El pistolero gótico que fue violado y ultrajado por la tragedia en todo su cuerpo y alma, por la mujer que nunca lo amó, viajaba con Shelke sentada en el brazo que no tenía puesta la garra. Ella estaba abrazada a su cuello, ya cansada del paisaje, se concentraba en observar el perfil del hombre de cabello largo, como si estuviera tratando de memorizar cada detalle de su rostro.

Cada vez que Vincent quería analizar el camino, saltaba asombrosamente alto para tener una perspectiva más amplia del terreno. La muchacha en su brazo miraba como se elevaban por encima de los arboles revelándose así hermosos paisajes verdes y luego aterrizaban delicadamente como por magia. Los movimientos rápidos y elegantes del hombre mayor, impedían que el cuerpo de la pequeña se agitara en el camino. Como si estuviera flotando cómoda en el aire, solo que tenia a su lado el calor y aroma a rosas del pistolero gótico.

Cuando el hombre mayor de cabello largo tocaba el suelo con sus pies, ejercía un pequeño impulso flexionando sus piernas de manera imperceptible y flotaba unos segundos, avanzando a una gran velocidad, como si corriera en el aire sin mover sus piernas. Sintiendo el viento en su cabello acaramelado Shelke recordó el día en que se enfrentó por primera vez a este singular pero eficiente compañero de viaje. Sus movimientos eran asombrosamente elegantes en sus largas extremidades, además de veloz

Desde el primer momento en que lo vio pelear de esa forma, envidió ese cuerpo adulto, que se movía tan ágil y suave en el aire. La muchacha siempre tuvo la impresión, desde el primer momento, que Vincent se movía como un cisne en el aire y como una pantera en el suelo, tan condenadamente majestuoso que a veces, casi parecía una sensual mujer que se contoneaba al pelear, incluso al quedarse quieto al disparar desde lejos, en posturas dignas de una pintura, con su capa bailando al viento, como si nadie mereciera o tuviera el derecho de acercarse a él. Shelke vio una vez pelear a Tifa en el incidente con Deepground, y podía asegurar que a pesar de ser toda una mujer, ella jamás seria tan elegante y majestuosa como el valentino, al pelear con esos movimientos tan directos y violentos.
Ahora no solo lo admiraba y envidiaba su adultez y perfecto balance corporal.
Ahora quería parecerse más a él.

Vincent seguía avanzando con la esperanza de que su energía fuera suficiente para llevar a la niña su destino. Se sentía vulnerable sin poder ocultar su rostro sin su capa, la cual usó para abrigar a la muchacha que estaba ahora sentada en su brazo zurdo, disfrutando del viento en su alargada cara. Tenía una expresión serena en el rostro.

El hombre ahora desvió su atención en el terreno, la última vez había viajado el solo por todos los continentes, después del enfrentamiento con Deepground y a pesar de conocer muy bien los caminos, sus sentidos de peligro se agudizaron por la nueva y ahora frágil responsabilidad que estaba cargando en su brazo. No estaba seguro de si confiar en los cráneos, enganchados a la cadena que sostenía sus pertenencias. Estos se levantaban con cada pequeño salto que daba el valentino, cada vez que el hombre de cabello oscuro tocaba el suelo con la afilada punta metálica de una de sus botas, su cuerpo se inclinaba hacia adelante para despegar deslizándose en el aire volando a ras de suelo a gran velocidad, avanzando unos 100 metros como un rayo para repetir la acción cada ves que se acercaba a tierra. Shelke estaba impresionada por la gran velocidad que el gótico príncipe de la tragedia usaba para desplazarse, además de la gran comodidad que debía producir el viajar con tan pocos movimientos, para casi volar como flecha con un, al parecer, mínimo esfuerzo. Ahora entendía el por que Vincent nunca requirió de algún vehículo para recorrer grandes distancias. Y además de todo el cargamento que llevaba parecía darle igual.

A esa velocidad el podría llegar fácilmente en un solo día, no como ella, que tuvo que caminar lentamente unos tres días, para alcanzar la última oportunidad de conseguir un poco de alegría con la presencia de otra persona, aún cuando el majestuoso valentino no fuera el mas optimista y fiestero de los sujetos, lo cual poco le importaba a la joven. Solo un gesto afectivo en el rostro andrógino del hombre mayor, una reverencia, una caricia, un abrazo, incluso una mirada estoica con un ligero cambio suave en el tono de su voz, podía llenar el vacio en la vida de la muchacha.

Ahora Shelke se estaba asustando.
¿Por qué pensaba de esa forma de un hombre que apenas conoció unos días?
La verdad es que las memorias de Lucrecia no solo tenían asquerosas fornicaciones con Hojo, o crueles experimentos y disecciones al hombre que estaba enamorado de ella. Sino también los recuerdos de un joven e inocente hombre al que le gustaba dormir bajo un árbol en los días soleados, llenando el paisaje florido con un rostro estoico que no podía esconder una gran timidez cada vez que una mujer se le acercara atrevidamente.

Bastaba que alguna fémina se acercara algunos pasos mirándolo directamente a los ojos para hacerlo desviar la mirada y temblar como un pequeño gorrión en las manos de cualquiera de las crueles mujerzuelas resbalosas que le gustaría torturar lentamente al inocente joven, viendo encantadas de placer, como un hombre joven y sin experiencia podía sufrir por su incapacidad de expresarse en esa clase de situaciones, mientras ellas fingían no darse cuenta y le coqueteaban descaradamente frente a Lucrecia, pero evidentemente, la doctora disfrutaba hacerle lo mismo.

Obviamente su entrenamiento en los Turks no le había servido de mucho con las mujeres. Podía ser implacable con cualquier enemigo, pero cuando alguien le mostraba afecto o interés sexual, el joven se convertía en un niño asustadizo. Cualquier mujer podría violarlo en el bar del, entonces, pequeño pueblo de Nibelheim, y el solo soportaría todo, desviando la mirada y temblando sin saber que hacer, mientras ellas le podrían hacer todo lo que quisieran. Y aún mientras recibiera el abuso, el trataría de aguantar todo el tiempo que pudiera, solamente para tratar de complacer, no porque el quisiera compartir su cuerpo para conseguir placer propio, sino que, como dictaba su naturaleza, trataría de agradarle a alguien para así sentirse un poco valorado en su truncada juventud, siendo siempre la herramienta de alguien y recibiendo ordenes. Sin embargo, con la única persona que el estaría dispuesto a ser usado de esa manera, era la fingidamente gentil científica, pero ella jamás lo complacería de ninguna forma, haciendo así que el joven muchacho esperara inútilmente, con la vana esperanza de algún día serle útil de alguna forma a la bella mujer. OH cuanto placer producía esa situación en Lucrecia

Esto dejaba muy en claro que él era la clase de hombre que toda su vida sintió que jamás podría satisfacer las necesidades de nadie, siempre sintiendo que no valía la pena y que jamás podría ser suficientemente bueno para nadie. Buscando desesperadamente ser educado y noble, esperando no ser desagradable y complacer a todas las personas que pudiera, para así sentirse un poco valorado durante solo un instante, con lo que el pensaba que era su única buena cualidad. Lo cual solo llamaba a mas zorras a herirlo con atrevidos manierismos , para incomodarlo a propósito, evidenciando su personalidad llena de culpa y a la vez inocencia con su enrojecido rostro , esquiva mirada infantil, llena de miedo, y su cuerpo rígido y vibrante de terror.
Todas se alejaban cuando Lucrecia aparecía con una mirada asesina en su rostro, para que pudiera torturarlo en privado, de la misma forma que las mujeres antes mencionadas. Y luego ofrecer su cuerpo a Hojo.

Lo peor es que después de ser la responsable de la muerte del padre de Vincent, le coqueteaba al joven como si tuviera un derecho en convertirlo en su posesión. Fue la amante de Grimoire Valentine, haciendo que el hombre dejara a su familia para dedicarse a la ciencia y a "ella". Provocando tal vez la huida de casa de un joven Vincent, para luego enlistarse en los Turks y ser seducido pero nunca tocado por la (ya repugnante mujer para Shelke) "BELLA LUCRECIA". Además de divertirse con él a su antojo y nunca atreverse a tocarlo o entablar relación alguna con él, se ofreció a otro hombre frente a sus narices, usando como excusa patética sentirse culpable por la muerte de su padre y no ser merecedora de sus afectos. ¡COMO SI ESO HUBIERA IMPEDIDO QUE LE COQUETEARA COMO UNA MUJERZUELA, HIRIENDOLO AL FINAL!

Y por como si fuera poco, después que se sacrificara por ella y un bebé ajeno, soportando ser despedazado y ultrajado, con su cuerpo echo pedazos irreconocibles en una mesa de disección, viéndola fornicar embarazada a otro asqueroso hombre mientras estaba encerrado en una capsula de mako, solo después de todo eso, intentó salvarlo para intentar redimir sus culpas. ¡USANDO SU MALDITA TEORIA CIENTIFICA EN EL POBRE HOMBRE COMO SI FUERA UN EXPERIMENTO MAS, PARA ASI DEMOSTRAR QUE SU TEORIA ERA CORRECTA! ¡DISCUTIÓ CON HOJO LA POSESIÓN DEL CUERPO DE VINCENT COMO SI EL FUERA SOLO UN OBJETO MAS PARA SUS EXPERIMENTOS CON LA PROTOMATERIA!

Solo para que 30 años después se sintiera culpable por los desvaríos de Sephiroth y por sus victimas, el hijo de esa zorra asquerosa, una mujer que trataba de invadir su mente con asquerosas orgias con el plantel científico y disfrutaba de coquetearle a un inocente joven que trataba de solo hacer su trabajo. Y complacerla.

Dios, que mujer tan hipócrita. (¿Y luego tuvo el descaro de decir que amaba a su hijo sin siquiera tratar de haber luchado por él? Al menos así Hojo también le habría disparado a ella, una mujerzuela menos en el mundo.)

Entonces Shelke sintió que el gran cariño y necesidad que profesaba hacia Vincent, era porque lo había visto sufrir con tanta cercanía, sintiéndose unida a él de forma casi intima a través de los asquerosos ojos de Lucrecia. Tal vez la lastima le hacia querer estar junto a este hombre para tener la oportunidad de verlo sonreír todas las veces que pudiera. Todo parecía ser culpa de la científica.
¿Cómo es posible que una mujer, que se supone fuera tan hermosa, tuviera tan degradante personalidad?

Pero Shelke estaba agradecida de que los experimentos hubieran alargado tanto la juventud y edad del príncipe de la tragedia. Así tuvo la oportunidad de conocerlo y tal vez aliviar su carga en algún futuro, en el cual se sintiera como una mujer capaz. Quizás ahora ese fuera un nuevo motivo para desear tanto estar con él. Y ahora se daba cuenta, que era exactamente igual al joven Vincent, que trataba de complacer a la persona que apreciaba.

-lke… elke… SHELKE-

-¿EH?-

-¿Qué pasa? Estas llorando-
la muchacha aún sentada en el brazo del Valentino, deslizó una de sus pequeñas manos por su rostro, limpiando un par de ardientes lagrimas.

-Mn… nn… no, no pasa nada Vincent Valentine.-
El príncipe de la tragedia solo asintió a la afirmación de la joven, y siguió avanzando hasta divisar la costa.

Mientras caminaba hacia el mar, el mayor pudo divisar una gran hilera de enormes rocas que cruzaban el mar de una costa a otra. Las gigantes rocas que sobresalían de la superficie del agua estaban separadas por una considerable distancia, tenían afiladas esquinas y sus bordes tenían una pronunciada inclinación, además se veían muy resbalosas, cubiertas por moho, se podían divisar un montón de aves marinas que anidaban en ellas. ¿Pero como demonios pudo la niña cruzar ese maldito camino TRES VECES solo para ir a verlo a él?

Vincent pudo sentir como un gran peso caía sobre sus hombros. Pudo entender el porque la joven estaba tan magullada y tenia esa expresión cansada y demacrada en su dulce y apetecible rostro.
¿Dulce y apetecible rostro? ¿Ahora que carajo le pasaba a él? ¿Acaso creía que podía acercarse más a ella, solo por sus esfuerzos de estar con él? _Diablos, me estoy convirtiendo en un asqueroso y despreciable bastardo, supongo que siempre fui así de repugnante. ¿Me pasa por la forma en que se me insinuó cuando dormimos dentro del ataúd? Me estoy convirtiendo en un maldito enfermo ¿Por qué carajo esta muchacha se esfuerza tanto en estar conmigo? No quiero acercarme tanto a ella… O si no me obsesionaré con tratar de no estar solo, de ser querido por alguien… Y NO QUIERO._

Mientras pensaba en estas cosas Vincent avanzaba hacia el agua. Ante la atónita expresión en el rostro de Shelke, voló a ras del agua, para luego, mientras disminuía su altura, tocar la superficie con la punta de uno de sus pies, haciéndolo volar otra vez por sobre la superficie, deslizándose en el aire como si la brisa marina lo empujara y sostuviera al moverse. Volaban a una gran velocidad.
Al cabo de una media hora llegaron a la costa de la otra región.

-Bien, vamos a llegar pronto, tendré que caminar y disminuir la velocidad, he gastado demasiada energía cruzando el mar-
Al no recibir respuesta, el valentino dirigió su mirada a la joven que tenía en brazos… Estaba dormida. El hombre mayor ablandó el gesto de su mirada, pero pronto notó que algo iba mal. Desde que salió del ataúd en el viaje para detener a Sephiroth, tuvo unos sentidos extremadamente agudos, pudiendo incluso leer las emociones de las personas con solo percibir su aroma o su pulso. El problema ahora es que no sentía nada salir de Shelke, no tenía para que tocar su yugular para saberlo. La joven se había desmayado y no tenía pulso. Ahora ya estaba entrando en estado de shock. Era obvio, no tenía suficientes dosis de mako para mantener las funciones de su cuerpo, y aún así recorrió todas esas largas distancias.
¡POR QUE MIERDA NO LE DIJO NADA!.. Vincent comenzó a volar a ras de suelo, esta vez aun más rápido. Sintió una muy familiar y desagradable punzada en su pecho.

_ ¿Acaso ella no confía en mi?_

Tifa estaba durmiendo en su cama junto a Yuffie. La joven estaba encima de ella produciendo un arrullo que salía de su garganta. Tifa notó que la ninja adolescente había estado manoseando sus grandes senos antes de dormirse, aún tenia la mano puesta en su busto por debajo de la ropa y la mujer mayor pudo notar el gran calor que había en su cuerpo. Al parecer los había casi estrujado durante un buen rato, impulsada quizás por la envidia o la curiosidad infantil que siempre mostraba. La verdad es que Yuffie tenía una gran falta de curvas, aún para su edad.
Tifa, por primera vez en mucho tiempo, soltó una pequeña risita que trató de contener para no despertar a su compañera, la cual estaba babeando el escote de la mayor. A tifa le pareció aún mas gracioso el hecho de que se viera tan inocente pero poco digna al dormir babeando y además la marca del puñetazo de Shelke en su morado ojo no ayudaba mucho a su imagen. Esto hizo que la morena de cabello largo recordara la bofetada de Cloud, pronto su humor desapareció dando lugar a una lágrima que se deslizó en su rostro, una presión en su pecho, que no fue producida por tener a Yuffie durmiendo encima, le dificultaba la respiración. Sintió como si Aerith se estuviera burlando de ella.

Unos suaves y dudosos pasos se escucharon en la escalera del bar, Tifa concluyendo que obviamente se trataba de Marlene, se dispuso a levantarse de la cama. Tomó el brazo de Yuffie, que estaba aprisionado entre sus senos y su escote y lo deslizo por su piel y ropas para sacarlo de su busto hasta que liberó la extremidad de la muchacha de sus desbordantes carnes. Cuando quitó la cara de Yuffie de su pecho, un hilo de saliva quedo colgando de los labios de la muchacha hasta su ropa, la morena de cabello largo comprobó molesta que una gran parte de su escote estaba oscurecida y húmeda. ¿Acaso Yuffie era un perro baboso al que le colgaban arrugadas mejillas por la cara? Pues al ver que la joven tenía el sueño pesado como una niña y además lo hacia con los brazos abiertos y las piernas sueltas, babeando continuamente, realmente lo parecía. Pero le pareció adorable.

Para deshacerse de la incomoda y fría humedad que tenia en su torso por la helada saliva de la ninja hiperactiva, se tuvo que quitar la camisa. Afortunadamente un grueso sostén blanco con encaje adornado con motivos florales sujetaba dignamente su femenino orgullo. Las femeninas carnes que Cloud nunca quiso apreciar, y aún así, sin saber por qué, le gustaba intentar presumir su voluptuosidad.

Marlene emergió de las escaleras, solo sus suaves pero apresurados pasos infantiles hicieron que el corazón de Tifa se derritiera. La mujer se arrodilló frente a la niña de cabellos color bronce y le dirigió una sonrisa maternal, aún cuando su rostro con la negra mejilla, le provocara dolor al mínimo gesto facial. La pequeña e inocente niña tenia el rostro demacrado por tanto llorar, Tifa se dio cuenta que todo el tiempo que estuvo discutiendo con Cloud o pensando en sus propios problemas, había dejado sola a la dulce infante que estaba frente a ella.
Ya arreglaría después sus propios problemas, ahora tenía que preocuparse de esta criaturita que tenía enfrente.

Marlene miró a la mayor con un rostro lleno de desengaño, el gesto en sus facciones indicaba que ya no tenia fuerza para seguir llorando. Al parecer Tifa no se percató de que la muchachita sufría la indiferencia de Cloud tal como ella. Esta extraña hija postiza, que siempre estaba sonriendo ya no mostraba la luz jovial de siempre.
La voluptuosa morena intentó acercarse y consolar a la pequeña con un abrazo, pero la niña dio un paso hacia atrás desviando la mirada, cruzó los brazos alrededor de su cuerpo como si intentara abrazarse a sí misma, intentando protegerse de Tifa. Como estar con ella la ensuciara de algún modo, impidiendo que Cloud la apreciara. Al menos esa fue la hiriente sensación que produjo en la morena de cabello largo.

-T… Tifa yo… ¿Qué hice mal?-
La morena mayor, mostró una expresión adolorida. _Oh por favor que la niña no se culpe a si misma, no por favor_

-Cloud no nos quiere por que yo lo presioné ¿Verdad? el… el me odia… le doy asco… y no quiere estar conmigo, por… ¿por eso nos dejo?-

-No Marlene, el solo esta confundido, fui yo la que lo presionó-
Tifa trató de alcanzar los agitados hombros de la niña dulce, pero la pequeña se alejó violentamente.

-¡NO ME TOQUES, SOY SUCIA Y HORRIBLE, POR ESO NADIE ME QUIERE!-

-Marlene por favor, no fue tu culpa- Los ojos de la joven mujer, empezaron a llenarse de lagrimas que estaban a punto de caer.

-¡SI! ¡ES MI CULPA! ¡EL NOS DEJÓ POR MI CULPA!- la pequeña comenzó a llorar.

Unos violentos pasos se escucharon llegar desde la habitación y Yuffie apareció disparada como un rayo a abrazar el cuerpo de la niña. Con una de sus manos acariciaba su pequeña cabeza. Tifa se relajó un poco, al ver como su amiga intentaba apoyarla, tratando de ayudarla a consolar a la pequeña.
Marlene aceptó un momento las caricias de la joven de cabello corto, como si disfrutara el efímero momento en la cercanía de otra persona. Hace mucho tiempo que nadie la acariciaba, específicamente desde que Cloud peleó con Kadaj, ya ni se acercaba a ella. Irguió la cabeza y empujó a Yuffie lejos de ella. La ninja antes hiperactiva, callo en sus posaderas y su espalda chocó contra la pared. Su rostro mostró sorpresa por el repentino rechazo, pronto trató de abrazar a la pequeña, quien se resistió pataleando con todas sus fuerzas.

-¡SUELTAME! ¡NADIE ME QUIERE DE VERDAD, PORQUE LES DOY ASCO! ¡PAPÁ TAMBIÉN ME DEJO AQUÍ PORQUE NO QUIERE VERMEEEE! ¡CLOUD YA NO QUIERE JUGAR CONMIGO Y DENZEL TAMBIÉN NOS DEJOOO! ¡EL SEÑOR VINCENT TAMBIEN ME ODIA Y POR ESO SE FUE! ¡TAMBIÉN SHELKE SE CANSÓ DE MÍ! ¡YO TENGO LA CULPA DE TODOOO!-

Tifa ya no pudo más. Estaba de rodillas y no encontró las fuerzas para ayudar a Yuffie. Su autoestima ya estaba por los suelos, trató de tener un poco de esperanza cuando Yuffie trató de consolarla, hablándole como una igual. Pero ahora todo era un gran desastre, y no solo no pudo llenar el vacio en Cloud, sino que ni siquiera podía ser lo suficientemente buena como para consolar a una niña. Ella ya no le servía a nadie, ya no podía siquiera fingir ser útil a los que amaba para sentirse valorada y querida, al igual que todas las personas que se auto desprecian por sentirse incapaces y solas…. Como Vincent y el mismísimo Cloud, por Aerith. Ya no tenia fuerzas ni para preocuparse mas por la pequeña. Ya ni Marlene apreciaba sus esfuerzos, ni la quería escuchar, y pronto se dio cuenta que sin la alegre pequeña de su lado, ella estaba sola en el mundo.

Mientras forcejeaba tratando de calmar y consolar a Marlene, quien gritaba con una aguda y estridente voz, además de balbucear palabras ininteligibles al llorar, Yuffie dirigió una desesperada mirada a la morena mayor.

-¡VAMOS TETUDA, AYUDAME EN ESTOO!-

-Lo… lo siento Yuffie… Yo ya no puedo… no puedo… más.- Las lagrimas atrapadas en el rostro de Tifa, finalmente se deslizaron por su demacrado rostro lleno de impotencia. Cubrió sus facciones entre sus manos y poniendo su cabeza contra el suelo, comenzó a llorar desconsoladamente. Ahora Yuffie se estaba encargando de dos niñas traumadas sin autoestima que echaban de menos el cariño de las personas con las que se encapricharon de por vida. Pero… ¿ACASO NO ERA ESTO ALGO JUSTIFICADO MALDICION? ¿YA NI SIQUIERA TENIAN DERECHO A LLORAR Y LAMENTARLO POR UN MOMENTO?

Un sonido estridente se escuchó en el primer piso del bar, como si hubieran destruido la puerta de una monumental y explosiva patada. Tifa levantó lentamente la mirada hacia la escalera. Marlene dejó de patalear y forcejear con Yuffie, pero seguía gimiendo acongojada. La hiperactiva de cabello corto se puso de pié y bajó las escaleras. _seguramente un maldito ebrio callejero que quería entrar por la fuerza al bar, ¿acaso no sabían leer?, Tifa había dejado puesto el letrero de cerrado durante todo el puto día porque ya no tenía fuerzas para trabajar. Ya ni siquiera dejan llorar tranquilas a un par de damas en esta maldita ciudad, pero ya verá ese idiota, la pateare el culo y dejaré sus bolas por su garganta, si eso haré, y después, ayudaré a Marlene y a la vaca pechugona a recuperarse. Y cuando llegue Shelke, la Zorrita Lucrecia versión lolita 2.0 le voy a arrancar los putos ojos y le devolveré el puñetazo que me dio. Ya verán que si puedo_
Yuffie estaba pensando en todo esto mientras bajaba las escaleras, cuando de pronto en el marco de la entrada pudo divisar lo que menos esperaba ver.

En contraste con la luz que había contra su espalda, se encontraba un hombre alto de tez pálida y rostro andrógino que a la vez tenia un tono grave y estoico. Tenía en su espalda un PUTO Y AUTENTICO ATAÚD ENGANCHADO CON CADENAS CON PUTAS CALAVERAS DE ADORNO Y QUE SE VEIAN JODIDAMENTE AUTENTICAS. ADEMAS SOBRESALIA UNA GUADAÑA… UNA PUTA GUADAÑA SOBRESALIA DE SU ESPALDA… Yuffie puso mas atención un instante… ¿YA SE MENCIONARON LOS PUTOS CRANEOS?

El hombre tenia cabello negro y reluciente que caía desordenado y a la vez digno por sus hombros y cuello, una cinta ancha y roja apartaba el negro velo de su rostro, lo cual no evitaba que el azabache cabello dejara en sus facciones unos cuantos flequillos asimétricos que producían una sombra que contrastaba contra sus ojos, que brillaban produciendo una luz roja como el infierno. Todo esto terminaba acentuando sus facciones, como si fueran unos adornos diciendo, _atrévete y muerde este pastelito, ah y nosotros somos la crema-.

Otras características mencionables es que, con una garra metálica de color dorado, sostenía una cadenada enganchada al ataúd. La garra articulada brillaba y relucía más que cualquier metal cromado, al igual que sus calzados blindados los cuales parecían parte de una armadura medieval. Terminaban en puntas pronunciadas y afiladas, que seguramente, si que patearían dolorosamente el huesudo trasero de Yuffie quién se arrepintió de pensar en desafiar a la persona que tenía enfrente.

Vestía completamente con cuero negro, los botones de su chaqueta estaban adornados con cruses, lo cual irónicamente, por el tono y forma de su atuendo, se veía completamente satánico y como una burla a la religión cristiana. De su muslo tenia colgando una funda con un enorme revolver de doble acción con tres anchos cañones tan largos como su antebrazo. Yuffie pensó nerviosa que cada bala debía ser tan gruesa como su puño. De pronto ya no tenía ganas de pelear con un borracho que pareciera tan peligroso.

Un detalle llegó a sus ojos, y es que la versión lolita 2.0 de Lucrecia estaba, al parecer, dormida en uno de sus brazos.

El cuerpo de Yuffie estaba completamente paralizado. -¿Vi… Vin… Vincent?