Todos los personajes de The Legend of Zelda pertenecen a Nintendo, así como todo su contenido intelectual.

¡Hola Feliz 2015 a todos!, Sí, ya sé que me tarde mucho en actualizar mi fic, perdón pero, sí estuve muy ocupado el segundo semestre del año pasado, pues antes que nada, les quiero agradecer a todos los que han apoyado y seguido mi fic, ojalá les siga gustando, de igual manera comenten y dejen sus "reviews" para ver si les va gustando o si no les gusta también, cualquier comentario será bienvenido, bueno sin más los dejo con este capítulo espero les agrade y ahora sí, prometo actualizar muy pero muy pronto. XP.


Capítulo 10

Sentimientos encontrados.

"Vamos Malina despierta, por favor" suplicaba la princesa del atardecer eterno, la pequeña adolescente recostada boca arriba, comenzaba a abrir poco a poco sus ojos, sin embargo, el cielo que miraba era bastante extraño, de un negro profundo, contrastaba bellamente con un sinfín de pequeñas luces, que tintineaban, conforme su visión se aclaraba, pudo observar una gran luz blanca, proveniente de un gran cuerpo redondo estático en el cielo, todo eso era nuevo para ella, lo cual la maravillo, pero su mente tuvo que abandonar ese momento de trance, cuando Midna la tomo por ambos hombros y la forzó a sentarse para que se situara en la realidad.

La voz de la princesa, comenzaba a ser más clara a sus oídos de la joven, los cuales también comenzaban a agudizarse, finalmente pudo ver a los ojos a Midna, lo cual la llevo a abrazarla con todas sus fuerzas mientras comenzaba a sollozar.

"¡Princesa! Está bien, ¿dónde está esa espantosa criatura que la tenía sujetada?" lloraba la adolescente.

"¿No recuerdas nada?" preguntaba Midna.

Malina hizo una pausa, intentando buscar en su mente "Solo recuerdo verla a usted, a merced de ese monstruo, después de eso, solo recuerdo haber sentido mucho frio, un hormigueo en mi cuerpo, mucho miedo, y después… nada más" respondía confundida la joven.

"Ya veo, sin embargo, no tenemos tiempo que perder, necesito que me ayudes a cargar a Yarl, a un lugar seguro antes de que amanezca" urgía la princesa a Malina.

"¿A…amanecer? A que se refiere princesa… de hecho ¿Dónde estamos? Confundida la joven de ojos purpura, comenzó a escanear con la vista sus alrededores, en ese momento, vio a Yarl mal herido recostado debajo de un árbol, a lado de una fogata que había improvisado Midna, "¡YARL!" Malina gritó y corrió a lado del caballero real.

Yarl comenzaba a perder el conocimiento, el dolor que le causaba la recién amputación de su brazo, le restaba fuerza poco a poco, lo único que podía hacer, era permanecer sentado mientras recargaba su espalda en el tronco del gran árbol, tratando de presionar la herida con su brazo sano, para así poder mitigar un poco el dolor.

La princesa, al inspeccionar su brazo, se dio cuenta que una infección comenzaba a invadir la herida, el guerrero del crepúsculo comenzaba a arder en fiebre, lo que provocó que Yarl perdiera el conocimiento y comenzara a delirar, al percatarse de esto, Midna inmediatamente arrancó un trozo de sus túnicas y le pidió a Malina que fuera a remojarlo en el agua fresca de un riachuelo, que afortunadamente fluía cerca de ahí, la joven aun alarmada asintió con la cabeza y fue corriendo al lugar.

"Yarl, me salvaste una vez más y esta vez saliste muy mal herido, no merezco tanta lealtad, ¿hasta cuándo, mi pueblo seguirá sufriendo por mi culpa?" decía Midna arrodillada a lado del guerrero en voz baja, mientras comenzaba a llorar en silencio viéndolo delirar, "en verdad te lo agradezco de corazón, no tendré como pagarte todo lo que has hecho por mí en las últimas ocasiones, gracias a ti, puedo reunirme nuevamente con Link" decía la princesa de ojos rojos y ámbar, mientras derramaba algunas lágrimas y besaba la frente del valiente caballero.

"M…Midna, no vayas al mundo de la luz, q…quédate conmigo, yo te… am…" las palabras salían de la boca delirante de Yarl, Midna al escuchar esas palabras quedó paralizada, sus ojos se abrieron más de lo normal, como si un balde de agua fría, la hubiera bañado por completo, los recuerdos de la princesa comenzaron a inundar su mente, por un momento pensó que la fiebre lo estaba haciendo delirar y decir cosas sin sentido, pero sus memorias decían lo contrario.

La princesa comenzó a mover cuidadosamente a Yarl, para intentar despertarlo, pero el guerrero no reaccionaba, tan solo seguía delirando.

"No puede ser Yarl, no me hagas esto, no ahora… no ahora…, por favor despierta y dime que lo que acabo de escuchar no es cierto" decía la princesa moviéndolo con mayor intensidad, pero era inútil, no despertaba, Midna comenzó a llorar sobre el pecho de su amigo.

Malina regresó con el paño de tela recién cortado de la túnica de la princesa, la cual rápidamente lo puso en la frente del caballero real, esperando controlar la fiebre.

Repentinamente en unos arbustos cercanos se escuchó el tronar de una vara de madera, lo cual provocó que Midna tomara una posición de defensa interponiéndose entre los arbustos y sus amigos.

"¡Sal de ahí!, no intentamos pelear, pero si tus intenciones son…" la soberana del reino crepuscular no terminó de hablar cuando de entre los arbusto vio salir a una joven, al verla, los ojos de Midna se abrieron de par en par.

"¡Ilia!" dijo en su mente la princesa.

"N…no era mi intención molestar, tan solo pasaba por aquí, cuando vi la luz de su fogata y decidí acercarme, pero, por lo que veo ustedes no son de por aquí, permítanme presentarme mi nombre es Ilia de la villa de Ordon, ¿Quiénes son ustedes?, ¿De dónde son?" preguntaba la joven de ojos verdes.

"¡Puedes decirme ¿dónde está Link?!" las palabras salieron de la boca de Midna, de manera abrupta, sin que ella pudiera detenerlas, supo inmediatamente que acababa de cometer un error, al hacer esa pregunta tan desesperada y directa, los ojos de Ilia se abrieron de par en par asombrada, la soberana del mundo crepuscular notó que también reflejaban cierta molestia, recordó que Ilia jamás la había visto y que en efecto, ella y sus acompañantes se verían como extranjeros ante los ojos de la bella rubia que tenía frente a ella.

¡¿Cómo es que conoces a Link?! Preguntó irritada Ilia, con un tono de desdén, un sinfín de pensamientos pasaron por su cabeza, en cuestión de segundos, lo primero que se le vino a la mente es que posiblemente, La mujer de piel color azul celeste, que tenía frente a ella, sería alguna conquista del joven héroe, o quizás sería la tan mencionada Midna, princesa del crepúsculo, a la cual, ella la deseaba muerta después de que se enteró que Link la amaba, cuando se lo confesó en la aldea de Ordon aquella mañana lluviosa, mientras ella rogaba por el amor del espadachín, hincada, derramando lágrimas como nunca en su vida, desde ese día, Ilia se hizo compañera inseparable de una pequeña daga, la cual tenía como objetivo, el corazón de la princesa del crepúsculo, de esa manera Link ya no tendría que buscarla más.

Por alguna extraña razón, Midna supo que no debía revelar su identidad frente a la joven de Ordon, ella sabía la historia que había entre ella y Link.

Cuando ocasionalmente tenían que parar para descansar en su larga travesía, cuando intentaban salvar Hyrule, el héroe de túnicas verdes le contaba su historia que vivió en Ordon, en base a lo que Link describía en sus relatos, sabía que Ilia lo amaba desde niña, las actitudes que ella siempre tuvo con Link, solo podían confirmar ese amor que la joven sentía por él, Midna como mujer, sabía interpretar todo aquello que a Link se le escapaba como hombre, así mismo sabía lo celosa que era Ilia, cuando veía a Link a lado de otra mujer. Por lo que decidió actuar con cautela.

"Todo mundo conoce a Link salvador de Hyrule" contestaba la princesa de ojos rojo-ámbar.

"Y ¿cuál es tu interés con él? Preguntaba nuevamente Ilia con su mismo tono de desdén.

"Necesito de su ayuda, como verás estamos en una situación precaria y necesitamos encontrarlo antes de que amanezca" contestaba Midna, mientras se hacía a un lado para dejar que viera la situación de Yarl.

Para suerte de la princesa del crepúsculo, Ilia seguía siendo una joven muy impresionable, y al ver la condición del caballero del reino crepuscular, se ofreció a ayudarlos, sin preguntar nada más.

"Lo mejor que pueden hacer es pedir la ayuda del médico real, el castillo de la princesa Zelda no está muy lejos de aquí, yo puedo guiarlos hasta ese lugar". Sugería la joven De cabellos rubios.

Midna sabía que Yarl necesitaba de atención médica, por lo que la búsqueda de Link podía esperar y sin más, aceptó el ofrecimiento de Ilia.

Malina ayudó a Midna a levantar a Yarl, apoyando su único brazo en el hombro de la princesa y sin preguntar nada más siguieron a Ilia, la princesa del crepúsculo hizo una seña a Malina de que no comentara nada en el trayecto, afortunadamente, la adolescente de ojos purpura estaba fascinada observado el cielo nocturno, por lo que no tuvo inconveniente en hacer caso de lo que su soberana le pidió.

El castillo de la princesa del destino se encontraba a una hora de distancia, Midna sabía perfectamente cómo llegar, pero decidió, que sería mejor aparentar no saberlo en ese momento que Ilia dirigía el camino.


La temperatura comenzó a bajar drásticamente en el desierto, centenares de casas de campaña cubrían una extensa área del mismo esa noche, el campamento Acrabiano había sido establecido cerca de un oasis que les proveía de agua.

Algunas fogatas calentaban la comida de los soldados, otras, tan solo proveían de calor a algunos que se acercaban a su lado, la disciplina predominaba, no había bullicio ni desorden, cada elemento del ejercito de Kahina, se limitaba a realizar sus actividades necesarias, la vida en el desierto no permite errores, guardar la energía, era vital para poder atravesar el inmenso océano de arena que tenía por delante, descansar y comer era muy importante en las noches venideras, para poder enfrentar el calor infernal del sol.

Cerca del campamento en una duna bastante alta, se podía ver una silueta humana, el cielo estaba despejado, las estrellas se podían ver en toda la bóveda celeste, así mismo la luna iluminaba el paisaje en tonalidades azules, grises y obscuras.

Kahdar permanecía ahí parado, cruzado de brazos mirando al horizonte, una brisa de aire frio comenzó a soplar, levantando la arena del lugar y haciendo que la túnica con capucha, que llevaba puesta, se moviera al vaivén del mismo viento, la mirada del joven se dirigió hacia al campamento, algo llamó su atención de repente, creyó ver una sombra pasar corriendo a lo lejos de una tienda de campaña a otra, con un comportamiento poco usual, al agudizar su visión, solo pudo ver algo de arena levantarse a causa del viento nocturno.

Con un gesto de desinterés, volvió su cara nuevamente para observar el horizonte, sin embargo, cuál fue su sorpresa, al ver una silueta encapuchada que le daba la espalda frente a él.

"¡Vaya!… no esperaba verte por aquí, al menos… no tan pronto… Dinnus" Rompía el silencio el joven espadachín, mientras observaba al horizonte, "acaso, ¿te preocupa que pueda abandonar esta cruzada?" agregó.

"No… definitivamente, eso no es lo que me preocupa, mi querido aprendiz" respondía el viejo con voz tranquila y siniestra, sin voltear a verlo.

"Entonces, ¿A qué debo tus servicios de escolta?" preguntaba sarcásticamente Kahdar.

"En realidad, he venido a ofrecerte un trato que estoy seguro no podrás dejar pasar" la voz del viejo se escuchaba entusiasmada.

"No creo que haya algo que puedas ofrecerme anciano, a no ser que desistas de influenciar a Kahina para continuar con esta cruzada sin sentido, que lo único que traerá será la muerte de muchos" reprochaba el joven.

"La princesa está actuando por voluntad propia, yo no he influenciado su mente en lo más mínimo" contestaba el viejo al tiempo que volteaba a ver a kahdar.

El guerrero de ropas atigradas, permaneció en silencio, él sabía que Dinnus mentía, sin embargo, solo se limitó a seguir mirando el horizonte, sin decir una sola palabra.

"Deberías saber que mi interés no es apoyar la causa de la princesa, tú más que nadie, sabes a que me refiero Kahdar" el viejo volvía a voltearse para mirar también al horizonte.

El joven guerrero caminó para detenerse a lado del viejo, ambos miraban al frente sin la más mínima intención de verse las caras.

"El poder que tú me ofreces enseñar Dinnus, no es de mi interés, lo sabes bien, es por eso que hace mucho tiempo dejaste de ser mi maestro, en los últimos años, he tenido gran avance en mis técnicas, sin necesidad de recurrir a tus artes obscuras, estoy cansado de que sigas insistiendo anciano", reprochaba Kahdar.

"¿A pesar de que el poder que te ofrezco, pueda influir en la mente de Kahina?" las palabras del viejo retumbaron en la mente de Kahdar, haciendo que sus ojos se abrieran más de lo normal, dejándolo paralizado por unos instantes.

Dinnus comenzó a caminar alrededor del guerrero hasta situarse detrás de él, ahora ambos se daban la espalda.

"Así es mi querido aprendiz, desde que eras un niño, te he visto crecer y adquirir gran fuerza, destreza y habilidad, lo que te ofrezco lograría completar al guerrero que llevas dentro" comentaba Dinnus mientras se cruzaba de manos por la espalda.

"Además, finalmente podrías entrar a la mente de Kahina, ella estaría a tu merced" susurró al oído de Kahdar por detrás.

La mente del espadachín comenzó a imaginar cosas, por algún momento llegó a pensar en las posibilidades que la oferta de Dinnus significaba para él, gran cantidad de imágenes pasaron por su cabeza tan rápido, como si de una vida se tratase, provocando que comenzara a dolerle el cerebro.

"¡NO!" grito Kahdar alejándose de su viejo maestro, mientras de manera agitada intentaba calmarse, sin darse cuenta su colmillo derecho había comenzado a crecer. "No venderé mi alma al demonio Dinnus, yo encontraré la manera de hacer desistir a Kahina, ahora sé que, tú has influenciado la mente de Kahina con ese poder" recriminaba el joven.

"No mi joven discípulo, a pesar de mis habilidades, no es posible que yo pueda acceder a ese poder" respondía tranquilamente el anciano.

"Entonces, ¿Por qué ofrecerme un poder más allá de tus habilidades Dinnus? Acaso, ¿no temes que pueda sobrepasarte e incluso, pueda eliminarte?" preguntaba alterado Kahdar.

La pregunta del guerrero provocó que una gran carcajada saliera de la boca del viejo.

"No, mi querido aprendiz, a pesar de que no pueda yo utilizar el poder que te ofrezco, eso no quiere decir que con él puedas sobrepasarme" respondía Dinnus recobrando la postura.

"¿Entonces cuál es el fin de todo esto?" preguntaba confundido Kahdar.

"Digamos que, es un regalo de un maestro para su mejor discípulo" El viejo decía esas palabras de manera más tranquila, "La oferta sigue en pie, tómate un tiempo en meditarlo, solo que no tardes mucho, no sea que alguien más pueda ganarte el privilegio, mi querido aprendiz" fueron las palabras que pronunció Dinnus antes de desaparecer en la noche mientras caminaba rumbo al campamento Acrabiano.

Kahdar comenzó a pensar en lo que acababa de ocurrir, la tentación de tener tal poder lo incomodaba sobremanera, a él no le gustaba depender de la magia, siempre había obtenido lo que quería por sus propios méritos, pero de algo estaba seguro, la oferta de Dinnus le había movido el piso al joven espadachín, sin embargo, decidió desechar la idea, se dirigió al campamento, necesitaba descansar, las ideas en su mente eran demasiadas, necesitaba despejarlas, sabía que esa noche sería larga y difícilmente podría dormir.


"…Entonces, la situación parece ser peor de lo que imaginé" comentaba Link "no es posible, que algo tan grande, como la montaña de la muerte y todos los gorons, hayan sido borrados del mapa de un momento a otro" Link no podía creer lo que Zelda le había contado, se quedó meditando de brazos cruzados mientras permanecía de pie con la espalda recargada en una de las paredes de la habitación donde se encontraban, la princesa permaneció de pie cerca de una ventana al otro extremo de la habitación sin mencionar palabra alguna, la tristeza de los hechos recientes la entristecían sobre manera.

"Entonces no tenemos tiempo que perder, tenemos que obtener la trifuerza del cadáver de Ganondorf, lo antes posible…" de manera decidida Link comenzó a caminar rumbo a la puerta.

"¡Espera Link! Hay algo que también debes saber, cuando Rusl te trajo mal herido, luego de tu batalla con ese extraño ser, él me contó que antes de encontrarte en Kakariko, después de regresar de una misión, él y sus amigos, pasaron cerca del lugar donde sepultamos el cuerpo de Ganondorf, sin embargo, notaron que la tierra había sido removida, por lo que decidieron acercarse al lugar y para su sorpresa, el cuerpo de Ganondorf no se encontraba, tan solo se encontraba la espada con la cual había sido ejecutado por los antiguos sabios" al decir esto, la mirada de la princesa se tornó más preocupada de lo normal.

"¡Quieres decir que…!" exclamaba el joven héroe.

"No, definitivamente, no puede seguir con vida, el rastro de su aura desapareció de este mundo por completo, al parecer alguien desenterró el cadáver, lo que no sabemos es, con qué propósito" declaraba la princesa.

"Ya decía yo, que la solución parecía demasiado fácil" Link enfurecido golpeo la pared con su puño derecho, mientras el rostro de Zelda denotaba demasiada tristeza.

"Tendremos que encontrar la forma de recuperar la trifuerza del cuerpo de Ganondorf, definitivamente la opción de acabar con ese ser maligno que me atacó, queda descartada de momento, es demasiado fuerte para que lo pueda derrotar" Link al confesar esto, se sintió humillado delante de su soberana.

"Ya estoy trabajando en eso Link, tengo varias brigadas siguiendo los posibles rastros que nos permitan dar con el cuerpo de Ganondorf, desafortunadamente no hemos encontrado nada aun" Zelda caminó en dirección del joven héroe, para intentar calmar su ímpetu, tomándolo por el brazo.

Link, aun volteado hacia la pared, sintió algo extraño cuando ella sujetó su brazo con sus dos manos, toda su piel comenzó a erizarse de una manera como nunca la había sentido, lo cual, sin saber el por qué, lo hizo sentirse culpable.

El héroe de Hyrule volvió la mirada hacia ella y la miró a los ojos, por primera vez pudo ver a través de ellos, esos hermosos ojos azules, cualquier hombre podía sumergirse en ellos y sentir la calidez de la princesa, para después rendirse ante los pies de la mujer a los que pertenecían, Link sintió el mismo sentimiento, que había sentido cuando vio a Midna a los ojos por primera vez, después que recuperó su verdadera forma, sin embargo, la imagen de Midna quedó de lado en ese momento y ahora veía a Zelda de una manera distinta, sus rostros comenzaron a acercarse lentamente, Zelda comenzó a cerrar sus ojos poco a poco, dejándose llevar por el momento, Link confundido, quizás por su sentimiento de derrota, por su frustración de saber que no vería a Midna otra vez o simplemente porque la situación actual, amenazaba la vida de todos incluida la suya, se dejó llevar de igual manera, de un momento a otro sus labios comenzaron a acercarse.

Repentinamente el suelo comenzó a moverse de una manera muy violenta, impidiendo que las bocas de los jóvenes pudieran siquiera tocarse, gritos comenzaron a escucharse por todos lados. Link sujetó a Zelda por la cintura, rodeándola con su brazo, para evitar que cayera a causa del movimiento, con movimientos agiles el espadachín se colgó la espada maestra en su espalda y tomó de la mano a la joven soberana, comenzaron a salir lo más rápido que pudieron de la habitación, el movimiento de la tierra comenzaba a aumentar de intensidad, bajar los escalones se dificultaba, pequeñas piedras y polvo comenzaba a caer de los techos, lo cual alertó a Link, civiles y soldados salían del sin fin de habitaciones del palacio, Zelda corría guiada de la mano del joven proveniente de la aldea de Ordon.

Link no podía entender por qué todo el suelo del reino se movía de esa manera, algunos muros del castillo comenzaron a cuartearse, "¡No puede ser, no de nuevo…!" exclamaba Zelda, mientras corría detrás de Link sujetada de su mano.

Las antorchas que iluminaban los pasillos y los grandes salones del palacio, comenzaron a caerse de su sitio, para terminar extinguiendo su fuego a causa del impacto con el suelo y la tierra que caía sobre éstas.

De momento se encontraban corriendo a obscuras, solamente guiados por la luz de algunas antorchas que aún permanecían encendidas, cuando llegaron a un gran salón en la parte media-alta del castillo, pudieron ver como mucha gente salía de las diversas habitaciones corriendo en dirección de la escalinata principal.

"¡CUIDADO!" gritó Zelda a un grupo de personas, a los cuales un gran muro comenzó a caer sobre sus cabezas, fue demasiado tarde, Link y la princesa solo desviaron su mirada para evitar ver la trágica escena, "¡Link debemos ayudarlos…" gritaba la princesa intentando correr en su ayuda, pero Link sujeto firmemente del brazo a Zelda, obligándola a detener su carrera.

La gente continuaba corriendo para salvar sus vidas, sin darse cuenta Zelda comenzó a derramar lágrimas de desesperación, nuevamente su gente estaba muriendo frente a sus ojos, sin que ella pudiera hacer algo, primero Zant y Ganondorf y ahora esto, la impotencia que comenzó a sentir como una princesa incapaz de ayudar a su pueblo, comenzó a convertirse en rabia, rabia en contra de sí misma, de darse cuenta que hasta el momento no había podido hacer nada por sí sola, para poder auxiliar a los suyos.

"¡Suéltame Link! Debo ir…" Zelda intentaba liberarse de la mano del joven héroe, que la sujetaba con fuerza impidiendo que pudiera correr.

"¡No puedes hacer nada Zelda! esto se derrumbará de un momento a otro, solo terminarás como muchos de ellos, ¡¿acaso quieres morir?!" Gritaba Link, ahora haciendo más fuerza con ambas manos, para evitar que Zelda corriera a su muerte.

"¡No me importa, suéltame Link, es una orden!" cada segundo que pasaba la fuerza de la princesa se incrementaba, el espadachín sabía que tenía que hacer algo, para evitar que ella pudiera liberarse de su agarre.

Con la velocidad de un rayo, Zelda sintió arder su rosada mejilla, su mirada se perdió en la confusión, cuando miró a Link a la cara, pudo ver su rostro enfadado, y la mano del joven pasando frente a sus ojos, la bofetada que acababa de recibir la joven soberana, la había dejado sin palabras, nadie en su vida la había tocado de esa manera, ni siquiera sus difuntos padres.

"¡No te voy a perder aquí Zelda! no mientras yo esté aquí y como dijiste alguna vez: "no hay distinciones de ningún tipo entre nosotros" así que no hay orden que valga en estos momentos" Link la miraba fijamente a los ojos, la princesa no podía creer lo que acababa de pasar, pero la determinación de Link y los sucesos que acontecían la hizo entender que tenía que tranquilizarse.

Repentinamente el estruendo de una gran columna impactando el suelo del gran salón los hizo voltear, las escalinatas principales habían quedado bloqueadas, Zelda miraba horrorizada como muchos quedaron atrapados sin poder seguir su camino.

"¡AL SUELO!" gritó Link al momento que sujeto a la princesa con ambos brazos, provocando que ambos cayeran al piso, para evitar ser impactados por otra columna que cayó frente a ellos.

Link se levantó rápidamente buscando una posible salida, ahora ellos estaban atrapados, la columna había obstruido su paso, no podían seguir adelante, las esperanzas de salir de ahí con vida se reducían drásticamente.


Sobre una colina, de la cual se podía ver el castillo y el pueblo del mismo, Midna, Malina, Yarl e Ilia estaban a pocos kilómetros de llegar al castillo, cuando sintieron como la tierra se movía debajo de sus pies, voltearon en dirección del palacio y sus alrededores, pudieron ver como algunas torres comenzaban a vencerse y como la gente salía corriendo del lugar, Todo eso le hizo recordar a Midna lo que había vivido en su propio reino.

"¡Por las Diosas!" Exclamaba Ilia "¡…Link!" al pronunciar el nombre del héroe de Hyrule, la joven de ojos verdes corrió a toda velocidad en dirección del castillo, perdiéndose de la vista de Midna.

"¡Ilia espera!" gritó Midna, la princesa del crepúsculo pudo entonces deducir que Link se encontraba en el castillo, su corazón se aceleró al máximo, por un momento no supo que hacer, pero finalmente le indicó a Malina que permaneciera en ese lugar al cuidado de Yarl, mientras ella iba en busca de Ilia y por supuesto de Link, aunque no mencionó a éste último, a lo cual la adolescente obedeció.

Midna salió corriendo detrás de Ilia, "Link, no mueras, por favor, no viene a este mundo para volverte a perder mi amor, por favor Link…" se decía a sí misma, al tiempo que aumentaba la velocidad de su carrera.


"Vamos a morir Link" decía llorando la princesa de cabello castaño claro, mientras permanecía en el suelo, tan solo apoyándose con sus dos brazos extendidos contra el suelo.

"Eso no pasará" contestó rápidamente Link aun buscando una salida, cuando repentinamente volteo a ver una ventana, "por ahí" señalo el héroe de Hyrule.

Zelda miró en dirección de donde señalaba Link, sorprendiéndose y abriendo los ojos de par en par contestó, "Estás loco Link estamos a más de cincuenta metros de altura, nos mataremos"

"No, si utilizas tu magia para descender lentamente…" comentaba el joven.

"No creo poder Link, estoy demasiado alterada y cuando eso sucede mi magia tiende a fallar, además estamos demasiado alto, cuando la utilice contigo en el Desierto Gerudo, fue de una altura de no más de veinte metros, si intentamos utilizar ese hechizo a mayor altura no funcionará" contestaba la soberana de Hyrule mientras se ponía de pie.

"¡Rayos!" exclamaba Link, "No pienso morir aquí, debe de existir alguna salida" el joven espadachín pensaba rápidamente en las posibles opciones, mientras escaneaba con su mirada todo el lugar, cada segundo que pasaba los acercaba más a un destino fatal, repentinamente Link sintió con su mano derecha un instrumento metálico que colgaba de su cinturón, lo cual resolvía completamente la situación.

Sin pensar más, Link tomó de la mano a Zelda, "Sígueme" dijo el joven héroe, la princesa estuvo a punto de cuestionarlo, pero no lo hizo tan solo se dejó dirigir por el espadachín.

Ambos se dirigieron a la gran ventana, de un salto Link subió hasta ella, en seguida, le tendió la mano a Zelda para que pudiera subir, la bella princesa se resistía a continuar con el plan de Link, sabía que era muy arriesgado, pero recordó la bofetada que hace unos momentos había recibido de su parte, no sabía si era el hecho de sentirse sometida de esa manera por primera vez o simplemente era el hecho de saber, que ese hombre que le tendía la mano para ayudarla a subir hasta la ventana, siempre sabía qué hacer en los momentos más difíciles, sea lo que haya sido, la hizo seguir confiando en él.

Sin pensarlo tomó su mano y de un solo movimiento Link logró que la princesa subiera, ambos parados sobre el marco de la ventana, pudieron sentir el frio viento de la noche, desde esa altura, la vista era sin igual, pero lo que llamaba su atención era la multitud que corría saliendo del castillo muchos metros por debajo de ellos, un fuerte movimiento de la tierra casi provocó que cayeran, pero Link logró sujetarse con una mano del marco de la ventana, y con la otra sujeto por la cintura a Zelda ayudándola a recobrar el equilibrio.

"Pase lo que pase, solo sujétate fuertemente de mí con tus dos brazos alrededor de mi cuello" le dijo el joven aventurero a la princesa del destino.

"M…muy bien, h…haré lo que pueda, ¿algún otra instrucción que deba saber?" preguntaba la nerviosa princesa, al tiempo que abrazaba fuertemente a Link, tal y como él se lo había dicho.

"Solo uno más" respondía el héroe, "¿Cuál…? Preguntaba la ahora ya estresada soberana de Hyrule.

"Si le temes a las alturas, solo cierra los ojos" al mismo tiempo que Link pronunció la última palabra, sujetó fuertemente a Zelda con su brazo izquierdo, mientras de un solo impulso ambos saltaron de la ventana.

Zelda sintió su corazón palpitar mil veces en un segundo, un nudo en la garganta impidió que pudiera si quiera respirar los primeros segundos, el aire zumbaba en sus oídos y sentía como el frio aire nocturno rozaba su rostro a gran velocidad, la sensación de estar en caída libre provocó que se aferrara aún más a Link, el joven héroe al percatarse de eso, también sujetó con más fuerza a Zelda intentando hacerla sentir protegida.

A tan solo quince metros que habían descendido desde la ventana, la princesa cerró sus ojos, Link pudo ver como se acercaban a una de las torres inferiores, en ese momento, con su mano libre tomó la zarpa que tenía de lado derecho, apunto en dirección de la torre y la disparó, la cadena comenzó a salir del mango con ese sonido metálico característico, finalmente la zarpa se enganchó en un bandera con el emblema de la trifuerza, que colgaba de una ventana de aquella torre, "¡Sujétate!" le indicó Link a Zelda; la princesa se aferró a él con todas sus fuerzas, sin abrir sus ojos, los cuales apretaba fuertemente para no abrirlos, así mismo, se sujetó con sus piernas a la pierna izquierda del héroe.

Cuando la cadena que unía la zarpa con el mango se extendió al máximo, Link con gran fuerza en su brazo y movimientos hábiles, logró balancearlos a ambos hacia la derecha en dirección a una segunda torre, la cual quedaba unos metros más abajo, apretó un botón del mango de la zarpa y ésta se desenganchó y comenzó a retraerse la cadena, sus mejillas estaban heladas a causa del aire, sus oídos solo escuchaban el viento pasar a gran velocidad, Link agudizó su vista y no pudo ver nada en donde pudiera engancharse la zarpa, "¡Rayos!" exclamó Link en su mente, él sabía que tenía que encontrar alguna estructura que le permitiera enganchar la zarpa, pero no pudo ver nada, decidió seguir en caída libre, finalmente una tercer torre apareció frente a sus ojos y ésta en la parte más alta tenía una estructura de metal, con forma de lanza que apuntaba hacia arriba, no les permitiría balancearse de manera cómoda, pero el espadachín sabía que era su última oportunidad antes de tocar suelo, esperó el momento preciso, y disparó la zarpa, la cual se enganchó con éxito.

Se balancearon de manera horizontal apenas rozando las paredes de la torre, repentinamente la estructura de metal no soportó el peso de ambos y se desprendió bruscamente de su sitio, Link sintió como la cadena perdió su tensión y ahora caían sin estabilidad en una dirección inesperada, Zelda sintió su alma salir de su cuerpo, pero tan solo se aferró al hombre que amaba y con toda la confianza depositada en él, no abrió sus ojos un solo segundo, Link con algunos movimientos de sus extremidades logró recuperar estabilidad, a tan solo quince metros de golpear el suelo pudo ver un puente que conectaba una de las torres más bajas con la estructura central del castillo, sin dudarlo disparó la zarpa nuevamente en dirección del puente, la cadena empezó a extenderse, "¡Vamos!" se decía a sí mismo el joven héroe, esperanzado de que la zarpa encontrara un lugar donde engancharse, tan solo cerró sus ojos y sujetó fuertemente a Zelda.

Finalmente con un sonido de metal perforando la roca, Link sintió como la cadena se tensaba, "¡Ahora!", al decir esta palabras, el espadachín balanceó sus piernas de atrás hacia adelante, la zarpa que se había incrustado debajo del puente les ayudo a balancearse a gran altura después que pasaron por debajo del mismo, la altura fue suficiente para pasar por arriba de uno de los muros externos del castillo, Link apretó el botón del mango para que la zarpa se retrajera, pero ésta se había quedado incrustada en el puente, al sentir que no pasaba nada, decidió soltar el mango, ahora solo estaban a merced de su buena suerte, Link abrazó a Zelda con sus dos brazos fuertemente, juntando su mejilla con la de ella, cerró sus ojos y con algunos movimientos logró poner su espalda en dirección del suelo, para recibir el impacto y proteger a la princesa, ese momento fue eterno para ambos, por primera vez sus corazones estaban sincronizados y palpitando a gran velocidad, tan solo eran ellos dos, con el viento rozando sus cuerpos, esperando poder salir con vida de aquella situación, finalmente sintieron sus cuerpos sumergirse en el agua, para fortuna de ambos, habían caído en el rio que rodeaba el castillo, sin darse cuenta, se perdieron en ese abrazo, a pesar de que sus pulmones reclamaban aire, por alguna extraña razón, quisieron prolongar lo más que pudieron ese abrazo, en el cual ambos se sentían seguros.

Link abrió los ojos al sentir que algo lo tomaba por la espalda y jalaba por debajo del agua, sin soltar a Zelda volteó y vio el rostro de un soldado Zora, el cual al percatarse de que ambos no salían del agua por méritos propios, decidió auxiliarlos, para evitar que se ahogaran.

Una vez en la orilla, Link y Zelda agradecieron la ayuda del soldado, el cual regresó a su puesto, para ayudar a la gente que salía del castillo y del pueblo.

Todo mundo corría para salvar sus vidas, el castillo comenzaba a desplomarse, Link y Zelda no tuvieron tiempo para comentar lo que había ocurrido hacía unos instantes, pero, ambos sabían que una nueva conexión se había abierto entre ellos y que las cosas serían diferentes, a unos cuantos metros de ahí se encontraba la puerta sur del castillo, mucha gente salía corriendo, aterrados de ver como el castillo se les venía encima poco a poco, Link y Zelda con sus ropas empapadas de agua, pegadas a sus cuerpos, se miraron el uno al otro, pero no hubo palabra alguna entre ellos.

Diversas emociones dominaban sus almas, a pesar de la situación que se vivía en esos momentos, ambos sonrieron el uno al otro, Link volteó en dirección de la multitud, dispuesto a correr para ayudar al desalojo del reino, pero fue detenido por la mano de Zelda. Al momento que Link volteó para mirarla, ella lo abrazó fuertemente uniendo sus labios con los de él, al sentir el cuerpo húmedo de Zelda junto al suyo de una manera tan repentina, Link la abrazó por la cintura, atrayendo su delicado cuerpo junto al suyo, podía sentir la esbelta figura de la bella princesa, desde sus caderas, hasta su pequeño pero firme busto, los dos jóvenes, por un instante se perdieron en un apasionado beso, podían sentir el calor de sus cuerpos a través de sus prendas húmedas, permaneciendo así, un largo momento.

Sin embargo a unos metros de ahí, debajo de un árbol entre las sombras, una princesa de otro mundo los veía sin poder moverse.