Hola!

Les he traído la nueva continuación del fic, cumplí con subirlo dentro de la semana (aunque sea el último día u.ú), además este capitulo lo hice más largo para ustedes :D

En verdad estoy muy feliz con los comentarios que me dejaron, me alegra saber que hay algunas que no quieren que se acabe la historia, eso significa que les gusta y exactamente eso es lo que espero con mis fics :)

Les prometí más progreso entre los protagonistas y este capitulo fue escrito con ese objetivo, también les aseguro que el próximo irá por la misma vía.

Saludos a todas!

Sayo!

:::///*Cindy Elric*\\\:::


Sentimientos

Era el amanecer más hermoso que había visto, bueno, eso creía la niña que se levantaba con sus energías renovadas, alegre, entusiasmada por el día que comenzaba y no era para menos, después de todo la señorita Kagome se había ofrecido a ser su madre por el tiempo que viajaran "juntos", si, eran necesarias esas comillas porque el youkay nunca aceptaría ese hecho, por ello acampaban a metros alejados de ellos, siguiéndolos a una distancia prudente, sin perderlos de vista pero tampoco compartiendo el mismo aire… pero la pequeña no dejaba que esa la detuviera, ella a pesar de las quejas de Jaken se acercaba a la sacerdotisa para hablarle, para ayudarle en lo que pudiera y para jugar con ella, en verdad era feliz, tanto que llegó la hora de la comida y ni cuenta se dio… tanto que atardeció y no lo notó… un día se estaba marchando y la niña era inmensamente feliz, como cuando empezó a viajar junto al señor Sesshoumaru y el señor Jaken… tan feliz que recién cuando el sol se estaba escondiendo y ella descansaba sentada al lado de la chica recordó que eso era temporal, que sólo duraría lo que tardaran en llegar a ese lugar misterioso, que quizás para su cumpleaños sería nuevamente una niña sin madre…

-¿Qué ocurre Rin?

La sacerdotisa miró extrañada a la callada niña, había estado rebosante de alegría durante todo el día, por lo que ese mutismo era demasiado extraño como para preocuparla.

-Nada señorita Kagome… sólo estaba pensando…

Rin se recostó en las piernas de la chica, disfrutando el que ella jugara con su cabello, repasando en su mente posibles soluciones a su actual problema, necesitaba que ese viaje durara más de lo debido, además… miró de reojo unos metros a su derecha, en donde el youkay se encontraba como de costumbre solo, ni siquiera el señor Jaken se atrevía a distraerlo de su descanso, la pequeña lo miró detenidamente, él no había mostrado ningún cambio al estar siguiéndolos, es decir, cuando la señorita Kagome les contó su plan a sus amigos el señor Inuyasha hizo un escándalo de proporciones, casi empezando una pelea, en verdad había sido un momento tenso, pero después de horas de persuasión por parte de la señorita Kagome ambos depusieron sus armas, envainando sus espadas e ignorándose el uno al otro… más allá de aquello el demonio no había cruzado palabra con nadie durante el día completo, ni siquiera con su sirviente que de vez en cuando se acercaba a él buscando compañía pero sólo recibía rechazo… no, con el youkay no había ningún cambio que le mostrara a la niña que podría aceptar viajar con la chica, es decir, hasta a Kagura la ignoraba cuando se le acercaba, si no era capaz de aceptar a alguien de su propia raza ¿Cómo hacerlo aceptar a una humana?

Kagome sonrió para si al ver a la niña tan tranquila y mirando a su alrededor encontró la misma tranquilidad, después de tanto alboroto que Inuyasha había causado al negarse ser seguido por Sesshoumaru por fin se había quedado dormido en la rama de un árbol, en la noche no pegó ni un ojo al estar vigilando sin descanso a Kagura y al youkay, simplemente de vez en cuando podía ser un neurótico, si hasta casi la vigiló durante todo el día y le advirtió no acercarse al demonio… la sacerdotisa suspiró pesadamente al recordar aquello y al agradecer la actual paz que reinaba en ese lugar, todos hacían lo que querían, algunos dormitaban, otros conversaban y otros simplemente se quedaban mirando un punto fijo en el vacío, perdidos en sus propios pensamientos, como Kagura, como Rin, como Sesshoumaru y como ella misma… fue casi inconsciente que sus labios rompieran en una canción, tarareándola casi en suspiros, luego susurrando palabras al azar para terminar cantándola por completo, en un tono débil, sin querer molestar a los demás, queriendo compartir ese arrullo sólo con la niña en sus piernas…

Sesshoumaru agudizó sus oídos ante aquel rumor, logrando escuchar esa voz, entendiendo cada palabra de la canción… cerró sus ojos casi automáticamente, dejándose mecer por la melodía, cayendo lentamente en el adormecimiento, él tampoco había dormido esa noche, la actitud de esa mujer no lo dejaba tranquilo, no entendía porque ella le había hecho esa absurda propuesta a la niña, creándole sueños falsos, aumentando su estúpida ilusión, ese tema ya había sido saldado, la mujer había destrozado como era debido los caprichos de la niña y ahora simplemente le estaba dando alas para que siguiera con su insensato plan… se cruzó de brazos molesto por sus pensamientos, relajó su ceño por lo tranquilo de ese arrullo, esa voz era deleitosa, esa canción era fastidiosamente empalagosa, tanto como para odiarla pero sin querer que se detenga… un suspiro inaudible se escapó de su boca, sus mismos labios rompieron en una sonrisa invisible, era algo desagradablemente absorbente que lo detestó…

El día terminó tan rápido como comenzó, ya era de noche y ahora todos dormían, algunos agotados por la falta de sueño de la noche anterior, otros simplemente descansando por el día completo de caminar… todos dormían menos la sacerdotisa y la niña, ninguna tenía sueño, aunque la mayor creía que la pequeña se había quedado dormida en sus piernas ya que ni siquiera se movía, Kagome quiso moverse pero desechó la idea al notar que podría molestar a Rin, simplemente se recargó en sus manos levantando la vista, admirando el cielo nocturno, sintiendo que podría llegar a encariñarse con la pequeña…

-Quizás y pueda acostumbrarme a esto…

-Eso sería un problema.

Miró a su lado encontrándose con el youkay, casi instintivamente buscó con sus ojos a Inuyasha encontrándolo aun dormido sobre la rama de aquel árbol, haciéndola suspirar aliviada, una pelea no sería apropiada a esas horas y con todos durmiendo.

-Puede que tengas razón, pero no puedo evitar el pensarlo… -acaricia el cabello de la niña.

-¿Por qué haces esto?

-¿Qué?

-Darle razones para seguir con sus planes.

-¿Te molesta acaso?

-Si.

-¿Por qué?

-Es absurdo.

-Lo se, es imposible ¿no?

-Lo es.

La niña mantuvo sus ojos cerrados, no quería que ellos supieran que los oía, no quería escuchar esa conversación, no si iban a recordarle lo estúpido de su plan.

-Yo nunca podría ser su madre, nunca podría viajar con ustedes… tú nunca lo permitirías ¿verdad? –sonrió desviando la vista, evitando la evidente respuesta.

-Jamás –sintió las palabras en su mente como una verdad absoluta, pero, entonces ¿Por qué sintió sus labios temblar al pronunciarla?

-¿No me dejarías ser su madre?

-No.

-¿No me dejarías viajar con ustedes?

-No.

-¿No me querrías a tu lado?

Esa era la pregunta que quería pronunciar en realidad, las demás no importaban, habían sido un simple impulso para llegar a esa última, ahora si levantó la vista para ver sus ojos, tratando de descifrar ese dorado que la miraba desde lo alto, tratando de descubrir si esa respuesta podría herirla o no.

Una respuesta negativa rondaba la cabeza del youkay, igual que las anteriores, tenia que decirla con esa misma frialdad pero demoró unos segundos en pronunciarla, quizás por temerle al temblor de sus labios, a ese sabor de posible mentira que sentía en su boca al responder… quería decir no, pero algo lo impulsaba a cambiar la respuesta, a dejar en el aire esa conversación…

-Eres sólo una humana.

-Lo se Sesshoumaru, eso no es lo que te estoy preguntando.

-¿Por qué quieres saberlo?

-¿Por qué no me quieres responder?

-No te debo nada.

-Es sólo una respuesta, ya respondiste otras de mis preguntas, ¿Por qué esta es diferente?

-Porque no tengo razón para complacerte.

-Eres imposible…

-Desagradable…

-Imbécil…

-Inútil…

-Estúpido…

-Te odio.

-Yo no.

El silencio llenó el aire después de esas palabras, el youkay tenía en su mente más insultos, la mujer quería terminar con esa conversación, pero ninguno calculó en realidad sus palabras, respondieron según fueron desafiados, pronunciando lo que en su mente aparecía después de escuchar la provocación del otro, simplemente en un juego, un estúpido juego que no tendría un verdadero ganador…

-¿Por qué no me odias?

-No puedo hacerlo.

-¿Por qué?

-Porque no es fácil para mí odiar.

-Soy un demonio cruel.

-Lo sé.

-Mis manos están manchadas con sangre humana.

-También lo sé.

-Entonces, ¿Por qué?

-¿Acaso quieres que te odie?

-No.

Ahora el traicionado fue él, su boca no estaba sincronizada con su mente, pero era verdad, algo en la idea de ser odiado por la mujer no era agradable, no, no podía saber a cabalidad que era pero esa endemoniada forma de ser de la chica lo tenia intrigado a tal punto que el hecho de que fuera humana ya no era tan importante.

-Inuyasha quiere que te odie ¿sabes? –baja la mirada fijándola en la niña- pero no puedo odiar a alguien que es capaz de cuidar a una niña tan linda.

-Yo no la cuido.

-Si lo haces… Sesshoumaru, tú eres prácticamente el padre de Rin.

-Tonterías –le hace un desprecio.

-No son tonterías, ella te quiere mucho, estoy segura de que piensa así.

-Nunca he buscado ser su padre.

-Y yo nunca pensé que me viera como su madre, pero ya ves… quizás las cosas pasen por algo… tal vez ella pueda ver algo que nosotros no…

Sesshoumaru miró de soslayo a la sacerdotisa, algo en esas palabras era extraño, casi como si escondieran algo en su interior, como si debiera leer entre líneas para descubrirlo, pero él no es bueno en eso, en esos juegos mentales de los humanos, no, sería mucho más fácil si se estuviera enfrentando a un enemigo en una pelea, en un duelo de fuerza, no con esos juegos de palabras que ya lo habían hecho caer una vez…

-Dime Sesshoumaru ¿Cuál crees que será el siguiente paso en el plan de Rin?

-No me interesa.

-¿No? ¿Aunque sea para juntarte con Kagura? –con el dedo índice en su mejilla levanta la vista tratando de encontrar algo en el cielo- quizás y quiera que la beses…

-Eso es absurdo.

-¿Por qué? Si quiere que se enamoren esa sería una excelente estrategia.

-Un beso es inútil, jamás caería en ese juego.

-¿Tú crees? Porque un beso podría ser muy efectivo para confundirte.

-Nada puede confundirme.

El "sólo tú" quedó sellado en los labios del youkay, sin querer dejárselo ver, no, primero muerto antes de que esa mujer se dé cuenta de los estragos que está dejando en su cabeza.

-Entonces ¿no estás confundido?

-No.

-Eres implacable –exclamó exageradamente, queriendo que el demonio notara su sarcasmo.

-Sólo los humanos serían afectados por algo tan inútil –frunció el ceño entendiendo la intención de la mujer.

-Pues a mi no me afectan esas cosas –le hace un desprecio.

-No mientas.

-¿Qué te hace pensar que estoy mintiendo?

-Tus ojos –sonríe de lado.

-¿Mis ojos? ¿Y según tú, qué tienen mis ojos?

-Cuando dices que no te afecta tiemblan, eres traicionada por tus inútiles ojos.

Kagome frunció el ceño por primera vez en el día, ese youkay podría ser demasiado engreído cuando quería, pero lo que en verdad la enfadaba era que no estaba equivocado, que mentiría si empezaba a defenderse, ese beso si la había confundido, había hecho estragos en su cabeza y en su conciencia… eso podría aceptarlo, pero lo que no podía aceptar era que el demonio no se sintiera confundido también, eso era imposible, tan frío… su corazón no podía ser tan gélido ¿no es así?

-Pues tú también mientes.

-¿De qué hablas?

-No puedes no sentir nada, aunque sea minúsculo, aunque sea un ápice de confusión debiste sentir después de ese beso.

-No sentí nada.

-Mientes.

-No lo hago.

-Si lo haces, es imposible que no hayas sentido nada entonces… no puede ser…

La sacerdotisa desvió la mirada y el youkay frunció el ceño ante esas palabras, el ambiente a su alrededor era extraño, incomodo, desagradable, pero aun así ninguno quería romperlo, apartarse del otro, terminar esa peligrosa conversación…

Rin quería gritar, le costaba demasiado mantenerse quieta después de haber escuchado tanto, quiso levantarse para dejarlos solos, pero eso sólo lograría romper el ambiente, de seguro se separarían si se daban cuenta de que ella no dormía… con cuidado, casi volviéndose invisible se volteó, girando, quedando acostada en el suelo, liberando a la chica de esa posición, quiso hacerlo naturalmente y quizás hubiera sido descubierta si los adultos no estuvieran tan absortos en sus propios pensamientos.

-¿Por qué te sorprendes? Yo no siento nada.

-Todos sentimos algo…

-Desprecio, rencor, odio… sólo eso puedo sentir.

-Sesshoumaru, si puedes odiar… también puedes amar…

-El amor es algo inútil, innecesario…

-Es hermoso… -lo interrumpe- ¿Cómo puedes decir esas cosas si no lo has sentido?

-Experiencia ajena.

-¿A qué te refieres?

-¿Lo has sentido?

-¿Qué cosa?

-Ese sentimiento, el amor.

-Yo… -desvió la mirada, fijándola por unos segundos en el hanyou que aun dormía, dudando si debía responder, sintiéndose traidora al pensar en él al mismo tiempo que pensaba en el youkay.

-¿Has ganado algo?

-Si.

-¿Qué cosa?

-Satisfacción.

-Mientes.

-No lo hago –se levanta inconscientemente, sin recordar porque no lo había hecho antes, sin preguntarse en donde estaba la niña que descansaba en sus piernas.

-Si lo haces, no puedes llamar satisfacción el seguir a ese hibrido a ciegas o a llorar por él cuando se va con la otra mujer.

-¿Y tú qué sabes de eso? –frunce el ceño, no creía que el demonio supiera esas cosas o por lo menos nunca pensó que se lo sacaría en cara, no, eso no lo haría el Sesshoumaru que ella conocía, por lo menos no ese youkay sin alma y sin corazón, entonces… ¿Por qué?

-Mucho.

-No Sesshoumaru, tú no sabes nada.

-¿He mentido?

-Si, porque no viajo junto a él a ciegas, yo se a que me enfrento al mantenerme a su lado.

-Sólo un humano haría algo tan estúpido.

-No es estúpido amar a alguien –se cruza de brazos- lo sabrías si lo hicieras.

-Esas cosas no me interesan.

-Entonces no opines de algo que desconoces.

-No lo haré más –le hace un desprecio, dándose cuenta de todas las palabras que había compartido con esa mujer, reprochándose, odiándose por haber mantenido una conversación tan extensa con ella.

-¿Huyes?

-Nunca lo haría.

-¿Entonces?

-No tengo nada más que hacer aquí…

-Esta bien Sesshoumaru, vete, pero primero quiero que me respondas algo… -se acerca a él, quedando a escasos centímetros, siendo observada fijamente por el youkay, sin dejar de vigilar los ojos dorados frente a ella.

-¿Qué? –frunció el ceño, sin dejarse intimidar, no, la excesiva cercanía con la mujer no podría tener ningún efecto en él.

-Si volviera a pasar… ¿no sentirías nada?

-¿De qué hablas?

-Si en este preciso momento volviéramos a besarnos… ¿de verdad crees que no sentirás nada?

Continuará…

:::///*Cindy Elric*\\\:::