Capítulo 9: la cita

Cuando despertó, automáticamente supo que sería un día horrible.

Era el día de la "cita" como le había dicho a Naruto, cuando en realidad se supone –y esperaba –que él le enseñaría a cocinar.

Con pereza se levantó de su cama y abrió su guardarropa. Tenía que vestirse lo suficientemente bien para que pareciera una cita y al mismo tiempo parecer lo más casual posible para que Hidan no se hiciera ideas equivocadas.

Los overoles y los vestidos de volantes quedaron instantáneamente descalificados.

Después de una minuciosa búsqueda se decidió por una blusa de tirantes negros, una camisa a cuadros en distintos tonos de rojos un pantalón jean oscuro, casi negro y unas botas de tacón bajo del mismo color.

Su plan era salir con la camisa desabotonada en caso de que Naruto la viera y abotonársela antes de llegar.

Miró el reloj, solo le quedaba una hora para estar lista, pero le restó importancia, por una vez en su vida no le importaba ser puntual o no.

Se tomó tiempo en el baño, preparó una tina de agua caliente y agregó unas sales aromáticas para poder relajarse, sospechaba que el día iba a ser más pesado de lo que ya eran.

Cuando salió se cambió y preparó una pequeña mochica con cosas que probablemente iba a necesitar: ropa extra, zapatos sin tacón, un espejo, gas pimienta, accesorios para el pelo y un cepillo.

Se puso la mochila y bajó por las escaleras a puros resoplidos, realmente no quería ir, pero le había salido el tiro por la culata con esa mentira, pensándolo bien, ni siquiera debió de llamarlo, bien podía haberse pasado el día en el centro comercial.

Maldito sentido de la palabra.

— ¿Ya te vas? —Preguntó Naruto, que se encontraba a los pies de las grandes escaleras, apoyado en uno de los barandales —olvida mi pregunta ¿Acaso irán a acampar o algo? — modificó su interrogante.

—No —respondió, mirándolo extrañada — ¿Por qué?

—Estás vestida de campesina o algo así —le dijo mirándola de arriba a abajo —Deberías reconsiderarlo ¿Sabes? Nunca ha sido una buena idea salir con Hidan

La verdad, hubiera podido convencerla, sino fuera porque prácticamente insultó su vestimenta.

—Él ha sido muy bueno conmigo, de hecho, dijo que tenía un buen cuerpo y que me ayudaría a mejorar mi cocina —dijo entre líneas, obviamente tenía que exceptuar los insultos e inventar algunas cosas —Fue muy lindo conmigo —dijo mirando hacia otro lado, como si estuviera recordando algo y aló su pelo de forma tierna como lo había practicado hace tiempo.

—"Hidan" y "Bueno" no van en una misma oración

—No exageres —frunció el seño.

—Bueno, cuando intente violarte no vengas corriendo a mí, porque entonces solo diré "te lo dije" —le casi gritó con el seño fruncido, cruzándose de brazos.

¿Violarla? Eso la hizo temblar interiormente.

Tal vez debería faltar a la cita e irse por ahí a hacer algo por ahí después de todo.

Pero lo primero sería salir de ahí.

—No lo haré, créeme —empezó a caminar todavía con el seño fruncido, pero paró de repente y volvió hasta estar en frente de él —por cierto, es un concepto de vaquera moderna, idiota —y le pisó el pie con el tacón de la bota, siendo esta su despedida y caminó hacia la puerta, dándole un azote al cerrarla y dejándolo hincado de dolor.

—Hija de… —gimió Naruto aún hincado y tocando su pie, con la otra mano sacó su teléfono y marcó un número — ¿Tienes tiempo? —preguntó sin siquiera preguntar.

—Iré por ti —dijo — ¿Dónde estás? —y cuando su pregunta fue contestada terminó la llamada e intentó ponerse de pie, pero le dolía a horrores —Creo que me rompió un dedo —dijo, exagerando, cuando intentó caminar lo que en verdad hacía era cojear, tomó las llaves del nuevo Porsche que había comprado ayer y como pudo fue hasta el garaje en el que se encontraba.

Era la segunda vez que lo probaba y era tan cómodo que lo hacía querer vivir en él, aunque seguramente no sería una buena idea.

Era la primera vez que compraba al que no le quisiera hacer modificaciones o usarlo para carreras, sentía que debería ser algo más personal y que durara más tiempo.

Cuando lo encendió era como música para sus oídos, no tenía muchos caballos de fuerza como sus otros autos, y el sonido no era tan fuerte, justo por eso le gustaba.

Aunque a Mina no le había agradado mucho, ella tenía un gusto refinado para los coches, incluso más que los de él, se lo había dejado muy en claro cuando prefirió el lujoso y ridículamente caro Ferrari de Sasuke, había estado haciendo rabietas treinta minutos después de que la obligó a bajarse, mientras que su reacción con el nuevo auto fue la misma, la diferencia era que no quería ni mirarlo.

Se puso en marcha con rumbo a la floristería, donde se encontraría con Ino para ir junto a él a vigilar a ese tipo, aunque le informaría de su plan cuando estuvieran un poco más lejos.

Tenía una idea vaga de donde se podrían reunir Sakura e Hidan, según ella le había dicho, él le ayudaría con su cocina –lo que, de hecho, era algo bueno –y siendo Hidan, conociéndolo, seguro estaría en uno de sus propios restaurantes, en su preferido de toda su cadena y que por coincidencia estaba en un proceso de remodelación.

El que estaba entre la discoteca, el casino y frente al centro comercial.

Era lo típico de él.

Resopló.

En realidad, no sabía por qué lo hacía.

—Será una buena acción —se dijo a sí mismo.

Ni siquiera le importaba.

— ¿Dónde debería ir? —se preguntó Sakura por quinta vez.

Estaba sentada en la parada del autobús del centro de la ciudad, desde que se había apeado se había quedado ahí pensando en qué hacer, uno de los conductores que pasaban incluso le ofreció dinero y habló sobre un hotel, cuando trató de obligarla a subirse a su auto, terminó con la nariz rota.

¿En serio pensó que era una prostituta? ¿Con esas ropas? ¿Desde cuándo eran cultas?

Resopló.

Naruto le había pegado su maña de los resoplidos.

Había un parque cercano, pero no le inspiraba mucha confianza.

Revisó el dinero que traía y suspiró al ver que no tenía suficiente como para entretenerse realmente.

—Oye, tú… —frunció el seño, pero no miró hacia el lugar de donde llamaban, tal vez no era a ella —Rosita —la vena de su frente empezó a palpitar.

Se puso de pie y empezó a caminar evitando mirar hacia ese lugar, pero la bocina de un auto empezó a sonar.

Después de un rato empezaba a cansarse, hasta que la agarraron por el codo.

—Al principio era divertido, pero… —y el puño de Sakura se movió automáticamente, golpeando al hombre, como esperaba, en el estomago — ¡Put…! —pero no podía terminar ya que el golpe le impedía tomar el aire suficiente.

Parpadeó.

— ¿Hidan? —preguntó al reconocerlo, estando este de rodillas después del golpe.

—Que puta fuerza tienes —se quejó con ambas manos en su abdomen —Creo que desviaste mi maldito estomago

—No exageres —Ahora Sakura tenía el seño fruncido y lo ayudaba a ponerse de pie —A demás no sabía que eras tú, no fue a propósito

—Te llamé — la miró —vamos a mi auto —le señaló el Camaro gris estacionado frente a una señal de no estacionar.

Sudó en frio.

Lo peor era que había un par de policías justo en frente del auto… contando dinero.

Luego de subir al auto –y de despedirse de los oficiales, que les dieron una reverencia –se quedó en silencio y disfrutando de la música que los acompañaba.

Sorprendentemente tenían un gusto similar por la música, Hidan parecía más de las personas que escuchaba metal pesado y canciones sobre patear cachorros, pero se sorprendió al ver que tenía toda la discografía de Nana Kitade en su auto.

También cantaba muy bien, y casi se parte de la risa cuando empezó a cantar "Kibou no kakera" y
"Suicides love story" con tanto sentimiento.

— ¿A dónde iremos? —le preguntó cuándo empezó a sonar "Siren", llevaban un buen rato en carretera y aún no parecían llegar.

—Tengo un restaurante en el centro de la ciudad —dijo —pero primero iremos a recoger unas especias, los proveedores idiotas aún no han mandado las de esta semana y no se quedarán con mi puto dinero… maldita política de pago por adelantado —gruñó lo último.

—Y eso es en…

—Kyosoba

— ¿Kyosoba? ¿Eso no es en los límites de la ciudad?

—No, te refieres a Miomura, Kyosoba es cerca de la torre de Tokio —aclaró — ¿Qué clase de geografía les dan en ese institucho?

—Perdón por ser nueva en la ciudad y no comerme un mapa antes de llegar —gruñó con el seño fruncido y se cruzó de brazos.

— ¿No eres de Tokio? —La miró y ella negó — ¿De dónde eres?

—Soy de Miyako

— ¿En Okinawa? — Preguntó y ella asintió con orgullo —escuché que tienen la mejor playa de todo Japón.

¡Sí! ¡La mejor de todas!

—Las personas a veces exageran —dijo tratando de disimular su sonrisa —pero sí, es cierto

Recogieron las especias, no sin antes Hidan intercambiar unas –muy descorteses –palabras con los proveedores y se fueron rumbo al restaurante con tres cajas de especias.

—Por cierto ¿puedo preguntarte algo? —dijo Hidan apartando la mirada del camino.

—Si… si miras al camino

—Sí, bueno —pero no lo hizo — ¿A caso vamos de campamento?

—Ya estoy aquí, aunque me costó saber que eras tú ¿Cuándo compraste este auto feo? — Dijo Ino al momento en que se subía al auto —Como sea, ya llamé a los demás y cancelé, Shikamaru dijo algo que no entendí y Sasuke no me dejó terminar, así que…

— ¿Qué traes puesto? —Naruto la interrumpió, viendo lo que se podía.

— ¿Te gusta? Pensaba en ti cuando me vestía —dijo mientras se volteaba como podía y ponía su rodilla sobre el asiento, dejándolo ver su escultural figura en un diminuto vestido de estrapless, mientras que todo su abundante pelo rubio estaba suelto.

—Es muy temprano para vestirse así —frunció el seño.

—Nunca es muy temprano ni muy tarde para verse bien

Naruto decidió callar y ponerse en marcha, mentalmente hizo un par de notas:

1.-Supervisar toda la ropa de Mina desde ahora en adelante.

2.-Nunca dejar a Mina con Ino.

—Entonces ¿A dónde vamos? —Preguntó —siempre he querido ir al parque de diversiones para una cita, pensándolo bien, debí de traer ropa extra, pero en cambio podemos ir a-

—No iremos a una cita

— ¿Ah? —Ino dejó de hablar y lo miró con una sonrisa tensa en el rostro.

—Sakura está con Hidan

— ¿Y? —se cruzó de brazos.

—Estoy un poco preocupado —dijo, pero se dio cuenta y trató de cambiarlo —Quiero decir, Hidan me debe dinero, así que estoy preocupado de que trate de pagármelo con esa cita con ella

—Eso no tiene sentido

—Tu ropa no tiene sentido —bufó Naruto.

— ¿Sabes qué? Llévame a mi casa

—Por favor Ino —Se quejó Naruto, mirándola cuando se detuvo en un semáforo en rojo —Eres la mejor espía que conozco

—No —respondió ella aún con los brazos cruzados.

—Que tal esto: si me ayudas con esto, te prometo que tendremos una cita a donde tú quieras —propuso y terminó con una amplia sonrisa —por favor —agregó

—…

Naruto acercó la mano hacia su rostro, llevando el pelo que estaba en el rostro de Ino hacia atrás de su oreja, rosándola levemente y asiéndola temblar bajo su tacto.

Ella murmuró algo inentendible.

— ¿Qué?

—Te voy a ayudar —repitió, un poco sonrojada —pero recuerda el trato, una cita, donde yo quiera, si no cumples, te golpeo

— ¿Cuándo te he quedado mal?

Ino levantó una ceja y algo hizo click en el cerebro de Naruto.

—Eso no fue a propósito —se quejó Naruto —a demás solo fue una vez —dijo mientras se ponía en marcha, puesto a que el semáforo ya había cambiado de color.

—Y fue el peor momento

Naruto prendió la radio y la puso a todo volumen para no escucharla, recibiendo un puñetazo en un hombro.

Luego de un rato llegaron al restaurante, que seguía cerrado y ahora esperaban por ellos, Ino había aprovechado la ausencia de Hidan y Sakura y había ido a comprar dos pares de lentes y uno de sombreros, los que ahora llevaban puestos, ella también quería comprar un par de gabardinas, pero todo el dinero que gastaba era de lo poco que llevó Naruto ese día y si le daba todos los gustos a Ino no le quedaría ni siquiera para el combustible.

A demás, sospechaba que Jiraiya había congelado su tarjeta de crédito justo después de que comprara el auto.

— ¿Estás segura de que no están ahí? —se quejó Naruto por tercera vez —Tenemos una hora aquí y hace dos hora se supone que se reunieron, a demás me duele el trasero.

—Y te dije que no, el estacionamiento del restaurante está cerrado y el auto de Hidan no está ahí, tal vez se fueron a un motel o algo así

— ¿Estás bromeando?

—Hablo en serio, Hidan tiene lo suyo, hasta da miedo

— ¿Te has acostado con Hidan? —volvió a preguntar Naruto, ahora con incredulidad y asco mesclados en su rostro.

—Ya sabes lo que dicen, no le des a un niño… —lo miró de arriba abajo —el trabajo de un hombre

—No fue lo que dijiste la otra vez —contraatacó con autosuficiencia.

—Créeme que no eres ni la mitad de bueno, cariño —Naruto estaba listo para decir algo, pero Ino lo interrumpió —Mira, ahí están

Y de hecho, ahí estaban, Hidan se había desmontado de su auto para abrir el estacionamiento y podía notar levemente a Sakura a través del vidrio polarizado, luego Hidan volvió al auto y entró al estacionamiento, vio como desmontaban unas cajas e Hidan dejaba las suyas en el suelo para volver y cerrar la puerta.

Ambos aprovecharon y se apearon del carro, caminaron y miraron por una de las aberturas de la puerta, Sakura estaba poniendo una caja sobre la que Hidan llevaba y ella al igual que él tenía una, luego caminaban hacia la puerta que al parecer habían abierto antes de tomar las cajas y entraban.

— ¿Y ahora qué? —le preguntó Naruto.

—Déjamelo a mí —Dijo Ino mientras le daba un pulgar arriba.

—Toma, ponte esto —le dijo Hidan mientras le pasaba un delantal y un paño el que supuso era para la cabeza —Si te quitas la camisa será más cómodo.

—Ya quisieras —Sakura frunció el seño y sintió su rostro caliente.

— ¡Oye! No seas perra, no lo digo con malas intenciones —él también frunció el seño.

Sakura suspiró.

—Lo siento, yo… —fue interrumpida.

—Ahórratelo —gruñó —empecemos

Sakura lo miró sintiéndose levemente mal, estaba siendo un poco paranoica y en todo el tiempo que habían estado juntos él no había intentado nada.

Tal vez debería darle una oportunidad.

Con este pensamiento se quitó la camisa y se puso el delantal junto con el paño en la cabeza.

— ¿Qué haremos? —le preguntó.

—Empecemos con lo básico: el arroz y salteado de vegetales —dijo —haremos pequeñas cantidades, toma —le pasó un envase y una taza de medida —el arroz está en la esquina, saca dos tazas completas mientras yo preparo los utensilios y lavo los vegetales.

—Sí —dijo y miró alrededor de la blanca cocina hasta que dio con unos sacos, estaba lista para caminar cuando…

Sintió una muy fuerte nalgada.

— ¡Rápido! No tenemos todo el día

Sería un día largo.

Y esperaba que esa patada en la entrepierna que le acababa de dar a Hidan mantuviera sus manos lejos de ella.

Media hora después

—¡¿es que acaso no sabes hacer nada?! —Gritó Hidan alterado con un extintor en la mano —Eran vegetales ¡Vegetales! ¿Cómo quemas vegetales tan fácilmente? No pasaron dos minutos cundo los pusiste a hervir

— ¡Deja de gritarme, a demás es tu culpa! —Ella también le gritó con desespero — ¡Se supone que me estás enseñando a cocinar, pero solo das órdenes que ni siquiera son claras!

— ¡Así es como se aprende, con la practica! A demás es muy diferente no saber dar órdenes a que tu puto cerebro no sepa cómo llevarlas a cabo

— ¡Deja de decirme así!

—¡Por Jashin! ¡¿Acaso hay algo comestible que sepas hacer?!

—Oh… —Sakura se detuvo y la miró —se hacer panqueques

Un silencio prolongado se hizo entre ellos.

—No sabes hervir vegetales… —empezó lentamente el peliplata —pero ¿sabes hacer panqueques?

—Sí —le respondió con la misma lentitud.

Hidan suspiró.

—Hagamos algunos —propuso —te enseñaré a ponerle una buena cubierta

— ¿Enseñar? —se cruzó de brazos.

—Sí, enseñar —dijo él mientras sacaba los ingredientes para preparar la mezcla panqueques.

Ambos rubios se encontraban en la parte trasera del restaurante, mirando – solo Naruto – a través de la pequeña ventanilla de la puerta de la cocina, la misma que llevaba a los contenedores de basura ridículamente limpios.

—Estoy aburrida —se quejó Ino pegada a la pared —fue divertido al principio, ya sabes, ver como quemaba el agua, pero en serio ya está bien

—Sí, pero… —suspiró Naruto y la miró, la verdad es que él también estaba aburrido y la verdad es que se sentía un poco tranquilo, sorprendentemente Hidan no había intentado nada, era más bien educado –tanto como podía ser –y más que nada se la pasaban discutiendo —Creo que ya… —pero se detuvo, ya que cuando volvió a ver hacia adentro se topó con la mirada de Hidan.

¡Mierda!

Rápidamente se agachó y contuvo la respiración.

— ¿Pero qué…? ¡Auch! —dijo Ino, sin poder terminar ya que Naruto haló del pelo, obligándola a agacharse y tapándole la boca.

— ¿Pero qué demonios? —susurró Hidan.

Maldito – pensó Sakura –Si se refiere a mi comida, le voy a pegar en los testículos con la sartén caliente… si hasta huele bien –

Naruto pudo escuchar como el peliplata decía algo a Sakura, trató de pensar rápido ¿por dónde habían entrado? No podía pensar bajo presión.

De pronto la puerta se abrió y ambos quedaron petrificados bajo la mirada de Hidan, que los miraba al mismo tiempo que cerraba la puerta tras él.

— ¿Qué hacen en mi local cerrado, par de idiotas? —preguntó cruzándose de brazos.

— ¿Qué haces tú en tu local cerrado? —mentalmente Naruto empezó a golpearse la cabeza con la pared ¿Qué clase de pregunta era esa?

— ¿Eres retrasado? —preguntó el peliplata mirándolo con incredulidad y la verdad es que el mismo rubio se preguntaba a sí mismo si lo era.

— ¡Hola Hidan! —saludó Ino cuando logró quitar la mano de Naruto de su boca.

—Zorrita —le dijo en forma de saludo —puedo verte la tanga… linda

—Sabes que amo cuando me hablas así —dijo la rubia con un tono coqueto mientras apartaba un poco una pierna.

— ¡Oigan! ¡Sigo aquí! —Medio gritó el rubio tapándose los oídos.

— ¿Y por qué están aquí? Podría llamar a la policía —Hidan miraba a Ino, ignorando a Naruto y dando a entender que le preguntaba a ella.

—Aléjate de Sakura maldito —dijo el rubio —no me vas a pagar mi dinero gastándolo en ella —agregó rápidamente.

— ¿De qué puto dinero me hablas? —Preguntó —Espera ¿la conoces?

—Viven en la misma casa —dijo Ino encogiéndose de hombros.

— ¿Es tu novia? —Preguntó el hombre con un todo de interés — ¡Aumentaste tus estándares! Bien hecho maldito —Lo felicitó con una gran sonrisa.

— ¡No es mi novia! —respondió rápidamente — ¡Ni siquiera es deseable!.

—Entonces no te importa si cojo con ella —afirmó.

— ¿Qué? No, espera… —pero no terminó de hablar cuando ya el peliplata había entrado de nuevo al restaurante y lo observaba con una mirada sínica y una sonrisa aterradora.

Click.

¿Ese era el sonido del seguro?

El rubio se quedó observando a través de la ventana como Hidan se acercaba a Sakura por detrás lentamente mientras se quitaba el cinturón y lo colocaba encima de una de las mesetas, cuando estuvo detrás de la Haruno miró a Naruto, el cual se tensó cuando, sin tocarla, empezó a hacer movimientos de penetración sin que ella se diera cuenta, estaba listo para empezar a gritar a todo pulmón y patear la puerta con la intención de tumbarla, pero se detuvo al ver lo que ocurría.

Y sonrió.

Ya casi estaba terminando de hacer los panqueques, se sentía muy satisfecha con su trabajo, no era por presumir, pero nunca había hecho unos panqueques con tan buen aspecto y estaba más que segura de que sabían mejor de lo que se veían.

Hidan llevaba un buen rato desde que se había ido, cuando volteó levemente hacia la ventanilla se dio cuenta de que hablaba, pero se encogió de hombros, tal vez hablaba con algún empleado al que no había visto.

O con una rata.

Escuchó la puerta abrirse nuevamente pero decidió no hacerle caso, tenía que con centrarse en lo que hacía.

Con la espátula, le dio la última vuelta al panqué.

Podía percibir a Hidan tras ella.

Tal vez estaba impresionado con su habilidad.

¡Ja! Tendría que disculparse con ella.

Sonrió petulante.

En su mente hacía una fiesta en la que ella tenía una corona mientras bailaba e Hidan le hacía reverencias.

Sus dulces pensamientos se detuvieron al sentir algo rosarle el trasero y por reflejos volteó y le pegó en la cara.

Con la espátula.

Caliente…

— ¡Puta mierda! —gritó apartando la espátula de su mejilla rápidamente.

Oh Dios.

— ¿E-estás bien? —preguntó alejándose un poco.

—En realidad me gusta —el peliplata sonrió, pero aspiraba entre dientes, obviamente le ardía.

¿Le gustaba? ¿Qué clase de loco era?

Saura siguió alejándose poco a poco ¡Por Dios! La marca que le había dejado la espátula empezaba a hincharse.

— ¡Maldición! —Gritó de repente —Mañana tengo una inauguración ¿Qué harás al respecto, perra?

Quería gritarle de vuelta, pero se sentía algo mal.

— ¿Tienes botiquín de primeros auxilios?

—Está arriba

—Vamos, te pondré unas gasas

El peliplata miró de reojo al rubio, tenía una sonrisa que fue borrada cuando el mismo sonrió. Tomó a Sakura de la muñeca y empezó a halarla mientras caminaba.

—Mas te vale que lo hagas—le dijo — Mueve ese culo grande que tienes

Sakura casi se tropezaba mientras era alada, miró hacia atrás y tomó como pudo su mochila, pero pudo distinguir un destello amarillo desde la puerta justamente cuando volteaba hacia el frente, cuando volvió a mirar ya no había nada.

Ha de estar paranoica.

— ¿A dónde van? —preguntó con urgencia Naruto a Ino, quien también había visto lo ocurrido.

— ¿De verdad quieres que te conteste? —preguntó la rubia con un poco de nerviosismo.

La verdad es que a ella también empezaba a estar contra la situación, conocía a Hidan y a pesar de que confiaba en que Sakura podría controlarlo no podía decir lo mismo de él, tenía muchos trucos sucios bajo la manga.

Naruto la miró con dureza, haciéndola suspirar.

—Van a las habitaciones

— ¿Habitaciones? ¿Este maldito lugar tiene habitaciones?

—Son para los socios —le explicó la rubia —vienen a dormir aquí de vez en cuando… y a otras cosas

—Maldición —paso su mano por su cabeza — ¿Cómo entramos?

—Ben —le indicó Ino y él empezó a seguirla, hasta que llegaron a unas escaleras de emergencia —Estas escaleras llegan directo a las habitaciones, la puerta casi nunca está cerrada, así que si la empujas con fuerza y se abre

—Has estado mucho aquí ¿eh? —La miró con desaprobación —Espera ¿no vienes? —le preguntó luego de que se dio cuenta de que le explicaba todo.

—No, ya es suficiente emoción para mi, a demás me están saliendo ampollas —dijo con el cansancio visiblemente en el rostro —Estos tacones son nuevos ¿sabes?

—Como sea —se medio quejó y le lanzó las llaves —espérame en el auto —y sin decir nada más empezó a subir las escaleras con la mirada de Ino fija en él hasta que terminó de subir.

Miró hacia abajo donde estaba Ino, esta se despidió con la mano y le lanzó un beso antes de empezar a caminar.

Tomó una gran bocanada de aire y empujó la puerta tal y como Ino le dijo, pero cuando entró apretó su boca en línea recta, era un largo pasillo y habían varias puertas de cada lado, así que sin perder más tiempo empezó a hacer la cosa más lógica que podría.

Y no, no era patear las puertas como si de un terminator se tratase –a pesar de que sería increíble y altamente tentador –sino que fue pegando su oído a cada puerta tratando de escuchar ruidos extraños.

¡Oigan! Tal vez no era la mejor idea de todas, pero era la más discreta.

Después de revisar las primeras habitaciones y no encontrar nada, llegó a la que tenía más espacio entre puertas.

Se golpeó la cabeza con su mano ¿por qué no había empezado por esa?

Ni siquiera tenía que acercar su cabeza a la puerta para escuchar unos sonoros gemidos –que supuso y esperaba fueran de Hidan –provenientes de la habitación.

Le daba ganas de vomitar, pero al escuchar a Sakura decir algo –que no distinguió –hinchó su pecho y le pegó una muy dura patada a la puerta, derribándola.

— ¿Qué demonios? —Dijo Sakura con los ojos abiertos ampliamente.

— ¡Quítale las manos de encima! — gritó el rubio sin siquiera detenerse a mirar la situación y dirigiendo rápidamente un golpe a la mejilla quemada de Hidan.

— ¡Maldición! —gritó el peliplata agarrando su mejilla.

—¡Naruto!

El rubio se detuvo y miró la situación.

Ambos estaban completamente vestidos y Sakura tenía algodón en una mano y alcohol en otra.

¡ow!

— ¿Esta no es la tienda de Ramen?

Sakura estaba sorprendida de ver a Naruto ahí ¿Qué hacía?

Pero un repentino golpe de Hidan al estómago de Naruto la hizo salir de sus pensamientos.

Ahora ambos se encontraban revolcándose en el piso repartiendo golpes el uno para el otro.

— ¡Basta! —Les gritó, pero ninguno le hizo caso — ¡Paren! —gritó nuevamente con desespero, pero seguía siendo ignorada.

No supo en qué momento había tomado su mochila y sacado el gas pimienta, el mismo que les roció como pudo en cara de ambos, que ahora se tapaban las caras y gritaban.

Diez minutos después.

—Que los jodan —Gimió Hidan, ahora acostado sobre la cama y con un paño húmedo sobre los ojos, al igual que Naruto.

—Cállate —gruñó el rubio —Es tu culpa para empezar

— ¿Aún no pueden abrir los ojos? —preguntó Sakura con un poco de nerviosismo.

—No —Gimieron al unisonó.

—Aún no entiendo que haces aquí, Naruto —le preguntó cruzándose de brazos.

—Este tipo… —señaló a Hidan con el pulgar —me debe dinero

— ¡Deja de mentirle a la puta! —Gruñó el peliplata —Dile porque estás aquí o le digo yo —le amenazó quitándose el pañuelo del rostro y sentándose.

—No sé de que hablas —Naruto igual se quitó el pañuelo, pero a diferencia de Hidan parecía estar más recuperado.

—¡Y una puta mierda! —Hidan miró a Sakura —Este depravado nos espiaba mientr-

— ¡Él dijo que te iba a coger! —señaló acusadoramente a Hidan.

— ¡Él dijo que no eras deseable!

— ¡Él es un pederasta!

— ¡Este puto está enfermo, se graba teniendo sexo!

Ambos se concentraron tanto en acusarse el uno al otro que no notaron como Sakura apretaba los puños y la boca, así como que tomaba el gas pimienta de nuevo entre sus manos.

Al final terminaron en emergencias y ella recibiendo un aventón de Ino en el Porsche de Naruto.

Estaba tan agotada que no le importó en realidad.

Así como no le importó el largo rallón que habían hecho en el carro accidentalmente cuando lo estacionaron.


Ah! por fin terminé este capítulo.

-Pobre Hidan, a tenido que pasar de todo xD

La verdad estaba a punto de borrarlo todo, me gustaba en el inicio pero en el final... meh.

Saben que el proceso de una pareja es lenta, pero creo que ya se dieron cuenta de que de hecho avanza, por ejemplo, con los celos de Naruto.

Se habrán dado cuenta que, al igual que los demás personajes, Hidan tiene Ooc, esto se debe a que quiero mostrar una faceta de ellos diferente a la que Kishimoto creó.

Personalmente, amo los personajes de Ino e Hidan, son tan atrevidos que hace divertido escribirlos, aunque tambien.

Mina tiene dos capítulos sin aparecer xD y en el próximo es posible que tampoco aparezca, pero si aparecerán personajes nuevos ¿Se animan a adivinar?

Tengo algo planeado para el siguiente capítulo juajuajua eue

Bueno, será todo por ahora, trataré de editar este cap luego para responder sus RR.

Espero que les guste.