Disclaimer: Ed Edd y Eddy no me pertenecen, le pertenecen a Danny Antonucci.

Advertencias: Yaoi (Chico x Chico), Menciones de sexo y situaciones muy subidas de tono (Lemon, Lime), Parejas crack, violencia, humor. OoC.

Temas fuertes, estáis avisados.

Pareja principal: Eddy x Kevin

Dedicado: A todo el que lo lea :D

Objetivos del fanfic: Divertir(me)

Canciones escuchadas mientras escribía: Body Rockers — I like the way you move

Soulja Boy — Kiss me thru the phone

AVISO MUY IMPORTANTE: Sobre los padres,

recordad que son de VampireMeerkat.

AVISO IMPORTANTE: NO robes este fanfic, si quieres que tus amigos lo lean enviales este enlace, no te apropies de algo que no te pertenece.

-.-.-.- UnexpectED change -.-.-.-

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El sábado empezó de forma interesante para Nazz. Se levantó y desayunó con sus padres y salió a correr por el cul-de-sac como de costumbre. Vio a su padre salir con el coche para ir al trabajo y poco después tuvo que dejar de correr porque Jonny la saludó desde su jardín.

—Hola, Nazz.

—Hola, Jonny ¿Qué haces?

—Pues la verdad es que estaba viendo a ver si te veía para preguntarte algo —respondió el chico sonriéndole—: ¿Te gustaría hacer algo esta tarde?

Nazz casi se volvió loca cuando escuchó la pregunta. Jonny era muy guapo desde su punto de vista y muy divertido. Su madre tenía mucha razón, le gustaba y mucho.

—Vale ¿Qué haremos? —contestó muy coqueta tocándose el pelo.

—Había pensado en ver una peli en mi casa, pero mis padres van a estar allí todo el día, así que podríamos ir al cine.

—Podríamos ir a mi cuarto mejor, allí tengo una tele —sugirió la chica.

—Pero tus padres se van a enfadar si voy —notó Jonny.

—Mi padre está en el trabajo y a mi madre no le importará.

Jonny acabó accediendo a ir a casa de la chica. Nazz, por el camino, le sugirió ver una película protagonizada por Diane Lane llamada "Bajo el sol de la Toscana". Nazz la adoraba y Jonny no la había visto así que aceptó la propuesta. El chico pensó que de todos modos tampoco se iba a fijar mucho en la película teniendo a esa belleza a su lado.

Le dio mucha vergüenza encontrarse a Jolene y casi ni la miró por lo que había ocurrido la semana

anterior pero la mujer actuaba como si nada. Los dos subieron al piso superior y la madre de la chica decidió que no subiría a revisar si estaban bien, que les iba a dejar intimidad total.

Nazz sabía que su madre ni subiría ni les interrumpiría y estaba muy feliz por ello. Cuando llegaron a su cuarto la chica le pidió a Jonny que se sentara en su silla y empezó a sacar ropa del armario.

—Jonny, tengo que ir a ducharme ¿Me esperas aquí?

—Claro —respondió muy avergonzado.

Ella entró al baño que había en su habitación y aparentemente dejó la puerta medio abierta por accidente. Mentira, lo tenía pensado desde que invitó al chico a ir a su casa. Entró en el baño y empezó a quitarse la ropa de deporte imaginándose a Jonny espiándola.

Jonny no quería mirar, pero la curiosidad fue más grande y no pudo evitar asomarse. Nazz notó que él la miraba y esbozó una pequeña sonrisa, si quería verla la iba a ver. Se quitó la ropa restante y, completamente desnuda, se estiró. Jonny contuvo la respiración, no podía apartar la mirada del cuerpo de la chica. Había soñado con ese cuerpo miles de veces, pero era mil veces más hermoso que en sus sueños.

La rubia se metió en la bañera pero no cerró las cortinas. Abrió la llave del agua y ajustó la temperatura, cuando estuvo a su gusto empezó a mojarse todo el pelo y el cuerpo.

El chico podía ver como pasaba sus manos por toda su anatomía, parecía estar disfrutando mucho de aquella ducha. No se dio cuenta de que tenía prácticamente todo el cuerpo dentro del baño y de que ella podía verle fácilmente.

Nazz notó que Jonny estaba casi dentro del baño y fingió no darse cuenta. Cogió algo de champú y empezó a aplicárselo por todo el cabello, haciendo un leve masaje con sus dos manos.

El chico Connor estaba muy excitado, esa chica era la más hermosa que había visto en su vida.

La capitana de los animadores decidió que era el momento del punto fuerte de su pequeño show. Se retiró todo el jabón del pelo y después se lo recogió todo con una coleta alta improvisada y mal hecha. Cogió su gel y puso la cantidad necesaria en la esponja, después comenzó a enjabonar todo su cuerpo, deseando que Jonny no pudiese contenerse y se lo hiciese en la misma bañera.

El amante de la madera la miró una vez más antes de abandonar el baño cerrando la puerta tras de si. Nazz se sintió confundida y terminó de ducharse lo más rápido posible. Se puso la ropa lo más rápido que pudo y sin secarse el pelo ni nada salió del baño peine en mano. Se alegró al ver a Jonny aún ahí aunque el chico estaba rojo y muy nervioso, eso la enterneció.

—Siento haber tardado, iba muy sudada —explicó ella fingiendo —. ¿Aún quieres que veamos la peli?

—Va-vale —respondió muy nervioso —. ¿Cuál vemos?

—Ya lo habíamos hablado, "Bajo el sol de la Toscana" —dijo ella —. Estás muy rojo ¿Te encuentras bien?

—Sí-sí, todo genial —contestó él muy nervioso. Nazz disfrutó de eso.

Pusieron la película, Jonny no se enteraba de nada porque la chica se había sentado muy cerca suya.

—¿Es romántica, verdad? —preguntó Nazz.

—Mu-mucho —contestó él. Ya podía haber sido la película más terrorífica de la historia que Jonny no hubiese notado la diferencia en aquellos momentos.

Nazz apoyó su cabeza en el hombro del chico y se pegó más a él. El chico no sabía qué hacer, finalmente decidió abrazarla. Para cuando quisieron darse cuenta estaban abrazados completamente, ignorando la película totalmente, justo en la escena en la que Frances y Marcello se conocían.

—Nazz —la llamó él con voz firme.

—¿Si?

—Bésame —dijo él.

—Oh, Jonny, no creo que sea muy buena idea —pareció dudar, aunque realmente se moría por hacerlo, pero aún así quería alargar un poco más el sufrimiento del chico.

—Vamos, uno pequeñito... —pidió él acercando su rostro al de la chica.

—Jonny, yo... —él la calló poniendo un dedo sobre sus labios, después lo retiró.

—Uno, sólo uno...

empezaron a besarse lentamente. La rubia rodeó el cuello del muchacho con sus brazos mientras él le acariciaba la espalda.

—Nazzie... —susurró él cuando se separaron unos instantes para tomar aire.

Siguieron besándose hasta que se volvió muy apasionado. Nazz dejó los labios del chico y empezó a besarle el cuello.

—Oh, lo haces tan bien, cielo —la elogió él.

Ella se separó y él intentó besarle el cuello también.

—Despacito, Jonny, que si mi padre me nota algo me mata.

—Sí, tranquila, tú relajate.

Estuvieron un buen rato besándose y Jonny paró de golpe.

—¿Pasa algo? —preguntó ella preocupada por la repentina acción del muchacho.

—¿Quieres salir conmigo? —preguntó él armándose de valor. Nazz podía sentir su corazón latir tan rápido que parecía que se fuese a salir de su pecho.

—¿Enserio?

—Sí... Nazzie, tú me gustas desde que era un crío —dijo él acariciándole la mejilla.

—Tú también me gustas.

No aguantaron más. Se besaron otra vez y acabaron viendo lo que quedaba de película abrazados en la cama.

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Kevin pasó el sábado con su padre, acampando en el bosque. Allí el chico decidió apagar su móvil, no porque no desease hablar con sus amigos o recibir una llamada de su amado Eddy, sino porque quería hacerse a la idea de que iba a ser rechazado.

—Hijo, no te va a rechazar —le dijo su padre.

—¿Y si lo hace? —preguntó Kev lleno de pesimismo.

—Kevin ¿Él te ha besado? —El pelirrojo asintió —. Le gustas, deja que se aclare y verás como viene él solo.

—¿Y si no lo hace? —repitió lleno de pesimismo otra vez.

—¿Y si te arreo un capón por plasta, hijo? —le preguntó Dennis de broma —. Por cierto, tenemos que hablar de un par de cosas.

—¿Pasa algo?

—Nicholas va a volver la semana que viene —explicó Dennis.

Kevin casi saltó de alegría ¡Su hermano mayor iba a volver! Nicholas había conseguido una beca para ir a estudiar a Europa, en principio no iba a aceptar, pero cuando descubrió que la que era su novia le engañaba con el que por aquel entonces era su mejor amigo aceptó la beca y se marchó tras romper con su ex. La chica había ido muchas veces a casa de los Harvey llorando y suplicándoles que le dijesen cómo ponerse en contacto con el chico, Kevin y Dennis, conocedores de los acontecimientos, se negaron el rotundo. Fueron unos días muy tensos para Kevin y Nazz ya que la chica en cuestión era Aleah, la prima hermana de la rubia. Lo solucionaron decidiendo que eso no era entre ellos y que no tenía porque destrozar su amistad.

—¿Por qué vuelve este año tan pronto? —preguntó el chico de la gorra.

—¿Qué pasa? ¿No te alegras de tener a tu hermano de vuelta? —preguntó Dennis de broma.

—Claro que sí. Sólo digo que vuelve demasiado pronto.

—No sé muy bien el por qué pero ha terminado mucho antes. Bueno, lo importante es que estaremos los tres en casa de nuevo, la familia Harvey al completo.

—Sí, eso sí —Kevin suspiró —. No sé qué haré el lunes cuando vea a Eddy.

—Hijo, actúa con naturalidad y punto, ya verás como todo irá bien. Recuerda que de todos modos el lunes sólo irás a las clases de la tarde.

—Uf, es verdad, ya ni me acordaba de la revisión. Espero que no me pinchen esta vez.

—Sabes que te toca —dijo Dennis. Kevin se puso blanco solo de pensarlo.

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El domingo Eddy se despertó muy molesto. Aún le dolía la cara y el plan de Lee se fue al garete tan pronto como Rolf les contó que Kevin iba a pasar todo el fin de semana fuera.

Eddy fue a la cocina en busca de algo para desayunar y se encontró con su padre preparando unos huevos fritos con bacon.

—Buenos días, hijo ¿Qué tal has dormido? —le saludó Jack.

—Bueno, bien ¿Y mamá?

—Trabajando, hoy le tocaba otra vez ¿No te acordabas?

—No, papá, la verdad es que no, han pasado demasiadas cosas.

—¿Aún estás desanimado por la chica? —preguntó Jack.

Eddy sonrió mentalmente al escuchar a su padre referirse a Kevin como "la chica", claro que el hombre no tenía ni idea de quién era la persona de la que estaba enamorada su hijo ¡Un momento! ¿Enamorado? Eddy estaba... ¿Enamorado de Kevin?

—¿Pasa algo, Edward?

—Ah, no, nada —respondió él dejando estar su debate mental por un rato.

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Doble D pasó todo el sábado con su novia. No se atrevió a preguntarle sobre lo que le había dicho Sarah, en lugar de eso estuvo observándola. Marie se comportaba como una mujer enamorada, enamorada de él, Doble D se emocionaba solo de pensarlo. Él también la amaba.

El sábado no cenó solo por lo que intentó tratar el tema de la chica con sus padres, la respuesta fue clara y contundente: No nos gusta para ti, parece una mala influencia, se viste de modo inadecuado, saca malas notas... búscate otra novia o dedícate a estudiar que es lo que tienes que hacer.

El domingo se quedó solo en su casa hasta que Marie se le unió con la escusa de que necesitaba ayuda para estudiar. Terminaron en la habitación del chico besándose en la cama. Eddward empezó a acariciar la espalda de su chica mientras la chica Kanker hacía lo mismo con la de él. Doble D se estaba empezando a poner nervioso, el nunca había estado así con una chica, Marie en cambio sí había estado así antes con un chico. Edd se detuvo de golpe, era hora de hablar sobre lo que Sarah le había contado.

—Marie, tenemos que hablar —dijo el chico separándola de si mismo. Marie le rodeó el cuello con los brazos.

—Después, amorcito —intentó besarle de nuevo pero el chico la detuvo.

—Esto es serio, Marie.

La chica bufó algo fastidiada y se apartó de su novio. Él bajó la mirada y se puso a mirar sus zapatillas, no tenía idea de como sacar aquel tema.

—¿Jimmy te cae bien? —preguntó el chico —. ¿Sois amigos?

La chica de pelo azul miró a su novio con extrañeza. El chico parecía nervioso y no hacía más que mirar el suelo.

—Sí, claro —respondió ella fingiendo tranquilidad —. ¿Por?

—¿Lo suficientemente bien como para acostarte con él? —dejó caer el chico atreviéndose a mirarla a la cara por fin.

Marie bajó la mirada ¿Cómo se había enterado? ¿Estaba enfadado con ella? ¿Iba a romper con ella? Lágrimas empezaron a caer de sus ojos sin que pudiese impedirlo.

—No sé cómo te has enterado, pero... te juro que sólo fue una vez —intentó explicar la chica.

Doble D la miró consternado ¿Le estaba engañando?

—Suficiente, largo de mi casa —dijo con dureza.

—Doble D... déjame explicártelo. No es lo que tú te crees —intentó justificarse ella.

—¿Ah, no? Esa es la escusa más típica del mundo —el chico se levantó y se puso frente a la chica con los brazos cruzados —. quiero que te largues, olvidate de que has estado alguna vez conmigo.

Marie se puso a llorar más fuerte y a suplicar entre lágrimas que la escuchase y que todo había sido un error. A Eddward le rompió el corazón verla así.

—Marie, cuéntamelo —dijo él.

—Cu-cuando jugamos a siete minutos en el paraíso... yo pensé que te había dado asco besarme —empezó a explicar antes de ser interrumpida por el chico.

—¡Eso no es verdad, Marie! ¡Lo único que quería era no tener que besarte por obligación!

—Pue-pues yo creí que sí... —Marie se limpió otra lágrima que acababa de salir de uno de sus ojos — y también me besé con Jimmy en el juego y como Sarah no le quiere... lo hicimos ese domingo por despecho —Marie terminó de explicarlo y se levantó dispuesta a irse.

No pudo salir. Doble D la abrazó por la espalda.

—¿Doble D?

El chico la giró y le dio el mejor beso que había recibido en la vida.

—Creía que me estabas engañando con él, perdóname. Te amo, Marie. Odio haberte hecho hacer esas cosas —se volvieron a besar y se tumbaron en la cama.

—Doble D, tú no sabias nada. Siento no habértelo contado, siento no ser virgen para ti.

—Eso no importa —se besaron de nuevo —. lo único que me importa es que eres mi compañera y sólo estás conmigo y sólo harás cosas conmigo... Solos tú y yo.

—Nosotros solos... —completó Marie.

Los besos se hicieron mucho más apasionados y los enamorados empezaron a acariciar el cuerpo del otro como queriendo cubrirlo con sus manos. Por encima de la ropa, claro.

—Marie... ¿Quieres dibujarme? —Preguntó él de golpe.

—Sí, me encantaría ¿Ahora? Podría traer las cosas de mi casa.

Al final los dos fueron a la caravana de las Kanker y llevaron a casa de los Lucas el caballete de Marie, un cuaderno de dibujo de tamaño mediano y un estuche con lápices y carboncillos.

La chica lo estaba colocando todo cuando vio a Doble D frente a ella descalzo y con un albornoz. No llevaba su gorro y su pelo negro estaba algo alborotado.

—¿Eddward? —preguntó.

Edd se acercó a su cama y se quitó el albornoz. Iba vestido únicamente con unos calzoncillos blancos.

—Me cago en todo... —murmuró Marie para si mientras contemplaba el cuerpo de su pareja —. no puedes estar más bueno.

—Gra-gracias —murmuró él totalmente avergonzado.

—¿Por-por qué así? —preguntó ella.

—Me dijiste que alguna vez te gustaría dibujarme desnudo, además los desnudos son muy

artísticos…. —explicó él.

—Pero si no estás desnudo —comentó ella.

Doble D tomó aire y se bajó los calzoncillos hasta los tobillos. Después se tumbó en su cama en una pose que le hacía parecer un hermoso ángel.

—¿A-así estoy bien? —preguntó él.

Marie, que se había quedado contemplándole impresionada respondió al fin.

—Sí, estás perfecto.

La chica cogió sus utensilios y empezó a trazar algunas figuras básicas en el papel. Su vista se dirigía inevitablemente al pene de su novio... trató de no pensar más en ello y siguió dibujándolo. Aunque los minutos pasaban la excitación de ambos no desaparecía. El dibujo estaba casi completo pero Marie no parecía muy contenta con el resultado, se acercó a la cama y movió un poco la manta que se encontraba situada junto a la pierna de Doble D.

—Hmmm... creo que debería cambiar esto de sitio —comentó ella.

Doble D se sentó en la cama y tiró del brazo de Marie. La chica se dejó caer encima suya. Se empezaron a besar. Eddward ayudó a la chica a deshacerse de la ropa y pronto estuvieron los dos desnudos y tocándose. Él empezó a besarle los hombros mientras ella pensaba en lo bueno que era y en que no parecía el tímido chico de la corbata que aparentaba ser.

Pasó un rato y poco después de los preliminares Eddward ya estaba encima suya, para ser la primera vez del chico lo hacía muy bien, demasiado bien, como si fuese una especie de Dios del sexo. Ella no podía dejar de gemir y de acariciar todo el cuerpo del muchacho.

—Doble D ¡Ah! ¡Más rápido! —pidió.

—¡Sí! ¡Sí! ¡Ah! —respondió él.

Lo estaban pasando genial y a punto de llegar al clímax. Entonces la puerta del dormitorio se abrió.

Continuará...

Notas de la autora: Y aquí está el capitulo 10 :D

Sí, suspense. Que nadie me mate.

XOXO

OFIXD