Esta mini historia está situada después de la guerra contra Gea.

PD: Estos personajes son de la creación de Rick Riordan, no míos.

Punto de vista de Ally

Hoy ha sido un día muy movidito.

¿Motivo?

Resulta que soy hija de un dios Griego, un sátiro ha venido hoy en mi búsqueda para llevarme a un campamento para chicos y chicas hijos de dioses griegos.

El campamento era fantástico, había un muro de escalda que lanzaba lava, también había un lago, y un ala de cabañas.

Al parecer en cada cabaña vivían los hijos de un mismo dios.

-Te voy a enseñar las cabañas- dijo mi guía, Katie.

-Vale- sonreí.

-La cabaña número uno es la de Zeus, suele vivir allí Jason Grace, es romano pero un buen tío, es uno de los siete que venció a Gea, la madre tierra, la cabaña número dos es la cabaña de Hera honoraria pues no tiene hijos semidioses, la cabaña número tres es la de Poseidón ahí vive Percy Jackson el chico que derroto a Cronos y a Gea, yo vivo en la número cuatro que es la de Deméter, la número cinco es la de Ares, la seis es la de Atenea, su líder venció a Cronos y a Gea, la número siete es la de Apolo, la número ocho es la de Artemisa ahí se quedan sus cazadoras, la número nueve es la de Hefesto, la número diez es la de Afrodita, la número once es la de Hermes, no vayas si quieres tener tu cartera y la número doce es la de nuestro querido director el señor D.

Asentí.

¿Quién sería mi padre?

Esa noche en la fogata descubrí que mi padre era Apolo el dios del sol.

Mi jefe de cabaña Will Solace me mando con los demás novatos a una clase de espada.

Todos los nuevos fuimos a la arena, ese verano habíamos sido unos veinte campistas nuevos. Y ahora nos encontrábamos en la arena esperando al instructor que llegaba diez minutos tarde.

-Este tío no tiene decencia- oí que decía Garret hijo de Hécate.

Los demás asentimos.

-¡Qué viene un monstruo!- gritó alguien desde atrás.

Todos gritamos y corrimos por todas partes, esto era un caos, cuando de repente una voz de en medio de la arena gritó.

-¡No hay ningún monstruo!- todos paramos y miramos en dirección a la voz- pero si lo hubiera sido ya todos estaríais muertos, sois malísimos pero no os culpo pues estáis empezando el entrenamiento- un chico se puso delante de nosotros- yo soy Percy Jackson y seré vuestro instructor, un gusto.

Desde que lo vi me enamore, él tenía el pelo negro azabache, una sonrisa sarcástica, era musculoso y lo mejor de todo eran sin duda sus ojos verdes como el mar, era todo un hijo de Poseidón.

-¿Eres el Percy Jackson que se enfrento a Cronos y a Gea?- pregunte

-Sí, pero no venimos a hablar de mí, venimos a que ustedes se puedan defender en el mundo real- asentimos- ahora vais a practicar contra los muñecos de práctica, coged una espada o daga de aquel montón.

Todos fuimos a coger nuestra arma, yo había cogido una espada liviana.

Hizo una estocada contra el muñeco, repitió el movimiento unas cinco veces y ahora era nuestro turno de hacerlo, cogimos un muñeco y comenzamos la práctica.

Percy examinaba como lo hacíamos, y ayudaba al que no lo había pillado.

Se paro detrás de mí, estaba observándome.

Sonreí.

Estaba disfrutando de las vistas.

-Lo haces mal- dijo- tiene que mover mejor las caderas- poso su manos en el sitio que dijo y me hizo moverlas, e hice el movimiento- ves, ahora lo haces mejor.

Asentí, mi corazón había latido con fuerza.

Al final de la clase, me quede solo con él.

-Gracias por ayudarme- sonreí.

-Es mi trabajo.

-Lo haces muy bien, necesito un poco más de ayuda.

-¿Quieres ganar la competición?- pregunto.

-¿Competición?

-¿No lo oíste? Antes dije que habría una competición.

-Si lo oí, me gusta hacerme la tonta- mierda, ¿por qué no dije que me olvide? Soy estúpida.

Él rió, entonces no me salió tan mal.

-¿Entonces quieres ganar la competición?

-Sí, y necesito entrenamiento para ganar a todos.

-Bien, entonces podemos quedar después de los entrenamientos para ayudarte.

Y ese día salí de la arena la mar de contenta.

Como dijo Percy después de los entrenamientos nos quedábamos entrenando, Percy era un genial profesor de espada.

Y había algo entre nosotros dos.

Era por la tarde y yo caminaba con mi hermana Susie, ella había llegado un día después que yo.

Vimos a Percy junto a sus amigos Jason y Leo en el muelle.

-Hola- lo salude, él me devolvió el saludo y luego paso de mí- ¡ha pasado de mí!

-Ally eres solo su alumna.

-No, hay algo más entre nosotros.

-Estás viendo algo que no está.

-No lo hago.

-Vas a sufrir- me advirtió.

Y cuánta razón tenía.

Él día en el que se rompió mi corazón, era un viernes de capturar la bandera.

La cabaña de Apolo se había unido a la de Poseidón, Zeus, Hermes y Afrodita.

En el equipo rojo se encontraban Atenea, la cabaña líder, Ares, Dionisio, Hefesto, Deméter y Hades.

Nosotros éramos más numerosos, pero ellos tenían a Atenea y Ares que juntos eran imparables.

La caracola sonó.

A mí me habían colocado a defender la bandera.

De repente vi a un miembro del equipo rojo aparecer, no llevaba casco, su pelo era dorado, por lo hermosa que era la podría haber confundido con una hija de Afrodita pero esos ojos grises calculadores me dieron la pista de que era una hija de Atenea.

Luchamos, pero ella me desarmó en menos que un perro del infierno ladra.

Y me hizo una herida.

Cogió la bandera y corrió.

Yo la seguí pero cuando la vi era demasiado tarde había cruzado el arroyo, el equipo rojo había sido el ganador.

Vimos como ellos celebraban la victoria, Percy apareció en el lado contrario con su bandera en la mano.

Él se acercó a la hija de Atenea, pensé que iba a enfrentarse a ella por haberme herido pero no lo hizo.

La cogió por la cintura y la beso.

Después comenzó a celebrar con el equipo rojo, Percy Jackson tenía novia y como me había dicho Susie me había inventado que los dos nos sentíamos atraídos por el otro.

Un par de días más tarde me entere que la rubia se llamaba Annabeth, y ella y Percy habían pasado muchas cosas juntos desde los doce.

¿Cómo competir contra eso?