Nota de Autora:Sí, soy la bitch que no ha contestado los reviews, pero ni siquiera me he pintado las uñas. No he tenido tiempo para nada. Lo siento, lo haré tan pronto como pueda. Traigo nuevo capítulo, cortito y espero que más pulido. Como siempre, muchas gracias a todos quienes me dejan su comentario. Jamás sabrán lo feliz que me hace revisar el mail y encontrarme con su opinión. Ya ya ya, mejor me callo y ustedes leen.


Capítulo Diez: De técnica a Inexistente.

Cuando Lily cerró la puerta de la habitación del hotel Luna de Caramelo ya se había arrepentido de haberlo hecho. Se sentía tan segura y cómoda con James que no había notado el calor del aire que le inflamaba el pecho, quemando todas y cada una de sus heridas internas, retorciéndola por dentro de dolor. Con él se había olvidado momentáneamente de Alex y la horrible presión que le apretaba el cerebro se había esfumado. Salir a la calle nuevamente fue como volver a ponerse un traje de hierro que pesaba sobre sus hombros y que le hacia dificultoso moverse, ahogándole el corazón.

Mientras caminaba sin rumbo, una voz dentro de ella le decía Esto está mal, muy mal Lily. No debiste haber salido del castillo, ni embriagarte, ni acostarte con él. Y que no se te olvide que recién te acostaste con él estando sobria, ¡Sí serás tonta!

Sus pasos la conducían por la calle principal del pueblo, y miraba los escaparates de las tiendas sin ningún interés, paso a paso, el cabello desordenado al viento y el rostro consumido por la pena. Vio su pálido reflejo en una de las tantas vitrinas y fue tan grande su impresión al observar su propio rostro de mirada perdida y de ojeras pronunciadas. Decidió entrar en aquella tienda sólo para hacer algo, sólo para intentar sobreponerse.

Y así Lily acabó dentro de Las Tres Escobas.

La campanilla detrás de la puerta repiqueteó con sonidos alegres y ella dejó que sus ojos profundos y verdes recorrieran, una a una, las mesas del lugar que casi estaba vacío, salvo por dos brujas que estaban sentadas junto a la ventana y conversaban animadamente. Lily pensó que aquel bar estaba así de desierto porque ya había pasado la hora de almuerzo y por el hecho de que era día de semana. Un día común y corriente y no había ni la mínima razón para que ella estuviera ahí.

Antes de que escogiera una mesa de su agrado una mujer joven y muy bonita se le acercó.

- Hola ¿Qué vas a tomar?

Lily ni siquiera había pensado en eso, porque ni siquiera había tenido tiempo para ello. Sólo había entrado buscando un lugar para estar sola.

- Ehm...-en un segundo consideró una gran jarra de espumeante hidromiel pero se arrepintió al instante cuando pensó que el alcohol no le dejaba recuerdos de los cuales sentirse muy orgullosa Con su voz de cajita música, pidió. -Una tacita de alhelí, por favor.

Lily estaba completamente absorta mirando cada dibujo extraño que encontraba en la madera, como si esperara que la solución para tener una vida feliz y tranquila estuviera escrita ahí. Contempló la taza que la mujer le dejó sobre la mesa después de unos momentos y los anillos de vaho blanco que se alzaban hasta su rostro olían a James. Se preguntaba si él ya había vuelto al castillo, si estaba bien, si volverían hablar alguna vez y ella quizás podría disculparse. La mujer de tacones altos y coloridos que la atendió, de pronto, se sentó junto a ella.

-¿Hogwarts, no?

Lily la miró unos segundos antes de contestar. –Sí- Su cuerpo se replegó hacia dentro, temerosa de que aquella mujer la acusara y avisara a Hogwarts.

- ¿Y por qué no estás en el colegio?

- Porque no me sentía muy a gusto ahí. -Contestó con la garganta seca, y se llevó la taza a la boca para evadir el incómodo cuestionario.

- Te deben estar buscando.

- Probablemente. -Respondió, pero había llegado a aquel punto en que aquellas cosas no parecen importantes. En su cabeza había un caldero burbujeando a altas temperaturas en las que se mezclaba dolorosamente el rostro de Alex, el de James, y ella misma comportándose como una idiota. ¡Qué poco le importaba los regaños que podría darle McGonagall! ¡Qué hondo sentía cada punzada de culpabilidad!

- ¿Y por qué no te sentías a gusto ahí?

Lily alzó su taza y se la llevó a los labios nuevamente. Esta vez quería hablar, quería largar todo lo que no daba tregua en su cabeza, pero también sentía que era una estupidez hacer algo así, más que mal aquella mujer era una desconocida y que nada le interesaban los pesares de una adolescente como ella.

La mujer habló de nuevo. -Ya sé por qué… ¿Son penas de amor, cierto?. Lily sonrió y respondió.

- En parte.

- Demonios, casi acierto. Por cierto, me llamo Rosmerta.

- Lo sé. -contestó la chica con una sonrisa débil descolgándose de los labios. -Yo me llamo Lily.

- Y Lily...¿Qué fue exactamente lo que te pasó para que andes como alma en pena?

No estaba segura de querer escucharse hablar de su caótica vida, no quería inspirar ni pena ni repudio. Pero se sentía valiente y de cierta manera también se sentía obligada a contestar aquella pregunta. La mujer había sido demasiado amable. Así que la nueva y recientemente estrenada versión de Lily Evans respiró con fuerza y contestó.

- No sé bien por donde empezar...supongo que desde el principio está bien. Yo tenía un novio, al cual quiero, es decir, quería mucho. Pero el terminó conmigo y no sé por qué hizo eso...-el rostro de Rosmerta era una extraña mixtura de reflexión y de ternura que resultaba muy tranquilizador para Lily. Rosmerta miraba a Lily como si ella tuviera escrito en su piel todos los secretos de los desiertos o de las pirámides. -Esto ocurrió hace algunas semanas atrás...Creo que ya ha pasado más de un mes. Es que no puedo contar los días porque ni siquiera sé como pasan. No soy consciente de ellos, el calendario se está convirtiendo en una sorpresa para mi, cada día más desconocido, más extraño. Lo que sí sé es que ya tiene una nueva novia...

- Típico ¿Estudia en Hogwarts?

- No, ya no. Salió de Hogwarts el año pasado, ahora estudia para ser medimago. Se llama Alex Diggory.

- ¡No! -exclamó Rosmerta con el rostro incrédulo. ¿Tú eras la novia de Alex?

- Sí. -asintió Lily, a cada instante más insegura. - ¿Por qué?

- Uhm...¿Entonces tú eres la famosa Lily Evans? -Lily volvió a asentir como respuesta.

- ¿Famosa? ¿Por qué dice eso? -Rosmerta parecía dudar si respondía aquella pregunta o no. Al final abrió la boca y dijo:

- Uhm...Porque tu noviazgo generaba muchos comentarios y además porque yo conozco a Alex. Es un encanto, tan simpático y caballero. No puedo creer que te haya dejado por otra mujer, si parecía estar tan enamorado de ti. Todos comentaban que eran la pareja más bella del colegio.
Tras aquella intervención fue Lily quién dudó ahora si seguiría contándole a Rosmerta lo sucedido. Callada, envuelta en sus pensamientos, escuchó la voz de la mujer que parecía venir desde un lugar muy lejano.

- ¿Por qué nunca te vi aquí con él?

- Porque cuando habían salidas íbamos a…

- ¡No me digas! Iban al salón de té de Madame Pudipie, no sé que le ven a ese sitio es tan rococó.

- Sí -confirmó Lily.-Pero el chocolate caliente de ahí es rico.

- ¿Y por qué te fuiste del castillo? -Mientras pensaba si contestaba aquella pregunta, miró el reflejo de sus ojos en el fondo de la taza. Todo los limites y bordes de su cara parecían difuminarse con el brillo de la loza, pensó que quizás estaba desapareciendo. Sí, eso tenía sentido para ella, y si sus suposiciones eran ciertas qué importaba contarle todo a la simpática y preguntona mujer.

- Porque estaba cansada que todos me preguntaran por qué Alex terminó conmigo y que me miraran como mono de circo amaestrado y maltratado, con cara de pena y ojos largos.

- ¿Y saliste recién de ahí?

- No, me fui ayer antes de la cena.-Bajó la cabeza y con su dedo comenzó a seguir las líneas curvas de su taza con la esperanza que no le preguntaran cosas a las que no preferiría responder..

- ¿Y cómo saliste?

- Ehm…Tuve ayuda.

- ¿Ayuda? ¿De quién? ¡No me digas!, ¿Cuál fue? ¡¿James o Sirius? -El rostro de Lily parecía una pequeña manzana madura, ahí estaban sus temores materializados en una pregunta. -Vamos, puedes confiar en mí, no le diré nada a nadie.

- James me ayudó. -Admitió Lily entre dientes.

- ¿Y dónde está él?

- Supongo que recorriendo el camino de vuelta al castillo.

- Ahora comprendo por qué tienes el rostro así. -Dijo Rosmerta. -¿Qué te hizo James?

Ante esa perspectiva se sintió mala, sucia y fría. Casi una reina de hielo mirando a sus súbditos esclavos obligados a danzar una estúpida canción para entretenerla. La pregunta correcta que Lily creía que debía escuchar es ¿En qué clase de persona se estaba convirtiendo ella?

- El punto es lo que yo le he hecho a él. -La cara de desconcierto de Rosmerta era una obra de arte. Pero ella rápidamente la disimuló e hizo un gesto con los ojos que invitaban a la muchacha a continuar con su historia. -Anoche fuimos a Cabeza de Puerco y bebimos un poco más de la cuenta, y…

Cuando llegó a ese punto se arrepintió de estar involucrada en esa conversación.

- Vamos Lily, yo también fui joven y no hace mucho, puedo entenderlo.

- Y nos fuimos a una habitación y... -respiró profundo y dejó escapar las palabras mezcladas con mucho aire- Yo me acosté con él.

- ¿Y crees que él le va a contar a todo el castillo? -Preguntó Rosmerta. -Mira que así no vale, Lily. Estabas ebria y quizás las cosas…

La chica negó con la cabeza y respiró profundamente de nuevo. Quería que el tono rojo que poseía sus mejillas se desvaneciera, quería que esa sensación de agobio de esfumara. -No, no creo que él le cuente a alguien lo que pasó. El real problema fue lo que ocurrió hoy en la mañana porque me acosté de nuevo con él y creo que fui una maldita zorra, lo utilicé, lo dejé ahí en la cama sin ninguna explicación. Sólo le dije que no me hablará nunca más cuando él fue un sol. Soy sólo una bomba de tiempo que tarde o temprano terminaré destruyendo todo lo que me rodea.

Rosmerta abría y cerraba la boca sin poder encontrar las palabras que consolarían a la niña. De pronto sin que Lily se lo hubiese esperado preguntó.

- ¿Y tú eras virgen?

- ¿Por qué preguntas eso? No veo en que cambien las cosas.

- Sí que las cambia. Si los recuerdos de cama los comparamos con cabellos, cuando te sale uno nuevo no lo sientes, ni duele. Cuando te acuestas con muchas personas te ocurre lo mismo, como cuando pierdes un cabello enredado en la almohada. No duele, da lo mismo, pero este no parece ser el caso. Pareces afectada tanto por ti como por lo qué le hiciste a James. Por eso te pregunto si eras virgen, para dimensionar el daño.

- Entiendo. -dijo Lily con la voz apagada, miró a su alrededor antes de fijar sus ojos en los de la mujer y respondió. -Digamos que mi virginidad de técnica pasó a inexistente.- La boca de Rosmerta se torció en una mueca que reflejaba su incomprensión. Lily siguió como si nada. -Me acosté con Alex, después de la fiesta de graduación que dio en su casa, duró dos días y la última noche me acosté con él. Alex ya se había acostado con otras personas antes, pero yo no. No sé porque pero creí que ese era el día y que él era el indicado, quizás me perdí por la ensoñación del amor, o por la ceguera del calor. No lo sé. La primera vez que lo intentamos fue bastante doloroso, no sentía nada, sólo dolor y se hizo inaguantable. Después lo hicimos en Navidad en mi casa, una tarde que nos quedamos solos, ya no sentía tanto dolor pero tampoco sentía placer. Alex se dio cuenta de eso y me dijo que me quería y que me iba a hacer la mujer más feliz del mundo. No sé porque pero cuando dijo esto yo me llene de tristeza, nunca me había sentido tan pequeña ni tan asustada y descubrí que tenía miedo, miedo de mí. Y no lo intentamos nunca más porque después terminanos. No sé que le pasó realmente, fueron días misteriosos, él estaba completamente hermético, y algo melancólico y celoso y en el fondo yo sentía que nuestra relación se iba apagando con la rapidez de un suspiro.

- ¿Y James?

- ¿James qué?

- ¿Qué pasó con él?

- Lily sonrió ruborizada, -Debo reconocer que en la cama, prefiero a James que a Alex. Es estúpido porque por James Potter yo no siento nada, quizás es por lo mismo. Porque no me importa mucho hacerlo bien o mal.

- ¿Pero? -Preguntó Rosmerta.

- Pero está Alex, y siempre estará. Cada día pienso en él, me gustaría verlo, hablar con él, pero soy incapaz de levantar la pluma para escribirle una letra.

- Lily, no te preocupes, ya tendrás al verdadero amor a tu lado, y lo reconocerás por su brillo. Casi te va a encandilar.

Sin saber por qué, pero la afirmación de Rosmerta la entristeció y no pudo dejar de sentir pena por ella, por Alex y James. Se sintió desagradecida, olvidadiza e ingrata.
Justo entonces llegó un grupo numeroso de brujas de avanzada edad al salón. Lily vio su oportunidad de huida, se paró y se despidió de Rosmerta quien le contestó con un beso y un cercano adiós.


Nota de Autora: Sé que el capítulo es enano y que no compensa lo mucho que me he tardado. Prometo ponerme al día con todo tan pronto como pueda. Terminar este fic es una de mis prioridades, aunque no lo parezca. Para las personas que tienen dudas, sí, este fue mi primer fic y por eso la linea argumental es un gfjdsfsjasdsdadsds y también mi redacción y ortografía. A veces me pongo demasiado ansiosa por llegar a los finales.

Al igual que siempre, las modificaciones son sustanciales en forma, pero en fondo es lo mismo.

Se agradecen muchos los reviews porque tengo pena y no quiero comer golosinas. XD (sí, y está vez los contestaré, palabra de girl-scout)