Corazón de Mago
Por Pryre-chan
Los Personajes De Harry Potter No Me Pertenecen
Son de J.K Rowling
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Capítulo Diez
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Ya era hora de levantarse. El cuerpo de Draco remoloneo en la cama envuelto en la calidez adormecedora de las sabanas de seda, con un gemido disconforme se levantó notando el aire frio de las mazmorras.
-Draco es hora de levantarse- le aviso una voz del otro lado de las cortinas- No te había visto levantarte tan tarde desde hace años-
Quizá, pensó Draco, teniendo preocupaciones tan separadas como los asuntos de un lunático y un falso elegido, le solían causar insomnios. Se dejó caer una última vez en la suavidad en la cama y se cubrió como último capricho momentáneo. Aquello no era su sabana de seda, era la capa de invisibilidad de Potter.
Más tarde y después de ocultar de manera sutil la dichosa capa, Draco cayó en cuenta de que las risillas de los de primer año y algunas de las chicas de su casa, no sabía a que se debía por ser lunes, pero tan pronto como dio un paso fuera de las mazmorras se dio cuenta que en su letargo había empezado a nevar, la primera del invierno.
Eso le trajo a cuenta de que no recordaba del todo la noche anterior, solo que había ido a ver un eclipse con el falso elegido, pero nada más lejos que aquello, quizá se habría dormido de tanto frio o aburrimiento.
El comedor era bullicioso en las mañanas, pero aquel día lo era mucho más que de costumbre, incluso los profesores en su mesa cuchicheaban.
-Draco ¿te has enterado?-le dijo una emocionada Pansy-Potter está en la enfermería, se ha roto cada hueso del cuerpo, dicen que cayó de la escoba…-
El rubio no atendió a lo demás y busco con la mirada a su padrino que comía seriamente en su mesa, sin separar la mirada del plato. Se puso de pie con la intención de ir a la enfermería y averiguar que había pasado ¿acaso el falso Potter había tratado de volar solo de nuevo? ¿Habría sido un accidente?
-Draco, detente, si vas ahora darás más que hablar, recuerda que hay muchos ojos en la escuela- Blaise le advirtió y luego de un apretón su amigo le soltó el brazo.
Era cierto, Draco era un mortifago en ciernes, no debía dar a entender que se llevaba bien con el enemigo. Se sentó de nuevo y se obligo a poner comida en su plato y tratar de comerla, podría intentarlo cuando no hubiera ojos curiosos.
-Calma Draco…- le susurraron de nuevo.
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La capa de invisibilidad era un objeto muy útil, ya entendía porque era tan preciada por el elegido, entro en la enfermería al mismo tiempo de que la enfermera dejaba su puesto para ir a descansar y dejaba a su único paciente a salvo detrás de biombos, el extraño no ver al director o encontrar rastros de el si se trataba de vaciar la mente del ojiazul de nuevo.
Cuando lo encontró estaba dormido, o aparentaba estarlo, se quitó la capa y le movió el hombro con un suave golpe.
-Hey ¿porque te trajeron esta vez? ¿Tu mente se rellenó de nuevo? Sabia que leer tanto no era bueno para ti-
Hmmm…
Los ojos verdes lo miraron y tras un segundo de duda, los ojos se volvieron hostiles y con un odio tal y repentino que a Draco se le congelaron las piernas y un frio helado le congelo el cuerpo.
-¡Malfoy! ¿Qué haces aquí? ¿No puedes esperar hasta mañana para burlarte de mí? ¡Que te has creído maldita serpiente ponzoñosa!-
Draco no respondió a la pulla y no se resistió al empujón que le dejo en el suelo.
¿No podría ser verdad? ¿Ya habían cambiado? ¿El falso Potter ya había sido desechado? ¿Era el final? ¿Qué pasaba con la nieve? Draco hecho planes para mostrársela y dejarle caer una cantidad absurda en la cabeza como venganza por aquella vez que el verdadero le había humillado.
El corazón le latía en los oídos.
-Oye porque tienes tu mi…-
Draco no espero a que el verdadero elegido completara la frase y salió corriendo de la habitación, azotando la puerta a sus espaldas. El zumbido en sus oídos no se iba y durante su trayecto tropezó varias veces agarrándose con fuerza la capa de invisibilidad.
-¡Draco!- escucho el rubio antes de sentir la solides de un pecho y unos brazos rodeándole para detener temblores que no había notado-¡Contrólate!
-Padrino-Draco se irguió y respiro profundo, soltando los puños entumecidos ¿pero que le pasaba? ¿A qué se debía tan indignante actitud?-Estoy bien- le gruño para alejarse de su contacto-¿Donde esta?- la pregunta salió de su boca sin poder detenerlo-¿Dónde está el otro Potter?-
-Vuelve a tus habitaciones Draco, no debes meterte…- el profesor fue detenido por una pálida mano que jalaba su túnica.
-Por favor Severus, necesito saber-
-No lo sé, se lo llevaron en la madrugada, a mis espaldas, Dumbledore se niega a decirme su paradero porque ni juicio está comprometido. Pero lo más seguro es que se lo llevaran para terminar lo que queda de su vida útil.- los ojos negros vibraron de rabia- Vete ahora Draco- el pocionista volteo el rostro y empujo a su ahijado.
Draco se quedó parado en el pasillo hasta que la figura desolada del hombre se perdió y aunque no pudo dormir esa noche llego a un acuerdo consigo mismo, por su bien y por sus compañeros.
Nada ha pasado
Nada ha cambiado
Con el rostro convertido en una máscara de cera se presentó al desayuno entre los murmullos del resto, comió y no miro a nadie cuando se levantó para marcharse, solo debía seguir así.
-¡Malfoy!-
Draco no giro
-¡Espera!- lo jalaron con brusquedad -Ahm…Lo siento, escucha mione me ha dicho que tú y yo empezábamos a llevarnos bien y eso…pero no lo recuerdo, tuve un golpe en la cabeza y no recuerdo casi el medio año que paso, así que no sabía…¿puedes devolverme mi capa?, la necesito-
Draco estaba impactado por el discurso, eran las frases más largas que le había dirigido en años, pero muy aparte de eso noto su leve cojera, los ojos verdes opacos y la piel cetrina de un enfermo. Era una tontería que ambos Potter comparándolos sean más diferentes que el agua y el aceite.
-Malfoy ¿me escuchaste? Dije que…-
-¡Silencio Potter! No pienso devolverte nada, esa capa es mía-
No pienso devolvértela a ti
-No…-
-Si no recuerdas no es mi problemas y tú y yo nuca nos llevaremos bien- Draco lo sujeto de la túnica con rabia, notando su brazalete que el otro Harry le había dado, la runa de la vida que estaba grabada en ella ya no estaba, lo empujo con furia pero lo único que fue desestabilizarlo, y cuando los ojos verdes furiosos lo buscaron, corrió, corrió como un maldito cobarde, pero no le importo, sus miembros cansados lo dejaron caer en uno de los espacios interiores del castillo, lejos, pero no lo suficiente del elegido y sus pensamientos.
Muy tarde se dio cuenta que había caído en la fría nieve y con los pies congelados se forzó a sentarse en una escalinata cercana.
-¿Draco?, que bueno te encontré- una pequeña rubia se sentó a su lado-te fuiste muy rápido y tuve que buscar por todo el castillo-
-¿Qué quieres Lovegood?-
-Nuestro Harry se fue. Estas triste por eso, lo entiendo, yo también, tenía pláticas muy interesantes con él, y nunca trato de alejarme. Pero no estoy aquí para hacerte sentir más triste, si no para darte esto- la rubia extendió una carta de aspecto pesado- Me lo dio antes de irse, es para ti, no lo he abierto-
Draco arrugo la carta
-Léelo por favor Draco, lo hizo solo para ti. Debo irme las clases casi comienzan-
Con pasos suaves la rubia había desaparecido. Draco tardo un par de minutos, pero abrió la carta, pero lo que imaginaba como una misiva de despedida era en cambio como las hojas de un diario incompleto, contaban varios hábitos diarios y anotaciones para su comprensión, frases de libros que había leído, como un par de datos de comida y sentimientos de las personas a su alrededor. Se pasó el tiempo leyendo las hojas que le arrancaron más de una sonrisa, cuando termino, al pie de la última hoja y escrito con prisa aparecía una frase
"Adiós Draco"
Draco se cubrió el rostro y soltó una carcajada
Esta es mi vida.
Fue cuando se dio cuenda de un implemento más dentro del sobre, una pequeña botella de delgada envergadura, de color azulado, con halos blanquecinos que giraban en su interior, Draco lo conocía, eran recuerdos, recuerdos que le quitaban al otro, de pronto sintió la necesidad de verlos en un pensador, pero sería muy complicado conseguir uno en el colegio, debería esperar volver a casa y usar el de la mansión, pero para aquello faltaban meses, debía ser paciente.
Esperar.
Se puso de pie y camino por el pasillo a su próxima clase, había mucho que pensar y planear.
Se detuvo
"Adiós Evan"
