinn se incorporo de un salto y con un ágil movimiento llego hasta su novia – no juegues conmigo Rachel – le advirtió dejando caer sus labios en el cuello de esta

- Rachel con una firmeza absoluta arrojo a la rubia sobre la cama – yo no juego Quinn, yo actuó – le hizo saber mientras se sentaba ahorcadas sobre su regazo

Sus labios volvieron a encontrarse en un beso apasionado, las manos de Rachel subieron por los costados de Quinn hasta su espalda y con un ágil movimiento desabrocho el sujetador de esta, en cuestiones de segundos la prenda salió volando y cayó en algún punto de la habitación.

- Dios, Rachel – Quinn susurro de manera ahogada cuando la morena comenzó a masajear sus senos con firmeza

Los labios de Rachel fueron bajando por el tonificado cuerpo de su novia, y se detuvo a la altura del abdomen de esta, donde se entretuvo besando aquellos marcados abdominales, luego siguió su descenso hasta llegar al borde de las bragas de encaje de la rubia, quito la prenda despacio y centro sus besos en la parte interna de sus muslos.

Quinn cerró los ojos cuando sintió los labios de Rachel en la parte interna de sus muslos, y contuvo la respiración con fuerzas cuando la morena ataco sin compasión ni clemencia su zona íntima, muchas fueron las sensaciones que la sacudieron de arriba abajo y su excitación empezó a elevarse hasta lo más alto con cada movimiento que la ágil lengua de su novia realizaba en su interior, de pronto sintió como en su vientre comenzaba a formarse una pequeña ola de placer, la cual era la señal mas clara, de que su orgasmo se avecinaba, apretó las sabanas con fuerzas en un intento de aguantar un poco más, pero fue inútil, porque una intensa explosión sacudió su cuerpo con tanta fuerza que la hizo soltar un sonoro grito que cubrió toda la habitación.

- Rachel subió nuevamente por el cuerpo de la rubia hasta encontrarse con los ojos de esta – Qué manera de gritar – se burlo con un tono juguetón

- ¿Qué… Que esperabas? – Quinn pregunto sin aliento

- Señorita Rachel – Nelly llamo desde el pasillo – ¿Esta todo bien ahí adentro?

- Rayos – la morena se quejo – eh… si Nelly… todo aquí esta bien – respondió rogando porque el ama de llaves no le diera por entrar a la habitación, ya que se habían olvidado de asegurar la puerta

- ¿Segura?, porque escuche un grito

- Si Nelly, no te preocupes, ese grito fue… porque estoy viendo una película de terror – Rachel argumento y vio como Quinn empezaba a reírse, por lo que rápidamente coloco una de sus manos sobre la boca de su novia – basta, o va a descubrirnos – reprendió en un susurro a la rubia mientras le daba una mirada seria

- Ese grito no sonó de terror – el ama de llaves afirmo

- Quinn, basta – Rachel volvió a regañar a la rubia cuando la risa de esta se intensifico – es que era la parte… no te preocupes Nelly, todo esta bien

- Si usted lo dice – Nelly dijo aceptando con algo de dudas las excusas de la morena

- No es gracioso Quinn – la morena regaño a su novia, cuando vio que esta seguía riéndose – casi nos descubren… pudiste hacer menos ruido, sabes

- Oye, fue tu culpa…

- ¿Ahora resulta ser que es mi culpa?

- ¿Quieres que te recuerde lo que estabas haciéndome?

- Porque mejor no me muestras lo que te estaba haciendo – Rachel le propuso a la rubia con una sonrisa lujuriosa

- Si es lo que tanto deseas – entonces de un brusco movimiento Quinn coloco a la morena debajo de su cuerpo

Las risas divertidas por parte de ambas resonaron entre las cuatro paredes de la habitación, se miraron fijamente, pero ninguna quiso decir palabra alguna, solo se sonrieron con ternura antes de conectar sus labios en un beso apasionado.

Rachel sintió como los labios de Quinn bajaban de su cuello a sus pechos, los cuales se dedico a besar con vehemencia mientras su mano derecha descendía hacia su abdomen, después pasaba a su vientre, y finalmente llegaba a su zona íntima. Sabiendo muy bien lo que se avecinaba, la morena cerró los ojos y se sintió morir cuando su novia sin previo aviso introdujo dos dedos en su intimidad y de manera firme comenzaba a embestirla, lo que trajo como consecuencia que inconscientemente comenzara a soltar sonoros jadeos.

Quinn ama cada uno de los incoherentes sonidos que su novia soltaba a diestra y siniestra, por lo que aumento el ritmo de sus embestidas solo con la firme intención de conseguir más de esos jadeos, sintió como Rachel se aferraba a su espalda mientras con su boca dejaba varias marcas sobre su cuello. Sus cuerpos brillaban por el sudor, y el ambiente estaba empañado por el aroma que ambas desprendían.

- Estoy cerca – Rachel anuncio con voz ronca y entonces sintió como la rubia empujaba con más fuerza en su interior – joder – murmuró cerrando sus ojos – ya casi… casi – apretó sus labios duramente para evitar gritar mientras que un poderoso orgasmo golpeaba con fuerzas su cuerpo

- Quinn se dejó caer aun lado de la morena, y sintió como los latidos de su corazón se iban calmando de manera lenta – espero que Nelly no regrese – dijo en forma de broma soltando una carcajada divertida

- No vendrá, porque a diferencia de ti, yo se mantener un perfil bajo cuando es necesario – Rachel le hizo saber de forma orgullosa

- Señorita Rachel – Nelly llamo desde afuera – ¿todo esta bien ahí adentro?

- Quinn no pudo evitar reírse al escuchar la voz del ama de llaves – si, un perfil bajo – se burlo de su novia

- Si Nelly, todo esta bien, sigo viendo la misma película – la morena respondió algo avergonzada

- ¿Segura que la película que ve es de terror?, porque podría jurar que esta vez escuche fuertes jadeos – el ama de llaves comento consiguiendo que Rachel se sintiera mas avergonzada aun y Quinn siguiera riéndose divertida

Noah entro en su casa y aspiro profundamente, por fin estaba en su hogar después de tres largos meses de ausencia, dio una mirada a su alrededor y contemplo que todo lucia exactamente igual a como lo había dejado, pero el lo sentía diferente, quizás nunca llegara admitirlo en voz alta, pero su estadía en aquella prisión de máxima seguridad lo había marcado de una forma significativa, tanto que prefería primero morir, antes que volver a ese lugar o a uno parecido. Deja sus llaves sobre el buro que estaba cerca de la puerta y se dirigió hacia la cocina, abrió la nevera y sonrió con amargura al ver que esta se encontraba totalmente vacía.

- Necesito ir de compras – el moreno susurro para si mismo mientras cerraba nuevamente la nevera – pero que carajos – se quejo se encontró se dio vuelta y se encontró de frente con Akita – ¿Qué demonios haces tu aquí?

- He estado esperándote – Akita le respondió acercándose al moreno, pero este retrocedió un par de pasos – ¿me tienes miedo?

- No – Noah aseguro, pero su nerviosismo decía todo lo contrario – ¿Cómo sabias que iba a regresar hoy?

- Se muchas cosas – la chica respondió con vierta vanidad, entonces vio como Noah permanecía en silencio esperando una respuesta mas concreta de su parte – sabía que ibas a ser liberado, porque fui yo quien le hizo llegar las pruebas de tu inocencia a tu abogada

- ¿Qué? – Puckerman cuestiono sin poderse creer lo que acababa de escuchar – ¿Por qué me ayudaste?

- Porque no podía dejar que el padre de mi hijo, pagara por un delito que no cometió – Akita confeso de manera sincera, aunque muy en el fondo sabio que Noah no iba a creerle

- Pero que considerada eres – Noah ataco sin ningún tipo de piedad

- No he escuchado que me hayas dicho gracias…

- No voy a darte las gracias… Mira Amelia o Akita, no se que esperas de mi, de verdad no lo se, pero de una vez te digo que – Noah guardo silencio durante unos segundos, cerro sus ojos y respiro profundamente – no estoy listo para ser padre

- ¿Y tu crees que yo si estoy lista para ser madre? – Akita inquirió algo molesta por las palabras de joven Puckerman – pues no lo estoy Noah… pero la única diferencia aquí, es que tú te puedes sacudir la responsabilidad porque eres hombre, mientras que yo por ser la mujer debo cargar con las consecuencias, ¿cierto?

- Oye, no me ataques, de acuerdo, porque nada de lo que esta pasando es mi culpa

- Claro, tienes razón, no es tu culpa, porque resulta ser que este bebe lo hice yo sola – Akita le dijo con bastante sarcasmo – mira Noah, si fuiste tan valiente para montarte sobre mi y embarazarme, también se valiente y asume la responsabilidad de tus actos

- ¿Asumir la responsabilidad?, ¿y que demonios se supone que debo hacer?, ¿casarme contigo?... si hago eso, ¿Cómo funcionarían las cosas entre nosotros?, ¿yo cuidare al bebe mientras tu armas un plan para matar a mi mejor amiga?

- Akita contrajo con fuerza su mandíbula – ya veo, Quinn siempre será tu prioridad, ¿cierto? – Dijo bastante dolida al ser consciente de que Noah nunca iba abandonar a su mejor amiga, ni siquiera al saber que iba a ser padre, su lealtad siempre iba estar dirigida a esa rubia que ella tanto odiaba – sabes Noah Puckerman, cuando pasen los años y mires atrás, vas a recordar este día y lo lamentaras mucho

- ¿Y eso por que?

- Porque te darás de cuenta, que haz rechazado algo que verdaderamente tuyo, por seguir los pasos de una persona que te sacara de su vida cuando tú ya no le sirvas para nada

- Quinn nunca me haría algo así

- Si lo hará, y cuando lo haga, tu te acordaras de mí

Eric llevo a rastra el cuerpo de Marshall Carisi hasta el interior de una bodega abandonada en el muelle de los Hampton. El gerente tenía sus manos atadas a su espalda y su boca estaba cubierta por un pedazo de cinta industrial, soltó un quejido cuando de manera brusca fue obligado a ponerse de rodillas, levanto su cabeza y vio como Russell Fabray se acercaba.

- Marshall, es bueno volver a verte – Russell saludo al gerente con un poco sarcasmo – quítale la cinta Eric, y escuchemos lo que tiene que decirnos el viejo Carisi – sin ningún tipo de sutileza Eric quito la cinta adhesiva que cubría la boca del gerente…

- Joder – el señor Carisi se quejo sintiendo un fuerte ardor sobre toda la piel alrededor de su boca – Russell, ¿Por qué haces esto?

- ¿Tu por que crees que hago esto?

- Escucha Russell, se que estas molesto, pero…

- Medio millón de dólares Carisi, te di medio millón de dólares para que despojaras a Quinn Stevens de su constructora, ¿y que haces tu?, le das un mes de plazo…

- Se que no hice lo acordado Russell, pero Stevens puso como garantía el 50% de las acciones de Warrens Corporaction para la obtención de un plazo, y esa fue una propuesta que no pudimos rechazar – el gerente explico – se que teníamos un trato, pero…

- Pero nada Carisi – Russell interrumpió al hombre con un tono brusco – cuando se hace un trato con Russell Fabray, dicho trato se cumple o de lo contrario, hay consecuencias

- Russell por favor, ten un poco de piedad conmigo, recuerda que somos amigos…

- Russell por favor – el empresario repitió saboreando cada una de aquellas palabras – me gusta cuando me suplican… casi me hace sentir compasión… pero como dije, casi… Eric, ya sabes que hacer – le indico al joven

- Russell por favor – Marshall volvió a suplicarle – tengo una familia que depende de mi

- Eso debiste pensarlo antes de incumplir mi orden, ahora se valiente y acepta las consecuencias de tu error – Russell le dijo sin la mas mínima compasión para luego marcharse sin mirar atrás

- ¿Sus últimas palabras señor Carisi? – Eric le pregunto al hombre mientras sacaba su arma y la presionaba contra la nuca de este

- Marshall cerró los ojos con fuerza – solo hazlo – pidió intentando mantenerse firme

Russell caminaba hacia su camioneta cuando escucho como cuatro disparos resonaron con fuerza, sonrió con satisfacción al saber que el traidor de Marshall Caris estaba muerto, un enemigo menos del cual preocuparse, ahora debía encargarse de Quinn, tenia que encontrar una manera de despojar a la rubia de todo lo que poseía, porque deseaba destruirla en todo el sentido de la palabra, quería que verla de rodillas y suplicando compasión, justo como lo había hecho Marshall minutos atrás.

- Si Paul, el caso de Noah esta cerrado, no hay nada de qué preocuparse – Quinn le aseguro a su albacea, mientras cerraba la puerta de su casa – ¿Cuándo te he mentido?

- ¿Desde la última vez? – Paul pregunto en broma

- Muy gracioso señor estirado – la rubia respondió de forma – hablamos luego Paul – se despidió del abogado y cerro la llamada

Quinn se despojo de su abrigo, había tenido una semana agotadora, por lo que en esos momentos lo único que deseaba era tomar un largo baño y relajarse con una copa de vino, caminaba hacia las escaleras pero se detuvo en seco al pie de las mismas cuando escucho un sutil clip a sus espaldas. Con una rapidez absoluta se hizo a un lado y consiguió esquivar el estridente disparo que segundos después hizo eco entre aquellas paredes.

- La rubia le hizo frente a la persona a sus espaldas, y enarco su ceja derecha cuando vio que esta se encontraba toda vestida de negro y un pasamontañas cubría su cara – vaya, vaya, vaya, parece que alguien decidió entrar sin invitación – comento estudiando de arriba abajo a su inesperada visita – déjame hacerte una advertencia, te metiste en la casa equivocada – sin previo aviso arrojo su celular contra su atacante alcanzando a golpearlo en la cara

El intruso al sentir el celular de la rubia estrellarse su rostro dejo caer el arma que llevaba en su mano derecha, y cubrió su cara con ambas manos, lo siguiente que sintió, fue como un cuerpo la embestía rudamente y la estrellaba estrepitosamente contra el suelo. Quinn dio un par de fuertes goles en la cara de su atacante para luego presionar fuertemente su antebrazo contra el cuello de este y entonces sin ningún tipo de dudas le arranco el pasamontañas.

- Tu – Quinn dijo algo sorprendida al ver que Lauren era la persona que se encontraba detrás de aquella mascara – sabia que no debía fiarme de ti – le hecho en cara a la otra rubia mientras ejercía mas presión sobre su cuello

Lauren sigilosamente rebusco en el bolsillo derecho de su jean, la navaja que Kim le había entregado horas atrás, la abrió con una rapidez absoluta y sin ningún tipo de dudas clavo la filosa hoja en el abdomen de Quinn.

El cuerpo de Quinn se contrajo cuando sintió un fuerte pinchazo en la parte baja de su abdomen, rápidamente miro la zona donde había sentido la fuerte punzada, y sus ojos se abrieron con asombro cuando noto que su camisa estaba manchada con sangre, su sangre. Soltó a Lauren y llevo sus manos sobre la zona afectada, entonces se dejo caer rendida contra el suelo y apretó los dientes en un intento por sobrellevar el agudo dolor que en esos momentos azotaba su cuerpo.

- Lauren aprovecho el momento de debilidad por parte de Quinn para sentarse sobre las caderas de esta, y le mostro la navaja que este sostenía en sus manos – lo siento Stevens, pero si de mi dependiera, las cosas no sucederían de este modo – se disculpo de forma lastimera antes de dejar caer nuevamente la navaja contra el cuerpo de la otra rubia

A Quinn no le resulto tan doloroso la segunda vez que la hoja de la navaja penetro su cuerpo, ya que el intenso dolor que sintió con la primera puñalada le sirvió como anestésico. Vio como Lauren alzaba nuevamente la navaja y por tercera vez la dejaba caer contra su cuerpo, luego vino una cuarta, y para cuando la quinta puñalada llego, ya no sentía dolor, ni frio, ni calor, lo único que podía sentir, era como una oscuridad total iba invadiendo su subconsciente.

Para las personas comunes, el compromiso es algo importante y hermoso, pero para las personas que buscan venganza, el compromiso puede ser una muestra de amor o una declaración de guerra, y las batallas tendrán que librarlas sin dudas, dispuestos a enfrentar al enemigo, hasta que la muerte los separe


DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: ni Glee ni sus personajes me pertenecen. Al igual que las canciones que puedan aparecer en esta historia.


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