Día 10 – Adivina

Sakura tenía claro, que es lo que podría estudiar a futuro. Y una de esas opciones era sin duda la gastronomía. Aunque más por el lado de repostería, eso era algo que últimamente apasionaba mucho a la castaña. Y aunque a veces se ofuscaba cuando las cosas no le salían inmediatamente, siempre perseveraba hasta que las cosas que ella preparaba dieran buenos resultados. Así era como recordaba las palabras de su padre, que haciendo las cosas con amor todo debía salir bien.

Pero Kero, con afán de molestar un poco ―sobre todo cuando peleaban―, se reía de ella y le decía que la cocina que tuviera delante suyo podría sufrir grandes consecuencias.

―¡Kero! Si sigues así, no te daré ningún trozo del pastel con fresas.

―Oh no Sakurita, no seas así… sólo lo digo por tu bien ―se burlaba de ella―, bien puedes ser una adivina, ya que tienes el don con las cartas Sakura…

La castaña lo miró dubitativamente.

―¿Puedo lucrar con las cartas, Kero?

―¡Claro que no! ¡Y ya dame mi porción, que muero de hambre! ―se quejó el pequeño ser alado haciendo su típico berrinche.


Que más puedo decir? Gracias por acompañarme en esta historia loca c: