CAPITULO DIEZ
- ¿Qué hacen aquí? – pregunte exaltada. Estaba asustada y mucho, después de cuatro años ahí estaban mis padres frente a mí, seguían siendo como los recordaba, mi madre no había cambiado nada, a excepción que esa mirada que antes estaba llena de calidez ahora estaba llena de resentimiento. Era más alta que ella por al menos 8 centímetros. Su cabello seguía siendo tan castaño como el de Yukiho, al igual que sus ojos. Mi hermana había heredado los ojos verdes de ella. Por el contrario, mi padre era más alto que nosotras media al menos 1.80 m, él tenía los ojos azules, como los míos y el cabello negro, su tono de piel era ligeramente moreno, yo era muy parecía a él. Sin embargo, el color de cabello que alguna vez tuve lo había heredado de la madre de mi padre, la cual murió cuando él era pequeño, según me había comentado yo era muy parecida a ella.
- Esa no es manera de hablarle a tus padres, chiquilla idiota- me respondió molesto mi padre.
- Perdón por mi intromisión. Pero, tampoco esa es la manera de hablarle a su hija señor Kousaka- dijo Kira poniéndose frente a él, yo me quede detrás de él, Kira era por pocos centímetros más alto que mi padre, pero aun así mi papá era intimidante aun así agradecí que me defendiera.
- No acepto tus disculpas, muchacho estúpido, si me disculpas tengo que hablar con esa idiota y no es de la incumbencia de ninguno de ustedes en realidad, así que Honoka- dijo mirándome fijamente- muévete no tenemos tu tiempo- decidí seguirlo mi padre había cambiado mucho y sé que no le importaría golpearme frente a ellos y no me importaba en realidad recibir más golpes de él, solo que no quería ser expuesta frente a la mirada de ellos mis guardaespaldas y mis compañeros de generación, no dije nada solo me dedique a caminar y deje que me guiaran.
- Honoka- escuche que me llamaba Kira, me gire pese a la molestia de mis padres, corrió hacia donde estaba y me abrazo fuertemente- llámame, no importa donde este yo iré por ti, no dejes que te hagan nada- no le conteste, aunque quisiera negarlo poco a poco él y lo mucho que lo quiero me estaba ayudando a reaccionar.
- Vámonos- me dijo mi padre, tomándome del brazo para jalarme y así comenzar a avanzar, no me quise girar, después de esto el acoso por parte de esas chicas iba a ser mayor, me ordenaron que los llevara a mi casa y así lo hice. Al llegar estaba un poco desorganizado el departamento ya que la noche anterior estudie para no quedarme atrás en ninguna materia, en la mañana no me dio tiempo de nada, levante mis libros de la mesa que estaba en el centro y los deje arriba de mi piano.
- Ofrécenos algo de tomar, creí que te había educado bien- me repelo mi madre.
- ¿Quieren un poco de té? - les ofrecí tratando de imaginar que hablaba con un par de clientes déspotas y no con mis padres, me era más fácil actuar frente a un cliente que frente a ellos.
- Si, pero apresúrate. No tenemos tu tiempo, ya bastante hemos hecho al venir hasta acá- me contesto mi madre.
Me apresure, al igual que ellos, ya no quería estar con ellos, me era toxico, ¿en qué momento mi madre y mi padre me odiaron tanto? ¿Fue mi culpa? ¿Los debí dejar que siguieran con sus relaciones clandestinas? ¿alguna vez me amaron, o al verse descubiertos decidieron dejar de fingir que me amaban? Me apresure. Pocos minutos después me encontraba frente a ellos, sirviéndoles té, les ofrecí un poco de dulces que había hecho en la semana, después de todo aprendí mucho de ellos y como me dijo Yukiho, yo también soy fruto de ese árbol casquivano.
- Seremos breves. Necesitamos que te cases lo antes posible- me soltó de golpe mi padre. – Por eso te presentaremos a tu prometido a la brevedad posible.
- La boda se realizará a finales de diciembre- me informo mi madre.
- ¿Qué les hace pensar que voy a aceptar este matrimonio? – les pregunte tratando de calmarme.
- Nos necesitas, es así de simple si no lo haces, te vas a quedar en la calle. - me contesto muy seguro mi padre.
- Eso no es verdad, desde que salí de su casa. Yo me he mantenido sola, ¿Quiénes se creen que son para exigirme algo así? Es una estupidez, y NO. No me voy a casar por nada del mundo.
- No es una pregunta. Es una afirmación, si no te casas, lo vamos a perder todo. Sabemos que estas endeudada, vimos los papeles de tu préstamo universitario, nos enteramos desde que lo pediste ya que el banco nos investigó y nosotros accedimos a ser tu aval en caso de que no cumplieras con tus pagos. Y hace poco concluiste tu tramite de la beca. Si nosotros vamos al departamento de becas en este momento y alegamos que no sabíamos que estudias aquí y menos que estabas tan cerca de nosotros, te van a quitar la beca además de que tendrás que abandonar esta residencia en el caso milagroso de que no te expulsen por una supuesta falsificación de firmas, la verdad es que me sorprende yo no sabía que habías vivido en Okinawa querida hija- me contesto mi padre con una gran sonrisa en la boca.
- ¿Por qué me hacen esto? – les pregunte furiosa, no quería llorar frente a ellos, pero me sentía muy frustrada y tenía mucho miedo, los ojos me ardían y comenzaban a llenarse de lagrimas.
- No te hacemos nada, como sea nos debes esto, te mantuvimos por años y soportamos tus arranques y berrinches, así que es simple, casarte es tu única opción, te casaras con el hijo de uno de nuestros socios y es necesario que se casen antes de que llegue marzo del año que entra. De lo contrario podríamos perderlo todo- me recalco mi madre.
- ¿Y sus parejas? ¿cómo les explicaran que si no se casa la chiquilla que humillaron tanto pueden perder su posición? ¿Cómo le explicaras a tu amante madre, que la tienda de los dulces Homura, la principal no sería ya suya? Si acepto esto, cosa que NO VOY A HACER, le quitaría todo a esos- le conteste furiosa.
- En realidad, ellos son los que nos quieren quitar todo. Pero eso no es tu asunto- me contesto mi padre aún más enojado.
- Claro que es mi asunto por culpa de ellos me quieren CASAR, cuando ni siquiera son capaces de explicarme bien el porqué, solo me exigen que lo haga- le respondí poniéndome de pie. Estaba muy molesta.
- no me importa tu opinión te vas a casar- me dijo poniéndose de pie también. Me tomo del brazo y me jaloneo, me dolía y mucho. Me sujeto justamente de las muñecas, aun tenia algunas heridas frescas- TE VAS A CASAR y es mi última palabra.
- QUE NO- le grite pese al dolor que estaba sintiendo.
- NO TE PREGUNTE- me dijo. En un movimiento demasiado rápido sentí un fuerte impacto en la cara, tan fuerte que antes de que terminara, sentí la sangre acumularse en mi boca.
- NO- le volví a contestar escupiéndole sin querer un poco de la sangre que se había acumulado en mi boca, se molestó aún más. Me soltó una patada en el estómago, para después darme otro golpe, pero esta vez en mis costillas. Antes de que me volviera a lastimar mi madre se puso frente a él y le dijo.
- BASTA, si molerla a golpes fuera la solución ya no tendríamos problemas con ella desde hace mucho. Vámonos, y Honoka quieras o no, debes casarte, si no lo haces Yukiho no podrá concluir la universidad y todos nos quedaremos en la calle- no levante la mirada, sentí como pasaron a mi lado, cuando escuche la puerta cerrarse me deje caer en el suelo y llore. Llore como tenía años que no lloraba. Los odiaba tanto.
Me quede en el suelo un buen rato. Después de que se me paso el sentimiento por lo que acababa de ocurrir, me levante para lavarme la cara y la boca. Como supuse las heridas de mis manos se abrieron, revisé mi abdomen, no tenía nada más allá de un gran hematoma que estaba comenzando a formarse, me dolían las costillas, después de lavarme, y cambiarme la blusa me senté en la sala. Me quede mirando fijamente a la nada. Estaba realmente confundida, me tengo que casar, o eso es lo que dicen mis padres, me quede pensando en Yukiho, al final yo le destruí la vida creo que ella tiene el derecho de ser feliz. Me siento realmente confundida ¿Qué debo hacer?... ¿Debo casarme para enmendar mi error con mi hermana? Me pesara lo que me pesara aun la amo. Y creo que le debo esto y muchas cosas más, para sanar la gran herida que por mi imprudencia se alojó en su corazón.
Después de que vimos cómo se alejaban Honoka y sus padres, nos quedamos en silencio, ¿de verdad esos son los padres de mi mejor amiga?
- Va a estar bien, ¿verdad? – nos preguntó con desesperación- sus padres no la van a lastimar ¿Verdad? – insistió al ver que ninguna podíamos responderle.
- La verdad es que no lo sabemos- contesto Kotori con los ojos llenos de lágrimas- las personas que vimos frente a nuestros ojos, no son ni la sombra de los padres amorosos que nosotras conocimos. Lo que sea que paso con Honoka y sus padres fue demasiado fuerte para que ellos se traten así.
- ¿Entonces porque no los detuvieron? – dijo con desesperación.
Nadie le contesto.
- Yo no me voy a quedar aquí a ver como siguen lastimando a la mujer que amo. No voy a alejarme más tiempo de ella, voy a buscarla, ustedes pueden hacer lo que se les dé la gana, pero no se vuelvan a acercar a ella frente a mí son demasiado cobardes.
- ¿A quiénes les llamas cobardes Kira? – le repelo Niko- estamos igual de sorprendidas que tú, y no sabemos qué hacer, será mejor que nos pongamos en marcha no es momento de pelearnos entre nosotros.
Nos dividimos en tres grupos, Maki, Niko y Eli se fueron a buscarlos por las cercanías, Hanayo, Nozomi y Rin fueron a buscarlos en Akihabara. Kotori, Kira y yo regresaríamos al departamento que compartían para esperarla, mientras nos dirigíamos a su casa, optamos por dividirnos y buscar en cada lugar que veíamos, ya fuera un café, un restaurante, lo que fuera, el caso era buscar lo mejor posible.
Nos fuimos en un taxi en completo silencio, hasta que Kotori, comenzó a hablar con él.
- ¿llevas muchos años conociendo a Honoka?
- Seis, para ser exactos.
- ¿Cómo es eso posible? – pregunte sorprendida.
- La conocí un día cualquiera, iba caminando por la calle un poco enojado porque mi padre aún me seguía repelando la naturaleza de mis decisiones soy el hijo mayor, el heredero que va a hacerse cargo de todo, cuando llegue el momento claro ésta. En ese tiempo estudiaba otra carrera porque era lo preciso, mi padre me acababa de decir, que era momento de pensar en casarme. Ya que era lo que tocaba, pelee con él y me fui de su casa, ese día ya era tarde y aunque tenía que apresurarme para llegar a mis clases por la tarde, me fui caminando a la estación pase por un lugar muy bonito, que tenía años sin ver, no sé si lo han visto es uno de los barrios más antiguos de Akiba. Hay un enorme cerezo, justo al límite de un pequeño barranco, pero la vista ahí es hermosa, ya que se puede ver el resto del distrito.
- Lo conocemos. Cuando éramos niñas Honoka nos obligó a subir a una de las ramas de ese árbol, la más alta, vimos un hermoso atardecer aquella vez- contesto con una gran sonrisa Kotori.
- Ese día, voltee a ese lugar no sé porque, y vi a una jovencita imprudente justamente a la orilla de la rama más alta de ese árbol, pensé que se iba a ventar y le grite, corrí lo más rápido que pude para salvarla y lo logre, la sostuve en mis brazos, fue la primera vez que vi sus ojos azules, tan azules como los míos, la muy tonta me reclamo en lugar de agradecerme, se marchó porque su madre la llamo. La verdad es que ese encuentro con ella me hizo muy feliz.
- Ese día teníamos que estudiar para los exámenes, eran los primeros del semestre y era necesario que nos aplicarnos para tener notas aceptables, quedamos de ir a estudiar a su casa, ella ese día estaba un poco molesta, porque un profesor le dio a entender que era una tonta buena para nada. Nos pusimos de acuerdo para ir a estudiar a su casa, ese día tomo otro camino, nosotras llegamos antes que ella a su casa y nos preocupamos. Cuando llego no nos dijo nada, pero se veía de mejor humor- le conté.
- El destino es extraño ¿no creen? – nos preguntó con una sonrisa en la cara.
- Si. Lo es- conteste.
- Después de eso nos encontramos por casualidad muchas veces, hasta que un día me dio su número de teléfono y su mail, la verdad es que amaba hablar con ella y me hacía tener esperanza de que podemos lograr muchas cosas, tuvimos conflictos, principalmente porque ella no se había dado cuenta de que me había enamorado, después por una persona que se metió sin querer en medio de nosotros y al final ella misma, que se tardó mucho en comprender que sentía algo por mí- dijo con una sonrisa más grande.
Aun estando alejado de ustedes siempre supe de todo lo que les pasaba, lo mucho que lucharon por el Love Live, la sorpresa que género en ustedes la presentación en el DOMO, su viaje al extranjero, todo lo sabía de ustedes, en más de una ocasión estuvimos a punto de cruzarnos, inclusive lo planeamos muchas veces, pero nunca fue posible, además con lo despistada que es mi niña, fue peor, ya que se dio cuenta de lo que implicaba tener novio como hasta los 3 meses que teníamos de estar juntos de esa manera- conto y se comenzó a reír por ese recuerdo- nunca le llame idiota porque no lo es, solo es despistada, pero todo cambio un día que llego a decirme de la nada que no quería ni podía seguir conmigo, me juro que me engaño y que solo me utilizo, fui cobarde y la deje ir.
- Algo similar paso con nosotras- le dije tomando su mano en señal de apoyo, el solo sonrío de medio lado- también la dejamos ir.
- Como sea, yo la amo, y de eso pueden estar seguras, aunque sea contra sus padres no voy a dejar que nada ni nadie, le haga daño.
Después de nuestra conversación, nos quedamos en silencio, poco después llegamos a nuestro destino, la verdad es que tenía mucho miedo. Entramos al departamento. En el recibidor estaban los zapatos de Honoka, pero todo estaba en completo silencio. Mande un par de mensajes rápidamente. Nos adentramos aún más en el departamento para encontrarnos con una chica bloqueada. Estaba sentada en la sala, pero no se movía. Kira corrió a su lado y en su mirada pudimos adivinar mucho odio, al acercarnos más notamos que tenía un golpe en la cara, del lado izquierdo. Parecía que en cualquier momento volvería a sangrar.
- Te dije que te iba a encontrar princesa – le dijo mientras se acercaba a ella. Se sentó a su lado.
- No sé porque no me sorprende Hiroshi – le contesto ella. Se giró para verlo cara a cara, con sus manos temblorosas acaricio su rostro, como si esperara con ansias poder hacer eso, desde hacía mucho tiempo atrás - siempre me encuentras, nunca he sabido cómo, me das esperanza muchas veces.
- Te lo prometí. No te voy a abandonar- le contesto él.
- ¿Puedo confiar en tu palabra? – le pregunto ella asustada.
- SIEMPRE.
- ¿Puedo ser egoísta? – le pregunto mirándolo a los ojos, el solo sonrió como respuesta- No puedo darte mi corazón por ahora, porque tengo mucho miedo, aun me faltan muchas cosas por entender, pero te necesito, ¿puedes quedarte a mi lado, aunque no pueda darte algo estable? - pregunto con temor.
- Seré lo que quieras que sea, te voy a esperar. Te amo y eso no debes dudarlo- le dijo con mucho amor.
Ella no le contesto, tomo su rostro con más delicadeza, pero a la vez fuerza y lo beso, al principio no era un beso apasionado sino más bien lento. Poco a poco comenzó a subir de intensidad. Kotori y yo nos metimos a la cocina tratando de hacer el menor ruido posible. Dándoles la privacidad que necesitaban.
Ya adentro de la cocina me quede un momento pensando no había duda. Se amaban, los dos se amaban rotundamente. Mi pajarita no me dijo nada, solo me beso tiernamente, cerré los ojos y me dejé llevar por la calidez de sus labios, estaba más tranquila de alguna manera sabía que pasara lo que pasara, todo seria para bien.
Cerré los ojos y me dejé guiar por la ternura y calidez que me trasmitían los labios de mi amada novia.
- ¿Estás seguro de que quieres estar a mi lado? – le pregunte a ese joven de ojos azules con los ojos cerrados una vez que dejamos de besarnos.
- Lo prometo mi niña, voy a estar contigo siempre. No sé qué te paso, pero no me importa, sé que es mentira todo lo que me dijiste ese día cuando nos separamos, me amas tanto como yo a ti y eso no va a cambiar nunca- me contesto. No le respondí más nada solo lo volví a besar, lo necesitaba. Es extraña esa manera en la que te vuelves tan frágil con una persona. Solo con una persona. Ese momento en el que te atreves a dejar a su cuidado todo de ti.
Seguimos besándonos. A veces tiernamente, otras veces desesperadamente solo quería estar con él. Poco a poco perdí el control de mis pensamientos y con ello mis acciones. Me senté en las piernas de Hiroshi para que me abrazara aún más fuertemente, realmente ansiaba y necesitaba ese abrazo, un abrazo que me llegara al alma.
- ¿Qué te dijeron tus padres? – me pregunto después de que nos quedamos en silencio unos minutos.
- Nada – le respondí un poco molesta porque recordarme ese suceso.
- ¿Qué paso? – pregunto de nuevo, solo que en esta ocasión tomo un poco fuerte mis manos para que no rehuyera de su mirada.
- no me dijeron nada. Suéltame, me estás haciendo daño.
- Perdón, no quise lastimarte, pero de verdad Honoka dime que paso con tus padres, ¿de verdad crees que te voy a creer que nada?, tienes el rostro herido y la mirada llena de miedo?
- No es importante y no quiero hablar de ello – le conteste realmente molesta.
- No me interesa que no quieras hablar de ello. Te estoy afirmando que me vas a decir, no me importa si para eso me tengo que quedar en esta posición toda la noche, no te voy a dejar escapar- me dijo mientras me abrazaba más fuertemente, impidiéndome así la movilidad de mi cuerpo.
- Déjame Hiroshi. No quiero hablar de eso en verdad- le respondí con una mirada suplicante.
- No mi niña. No. Esta vez ignorare tus suplicas porque es necesario. No voy a permitir que las cosas se salgan más de control, yo a diferencia de tu hermana, quiero verte mucho tiempo más. Viva. Feliz y llena de esperanzas, si para eso tengo que ser un poco rudo al grado de que me consideres un maldito no me importa, solo cuéntame.
- No Hiroshi. Me duele, no me presiones tanto, por favor- le conteste un poco agitada. No me dijo nada, sin darme tiempo a reaccionar levanto mi blusa, fue un movimiento tan rápido, cuando reaccione, ya miraba atentamente el lugar donde mi padre me había golpeado, al ser de tez clara el golpe se tornó morado con demasiada rapidez.
- Ara, ara, ¿Qué está pasando aquí, porque estas desvistiendo a mi amiga de esa manera? - pregunto alguien de la nada, me gire rápidamente, frente a la puerta de mi habitación estaban Tojo, Ayase, Hoshizora, Koizumi, Nishikino y Yazawa mirándonos, Hiroshi no se sorprendió, seguía observando con molestia el golpe en mi abdomen.
- Fue tu padre – me dijo. No lo mire a la cara, solo desvié la mirada, rápidamente me quito mi sudadera, lamentablemente me había puesto una playera de manga corta, por lo tanto, mis heridas quedaron expuestas ante la mirada de todas sin que pudiera defenderme. Me tomo las muñecas, lamentablemente por el movimiento tan brusco una herida se había abierto de nuevo, mis muñecas tenían el bello tatuaje de los dedos mi padre.
- MALDITA SEA HONOKA ¿QUÉ ESTA PASANDO? – me grito por fin.
- no te incumbe- le dije molesta, no me a levantar la mirada de mis muñecas, hace un rato no era consciente de la gravedad de mis heridas. Pero viéndolas con más cautela era un desastre, estaban muy marcados los dedos de mi padre, tanto que en algunas partes ya estaba casi negro, por la sangre molida que se acumuló en ese lugar.
- Me incumbe Honoka, me incumbe porque te amo, y no es juego, te amo tanto que soy capaz de irme en este momento, buscar a tu padre y matarlo con mis propias manos, me incumbe porque antes de que fueras mi novia, fuiste mi amiga, porque estoy muriendo día con día al saber que estas mal. ¿crees que no escucho como todas las noches te levantas en la madrugada a vomitar? ¿pensaste acaso que no iba a notar que estas más pálida, día con día? ¿No iba a notar que las horas que dijiste que ibas a trabajar regularmente se han multiplicado? ¿Crees que no escucho como gritas entre sueños? PUES SI LO SE- me volvió a gritar- lo sé y al igual que tú, siento que estoy muriendo por no poder hacer nada por ti- me dijo, levanté la mirada sorprendida por todo lo que me dijo, pero lo que encontré me sorprendió más. Frente a mi ese hombre estaba llorando.
- NO LLOES – le suplique.
- ¿Cómo no voy a llorar Honoka? Si siento que cada día que pasa, me queda menos tiempo contigo, si me da miedo un día despertar y saber que lo has logrado, que por fin te has logrado suicidar- me dijo mirándome a los ojos, seguía llorando, sus ojos, esos ojos que amo, porque siempre están llenos de alegría, de energía y vitalidad están llenos de lágrimas, mi amor estaba llorando.
- No llores, por favor, tu no. Yo me aleje de ti para que no sufrieras, no llores, por favor no llores- le suplique perdiendo por completo mi control, sin más me solté a llorar abrazándolo fuertemente, ¿estaba dando un espectáculo? No lo sé y no me importa. Me rompí, grite, patalee, repele, maldecí, todo lo que había soportado por estos cinco años se desbordo con facilidad, Hiroshi me sostuvo fuertemente en sus brazos, como aquella vez.
Llore por tanto tiempo. No supe en que momento me quedé dormida, es extraño, saber que estaba dormida y no poder abrir los ojos. Me sentía como en una nube, ¿estoy soñado realmente? Todo parece que es una película, que pasa frente a mis ojos en cámara lenta. Mi mente después de estos años, aunque me había encargado de encerrar en lo más profundo de mis recuerdos, se empeñaba en reproducir frente a mis ojos, las imágenes de mis padres siendo infieles. Mi intento de suicidio. Todo.
Sentía mi cuerpo muy pesado, me dolía todo.
- Kira, ayúdame- escuche que le decía Nishikino- es necesario lavar y curar todas sus heridas, no solo es el golpe en el vientre, también tiene un moretón cerca de las costillas.
- ¿Qué hago?
- Llévala a su cuarto, y ahí será más fácil.
- no. Si la dejamos que se encierre, cuando despierte es capaz de cerrar por dentro y no abrirnos hasta que nos cansemos de esperar, o en un descuido, dejarla sola ahorita seria nuestro peor error – le respondió asustado. Me conocía muy bien.
- Tienes razón. Entonces Eli, Hanayo saquen el futon de Honoka y pónganlo en el centro de la habitación, Nozomi busca su pijama. Nico en mi habitación esta mi botiquín de primeros auxilios tráelo, también tráeme el estetoscopio y vendas, todo está en un cajón cerca de mi cama.
Por uno segundos no escuche nada. Estaba más despierta, pero no quería abrir los ojos me sentía sumamente cansada y adolorida, aun no estaba lista para escuchar la lluvia de peguntas que estaban por llegar así que permanecí con los ojos cerrados.
- Bien. Umi, Hanayo y Rin me van a ayudar a curar a Honoka, los demás por favor salgan de aquí, es necesario un poco de respeto por el paciente. Kira ve a tu habitación, y descansa, al igual que Honoka has estado bajo mucho estrés, duerme un rato, la curación va a tardar un poco, ya que tengo que hacer varios vendajes.
- Kira. Te invito un trago- escuche como le decía Tojo. Después de eso no escuche más nada, me volví a sentir adormilada, y me permití descansar.
Comencé a soñar. Todo estaba tranquilo me encontraba en una casa hermosa, grande llena de luz y tranquilidad, de hecho, se podía respirar con tranquilidad un aire a hogar tan dulce que me llene de ese olor hasta que mis pulmones se sintieron incomodos. Caminada por esa casa tenia las paredes pintadas de color azul, un azul como el cielo. Seguí caminando por esos pasillos hasta que me encontré con una puerta de madera, la abrí confiada de que nada iba a pasar, dentro me encontré a mis padres, parecían animales, satisfaciéndose, no solo mantenían un encuentro feroz de copulación entre ellos, si no con otros dos, intenté salir corriendo, pero no podía la puerta estaba cerrada.
Todo cambio muy rápidamente, estaba siendo perseguida de nuevo, pero esta vez vestía un hermoso traje de novia, blanco como la leche, corrí y corrí hasta que mis piernas me fallaron. Sin más terminé cayendo por un hoyo, a lo lejos escuchaba la voz de mi hermana que me decía una y otra vez: "Te lo dije, solo volveríamos a coincidir el día de tu muerte"
Me desperté de golpe cuando sentí la tierra en mi cara, estaba agitada, antes de poder decir nada, volvió esa sensación de querer vomitar, tuve arcadas, intenté levantarme, pero un par de manos no me dejaron. Me ofrecieron un recipiente para que pudiera soltar lo que tenía en el estómago, sentí esa maldita sensación, como la acides sube por tu garganta y quema todo a su paso. Pero no vomite. ¿Cómo iba a hacerlo si no había comido nada aquel día?
- Tranquila. No pasa nada – no respondí aún estaba temblando de miedo. Alguien me abrazo inesperadamente y acepte ese abrazo tenía mucho miedo. Quien fuese que me estaba sosteniendo lo hizo sin rechistar hasta que me tranquilice.
- Honoka- Chan, aquí estoy contigo- me dijo de nuevo Kotori Minami. Ella era quien me sostenía.
- Kotori…- Susurre mientras la abrace más fuerte, tal vez y solo tal vez, era momento de bajar la guardia.
Continuara….
