Bienvenidos al capítulo 10!
Daddy's zombie killer: pronto sabremos que paso con esos dos! gracias por seguir leyendo, espero este capitulo alimente tu curiosidad sobre Mikoto :3
Tanairi rocio: Bienvenida! muchas gracias por leerme, a mi también me gusta más Naruto y Hinata ya que los encuentro muy tiernos y entregados el uno al otro, pero sin sasusaku no podemos llegar a ellos aun.
Espero sigan al pendiente de mi historia y se animen a comentar.
Chispas furiosas salían del choque de espadas, Obito y Sasuke se miraban fijamente sin perder la vista de los movimientos del otro; la noche había caído, pero ninguno mostraba cansancio, aunque grandes gotas de sudor caían por sus rostros. A la pelirrosa le ponía nerviosa la posibilidad de que su pelinegro saliera herido, sabía que si eso pasaba no podría detenerse y lo curaría sin importar que, pero aquello le traería consecuencias, limitaría sus días. No le quedaba de otra más que ser espectadora, se sentía impotente por no poder detener el enfrentamiento.
-Espero que lo estés disfrutando tanto como yo- Sasuke se limpió el sudor de la frente – te estoy dando años de terapia gratis, ese odio guardados en ti algún día tenían que salir.
-Ese orgullo tuyo algún día te costara la vida- dijo imitando a su adversario al secarse el sudor- aunque no puedo negar que la preferencia que mostraba Orochimaru hacía ti me hacía enojar, pero cuando entendí, que lo hacía para ganarse tu favor…
-Sé que lo hacía porque conocía mi pasado, pero de nada le sirvió a esa serpiente el haberme tratado de sobornar, mi única satisfacción es saber que sufrías cuando me prefería a mí en lugar de a ti, nunca me agradaste, eres demasiado rastrero y con una ciega lealtad hacía ese hombre.
-Más lealtad de la que tu podrías tener, abandonaste a tus hombres por una mujer.
-Mujer que evidentemente tu deseas -sonrió con sorna- ¿Crees que Sakura se fijaría en ti? Débil, de baja calaña y mal aspecto, además, no puedes esperar que con miedo alguien se aferre a ti.
Obito dirigió su mirada hacía donde Sakura se encontraba, en cuanto sus ojos se encontraron pudo percibir el miedo en los ojos de la joven, cosa que a este lo satisfacía, al fin de cuentas, sentía pasión carnal por ella, no amor.
-En cuanto termine contigo, tomare mi premio- se relamió los labios- nada más satisfactorio que quedarme con la mujer que amas.
-Eres demasiado estúpido- escupió sus palabras con furia.
Sus espadas volvieron a chocar con fuerza, ninguno estaba dispuesto a ceder, aunque Obito comenzaba a cansarse, pero no se daría por vencido, sentía el odio que lo impulsaba, sólo tenía que recordar los días que se sintió en la sombra por culpa de Sasuke, y así seguir luchando con todas sus fuerzas. El capitán del Leviatán siempre fue de gran valor para Orochimaru por la sangre real que corría por sus venas, por ello le prefería sobre todos sus aprendices; Obito que había quedado huérfano desde que la guerra se había desatado había encontrado un refugió en el hombre de pálido aspecto, viéndolo como una figura paternal nunca se negó a ninguna de las ordenes que se le dieron, ni siquiera cuestiono porque hacía las cosas, el sólo quería la aprobación de su superior, y sobre todo, escuchar un "bien hecho" palabras que siempre escuchaba que le decían a Sasuke.
- ¿Tan aburrido te resulta esto?
Preguntó Sasuke con un grito para sacar de sus pensamientos al muchacho. Cuando Obito logró regresar a la realidad tenía la espada de Sasuke apuntando directamente a su pecho, este ya hacía en el suelo y su espada estaba tirada a unos pocos metros de él, no sabía en qué momento había ocurrido, pero el pelinegro era conocido por su rapidez, así que no le extrañaba. Aunque Obito siempre se había destacado por su honorabilidad en los duelos, esta vez no sería el caso, tenía que ganar fuera como fuera, no dejaría que su pasado lo siguiera torturando, era momento de terminar con todo. En cuanto Sasuke presión más la espada contra el pecho de Obito, este tomó un puño de tierra con la mano y lo lanzó hacía la cara de él, haciendo que retrocediera.
Sasuke intento desesperadamente quitarse la tierra de los ojos, no podía ver nada, pero si escuchar los pasos de Obito acercándose a él. Sakura miró la escena con espanto, sabía que el pelinegro estaba en desventaja, en cualquier momento Obito podría herirle de muerte. Sin pensarlo la pelirrosa se colocó frente a Sasuke protegiéndolo de la furia de Obito, pero este al sentir la presencia de la joven la tomó por la cintura para tratar de esquivar el ataque, pero el grito de ella lo hizo recuperar la vista más rápido. Los largos cabellos de Sakura habían sido cortados, de llegarle a la cintura ahora le llegaban hasta el hombro.
Los delgados cabellos rosados adornaron el lugar, Obito sonrió satisfecho, aunque no había logrado herir a Sasuke, había logrado hacerle daño a la mujer que él protegía. Victorioso se hinco para tomar un mecho de cabello y lo llevo hacía su nariz aspirando el dulce perfume de la joven.
-Tienes un gusto exquisito, pronto serás mía.
El pelinegro aún tenía a Sakura entre sus brazos, la chica permanecía atónita por las consecuencias de sus actos, realmente no se había detenido a pensar en lo que hacía, pero ya nada importaba, parecía que su vida estaba llena de sacrificios.
Sasuke esquivo los ataques de Obito con maestría, el acto tan atroz que se había llevado acabo jamás sería perdonado, ahora el pelinegro sentía como la adrenalina corría por sus venas. Había jurado protegerla, sentía que le había fallado.
-No tendrás que vivir mucho tiempo con lo que hiciste, porque juro que no saldrás de aquí con vida.
Bruscamente arrojó a la pelirrosa a un lado para apartarla de la pelea, furioso corrió hacía su adversario, y como si estuviera fuera de sí arremetió contra la espada de Obito lanzándola fuera de su alcance; sin darle tiempo de reaccionar con fuerza pateó su estómago haciéndolo caer al suelo, con una mirada sanguinaria y carente de piedad lo miró fijamente y sin miramientos clavo la espada en el pecho del joven.
-Debí haber hecho esto desde el principio- clavo más la espada haciendo que Obito gritara de dolor -pero quise darte la oportunidad de que reflexionaras sobre tus acciones, no me puedes culpar a mí por tus traumas -se agacho acercándose al rostro del joven para que lo escuchara bien- Orochimaru jamás te quiso como a un hijo, sólo te utilizo para lograr sus propósitos, para él siempre serás un perro faldero más.
Sin cuidado sacó la espada del pecho de Obito, y la limpio con la ropa del chico, le desagradaba su sangre. Sakura miró la escena con terror, no podía creer que Sasuke fuera tan despiadado, asustada retrocedió un paso cuando él se acercó a ella.
-Jamás lo vuelvas a hacer- le grito- te exijo que no vuelvas a poner tu vida en riesgo, ahora sólo fue tu cabello, pero pudo haber sido peor, no me arrebates las ganas de vivir que he conseguido al estar a tu lado.
Delicadamente paso sus dedos por el cabello rosado, sintiendo la textura irregular que había adquirido por ser cortado por una espada. Enojado sintió el miedo de la joven, así que la tomó por la cintura y la atrajo hacía él.
-No me mires así, no quiero que me temas, además, esto lo han provocado tus ridículas acciones- soltándola la tomó por el brazo y la hizo caminar lejos del cuerpo de Obito -no te preocupes por él, se desangrara rápidamente y morirá.
La luna ya estaba en su punto más alto, las estrellas adornaban el cielo oscuro, Sakura y Sasuke no tenían más remedio que seguir su camino sin descanso, habían perdido demasiado tiempo, y aun había deudas que saldar.
Hinata miraba la luna con melancolía, el clima le recordaba a la noche en que la nación del fuego había arrasado con su pequeña aldea, como con todas sus fuerzas se apegaba a su hermana menor mientras permanecían escondidas en un bosque cercano; con terror había escuchado como las hojas que adornaban el suelo crujían, entre la oscuridad era difícil ver, pero aun así ambas niñas cerraron los ojos esperando que todo estuviera bien, de un momento a otro sintieron la luz de la luna iluminando sus rostro y frente a ellas estaba un chico rubio con una enorme sonrisa, desde ese momento Hinata supo que todo estaría bien. Al día siguiente los jóvenes descubrieron para su desagrado que todo estaba destruido, la aldea se había resumido a cenizas y ya no había nadie, sólo quedaba el recuerdo de tiempos mejores.
La pelinegra quitó la vista de la ventana para dirigirla a la cama de su habitación, ahí descansaba Naruto, quien se había visto vencido por el sueño, desde que él había regresado no había minuto que no estuviera al pendiente de ella, era como si quisiera recuperar el tiempo perdido a como diera lugar. Con delicadeza camino por la habitación para no despertarlo, y se situó al lado de él, mirándolo con una sonrisa llena de dolor y tristeza rememoro los años anteriores; Naruto siempre había cuidado de Hanabi y de ella, cosa que a su primo Neji nunca le había agradado, parecía como si este hubiera preferido que aquella noche la nación del fuego las hubiera arrasado con sus vidad, a que estuvieran con el rubio, había algo en esos dos que no les permitía llevarse bien, cosa que la lastimaba profundamente ya que eran su única familia; pero un día de primavera todas las peleas entre ambos hombres se hicieron a un lado, un hilo de sangre resbalo por la nariz de la chica y después hubo silenció, ya hacía en el suelo inconsciente, nadie sabía la causa. Hasta que Naruto logro conseguir un médico que examinara a su amada, el resultado dejó atónitos a todos, Hinata tenía un tumor maligno que poco a poco acabaría con su vida. Ella amaba a ese hombre, lo amaba más que a su propia vida y por lo tanto verlo partir para conseguir una solución le dolió en el alma.
Una lagrima resbalo por su mejilla, quería que el fuera feliz, aunque no fuera con ella. Le conmovía profundamente todo lo que él había hecho por ella, al grado de pasar de un simple chico de campo a ser un pirata; ambos habían perdido su juventud por culpa de la guerra y habían tenido que crecer muy rápido, pero él no tenía por qué detener su felicidad por la enfermedad de ella.
Repentinamente Naruto tomo su mano, el joven había despertado hace un momento. Con delicadeza hizo que se recostara al lado de él, y le acarició el cabello como si fuera una frágil flor. Con amor beso sus labios y la abrazo pegándola a su pecho para que escuchara los latidos de su corazón.
-Te prometo que las cosas estarán bien… pronto todo va a cambiar.
La joven asintió con la cabeza y cerro sus ojos entregándose a la noche, el jamás había hecho una promesa en vano.
A la mañana siguiente Naruto se despertó con un toquido en la puerta de madera; Gaara estaba impaciente.
- ¿Por qué tanto alboroto? - perezoso abrió los ojos y vio fijamente al pelirrojo -Sé que dormir en el suelo no es muy cómodo, pero no te vengues despertándome tan temprano.
-Idiota- susurró y le arrojó una manta para que se cubriera -Me han avisado que han visto a Sasuke no muy lejos de aquí.
-¿Y Sakura?- se apresuró a preguntar
-Viene con él.
Estas últimas palabras hicieron que el joven alebrestado se apresurara a ponerse las botas y así salir corriendo a toda velocidad en el encuentro de la pelirrosa.
Por fin el sol brillaba con fuerza, su deseo más grande estaba a punto de hacerse realidad, lo que no sabía era a costa de que.
Continuara...
