Advertencia: Los personajes aquí mostrados son propiedad de Dreamworks y Willyam Joyce a excepción de los que no tengan relación alguna con las obras originales, esos son de mi autoría.
Aclaración: Los personajes del Origen de los Guardianes se quedaran con sus nombres en ingles
Inglés-Español
Jack Frost-Jack Frost
Sandman/Sandy-Meme
Toothiana/Tooth-Hada
Bunnymund/Bunny-Conejo
North-Norte
Pitch Black-Pitch Black
Aquí está el nuevo capítulo, espero que sea de su agrado (contestare comentarios al final)
Capítulo 9: Una historia sobre la Edad de Oro
Julie, la madre de Jamie y Sophie, se sentía más segura al ver a su hijo mayor haber mejorado su comportamiento. Jamie comía en mayor cantidad que antes y su silencio, antes ininterrumpido, junto con su mirada inexpresiva habían comenzado a desaparecer a un ritmo lento; sin embargo, para Julie esto era una mejoría extraordinaria. Todo gracias a Aelia, aquella mujer que estaba para ellos en los momentos más difíciles de sus vidas. Cuando aquella mujer, que los niños Bennet llamaban "tía", se apareció en la residencia después de la llamada de Julie todo cambio para bien. Jamie rompió su silencio por vez primera, cuando Aelia estuvo a su lado; consolándolo, brindándole confianza y logrando sacarle una sonrisa.
Sophie por otra parte estaba maravillada de ver a Aelia visitarlos, puesto que la niña siempre se divertía mucho con su "tía".
Julie no sabía cómo Aelia había logrado mejorar el estado emocional de Jamie, ni cómo hizo para que Sophie se olvidase por completo de la mala experiencia vivida en la escuela. La señora Bennet también recibió la atención de Aelia quien la consoló y escucho con paciencia, comprendiendo su situación. Julie había llorado bastante cuando charlo con Aelia, y ésta última la abrazo y le infundio esperanza.
Julie estaba recostada en su cama, tomando un breve descanso de los juegos de sus hijos, cuando golpearon a la puerta. Julie bajo pronto las escaleras y abrió.
-Hola Julie.-La saludo un delgado hombre alto de piel bastante pálida y cabello rubio, vestía unos vaqueros negros y una chaqueta de cuero del mismo color, sus ojos estaban ocultos por unos oscuros anteojos de sol.
-Hola Marcus.-Saludo Julie jovialmente y con una sonrisa en el rostro- Adelante, pasa.
Marcus entro en la residencia y se retiró los anteojos revelando un par de ojos verdes.
Jamie y Sophie descendieron por las escaleras y al ver al hombre de pie en la sala corrieron hacia él gritando de alegría.
-Jamie, Sophie, ¿cómo están mis sobrinos favoritos?-Exclamo Marcus, cargando a Sophie con un brazo y revolviéndole el cabello a Jamie con la mano que tenía libre.
-Hola Marcus.-Saludo Jamie sonriente.
-Tío Marcus, viniste.-Decía emocionada Sophie al tiempo que rodeaba el cuello de Marcus con sus brazos a modo de abrazo.
-Ya niños, déjenlo respirar.-Bromeo Julie.
Marcus bajo a Sophie y fue a darle un cálido abrazo a Julie, ésta sonrojada correspondió el abrazo.
-Creí que vendría Aelia.-Expreso Julie separándose del abrazo.
-Está muy ocupada con el trabajo, ya conoces a mi hermana.-Explico Marcus.
-¿Es que acaso su jefe nunca le da un descanso?-Pregunto Julie indignada.
-Él no es de los que le gusta dar vacaciones, lo digo por experiencia. Afortunadamente mi hermana y yo trabajamos en departamentos distintos, de lo contrario no siempre podríamos venir.
-Niños vayan a jugar, Marcus y yo debemos hablar ¿sí?-Dijo Julie a sus hijos, éstos asintieron y comenzaron a correr escaleras arriba entre risas y gritos de alegría.
Ya solos, Marcus y Julie tomaron asiento en el sofá.
-Veo que Jamie ha mejorado bastante.-Comenzó Marcus, y asintió en señal de aprobación.
-No sé cómo lo hacen, pero Aelia y tú siempre logran hacerlos sonreír.-Expreso Julie con una sonrisa.
-Somos parte de la familia, y creo que también se debe a que mi hermana y yo si les creemos acerca de los guardianes.-Propuso Marcus.
-Y dale con eso.-Refunfuño Julie- Son mitos. Ya crecerán y se olvidaran de que siquiera existen.
-Yo lo dudo.-Replico serenamente Marcus-Ellos vieron a los guardianes.
-Los imaginaron, eso es todo.-Repuso Julie.
-Bueno, bueno.-Dijo Marcus, conteniendo la risa- Estoy seguro de que no llamaste para hablar de Jack Frost o de Santa Claus.
-Supongo que no.-Dijo Julie angustiada- Pienso mudarme de Burgges.
-No hablas enserio.-Dijo Marcus con una mirada impasible- ¿Cómo llegaste a esa conclusión Julie?
-El pueblo se está volviendo muy violento desde…-Julie busco a sus hijos con la mirada pero no los encontró y dijo en un susurro- Desde la masacre en la escuela.
-Julie. No quiero sonar grosero, pero no tienes los recursos para darle a tus hijos un mejor lugar para vivir.
-No me importa si tenemos que compartir una misma cama los tres, lo único que quiero es a mis hijos a salvo.
-Y lo estarán Julie. Veras como todo se solucionara.
-No esta vez Marcus. No esta vez.
-¿Qué es lo que harás? ¿Comprar un pequeño departamento, enviar a tus hijos a una escuela de mala calidad? ¿Dejarlos sin amigos? ¿Apartarte de los tuyos?
Julie dio un largo suspiro y unas lágrimas se asomaron por sus ojos castaños.
-No es lo que quise…
Marcus abrazo a Julie y ésta rompió a llorar, escondiendo su rostro en el pecho de su amigo. Marcus sabía que se avecinaba una charla muy larga.
-o-
La Madriguera
Jack se paseaba tranquilamente por el suave pasto de la Madriguera, vestía su ropa habitual, ya casi era medio día y el Caballero Blanco no se aparecía por ninguna parte. El joven guardián temía haber hecho algo irremediable.
Según Bunny, la castaña se había marchado la noche anterior. Jack intentaba distraerse con algo. Intento visitar a Tooth, pero la habitación de ésta estaba a rebosar de mini hadas que chillaban de felicidad al ver a su "madre".
Jack entonces se detuvo a ver como un pequeño ejército de mini hadas, ayudadas por yetis y huevos de piedra, guardaban las cajas con los dientes en pequeños hoyos hechos en la ladera de una alta montaña.
El albino pronto se aburrió y decidió volver a la enfermería a ver a North. Cuando el joven guardián estuvo en la habitación del ruso, acerco una silla a la cama y se sentó.
-Espero que despiertes pronto papá.-Dijo Jack melancólicamente- Te necesitamos.
Jack se inclinó y deposito un beso en la frente de North. El joven guardián espero en la habitación un poco más, con la esperanza de que North despertará, pero se rindió y regreso a su habitación en la enfermería.
Al entrar a Jack casi le daba un infarto. Recostada en su cama, y con un libro abierto cubriéndole el rostro, estaba el Caballero Blanco.
-¿Blanco?-Dijo Jack.
-¿Qué quieres?-Contesto la castaña con los brazos cruzados y sin apartarse el libro del rostro.
-¿Cuándo llegaste?
-Hace unos minutos. Si eso es todo entonces márchate y déjame dormir.
-Pero…
-¿North despertó?
-No
-¿La Madriguera esta por sufrir un ataque?
-No lo creo.
-¿Hay alguien herido o agonizando?
-No.
-Entonces… ¡Déjame dormir!
-Quisiera disculparme.-Dijo tímidamente Jack.
La castaña se quitó el libro del rostro y se sentó en la cama, con la mirada en los ojos de Jack.
-¿Disculparte, por qué?-Pregunto la castaña mientras se frotaba los ojos.
-Por lo que dije ayer. Yo…no tenía idea de que hubieses estado sola tanto tiempo y lamento haberme enojarme contigo.
-No tienes por qué sentir lastima por mí, guardián. Y mucho menos pedirme perdón.-Dijo la castaña al tiempo que se estiraba.
-Debo hacerlo, estuvo mal lo que hice.
-Jack…-La castaña dio un largo bostezo y continuo- No lo sabías, así que dejemos el tema atrás y vayamos afuera.
Jack se limitó a asentir y antes de seguir a la castaña fuera de la habitación, le dio un vistazo al libro que ésta dejo en el piso.
-¿Frozen?-Pregunto Jack.
-Sip.-Dijo la castaña, haciendo énfasis en la "p"- Leo cosas aburridas para conciliar el sueño, el cual tú interrumpiste por cierto.
-Lo lamento.-Se disculpó Jack mientras caminaba detrás de la castaña.- ¿De qué trata?
-De una mujer que puede controlar el hielo.
-Como yo.-Dijo Jack sorprendido.- Y, ¿es bonita?
-No lo sé Jack, leí las primeras cinco páginas y me aburrió. Además, ¿que no estás enamorado de Toothiana?
El joven guardián se sonrojo ante el comentario.
-¿Adónde vamos?-Pregunto Jack.
-Al comedor. Ya que interrumpiste mi sueño, ahora iré por un poco de comer.
-Creí que el desayuno era hasta pasado el mediodía.
-Bueno, le pedí a los yetis que hicieran algo para mí. Son excelentes cocineros.
La castaña abrió la puerta del comedor, permitiéndole pasar a Jack. La estancia era larga, repleta de mesas y sillas. A la derecha de las mesas se encontraba una larga barra que tenía compartimientos para los diversos platillos que los yetis acomodaban con cuidado.
La castaña se dirigió con un yeti el cual le entrego una bandeja considerablemente grande. La mujer tomo asiento en una mesa para dos y coloco la bandeja.
Jack se sentó en la silla frente a la castaña y observo la bandeja. Tenía servida puré de papa, un trozo de bistec ahumado, lechuga y una mazorca de considerable tamaño.
La castaña también dejo sobre la mesa un vaso de cristal con un líquido anaranjado como contenido.
-Toma.-Dijo la castaña, entregándole una cuchara y un tenedor a Jack los cuales tomo.
-¿Me vas a contar tu historia?-Pregunto Jack antes de introducir su cuchara en el puré de papa.
-No hay nada que debas saber.-Respondió la castaña y le dio un sorbo al vaso.
-¿Un nombre al menos?
-Ya te lo dije, llámame Blanco.
-¿Qué tiene de malo que reveles tu nombre?
-El nombre no tiene nada de malo. El peligro está en las cosas ligadas con el nombre.
-Tienes secretos.
-Y no confío en ninguno de ustedes para revelarlos. Pero puede que cuando termine el problema con Maldad, te hable un poco sobre mí.
-Blanco, de verdad lamento haberte juzgado sin siquiera conocerte.
-¿Vas a seguir con eso todo el día?
Jack se quedó en silencio, quería remediar su error, pero hablar con la castaña era bastante difícil, ¡rayos! Ni si quiera sabía el nombre de aquella mujer.
-Escucha Jack, se ve que te preocupa todo lo que está pasando y quieres respuestas, te las daré, pero mi identidad queda descartada, al menos por un tiempo.-Explico la castaña, y corto un trozo del bistec el cual le ofreció a Jack.
Jack acepto la carne y después de comerla añadió:
-¿Cómo nos salvaste? Bunny dice que la oscuridad me consumía y a Sandy la maldad.
-Fue fácil, sólo utilice luz de la Luna para purificarlos. Aprendí a controlarla a la perfección los primeros dos años de mi entrenamiento. Bien guardián, vayamos por los otros, deben escuchar lo que les contare.
Jack siguió a la castaña fuera del comedor y ambos se dirigieron a la habitación de North.
-¿Qué hacemos aquí?-Pregunto Jack.
-Esperamos a que despierte, si mis cálculos son correctos despertara en 3…2…1
North abrió los ojos lentamente, acostumbrándose a la luz de la habitación. Cuando su visión se aclaro pudo vislumbrar a un muchacho de piel pálida y cabellos blanco y a juzgar por la manga derecha de su suéter al albino le faltaba parte del brazo. Junto al muchacho se encontraba de pie una mujer bastante joven de cabello castaño alborotado, como el del muchacho, que le llegaba a los hombros, ojos grises y vestía una blanca y resplandeciente armadura.
-Hola.-Comenzó la castaña.- ¿Puedes decirme tu nombre?
-Nicolas, mi nombre es Nicolas.-Dijo North con una voz sumamente ronca por no haber dicho palabra alguna durante un tiempo.- ¿Quiénes son ustedes? ¿Dónde está Katherine? ¿Ombric está por aquí?
-North, ¿no me reconoces?-Pregunto Jack.
-Lo lamento muchacho, pero no te conozco ni a ti ni a la dama que está a un lado tuyo, ¿Katherine? ¿Ombric? ¿Petrov? ¿Dónde están?
-Esto es malo, pero era de esperarse.-Dijo serenamente la castaña.- Katherine y los otros no están aquí North, fallecieron tiempo atrás. Te encuentras en la Madriguera, hogar de E. Aster Bunnymund, guardián de la esperanza, ¿lo conoces?
North se quedó un momento en silencio, tratando de asimilar lo que acababa de escuchar, su amiga Katherine a la que consideraba una hija, su maestro Ombric y su siempre fiel caballo llamado Petrov, todos estaban muertos. Unas amargas lágrimas recorrieron el rostro de North, el ruso no podía creerse la noticia, no quería hacerlo.
-Necesito que respondas North.-Dijo la castaña serenamente, pero la respuesta nunca llego. North tenía la mirada perdida y una expresión vacía.
-North, ¿sucede algo?-Pregunto Jack, colocando su mano en el hombro del ruso, pero éste la aparto con brusquedad.
-Déjenme solo.-Pidió North al borde del llanto.
-Muy bien, si necesitas algo llama a los yetis.-Dijo la castaña saliendo de la habitación junto con Jack.
-¿No deberíamos hablar con él?-Cuestionó Jack.
-Hay que darle tiempo, tal vez padezca de amnesia o alzhéimer.-Explico la castaña.
-¿Qué cosa?-Pregunto Jack, pues no tenía idea de a qué se refería Blanco.
-Son problemas relacionados con la falta de memoria.-Dijo tranquilamente la castaña.
La castaña comenzó a caminar por el largo pasillo de la enfermería, hasta que entro en una de las habitaciones. Al poco rato salió, empujando una silla de ruedas en la que estaba sentada Tooth. La castaña regreso con Jack y le hizo una señal con la mano para que la siguiera.
-Hola Jack.-Saludo alegremente Tooth.
-Hola Tooth, ¿cómo te sientes?-Pregunto Jack.
-Mejor, aunque todavía siento mis alas cansadas y mis piernas están un poco acalambradas, ¿qué hay de ti, de tu brazo?
-Aún duele, y siento como si estuviera moviéndolo en algunas ocasiones. Pero Blanco dice que el tratamiento debería funcionar.
-¿Blanco?-Pregunto Tooth confundida.
-Es así como me pueden llamar.-Explico la castaña sin dejar de empujar la silla de ruedas.
Los tres salieron de la enfermería y pudieron respirar el suave aroma a chocolate y caramelo de la Madriguera.
-Esperen aquí.-Ordeno la castaña antes de marcharse por uno de los túneles.
-¿Crees que sea de confiar?-Pregunto Tooth una vez que la castaña hubo desaparecido por los túneles.
-No lo sé. Incluso si resulta ser que no es un caballero de la Luna, ella nos salvó, a Sandy, a mí y más importante aún, a ti.-Respondió Jack, provocando un leve sonrojo en las mejillas del hada.- North despertó por cierto.
-¿North?-Pregunto Tooth felizmente.- Debemos ir a verlo, hay que estar con él. Vaya por fin volvemos a estar todos relativamente bien.
-Hay un detalle.-Sentencio Jack con tristeza.- No nos recuerda, al menos no a Bunny ni a mí.
-Pero sólo estuvo en coma durante poco más de una semana.-Dijo Tooth, a quien se le borro la sonrisa.
-Debió ser el golpe que le dio la viga en la cabeza después de la explosión del taller.-Argumento Jack recordando la anécdota de Bunny.
-Sí que me he perdido de muchas cosas.-Declaro Tooth mirando a Jack a los ojos.- Lamento no haber estado ahí Jack… pude evitar… tu brazo.
-Dudo mucho que fuera diferente.-Dijo Jack con la cabeza agachada.- ¿Qué hay de ti? ¿De nosotros?
-No… no lo sé Jack.-Dijo Tooth entrecortadamente pero al ver la expresión decepcionada de Jack tomo la mano izquierda de éste y continuo.- De verdad me gustas Jack, y quisiera nos diéramos un intento. Pero… todo esto, todo por lo que estamos pasando me hace dudar y temer por… por lastimarte o salir lastimada.
-¿Qué quieres decir?-Pregunto Jack apretando cálidamente la mano de Tooth con la suya.
-Bunny y Sandy me han… contado acerca de Maldad y el peligro que representa. Así que… puede que algún día nos encuentren y… alguno de los dos podría… podría…
Los ojos de Tooth se humedecieron y Jack se inclinó para abrazarla. El sólo hecho de que el hada pensara en que alguno de los dos pudiese morir hacía temer a Jack por la seguridad de ambos. No es que no se hubiese preocupado antes, pero por su mente jamás cruzo la idea de que alguien muriese.
-Eso no va a ocurrir Tooth.-Dijo Jack sin romper el abrazo.- Te prometo que haré todo lo posible por mantenerte… por mantenernos a todos a salvo.
-No le hagas a una chica una promesa que no puedas cumplir.-Sollozó Tooth aferrándose al joven guardián, como si éste fuera a desaparecer súbitamente.
Jack se separó lo suficiente para ver a Tooth a los ojos. El joven guardián besó al hada en la frente y dijo:
-Nunca dudes de lo que sería capaz por hacer para mantenerte a salvo.
-Deberías escucharlo.-Dijo la castaña, provocando que Jack diera un salto hacia atrás por el susto.- Después de todo, perdió su brazo sólo para proteger tu hogar Toothiana.
-¡No vuelvas a hacer eso!-Dijo Jack todavía sobresaltado.
-¿Hacer qué?-Pregunto la castaña.
-Aparecerte de la nada.
-Cuidado con lo que pides guardián, tal vez, un día de estos hagas algo estúpido como de costumbre y pongas a todos en peligro mientras yo no esté presente, y será en ese momento en el que dirás: "Oh, si tan sólo Blanco hiciera una aparición increíble e inesperada en este momento para salvarnos a todos".-Dijo la castaña imitando la voz de Jack pero en un tono más dramático.
Tooth dejó ir una divertida risa y la castaña sonrió divertida al ver la expresión enfadada de Jack.
-Eres tan tierno cuando te enojas.-Dijo la castaña mientras apretaba una de las mejillas del albino.
-No los soy.-Replico Jack enojado y apartando la mano de la castaña.- Como sea, ¿A dónde fuiste?
-A traer a Bunny.-Respondió la castaña.
Bunny se unió a ellos junto con Sandy y ambos saludaron a todos.
-¿A qué se debe esta reunión?-Pregunto Bunny a la castaña.
-Es tiempo de una historia.-Contesto la castaña con una sonrisa en el rostro.
-¿Una historia? No te lo tomes a mal Blanco, pero necesitamos respuestas, no historias.-Dijo Jack tratando de conservar la calma.
-No te preocupes, guardián. La historia que les contare es sobre la Edad de Oro y eventos posteriores a ella. Las respuestas a muchas interrogantes relacionadas con Maldad e incluso Picth Black, serán aclaradas.
-Te escuchamos.-Dijo Tooth adelantándose a sus compañeros.
-Debido a que la Edad de Oro es un periodo de tiempo bastante extenso comenzaremos por la mitad.
"Todos los problemas comenzaron un día como cualquier otro, tranquilo, con seres vivos siendo parte de una estable coexistencia. Aquel momento en el tiempo surgió él, Maldad, no una forma física, sino como una influencia que podía encaminar la voluntad de alguien por un camino violento y lleno de destrucción, algunos dicen que fue ambición de los humanos al que creó a Maldad, otros lo atribuyen a una fuerza natural del universo. Lo cierto es, que Maldad no siempre fue un ser poderoso y capaz de destruir planetas enteros él mismo, antes no era más que una presencia molesta. Todo cambio el día en que el villano fijo como objetivo a un ser en especial: el primer Zar de la casa Lunaroff. El Zar era viejo y no estaba en servicio pero no era débil ni mucho menos tonto, así que acepto formar parte de una pelea con Maldad, creyendo que lo derrotaría cayó bajo no la fuerza, sino el ingenio de Maldad, quien en una distracción creada por el mismo, se introdujo en el cuerpo de más de dos metros de altura del Zar y comenzó a corromperlo desde el interior, por supuesto el Zar no se dejó vencer tan fácil y lucho con Maldad en su propia mente, pero lo que no sabía era que el villano era un maestro en destruir a las personas desde si psique."
"Maldad había obtenido un cuerpo, y con él vino un poder sin precedentes. Maldad no sabía muy bien su propósito en esta vida, pero hacerse con la energía de otros no sólo le provocaba bienestar, también lo hacía sentirse mejor, poderoso, con fuerza. Y como nadie lo tomaba enserio incluso después de poseer al antiguo Zar, Maldad se tomó su tiempo para aprender de las conductas de muchos de los seres de diversos planetas, los estudiaba para influenciar en ellos, en sus mentes y obligarlos a crear caos por él."
"El avance de Maldad fue lento al principio, ocasionando una que otra guerra o pequeños conflictos que al final se resolvían; sin embargo, el poder que el villano ganaba era cada vez más y más. No se iba a detener, la sensación de alivio y el retomar sus energías lo volvían loco. Decidió hacer las cosas él mismo. Ataco un planeta humano, ellos eran su fuente de energía favorita, no representaban un reto. Maldad se graduó a genocida, dejando un planeta sin vida, naturalmente necesitaba más y decidió continuar con su campaña de muerte y destrucción por los numerosos sistemas solares en los que hubiese vida inteligente a la que envenenar y posteriormente extinguir."
"Pronto Maldad creó un ejército a base de los sueños aplastados de sus víctimas, lo bautizo como las Furias, bestias de aspecto horrible que tenían como único objetivo arrebatar la vida y destruir todo a su paso. Fue entonces cuando Maldad adquirió un poder con el que era capaz de destruir planetas enteros en cuestión de minutos, y con ellos cualquier atisbo de vida."
"Dejaron de ignorar a Maldad. Casas gobernantes en distintas galaxias se preparaban y organizaban para hacer frente a éste villano, nadie les dijo que de poco servirían sus esfuerzos contra aquel que comenzaba a denominarse como un dios."
"El Zar Luna de aquel entonces pensó y pensó durante semanas una posible solución al peligro que se avecinaba desde otras galaxias que ya habían sucumbido ante el enorme poder de Maldad. Hasta que un día tuvo una idea que le dio su esposa en forma de comentario sarcástico: 'Si quieres matar a un dios necesitarías convocar a otro dios o en su defecto crear semidioses.' Y eso fue exactamente lo que pensó hacer el Zar."
"El Zar reunió a 300 hombres y mujeres de distintos planetas en los que él gobernaba. Los sometió a entrenamientos rigurosos durante poco más de dos años. Había creado al ejército perfecto, guerreros y guerreras de temple de acero que no temían a la muerte y que uno solo de ellos podía hacer frente a máquinas y hombres sin ningún problema."
"Los Caballeros de la Luna, fue el nombre que les dieron. Fueron enviados a muchos planetas y lograron no sólo frenar a las huestes de Maldad, sino que las hicieron retroceder y salvaron incontables vidas de inocentes. La balanza parecía inclinarse del lado del Zar, pero lo que sería una rápida y decisiva victoria, se transformó en un infierno de cinco años."
"Maldad, al no notar avance de sus tropas n la Vía Láctea, decidió encargarse de la situación él mismo, y cuándo Maldad se encarga personalmente de un problema nadie tiende a sobrevivir."
"Maldad se enfrentó a los Caballeros, para su suerte ellos estaban separados por equipos de diez por sistema. Eso le dio la ventaja a Maldad, no iba a desperdiciar el potencial de los Caballeros, así que las batallas siempre terminaban con el poder de ellos en las manos del villano."
"Maldad avanzaba lenta lentamente, puesto que los Caballeros eran todos y todas muy testarudos, no pretendían rendirse y mucho menos ante alguien como aquel que se proclamaba dios."
"Al final todos cayeron, sólo quedaron seis Caballeros de los 300 que hubo en un principio. Cuando los pookas pidieron ayuda el Zar envió todo su ejército, a excepción de los últimos seis Caballeros. Maldad era demasiado poderoso para ese punto, los pookas no representaron para él ningún reto, con ellos pereció el último ejército de la Edad de Oro."
"El Zar Luna estaba consciente de que Maldad iría por él y lo habría enfrentado, pero su esposa tenía poco tiempo de haber dado a luz y no quería dejar a su hijo, su heredero, sin un padre, pero tampoco quería quedarse de brazos cruzados. Fue entonces cuando los últimos seis Caballeros se ofrecieron en darle a Maldad una última batalla y así brindarles tiempo al Zar y su familia para huir y esconderse. El Zar, tras mucha discusión, dio autorización para el ataque, no sin antes bendecir a los Caballeros con un favor: les arrebato sus almas. Lo hizo bajo pedido del líder de los últimos seis, ya que creía que podrían luchar mejor sin sus almas. Tuvo la razón."
"Maldad se enfrentó a los Caballeros, fue la batalla más grande de la Edad de Oro, de la cual se compusieron canciones y se escribieron poemas, aun cuando no quedo nadie para cantar o recitar. Fue la más grande de las batallas, de la cual Maldad salió herido de gravedad pero victorioso."
"El Zar se vio a sí mismo y a su familia arrinconados, fue entonces cuando pidió ayuda a los últimos capaces de poder hacer algo: Madre Naturaleza de la Tierra, Typhan el único Titán libre y Meira Rov la reina en aquel entonces de las casa gobernante más poderosa de todas las que existieron y pudieron existir. Meira no acudió al llamado y la enemistad entre su casa y la de los Lunaroff quedo gravada para siempre."
"Typhan, Madre Naturaleza y el Zar Luna estaban decididos a darle muerte a Maldad, pero en última estancia se retractaron, nadie sabe la razón y Madre Naturaleza junto con Typhan siguen sin revelar información. En fin, el trío se enfrentó a Maldad y milagrosamente vencieron y encerraron al villano para siempre en una celda que sólo se podría abrir al romper sus 999 sellos y obtener la llave."
"Fue así, gracias al sacrificio de muchos, como la Edad de Oro se salvó de terminar."
La castaña hizo una pausa al relato. Jack entonces se dio cuenta que todas las mini hadas, los yetis y algunos huevos de piedra se habían acercado a escuchar a la castaña.
-¿Qué sucede?-Pregunto Jack, rompiendo el silencio.
-Debemos comer.-Respondió la castaña.
Todos los presentes se dirigieron al comedor, donde les aguardaba un banquete que parecía delicioso con sólo verlo. Pavo, gran variedad de sopas, ensaladas, cerveza de malta, aguas de distintas frutas, pasteles, fruta fresca, cortes de carnes muy selectas, mariscos, frutos secos y mucha más comida.
Los guardianes tomaron asiento, sintiéndose tristes por la ausencia de North. La castaña se había sentado sola en una parte alejada de todos.
La mujer de ojos grises devoraba una sopa de carnero cuando una mano se posó sobre la parte de su armadura que cubría su hombro. La castaña vio entonces a Jack con una sonrisa en el rostro.
-Ven, siéntate con nosotros.-Ofreció el joven guardián con amabilidad.
-¿Por qué? ¿Necesitas que te sostenga la cuchara?-Dijo con sarcasmo la ojigris.
-¿Qué? Eso no…-Jack dio un suspiro de molestia.- Nadie debería estar solo.
La castaña observo por un momento al albino y al final se encogió de hombros y tomo su plato con ambas manos para seguir a Jack.
-Qué bueno que te unieras a nosotros.-Expreso Tooth al ver a la castaña sentarse a su lado.
-Al parecer Jack no puede vivir sin mí.-Bromeo la castaña tratando de ocultar su alegría de estar acompañada y provocando una mirada asesina de Tooth al albino.
-Cuándo nos contabas el relato no pude evitar notar que hablabas en tercera persona sobre los Caballeros cada vez que los mencionabas.-Dijo Bunny para romper la tensión.- ¿A qué se debe?
-¿No pusiste atención? Todos los Caballeros de la Edad de Oro murieron, no quedo nadie.-Explico la castaña antes de dar otra cucharada a su sopa.
-¿Entonces…
-No soy parte de ellos.-Interrumpió la castaña a Jack.
-Los Caballeros, ¿por qué no ayudaron a mi pueblo, a mi familia?-Pregunto Bunny con un dejo de rencor y dolor en sus palabras.
-El Zar no quería arriesgar a sus últimos seis guerreros, así que opto por enviar a todos los ejércitos de los que disponía. Fue una decisión difícil, pero decidió poner a su familia como prioridad y descartar a los Caballeros como rumores infundados.
-Si no vienes de la Edad de Oro, ¿cómo puedes saber todo lo que nos dijiste?-Pregunto Jack confundido.
-Archivos, testimonios gravados para la posteridad, cartas que describían los escenarios a detalle, libros. En fin, me tome mi tiempo para estudiar lo que la Edad de Oro fue en su momento.-Contesto la castaña y le dio un mordisco a un trozo de carne.
-Mencionaste a Typhan en tú relato, ¿de verdad hablabas de Typhan el Titán?-Pregunto Tooth sorprendida.
-Él mismo, último en libertad, pero decidió salir de su soledad y asistir al Zar en lo que sería la última batalla de Maldad.
-¿Alguien podría explicarme quienes son los Titanes?-Grito Jack eufórico.
-Según la leyenda, los Titanes son los responsables de la creación del universo mismo. Pero comenzaron a convertirse en un problema y la Muerte en persona los encerró a todos, menos a Typhan quien se escondió y logró pasar desapercibido.-Contó la castaña sin dejar de mirar el trozo de carne en sus manos.
-Increíble.-Dijo Jack impresionado por la corta historia.- ¿Qué sucedió con Typhan?
-Huyó y se escondió antes de que la Muerte pudiese alcanzarlo.-Dijo la castaña.
-¿Por qué no lo mataron?-Pregunto Bunny indignado.- Pudieron haber hecho justicia por todas las vidas que Maldad arrebató.
-Nadie lo sabe, el Zar Luna de aquel entonces se llevó el secreto a la tumba, Typhan no saldrá en un buen tiempo y Madre Naturaleza, ella nunca lo ha revelado, simplemente dice que terminar con la existencia de Maldad se había convertido en una opción que no era viable.-Explico la castaña mientras los yetis en el comedor y las mini hadas se acercaban a la mesa.- Fue entonces cuando hicieron una celda que sólo pudiese ser abierta después de romper todos sus sellos y de obtener la llave.
"Por supuesto, toda prisión necesita de un vigilante, ¿quién podría vigilar a Maldad, quién sería tan valiente para ocuparse de ese trabajo? Esa era la pregunta que atormentaba al Zar Luna luego de colocar la celda con Maldad dentro, en el interior de un planeta congelado."
"Hubo alguien. Se llamaba Kosmotis Sombriner, mejor conocido por todos como Picth Black."
"Kosmotis se ofreció a vigilar al villano que casi destruyo todo. Pero nadie contaba con que Maldad aún conservase suficiente poder como para hablar con alguien en el exterior. Fue así que Maldad corrompió a Kosmotis durante más de dos años, envenenando su mente, llenándola de odio, infundiéndole sed de venganza por perder a su hija y a su esposa, y su rey no hizo nada al respecto."
"Kosmotis había roto uno de los sellos sin saberlo: Corromper a un hombre recto y justo para que haga el mal."
"Pitch Black, fue como se nombró a sí mismo, obtuvo su poder al aplastar los sueños de los demás y hacerles ver sus peores miedos. Picth no planeaba detenerse, iba a terminar lo que Maldad había comenzado y así lo hizo. Orquesto genocidios en masa por distintos planetas, siendo ayudado por los piratas de los sueños y los hombres pesadilla."
"El Zar Luna no podía creer lo que veía. Su general más brillante y leal yendo en contra suya para matarlo. El Zar entonces convoco a un chico, un adolescente de un planeta distante. Luz Nocturna, así se presentó el chico ante el gobernante. El Zar lo entrenó él mismo durante poco tiempo, para acabar con Pitch Black."
"Luz Nocturna, el último guerrero de la ya casi acabada Edad de Oro, defendió al entonces bebé Hombre de la Luna. Lo hizo mientras el Zar Luna peleaba contra Picth Black, una pelea que le costó su propia vida y la de su esposa quien también lucho contra el traidor."
"Picth Black dio fin a la Edad de Oro al asesinar al Zar y a la Zarina Lunaroff. Luz Nocturna entonces escondió al bebé de la fallecida pareja en la Luna y confronto a Picth, clavando una daga de diamante en el corazón del rey de las pesadillas y ambos cayeron a la Tierra y ambos quedaron petrificados durante un muy largo tiempo."
"Y el resto como dicen, es historia."
-¿Y qué hay de ti, de los Caballeros que preceden a la Edad de Oro?-Pregunto Bunny con interés.
-Te lo diré de una forma corta, concisa y respetuosa.-Dijo la castaña con serenidad.- Hay cosas en la vida, que no debes saber.
-¡Debe de ser una broma!-Dijo Bunny al punto de la histeria.- ¿Cuándo confiaras en nosotros?
-Tal vez nunca y dudo mucho que sea distinto con ustedes.-Dijo la castaña con una expresión seria.
Los yetis y las mini hadas se retiraron dejando a los guardianes y la castaña en medio de un silencio bastante incómodo.
La castaña se dio media vuelta y salió por la amplia puerta del comedor, dejando a desconcertados a los guardianes.
-Voy a ir con ella.-Dijo Jack para después extraer un frasco blanco del bolsillo de suéter y tomar de él un par de píldoras que ingirió con amargura.
-¿Crees que te escuchara?-Pregunto Tooth desde su silla de ruedas.
-No lo sabremos a menos que lo intente.-Respondió Jack y salió por la puerta del comedor.
-Esa mujer me da mala espina.-Declaro Bunny con los brazos cruzados.
-Ella nos salvó sin pedir nada a cambio, supongo que debemos darle el beneficio de la duda.-Dijo Tooth aunque ella tampoco estaba segura sobre la castaña.
-¡Espera!-Grito Jack mientras corría por el pasillo que llevaba a la enfermería.
La castaña al escuchar al albino se detuvo y esperó a que éste se reuniera con ella. Jack se detuvo a un lado de la castaña inhalando grandes bocanadas de aire.
-¿A dónde vas?-Pregunto Jack una vez que se recuperó.
-A ver a North.-Respondió la castaña retomando su camino por el largo pasillo y haciendo eco con las pisadas de sus pesadas y blindadas botas.
-Tal vez no te recuerde.-Inquirió Jack, pero la castaña se detuvo frente a la puerta que daba a la habitación del ruso.
-Eso está por verse.-Replico la castaña y abrió la puerta.
-Hola.-Saludo North con una sonrisa.- Disculpe la molestia señorita pero, ¿podría decirme donde me encuentro?
Jack quedo sorprendido por la actitud tan amable de North, puesto que en la visita anterior había sido muy errático y violento.
-Estas en la enfermería de la Madriguera, hogar de Bunnymund.-Respondió con cordialidad la ojigris.
North abrió los ojos como platos y después comenzó a reír.
-No conozco nada de eso, a excepción de una enfermería.-Dijo North y paso su atención al albino.- ¿Quiénes son ustedes?
-Soy el Caballero Blanco, un Caballero de la Luna.- Se presentó la castaña.
-Yo me llamo Jack Frost, soy el espíritu del invierno y guardián de la diversión.-Dijo Jack con el rostro serio.
-¿Caballero? No se ofenda señorita pero, ¿cómo alguien como usted se haría llamar caballero en lugar de dama?-Pregunto North al tiempo que inspeccionaba a la castaña con la mirada.
-No me ofende. Es así como se le llama a la orden de guerreros a la que pertenezco, y mujeres o no, somos Caballeros.-Respondió la castaña cruzada de brazos.
-¿Fibra de carbono?-Interrogo North al ver el traje negro que era casi totalmente cubierto por la blanca armadura de la castaña.
-Casi, pero no. Esto es kevlar.-Dijo la castaña señalando una pequeña abertura en su armadura que permitía la flexión del brazo.- Lo que tengo debajo sí es fibra de carbono.
-Impresionante.-Expreso North al tiempo que se acariciaba la barba.- No reconozco el material de la armadura, ¿de qué está hecha?
-Es una aleación de diversos metales, algunos de ellos no se pueden conseguir en la Tierra.-Contesto la castaña mostrando sus manos enguantadas en kevlar y cubiertas en los nudillos y las palmas de las manos por la armadura.
-Interesante, realmente interesante.-Dijo North al tiempo que revolvía su barba.
-Lamento interrumpirlos.-Dijo Jack sarcásticamente.- North, ¿no sabes quién soy?
-Por supuesto que sí.-Contestó el ruso con su inconfundible acento y provocando una mirada esperanzadora en Jack.- Eres Jack Frost, acabas de presentarte, ¿te molesta si pregunto cómo perdiste tu brazo?
Jack dio un suspiro y salió de la habitación con lágrimas en los ojos, dejando a North con un sentimiento de culpa.
-¿Fue malo preguntar?-Dijo North apenado.
-No te preocupes, ha sido una semana muy larga para él.-Explico la castaña.- Descansa North, yo me encargo de Jack.
La castaña salió de la habitación y miro el pasillo a la izquierda y luego a la derecha, pero no encontró ninguna señal de Jack. La ojigris se encamino al exterior, Jack estaba sentado con la cabeza inclinada y docenas de mini hadas tratando de consolarlo.
-Debes estar preparado para lo que sea, guardián.-Dijo la castaña y las mini hadas se retiraron.
-¿Tú crees que moriremos Blanco?-Pregunto Jack y se puso de pie.
-Mientras no hagan ninguna estupidez, yo creo que no hay razón para pensar en eso.-Expreso la castaña y se puso frente a Jack, éste último notó que la mujer era tan alto como él y le estaba dedicando una cálida sonrisa que hizo al albino sonreír también.
-No te hemos agradecido por todo lo que has hecho por nosotros.
-No es necesario que lo hagan, después de todo, su seguridad es una prioridad para mí.
-¿Hay alguna posibilidad de ayudar a North? ¿Alguna forma de que vuelva a la normalidad?
La castaña le dio la espalda a Jack y dejo ir un largo suspiro de frustración mientras se llevaba las manos al rostro.
-¿Algún problema?-Pregunto Jack poniendo su mano izquierda en el hombro de la castaña.
-Hay alguien que puede ayudarlo.-Dijo la castaña volviendo a ver a Jack de frente.- Pero debo advertirte que no es una persona muy agradable que digamos.
-¿De quién se trata?
-Es una sorpresa. Una muy desagradable sorpresa, pero si lo que quieres es a North de vuelta, ésta persona de la que te hablo es su única opción.
-¿Es de confiar?
-Por supuesto que sí, ésta persona dejara la mente de North como nueva.
Jack miro por un momento a la mujer que tenía enfrente, aquellos ojos grises que parecían adivinar sus pensamientos, aquella expresión decidida, la voz dulce y amable. Aquella castaña, era hermosa, No, ¿en qué piensas Jack? Ni si quiera conoces su nombre, se auto regaño el albino.
-Lo lamento.-Fue lo único que logro decir Jack para romper el silencio.- Lamento haberme precipitado ayer.
-Nunca me dejaras en paz ¿cierto?-Pregunto la castaña con una sonrisa radiante.- Olvídate de eso. Tienes 300 años y actúas de la misma manera de la edad que aparentas: 16 años.
-¿Cómo sabes eso?
-Ya te lo dije Jack, te investigue bastante.
-¿A qué edad moriste? Suponiendo que murieras, y si no es así entonces te pido disculpas.
-19, morí cuando tenía 19 años de vida.
-¿Recuerdas tu vida antes de morir?
-Cada detalle está en mi memoria, pero mi vida antes de ser un Caballero de la Luna no fue exactamente linda.
-Supongo que no hablarás de eso.
-Ni en tus sueños. Al menos no en el futuro cercano.
Ambos quedaron en silencio durante un tiempo, viéndose a los ojos, estudiándose el uno otro. Jack no pudo resistir más y se abalanzo contra la castaña, abrazándola con cariño.
-Gracias, por todo.-Susurro Jack en el hombro de la ojigris.
La castaña por un momento se quedó sorprendida, pero lentamente correspondió el abrazo y recargo su cabeza en el hombro del joven guardián.
-Demasiado amor.-Bromeo la castaña, separándose del abrazo y sonriéndole al albino.
-Nunca hace mal un poco.-Respondió Jack con una sonrisa y volvió a quedar hipnotizado por aquellos ojos grises, por la figura de la castaña, por su sonrisa, y sin darse cuenta estaba rodeando la cintura de la castaña con su brazo izquierdo y ella rodeaba con sus brazos el cuello de Jack.
-o-
Burgges, hogar de los Bennet
La charla entre Marcus y Julie había sido muy larga, pero al final el rubio logro convencer a la señora Bennet de que se quedase en Burgges por lo menos un tiempo más.
Marcus estaba caminando en la habitación de Jamie, tratando de hacer el menor ruido posible. Lentamente se apoyó en una rodilla y vio debajo de la cama al Bennet mayor.
-¡Te encontré!-Dijo Marcus y saco a Jamie de debajo la cama y lo puso sobre ésta haciéndole cosquillas.
-¡No! ¡Basta Marcus!-Suplicaba Jamie entre risas.
Sophie apareció en la puerta con una sonrisa en el rostro, Marcus corrió hacia ella y la atrapo entre sus brazos dándole también una dosis de cosquillas.
Julie entro en la habitación y se unió al juego, derribando a Marcus sobre el piso y con ayuda de sus hijos le hicieron cosquillas al rubio hasta que éste se puso rojo como tomate.
-Eso es trampa.-Dijo Marcus mientras se recuperaba del ataque de los Bennet.- Son tres contra uno.
-Pero tú eres más alto y más fuerte.-Replico Jamie con una sonrisa divertida.
-Tiene razón.-Dijo Julie abrazando a sus hijos.
En ese momento se escuchó el repicar de una alarma. Marcus miró su reloj de muñeca y silencio el aparato para después ver los pucheros de tristeza hecho por Julie, Jamie y Sophie.
-Debo irme, ya son las siete en punto y si no llego al trabajo a tiempo mi jefe me matara y tiene la costumbre de no ser tan piadoso conmigo a diferencia de Aelia.
-Está bien niños, Marcus ya se debe marchar, ¿qué tal si eligen una película? Pensándolo mejor, seleccionen varias, esta será noche de películas.-Dijo Julie con entusiasmo.
-¡Sí! ¡Noche de películas!-Vitorearon al unísono Jamie y Sophie.
Hermana y hermano salieron corriendo de la habitación hacía la de su madre, dejando solos a Julie y Marcus. Ambos se pusieron de pie y bajaron las escaleras hasta la puerta que daba a la calle. Marcus tomo su chaqueta de cuero y abrió.
-Gracias por venir.-Agradeció y deposito un beso en la mejilla del rubio.
-Siempre estaremos aquí Julie, mi hermana y yo.-Dijo Marcus con una sonrisa.- Llámanos si es que necesitas algo.
Julie asintió y cerró la puerta luego de que Marcus se marchara. Ese había sido un día largo, triste y divertido a la vez. Julie sonrió y subió las escaleras en busca de sus hijos.
-o-
En algún lugar del mundo
Maldad estaba totalmente erguido, a sus pies se encontraba una mujer joven vestida con una túnica blanca, casi translucida, tenía un largo cabello negro y las lágrimas descendían por sus morenas mejillas.
-Por favor… por favor… no… no me mates.-Rogaba la mujer entre sollozos.
-Veritas, espíritu de la verdad. Esto no será doloroso, sino rápido.-Dijo Maldad con serenidad.
-Puedo serte útil.-Dijo Veritas, levantando el rostro y viendo al imponente hombre frente a ella.
-Lamento decirte que la única utilidad que tienes para mí es tu poder, y para obtenerlo debes morir.
-Yo sé sobre ti… Maldad, soy el espíritu de la verdad, no importa que tan sagrados sean tus secretos, éstos siempre los sabré yo, y puedo ver uno que es de mucha importancia para ti.
-¿De verdad?-Pregunto Maldad con sarcasmo.
-Estas débil, empeoras a cada segundo, no importa cuánto poder arrebates tu estado no mejora ni siquiera un poco, y eso… eso te aterra, Maldad, porque te estas deteriorando.
Maldad perdió la paciencia y tomo por el cuello a Veritas elevándola hasta tener su rostro frente al de ella. Maldad la vio por última vez y le rompió el cuello con una sola mano para después arrebatarle su poder.
Fin del capítulo. Gracias a todos por leer, espero que les haya gustado. Se aceptan comentarios, criticas, sugerencias, etc.
Comentarios:
LaNouvelletoile: Que bueno que te guste mi fic y bienvenida al famdom de ROTG y al fic también, espero que te siga agradando, gracias por comentar. Saludos :)
Rexland: Me agrada que sigas aquí, y sobre el caballero, aún no puedo decir mucho, será un personaje del que sabrás más conforme avance la historia. Gracias por comentar. Saludos :)
Sasha: No te preocupes si no actualizo una semana, el fic lo continuare hasta terminarlo. Y sobre el caballero, bueno, iré revelándoles información sobre ella poco a poco. Gracias por el review. Saludos :)
Son todos, eso espero. Gracias a todos por comentar, pues me inspiran y me ayudan a seguir con el fic. Cuídense y como siempre Saludos :)
