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Un nuevo capítulo después de mucho tiempo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece


El Tiempo Se Reduce En Lluvia

Capítulo IX

Colgó el celular a punto de arrancarle la cabeza a alguien, eso tenía que ser una broma, no pensaba para nada colocar en riesgo a su bebé o a ella misma, en lo absoluto, su suave mano se poso en la suya dandole un poco de fuerza para que dijera lo que tenía que decir, tomo aire preparado para verla llorar y queriendo regresar cuanto antes — Sakuno... tu madre... —ni siquiera sabía como terminar aquella frase, la miro directamente viendo confusión en sus ojos caoba para después dar paso a la calma, sabía que había entendido su mensaje pero no estaba preparado para no oirla llorar o gritar, solo estaba tan... calmada.

— Sabía que siempre ha estado enferma a pesar de que mi padre no me dijera, ¿está grave? —asintió acariciando con suavidad su mejilla para encontrarse con una hermosa sonrisa, después sus labios se sellaron en un casto beso — No podre en riesgo la vida de mi bebé o la mía solo por verla, me dio la vida, me ayudo en todo lo que considero prudente pero nunca me defendio de los golpes de él, no me ayudo cuando más la necesite... puede que suene cruel pero no quiero verla ahora —la miro incrédulo, la entendía bien pero mentiría si dijera que había esperado aquello, sin embargo, pensaba respetar su decisión.

— ¿Estás segura? Lo que menos quiero es que... después te sientas mal —se encontro con una dulce sonrisa que le helo los huesos, siempre tenía la capacidad de dejarlo como si de un tonto se tratase, de hecho, se convertía en uno estando a su lado — Solo dile que la amo mucho, que le agradezco lo que hizo y no hizo por mí pero que no podre en riesgo la vida de mi bebé por ir a verla —sentencio con voz clara y firme, se sentía orgulloso porque estaba comenzando a valerse por sí misma pero lo que menos quería después era verla mal por creer que era una mala hija pero su mirada decía todo lo contrario.

La cobriza de verdad estaba segura de su decisión — Perfecto, le dare ese recado —la ojicaoba se recosto en su pecho e instintivamente su mano viajo a su vientre comenzando a dar suaves caricias en el mismo, sus corazones latieron a un ritmo tranquilo, amaba demasiado a Sakuno, lo sabía, lo sentía y era por eso que no estaba dispuesto a que algo les sucediera — Seiichi... te quiero —sonrió como un tonto ante aquellas palabras, la verdad era que era un tonto enamorado, mucho de hecho... la quería demasiado y lo que más deseaba era estar el resto de su vida a su lado, lucharía por ello sin duda alguna.


Su respiración lo hizo darse cuenta de que estaba más que furioso, no iba a volver, no quería hacerlo, eso no podía ser posible, tenía que ser una maldita broma o mejor dicho, Yukimura seguro la estaba obligando porque tenía miedo de perderla, estaba más que claro, no quería perder y era por eso que ni siquiera quería luchar con él — Ryoma —giro la cabeza viendo a Taeyeon que le sonreía con ternura, ni siquiera la había visto llegar, estaba demasiado ocupado pensando en otras cosas, tomo un respiro y le dedico una débil sonrisa — Hola —saludo quedamente alejando de su mente miles de situaciones raras.

Lo que menos necesitaba en ese momento era pensar en cosas que no le hacían bien — Termine de elegir el banquete, te espere —señalo un poco acusatoria, se lo merecía de hecho porque había estado moviendo a personas para que la madre de Sakuno estuviera bien, no estaba demasiado grave pero lo mejor era prevenir — Lo siento, asuntos importantes —señalo con calma viendo como la pelirroja solo ladeaba la cabeza procesando ese hecho, sabía que no le creería del todo, estaba más que claro — ¿Muchos problemas? —pregunto cautelosa y solto un suspiro, bien, no le creía y tenía que darle una mejor mentira.

— Seiichi quiere que ayude a la madre de Riuzaky, esta enferma y no puede atenderlo personalmente, es un favor —cambio la versión de los hechos viendo una sombra de preocupación en sus ojos amatistas, perfecto, todo estaba bien a partir de ese momento — Oh, lo siento... no debí... —la vio morderse el labio, momento perfecto para hacer una entrada como aquellas de teatro que tanto le gustaban a su madre — ¿No debiste qué? Un momento... ¿pensabas qué te engañaba? —pregunto incrédulo, bien, no era justo para ninguno de los dos pero no podía darse el lujo de ser descubierto o de verdad habrían problemas.

— N-No... yo... lo siento —sin dudarlo dos segundos la tomo de los hombros con algo de furia viendo una mueca de dolor en su rostro pero la paso por alto, debía ser convincente — Taeyeon, no te engaño, escucha, no puedo creer que lo pensaras... me decepcionas, te dije hace tiempo que no había otra, no la hay, punto —señalo mordazmente viendo como la pelirroja solo se sentía culpable, la solto y la rodeo, lo mejor era ser más que convicente, no dio ni dos pasos cuando ya se había abrazado a su espalda como una niña pequeña, noto la húmedad en su camisa y se sintio más que un bastardo, porque lo estaba siendo.

Sus suaves sollozos inundaron poco a poco la estancia — L-Lo siento... no te enojes por favor —sus manos temblorosas se aferraron a su torso y tomo aire, se separo con cuidado de su cuerpo para girar y abrazarla con fuerza, le estaba pidiendo perdón silenciosamente — Esta bien, no llores... estamos bien —porque era mucho mejor jugar a que no pasaba nada malo a enfrentar la verdad, la lluvia comenzo a caer y se mordio el labio... era una muy mala persona.


Una tarde lluviosa cubría las calles de España, más específicos Barcelona, el auto viajaba con cuidado, a pesar de la lluvia habían autos y personas que caminaban a prisas con sus sombrillas, Seiichi leía algo con calma y por momentos encarnaba una ceja, estaba demasiado concentrado por lo que entendía, se recosto en su hombro cerrando un momento los ojos, su madre estaba enferma pero no volvería, se lo debía de alguna manera y lo sabía pero el viaje de verdad la había dejado agotada y era por eso que en ese momento estaban camino a ver al médico, necesitaba saber que su bebé estaba bien cuanto antes.

Los mareos la estaban atacando de nuevo y los vómitos no eran agradables, incluso los chicos la miraban preocupados, finalmente el auto estaciono, el conductor se apresuro a bajar con una sombrilla, el ojilila la miro con una sonrisa — Sobre mi regazo, no caminaras —lo miro con un sonrojo en sus mejillas pero aún así obedecio la orden, sus manos se enredaron en su cuello y las de él viajaron hacía su cintura, recorrio de esa manera los asientos hasta que una suave manta se poso sobre su cuerpo, miro aquellos ojos lila que estaba comenzando a amar y le dedico una hermosa sonrisa, lo apreciaba demasiado.

— Vamos —con un impulso estaban fuera del auto, se aferro con más fuerza a su cuello, la lluvia en ningún momento la rozo, de pronto se vio envuelta por el ruido, miro que ya estaban dentro del hospital, las personas caminaban de un lado para otro, continuaron con su camino, se sentía cálida a su lado — ¿Crees qué... debería volver? —pregunto en un susurro, no escucho respuesta así que tomo eso como un no pero una suave risa se escucho después, se estaba riendo de ella — Es tu decisión cariño, si quieres volver solo dilo, no hay manera alguna en que no te complazca —sonrió levemente ante su respuesta.

Una parte deseaba volver, era su madre después de todo quisiera o no — Tengo miedo —eso era lo que no le permitía volver, el miedo a enfrentarse a sus padres la tenía paralizada, no necesitaba ver la mirada de mortificación de los dos por lo sucedido, no lo necesitaba porque era feliz al lado de Seiichi, lo era, no tenía duda alguna de ello pero si volvía también podía encontrarse con él, su padre no era tonto y sabía muy bien que iría en su busca, haría conexiones en su cabeza, sabría que su bebé era de Echizen, si regresaba la esperaría un caos que no estaba dispuesta a enfrentar, su bebé era su prioridad en serio.

— No tienes porque tenerlo... te protegere de lo malo, lo sabes —asintió con poco convencimiento, la verdad es que el miedo solo era de ella, era aún débil y no quería serlo más, era momento de pensar primero en ella y después en los demás — Volvamos... solo un día —fue bajada de pronto y noto un sillón, estaban en un consultorio, el ojilila se acuclillo tomando sus manos entre las suyas — Bien, viajaremos durante la noche —asintió recibiendo un suave beso en los labios... hora de enfrentarse a la verdad quisiera o no.


Cerro la puerta del consultorio del médico cuando su celular comenzo a sonar, miro el número de Seiichi, dio un profundo suspiro — ¿Cómo esta? —lo primero en preguntar, agradecía que su amigo no sospechara aún que él era el padre de ese bebé, simplemente lo había llamado para decirle que la madre de Sakuno estaba enferma, no muchos detalles, así que eso de que no quería perderla quedaba de lado porque al menos el ojilila no sabía que estaban compitiendo — Estable, el médico ha dicho que no es de preocuparse, necesita estar en observación unos días más —concluyo con calma aunque no la sentía.

Se recargo en la pared intentando alejar de su mente pensamientos malos, no le apetecía en lo absoluto lidiar con ellos — Sakuno quiere ir, el jet saldra en dos horas, estaremos en la madrugada, iremos directo ahí, solo quiere verla y hablar un poco con ella —una sonrisa surco sus labios al saber que la vería aunque fuera unos instantes, sin embargo, lo aplasto el hecho de que no iba a querer hablar un poco con él, era más que obvio aunque no quisiera admitirlo, Sakuno no querría ni verlo — Se lo dire, seguro que le encanta la idea —afirmo porque sería así pero en cambio él estaría ansioso, ansioso por volver a verla.

La tendría cerca de nuevo aunque la cobriza no quisiera, solo serían unos momentos y aprovecharía aquello — Nos vemos entonces —y dicho esto colgó, ladeo la cabeza cuando escucho el sonido de los tacones de la pelirroja, su prometida venía con una sonrisa deslumbrante y dos vasos de café, le devolvio la sonrisa — ¿Qué sucedio? ¿Esta bien? —asintió tomando uno de los vasos para beber un poco del contenido, más que nunca necesitaba mantenerse despierto, en unas pocas horas la tendría cerca, la tendría a su lado aunque aún tenía que deshacerse de Taeyeon para que no sospechara nada de nada.

— Riuzaky vendrá durante la madrugada junto con Seiichi —comento viendo una sorpresa en sus ojos seguido después de una sincera sonrisa, le estaba mintiendo de una manera horrible pero era lo mejor para todos o al menos eso quería creer — Me alegro, entonces me quedare contigo y no me iré, de esa manera no te sentirás como el mal tercio cuando pasemos a saludar a la señora —y mentiría si dijera que no se sentía la peor persona del mundo, de verdad era un completo imbécil, asintió mientras este se abrazaba a su cuerpo como una niña pequeña, dio un suspiro, nunca nada salía como él planeaba.

— Gracias —susurro, en parte se lo agradecía por estar a su lado evitando que el padre de la cobriza hiciera comentarios aunque después de decirle que no quería estar con su hija no había dicho nada, beso sus cabellos apretandola contra su cuerpo, necesitaba con desesperación un poco de fuerza para lo que venía... solo un poco.


El silencio la estaba haciendo sentirse mareada, al menos un poco, Seiichi no quería que viajara después de escuchar lo que el médico había dicho, necesitaba alejarse de tensiones, lo menos que necesitaba era volver a sufrir un ataque de nervios o una crisis como la llamaba este, no era bueno para el bebé, colocar demasiada presión sobre el feto era un aborto inmediato, no quería hacerlo pero necesitaba ver a su madre justo cuando tenía valor, no después, ladeo la cabeza viendo como el ojilila seguía enfrascado en unos documentos que le habían dado antes de abordar, estaba enojado y lo entendía sinceramente.

— D-Dijiste que no te enojarías si decidía viajar... no te enojes —intento levantarse de su asiento puesto que el pasillo de la fila los separaba, tampoco deseaba sentarse a su lado, se quedo quieta cuando este le mando una mirada fría — Lo sostengo pero no cuando nos dieron el diagnóstico, no necesito colocar en riesgo la vida de mi bebé o la tuya —se quedo congelada cuando su mente proceso aquellas palabras y antes de darse cuenta la imágen de Ryoma llego a su mente, lo miro algo enfadada — No es tu bebé... es de Ryoma —y fue demasiado tarde cuando se dio cuenta de lo que había dicho sobre el bebé.

Se llevo las manos a los labios queriendo morirse, no había querido decirlo, solo lo pensó, noto la mirada sorprendida y dolida de parte de Yukimura quien después bajo un poco la cabeza — Si, lo había olvidado... Sakuno, gracias por recordarlo —algunas lágrimas se agolparon en sus ojos, eso no era justo, es decir, ella no era justa con él, había sido una completa tonta, algo peor que aquello — N-No, S-Seiichi no es así... por favor escucha —intento detenerlo cuando se levanto furioso, dolido y seguro sintiendose como el malo del cuento cuando no era así, lo vio caminar con dirección a la habitación que tenía el jet.

El pánico se apodero de su persona — Esta bien, cuando aterrices entonces quedate con él, yo volvere —negó de inmediato con la cabeza, se levanto sintiendo las piernas de gelatina, no quería perderlo — N-No por favor... escucha —el miedo paso por su cuerpo cuando no le presto atención, todo la golpeo en el momento cuando vio aquellos ojos lila a punto de derramar lágrimas y entonces recordo aquella conversación donde él le decía que quería que fuera su hijo, formar una familia — S-Seiichi... Seiichi —no, no, las lágrimas salieron cuando lo vio abrir la puerta de la habitación, se iba a ir, la iba a dejar sola.

— ¡T-Te amo! —no mentía, juraba que no lo hiciera, sin dudarlo dos segundos se abrazo a su cuerpo sintiendo como temblaba, el llanto salio de inmediato y no lo detuvo — T-Te amo... no nos dejes —susurro con el pánico en su voz, sus manos fueron desenredadas y la abrazo como si la vida se le fuera en ello, enterro su rostro en su pecho y aspiro su aroma que la tranquilizo poco a poco — Oh cariño no llores, no los voy a dejar... me alegra tanto saber que me amas, no llores, no llores —no quería perderlo, un miedo se instalo en cada parte de su cuerpo al contemplar aquella idea, sin él no iba a ser nada de nada.

— También te amo Sakuno —susurro acariciando su espalda para consolarla poco a poco... lo amaba demasiado, por primera vez en su vida amaba a alguien que no era Ryoma y por primera vez en su vida necesitaba a esa persona con más desesperación de la que una vez sintio hacía el peliverde y entonces lo comprendio... Yukimura Seiichi era su vida desde ese momento.


Sus manos temblaban un poco, lo volvería a ver, Seiichi le dijo que estaba ahí aunque con su prometida, el miedo no era parte de su cuerpo sino el deseo de no querer verlo, no después de confensarle a Yukimura que lo amaba, el jet había aterrizado hace poco menos de una hora, no estaba preparada del todo para verlo, estar en los brazos del ojilila se sentía demasiado bien, estaba tranquila, sus pasos se detuvieron pero no la bajo y sabía que no lo haría, no podía estar de un lado a otro al menos de pie — ¡Sakuno! —se tenso en cuanto escucho la voz de su padre, no era la persona a la que quería ver en ese momento.

No después de como la había tratado, la verdad es que no le apetecía en lo absoluto revivir en su mente el como la había tratado — Señor por favor, el médico ha dicho que no necesita estrés, le agradecería mucho que me dejara pasar a ver a su madre con ella en brazos, por favor —sonrió un poco, siempre se preocupaba por ella, no intercambiaron palabra alguna pero los pasos se reanudaron de nuevo, cerro los ojos cuando paso ante las prescencias de alguien, finalmente el sonido de la puerta cerrarse la hizo abrir los ojos sintiendo una opresión en su pecho, no quería estar ahí, tenía demasiado miedo la verdad.

— ¿Hija? —y cada músculo de su cuerpo se tenso cuando escucho la voz de su madre, apreto fuertemente los ojos tomando aire, la suave tela del sófa la hizo arrepentirse de estar ahí, sintio las cálidas manos de Seiichi posarse en sus mejillas — Abre los ojos —pidio en un susurro, acato la órden de inmediato, se encontro con esos pozos lilas, que la miraban tranquila — Tranquila, estoy aquí, solo cinco minutos —asintió un poco más calmada y recibio contenta el suave beso, su prometido tomo asiento para después sentarla sobre sus piernas dandole valor, más que nunca necesitaba del mismo en serio.

— ¡Oh Sakuno! Lo siento tanto hija —su madre se levanto más no llego a abrazarla, en lo absoluto, agradecio más que nunca tenerlo a él para protegerla de todo lo malo, tal y como había prometido, tomo aire intentando afrontar a su madre, el miedo era pausible por la sencilla razón de que esta de verdad le había dado motivos para no querer tenerla cerca, no después de que ni siquiera la ayudo cuando su padre la hecho de casa, no le grito, no pidio compasión, no hizo nada en pocas palabras, solo dejo que la corriera como si de un perro se tratase, eso nunca se lo iba a perdonar y mucho menos lo iba a olvidar.

Seiichi le dedico una maravillosa sonrisa y asintió con la cabeza, este la apreto un poco más y entonces miro a su madre que tenía los ojos llorosos, vio culpa en su mirada también — Hola mamá —saludo con una sonrisa fría... era la última vez que quería verla y eso era muy en serio, era una decisión que había tomado con toda la seriedad del mundo, era la última vez que vería a sus padres.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.