Rue se encontraba asombrado y atónito, sentimientos que por su orgullo no mostraba. Veía al Profesor dar vueltas a la consola tocando una cosa u otra. Intentaba entender pero todo aquello sencillamente era más grande que el. Aun se encontraba sumido en esos pensamientos cuando la voz del profesor lo hiso volver a la realidad.

_Creo que no está mal para ser la primera vez haciendo esto. Tengo un mapa tridimensional de estas cavernas y conseguí la localización de Brisa. Y lo hice con el equipo estropeado, sin manuales y con una extraña interferencia de algún tipo que no alcanzo a determinar.

_Entonces esta es la primera vez que usas esta cosa. Pregunto Rue ligeramente molesto.

El profesor se rasco la cabeza con el casco como queriendo sacudirse el estrés y le respondió:

_Es mi primera vez en muchas cosas y si sueno como si supiera lo que hago es porque trato de convencerme a mí mismo de que así es. Porque justo ahora quisiera que alguien me guiara, pero ya no queda nadie que me pueda ayudar. Mi gente, la que hiso esta "cosa" como tú la llamas ya no están, se han ido. Y lo que sé no es mucho, apenas puede considerase como lo más básico. Pero si puedo hacer algo lo hare aunque parezca imposible.

Rue bajo la cabeza en un gesto reflexivo y respondió:

_Cuando nos conocimos Clover, Tod y yo veníamos de clanes diferentes y aparte de la miseria una de las cosas que teníamos en común era que los adultos nos habían abandonado, nadie nos ayudo, ni siquiera lo intentaron lo habíamos perdido todo. Y cuando intentamos buscar su ayuda nos criticaban. Y mírame ahora, criticándote mientras tú intentas ayudar.

El profesor señalo la consola.

_Oye, no hay porque ponerse así ya sé donde está Brisa y tengo el mapa de este lugar en mi cabeza. Así que manos…digo cascos a la obra.

_¿Y qué es lo que hacemos ahora? Pregunto Rue.

_Prepararnos, lo que significa que me esperas aquí mientras voy al interior de la nave a buscar algo de equipamiento. Así que ya regreso, tal vez no entiendas lo irónico que suena esto viniendo de mi; pero tengo el tiempo en mi contra.

Luego de eso el profesor camino hasta el fondo de la habitación. Había una rampa que llevaba a un nivel inferior de la habitación redonda. La rampa llegaba a un pasillo circular en cuyo centro descendían tubos y cables de diferentes tamaños, algunos emitían luz otros se movían. Esto hizo pensar al Profesor sobre lo que Rue había dicho de la tardis, que de alguna manera era un ser vivo. Esta no sería la primera vez que tendría esos pensamientos e incluso en tiempos venideros descubriría que su nave guarda muchos secretos. En la circunferencia del pesillo habían tres puertas, atravesó una de ellas y llego a otro pasillo con barias puertas ambos lados del mismo. Esto me tomar un rato pensó.

Rue se movía nerviosamente de un lado a otro rodeado de ruidos extraños y de luces incomprensibles que parecían salir de todas direcciones. Pero lo que realmente le incomodaba era una extraña sensación de ser observado y escudriñado. Pensó en todo lo ocurrido en los últimos días, en un intento de desviar su atención hacia otras cosas.

Cuando el Profesor regreso encontró al pequeño unicornio sentado con la mirada clavada en el suelo, perdido en sus pensamientos. Se le acerco con cuidado y se sentó a su lado y le pregunto con delicadeza.

_¿En qué piensas enano? Rue contesto sin levantar la mirada del suelo.

_Creí que eras un tonto más cuando entraste a la tienda la primera vez, pero luego vi tu futuro. No logro recordar que vi pero si sé que tienes una vida muy larga, que no perteneces a este mundo, incluso no sé como sabes que significa mi nombre. Cuando apostamos en la granja me sorprendió que me tomares en serio¨, fuera de mi mama, Clover y Tod nadie más lo había hecho. Creo que para ti somos nosotros los que parecemos tontos.

El Profesor levanto la cabeza haciendo memoria y suspiro profundamente.

_Creo que son extraordinarios, todos ustedes. Por ejemplo tú, viniste con migo, un extraño que habla cosas sin sentido para salvar una amiga, para que Abelia sonría. Para que Rubí sonría. Porque haciendo eso nosotros también podremos sonreír. Y sabes, aunque no lo creas yo de cierta forma para mi gente también soy un niño como tú. Y al igual que tú, yo también dudo y desconfío, por muchas razones que no vale la pena decir. Pero lo hacemos todo a un lado por ayudar a nuestros amigos. Y habiendo dicho esto sacudió las crines del pequeño con el casco.
_Oye, dijo Rue enojado. Qué tal si yo te lo hago ti. El profesor sonrió y le respondió en tono desenfadado.

_Bien ya eres tú mismo otra vez, ahora pasemos a lo importante. Mira lo que encontré. Rue miro al poni gris que llevaba un par de alforjas negras serradas por broches dorados circulares, garbados con símbolos que él nunca había visto.

_Y eso en que ayuda. Pregunto Rue sarcástico.

_Bueno lo primero es que no deberían estar aquí, Lo que quiere decir que esta "cosa" como tú la llamas las hiso para mí y lo mejor, son dimensionalmente trascendentes. Dijo el Profesor con orgullo.

_Me lo dices en una lengua que yo entienda. Pregunto el pequeño algo molesto.

_Más grandes por dentro que por fuera y además recogí algunas cosas útiles en ellas. Solo me falta algo para irme. Y se dirigió entusiasmado a la consola. Pero cuando estuvo frente a la consola toda su euforia desapareció y su rostro entristeció.

_Oye, hemos llegado muy lejos para rendirnos.

El profesor volvió a sonreír al escuchar la voz del niño detrás de él.

_No me estaba rindiendo, solo fue un ligero ataque de nostalgia. Y con el casco golpeo la consola y un objeto plateado salió de la misma, haciendo un sonido similar al de una campanilla. El Profesor lo tomo, era una especie de vara pequeña con un pequeño cristal en uno de los extremos.
_Es un destornillador sónico, se le solía dar al jefe científico o al responsable de la nave, una gran herramienta para un gran cargo. Bueno no es que sea la gran cosa, igual podías conseguirlos de otras maneras.

Rue se acerco a la consola y pregunto: _¿En que se supone que ayudo yo?

EL Profesor bajo una palanca de la consola y una imagen gigantesca apareció en una de las paredes de la habitación.

_Este es el mapa de estas cavernas, el punto azul soy yo y el amarillo es Brisa, se que deberían aparecer otros seres vivos, pero fue todo lo que pude hacer con el sistema tan estropeado. Y tú me vas a guiar

_ ¿guiarte, pe…pe… pero cómo voy a hacer eso?

El Profesor metió el destornillador en una de las alforjas y a su vez saco una pastilla negra que coloco en su oreja, todo esto sin percatarse de que lo había hecho sin tener dedos. Luego en peso a hablar: _Probando, probando…

La voz sonó por toda la habitación, como si vinera de las paredes.

_Funciona bastante bien, dijo el profesor mientras se inclinaba hacía su joven compañero.

_Yo me puedo saber el mapa de memoria, pero no puedo saber adónde se está moviendo Brisa pero tú desde aquí sí. Es ahí donde tu entras . Así como tú me oyes yo te podre oír, sin importar en qué lugar de la caverna estemos. Por favor dime que me entiendes.

El niño miraba con ojos grandes y llenos de un asombro que no podía disimular. Era un niño tratando de ser más adulto que los propios adultos.

_Me entiendes verdad. Volvió a decir el profesor.

_Claro, pan comido. Respondió el pequeño que no encontró una frase más épica y heroica para responder que esa. Cosa que lo avergonzó un poco.

El Profesor saco de una de las alforjas un sombrero muy peculiar que parecía a ver sido hecho a su medida, el cual tenía una linterna.

_ Aquí voy, y dicho esto salió de la tardis dejando atrás a un Rue algo confuso y asustado.

_Yo puedo hacerlo, no es difícil. Ahora solo debo respirar y calmarme. Decía mientras daba vueltas como un cachorro que persigue su cola.

_Alto, se dijo así mismo _No me voy asustar como si fuera un niño pequeño, Soy Rue Mooncrystal y no le temo a nada.

De repente escucho un ruido y lo único que alcanzo a ver fue una sombra gris que paso corriendo a la par de él.

_Tan importante es saber adónde ir como adonde hay que regresar. Dijo el profesor mientras tocaba la consola y un punto rojo aparecía en la imagen de la pared.

_Ese punto rojo es esta nave. Se oyó decir al profesor que salió tan rápido como entró. Dejando a atrás un Rue blanco como un papel y quien su sorpresiva entrada, casi mata de un susto