Capitulo 10
Los personajes de Mai HiME/Otome no me pertenecen son propiedad de sunrise,me reservo los personajes ficticios para esta historia.
Un chirrido metálico interrumpe el vasto silencio en la celda y cuarto minusculo, le saco de un delirio producido por los golpes que comenzaban a tomar fuerza, ganando terreno como los síntomas de los malestares que le hacían una tarea difícil el estar despierta, sudaba levemente y una sensación de frío le abrazaba, tiritaba por el dolor de vez en cuando, apretando la mandíbula para callar el repique de sus dientes al chocar, tenia un calor insoportable y un frío abrumador a la vez.
-vaya...no cenaste nada ayer...y apenas te has movido desde anoche- Mashiro retiro el plato de la plataforma retráctil desde fuera, un mecanismo simple de soportes mantenía la mesita improvisada erguida para sostener el plato y retirarlo sin necesidad de abrir la puerta y los riesgos que ello conllevaba.
Natsuki abrió la boca, tenia sed y nauseas crecientes, trago con dificultad y miro la imagen borrosa que permaneció de pie frente a la puerta solida de acero, emitió un sonido vagamente como susurro, se ciño a su orgullo y contra su instinto de supervivencia se negó pedir el vital liquido.
Blan escucho aquella palabra aplazada, observo con detenimiento a la pelinegra y sintió un poco de culpa, usualmente solo le llevaban hombres y patanes que terminaban rogando por un poco de agua o comida, pero esta mujer frente a ella, no parecía ser una mala persona y aun asi le golpearon sin miramientos, le noto la palidez y el calosfrío en su cuerpo, ¿que increible orgullo y aplomo poseía para negarse una petición? fuera de comida, una colcha o un poco de agua... -¿no tienes sed, o hambre, o no piensas ir a baño?- al fin le pregunto, intrigada por la forma en que se autoflagelaba.
-...solo sed...- habría deseado que sus palabras salieran con naturalidad, pero el sonido débil y seco denoto la languidez de su cuerpo, castañeo con los dientes apenas completo la frase y apretó la mandíbula de nuevo.
-sed...¿solo eso?...- tomo la taza metálica que colgaba del muro, la lleno de agua y la coloco sobre el mecanismo en la puerta, espero a que la pelinegra se irguiera para verle mas de cerca.
Natsuki levanto el rostro, le vino un dolor en el cuello, había estado en la misma posición por toda la noche o quizá mas, se irguio con dificultad, las piernas no le respondieron y callo dolorosamente de rodillas, el golpe le recorrió hasta la cabeza, le asalto un dolor sacudiendo las entrañas, los músculos y le crispo los nervios, incapaz su cuerpo de tolerar el tormento se le escapo un quejido, tosio y la boca se le lleno de sabor a hierro, respiro hondo, al fin las ansias de volver tomaron forma, poco había que dejar en el suelo, tenia el estomago vacio.
Mashiro le miro contrariada, si seguia asi podria tener un final mas pronto. y ella no deseaba tener en su conciencia ese peso, solo fungía como celadora, ella los cuidaba y cumplia las ordenes de sus socios, no se encargaba de saber el destino que corrian al abandonar la habitación donde prestaba sus servicios.
Abrio la celda y con esfuerzo le deslizo, pesada, arrastrandola sobre el riel de hierro, entro y sujeto de las esposas a la pelinegra, le ayudo a ponerse de pie, le acerco a la cama y le tendió de lado, donde se hizo un ovillo por el dolor o el malestar físico. le acomodo el cabello tras la oreja y miro los ojos cansados que le devolvieron el atisbo de forma endeble, aun con la escasa luz que se colaba por la media puerta, hubo la claridad suficiente para que el esmeralda fuera notado, semejante verde tan profundo y oscuro no había visto en otra persona, el frescor de la piel le humedecio la yema de sus dedos, pero una fiebre elevada emanaba del cuerpo, era incapaz de siquiera moverse, regreso por el vaso y le sujeto la cabeza, el liquido se mantuvo en la cavidad por un tiempo antes de ser tragado, desperdicio un poco pero al trago siguiente nada callo de los labios que terminaron el liquido.
Le dejo descansar, subió por una colcha y una almohada, hurgo en el desván y encontró una colchoneta vieja pero útil, para cuando bajo todo,el sonido firme de pasos rígidos le hizo detenerse, asomo el rabillo del ojo doblando hacia la esquina, no deseaba que le miraran, pues ello, le acarreria un sin fin de problemas y sobre todo, no sabría como o que responder a las interrogantes que le haría Nagi, desde ahí sus zarcos divisaron con claridad en la entrada del elevador a los que habían llevado a Natsuki, se acomodaban el cuello de las camisas y sobaban sus nudillos, sabia lo que había pasado.
Espero a que subiera al primer piso y bloqueo el acceso con la llave del elevador, nadie entraría sin su autorización de nuevo, se acerco a la celda y la ojiverde estaba contra el muro, sentada y con el rostro aun mas mancillado ¡¿acaso esos animales no sabían cuando era suficiente?! debían tenerle un gran resentimiento para hacerle semejante daño, arrasto la colchoneta, acomodo levemente el lecho y se aproximo a su inquilina, le subió a la cama de concreto, esta vez la maniobra de levantarle fue mayor, pues no tuvo la ayuda del otro par de piernas para sostener el peso, casi callo dos veces en el intento de llevarle a la cama, la acostó apenas, le soltó lo necesario y para pasar las esposas hacia el frente, le ofreció un poco mas de agua pero esta vez lo rechazo mientras su rostro negaba y dejaba salir un quejido, estaba ardiendo en fiebre, mascullaba entre dientes cosas al azar, nombres y datos sin sentido, aun contra sus deseos le dejo sola en la celda, la cubrió y dejo una taza de agua con una comida cerca de la cama, debía atender asuntos para esa misma noche, esperaba que se recuperase pronto de la zarandeada, pero no se repetiría mientras estuviera en su propiedad.
EL cielo estaba pintado de negro, con destellos blanco y fugaces en una sinfonía silenciosa por las luminarias celestes, había un silencio casi total, la joven Blan no había podido pegar el ojo en toda la madrugada, en la soledad y eco de su casa amplia y vacía aun recordaba la voz lastimera que se le escapo de la garganta a la ojiverde, se levanto, se calzo unas sandalias ligeras y bajo al cuarto de huéspedes, se movió en silencio, y con la luz apagada como un espectro que observa a su victima, miro de reojo hacia el interior de la celda, le había dejado recostada sobre su lado derecho y ahora podía ver con claridad el rostro que dominaba la mueca de aflicción, hacia un esfuerzo sobre humano por mantener los quejidos en su garganta, la ventaja de la noche y el silencio le permitieron escuchar con mayor claridad el tono de voz, el castañeo y crujir de dientes, sintió pena y regreso a su habitacion ahi en su estudio tenia lo necesario para aliviar los males y darle una noche libre de dolor, preparo la aguja y calentó la ampolleta y el algodón para la curación, bajo y sin avisar retiro el pasador, arrastrar la puerta en medio de tan sepulcral silencio alerto a los esmeraldas que le miraron entre sueños o delirios.
Se aproximo a paso lento sin mostrar la jeringa que ya empuñaba de memoria en su mano , tomo asiento a un costado de la cama y por mero instinto aviso de su maniobra -voy a ponerte un poco de calmante, te ayudara a bajar el dolor y que tu cuerpo se desinflame mientras duermes un poco-
Natsuki frunció el ceño, no entendía nada, sus oídos le repicaban con el latir de su corazón y un sin fin de macabros de ruidos en su cabeza, no estaba segura si era alucinación o realmente el organismo hacia esos sonidos cuando se disponía de total silencio, se paso la mano por el rostro de forma torpe y trepidante, las esposas no le ayudaban ni un poco a mantenerlas juntas luchando por evitar aquel terrible temblor, sintió su piel mas fria de lo usual, hinco las uñas desde su frente hacia abajo, el ardor le tranquilizo, aun sentía, al menos dolor y eso le calmo de momento, trato de enfocar la mirada pero no tuvo resultados, la silueta sentada a un lado suyo permaneció como un borrón mas obscuro entre las sombras, la luz era mas que escasa, hecho la cabeza contra el colchón, incluso levantar las manos le costaba un agobiante esfuerzo, a oscuras mashiro le destapo para tocar su brazo, noto varios bultos, un quejido y la retracción de la extremidad confirmaron sus sospechas, se levanto y acciono el interruptor para dar luz a la celda, entro y entonces con la claridad y aun encandilados sus ojos aprecio con nítido desagrado el daño y las heridas que hacían quejarse a la mujer sobre la cama.
Le destapo con cautela, fue difícil elegir y encontrar un sitio en aquel mar de contusiones y hematomas -no te muevas, quizá te duela un poco- el frío metal irrumpió con facilidad la piel y su lengua lustrosa se deslizo dejando que el liquido alcalino corriera en el torrente sanguíneo, no hubo un rumor de queja o molestia, solo un breve movimiento reflejo con el pinchazo, presiono la herida con la bola de algodón sumergida en alcohol -espero que te ayude un poco...-
-N...nat...tsuki...- tartamudeo en la lucha contra su casi inútil cuerpo, abrió los ojos tanto como pudo y miro la luz, le parecía una cortina de humo, sabia que habia luz pero aun estaba cegada por la repentina acción, enfoco un poco y miro esta vez un cabello de morado pastel, una figura delgada y mas pequeña, era la voz que había hablado con ella hace un dia, estaba segura, le respondió por mero reflejo.
-¿es tu nombre?- admiro los ojos esmeraldas que le contemplaban confundidos y cansados.
-hmmmmm- patética respuesta, solo eso, un quejido, ni siquiera podía hablar, el liquido y la sensacion calida se acrecentaban por su organismo, sentia aun mas pesados los parpados y entonces el paso de los dedos sobre su rostro le asustaron un momento,jodido dolor de cabeza que le aquejaba, necesito cerrar los ojos con toda su fuerza para lograr mantener la charla -si...-
-es un lindo nombre...- repaso el perfil, y sintió rabia, la nariz perfilada estaba rota al igual que el labio inferior y superior, tenia moretones por el rostro y uno de sus ojos se enmarcaba en un azul oscuro, seguramente tendría un derrame por la fuerza con que se lo habían herido, mañana podría revisar eso, las facciones dolosas fueron perdiendo fuerza, al igual que la voz, los temblores y el castañeo amainaron con el paso de los minutos, la tensión en la mandíbula desapareció, le tomo el pulso y aunque era bajo y débil sabia que estaría bien, le abrigo de nuevo y subió a su recamara tras cerrar la habitación, al menos podría dormir un par de horas en paz.
-espero que lo que sea que hayas encontrado sea importante Sakomizu- smith confiaba plenamente en su socio y amigo de infancia, el policía y detective, Sakomizu Cardinal, había tomado la rama de forense, cada uno desentrañando los hilos que el instinto certero del rubio le gritaban desde las entrañas.
-algo bastante interesante y de importancia John...- secaba sus manos tras haberse lavado, caminaron unos pasos hasta la camara de los congeladores y el pelirrojo deslizo con sus robustas manos la plancha, que dejo una estela cálida y tupida del refrigerante en la borrasca blanquecina, como un velo tenebroso sobre el cuerpo, Smith bebió de su café matutino acercándose a uno de sus colegas caídos durante el "ataque y escape" de la presunta responsable, como le gustaba pensar a el -acercate mas...esta.. - señalo con el indice cardinal, hacia una linea que se hundia en el pecho hasta el corazón del cadáver -es la puñalada que recibió el elemento, pero...eh hecho una comparativa entre el angulo de la puñalada, entre la estatura de el y la de kruger, es imposible que haya sido ella y...-
-dices que por la altura y angulo quien lo apuñalo no era de su complexión?...y hay mas, continua- frunció el ceño y miro a detalle la forma en que había sido desgarrada la piel en uno de los lados del corte.
-¿ya lo notaste tambien eh?...ese desgarre es de un cuchillo de combate, arma que no se utiliza en la corporación y que evidentemente no portaba ni tenia Kruger al momento del supuesto escape...y aun hay mas...- se aproximo a un cajón y le mostró a los zarcos una de las pruebas encontradas en el mismo cuerpo, un puñal que se les daba a los elementos, se coloco los guantes y extrajo el objeto de la bolsa- supongo que sabes que esto lo tenia clavado el compañero al momento de que lo encontramos- inquirió el pelirrojo.
-así es...su puñal clavado en el corazón cuando lo encontramos tan pronto supimos la noticia de la fuga, tenia las huellas de Kruger y...
-las tenia si- interrumpio- pero la forma en que las encontré demuestran que no sujeto el objeto con la presión suficiente para haber empuñado el arma y mucho menos para haberlo matado asi...ahora mira esto...- deslizo el filo del arma en la cavidad del cuerpo y le dejo ahi, le dio un ligero movimiento y entonces smith noto la diferencia de ancho de la hoja y el diámetro del corte, así como la inexistencia de los dientes que habían desgarrado la carne en un lateral -el puñal que mato nuestro compañero no fue su propia arma, fue un arma mas ancha y de otro tipo, sea quien sea que esta tras esto sabe lo que hace, mas, no sabe como hacerlo perfectamente, la longitud de la hoja en la corporación es de doce centímetros y la del arma homicida es de catorce y tiene una curvatura al final de la punta y como vez, el arma de nuestros hombres es recta sin dentado- retiro el arma de la cavidad y le dejo sobre la mesa de análisis.
-¿dices que...todo esto esta planeado para hacer parecer a Kruger culpable?- Cardinal había sacado un puñal lo mas parecido según sus investigaciones a la verdadera arma homicida y le coloco al lado del arma policial, la diferencia era inequívoca.
-no lo digo, podría asegurarlo plenamente John...tengo pruebas suficientes al menos para que este libre del cargo de homicidio hacia nuestros elementos, ademas...es imposible que haya logrado romper las esposas con las manos algunas muestras de sangre de ella en el suelo, sea lo que sea que esta pasando, no es ella la que esta detrás de todo esto...es tu trabajo encontrar la razón verdadera del supuesto ataque, ¿donde esta el cadaver de Masashi?- guardo ambas armas y les coloco en el locker donde guardaba un sin fin de artefactos que estudio con anterioridad.
-imposible que lo revises Sakomizu, el mismo dia del descenso lo enterraron, tendríamos que obtener una orden para exhumación pero sin los argumentos sabes que eso no procedera...- se miraron con seriedad, ese destello en los zarcos del rubio los conocía a la perfección el pelirrojo.
-¿tienes alguna idea, alguna sospecha cierto?-
-podría ser...Reito se mostró demasiado...apresurado para darle sepultura, ademas de que contaba con los medios para llevar a cabo el los preparativos, la familia de Masashi no tuvo siquiera la delicadeza de hacerse presente..- recordó aquel día en el pasillo, cuando fuera de la sala de interrogación Reito salio apresuradamente, como si el tiempo para enterrar a su amigo fuera en su contra, un poco descabellado pero una posibilidad se le planto en la mente.
-¿crees que el tenga algo que ver en todo esto, que razon podria haber? esta casado con Fujino y tienen una hija, Kruger por su parte estaba soltera y por lo que eh investigado ella no crio ni cuidaba de Haru...- le miro de perfil, aun de espaldas, ambos se conocian tan bien que podrían escudriñar en las interrogantes mutuas, así como las múltiples posibilidades que comenzaba a albergar el asunto aun mas turbio de lo que se miraba en un principio.
-Haru no vivía con Natsuki, que hay de la habitación con algunas de sus pertenencias? y al parecer las chicas en verdad no han sabido nada de ella desde que desapareció de los separos...no se, hay algo que no encaja...- bebió de su café, miro las paredes de la blanca habitación buscando un atisbo de ingenio, algo se escapaba a su ojo, era cuestión de tiempo para que llegase al fondo de aquel enredo, suspiro cansado, y tuvo el presentimiento de que las cosas se complicaron aun mas, camino hasta la puerta y termino su vaso -Sakomizu, te pedire que no digas nada de esto a nadie mas, tengo un presentimiento de esos...y no quiero mas bajas..te mantendré informado sobre lo que encuentre y los avances.
-jajaja...lo supuse, conozco esa mirada tuya, se lo que podría haber tras esto, asi que no expondré mi pellejo a nada, ni nadie, el que debería de tener cuidado eres tu, podrías estarte metiendo en la boca del lobo sin saberlo, espero noticias tuyas pronto- asintieron con la cabeza y cada uno regreso a sus labores.
Por la mañana Blan bajo de nueva cuenta, se asomo por la mirilla de barrotes corroídos y para su sorpresa ahí estaba sentada semi encorvada la ojiverde, había terminado el alimento que la noche anterior dejo y eso le animo, pues aunque se miraba decaida y herida aun, el hecho de comer era un pie a su pronta recuperacion -buenos días Natsuki...- cuando los verdes le entornaron sintió un hueco en el estomago, mas de arranque adolescente que de malestar al notar la sangre el ojo herido.
-¿como sabes mi nombre...y por que me ayudaste?- Natsuki permaneció sentada, el mas mínimo movimiento le traía el flagelo en su cuerpo maltrecho, el estremecimiento que le atormentaba, volvía a momentos en compañía macabra de un calosfrío que le corría por la nuca y las manos, jalo la colcha y se acuno con ella, envolviendo su cuerpo y juntando las rodillas contra su estomago, sin apartar los ojos de su celadora.
-anoche cuando baje a ponerte el calmante me lo dijiste...estabas ardiendo en fiebre y con pesadillas, es...inhumano que te hayan hecho eso, golpearte por segunda vez cuando ya lo habían hecho mientras te trajeron aquí- indignación y compasion tiñeron su voz, deseaba no delatar su sentir pero era claro que la mujer frente a ella, sabia leer a las personas o su gesto en aquel momento le traicionaba.
-si tanto te...molesta ¿por que haces esto?...no recuerdo lo de anoche, realmente no recuerdo mucho después de que esos tipos entraron de nuevo aquí..- oculto su boca en el soporte de sus rodillas y agacho tenuemente la cabeza, encontró mas comoda la posicion y al fin, descanso su cabeza en la base de la nariz, solo los esmeralda permanecieron a la vista, como un animal acechando a su victima.
-no volverán a hacerlo, me encargue de ello...y te ayude por que, no te conozco pero se que no eres como los que caen en este agujero...no eres una mala persona...ahora te pediré que dejes tus trastos en la plancha...- perdió de vista a la mayor mientras el chirrido hacia elevar la plancha un seguro fijaba la base con un clic sonoro y los corales retomaban su posición para observarle con mas detenimiento.
-¿ahora?- refuto con rebeldía, odiaba tener que dejar tan cómoda posición, pero el crujir de su estomago le polio en un estruendo vergonzoso, tenia hambre y era innegable el hecho, si aquella comida de la mañana aunque fría sabia bien, no tenia la intención de esperar mucho a comer algo caliente, mantuvo el agarre a la colcha que cobijaba su cuerpo, bajo las piernas con cuidado, se irguió despacio, estirar su torso incluso de forma lenta le produjo un dolor en las entrañas, le flaquearon las fuerzas pero tenia aun el aplomo de no caer, se recargo en la cama, tomo la taza y plato metálicos, abollados y con un uso tal que parecían tener cientos de años o haber sido sacados de la basura, los dejo en la barra y permaneció de pie un momento, la joven al otro lado le miro con cariño y su atención se dirigió a su lado derecho del rostro.
-tu ojo...- mascullo con dificultad al notar el derrame y la contusión profusa en la piel blanca.
-no es nada, casi no me duele...- replico minimizando el asunto con una sonrisa irónica, y retorno a su cama, tomando su posición para esta vez acunar su rostro entre las rodillas y brazos.
Mashiro retiro los trastes y le miro por un momento mas, era imaginación suya o un olor dulce permaneció mientras se encararon por ese breve encuentro tan cerca, se llevo una mano al estomago y sopeso el sentimiento que le embargaba, le encontraba inquietante y enigmática, la proximidad anterior le habían dejado el estomago hecho un lío, ¿le gustaba o era solo lastima? nego para si y subió para preparar el desayuno, imposible dejarle sin comer en semejante estado.
Mientras preparaba el desayuno llamaron a la puerta, extraño recibir visitas a semejante hora, bufo de enfado, ahora solo pensaba en llevarle el desayuno a la pelinegra que no dejaba de ocupar sus pensamientos desde la noche anterior, se aproximo a la puerta y por la mirilla de cristal a Nagi, se palmeo el rostro y abrió la puerta -hola nagi, no es muy temprano para que estés aquí?-
-nunca es temprano para visitarte linda Mashiro...- le ofreció el ramillete de rosas blancas con una sonrisa y espero a que le diera el paso, sin apartar la proximidad que busco en el acto dadivoso.
Dejo escapar el aliento y le dejo entrar, llevo las rosas hacia el florero donde un tenian lugar las de la semana pasada que ya comenzaban a dejar atras su belleza, se miraban marchitas y oscurecidas por la sombra de la muerte que les envolvía un poco mas con cada salida del sol, era triste saber que morían, nacía y morian por un hecho tan egoísta de ser un objeto para mostrar un sentimiento, a veces se preguntaba la de ojos azulinos ¿si se acostaba con Nagi, eso haría que la dejara en paz? ¿y si no era así y el permanecía a su lado? cambio las rosas marchitas por las frescas y con pena las dejo en la cesta de basura orgánica. y regreso al comedor -¿ya desayunaste?- pregunta de cada semana.
-no, pero podemos ir a desayunar algo al restauran, anda, baja la comida de perro para tu encargo y salgamos- espeto con sorna mientras tomaba asiento en el sillón individual.
-¿que te ha dicho Reito sobre ella, que le hará o cuanto tiempo la tendre aqui? si sera mucho tiempo necesito que me lo digan para preparar la otra celda y recibir mas encargos- se trago las palabras de enfado, le irritaba que sin conocerle se refiriera a Natsuki de tal forma, semejante desprecio lo podia llevar algún maleante, pero ella claramente no era de esa estirpe maldita, acomodo el desayuno, un par de hogazas de pan de nata, café con leche y una manzana, demasiado lujo que iba en contra de las ordenes de Reito, pero ese era su negocio y su espacio así que las reglas de Kanzaki no tenían cabida allí.
-ah...no se, supongo que mas adelante te dara noticias, sabes que mis asuntos son mas...rentables- bostezo con escaso interés en el asunto, echado perezosamente sobre el sillón de piel marrón.
-ya hablare con el sobre eso...bajo esto y subo para que nos vayamos- tomo la charola y bajo en el elevador, se aproximo a la puerta y llamo a la pelinegra que dio un corto salto con el primer toque contra el metal ancho de la puerta.
Sintió como un martillazo en las sien cuando el repique del metal le saco de su reconfortante sueño, levanto el rostro y miro a la joven al otro lado de la puerta, el chirrido canto su molesta estrofa mientras la plancha en la puerta se plegaba hacia adentro con los alimentos -me asustaste...- murmullo sin moverse de lugar.
-lo se...fue muy evidente- estaba riendo en tono bajo, le causo una gracia y ternura ver semejante reacción, claro, era obvio que estuviese con la guardia alta después de los tres terribles dias que habia pasado antes -saldre un rato, vendré por tus trastes mas tarde para tu comida-
-gracias...eh...- le interrumpió esperando un nombre como respuesta, le intrigaba saber la razón de tantos cuidados, algo le decía que estaba faltando a su deber y dureza de celadora, y sabia que ella era la culpable, asi que de menos, deseaba saber su nombre.
-...quiza despues te lo diga...come Natsuki...- había casi tenido que tragarse la lengua, no podía decir su nombre, ni siquiera debería de decirle que saldría y menos aun, cruzar palabras con ella, pero había roto todas las reglas, excepto una, y debía mantener su nombre en incógnita por seguridad propia.
