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… "Niña de mi alma"…..

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Autora: Flopii Cullen

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. CAP.10: Día de paseo.

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Estacione mi Volvo en la entrada de mi casa, cosa que casi nunca hacia, pero ya quería tenerlo listo para que en la mañana valla a buscar a Bella.

Respire profundo, rezando en mi interior para que mi hermana no estuviera muy enojada conmigo, lo último que quería era pelear otra vez con ella. No había sido mi culpa, me había distraído demasiado con el Shock que me dio ver a Bella sobre el árbol aquella tarde.

Abrí la puerta y entre: mi madre estaba hablando con Carlisle sobre los últimos arreglos para la donación que tenían pensado hacer. Rosalie estaba en su habitación probándose todo la ropa que se había comprado esta tarde, con Emmet frente a ella babeándose por sus piernas. Jasper estaba en la sala con un libro en su regazo…

En cuanto me llegaron los pensamientos de la pequeña duende ya la tenía frente a mí con el seño fruncido y los brazos como jarras.

Que Dios se apiade de mí….

-Muchas gracias por pasar a buscarme hoy.- Dijo entre dientes. Estaba furiosa.

-Alice…en serio lo lamento. Déjame explicarte.- Le rogué.

-No quiero saber.- Dijo poniéndome su mano frente a mi cara.

-No fue mi intención, me olvide de pasar a buscarte.- Le dije tratando de excusarme…lo cual pareció enfadarla aun mas.

- Ahh pero que bonito…olvidarte de tu hermanita menor.- Dijo sarcástica mientras se daba la vuelta y salía corriendo. Quise tomarla del brazo pero había visto mi intención y se apresuro todavía más. Iba a correr tras ella pero Jasper paso por mi lado y me detuvo.

- Yo estaré con ella, no te preocupes, no esta tan mal, es solo un capricho.- Dijo de lo mas calmado. Cerré la boca, el experto en emociones era el. Me disculpe una vez más cuando salió corriendo en busca de Alice.

Me quite la chaqueta y me fui directo hacia mi piano de cola negra, últimamente tenía un montón de emociones y sensaciones demasiado fuertes dentro de mi. A tal punto que dolía y me hacía daño. Como por ejemplo: lo increíblemente nervioso y ansioso que me hacia ponerme Bella.

Me senté en la butaca y posicione mis dedos en las suaves teclas blancas y negras. Comencé como siempre, con la canción de mi madre, y como siempre sonó horrible. Me deje llevar y fui pasando de canción en canción: algunos viejos éxitos, clásicos, otras de Debussy, mi favorito y así sucesivamente. De reojo mire las partituras en blanco que descansaban frente al piano junto a una pluma de trazo fino.

Suspire. Esperaba a que algún día pudiera volver a componer otra vez, como la hacia antes, lleno de inspiración, pero lamentablemente mi inspiración se había ido hace mucho tiempo. Junto con otras cosas…

El amanecer llego poco a poco, mientras yo tocaba canciones sin sentido una y otra vez para calmar mi emoción.

Hoy me esperaba otro día con mi ángel.

Subí rápidamente a mi habitación y me cambie de ropa, antes de salir tome una mochila negra y la llene con cosas que usaban usualmente los humanos: una botella de agua, mi billetera, un abrigo adicional, mi celular, una cámara digital….

Con la mochila en el hombro encendí la televisión para asegurarme de que el día estuviese perfectamente horrible y nublado y baje las escaleras de dos en dos, pase por la cocina, donde estaba mi madre, que al pasar me miro inquisidora mente y levanto una ceja con aire de sospecha, me desvié de mi camino y pase por su lado para dejarle un ruidoso beso en la mejilla dejándola estupefacta. Gratamente la había sorprendido. Ella se quedo con la boca abierta y yo corrí hacia mi Volvo plateado y me monte en el.

Acelere por las calles húmedas de Forks y me estacione frente al C.A.I. Contento de sentir el olor a comida que salía de adentro. En cuanto cerré la puerta del conductor de mi coche oí como la del centro se abría a mis espaldas. El sonido de su corazón, tal placentero y tranquilizador para mi se oyó detrás de mi, y su aroma inconfundible e incomparable hizo que mi garganta ardiera de sed.

Me voltee al mismo tiempo que ella bajaba el primer escalón. Me quede mudo, se veía realmente hermosa…preciosa, exquisita…

Su campera negra y vieja, que tapaba su pequeño cuerpecito había desaparecido, en su lugar había una cacheta azul entallada y femenina, gruesa pero no demasiado, tenía una pañoleta blanca anudada al cuello.

Traía puestos unos Jeans oscuros, un tanto usados pero en mejores condiciones que los que solía ponerse, sus botas estaban limpias y, como siempre, las traía fuera de su pantalón. El mango de su navaja no se veía por ningún borde y agradecí que se sintiera un poco más segura conmigo a mi lado. Aun tenía su mochila y la llevaba colgando de un hombro, un tanto caída hacia atrás y hacia afuera, y recordé, que yo me había puesto la mía de la misma forma.

Nos sonreímos al mismo tiempo y ella se sonrojo con un rosado intenso, pero que la hacia verse aun mas tierna y adorable.

Su cabello estaba sedoso y brillante, se lo había atado con una coleta alta, se había acentuado los rizos de las puntas y se había puesto dos accesorios para el cabello de color blanco, le quedaban estupendos.

Subí un escalón para quedar a su altura y la mire fijamente.

-Hola ángel.- Le salude con una sonrisa. La había extrañado tanto…la había necesitado demasiado durante la noche.- Te ves hermosa.-Dije

-Hola Edward.- Dijo apartando sus pozos chocolates de mis ojos. Sabía como hacer para que me mirase de nuevo.

-¿Estas lista para ir al Zoológico hoy?- En cuanto me oyó sus ojos volvieron a los míos y una sonrisa radiante ilumino su hermoso rostro.

-Siii!.-Dijo con un grito mientras saltaba a mis brazos. Me había tomado completamente desprevenido, sus delgados brazos se engancharon en mis hombros y su rostro quedo contra mi pecho, envolviéndome con su calor infernal he impregnándome con su fragancia. Algo extraño se apodero de mí, un sentimiento de pertenencia y de protección hacia aquella pequeña, una sensación de querer cuidar con mi vida…existencia a ese pequeño ángel. Abrace su fina cintura con mis brazos y note lo pequeña e indefensa que era, trate de que mi piel no tocara la suya y de no excederme con la presión de mis brazos, la podría partir al medio, le podía quebrar un hueso, si no prestaba la suficiente atención, si por algún motivo me distraía….podía terminar en un verdadero desastre. Deje a esos pensamientos torturantes para mas tarde…la levante para que sus pies no tocaran el suelo y sentí una leve risita amortiguada por mi campera. Gire sobre mis talones y la deje en el suelo.

Ella se separo de mí y me dio las gracias…con la mirada obviamente. No sabía cómo pero había aprendido perfectamente a leer sus expresiones, bueno…algunas veces, para mi seguía siendo una caja de sorpresas.

La guié a mi Volvo y le abrí la puerta del copiloto, ella frunció la boca y le dio una buena mirada a todo el coche, me esperaba una exclamación o un halago pero en cambio frunció el ceño y se sentó rápidamente en el asiento. Cerré la puerta y me lamente de no haber traído un coche menos ostentoso. Bueno…no tenía ninguno otro. Era el coche menos llamativo de la familia.

Me puse en mi lugar, y arranque el coche con un leve ronroneo. La mire de reojo, ella miraba hacia arriba, hacia atrás, o hacia los costados, tratando de tener una buena vista de todo el Volvo.

-Me gusta tu coche.-Dijo acariciando la parte del costado de la puerta.

- Gracias.-Conteste con una sonrisa torcida. De apoco, nos íbamos entendiendo.

-Ponte el cinturón.- Le dije mientras me ponía el mío. Ella obedeció y su mirada se poso en el reproductor de música. Lentamente una sonrisa tímida se apodero de su rostro.

-Pon música.-Le ofrecí mientras aceleraba de camino al Zoológico mas cercano. Ojeando cada tanto el cielo para que siguiera así de nublado. No creo que le hiciera mucha gracia si me ponía a brillar como una bola de boliche mientras le damos de comer a los patos. Bueno, obviamente que no le haría gracia, pero si saldría corriendo de mi lado. Y eso era algo que no podía imaginar ni en mis peores pesadillas.

Bella se sentó mas en el borde del asiento para estar mas cerca del reproductor y comenzó a cambiar las estaciones de la radio, encontró una música Pop para adolescentes, fruncí el ceño mientras ella subía el volumen hasta que los vidrios retumbaron, no conocía la canción pero ni de lejos. Sonreí cuando la oí reírse con la alegría rebalsando. Me sentía muy afortunado de poder ver ese pedazo de vida y actitud que Bella escondía y que a muy pocos dejaba ver.

Bajo el volumen hasta que solo fue una música de fondo, se recostó sobre el asiento y se dedico a mirar los nubarrones por la ventana y a la lluvia que se resbalaba de el.

Disfrute de su compañía en silencio, a diferencia de otras veces, no necesitábamos una conversación para rellenar el tiempo solo bastaba con nuestra compañía mutua. Escuche atentamente las canciones que pasaban en esa estación de radio, memorizando el nombre de las cantantes, me servía de mucho saber todos sus gustos.

Al poco tiempo y casi sin darme cuenta nos acercamos hasta el centro de Seattle, el día afortunadamente estaba nublado, había mucho viento y mucho frío, entre en la entrada del estacionamiento del Zoológico y vi con el rabillo del ojo como Bella sonreía y ponía los ojos como platos.

-¡Estaciónate ahí!.- Me dijo señalando uno de los animales que estaban en los letreros para que uno recuerde en donde recoger su coche. Mire el animal que me había señalado.

-¿Te gustan los búhos?.- Le pregunte. Era extraño, las niñas normales hubieran elegido algún otro.

-Bueno, si, me gustan sus ojos, el color de sus plumas, como se camuflan con el ambiente ah y como dan vuelta su cabeza.- Contesto mientras se quitaba el cinturón de seguridad y yo apagaba el coche ya estacionado. La mire con una sonrisa, en verdad que no me esperaba una respuesta tan compleja como esa. ¿Habría algún día en que no me tomara con la guardia baja?. Seguro que no.

Miro hacia el exterior, y la fila que se estaba formando en la entrada, su corazón comenzó a latir más rápido de lo normal y se mordió e labio mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. La mire. Ella parpadeo evitando así que las lágrimas cayesen. Le di un momento de tranquilidad mientras yo revisaba distraídamente las cosas que había puesto en la mochila. Esta debía ser la primera vez que alguien hacia algo bueno por ella, era normal que reaccionara de esa forma.

Nuestras miradas se encontraron al mismo tiempo y nos sonreímos.

-Ya no puedo esperar.- Dijo botando sobre el asiento.

-Entonces vamos.- Dije mientras abría mi puerta. Su sonrisa se ensancho y se apresuro a bajar del auto. Yo sonreía también, su alegría era contagiosa.

Bella camino hacia el frente del coche para encontrarnos, en cuanto me acerque lo suficiente estire mi mano rogando a que me tuviera confianza. Ella dudo un minuto pero luego la tomo. Su calor subió por mi brazo y me sentí en el cielo, en cambio a ella le paso un estremecimiento por la espalda. Espere su reacción negativa, pero afortunadamente nunca vino, y nos dirigimos juntos a la entrada. A medida que nos acercábamos Bella iba tirando cada vez mas fuerte de mi mano, y yo, a propósito, iba cada vez más despacio.

-¡Apúrate Edward!.- Dijo tirando de mí con las dos manos. La mire, se veía tan feliz y hermosa, con su cabello arremolinándose por el viento en su rostro.

Nos pusimos en la pequeña cola que se había formado en la entrada, y unos minutos después ya teníamos las entradas en la mano.

Atravesamos las puertas de hierro negro de la entrada, en los lados había dos enormes esculturas de cemento, representaban a dos enormes leones rugiendo hacia el frente. Bella los miraba asombrada.

Entregamos nuestras entradas y nos dieron a cambio un mapa doblado con las atracciones principales del Zoológico.

Se lo di a mi ángel y ella lo abrió desesperadamente, sonriendo todo el tiempo. Pase mi brazo por sus hombros para guiarla por el camino de piedra rodeado de árboles y arbustos ya que ella tenía la cara sumergida en el mapa.

Le compre un paquete de galletitas en un puesto cercano junto con un jugo de manzana. Su favorito. Luego le compre un paquete de alimento para algunos animales que veríamos mas adelante. Mientras pagaba eso mire de reojo como Bella miraba las gorras que estaban en venta, había negras, blancas y cada una tenia un animal en el frente.

Me acerque a ella y le dije que eligiera una para ella y otra para mi. Ella se trajo una blanca con el dibujo de un Búho y para mi eligió una blanca con un puma en el centro. Me reí, no podría haber estado mas en lo correcto.

Lo primero que se vio fue un enorme lago lleno de flamencos rosados, patos, cisnes y otras aves voladoras que se acercaban a buscar agua.

Tomamos el camino por la derecha, vimos los osos, los rinocerontes, distintas especies de ciervos, luego pasamos a la sección de los felinos y las aves donde Bella vio por primera vez a su animal favorito: el Búho. Hicimos una pausa en una de las bancas cercanas junto a el habitad de las suricatos.

Seguimos nuestro recorrido por los primates, los camellos, las cebras, animales pequeños como los puercoespines. Nos quedamos un buen rato admirando como los elefantes buscaban con sus trompas en el piso los maníes que les arrojábamos.

Entramos en un espacio cerrado donde se encontraban todos los reptiles, sapos, serpientes, lagartos, lagartijas, cocodrilos….

Bella se detuvo un minuto a leer la información en el letrero junto al habitad de los murciélagos. Me acerqué a ella.

-¿Sabias que estos murciélagos comen frutas?.- Me pregunto en cuanto estuve a su lado.

-No, no sabia.- Conteste observando como los animales se enroscaban en una bola negra colgados de los árboles.

-Que asco, también beben sangre.-Dijo mientras seguía leyendo y ponía una mueca. Me tense, y trate, como pude, de tragar el nudo que se me había formado en la garganta. Si con solo ver y saber que ese pequeño animal se alimentaba de sangre… ¿Cuánto asco le podría dar yo? ¿Y miedo?.

-¿Te dan miedo?.- Le pregunté. Ella era valiente, pero había que ver a que extremo.

-Mmm no pero me dan cosa.- Dijo acercándose al vidrio para ver mas de cerca.

Un peso característico y que venia sintiendo desde ya hace bastante se me vino a los hombros. Recordando lo extremadamente peligroso que era para ella estar cerca mío. Como si no tuviera ya muchos problemas…

Me concentre en conducir de camino a Forks, la noche se veía por los vidrios y Bella a mi lado, agotada y media dormida, volvía a mirar el mapa del Zoológico, como si fuera un pequeño tesoro para ella.

Estábamos en silencio, de nuevo, solo disfrutando de la compañía y de la presencia del otro.

En menos tiempo del que me hubiera gustado, llegamos a las puertas del C.A.I. Dentro se desataba un caos total, un bullicio, pero de felicidad.

Dentro estaba lleno de gente que ayudaba a ese lugar a sacarlo adelante, todos habían hecho un esfuerzo sobrehumano para preparar la mayor cantidad de comida para esa noche. Festejaban el recibimiento de una donación anónima de no se cuantos miles.

Los niños se dedicaban a comer, sonrientes, contagiados por la felicidad de sus tutoras. Todas ellas se debatían en un montón de ideas que tenían para mejorar el C.A.I. Tenían tantas que ni sabían por donde comenzar: Querían pintar todo el lugar, arreglar las sillas, las mesas, las camas, los vidrios, la luz, la instalación de agua, mejorar los utensilios de cocina, conseguir mas alimentos no perecederos, y tenían pensado mandar a hacer nuevas camisetas para los integrantes del grupo encargados de los niños.

Incluyendo mi madre….ella se encontraba en uno de los despachos discutiendo las posibilidades monetarias. Estaba muy feliz de ver a todas sus compañeras tan activas, hacia muy bien el papel de estar sorprendida por el dinero recibido.

Me baje del auto y le abrí la puerta a Bella para que bajase, se le veía algo triste y su sonrisa se había borrado por completo. Caminamos juntos de la mano, y como la noche anterior Bella subió los primeros escalones para ponerse a mi altura y bajo la mirada. Se la levante con un dedo para que me mirase.

-¿Qué te ocurre ángel?.- Le pregunte, aunque ya tenia una idea…

-Nada…solo….te voy extrañar Edward.- Dijo sonrojándose.

-¿Y quien dijo que no nos veríamos mas?.- Le pregunte rodeándola con mis brazos y apretándola junto a mí. Ella me abrazo y la oí suspirar con alivio.

-Quédate dentro esta noche por favor, no te metas en problemas.- Le rogué. Ella asintió contra mi pecho. Luego me separe de ella, deje un beso en su frente y la deje ir….

Me le quede observando hasta que entro y la puerta se cerró a sus espaldas.

Me subí a mi Volvo para ir a mi casa, esperaba que mi madre estuviera lo suficientemente ocupada como para que no se pusiera a ver si la pequeña perdida estaba por allí, sin duda la encontraría.

Me preguntaba cuanto tiempo duraría aquello, ir a buscarla, llevarla a pasear, darle de comer, ocultarla de las autoridades. Eso estaba mal, y había que buscarle una solución…de inmediato.

Hola lectoras mias, como estan? Aquí les traigo otro capi de mi historia espero que les guste y que lo disfruten, esero ansiosas sus reviews para saber que tal les parecio. Les tengo una buena noticia, como es un capi corto y el tiempo me ayuda, mañana mismo les traigo otro capi, que le parece la idea?

Besitos :P

Flopii