Amores condenados
Capitulo 10
Kagome
Es posible amar y no recibir nada a cambio, pero nunca podrás dar algo sin amor. Cada noche era igual triste y llena de miedos, los miedos inventados por la soledad o por aquellos fantasmas que me perseguían, es como querer correr hasta la línea que divide la paz de la agonía, pero con las piernas atadas. No hay escapatoria alguna para mí, ni siquiera en sueños ya que las pesadillas cada vez empeoran, he decidido dejar de dormir quedándome todos los días en el sofá viendo las noticias pero el sueño siempre me vence dejándome despertar solo cuando ya no hay escapatoria de mis miedos y los parpados se conduelen de mis ojos y los dejan ver un día más la luz del sol como para que se cercioren de que estoy viva y me lo reafirma el latido de mi corazón que se desea salir del pecho, y a veces deseo que lo haga para no tener que aprisionarme más en este cuerpo y en mis sufrimientos. A veces iba a quedarme en el templo con Kaede con la excusa de que me contara más acerca de mi padre, ella me decía que no había mas que decir y me invitaba a hacer cualquier actividad con ella, obviamente sabia que lo que yo deseaba era no regresar a casa, los fines de semana eran peores sin clases es decir sin Sango y sin Miroku, a veces los llamaba para ir a pasear, pero mi nivel de ausentismo en estos paseos me llevaban a pensar ¿Cuánto me aguantarían ellos?, también pensé en buscar otros amigos pero el estar callada en un grupo nuevo no es la mejor manera de iniciar nuevas relaciones, así que a veces solo me quedaban los libros, la Tv y la radio. Había escuchado y visto en casi todos los medios que los niveles de ataques en las últimas 3 semanas por demonios y vampiros habían bajado drásticamente en un 80%, ¿Acaso el tendría que ver con eso? Todo me hacía pensar que si, ya que justamente esta semana se cumpliría un mes desde que no veía a Inuyasha… Nunca pude decirle Vampiro de manera despectiva o con odio, el no era un vampiro común eso me lo había dejado en claro en aquellos días en los que compartimos juntos nuestra soledad, al final pude saber quién era y que era, y aunque la última vez que lo vi no pude decirle nada concreto, un simple adiós pudo haber salido de mi boca y mi conciencia estaría más tranquila, (miento) aquel día deseaba decirle que no se fuera, que se quedara conmigo, que no me importaba su inmortalidad, que su presencia era necesaria para mi, que el simple hecho de perderlo me apuñalaba el corazón y así fue, la herida es tan profunda que puedo sentir como se abre y respira ella sola provocándome un dolor tan punzante y agudo que a veces me hace jadear; el recordar sus facciones se había convertido en un hobbie para mi, sus cabellos plateados revoloteando en su rostro, su sonrisa blanca como nieve, sus ojos de color dorado tan radiante como el sol, su piel traslucida y su cuerpo perfectamente moldeado; inevitablemente también recuerdo su despedida y empieza a desangrarse mi herida. Entre tantos pensamientos extrañamente decidí salir de la cama un domingo, normalmente prefería estar arropada durmiendo para esperar el día siguiente, pero esta vez estaba mas inquieta, algunos días salía sin rumbo fijo a caminar (miento) salía a buscarlo, a veces en los barrios oscuros o cuando comenzaba el anochecer, pero mi torpe búsqueda cada vez era más infructuosa. A media mañana sentí la necesidad de hacer una de mis terribles búsquedas, pero el teléfono me distrajo mientras me vestía.
-¿Kagome?
-Hola sango.- Lamentablemente mi voz no poseía alegría alguna.-
-¿Nuevamente te quedaras en casa? ¿Por qué no vienes al Dojo?
Extrañamente me quede pensando en mi opción de ir a encontrarme con Sango, sonaba tentador a pesar de mi renuente tristeza, aunque no sabía exactamente si lo que sentía era tristeza o arrepentimiento, deseaba tantas cosas como volver a reír junto a mis amigos, abrazar una vez más a mi padre, salir a caminar sin miedo del anochecer, pero sobre todas las cosas deseaba volver a ver el rostro de Inuyasha, mi paranoia estaba creciendo, deseaba mas a Inuyasha que el ver a mi propio padre una vez más, aunque tal vez simplemente mi mente sabia que la última opción no era posible. Nuevamente había dejado a Sango hablando sola en el teléfono, pude escuchar un suspiro en la bocina y me apresure a decir nada.
-Bueno yo…- seguía sin respuestas en la cabeza así que siguió el silencio.-
-Hagamos algo, piénsalo y si decides venir te estaremos esperando.-la voz de sango se apagaba a medida que hablaba.- Recuerda que te quiero mucho amiga, solo deseo tu bien…
-Lo sé.
-Cuídate mucho, te estaré llamando. Bye.
Colgó el teléfono y yo me quite e auricular del oído, estaba claro que a sango se le acababan las ideas al igual que la paciencia para conmigo pero ¿Qué debía hacer? Contarle de mi mal sana atracción por un vampiro seria algo catastrófico tomando en cuenta de que todo mi "Circulo social" era de cazadores. Finalmente estaba fuera del apartamento, las personas en la calle poseían un nuevo semblante, el miedo aunque estaba dentro de sus miradas no era tan agobiante como antes que los quemaba a flor de piel, en los periódicos solo habían noticias del decaimiento en los niveles de ataques y eso llenaba de esperanzas, me sometí a mi misma a un debate del ¿Por qué? Pero todo me llevaba únicamente a él, ¿Por qué si se había ido no desaparecía de mi vida?. Mis pies me llevaron enérgicamente al parque y en el puente cada punzada era fuerte en la herida, me tome un tiempo para poder respirar sin dificultad, mal sana fuera mi mente que jugaba como quería conmigo; el celular comenzó a repicar y desoriento mis pensamientos.
-¿Bueno?-Conteste mientras trastabillaba.-
-Kagome, es Kouga ¿Dónde estás?
-Yo salí un rato a dar una vuelta, creo que aprovechare de ir a la biblioteca.-Mentia nuevamente.-
-¿No vendrás al Dojo?, se que sango te invito esta mañana.
-veré si antes de llegar a la casa paso por allá.
-De acuerdo llámame si vienes por favor.
-Claro, estaré en contacto, adiós Kouga.
El no contesto, me pregunte si se habría dado cuenta de mi mentira, pero esta pregunta abarco muy poco tiempo mis pensamientos al darme cuenta en donde estaba, ya la mañana había muerto y la tarde se daba paso, sabía que era inútil cualquier cosa que hiciera por intentar buscarlo, a veces deseaba quedarme hasta la noche y ser una presa fácil para algún vampiro, y posterior pedirle que me llevara ante Inuyasha, pero lo más probable es que me matara antes de hacerle caso a mi petición. En un principio decidí no ir al Dojo, los ojos de todos siempre se quedaban en mi cuando yo me sumergía en mis pensamientos hacia él, después de un rato sentada en una de las bancas del parque, decidí irme a casa lo cual era mucho menos tentador para mi, a veces prefería tener los ojos de todos mis amigos sobre mi preguntándose ¿qué es lo que pienso? a estar sola en mi departamento, pero esa vez volví a las 2 horas de haber salido. Mi mullida cama me esperaba y concluí que hoy no debí haber salido, me recosté y el sueño me fue ganando, recordé que no había comido en todo el día pero no tenia hambre así que preferí dormir aun con la ropa puesta. El sueño comenzaba con la misma imagen que yo tuve de mi padre cuando Inuyasha se había colocado una de sus ropas, yo estaba recostada sobre el y veía aquellos jeans y la camisa a rayas que tanto identificaban a mi padre; en el mismo sueño me obligue a recordarme que mi padre estaba muerto y que el que me acompañaba era Inuyasha, frenética de querer ver su rostro una vez mas, alce mi rostro de su pecho y levante la mirada, lo primero que vi fue su cuello y un nudo en la garganta hizo que me costara reconocer mis emociones, pero todo lo que tenia era horror, su blanco cuello estaba lleno de sangre y al ver su rostro sus ojos eran rojos, sus labios también estaban manchados y de ellos salía su lengua limpiando las comisuras, entonces sentí algo tibio que goteaba por mi cuello, el había bebido de mi, el corazón termino de paralizarse cuando sentí su mano fría y dura sobre mi cuello, comenzaba a estrangularme; cuando no podía respirar me desperté, esta vez la taquicardia estaba acompañada de sudor y lagrimas, instintivamente me toque el cuello pero este estaba intacto. El timbre sonó, al ver por la ventana note que el atardecer había cubierto e cielo con luces fucsias y naranjas, me levante y llegue hasta la puerta al abrir nuevamente el nudo en mi garganta se entrelazo pero esta vez con un pequeño gemido de asombro; una hermosa mujer vestida con una túnica negra se posaba frente a mi, al quitarse la caperuza pude detallar mas el hermoso rostro, era la misma vampira que me había atacado una noche junto con otra de sus compañeras.
-Tu eres Kagome ¿Cierto?.- su voz era melodiosa y suave, era el complemento perfecto para aquel cuerpo.-
Yo me mantenía atónita parada frente a ella, no pude conjugar palabra así que solo asentí con la cabeza, mientras ella me inspeccionaba.
-Necesito que vengas conmigo, se trata de Inuyasha.-Seguramente mi cara fue de temor porque ella prosiguió con explicaciones.- Inuyasha no es un vampiro común, el tiene "alma" gracias a que es mitad humano, pero necesita alimentar esa alma y no ha bebido desde que se despertó, yo antes le servía de alimento pero… ahora no le sirvo para nada.
La mujer cayo por completo el relato, aunque no me importaba cual fuera el motivo por el que había venido, lo que me importaba era que me llevaría con Inuyasha y es era suficiente para mi, sin decir nada mas rápidamente tome mi bolsa y Salí del apartamento cerrando las puertas y colocándome junto a ella, su asombro me confundió un poco.
-¿No me tienes miedo?, soy un vampiro puedo matarte si quisiera en este momento.
-Si quisieras matarme no me hubieras venido a buscar a mi casa, por favor llévame con Inuyasha.
Ambas salimos con el amparo de la noche, esta vampiro era la misma que había perturbado la visión de Inuyasha en aquel ataque, no me importaba ahora mucho aquella extraña reacción, ahora toda mi mente se basaba en un simple nombre que me había inundado por todo este tiempo Inuyasha. Ella me explico que el necesitaba tomar sangre pura para fortalecer su cuerpo y alma, que mientras más pura era el alma más pura era la sangre y que yo poseía esa aura que el necesitaba, ¡Bien! Podría servirle a Inuyasha de alimento aunque ante esta revelación me entro un miedo de que mi sueño se volviera realidad; ¿A caso me estaba volviendo vidente? Es decir recién había soñado el hecho de que Inuyasha se alimentaba de mi, si en verdad me volvería su alimento quería decir ¿qué iba a estrangularme hasta matarme con sus manos?, no necesariamente debía ser así, porque con el simple hecho de que "bebiera" más de lo necesario estaría completa mi visión, el lleno de mi sangre y yo muerta entre sus brazos, pero finalmente estaría entre sus brazos. Llegamos a una casa un poco tétrica, ella me hizo entrar por la parte de atrás y me remolco por todo el camino, me dijo que obviamente los otros vampiros de la casa sabían que estaba allí, debido al palpitar incoherente de mi agitado corazón, pero también me dijo que mientras estuviera con él o en su alcoba no me pasaría nada. Ella desapareció al cerrar la puerta y yo camine hasta acercarme a la inmensa cama, de pronto lo vi allí recostado con los ojos cerrados, se veía más débil y su tez estaba un poco grisácea, pero aquellos cabellos color plata me indicaban que si estaba allí y que no era otra de mis visiones, entonces note como lentamente abría sus ojos y los posaba perezosamente en mi, al concentrarme y entender que nuevamente estaba frente a él, lo demás dejo de importar y el mundo volvió a llenarse de él.
