=Ni bakugan ni sus personajes me pertenecen=
Siempre eh pensado en que la vida pasa rápido, más nunca creí que tanto. Falta poco para que cumpla 15 años. Me encuentro a punto de pasar a tercer grado de ¡secundaria!... Ni yo me lo creo. Parece poco desde que comencé a vivir con mi mamá y… amm… Shun, después de todo tendría que incluirlo en la lista de agradecimiento pero solo por obligación. Afortunadamente ya no peleamos como antes, si, es lógico que en ocasiones tengamos discusiones pero no tan inmaduras como de niños. O eso parece…
— ¡Esa era mi galleta! ¡Devuélvemela! — Le grité al molesto de mi hermano. Tendrá ya 16 años encima pero sigue con el cerebro de un niño pequeño. El paquete que tanto peleé hace un par de días en la tienda contra uno de los niños que se adelantaron para comprar… estaba siendo digerido ¡por el tarado de Shun! — Mejor ya quédatela… quedé en ir a la heladería con Lync… ¡Nos vemos luego! —Salí corriendo según al plan que mi madre me había explicado, pues era seguro que Shun se me pegaría poniendo su terquedad en acompañarme.
Últimamente Shun tiene sus choques con Lync, desde la vez que por accidente tropecé y desgraciadamente aterricé sobre mi rosado compañero no me deja ir a ningún lado con él. Seguramente lo malinterpretó como otra cosa cuando solo fue una caída… Apresuradamente llegué al lugar del encuentro, no tardé mucho en ubicar a mi amigo y con sonrisa en la cara me acerqué a él. Tengo idea de por qué me pidió venir…
— Creí que llegarías hasta media noche al estilo cenicienta —Se burló cuando me vio llegar tan apresurada. Saqué la lengua en un gesto de reproche y seguidamente escuché una carcajada de su parte…
Sin duda ya no era el enano de cabello rosa, estaba más alto que yo y con la cara que tiene suele hacerle competencia a mi hermano a la hora de ser acosado por otras chicas. Creo que sin querer me gano el odio de mis compañeras, tener a Keith y Lync de amigos es un lío muy grande, pero ser hermana de Shun, la que es abrazada y en ocasiones y con intentos malévolos receptora de besos en la frente hace hervir a la multitud femenina. Por más que le digo que no haga eso en la escuela no me escucha, estoy segura que disfruta ver mi agonía en el salón de clases.
— Cállate, tuve que correr mucho o si no alguien me seguiría —Dejé bien en claro que se trataba del ogro de mi hermano… ¿Creyeron que olvidaría ese apodo con el paso del los años? ¡Ni hablar! Le queda como anillo al dedo. Mi amigo solo soltó una risa burlesca.
— ¿Sigues siendo la sobreprotegida? —Me sonrojé notoriamente me decidí comenzar con mi estrategia de contraataque.
— Sí, me pregunto ¿Keith estará por aquí? —De inmediato calló dejando en su lugar un rostro demasiado ruborizado. La chica pelinaranja rió sonoramente a la vez que el joven pelirosa le miraba de mala manera.
— Déjate de tus bromas… aunque… ya te imaginarás a que te llamé ¿Verdad? —Por más que intentaba cambiar su avergonzada expresión le era completamente inútil. Siempre que mencionaba a Keith esa era la cara que daba el resultado, y aunque me lo propusiera siempre terminaba riéndome.
Hace un par de años recuerdo que Lync me confesó que le gustaba alguien, yo jamás di con quien era ya que me ponía a pensar en una chica. Pero no… resulta que le gustaba ¡otro chico! No me opuse ni nada por el estilo, pero si estuve rogando a que me dijera quien era el "afortunado". Tan solo contestó mi pregunta y hubiera dado cualquier cosa por evitar haber escuchado el nombre de Keith como respuesta. No sabía que pensar en esos momentos, sin duda que solo solté una risa de lo más hipócrita.
— ¿Se lo dijiste? —Sonreí a más no poder de la pura emoción de algo que aún no me confirmaba. Cuando el asintió poco me falta para que gritara de alegría. Ambos preferimos sentarnos en una de las bancas que allí había y luego comprar nuestro helado.
— Fue extraño… realmente creí que me dejaría allí solo o sencillamente me ignoraría. No fue así… ¿Está bien, verdad?— No me fijé en qué momento se acostó a lo largo del asiento y dejó reposar su cabeza en mis piernas. Siempre que le veía inseguro de algo caía en cuenta que aunque fuera un poco más alto que yo no dejaba de ser un año menor. Como decir que es un niño atrapado en el cuerpo de un adulto. Sin prestar atención a su pregunta comencé a trenzarle algunos mechones de su cabello, sin duda que cuando se diera cuenta haría un escándalo como siempre lo suele armar.
¿En verdad no siento nada por Keith? Sé que éramos unos niños nada más, pero antes solía pasarme las horas del día preguntándome que estaría haciendo. Incluso llegué a la conclusión que me gustaría ser Mira, para así verlo todo el tiempo, claro está que me arrepentí al saber que no podía pasar nada entre hermanos. Me sentí observada por esos ojos azules, seguramente me exigían respuesta.
— La verdad… — ¡Vamos Alice! ¡Tienes que decírselo! ¿Verdad? Ya no eres una niña como antes, debería saber que sientes por él— para nada, no te preocupes —De algún manera me sentí aliviada, pero… a la vez un poco perturbada. Aún no entiendo cómo me es tan sencillo rechazar sentimientos que tuve por años de una manera tan sencilla. El pelirosa me sonrió a la vez que comenzó a enredar en uno de sus dedos un mecho de cabello perteneciente en mi fleco.
— ¿Segura? —Asentí sonriente.
Se levantó lentamente y se desbarató las trenzas que yo me había puesto a hacer en su cabello. Pude jurar que me reclamaría por eso pero no me dijo absolutamente, solo ladeó su cabeza a modo de negación. Me extendió la mano para que me pusiera en pie y la tomé. Solo fueron un par de metros antes de llegar al local, pedí una paleta de chocolate y almendras mientras que mi amigo solo una de fresa.
Lync no dejaba de mirarme con burla y realmente ya me estaba cansando ser su payaso sin saber la causa de eso. Lo miré esperando respuesta, pero solo sonrió.
— ¿Por qué tanta risa?
— Se ve que eres muy apegada a Shun —Definitivamente no proceso información… a todo esto ¿Qué tiene que ver él? — Lo digo por que como él siempre te compra dulces de chocolate ahí vas tú y pides lo mismo, incluso cuando no está —Me enrojecí, no sé si de vergüenza o enojo. La realidad era que adoro el chocolate, no por mi hermano. Seguro que Lync está delirando con el calor que hay.
Caminamos por uno de los muchos corredores que ese parque. Es de mis sitios favoritos, entre tantos árboles apenas llega la luz al suelo sin mencionar que ese olor a madera en el aire me fascina. Me pregunto si será legal hacer una casa en un parque público…
— ¿Irás a la dichosa visita al zoológico? —Me preguntó mi rosado amigo que se concentraba en no derramar ni una sola gota su helado. Hace minutos atrás estuvo a punto de tropezarse pero tuvo la suerte de recuperar el equilibro rápido.
— Si, solo espero que al menos sea divertida ¿Recuerdas la visita al museo? —Reí
— Ace llegó tarde y como olvidó su entrada los guardias no lo dejaban pasar… ¿Cómo olvidarlo? No paraba de gritar auxilio a Mira —Ambos nos reímos.
Era lógico que siendo amigos desde pequeños no haya casi nada de secretos entre nosotros, incluso podemos hacernos bromas pesadas y aún así nos reímos. En el cumpleaños re Mira quisimos hacerle un pastel de chocolate, claro está que en vez de usar los huevos para hacer la masa terminamos en una guerra de pollitos aún no nacidos. Si bien Runo casi nos mata por el desastre en su cocina, pero igual nos la pasamos muy bien.
Seguimos platicando un buen rato, ya era un poco tarde y tenía mucho para hacer en casa, comenzando por soportar a mi hermano quién probablemente me molestaría hasta ver qué rayos estuve haciendo, debía limpiar el patio y darle de comer a esos pescaditos de nuestro mini lago. Tan solo pensar en todo esto me quita las ganas de regresar pero todos modos tendré que hacerlo tarde o temprano.
— ¡Volví! —Avisé deslizando la puerta. Mi mamá estaba cocinando algo que olía de maravilla, tan solo me escuchó se giró repentinamente con una cara como si quisiera advertirme algo. Tan solo fue cuestión de segundos en entender su gesto, pero era tarde.
— Iremos a acomodar la habitación… —Shun me jalaba de la muñeca y con gran facilidad me arrastraba al segundo piso. Ya me las cobraría, ¡No puedo creer que ella vea como me están raptando y no haga nada por salvarme!
Tan solo entramos a la habitación y me empujó con una sonrisa maquiavélica. Al querer levantarme di con los cestos de ropa sucia, estaban vacíos. Auch, tras que era mi semana de lavado… sí que tendré problemas. Alcanzo a escuchar como es colocado el seguro de la puerta, en caso que quisiera escapar eso me detendría lo suficiente como para detenerme. Tragué en seco.
— Se puede saber… ¿Qué demonios te dio el valor de dejarme todo el trabajo a mí? —No estaba enojado, estaba en broma, pero eso no me iba a salvar. Conociéndolo o me dejaba encerrada poniendo candado por fuera o buscaba como torturarme. Me tensé cuando sus ojos se desviaron a mi peluche con forma de conejo, aún lo conservo y suelo llevarlo cuando salgo a algún lado. Me divierte ver la cara de fastidio que pone Shun al verlo, parece que quisiera desmembrarlo. La única diferencia de mi muñeco en estos años es que ahora tiene un moño negro en el cuello, como si fuera una corbata. Shun me lo regaló en un cumpleaños pero noté que le quedaba mejor al conejo que a mí, solo muy de vez en cuando es que se lo quito.
Lo tomó de repente de mi cama y se apresuró en salir, me dio risa ver como el solo cayó en su trampa, pues se retrasó un poco con la puerta dándome así tiempo de alcanzarle a rozar la playera que vestía. Ya iba con dirección a la escalera, si lograba salir de la casa estoy segura de no poder alcanzarlo. No sé qué demonios se pasó por mi cabeza que me impulsó a saltar.
— ¿¡Qué rayos…! —Escuché que gritó Shun cuando me le aferré al cuello. Debió dar un mal paso pues terminamos rodando por las escaleras.
Fueron unos segundos de silencio y falta de sensibilidad en los que estuve atrapada, y ojalá me hubiera quedado así pero no… de repente sentí una horrible punzada que atravesaba mi cuerpo. Abrí mis ojos topándome con una mirada de reproche de Shun. Estaba sobre mí y con uno de sus brazos sujetó mi cabeza evitando que me golpeara y se murieran mis neuronas restantes. De no ser porque moví mis manos no me hubiera fijado que me estaba agarrando a su playera tensando por completo la tela, su respiración estaba agitada igual o peor que la mía. En un rápido visaje vi que Shun tenía en una de sus rodillas una gran cortada.
— ¿Estás bien? —Me preguntó ignorando por completo su herida, cuando yo asentí él se movió para levantarse y ayudarme a mí también.
Seguro que mamá debía estar afuera, si hubiera escuchado ese escándalo hubiera entrado corriendo a ver qué ocurría. Rápidamente dejé a Shun sentado en unos de los escalones, más por obligación que por gusto. Me fui directo al en donde teníamos guardado el botiquín y saqué un poco de algodón el cual empapé de alcohol. Shun debió sentir el olor de lo que le pondría porque me miró de mala cara.
— No te quejes… —Me le adelanté.
Una vez sentada en el suelo comencé a desinfectarle la herida, en varias ocasiones se guardó una queja o alguna maldición. Conociendo su inmenso ego y orgullo no se pondría a llorar por más que le doliera. La puerta se abrió, eso es igual a problemas…
— ¿¡Qué pasó! —Preguntó nuestra madre algo asustada.
— Iba corriendo y me tropecé, ya se quitará luego… —Odio que mienta para no meterme en problemas. Ella estaba por regañarle pero no la dejé.
— De hecho fue mi culpa, Shun bajaba la escalera pero no sé por qué fue que le salté encima… nos caímos los dos. Lo siento —Sin tiempo que perder comenzó a revisarme los brazos y mis piernas buscando alguna herida la cual no había. Suspiró y finalmente vendó la rodilla de mi hermano, el muy descarado estaba tan fresco como una lechuga. Cómo me desespera esa actitud tan despreocupada. Después de esto nos dio el sermón del día, ya teníamos rato sin estar en problemas, pero que conste que él comenzó todo.
¡Finalmente! Un día en que llego a clases sin haber tenido una conversación sarcástica con el hígado con patas que se supone que estoy emparentada legalmente. El día realmente se estaba pasando demasiado rápido, después de todo ya había comenzado los dichosos torneos deportivos. Ninguno de nuestros amigos participaría así que se podía tomar como unas tres horas libres, aunque ya me comenzaba a preocupar. Tengo rato sin ver a mi hermano.
— Ya vengo Runo, veré si compro un refresco… ¿Quieres algo? —Me ofrecí.
— No gracias, comí suficiente hace rato
Me dirigía a mi destino pero vi a Shun tomar una dirección, su gesto me pareció de intriga así que opté por seguirlo. Lo perdí de vista pero ciertas voces me orientaron nuevamente. Sé que no es bueno espiar a las personas y si me hermano se entera que me puse a seguirlo me mataría, pero… la intriga es intriga. Definitivamente esa fuerza que controla el universo me odia, bien dice que la curiosidad mata al gato.
— Se puede saber ¿Por qué pareciera que me odias? No recuerdo haberte hecho algo para que me trates así… —Definitivamente era la voz de Keith, pero sonaba distinta… estaba enojado. Espero que el orgullo de mi hermano no haga que terminen peleando, y encima seguramente es una tontería.
Desde hace un tiempo que no se peleaban verbalmente, solo se miraban con ganas de matarse el uno al otro. No entiendo qué rayos le pasa al idiota de Shun, últimamente es demasiado grosero con Keith. Incluso cuando ni siquiera habla directamente con él.
— No te odio, solo te digo que te alejes de ella. Tenía entendido que eras pareja de Volan, entonces déjala en paz ¿Quieres? —Espero que no sea… ¿Acaso Keith está interesado en una chica aún cuando ya está saliendo con Lync? No creo, no sería tan cínico como para sonreírle de esa manera todas las mañanas.
— Alice es mi amiga, tengo derecho a estar con ella — Varias veces creí que al escuchar esta frase sentiría una daga atravesándome, pero en realidad me sentí tranquila… alcancé a distinguir que se daba vuelta hacía mi dirección, alterada busqué manera de salir de esa situación. Sin duda me demoré por algo último que escuché, y definitivamente me dejó en gran intriga — ¿No será que me pides que me aleje, porque estás enamorado de ella? —Quería escuchar pero… mis piernas se lanzaron a correr. Parecía un cachorro que corría con el rabo entre las patas.
Son tonterías. Shun es mi hermano, podrá ser un poco posesivo y celoso pero no por eso quiera decir que me vea con otros ojos ¿Verdad? Keith malinterpreta las cosas, pero… ¿Entonces por qué salí corriendo en lugar de escuchar la respuesta? No sé quien está peor… si Keith por creer que mi hermano está enamorado de mí, o yo por comenzar a sentir mariposas en el estómago de tan solo imaginar que eso sea verdad.
Ayer no fue mi mejor día. Digo ayer por que ya son las tres de la madrugada y sigo sin poder cerrar el ojo. Tanto de la emoción del paseo de hoy como sobre lo que mencionó Keith en la escuela. No sé qué pensar realmente… en primera ¿Debería estarme cuestionando esto? ¡Para nada! Debería dejar de actuar como una niñita de cinco años enamorada de su hermano de dieciséis o más, que se yo. En todo el día de ayer no pude hablar con Shun sin ponerme nerviosa, eh de suponer que él se fijó pero no me dijo nada.
Me di la vuelta en mi cama. Shun tiene rato de estarse moviendo, creo que debe ser sonámbulo…
— ¡Alice…! —Perfecto… ahora incluso me molesta en sus sueños. Me pregunto qué ha de estar pasando por su cabeza. Me pregunto si no tendrá frío, solo tiene una sábana y no está precisamente gruesa. Repitió un par de veces más mi nombre, estaba oscuro pero podía ver su silueta.
Pensé en ignorarle, el mencionaba disfrutar cuando yo tenía pesadillas. Ojo por ojo… era mi turno de burlarme. O al menos eso quiero. No hay duda que cuando tiene oportunidad de reírse lo hace sin remordimientos, pero siempre me ayuda a superar el problema, creo que sería algo ingrato de mi parte dejarlo así ¿Verdad? Sí, sí, Alice… ya sé que me arrepentiré de esto…
Me levanté con dirección a su cama y me senté a su lado lo más suave que pude. Al momento de tocarlo él se levantó de golpe, miré su almohada la cual estaba presionando contra sí mismo como intentando hacer una barrera entre nosotros dos. Jamás me había rechazado y se sentía extraño recibir una indirecta a que me alejara. Definitivamente lo que sea que soñara era demasiado impresionante en quién sabrá qué sentido… estaba sudado a pesar que había una temperatura helada. Dejó salir un suspiro.
— ¿Estás bien?
Me miró un buen rato en absoluto silencio su mirada tenía o aparentaba enojo, confusión… ¿Lujuria? Imposible…no entendía el motivo de su reacción así que intenté ponerle mi mano en su hombro. La apartó de un golpe.
— Yo… lo siento… no sé qué te hice —Estaba al borde del llanto. Esa actitud suya me enoja pero en esta ocasión me dolió. Me levanté para retirarme a mi cama nuevamente pero antes que lograra zafarme él me jaló de la muñeca, me dolió. Mi cabeza golpeó con fuerza en su pecho que me llegué a preguntar si fui yo la única adolorida.
— Perdón… —Respiraba muy agitado. En verdad me tenía preocupada…
— ¿De qué? —Sus brazos rodeaban mi cuello, vagamente me llegó el recuerdo del día en que nos peleamos de niños, terminamos abrazados de la misma forma. Solo que la que estaba desesperada era yo… el aire que él exhalaba me daba cosquillas cuando rozaban mi cuello.
— Créeme que estuve a punto de hacerte algo de lo que me iba a arrepentir de por vida… —Un escalofrío me recorrió. ¿Arrepentirse de por vida? No se me ocurre nada que pueda ser tan malo…
Le resté importancia Shun volvió a acomodarse en su lugar. Yo me iba de nuevo al mío pero otra vez fui detenida aunque en esta ocasión con mucha más suavidad. Me giré para intentar verlo entre tanta oscuridad.
— ¿Acaso me dejarás durmiendo solo cuando tuve un sueño raro? Vaya manera de pagarme las desveladas cuando eras una niñita que creía que la casa tenía fantasmas… —Golpe bajo. En primera porque es verdad, siempre terminaba durmiendo abrazada a mi hermano gracias al pánico que me atrapaba.
— Solo por hoy…—Reí mientras me acomodaba a su lado. Si antes no podía dormir mucho menos ahora…
Después de una semana (o más) al fin me doy la vuelta por acá. Espero y si no me disculpo, les haya gustado el capitulo ^^ Seguro que el próximo lo podré subir más rápido, ya tengo un buen avance jeje ya si me tardo es porque ando en uno que otro problema o etapa depresiva (¿?) XD
Muchas gracias por sus reviews
Natsuko Shimizu: Me alegra mucho que te gustara el pasada y como te dije hace no mucho, ya logré terminar este ^^ Aunque debería agradecer yo por tus ideas y apoyo :3
Arigato! Neechan! =D
PD: ojala suba el próximo más rápido que este.
Anzu Kazami: Igual espero yo, pero por lo visto no le afectó en mucho… se le ve muy animada ¬w¬ XD
Gracias por el review
alicexxshun: Muchas gracias por la molestia del review, espero a isa-chan de vuelta, estoy segura que podrá con ello :D
Gracias!
LaRoussSeidy: Jajaja lo busqué como excusa para hacer un momento de hermanos (¿) Suerte con el resultado de tus exámenes, y no creo, diría que leer fics tan temprano es comenzar bien el dia XD
Gracias por el review ^^
Estelaluna: Seguro que Masquerade tiene fiebre…xD muchas gracias por el review :3
Espero subir el próximo más rápido
Maky SiemprE ContigO: Muchas gracias :D me alegra mucho que te agrade ^w^
Hikari-Kazami: Jejeje espero que logres entender (no se si quedó muy claro) lo que le pasó a Shun en el final… jeje, si es así creo que será mejor separarse un poco de Alice UwU
Gracias por el review y gomen por la tardanza!
Amaya Kuso: Gracias por la sardina y el review Muajaja tendré que desayunar mañana (?) :3
Kiranathas yue: Muchas gracias ^^ espero que te siga agradando la trama jeje, gracias por el review :D
Sora-Tsuki13: Ya ves que no era el final de FT? Jejeje muchas gracias por el review are-chan y sin duda que hacen lindo par, un celoso y una llorona xD
Gracias por el review! =D
aki kazami: See la verdad, aunque digamos que odiamos en el fondo sabemos que no es verdad TwT
Gracias por el review ^^
¿Quejas, sugerencias, reviews, sardinas?
Onegai! *w*
