¡Hola! Cómo voy bien de inspiración y me moría por subir este capítulo, aquí les dejo un regalo avanzado para este puente de diciembre. Un beso muy grande y por favor recuerden opinar, me ayuda muchísimo a mejorar.
Capítulo noveno
Shen Wang
Shaoran estaba dando vueltas por la sala como animal enjaulado. Y es que no sabía cómo empezar esa conversación sin parecer un idiota. Pero es que no entendía como habían llegado a esa absurda situación. No era tan difícil ¿no? Sakura sólo tenía que haber informado de ese muchacho y lo hubieran protegido igual que a Tomoyo o a cualquiera de sus amigos. Pero ella había preferido guardárselo para sí misma y ponerlo en la incomoda situación en la que ahora estaba. ¿Cómo le explicaba que lo había visto en su mente y que había sentido su amor por él sin parecer un loco celoso e invasivo?
- ¿Por qué estas tan molesto? – el joven chino la miró con los ojos desorbitados. ¿La pregunta iba en serio?
- Estoy molesto porqué tu falta de confianza en mí es tan grande, que has preferido arriesgar la vida de ese tal Ozaki a ser sincera. – Sakura le miró totalmente pasmada y enojada. Estaba por sacarle a cucharadas esos hermosos ojos castaños.
- ¿Sincera? ¡Contarte lo que hablé con Eriol la noche de nuestra boda, no cambiaría nada de lo que le ha pasado a Shinta!
- ¡No me refiero a eso! ¡Me refiero a lo que sientes por él! – Sakura parpadeó confusa y apretó la falda de su vestido con fuerza intentando calmarse.
- ¿De qué estás hablando Shaoran?
- ¡No soy idiota Sakura! Sentí tu cariño por ese joven el día que nos reunimos con el concilio para aceptar el maldito matrimonio.
Shaoran paró un instante con la intención de coger aire y buscar la mejor manera de explicarse. Cuando salía el monstruo verde de los celos, podía ser algo irracional y decir cosas de las que luego se arrepentiría. Y ya tenía bastante con que Sakura le observara como si tuviera tres cabezas.
– Cuando enfureciste delante del concilio y tu magia amenazó con salirse de control, pensé en varias maneras de intentar serenarte. Me decidí por tomar tus manos y meterme en tu cabeza buscando algo que te calmara. ¿Recuerdas? – Sakura pareció pensar por un momento, pero finalmente asintió con la cabeza. Recordaba la furia que sintió al verse controlada por Tai Fa, y como el aura de Li y su control mental acabaron por calmarla. - Te mostré las imágenes de aquellas personas que eran importantes para ti y al hacerlo me vinculé con tus sentimientos. Sentí tu amor por tu familia, tu cariño y aprecio incondicional por Tomoyo y Eriol, y también… ese cariño especial por Ozaki. Supe en ese instante que había alguien en tu vida y entendí tu rabia por nuestro compromiso forzado. Así que no hace falta que sigas negándolo… no voy a romperme porqué ames a Ozaki. Además, soy consciente de que estás casada conmigo por conveniencia, no por amor.
Sakura no sabía si reír o llorar. ¿Todo este tiempo Shaoran había pensado que estaba enamorada de Shinta? ¿Por eso tanto secretismo? ¿Por qué creía que se lo estaba ocultando a posta? A ver… sentía algo diferente por el joven, no podía negarlo. A fin de cuentas, no conocía a mucha gente con la que pudiera hablar de magia libremente. Hasta había dudado un poco cuando se le confesó y soñó despierta varias veces con la idea de sentir algo más por el que era prácticamente su mejor amigo, pero de ahí al amor había años luz de distancia. Miró al que ahora era su marido sosegando sus nervios.
- Shaoran… estas totalmente equivocado… - el menor de los Li rodó los ojos y bufó molesto.
- ¡Vamos! ¿Por qué crees que Shen Wang le ha atacado? ¿A él antes que a nadie? Ozaki es mago al igual que nosotros y pertenece a un clan chino, era un riesgo atacar a alguien capaz de detectar auras. Podía haber ido a por tu padre o a por tu hermano. Incluso a por tus amigas, Rika, Chiaru o Naoko que son blancos mucho más sencillos… pero no. Le eligió a él porque sabía lo mismo que yo. – Sakura le miró con la boca abierta. ¿Realmente era tan obtuso?
- Pues entonces ambos están totalmente equivocados… - Shaoran se sentó totalmente cansado de la situación. ¿Por qué Sakura seguía negándolo? Se frotó la sien con fuerza, luchando de forma inconsciente contra el dolor de cabeza que amenazaba con salir– Shaoran por favor, deja de dar por supuestas cosas absurdas y escúchame. Yo no amo ni he amado nunca a Shinta. – el joven chino la miró con el asombro reflejado en sus hermosos ojos ámbar. Sakura se levantó entonces y, al igual que él unos segundos antes, empezó a caminar por la sala. – Joder… esto parece una pesadilla. Piénsalo bien. Si estuviera enamorada de Shinta lo habría incluido el primero de la lista cuando os pedí protección. ¡Es obvio!
- Creí que se lo habías pedido a Eriol la noche de nuestra boda… pensé que no querías… bueno… admitir que le amabas, para que no me sintiera culpable.
- Oh, claro. Que lógico. Arriesgaría la vida del hombre que amo solo para que tú no te sintieras violento. ¡Claro que no! No se me pasó por la cabeza. Y admito que fue estúpido por mi parte ya que prácticamente me paso el día con él. Pero al ser hijo de un clan de magos pensé que podía defenderse solo y que me avisaría si notaba algo extraño. Tampoco esperaba un ataque tan directo. El concilio dijo que no se atreverían a tomar represalias tan evidentes.
El menor de los Li se quedó pensativo ante sus palabras. Lo cierto es que todo ese ataque era demasiado rápido y descarado. Aunque no podían determinar la identidad de los atacantes, era obvia su autoría. Pero si no lo podían demostrar, tampoco servía de mucho. ¿Qué estaba buscando Shen? ¿Y si el ataque al joven Ozaki era una distracción para un plan mayor? ¿Pero qué podría estar tramando en la oscuridad esa alimaña? Su cabeza estaba activando la maquinaria de emergencia, cuando entendió el trasfondo de las palabras que había confesado Sakura y un gran y profundo alivió le inundó el corazón. ¿Ella no amaba a Shinta Ozaki? ¿Había estado equivocado todo el tiempo? No… había sentido el aprecio que le tenía al joven… ¿era solo eso? ¿Cariño de amigos? Porqué a él le pareció… más…
- Yo… yo pensé que te estaba separando de él y que… por eso no querías contármelo a mí. Creí que me culpabas de algún modo.
- Por qué eres idiota. – En cualquier otra situación ese comentario le habría molestado, pero ahora se sentía demasiado aliviado, así que no se sorprendió cuando una carcajada brotó de sus labios. Sakura le vio reírse con estupefacción – Y ahora te has vuelto loco además… - Shaoran se levantó e impulsado por un sentimiento que no entendía capturó las manos de Sakura entre las suyas propias. La castaña se alejó por instinto y es que temía sus reacciones. Podía estar cariñoso y dulce, y al momento furioso e hiriente. Y Sakura podía afrontar los ataques de furia del pequeño lobo, pero los de cariño eran otro asunto muy distinto.
- Es cierto. Lo soy, un idiota total. – Sakura no podía estar más aturdida. – Pero debo decir que es por tu culpa. ¡Me exasperas! ¡Has estado a punto de partirte en dos por ir a salvarle! ¿Qué se supone que debía pensar?
- Yo… yo no he hecho tal cosa.
- Claro que sí. Cuando te enfureces o sientes mucho miedo tu aura se descontrola y entras en una especie de trance. No sabes el miedo que he pasado en ese callejón. Te he gritado un montón de veces, intenté robarte el báculo y me lanzó a varios metros causándome un dolor de mil demonios y hasta te cogí por los hombros y te zarandeé como una muñeca. Nada te hacía reaccionar, Sakura. Pensé que era por… por tu miedo a perderle. – la joven japonesa le miró asombrada, pero frunció el ceño e intentó recordar lo que había pasado en ese maldito callejón.
- No recuerdo nada… Sólo ver el reflejo de Shinta entre la gente y salir en su busca. Luego… vi como era atacado a través de la carta espejo. Pero no recuerdo mucho más…
- Es normal. Cuando tanta magia sale de un cuerpo sin entrenar, puede aturdir al mago o tomar el control. ¡Creí que no podría detenerte! Habías invocado a "The move" y parecías a punto de teletranspórtate a Japón. – Sakura le miró asombrada, no perdía el control de su magia en Japón, claro que tampoco estaba sometida al estrés de ahora. Recordaba haber visto la carta. De hecho, eso la confundió por un momento. Pero también le había parecido que el menor de los Li la había…
- Shaoran…
- ¿Sí?
- Me… ¿me has besado esta noche? – el chico se puso más rojo que una fruta madura enviando así lo poco que le quedaba de madurez a tomar viento. Primero se mostraba celoso e irracional y ahora tenía que admitir que besarla había sido la mejor opción que se le había ocurrido para sacarla del trance.
- Yo… cuando vi que nada funcionaba y que si no te detenía podías morir allí mismo… no lo sé… me pareció buena idea.
- ¿Besarme? – contrario a lo que el menor de los Li se esperaba, Sakura no estaba sonrojada o avergonzada, sino que tenía una sonrisa de oreja a oreja y su tono era burlón.
- ¡Funcionó, ¿vale?! – Sakura rio mucho más aliviada ahora. Shinta estaba a salvo y Shaoran ya no parecía un ogro a punto de asesinarla. – No te burles… lo cierto es que se me habían acabado las opciones. Debemos encontrar un modo de frenar tu ira o la próxima vez puede que no sepa pararte y dañes a alguien. Eres muy poderosa Sakura, más de lo que jamás había pensado y… tanta magia en un cuerpo tan pequeño como el tuyo… es muy difícil de controlar. – la menor de los Kinomoto le dedicó una mirada burlona.
- ¿Me ayudarás a controlarla? Porque no puedo esperar a que me calmes con besitos cada vez que me descontrole. – Shaoran la miró embobado. Por fin veía esos hermosos ojos de nuevo, dulces y brillantes. Aquellos que lo cautivaron de niño. Aprovechando que aún la tenía tomada de las manos y que de repente parecía de buen humor, la jaló hacia él abrazándola dulcemente. El cuerpo de Sakura se tensó por un momento, pero luego se relajó y apoyó la cabeza en su pecho. El corazón de Shaoran estaba muy acelerado, pero de algún modo se tranquilizaba cuando lo oía.
- Claro que te ayudaré… no… no quiero que te pase nada. – Sakura se separó lentamente y le miró a los ojos. Cada vez que se perdía en esos pozos ambarinos, el mundo dejaba de girar y los problemas desaparecían por un instante.
- Gracias por salvar a Shinta, es un amigo muy importante para mí…
- Te dije que no dejaría que le pasara nada a la gente que quieres. ¿No?
Sakura sonrió de forma tan dulce, que el menor de los Li tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad para no besarla allí mismo. Si no iba con cuidado, ¡acabaría loco por esa niña! Su tío había elegido bien a su carcelera… no llevaban casados más de dos semanas y ya lo tenía comiendo de su mano. De repente Sakura brincó sobre si misma alterándolo. ¿Y ahora que pasaba?
- ¿Qué ocurre?
- ¡Con todo esto casi se me olvida! – Sakura lo arrastró literalmente fuera de la sala y lo llevó a la velocidad del rayo hasta las cocinas. – ¡Mira que hemos tardado tres horas en prepararlo!
- ¿El qué? – Shaoran reía alegremente mientras era arrastrado a uno de los taburetes de la barra. Parecía mentira que unos minutos atrás estuviera tan enfadado y celoso. Ahora era el hombre más feliz de la tierra. ¿Cómo podía esa loca chica japonesa convertir sus emociones en una maldita montaña rusa? Él, que era conocido como el hombre de hielo.
- Tú solo cierra los ojos. ¿Quieres?
- ¿Es que me has comprado un regalo? – los ojos verdes de Sakura brillaron como las mismísimas esmeraldas dejando a Shaoran totalmente fascinado. Era demasiado hermosa. Y ese vestido le sentaba tan bien…
- No exactamente. Tú solo cierra los ojos.
Y Shaoran obedeció como lobo amaestrado. Sentía su respiración acelerada y como el corazón le iba a mil por hora. Los ruidos que hacía Sakura al moverse por la cocina lo tenían totalmente a la expectativa. ¿Qué habría tramado esa granujilla? Quiso abrir un poco un ojo para espiar, pero no se atrevía. La emoción del momento era tan mágica que le daba miedo estropear la sorpresa. Finalmente olió algo dulce y supo al instante que era chocolate. Esperó pacientemente a que Sakura diera la orden y en cuanto abrió los ojos sonrió feliz.
- Es precioso… - Un gran pastel de tres pisos con una vela en la parte superior le felicitó de nuevo el cumpleaños. Estaba decorado con flores de chocolate blanco y negro, fresas y muchos dibujitos por todas partes. Uno le recordó al guardián de las cartas y no pudo evitar reírse. - ¿Ese es Keroberos?
- ¡No! Es el osito que me regalaste cuando éramos niños… Tomoyo también me lo dijo… - Shaoran río alegre y la miró a los ojos totalmente embobado.
- Es perfecto…
- Bueno… debo decir que Tomoyo me ha ayudado mucho.
- ¿En qué parte? ¿Tengo que preocuparme por si está envenenado? – la muchacha golpeó su hombro con gracia e hizo un mohín, pero ambos miraron el pastel con cariño.
- Sé que has comido pastel en el restaurante, y que seguramente este no estará tan bueno, pero no sabía que regalarle a alguien que lo tiene todo. – Shaoran tomó su mano por instinto y la atrajo hacia él situándola entre la barra y sus piernas. Estaban tan cerca, que a penas tubo que estirar el brazo para acariciar suavemente su mejilla. Disfrutó el rubor que se formó en el rostro de la castaña y suspiró nervioso. Se moría por besarla. ¿pero como reaccionaría Sakura si lo hacía? Porqué no pensaba precisamente en un beso casto…
- Es el mejor pastel de cumpleaños que me han hecho nunca…
- ¿Cómo lo sabes? Aun no lo has probado… - Shaoran sonrío ampliamente y Sakura se sintió morir. ¿Desde cuando podía sonreír ese hombre así? Podía pedirle el mundo y ella se lo entregaría en bandeja de plata.
- No hace falta… si lo has preparado tú, será de lo más dulce. – Shaoran la atrajo un poco más, aún con la mano en su mejilla y entrecerró los ojos. La menor de los Kinomoto estaba al borde de un ataque de nervios y antes de que hiciera algo absurdo como besarle, se giró cual farolillo de navidad para volver a mirar el pastel y así distanciarse un poco de ese olor masculino que la abochornaba. Y es que, si perdía el control y lo besaba, ¿qué pensaría Shaoran? No era apropiado teniendo en cuenta los motivos por los que se habían casado.
- Tienes… tienes que pedir un deseo. La vela se esta consumiendo. – la castaña intentó separarse para dar espacio a Shaoran y que pudiera soplar, pero este no la dejó. En vez de eso tiró de ella y la sentó en sus piernas.
- ¡Hoe! – el joven chino rio abiertamente por el grito, pero no le importó que ella estuviera tan azorada por su comportamiento. Le gustaba ver el efecto que le causaba su cercanía.
- Y dime, Sakura. ¿Qué deseo pide alguien que lo tiene todo? – la muchacha miró la llama intentando ocultar sus nervios, buscando centrarse en algo que no fuera el calor que emanaba Shaoran Li, o su voz apaciguadora, o su olor varonil. ¡Dios! ¿Por qué no podía ni hablar?
- Yo… eh… ¿salud? – Shaoran apartó con los dedos un mechón de cabello del rostro de su "mujer" y lo colocó delicadamente tras su oreja. Esa preciosa y pequeña oreja a la que estaba susurrando.
- Puede… o… puedo pedir otra cosa… algo más… dulce. – Sakura se alejó como pudo y miró un punto oscuro de la cocina rezando de nuevo un padre nuestro y pidiendo al cielo por un poco de compostura. Pero lo cierto es que se sentía morir de felicidad.
- ¿Cómo… cómo qué? – vio con fascinación como los labios de Shaoran se curvaban en una risa traviesa y justo cuando parecía que iba a cortar la distancia entre ambos, un fuerte golpe les hizo saltar sobre si mismos. Sakura se separó a la velocidad del rayo y buscó el origen del ruido azorada. Un cucharon rodaba en el suelo, justo al lado de la puerta. Se sintió morir al pensar que alguien podía haberles visto. ¿Sería Wei?
- ¿Ocurre algo?
- Un cucharon… se ha caído. – Sakura lo tomó con manos temblorosas y se giró para ver al lobo que la tenía presa. Tenía que salir de allí o no respondía de sus hormonas. Aún no estaba preparada para sobrepasar esa línea y no quería que Shaoran pensara que podía hacer con ella lo que quisiera. No sin amor. Porqué debía acordarse de que él no la amaba. – Yo… he… mejor me voy a la cama. Buenas noches… Shaoran.
- ¿No vas a tomar un trozo de algo dulce conmigo? – la ceja levantada del menor de los Li guardaba más de un doble sentido y tragó pesado. En verdad quería quedarse y estar con él, pero no podía responsabilizarse de lo que fuera a ocurrir si lo hacía y luego todo se enrarecería entre ellos. Así que negó con la cabeza efusivamente.
- Yo… mejor no. Me duele un poco la cabeza y el chocolate solo lo potenciaría… - Shaoran la miró obligándose a no reír. ¿Era él o caperucita estaba huyendo del lobo feroz?
- Eso es un cuento chino.
- ¡Vaya! Y un chino me lo dice. – Sakura dejó ir una carcajada, pero negó de nuevo con la cabeza. – Vamos, pide un deseo y me voy a dormir.
- Entonces no lo pido. – Sakura hizo un mohín que le cautivó. A la luz de la vela, sus ojos brillaban como dos faros en la oscuridad.
- La cera se esta derritiendo y arruinará el pastel…
- Eres mala.
- ¡Sopla de una vez! – Quería sonar a regañina, pero la risa mal disimulada de la chica le quitó toda seriedad. Shaoran observó de nuevo el pastel y pareció pensar por unos instantes. Finalmente sopló y la hermosa llama desapareció dejando solo oscuridad. Sakura prendió la luz que les cegó por un momento. - ¿Y bien? ¿Qué has pedido? – el castaño se levantó entonces con una sonrisa burlona y se posicionó a su lado una vez más. Sakura sintió volar miles de mariposas cuando la mano del joven tomó su cintura atrayéndola de nuevo.
- Eso, querida Sakura, es un secreto. – y tras besar pausadamente la comisura de sus labios, caminó en dirección a la puerta dejando a Sakura anhelante por sentir una vez más ese contacto. Pero entonces vio el pastel y como Shaoran había salido por la puerta sin siquiera probarlo. Corrió hasta que lo alcanzó en el pasillo.
- ¡Shaoran! ¿No vas a tomar un trozo? – el joven chino se giro y levantó los hombros en señal de respuesta.
- Nah. No tiene sentido comer solo. Mejor guárdalo en la nevera y mañana desayunas un trozo conmigo. Así si esta envenenado, moriremos juntos, como Romeo y Julieta.
- ¡No esta envenenado! – la sonrisa de Shaoran fue lo último que escuchó Sakura antes de que este doblara la esquina y desapareciera. Suspiro agotada. En verdad iba a morir de los nervios con ese hombre. ¡Y es que era tremendamente seductor cuando se lo proponía! ¿Y si le esperaba despierto en la cama? Tragó pesado y se obligó a calmarse. Esa noche iba a necesitar una buena ducha fría.
Dos habitaciones más abajo, Tomoyo estaba sentada en la oscuridad con el corazón desbocado. No sabía cómo se sentía. Había ido a la cocina a por un baso de leche caliente para intentar calmar sus nervios y casi muere de un infarto al ver a esos dos a punto de besarse bajo la luz de las velas en medio de la cocina. ¡No hacía ni media hora que los había dejado a punto de ahorcarse en el salón! ¿Cómo habían acabado acaramelados en la maldita cocina? Cerró los puños furiosa con Shaoran Li.
- Maldita sea Sakura… te dejo sola un par de semanas y vuelves a enamorarte de él… ¿Qué tiene Shaoran Li que te vuelve tan irracional amiga?
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Eriol Hiraguisawa observaba el salón con hastío, esa noche de sábado se celebraba el gran cumpleaños de su pequeño descendiente. Todos los clanes habían venido ataviados con trajes elegantes y acompañados de sus hijos, hijas y nietos. Y lo cierto es que ya no aguantaba un minuto más de tanta frivolidad. Llevaba toda la maldita noche escuchando a vejestorios pedirle que se uniera al jodido concilio de oriente. ¡Como si quisiera formar parte de ese mundo! Suspiró por milésima vez esa noche y observó a la pareja estrella en busca de algo que lo distrajera. Sakura y Shaoran iban de un lado a otro hablando con todos los dichosos comensales. Casi podía notar la incomodidad de la castaña desde allí. Sintió pena por su amiga. Y es que ser una Li era un infierno. Siempre con tanto protocolo. Pero no le quedaba otra, ni a él tampoco. A fin de cuentas, le había prometido que la ayudaría hasta que Shen Wang fuera eliminado como amenaza. Y para eso aún faltaba un buen rato. Y es que desde el ataque a Shinta, nadie sabía nada del clan Wang. Ni siquiera pudieron relacionar a los dos tipos que le asaltaron y que por cierto, habían aparecido muertos dos días más tarde en medio de un callejón de Tokio. Su energía vital había sido robada.
Por mucho que lo pensaba no lograba entender los motivos que habían llevado a un hombre como Shen a atacar de ese modo tan poco serio al joven. ¡Habían enviado sicarios a hacer el trabajo sucio! Si Shen Wang en verdad hubiera pensado que Shinta era el hombre que amaba Sakura, lo habría asesinado por la puerta grande. De forma dramática y cruel. No… algo más se cocía en todo aquello. Algo que no lograban ver. Y eso lo tenía frustrado. Llevaban varios días vigilando a todos los familiares y amigos de Sakura, controlando sus movimientos y nada. También seguían a los miembros del clan Wang, pero eran demasiados y muy escurridizos. Y casi juraría que aquellos que lograban seguir, era porqué querían que lo hicieran.
- ¡No soporto esta fiesta! ¿Es que los Li no pueden celebrar un cumpleaños de forma normal?
Eriol miró a su preciosa acompañante con una sonrisa ladeada. Tomoyo lucía espectacular con ese vestido azul marino. Brillaba como una moneda nueva entre tanto vejestorio. Claro que no era la única mujer joven. Y es que todos querían conocer a la nueva y flamante señora Li. Incluso aquellas que habían aspirado al título. Daidouji las miraba con profundo desprecio. Muñecas tontas y superficiales las había llamado. Aunque muy poderosas también. Pero eso no podía ser detectado por su amiga, claro estaba. Y él no pensaba decírselo. Además, disfrutaba mucho al ver como las mujeres intentaban acercarse al menor de los Li para coquetear. Eran tan obvias que hasta la inocente Sakura notaba sus ademanes y entraba en cólera. No podía evitar reír cada vez que su amiga tomaba el brazo de Shaoran para marcar territorio. ¿Sakura Kinomoto estaba celosa? Eso sí era inaudito. Una sonrisa triste se le dibujó en el rostro.
- En verdad no puedo con tanta ceremonia, protocolo y aperitivos diminutos.
- Oh vamos, no puede diferir mucho de las fiestas que organiza tu madre. ¿No?
- ¡Eso precisamente es lo que más odio! ¿Y has visto como esa tal Xia ha mirado a Sakura? Con esa superioridad, como si estuviera mirando a una mosca. Le habría sacado los ojos a zarpazos. – Eriol río alegremente. Suerte que tenía a Tomoyo a su lado para alegrarle un poco el ambiente. – Al menos los chicos me dejan tranquila. Creo que mi vestido es demasiado occidental para ellos.
- Estas espectacular. No tiene nada que ver con tu vestido.
- Oh… ¿entonces porqué ninguno se ha acercado a hablarme?
- Estas acostumbrada a ser el centro de atención en las fiestas de los Daidouji ¿eh? – la morena se ruborizó inconscientemente.
- No es que me enorgullezca, pero mi fortuna familiar suele ser un aliciente.
- Además de tu cara de muñeca. – Tomoyo bufó molesta. – No es tu vestido o tu belleza, Tomoyo. Simplemente no eres… atractiva para estos estirados. – algo despertó en el cerebro de la joven y de repente se sintió muy ofendida.
- ¡Es porqué no poseo magia!
Eriol río alegre. Al fin la muchacha había dado en el clavo. Y aunque compartía su indignación, le divertía ver a la joven molesta con alguien más a parte de él. Porque Daidouji había estado toda la semana de mal humor. ¡Hasta le recriminó que se quedara con ella en el Clover en vez de ir a ayudar a Sakura! Como si él no hubiera querido ir a salvarla como buen caballero inglés. Pero no podía dejar desprotegida a Tomoyo. Mucho menos tras el vínculo de Sangre. Claro que tampoco podía decirle eso a ella. ¿Acaso podía ser sincero con alguien en ese maldito lugar?
El moreno vio como un joven rubio aprovechaba que Sakura se había alejado un poco de Shaoran para acercarse y decirle algo al oído. Al principio pensó que buscaba coquetear con ella, pero al ver los ojos totalmente abiertos y alarmados de su mejor amiga supo que algo no andaba bien. Más cuando la vio salir de la sala. Tomoyo siguió su mirada y observo la escena sorprendida.
- ¿A dónde va? – pero Eriol no le contestó, en vez de eso, salió a toda prisa en busca de la chica.
- ¡Eriol!
- ¡Avisa a Shaoran! – Tomoyo iba a protestar, pero sabía que no hubiera servido de nada. Así que se limitó a ir a buscar al festejado. ¡Cómo si tuviera ganas de hablarle después de la escenita de hacía unos días en la cocina!
Eriol corrió por los pasillos. ¿Dónde se había metido? En esa maldita casa no podía sentir presencias. Se paró en seco al ver un grupo de guardias correr a la entrada. ¿Qué estaba pasando? Decidió seguir su instinto y caminar en esa dirección. Cuando al fin salió al exterior, vio con asombro el motivo de tanto alboroto. Shen Wang estaba parado en la entrada, ataviado con sus mejores ropajes y una sonrisa ladeada. Y Sakura estaba justo frente a él totalmente desprotegida. Corrió a buscarla, pero los guardias llegaron antes y rodearon al hombre que simplemente levantó las manos en señal de paz. Eriol llegó finalmente al lado de su protegida y la tomó por la cintura alejándola de Shen Wang.
- Buenas noches florecita mía, señor Hiraguisawa. – Sakura levantó el mentón y arrugó las cejas tragándose la ira que sentía. – Debo decir que luces espectacular, muy acorde a tu nueva posición.
- Shen… No me habían comunicado tu invitación a la fiesta. – el hombre la miró casi lascivo aun manteniendo la sonrisa, pero sin dejar de observar a los guardias.
- Lo cierto es que no sabía que hoy se celebraba el cumpleaños del pequeño lobo. Ni siquiera he traído un obsequio. Oh, pero ahí lo tenemos. – Shaoran salía de la casa con paso firme, pero sin ninguna prisa. – Me ha recibido el trio al completo, me siento alagado.
- Buenas noches, señor Wang. – para total asombro de Eriol y Sakura, Shaoran hizo una pequeña inclinación y pidió a los guardias que volvieran a sus puestos. Estos, obedecieron reticentes. – Siento el recibimiento, pero no le esperábamos. – Sakura se mordió el labio tragando toda su indignación. ¿Cómo podía mostrarse amable con ese… ese… monstruo? Pero Eriol apretó con más fuerza su cintura y entendió a regañadientes que debía estar callada y seguirle el rollo. Como siempre.
- Soy yo quien lo lamenta, señor Li. Como le decía a su flamante esposa, no sabía que hoy festejaban su cumpleaños. Debo felicitarle por duplicado entonces. Por sus inesperadas nupcias y por sus veintiún años.
- Gracias. Pero como verá, hoy no es un buen momento. ¿Quiere que quedemos otro día? Puedo pedirle a mi secretaria que le llame para concertar una cita. – Shaoran disfrutó con la ceja crispada de Shen Wang. Como uno de los magos oscuros más poderosos de china, no toleraba que lo trataran como al resto.
- Oh, en realidad no venia a hablar con usted, sino con su reluciente esposa. Somos viejos amigos. ¿Verdad mi flor? – El puño de Shaoran se cerró haciendo resonar sus nudillos. - ¿Podemos hablar en privado querida? Creo que hay un par de temas que nos quedaron pendientes en Japón. – El castaño estaba por partirle la cara, no soportaba el tono falsamente dulzón que utilizaba para dirigirse a Sakura.
- De nuevo le repito que no es un buen momento. – Shen le miró con una sonrisa jocosa que irritó a la castaña.
- Vaya… perdón preciosa Sakura, veo que ahora que estas prácticamente casada te debes a las necesidades del señor Li. ¿Puedo pedirte cita directamente o tengo que hablar con su secretaria primero? – Shaoran iba a intervenir de nuevo, pero la mano de Sakura se interpuso entre ellos, pidiendo su silencio y dejando al muchacho atónito.
- Shen, será un placer hablar contigo. ¿Vas a estar muchos días en china o vuelves a Japón? – el hombre sonrío casi victorioso y se tomó el atrevimiento de acercarse aún más poniendo a los dos acompañantes de la chica en guardia. Sakura le sonreía, pero no había que ser un genio para notar la rabia escondida en esos ojos turquesa.
- Lo cierto es que tengo la firme intención de quedarme por aquí un buen tiempo… a fin de cuentas, china es mi hogar. – Sakura dio una palmada fingiendo estar contenta.
- Oh, perfecto. Mi agenda es una locura estos días, pero… por ser tú, creo que mañana a primera hora prescindiré de mis entrenamientos matutinos. ¿Te va bien o mejor más adelante? ¡Oh! Si lo prefieres, la fiesta terminará en un par de horas. Puedes esperar en una de las salas y te atenderé encantada, aunque puede que sea demasiado tarde para ti... – Shen alargó su mano para que la joven se la tomara y sonrío fríamente. Sakura iba a estrecharla, pero él tiró firmemente y se la llevó a los labios dejando un sonoro beso en sus nudillos que asqueo a todos los presentes.
- Esperaré entonces, mi flor. Tengo muchas cosas que contarte y no creo poder esperar… ¿sabes?
- Entiendo. Pues pediré que te acompañen a una de las salas y te ofrezcan algo de té mientras esperas ¿Te gustaba el té rojo verdad?
- Como la sangre… qué bien me conoces.
- Oh, ya sabes lo que dicen. Ten cerca a tus amigos...
Shen le sonrío de nuevo y es que adoraba ese juego que habían iniciado. En Japón Sakura fue siempre brusca y arisca, al menos desde que supo sus intenciones para con ella. Así que verla allí, siguiendo el juego de frivolidades de la familia Li, le pareció de lo más divertido. Quedaba tan antinatural en ella. El clan Li no podía faltarle al respeto en público, ni el clan Wang a ellos. Era algo así como una tregua antigua. Nunca nada debía salir de las sombras. Aunque era sabido por todo el mundo mágico el odio que existía entre ambos clanes. Sin embargo, se trataban como si estuvieran rodeados de minas y cualquier movimiento o palabra inadecuada pudiera activarlas. Shen no recordaba otro modo de relacionarse con el concilio. Siempre con reuniones falsas y palabras con doble sentido. Una molestia. Pero necesario, a fin de cuentas. Y ahora su flor formaba parte de ese mundo falso e hipócrita. Que extraño era el destino a veces. Pero de una cosa estaba convencido, le iba a gustar esa tónica, de eso estaba seguro. Y también le sacaría provecho.
El joven rubio que había avisado a Sakura del visitante se acercó de nuevo y se ofreció para acompañar al señor Wang a una de las salas de reuniones. La castaña vio con alivio como empezaba a caminar en dirección a la casa. Pero se giró en el último momento mirándola de nuevo.
- Oh, antes de que me vaya. He oído que tu adorable amigo, el joven Ozaki, tubo un contratiempo. ¿Esta bien? – Eriol notó como todo el cuerpo de la castaña se tensaba y temió por su mal genio. Pero Sakura no iba a caer en ese juego, le conocía demasiado bien.
- Un susto nada más. Al parecer los atacantes no eran muy diestros. Simples sicarios. Por suerte unos amigos de mi esposo estaban cerca y pudieron intervenir.
- Cuanto me alegro. No queremos que sufra nadie ¿verdad? Mucho menos alguien tan joven y tierno. Era uno de mis alumnos favoritos. Le he enviado un ramo de flores al hospital, pero dale saludos de mi parte cuando le veas.
- No te preocupes, lo haré.
Y con una reverencia y una última sonrisa sádica, Shen Wang se adentró escoltado a la mansión Li. Los tres jóvenes se relajaron en cuanto le vieron desaparecer. O eso pensó Sakura, ya que Shaoran estaba muy lejos de estar tranquilo y miró a la castaña molesto.
- ¡¿Estás loca?! - Sakura le observó hastiada.
- ¿Disculpa?
- ¡Has invitado a mi casa a Shen Wang!
- Nuestra casa y sí, lo he hecho. Sea lo que sea que esté tramando, no lo descubriremos alejándole. Quiero que se ponga a alardear con esa… esa altanería y desprecio suyos y esperaré a que cometa un error. ¿Y tú porqué lo tratas tan formalmente, como si fuera un dios? Hasta yo he tenido que ser amable…
- Por qué es el maldito protocolo. Siempre hemos tratado a todos los clanes con respeto, incluso aquellos que sabemos son oscuros. Se supone que el concilio es imparcial, por eso puede ser juez. Además, no queremos provocar una guerra. ¡Y Shen Wang es un perro viejo! ¡No va a cometer un error esta noche soltando descuidadamente su lengua! ¡Lo que quiere es provocarte Sakura!
- Pues parece que a mí no me ha provocado, pero tú eres otro cantar… ¿a qué le tienes tanto miedo? ¿Qué puede decirnos que sea mayor amenaza? – el menor de los Li se llevó las manos a la cabeza. Puede que Shen Wang tuviera solo treintaicinco años, pero era un demonio que jugaría con sus mentes. Estaba convencido.
- No sé que trama Sakura, pero te aseguro que lo tiene todo bien calculado.
- Pues espero que eso exactamente sea lo que él piensa. Todos cometemos fallos, solo tenemos que buscar el suyo y ser más listos que él. Eriol cree que está herido porqué una niña como yo se le ha escapado ¿no? Juguemos con eso… ¿tú qué opinas Eriol? – Shaoran la miró como si hubiera perdido el norte y luego desvió la vista a Hiraguisawa que permanecía callado y serio.
- Eso Eriol, dinos qué opinas ¡por favor! – el moreno miró a ambos de forma pausada. ¿Por qué siempre estaba en medio de las situaciones tensas con ese par? Pero no quería que Sakura sufriera más por ese malnacido, así que tenía claro hacía donde iba dirigida su lealtad.
- No vas a hablar con él tú sola. Shaoran y yo estaremos contigo. ¿Vale? – Sakura asintió con una sonrisa.
- No tengo problema con eso. – Hiraguisawa y Sakura miraron entonces al menor de los Li y este quiso ahorcarles allí mismo. No le gustaba que tomaran decisiones sin tenerlo en cuenta y mucho menos en su propia casa, y sabía que a su madre tampoco le haría ni pizca de gracia. Invitar a un Wang a la mansión Li. ¡Absurdo!
- Mierda, ¡hagan lo que les dé la gana! Pero será a mí a quién quiera ahorcar el concilio cuando se enteren. ¡Como siempre! ¡Doblaré la seguridad y aceleraré la entrada del pastel para que todos nuestros invitados se vayan sin correr riesgos! ¡Pero no pienso pasar por alto una sola decisión más! ¡Y más les vale sacar algo de todo esto porqué va a rodar mi jodida cabeza! – y antes de que cualquiera de los dos pudiera añadir algo más, el festejado dejó la entrada y volvió a la sala con un humor de perros. Sakura observó intranquila como su figura se perdía en la casa.
- Sakura… no sé si has obrado bien. Esta es la casa del clan Li, nunca se ha invitado a un mago oscuro. El concilio puede enfurecerse.
- Que lo hagan. Shen esta tramando algo y no lo descubriré sentada esperando. ¿Puedes mover tus contactos y comprobar si han enviado flores a Shinta?
- ¿Crees que ha puesto algo en las flores? Creo que sólo ha sido un comentario cínico. – Sakura achicó los ojos.
- No lo sé… pero no está de más ser precavidos. – Eriol rodeó su cintura con ambas manos y la acercó hasta tenerla a menos de un palmo de distancia.
- Cuando la fiesta termine y nos reunamos con ese hijo de puta, debes permanecer entera y fuerte. No dejes que juegue con tus sentimientos. Querrá infundirte miedo amenazando aquello que quieres. ¿Lo sabes verdad? – la menor de los Kinomoto asintió en silencio. Eriol quería abrazarla y decirle que estaría con ella y que no dejaría que nada malo le pasara, pero no podía. Así que sólo recargó su frente contra la de ella y suspiró.
- Todo saldrá bien Eriol. ¿No era eso lo que me decías siempre de pequeña? Que pase lo que pase…
- Todo saldrá bien. Sí, lo sé. Es solo que a veces mi entereza se va a tomar viento cuando se trata de ti. – Sakura sonrío alegre, como niña mimada.
- Oh, eso es porqué me quieres.
- Si, será por eso. – una sonrisa triste se dibujo en su rostro, pero la disimuló muy rápido alejándose y tomando su mano para llevarla de nuevo a la mansión. – Deberás cuidar a Shaoran… no es muy bueno lidiando con su rabia, menos cuando se trata de ti…
- Tranquilo, tendré cuidado. Además, creo que le subestimas. Shao ha cambiado mucho desde que era niño… ahora es más… frío y calculador.
Eriol se tragó las ganas de reírse. ¿Frío y calculador? ¿Con el numerito que acaba de montar hacía tan solo unos segundos? Para nada. Debería tener cuidado con ambos, porqué Shen haría lo que fuera para provocarles. Puede que Sakura pensara que ella era su principal objetivo, pero el joven inglés temía más por su amigo… a fin de cuentas, el clan Wang siempre había buscado una excusa para atacar al clan Li, y ahora tenían una perfecta. Pero no era momento para preocuparse. Al menos no antes de que la fiesta terminara.
- No creas que la gran maestra de las cartas no va a concederme un baile. ¡Llevo esperando toda la noche! No te han dejado ni a sol ni a sombra. – Sakura chascó la lengua molesta, pero sonrío al ver su entusiasmo.
- Como me presenten a una sola hija heredera más, me tiro por la ventana más alta. ¡Son todas unas harpías! ¿En verdad Shaoran se habría casado con una de ellas? – Eriol se rio de buena gana.
- Creo que Xia era la mejor opción… - Sakura arrugó las cejas y abrió los ojos horrorizada.
- Por dios… si al final el favor me lo va a deber él a mí…
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El resto de la velada les pasó entre una bruma de miedo e incertidumbre. Shaoran había informado a la matriarca y al líder del consejo, y ambos lucían de lo más decepcionados y sombríos. No le pasó por alto que Shaoran había sido reprendido por su culpa, como el joven había dicho que pasaría y se sintió mal por él. Una vez más sus decisiones le traían problemas a la única persona que no se lo merecía. Pero ya hablaría luego con el señor Tai Fa y dejaría en claro que era culpa suya y no de Shaoran.
Por suerte (o desgracia) tenía a las hermanas Li paseándola por toda la sala. ¡Eran un torbellino andante! No paraban de alabar su vestuario y su peinado. Estaban encantadas con ella y no cesaban en su empeño de presentarle a todos y cada uno de los hijos e hijas de cada clan invitado. La menor de los Kinomoto estaba al límite de su paciencia, pero al menos la mantenían ocupada y lejos de pensamientos funestos. Además, era bueno que alguien del género femenino la aprobara como futura matriarca. Y es que no podía continuar soportando las miradas de profundo odio que le dirigían las hijas de los clanes Liu y Zhao. ¡Una de ellas la había retado prácticamente a un duelo! Y tampoco le habían pasado por alto las miradas lujuriosas que le dirigían a Shaoran. Casi se lanza a la cabeza de esa maldita Xia Liu. ¿Cómo podían ser tan descaradas y obvias? A ojos del mundo mágico estaba casado, por el amor de dios. Pero lo peor era que el joven chino ni siquiera las evitaba. Se limitaba a sonreír y a seguirles la conversación. ¡Es que no podía con eso!
Gracias a dios el reloj estaba por marcar las once y era el momento de traer el pastel. Estaba previsto a la media noche, pero como Shaoran había dicho, se ocupó de adelantarlo todo y la música y los aplausos no se hicieron esperar.
Sakura, que por fin se había alejado del loco cuarteto Li, se sorprendió al notar la mano de su ahora marido entrelazándose con la suya. Este la miró con una sonrisa que no avecinaba nada bueno y tiró de ella subiéndola con él al pódium central en absoluto silencio. Allí habían depositado el enorme pastel de cumpleaños. De chocolate, por supuesto. Los aplausos cesaron y todos los invitados clavaron sus ojos en la pareja. Sakura notó un frío helado atravesarle la nuca y supo que eran esas dos arpías maldiciéndola en voz baja. Miró a Tomoyo y a Eriol que estaban en primera fila y se tranquilizó un poco. ¿Qué haría sin ese par sonriéndole a cada rato? Habría cometido al menos dos asesinatos ya esa noche. O tres, ya que Shen Wang la esperaba en una sala. Una gota bajó por su frente al notar que su mejor amiga había sacado su preciada cámara y estaba inmortalizando el momento. Pero la voz firme de su "esposo la sacó de sus pensamientos".
- Muy buenas noches a todos y gracias de nuevo por su asistencia. Es para mí todo un honor tenerles en esta casa en un día tan especial.
Dos camareros subieron dándoles una copa de champán y Sakura notó como muchos más hacían lo mismo entre los comensales. Shaoran alzó su copa con una sonrisa tan falsa que casi le provocó nauseas. ¿Es que nadie más se daba cuenta de que esa fiesta era un fastidio para el festejado? ¿Por qué simplemente no se dejaban de tanto protocolo absurdo? ¿iba a ser así el resto de su vida? ¿Cenas y reuniones frívolas con gente que no le importaba?
- A su salud. – Todos brindaron y bebieron menos Sakura, que solo mojó sus labios para parecer cortés. No toleraba en absoluto el alcohol, así que era mejor no tentar a la suerte, mucho menos cuando en una hora se enfrentaría a Shen Wang. Iba a bajar del pódium, pero la mano de Shaoran la retuvo allí. Sus ojos formularon una pregunta silenciosa y la sonrisa traviesa que se dibujó en el rostro del castaño le paró el corazón. El menor de los Li estaba tramando algo, y sabía que no le iba a gustar.
- No tan a prisa mi amor. – el rubor que cubrió sus mejillas fue adorable y Shaoran sintió que su presa había picado. – Voy a solicitar su atención por unos momentos más. – de nuevo la sala quedó en un absoluto silencio y Sakura tragó pesado. - Sé que todos han sido informados de mis nupcias mágicas con la señorita Sakura Kinomoto, pero es para mi un honor informarles de que la ceremonia oficial se celebrará el próximo año en abril. Hemos elegido el cumpleaños de mi preciosa futura esposa para tan inmemorable día y es para mi un placer invitarles a todos a tan esperado acontecimiento. – El brazo de Shaoran envolvió su cintura con fuerza atrayendo a una muy turbada castaña hasta que sus rostros quedaron a sólo unos centímetros de distancia. – Por favor, les pido se unan a mi en este brindis. Por mi futura y bella esposa que pronto será la señora Li.
El rojo en sus mejillas no podía ser más intenso y cuando todo el mundo coreó "Por la futura señora Li" y vio la sonrisa ladina de Shaoran supo que había perdido la batalla. Esta era su venganza por tomar decisiones sin consultarle. Una dulce y placentera venganza que terminó con él besándola frente a todos los invitados. Todo el cuerpo de Sakura se tensó en alerta y estuvo a punto de apartarle, pero gracias a dios recordó su posición y que estaba siendo observada por todos los jodidos comensales y cedió. Le gustaría decir que había sido un sacrificio, pero se sorprendió disfrutando del beso. Tanto que cuando el menor de los Li se separó aún con esa maldita sonrisa de victoria, dejó ir un suspiro de puro placer. Shaoran se acercó a su oreja entonces y le susurró algo que la congeló en su sitio.
- ¿Ve señora Li? Ahora sabe lo que se siente cuando no se la toma en cuenta… No es agradable ¿verdad? – Sakura quiso patearle como hacía con su hermano Touya, pero con tanto invitado le resultaba imposible, así que pensó que sería mejor ganarle en su propio juego e ir un poco más allá. Recargó sus dos manos en el pecho del joven y apoyó la cabeza en su hombro dejando que su aliento acariciara el cuello de Shaoran. Notó con satisfacción como este se tensaba.
- No se preocupe señor Li, lo cierto es que me ha hecho usted un favor. Ahora al fin esas dos arpías candidatas a ser su esposa saben que yo, una inapropiada chica sin la sangre pura de un clan, soy vuestra dueña y carcelera. Y que vos, mi señor, bebéis los vientos por mí. ¿No es así? – el rostro de Shaoran se puso tan rojo como el de ella unos segundos atrás. – Por qué ha quedado claro para todos lo mucho que me adoráis y ya sabe lo que dicen del amor ¿verdad señor Li? Quien se enamora primero… es el que pierde. – Sakura se puso de puntillas una vez más y besó la comisura de sus labios con paciencia y deleite. Ese era un juego peligroso y lo sabía. Pero no iba a dejarse empequeñecer por él. Nunca.
Sakura bajó del pódium dejando a su flamante marido atrás y caminó en dirección a sus amigos disfrutando del rostro desencajado de las arpías uno y dos. ¡Al final la venganza de Shaoran había sido beneficiosa para ella! O eso pensó hasta que vio la cara desfigurada de su mejor amiga. Tomoyo quería asesinar al menor de los Li y cien magos no iban a impedírselo.
- ¿Cómo se atreve el muy cabrón? – Sakura llegó a su lado a toda prisa y junto a Eriol la alejaron un poco.
- Shhhh…. Calla Tomoyo. Ha sido una broma de Shaoran…
- ¿Una broma? ¿¡Como que una broma!? – Eriol soltó una carcajada enfureciendo más a la morena. - ¡Sakura!
- Vale, vale… digamos que me he portado algo mal esta noche y… que Shaoran ha querido vengarse. ¡Pero le ha salido el tiro por la culata!
- ¡Acaba de anunciar vuestra boda!
- Ya… pero a fin de cuentas no cambia nada… hoy, mañana, en un mes. Sabíamos que la boda llegaría.
- ¡Y te ha besado!
- Ni que fuera la primera vez… - Sakura supo que la había cagado en cuanto vio los ojos desorbitados de su mejor amiga. – Oh, vamos. La ceremonia de boda fue sellada con un beso… me refería a eso Tomoyo.
- ¡Y menudo beso! Casi se devoran el uno al otro… - la menor de los Kinomoto fulminó a Eriol con la mirada y Tomoyo explotó sin control.
- ¡Mierda Sakura! ¿A caso no recuerdas lo mucho que sufriste? ¿El daño que te hizo? ¡Te olvidó! Y tú vas y lo aceptas en tu vida como si no hubiera pasado nada. Le haces un pastel de cumpleaños y buscas besuquearlo en la cocina como una adolescente enamorada. – Sakura la miró boquiabierta y señalándola con un dedo acusador.
- ¡Fuiste tú! ¡Tú tiraste el cucharón! – Eriol las observaba con una gota en la frente, pero se dio cuenta de que estaban llamando demasiado la atención.
- Esto… chicas… pueden dejar su pequeña discusión para más tarde. Estamos haciendo que estos viejos estirados se incomoden… - Tomoyo estuvo a punto de gritar que le importaba un comino, pero gracias al cielo Hiraguisawa salió de nuevo al rescate de la castaña. – me debes un baile, princesa. ¿Por qué no bailas con Shaoran, Tomoyo? – Daidouji le golpeó el hombro, furiosa y salió de la sala entre soplidos molestos. Sakura quería ir detrás y aclarar todo ese maldito asunto, pero el joven inglés la paró cogiendo su mano. – Déjala Sakura… necesita calmarse. Además, será mejor que no sepa que en un rato estaremos reunidos con Shen Wang. Ha ido a su cuarto y dudo que salga por lo que queda de noche. Mañana hablaré yo con ella.
- Eriol… no es tu responsabilidad lidiar con mis problemas. – el moreno la arrastró hasta la sala y empezó a danzar con la anfitriona. Sakura era una pareja de baile excelente y eso compensaba la mirada de odio que le estaba dirigiendo ahora mismo Shaoran Li.
- Lo sé, pero es que me divierte un montón ver en los líos que te metes, pequeña Sakura. Jamás había visto a Shaoran tan juguetón… quizá tengas razón y ha cambiado. Puede que te eche una mano para vengarte… – la muchacha solo pudo sonreír. Tenía un buen compañero de juegos, eso debía admitirlo.
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Tomoyo caminó furiosa por los pasillos. No entendía a su mejor amiga. ¿Cómo podía soportar todo aquello con tanta indiferencia? Shaoran se estaba aprovechando de ella descaradamente. ¿Es que no lo veía? Porqué era obvio para ella que el menor de los Li en verdad bebía de nuevo los vientos por Sakura, pero no se la merecía. No tras lo que le hizo. Una patada en sus atributos es lo que merecía el menor de los Li. Giró la esquina molesta y se sorprendió al ver un par de guardias apostados en uno de los salones de lectura. La puerta estaba abierta, y pudo divisar a la persona que esperaba sentada en el sillón principal. Notó la mirada fría de Shen Wang y un escalofrío la recorrió de la cabeza a los pies. ¿Qué hacía allí?
- Señorita, la sala esta reservada.
- Yo… eh…- Tomoyo observó con estupefacción como la figura de Shen había desaparecido y se alarmó. Pero pronto apareció de nuevo en el umbral de la puerta, a escasa distancia de la muchacha. Su sonrisa le heló la sangre.
- Señorita Daidouji, un placer verla de nuevo. ¿Sigue bien su familia?
- Profesor Wang… no sabía que estaba en china…
- Llegué hace un par de días querida… Sakura me ha invitado a pasar y estoy esperando por ella. ¿Sabes si falta mucho para que terminen? – Tomoyo boqueó como un pez, pero se enderezó recuperando la compostura.
- Pues no lo sé, profesor Wang. Acabo de dejar la fiesta, pero parecía aún muy animada.
- Oh… bueno. ¿Por qué no pasa entonces y me hace compañía? – Tomoyo iba a rehusar cuando la voz imponente de Ieran Li resonó en el lugar.
- Señorita Daidouji, me han informado de que no se encuentra muy bien. Por favor, vaya a descansar a sus aposentos, yo haré compañía al señor Wang.
Tomoyo miró con alivio a la dama. No es que la señora Li fuera de su agrado, pero era mejor que el hombre que había amenazado a toda la familia Kinomoto. Asintió con la cabeza y se alejó a toda prisa. Por primera vez entendía un poco toda aquella pantomima. El clan Li era sin duda el mal menor a toda aquella encrucijada y Sakura lo sabía muy bien. Aun así, Tomoyo odiaba todo y a todos en esa casa. Su mejor amiga merecía ser libre y feliz. No vivir bajo la presión y responsabilidad de todo un maldito concilio mágico.
Entró a sus estancias con el corazón acelerado. Shen Wang estaba en la casa esperando ver a Sakura. ¿Lo sabía ella? ¿Cómo podía avisarla? Se tiró a la cama totalmente agotada, sintiéndose una total y absoluta inútil. Shen Wang había estado amenazando a Sakura por casi tres meses y ella no había sido capaz de darse cuenta. ¿Qué clase de mejor amiga era? Ella, que se vanagloriaba de ser observadora y atenta. ¡Y pensaba que Sakura estaba preocupada por los exámenes o por la declaración de Shinta! La muy idiota…
- ¿Es que no puedo ayudar de alguna forma?
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En el salón Ieran Li había tomado asiento y ahora bebía pausadamente el té rojo que Sakura había solicitado para el señor Wang.
- ¿Le gusta el té rojo, señora Li? - la matriarca le miró de reojo, aún sin soltar la taza.
- Prefiero la suavidad del té verde, señor Wang. Pero me adapto. – el hombre sonrío de lado analizando a su oponente. No conocía personalmente a la dama Li, pero sabía por su padre, que era una mujer sabia y fría como el mismísimo hielo. El lado opuesto a la futura matriarca.
- Nunca me ha gustado el té verde. Soy de gustos más… fuertes. Con las mujeres me pasa lo mismo, ¿sabe? Me gustan las chicas salvajes e indomables. – el comentario no molestó a Ieran Li más de lo necesario. Sabía que intentaba provocarla, y esperaba que fuera más astuto que eso o se llevaría una decepción. – Pero me ha sorprendido su elección como nuera, debo admitir que la señorita Sakura dista mucho de su estilo, señora Li.
- ¿Puedo preguntar por qué cree eso, señor Wang?
- Oh, no me haga caso. Supongo que simplemente conozco lo dulce y tierna que es nuestra Sakura y también su punto rebelde e indomable. Creí que buscaban mujeres más sumisas y educadas para los líderes del clan Li.
- ¿Insinúa usted que soy una mujer sumisa?
- Oh, no pretendía ofenderla, simplemente apuntaba al hecho de que Sakura no fue educada para el cargo como usted, señora Li. Creo que es la primera vez en siglos que se elige a una joven fuera de los clanes. Extraño momento para cambiar sus costumbres, y muy oportuno.
- El clan Li sabe aprovechar las oportunidades que se le presentan. Sakura estaba en mi punto de mira desde sus doce años. Mi hijo la aprecia y creo que es una unión ventajosa para ambos.
- Oh, por supuesto. A fin de cuentas, por fin las cartas vuelven a casa. ¿No, señora Li? – Ieran no contestó, pero sí le dedico una sonrisa ladeada.
- Y usted ha venido a estas horas de la noche a hablar con mi nuera. Permítame si me muestro algo preocupada.
- Directa al grano…. Me gusta. Pero me temo, que esta conversación nos atañe a nosotros, señora Li. La señorita Kinomoto y yo tenemos un pasado. ¿Lo sabía?
- Algo me han contado. Pero debo corregirle señor Wang.
- ¿En?
- Sakura ya no es una Kinomoto.
- Oh, en eso discrepo. El mundo mágico tiene muchos poderes y costumbres, pero el matrimonio sigue siendo potestad del estado y que yo sepa, Sakura no se ha casado ni por la iglesia ni por lo civil. ¿Voy errado? – Ieran Li levantó una ceja molesta.
- ¿A dónde quiere llegar, señor Wang?
- Oh, a ningún lado por dios. Sólo divagaba. A veces lo hago en voz alta, señora Li. – Ambos se giraron en cuanto tres figuras abordaron la sala. Shen Wang se levantó con una gran sonrisa y Ieran notó la mirada asombrada de su hijo.
- Al fin llegas mi flor. Empezaba a estar impaciente. – Shaoran se crispó de nuevo por el atrevimiento de ese hombre al insistir en llamarla con ese maldito apodo. Pero Sakura no parecía molesta en absoluto. Para su sorpresa, la muchacha lo tomó por la cintura y se apoyó en su hombro cariñosamente. De no estar en presencia de ese malnacido, se habría ruborizado por el gesto.
- Discúlpame Shen, pero como sabrás hoy es una ocasión especial. Además, Shaoran nos ha sorprendido anunciando la fecha oficial de nuestra boda y todo se ha alargado un poco.
- No te preocupes querida, lo entiendo. A fin de cuentas, sé lo enamorada que estas del joven Li. ¿Desde los doce años? Que historia de amor tan hermosa. Ahora lo hablábamos precisamente con la señora Li. ¿Verdad? Qué bonito que por una vez el amor venza a la tradición. – Sakura miró a la matriarca con sorpresa y aguantando las ganas de salir corriendo por la vergüenza. Pero no era momento para querer esconderse debajo de las piedras. Todos conocían el amor infantil que tuvieron de niños. No era una novedad. Y ella tenía que superarlo. Si se ponía en evidencia solo por eso, el resto de la velada sería una carnicería. Debía sacar ventaja, Shen estaba en esa sala y quería obtener información. No mañana ni pasado, esa noche. - ¿Hablaremos a solas o tendrás a tus dos hombres de escoltas? ¿Se queda usted también, señora Li?
La matriarca se levantó con gracia y en absoluto silencio se dirigió al lado de su hijo menor. Su instinto le pedía a gritos que se quedara a cuidar de ellos. Eran muy jóvenes y ese hombre había venido con sed de sangre. Pero sabía que el futuro líder era Shaoran y ya tenía edad suficiente para tomar sus propias decisiones y cometer sus primeros errores. Sólo esperaba que Hiraguisawa supiera apoyarle y evitara que su genio ganara la partida.
- Lo lamento, pero debo irme. Aún quedan invitados y no podemos dejar que se sientan abandonados esta noche. Si me disculpan.
Para Shaoran no pasó desapercibida la mirada de advertencia de la matriarca, tampoco el modo en que rozó su mano con cariño al salir. Acaba de darle un tremendo voto de confianza y no quería defraudarla. Así que tomó la mano de su esposa con decisión y miró a su mejor amigo. Esa noche marcaría la diferencia y no se sentía preparado. Pero con ellos apoyándole debía ser fuerte y demostrar que era el idóneo para ser el nuevo cabeza de concilio. Tomó aire y miró a su rival.
Shen Wang, el hombre que había amenazado a la mujer que amaba. Porqué sí, debía admitírselo a sí mismo de una vez o enloquecería. Amaba a Sakura Kinomoto. Nunca dejó de hacerlo. Por su dulzura, su fuerza y su tenacidad. Por sus ojos, esa sonrisa arrebatadora y la picardía y sensualidad que había adquirido con los años. Ahora entendía que lo había sabido en cuanto la vio bajar del coche por primera vez tras esos largos años y lo reafirmó cuando la vio sangrando frente a la pequeña Yuko a pesar del riesgo que corría, o cuando la vio sonreír en la cocina mientras preparaban ese desayuno improvisado. Lo supo en su habitación cuando la abrazó llorosa por esas visiones y su instinto le pedía a gritos que la protegiera y lo supo, más que nunca, cuando en la boda besó sus labios como un lobo hambriento. La magia sacó todo lo que sentía a flote quitándole sus miedos y dudas y por primera vez en muchos años se sintió completo, estaba en casa. Y a pesar de que ella le retaba constantemente, la amaba por ello. Su corazón rebelde lo tenía loco y los celos le poseían con solo ver a un tipo cerca de ella. Quería enamorarla una vez más y luchar por ser lo más importante en su vida, de verdad que quería. Y ese malnacido no iba a arrebatarle un futuro con ella. Nunca.
- ¿Qué? ¿Empezamos querida?
Shaoran Li apretó los puños con fuerza y miró de nuevo a la mujer que le acompañaba. Sakura estaba sorprendentemente tranquila y confiada. Una cosa más que admirar en ella, porqué cuando estaba en riesgo su vida y la de los que amaba, Sakura sacaba la leona que llevaba dentro. La acompañó con firmeza y ambos se sentaron en el sofá, frente al hombre que inesperadamente les había unido. No pasó desapercibido por ninguno el hecho de que Li no soltó la mano de su esposa en ningún momento. La quería cerca y necesitaba demostrare a todos que era suya.
Eriol les miró a ambos con una sonrisa mientras tomaban asiento frente a Shen Wang. Sin lugar a dudas, hacían tremenda pareja y compadecía aquel que intentara separarles. Pues debía decir que desde que eran un par de críos persiguiendo cartas, supo que estaban predestinados. Clow Reed no lo había planeado, ni lo esperaba. Pero esas eran precisamente las mejores maravillas de la vida. Aquellas que te sorprendían. Como los sentimientos que había desarrollado él por la joven maestra, eso, por encima de todo, sí que no estaba previsto. Eriol Hiraguisawa enamorado de su sucesora. Era un regalo y a la vez una condena. Pero como decía Daidouji, a veces uno solo puede conformarse con ver feliz a la persona amada. Gran verdad, para ambos. Y es que la joven morena y él tenían mucho en común, aunque le causara tristeza. Ambos estaban unidos por el mismo destino, amar sin ser amados. Observó a Shen Wang con una sonrisa ladeada. No dejaría que ese hombre dañara a sus amigos, mucho menos a ella. Nunca.
- Bien Shen, estoy ansiosa por conocer el motivo de tu visita. ¿Qué te ha traído de nuevo a China?
Continuará…
Notas de la autora: ¡Por fin! Capítulo nueve. El más largo hasta ahora, pero no podía parar. Dios que me ha costado, pero al final ha tomado vida propia. No tenía previsto que Shaoran se diera cuenta aún de lo que sentía, pero ¡salió solo! Me ha poseído, como Eriol lo hace a veces. Y me gusta el resultado. Espero que a ustedes también. Creo que aquello que nace por si solo, es maravilloso. Jajajajajajaja. Como muy bien ha dicho Eriol. Jijijijij. ¿Quién le escribirá los guiones? Jajajajajajaja
Espero que la historia sea aun de su agrado y sigan enganchadas. Yo me lo paso de maravilla escribiendo. Sé que mi Tomoyo y Eriol son poco ortodoxos… pero poco a poco irán madurando y Tomoyo se suavizará siendo esa niña dulce que recordamos. Sólo hay que darle un poco de tiempo.
Y gracias de nuevo a mi musa particular, como ves (si te has dado cuenta, jajajaja), voy dejando referencias para ti… en este caso el chocolate y sus efectos para el dolor de cabeza…. jajajajajaja, eres mi inspiración. Un abrazo amiga.
Aquí les dejo la respuesta a aquellos reviews que no puedo contestar en privado porque no tienen login:
Carmennj: ¡Hola amiga! ¡No puedo contestarte por fanfiction, tienes los mensajes bloqueados! Así que te contesto por aquí, aunque me gustaría poder hacerlo por privado también… ¡Pero aquí voy! Eriol es nuestro amor secreto ¿vale? De caras a la galería, solo amamos a Shao, jajajaja. Lo cierto es que en mi fic (Yo te vi crecer) también estaba enamoradito de Sakura. Intenté de verdad que en este fuera un amor fraternal ¡pero me salió así! ¡Es que ya avisé que me posee este hombre! En cuanto a Tomoyo… ya estarás con ella algún día, créeme… puede que en el capitulo 11 o 12 empiece a caerte mejor. Espero que la conversación te haya gustado y los momentos dulces y no quieras matar a Tomy por la interrupción, ajajajajaja. El siguiente capítulo será… también interesante en ese tema. ? Por favor amiga, sigue leyendo y comentando. Me encanta leer tus reviews. ¡Un besazo y hasta la semana que viene! Por cierto, gracias por pasarte a leer historias antiguas, aunque me da vergüenza, algunas son un poco… malas… La evolución. Pero te topaste con una de las joyas de la corona (aunque esta redactada así así, la historia me gusta mucho) jajajaja. ¡Es como una telenovela! Y amo a Eriol en ella… es para mí un príncipe azul… ?
Vikylu: ¡Hola! Espero que este también te haya gustado. Que se acelera la cosa. Jajajaja, por favor, sigue leyendo y comentando. Me ayuda mucho. Un gran abrazo.
Jana: Noooo, la conversación iba en este… y mira que salió largo al final. Y porqué lo corté, no podía parar de escribir. El capitulo nueve y el diez son casi uno solo. Así que no te pierdas el siguiente y por favor sigue comentando amiga ¡Me encanta leer vuestras opiniones y me ayudan a ver mis fallos! Un abrazo y nos leemos el viernes que viene.
Cerezo secreto: ¡Hola! Sobre tu pregunta de si va a haber TxE, no lo puedo contestar por aquí… porqué sería un mega spoiler. Jajajaja, si tienes una cuenta privada me la das y yo encantada de contestarte. Jajajajaja. Pero te doy una pista, no soy muy fan del TxE… aunque en algún fic mío están casados (como en Mi pequeña seductora) a ver que sale… jajajajaja, porqué cuando dejo volar mi imaginación me juega malas pasadas. Shaoran es celoso por naturaleza, y pronto también veremos a Sakura con un monstruito verde de celos. Jajajaja, aquí no se libra ni el apuntador. Un beso super grande amiga y nos leemos la semana que viene. Gracias como siempre por leer y escribir. Te mando un abrazo de oso.
Luna98: ¡Hola! Esta actualización aún es más interesante ¿no? Jajajajaja, a mí me lo parece… pero soy la autora y no soy imparcial así que… jajajaja. Un beso super grande y por favor, sigue leyendo y comentando, me alegra muchísimo ver lo que os gusta y lo que no. ¡Hasta el viernes que viene!
Angie: Amiga… ¡Eriol es mío! Jajajajaja. Tiene un tatuaje en el culito que pone propiedad privada de carrie10. ? Pero oye, que le dejo salir a tomar cafés. Jiijijijijiji. Los celos de Sakura van a ir saliendo, poco a poco. Pero tengo algo distinto preparado para ella… a ver como lo lleva. Sólo digo que va a ser un duro golpe. Ahí lo dejo y toma spoiler. Jajajajaja. Lo de Shinta ha quedado aclarado ¿no? O eso espero. A mí me lo parece. A ver si es cierto… En cuanto a Tomoyo, pues gracias por entenderla. Yo también estaría furiosa. Pero sí… a fin de cuentas es Tomy… tarde o temprano será nuestra amiguita dulce y buena. Aunque en este fic tendrá mucho carácter, lo juro por dios. ¡Un besazo y nos leemos pronto amiga!
Kariramos: ¡Hola! Que no te coma aún la ansiedad, que esto arranca ahora. Jajaja, velas al máximo. Jijijiji. No me mates por la interrupción de Tomy ¿eh? Jajajaja, la pobre aún se está aclimatando. ?ᅡᅠ Espero que tus teorías se hayan cumplido, o que sinó al menos no te desagrade el resultado.¡ Un besazo super grande y sigue leyendo y comentando porfa! ¡Nos leemos pronto!
