Titulo: One Timeless Chance
Autor: VTM Potter Crazy
Historia Original: s/ 4844655 /1/ One_Timeless_Chance (junten los espacios)
Desclamair: El mundo de Harry Potter ni la historia me pertenecen, J.K Rowling es la genio detras de este mundo de fantasia y la autora ya mencionada es la genio de esta historia, yo solo hago un pedazo de ayuda a la comunidad traduciendolo para que más personas lo disfruten. ~Permiso concedido por VTM Potter Crazy~
10.
Finales felices dramáticos, no existen.
Despertó el siguiente domingo por algo encima de ella pesado y muy, muy ruidoso.
—¡Hermione, despierta!— le dijo.
—Déjala dormir— alguien más susurro—Tuvo un largo día ayer, ha de estar exhausta. Estoy segura que el mundo la perdonara si…
—¡No puede perderse el desayuno!—Christa les dijo—Saben que es lo que va a pasar. Es la primera vez que Dippet honrara a una chica.
—¿Y porque demonios quería honrarme? —preguntó Hermione, adormilada aun, abriendo los ojos a la luz de la mañana. Notó que todas las demás ya se encontraban despiertas y arregladas, listas para un nuevo día.
—Tom y tú salvaron a varias personas ayer—dijo Amelia, quitando a Christa de encima de ella y sentándose a su lado en la cama— Salvaste a la mitad de la escuela de ser asesinada con todos aquellos hombres malos que mataste.
—Matar a alguien no es algo que se debería de celebrar—dijo, volteándose. Había amanecido con mal humor—No bajare a desayunar si ese es el caso.
—¡Pero tienes que!—gritó Christa—No le dan nunca premios a las chicas. Menos a una chica de Slytherin. Tienes que ir. Solo ve.
—Ella tiene razón, Hermione—Eileen dijo con calma desde el otro lado del cuarto—Ninguna de nosotras ha sido premiada antes.
—Si fuera por otra cosa más iría con gusto—les dijo—Pero celebrar el fin de una vida, no importa que tan horrible hubiese sido, es algo que no puedo hacer. Si él en verdad termina dándome un trofeo o algo, cualquiera de ustedes puede ir por mí.
—Yo lo hare—le dijo Eileen—Te debo mucho por haber salvado mi vida ayer.
Hermione le sonrió agradecido y vio como corría a las demás chicas de la habitación. Simplemente no tenía las energías de pasar por una especie de ceremonia de premiación aquel día, no después de todo lo que había pasado, todo lo que pensó sobre él. En las horas en que había tratado de dormir y fallo pensó en él, en como la había tratado antes de casi besarla y como la trataba después de ello. Tenía que admitir que Eileen tenía razón. Él no le hablaba a ninguna de las otras chicas, apenas y notaba su existencia. Solo notaba su presencia cuando las veía en la biblioteca, o en los corredores, o en el Gran Comedor. Tenía un interés en ella, de eso estaba segura, ese había sido el plan desde el inicio, pero estaba algo escéptica si era de una forma romántica o no. Era imposible que el Señor Obscuro sintiera algo remotamente parecido a eso. Podría haber tenido dudas al inicio sobre su estado emocional, pero después de haberlo observado por un mes, se dio cuenta que sus temores eran una tontería. No había forma que él sintiera eso por ella.
Giro sobre su estómago, tratando de volver a dormir. Sus pensamientos empezaban a darle más dolores de cabeza que tranquilidad últimamente y empezaba a sentir sus efectos. Lo que daría por tener unas horas de descanso sin sueños, solo una noche tranquila donde no tenía que pensar o preocuparse de nada y nadie. Solo una noche para poder recostarse en una cama tibia, cerrar sus ojos y descansar. Es lo que añoraba y aun así sabía que no lo obtendría. Abrió los ojos de nuevo, suspirando se sentó en la cama. Aun así no iría a desayunar, pero eso no la detendría de levantarse y arreglarse para un nuevo día. No había duda que Callus planificaba su venganza, Riddle quería hablar con ella y el director estará enojado con ella por haberse perdido aquella ocasión que había organizado para ella. A pesar de todo eso, como anoche, poco le importaba. Podría mandar a volar sutilmente a Dippet, Callus no tenía motivo alguno y era domingo, Riddle no tenía razón alguna para verla. Podría evitarlo como plaga hasta el lunes en la mañana.
Se levantó de la cama, dirigiéndose al espejo, deseando más que nada tener una varita a la mano. Su cabello era un desastre. Se lo cepillo lo más que pudo pero nada lo aplacaba. En su desesperación entró al baño, esperando encontrar algo que pudiese ayudarle. Con un suspiro de alivio se encontró con un frasco de crema para su problema. Iba a tener que agradecer a la chica después del desayuno y obtenerle un nuevo frasco. Hermione lo aplico en todo su cabello, aliviada al ver que poco a poco los rizos se definían. Decidió que aquel día era bueno para dejarlo suelto, viendo que no había viento y empezaban a caer los primeros copos de nieve. Se acercó a su baúl para elegir su atuendo para ese día. Eligió un vestido negro que le quedaba arriba de la rodilla de largo con decoraciones en blanco en la manga, junto con unos guantes blancos que combinaran con los tacones negros obligatorios. Era una de las piezas más elegantes que el distrito le habían otorgado y se sentía como tal. Se observó en el espejo de cuerpo completo del baño, tratando cerrarse el vestido, pero esas agujetas de corseé eran difíciles de colocar por ella sola. Escucho la puerta del dormitorio abrirse y respiro aliviada.
—¿Alguien podría venir a ayudarme a cerrar esto?
Escucho como alguien cruzó el dormitorio hacia el baño, y no pudo evitar rodar los ojos cuando notó de quien era.
—¿Qué estás haciendo aquí? —Le pregunto girando para enfrentarlo—¿No se supone que tienes que estar desayunando?
—Técnicamente tú también—le dijo él fríamente —Date la vuelta para poder ayudarte.
—Como si en verdad fuera a cometer ese error de nuevo—dijo, mofándose de él.
Él camino hacia donde ella estaba y la obligo a voltearse. Peleó con él lo más que pudo tratando de darse de nuevo la vuelta pero él siempre lograba volteaba con fuerza hacia el espejo. Tal parece que ya estaba harto de ser gentil. Después el la aprisiono entre su cuerpo y el lavabo, impidiendo que se moviera.
—Querías ayuda, ahora te la voy a dar—le dijo, fulminándola con la mirada
—Dirás, forzándome a tomarla—ella le devolvió la mirada
—Como sea— le dijo. Bajo su vista hacia su espalda, su expresión cambiando a curiosidad por unos momentos—¿Tu espalda aun no sana?
—Nunca terminaste de hacerlo, ¿no?—le dijo sarcásticamente.
Pareciera que se estaba fulminando con la mirada a si mismo desde el espejo.
—Saca los brazos del vestido para que lo vea apropiadamente—le ordenó.
—Riddle, solo vas a…
—No tenemos tiempo que perder—la interrumpió— Ahora, saca los brazos del vestido o yo te lo quitare completamente.
Definitivamente había terminado de ser gentil. Sabiendo que no estaba en la mejor posición para discutir, lentamente deslizo sus brazos fuera del vestido y lo sostuvo por el pecho, dejando su espalda de nuevo descubierto para él. Sacó un frasco de su bolsillo empezando a untar su contenido en sus cicatrices, podía sentir como empezaban a cicatrizarse.
—¿Por qué no utilizaste eso ayer?—le pregunto con calma, sintiéndose intimidada por tenerla de espaldas por segunda vez.
—Porque necesitabas primero una poción para limpiar las heridas para poder luego aplicártelo—le dijo, igual de frio que antes, aun untando el aceite en su espalda. Su toque ahora era más rudo, algo que se complementaba con su humor podría ella concluir.
—¿Por qué estás aquí?—le pregunto, recordando las palabras de Eileen y suyas de la noche anterior mientras metía los brazos en el vestido sin que le dijeran. Él de inmediato empezó a cerrarlo.
—Me dijeron que ibas a esquivar el desayuno por sentido moral—le dijo, aun sin mostrar expresión alguna—No lo permitiré.
—Si Dippet va a honrar mi conteo de muertes, prefiero evitarlo—le dijo.
—Es una pena que no tenga opción. Iras y punto.
—No tienes ningún derecho…
—Tengo todo el derecho—le susurro—Porque soy superior a ti, porque no vales ni siquiera la tierra que piso y porque no mereces lo que van a darte hoy.
—¡Tú no tienes idea de lo en verdad vale!— le grito cuando termino de atarla, girando para encararlo—Aprecias el dolor, la crueldad y el poder más allá de las cosas que en verdad importan. ¿Cómo podrías saber lo que en verdad valgo?
—¡Porque no tienes nada!—le gruño—¡No tienes nada que yo pudiese querer! ¡Nunca!
—Eso no es lo que pensaba ayer. ¿O sí?— le soltó.
Jadeo cuando el dorso de la mano de él pegó contra su mejilla. Volteo a verlo de nuevo, en total estado de shock. Saliendo de aquel estado alzó su puño para devolverle el golpe pero él la detuvo antes de que lo lograra.
—Yo te pegue—susurro, frio y peligrosamente— No al inverso.
Después tomo su otra mano, estampándola contra la pared sin la posibilidad de correr hacia ningún lado.
—Dippet a organizado una celebración para nosotros en el Gran Comedor— le dijo con calma, pero con un claro tono de advertencia—Entraremos juntos, sonriendo y tú no harás ningún intento de provocar problemas. Harás tu parte, controla tu humor y tu boca todo el tiempo, o si no yo me encargare especialmente de ti. Créeme cuando te dijo que no queras esa opción. La ceremonia continuara sin ningún percance. ¿He sido claro?
Solo pudo asentir ya que el miedo se había colado por todo el cuerpo. Él siempre había tenido el poder de causarle terror, pero ahora era simplemente ridículo.
—Perfecto—susurró él.
Tomó su mano enguantada y la arrastro hasta la entrada del comedor. Todo el tiempo temblaba ligeramente, incapaz de controlar sus nervios. Podía sentir el frio de su mano traspasar la tela del guante y trató con todas sus fuerzas no gritar y salir corriendo de ahí. Sabía que solo terminaría en ser arrastrada de vuelta o en su propia muerte.
Cuando pararon frente a las puertas del Gran Comedor, él volteo a verla y sacó su varita, agitándola cambio el color del vestido a un verde botella, y los guantes de blanco a negro.
—Me gustaba como estaba antes—argumento.
—Una lástima—le dijo mientras colocaba su cabello en un moño dejando libres algunos mechones que delinearan su rostro.
—¿Debería de suponer que este día ha de ser importante para ti o algo?—le pregunto y él se detuvo frente a ella.
—Pongámoslo de esta manera—le dijo, mientras observaba de nuevo su vestido—Si todo sale bien hoy, habrá menos preocupación para ti en tu futuro. No solo se encuentra toda la escuela ahí Evans. Esta el Ministro de Magia, reporteros del Profeta, así que no te permitiré que estropees las cosas.
—¿Cómo sabes todo eso?—le preguntó
—No es de tu incumbencia—le replico
Hermione cerró los ojos con frustración. ¿Podría empeorar acaso? Iba a ser aclamada como una heroína por haber matado a un montón de personas, aunque malvadas, e iba a ser aclamada junto a él.
—Sonrójate
—¿Qué? —le pregunto, arrugando la frente con confusión.
—Cuando entremos, tienes que parecer sonrojada. Eso es lo que normalmente las mujeres hacen cuando son sorprendidas.
—¿No hemos puesto en claro que no soy una mujer normal?—le dijo
—No me provoques Evans. Ahora, sonrójate.
Lo fulmino con la mirada. No se iba a forzar a si misma a verse como un trofeo solo porque él lo deseaba así. Podía torturarla todo lo que quisiera pero no había nada en aquel mundo que iba a dejar que eso pasara. Él gruño lleno de frustración alzando las manos al techo.
—¿Por qué tiene que ser ella?—le preguntó al techo
—Tú tampoco eres un paseo por la pradera Riddle— le susurro.
—Sonrójate, Evans —le volvió a decir, sacando su varita y moviéndolo frente a su rostro.
—No puedes torturarme frente del comedor— le dijo— haría demasiado ruido.
—Por eso inventaron los hechizos silenciadores—gruño de vuelta Tom. Dio un paso hacia ella, quedando la punta de la varita en su garganta. Cuando sintió algo puntiagudo y filoso directamente en su estómago se percató de su error.
—Y es por lo mismo que las armas de los muggles son tan efectivos—le dijo fríamente— Y es el por qué los hechos de encubrimiento son útiles. No me voy sonrojar, así que prosigo con lo que ibas a hacer.
Deteniendo su enojo y sin decir nada la tomo con fuerza del brazo envolviéndolo en el suyo antes de que emitiera algún sonido de protesta, y abrió las puertas hacia el Gran Comedor. Noto que él había estado en lo correcto mientras pasaba por una marea de aplausos. Se metió rápidamente en su papel de la humilde señorita, y él se vio sorprendidamente complacido de ver. Al ver alrededor del comedor, vio que cada casa vestía más decentemente que los demás domingos. Todas las chicas en vestidos mientras los chicos en sacos o algo parecido. Esta bastante claro que Dippet había convertido eso en una ocasión especial. Había listones por todos lados ya había una plataforma de baile que pareciera que iba a ser usado próximamente. Trató lo más posible en no rodar sus ojos mientras fotógrafos danzaban a su alrededor. Hermione podía escuchar varios de los murmullos de los reporteros, dirigiéndose a pequeñas grabadoras o micrófonos en vivo, comentando su vestuario, como estaban juntos, como Hermione tenía el más adorable sonrojo y estaba apenada por la audiencia que los recibió. En verdad que lograban provocarle nauseas. Sabía por hecho que no estaba sonrojándose para nada.
—Tom, Hermione— Dippet sonrió desde su puesto—Por favor, vengan y acompáñenme al frente.
Se vieron uno al otro simultáneamente y sonriendo se dirigieron juntos al frente, brazo con brazo. Los actuales alumnos de Hogwarts murmuraban entre ellos lo bien que se veían juntos. Ambos se encontraron preguntándose qué tan bien han de estar haciéndolo. Caminaban con un paso regular, y sonreían a quienes les sonreían en el camino, simulando ser la pareja perfecta, aun cuando era conocido entre todos que no se soportaban.
—Les tengo una pequeña sorpresa a ambos— el profesor Dippet les dijo tanto a ellos como al resto del comedor—Sé que esto les ha sorprendido, pero después de sus acciones de ayer y haber salvado a la escuela de una invasión, me pareció correcto honrarles como los héroes que son.
—Estos dos estudiantes son los más talentosos y valientes magos que hemos tenido aquí en Hogwarts—les dijo—Ellos no se encontraban presentes en Hogsmeade cuando fue atacado por Grindlewald y sus seguidores ayer. Pudieron haberse quedado en el castillo, a salvo y aun así decidieron poner en riesgo su vida para salvar a sus compañeros. Por esto, los honramos.
—Para el Señor Tom Marvolo Riddle— continuo Dippet mientras Tom avanzaba hacia él— Te otorgo otro reconocimiento de Servicios Especiales de Hogwarts y de la Orden de Merlín. Felicitaciones Tom.
El comedor entero estalló en aplausos y porras mientras Tom le daba la mano y tomaba su reconocimiento. Hermione noto que Dumbledore estaba sonriendo más no le aplaudía al joven. Cuando él la descubrió mirándolo hizo un gesto con la cabeza, sonriéndole, lo cual ella regreso. Desearía poder tener una manera de comunicar su angustia con él, pero no había manera alguna sin que Tom lo notara. Estaba atrapada.
—Y finalmente—Dippet continuo mientras Hermione se acercaba a él—Para la señorita Hermione Jean Evans, un reconocimiento de Servicios Especiales de Hogwarts y de la Orden de Merlín, Primera Clase. Es mi honor decir que la señorita Evans es la primera señorita que recibe tal reconocimiento.
El comedor por segunda vez estallo en porras, y Hermione le sonrió ligeramente mientras agradecía a Dippet. Fue hasta que los gritos pararon que Dippet continuo su discurso y le pidió que se quedara junto a él.
—Probablemente debí de mencionar esto primero, pero tenemos una sorpresa especial para Hermione—Hermione volteó a ver a Dippet quien le sonreía, y tomo su mano—Pero para que el resto pueda entender tu premio, debo contarles como fue mi encuentro con esta maravillosa bruja.
Hermione frunció el ceño ante las palabras del mago, pero no se permitió más que eso. ¿Cuál podría ser tal sorpresa? Pudo notar que también Tom fruncía ligeramente el ceño. Al parecer no había escuchado de aquello tampoco. Al voltear a ver a Callus desde su asiento, notó que él también se encontraba en la misma situación pudo descifrar que no era nada malo.
—Como verán, estaba dando un paseo por los terrenos de la escuela en los últimos días de vacaciones—empezó el con una sonrisa—Tom por supuesto ya había arribado, y yo me encontraba aquí vigilando que sus amigos y él no se metieran en tantas travesuras.
El comedor entero soltó ligeras risas, Tom incluido para su sorpresa, aunque en él era obvio la falsedad. O por lo menos ella lo notaba, como todo el mundo lograba caer en el engaño era algo que no comprendía.
—Imaginen mi sorpresa—Dippet continuo— cuando vi a una joven tendida en el pasto. Se encontraba golpeada y sangrando, era obvio que había estado en una o dos batallas antes de llegar aquí. Por supuesto, soy un completo desastre en hechizos curativos, así que llame a Tom que es una maravilla con ellos.
Tom escogió ese momento para colocar una mano sobre su hombro, algo que debería de ser confortable si hubiese provenido de alguien más, pero lo ignoro y se enfocó en Dippet. En verdad que eran perfectos pretendiendo, la pareja perfecta en todos los aspectos…
—Una vez que él la trato logre sacarle algunas palabras antes que se desmayara del agotamiento— Dippet prosiguió, sacándola de sus pensamientos—Su nombre era Hermione Jean Evans, y era un soldado de la fuerzas mágicas italianas.
El comedor jadeo ante aquella revelación y Hermione recordó que Dippet les había pedido que nadie le preguntara sobre su vida antes de que arribara al colegio. Ellos se habían visto voluntariamente obligados a respetar sus deseos, así que la incredulidad del comedor era totalmente aceptable. Hermione observó de reojo la mesa de Slytherin sonriéndole con orgullo. Algunos de ellos lo sabían, pero no todos.
–Me contó sobre las desagradables circunstancias por las que había pasado—les dijo el director—Y como tuvo que dejar a su vida atrás para poder salvar a su gente. Se volvió una huérfana y por lo que se, completamente sola. Ella, por supuesto, por el dolor, se le olvidó mencionar ciertos detalles.
Hermione hizo todo lo posible por no girar bruscamente la cabeza para observarle sorprendida. No quería más que gritarle al hombre que ya soltara lo que tenía. Bueno, tal vez también estamparle el pie a Tom o apuñalarlo más, pero eso era otra cosa…
—Anoche—dijo, finalmente llegando al punto—Fui despertado por un visitante inusual.
Hermione jadeo, entendiendo finalmente que estaba pasando. Si Riddle no los mataba, estaba segura que ella misma lo haría. ¿Cómo pudieron hacerle eso? ¡Estaban arriesgando todo!
—Tuvo el placer de saber, después de varias tazas de café he de decir, que Hermione no se encontraba sola después de todo. Él se encontraba igual de cansado y desgastado que Hermione cuando arribo, pero negó cualquier tratamiento médico hasta saber que ella se encontraba a salvo. No fue hasta que le prometí que tendría una reunión especial con ella que acepto ser atendido por Madam Gertrude. Señoras y señores, mi querida Hermione… le presento a Drake Malone, su compañero en guerra y prometido.
Dippet señalo la puerta detrás de la mesa del staff la cual se abrió lentamente para revelar a un Draco Malfoy cansado y magullado. Estaba usando un uniforme de soldado, su cabello había cambiado a un tono café y en su barbilla aparecía una barba de varios días sin afeitar. El disfraz era tan perfecto que ella sabía que no lo había hecho solo Aparentemente tendría que asesinar a los dos.
El comedor entero jadeo mientras él caminaba lentamente hacia Hermione. Ella forzaba su boca en mantenerse abierta y evitar que se cerrara por el enojo, se permitió una lagrima solitaria caer por su mejilla en lugar de hacerlo pedazos y en todo ese tiempo que permaneció ahí parada, congelada lista para matarlo. Cuando estuvo a su altura, ella se deshizo de la mano de Tom en su hombro, la cual la apretaba con fuerza. Solo podía imaginar el tipo de pensamientos que deberían de estar cruzando por su mente en ese momento.
Draco le ofreció una tierna sonrisa y tomo su mano entre las suyas. El comedor se encontraba en un silencio lleno de expectación; solo aquellos quien reportaban en vivo susurraban por lo bajo en los micrófonos.
–Hola, Mi— él susurro suavemente, dándole un nuevo sobrenombre de la manga.
—Drake—susurro—Pensé… yo… Grindlewald… mis padres…
—Lo sé— dijo, permitiendo igual una lágrima que se le escapara. Merlín, no estaba mintiendo cuando le dijo que era bueno. Dejo que sus manos recorrieran su rostro, dejando que todos pensaran que lo recordaba, cuando en verdad estaba imaginándose donde le pegaría y cuantos moretones le dejaría. Y entonces hizo algo que nunca pensó que hiciera… besar a una sangre sucia.
Sus ojos se cerraron por inercia aunque no quisiera y fusiono sus labios sobre los suyos en un beso dulce y solitario. El único tipo de beso que recibiría de él, y el tipo que definitivamente haría que ella lo matara. Cuando se separaron, pudieron notar que su actuación había sido perfecta. Toda la sala estalló en aplausos de felicidad, pero al observar alrededor de la estancia pudo notar que no todos eran felices. Callus estaba sorprendido pero aplaudía aun así, Eileen se veía que en cualquier momento perdería la razón y Tom se veía que estaba a punto de explotar entre el enojo y la confusión, No sabía cuál de los dos era, pero tampoco le importaba, porque en ese punto ella peleaba con sus propios sentimientos.
—Todo mundo, nuestros invitados y conocidos, disfruten de esta merienda que les hemos preparado—dijo Dippet con una gran sonrisa dirigiéndose a la pareja—Y si pudieran, tú y Drake, por favor reanuden el baile.
Entonces ese había sido su plan, lograr su feliz y trágico final. Hermione sabía que Dippet era un fanático de ellos, pero esto era simplemente ridículo. Con una última sonrisa hacia Dippet y con su recién descubierto prometido fue dirigida a la pista de baile y fue puesta una lenta y hermosa melodía. Trato de ver por Riddle, quien pareciera que se había esfumado en el aire, mientras permitía a Draco tomarla por la cintura. Era tiempo de una pequeña conversación.
—¿Dónde has estado?
—le pregunto en un susurro bajo
Traducción: ¡Idiota! ¿Qué haces aquí?
—Logre una forma de escaparme, Mi—le dijo, su sonrisa aun firme en su rostro—No sé cómo lo logré, pero lo hice. Estoy aquí para cuidar de ti.
Traducción: He venido para salvar tu trasero.
—No puedo creer que estés aquí. Podría matarte por no haberme escrito antes.
¡No es mi trasero que necesita ser salvado en estos momentos! No puedo creer que estés aquí,
—Lo sé, Mi. No te volveré a dejar nunca más.
Acostúmbrate, Granger. No volveré a dejarte sola con él de nuevo.
Hermione recargo su cabeza en su hombro mientras se seguían la melodía
—Me da tanto gusto que estés aquí
Si él no te mata, después de que todo esto acabe, lo haré yo.
—Yo también
Me gustaría ver como lo intentas.
Pausaron por un momento, Hermione lo sostuvo un poco más fuerte para que el estuviese incómodo, más no hizo ningún sonido. Solo la siguió guiando alrededor de la pista de baile al ritmo lento de la música.
—Me gusta tu nueva barba.
Buen disfraz. ¿Cuánto esfuerzo tuvo Severus que poner en el?
—Me gustan tus nuevas ropas— dijo, recorriendo con un dedo el largo de su manga hasta su brazo descubierto para tomar su mano enguantada de nuevo.
Lindo vestido. ¿Asumo que son de la elección de Riddle?
—El consejo me los proporciono cuando llegue
Eran míos desde un inicio. Él los cambio de color en contra de mi voluntad.
—Eso fue muy amable de ellos
Ya empieza a marcarte como suyo. Deberías de alegrarte que llegue para detenerlo.
—Estoy agradecida a Hogwarts y todo lo que han hecho por mí
Todo lo que has hecho es darme otra carga más de que preocuparme.
—Estoy en deuda con ellos por mantenerte a salvo
Te encuentras hundida hasta el fondo.
Y de repente él le dio otro beso
Te voy a sacar de aquí
Ella le regreso el beso.
Nada que me vas a sacar de aquí, el que se ira eres tú.
Continuaron bailando por unos momentos más hasta que Draco fue interrumpido con un toque en su hombro. Ambos voltearon a ver a un Tom sonriéndoles. El corazón de Hermione empezó a latir con fuerza mientras los observaba a ambos. Tom tenía la expresión perfecta en su rostro, pero un peligro emanaba de sus ojos, un peligro que no había visto desde la primera noche que había arribado al lugar. Le decía que ella tenía que seguir el juego.
—Drake, cariño—Hermione empezó con las formalidades—Este es Tom Riddle, el premio anual del colegio.
—¿Es él alguien más a quien tengo que agradecer por mantenerte a salvo todo este tiempo?—Draco pregunto, siguiendo el juego amable.
—Puedo decir que Hermione está bastante capacitada para cuidarse por su sola—Tom dijo, con otra sonrisa. Todos rieron y Hermione se preguntó cómo lograba ser tan endemoniadamente agradable.
—Me preguntaba si podía robártela para un baile—Tom pregunto cortésmente— Creo que al profesor Slughorn le data un ataque cardiaco si no ve a sus dos alumnos favoritos compartir unos momentos juntos
Draco volteó a ver a Hermione y sonrío. Una conversación en silencio que decía que no tenía más opción más que aceptar la propuesta. Hermione de todas maneras tendría tarde o temprano que hablar con él, mejor ahora que estaban rodeados de testigos.
—Supongo que puedo permitirle algunos minutos, Sr. Riddle— dijo felizmente—´Pero estaré de vuelta para robarla para la siguiente pieza.
—Se la regresare en perfectas condiciones entonces—Tom le sonrió de regreso.
Hermione permitió Tom de tomar control de su mano y su cintura y él la dirigió lejos de Draco quien fue por una bebida. Tal parecía que todo el comedor solo los observaba a ellos, esperando a Tom que hiciera algo. No era conocido por ser sociable.
—Tu prometido se ve encantador—dijo sarcásticamente. No había necesidad de seguir con la actuación en ese momento cuando todos los medios estaban enfocados en Draco.
–Lo es–le dijo Hermione—Y si le tocas un solo cabello de su…
—¿Qué harás? ¿Apuñalarme?
—Puedes apostar que lo haré— lo fulmino abiertamente—Podrás pensar que eres un buen mentiroso, pero no me has visto en mis peores momentos. Tu hundiré en falsos testimonios antes de puedas acercarte a mí con pensamientos de venganza. Nunca volverás a ver la luz del día.
—Tan defensiva— dijo, provocando—Tan protectora con su amante. Me pongo a pensar que tanto lo amas. No hay razón negándomelo, Evans. Él no es tu prometido ¿no? Solo es alguien a quien trajiste para protegerte de mí, de mis tentaciones.
—Sin ofender Riddle, pero no eres tan tentador cuando él está cerca—dijo, tratando de pisar su pie pero el lo evito girándola varias veces.
—Eso no fue lo que pensaba ayer, ¿no es así?—repitió sus propias palabras con una sonrisa. Ella sintió sus mejillas arder y él rodo los ojos—Ahora si te sonrojas.
—No te pertenece—le replico— Ni tampoco yo.
—Pero lo serás— dijo tranquilamente— Ese amigo tuyo no estará siempre cerca.
—Si piensas siquiera que…
—Si no quieres que pase, deshazte de él— le dijo, amenazándola—No doy segundas oportunidades, Evans. Recuérdalo.
Silencio callo entre ellos mientras bailaban. Ahora tuvo tiempo para notar que todos los ojos de Hogwarts caían sobre ellos esperando alguna explosión. No era secreto entre ellos que Riddle y Hermione siempre estaban en contra del otro. Entendían la necesidad de un show mientras que la prensa estaba alrededor, pero hasta ellos sabían que tanto tiempo juntos era demasiado. El comedor completo suspiro aliviados cuando la canción terminó, pero Tom siguió manteniéndola cerca. Se inclinó hacia ella, tan cerca que podía notar su aliento sobre su oído.
—Deshazte de él — le susurro antes de plantarle un beso en la mejilla—Antes de que lo haga por ti
La dejo temblando de miedo en la pista de baile cuando Draco fue por ella. Ahí supo, mientras lo observaba perderse entre las sombras de la muchedumbre que no se rendiría antes de una buena pelea. Y esa iba a ser la batalla más difícil que podría tener.
Se que debo muchas explicaciones, por el momento no los puedo dar. Solo pedir disculpas, son dos años de atraso y una vergüenza total lo que llevo cargando. Tampoco les prometo nada sobre las publicaciones de los siguientes capítulos. Disfruten este por el momento. :3
