Sam seguía a Dean a una cierta distancia, para no ser detectado por el niño. Le vio dar la vuelta a una esquina para entrar en el aparcamiento de un motel. Sí, era el motel Winchester típico: viejo, descuidado, alejado del centro, en la peor zona de la ciudad,...
Pero eso sí: barato y cerca de una carretera por si había que salir del pueblo con prisas. Sam se imaginaba perfectamente la habitación mugrienta y mohosa, como las cientos de ellas en que Sam se había alojado a lo largo de su vida.
Bueno, desearía que los chicos estuvieran en un lugar mejor, pero así fue la infancia de los Winchester y ni en sueños mejoraba, al parecer.
Pero lo importante era que Dean y Sammy iban a reunirse. No le debía quedar mucho del efecto de la raíz del sueño pero no podía salir ya nada mal. Dean había llegado, sano y salvo, junto a Sammy.
Sam dió la vuelta a la esquina para ver a Dean tirado en el suelo, las bolsas a su lado de las que asomaba un paquete de Lucky Charms con un duende absurdamente alegre.
-¡Dean , Dean! Abre los ojos,...
Sam se agachó junto a él y le examinó con atención. No parecía tener ningún golpe en la cabeza ni estar herido,... No encontraba señales de sangre.
Quizás sólo se había desmayado, pensó recordando el mareo que el niño había sufrido antes. No sería tan extraño: el hambre, el susto y los golpes recibidos,... Lo fundamental era llevarlo con Sammy, seguramente reaccionaría pronto.
No es difícil localizar la habitación que John Winchester había escogido. Por suerte su padre era un hombre de reglas fijas: Planta baja, dando al aparcamiento, pocas ventanas, lo más cercano a la salida posible,... Sólo había unas pocas habitaciones que reúnen esos requisitos.
Así que Sam recogió las bolsas y levantó a Dean en brazos:
-Vamos amigo, te voy a llevar con Sammy.
Se dirigió con su hermano a las habitaciones y tras escuchar si se oía algo a través de las puertas, se decidió por una. Sam estaba seguro de que tenía que ser aquella, la ventana y persiana estaban cerradas y se oían dibujos animados en la televisión.
Golpeó la puerta y pronto oyó unos pequeños y rápidos pasos que se dirigían hacia ella:
-Dean, ya estaba aburrido de esperar y tengo hambre -se quejó- ¿Contraseña?
Sam sorprendido por oír su propia voz en versión infantil, se quedó bloqueado. Es verdad, Dean y él tenían contraseñas acordadas para verificar que eran verdaderamente ellos desde que habían conocido la existencia de los "cambiaformas". Papá y Dean estuvieron cazando uno de esos monstruos cuando él tenía ¿ocho o nueve años? Intentó recordar alguna pero nada vino a su mente:
-Sammy, abre. Tu hermano está enfermo y lo traigo a casa. Soy… un amigo.
-¿Qué amigo? ¿Por qué no habla él?... Y soy Sam, no Sammy.
-Dean está inconsciente. Pero te aseguro que no te haré nada. Soy amigo de Dean. Solo quiero ayudar. Abre la puerta por favor.
Sammy pareció dudar al otro lado de la puerta:
-Si fueras su amigo te hubiera dicho la contraseña…. Dean me dijo que no abriera si no oía la contraseña.
-Mira, se desmayó antes de que pudiera decirmela. Te lo juro. Si no abres no podré ayudar a tu hermano. ¿Quieres que tu hermano mayor se ponga bien verdad?
Sammy pareció decidirse ante eso y se oyó correr el cerrojo. Un pequeño Sam abrió con cuidado dejando puesta la cadena, al ver a su hermano inmóvil en brazos de un extraño se echó a llorar:
-¿Qué le ha pasado a Dean? Dime que está bien,...-sollozó.
- Si quitas la cadena, lo tumbaré en el sofá y pronto se pondrá bien.
Sammy se apresuró a quitar la cadena de seguridad y tan pronto como Sam dejó a Dean en el sofá estaba sobre él, sus pequeñas manos agarraron su cara intentando que abriera los ojos.
-Dean, soy yo Sammy. Despierta por favor.
Sam mojó un trapo y tranquilizó al niño:
-Solo esta desmayado. Le mojaré la cara a ver si despierta.
-No se despierta. Dean, Dee… -Sammy estaba hecho un mar de lágrimas.
-¿Sabes donde está el botiquín?
-Si, si. Lo traeré.
Castiel alertado por la huida de la gata, sospechaba que algo había ocurrido. Tenía que saber lo que estaba sucediendo en el sueño, y pidiendo perdón interiormente a Dean, puso los dedos en su frente para contemplar su lo que ocurría en su mente. Dean soñaba que dormía plácidamente. Eso no era bueno, si lo que pretendían era que despertara. Cualquier ángel sabe eso.
Así que, disculpándose ahora con Sam, tocó con dos dedos su frente. Sam intentaba desesperádamente despertar a Dean, mientras una versión pequeña de Sam lloraba con desconsuelo.
Castiel no necesitaba reloj, tenía conciencia exacta interior del paso del tiempo, para saber que Dean debía despertar ya, o Sam se iría del sueño sin haber conseguido que los hermanos se vieran.
Debatía consigo mismo si debía tomarse la infusión de raíz de sueño ya e intervenir en el sueño, o esperar a que despertara Sam para que le explicara bien lo sucedido, cuando observó a la gata. Meg había salido de debajo de la cama, como si la presencia que antes la había inquietado ya no estuviera, y había vuelto al calor de la cama.
Pero algo en la espalda de Dean parecía molestarla, y tocaba con su patita insistentemente ahí. Cas separó con cariño a Meg, y pasó su mano por la espalda de Dean. Notó una minúscula perla que sobresale en su espalda, donde está su columna vertebral. Desprendía poder maligno, el ángel podía notarlo. Así que la agarró con sumo cuidado y tiró despacio de ella.
Un largo alfiler salió de la columna del niño. Esperaba que eso fuera la causa de que Dean durmiera en su propio sueño. Volvió a mirar en los sueños de Sam y Castiel suspiró con alivio:
-¡Gracias Meg!
Sam estaba desesperado, sin saber qué más hacer, había intentado despertarlo pero era inútil.
El pequeño él, estaba agarrado a su hermano llorando y tampoco sabía qué más decir al niño para consolarlo.
De pronto Sammy noto que una mano acariciaba su pelo. Levantó su cara llorosa para ver los verdes ojos de su hermano que le miraban.
-¡Dean! Estas despierto,...
-Si, Sammy calmate, no llores, no ha sido nada. ¿Estas bien?
-si, Dean, si… ¿Y tú?
-Yo siempre estoy bien. Soy tu gran hermano mayor ¿Recuerdas?
-Dean,... Estaba tan asustado.
Dean se incorporó lentamente y Sam, el mayor de los Sams, se acercó a ayudarle:
-¿Qué haces tú aquí?- Dean preguntó enojado- Cómo hayas hecho algo a Sammy te mato.
- No me ha hecho nada. El te trajo a casa. Te habías desmayado- Contestó Sammy por él.
-¿Desmayado?¿Yo?...-se indignó Dean- ¿Crees que soy una princesa de los cuentos que te gustan? ¡Yo no me desmayo!
-Si te desmayaste. ¡Dean es una princesaaa…!-canturreó Sammy.
-¡Perra!
-¡Idiota!
Los hermanos se sonrieron y Dean pasó su brazo por los hombros de Sammy:
-Vamos a cenar y tengo una sorpresa para tí. Tengo el dinero para la maldita excursión a "Frikilandia".
Sammy grito y saltó de alegría:
-¡Gracias Dean! ¡Es genial!... Pero no es a "Frikilandia", es al Museo de Ciencias Naturales, y hay dinosaurios, meteoritos,...
-Lo sé Sammy. Me lo has contado mil veces…
Sam contemplaba emocionado la escena, pero sentía que iba a despertarse pronto:
-¡Chicos me voy!
Los chicos le miraron:
-Te puedes quedar a cenar…¿Verdad Dean?
- Si, Batman puedes quedarte.
-¡Gracias pero tengo que irme!
- Bueno, … Pues ya nos veremos Batman,..Bruce...- Se despidió Dean.
Sammy abrazó sus piernas y le dijo:
-Gracias por ayudar a mi hermano.
Sam abrió la puerta para irse y les miró por ultima vez. Quería guardar la imagen de los dos hermanos felices en su mente.
-La contraseña era: "Creo que he visto un lindo gatito"...La elegí yo- apunto Sammy.
-Buena contraseña -sonrió Sam- ¡Un gusto conocerte Sammy! ¡Nos vemos Dean!... Cuidaros.
Los niños asintieron con la cabeza y Sam cerró la puerta. Oyó echar el cerrojo tras de sí y a los muchachos hablar:
-¿Por qué le has llamado Batman?
- Se llama así: Bruce Wayne- rió Dean
- Eso es mentira,... No puede llamarse así. Oye Dean, para la excursión necesito un cuaderno de dibujo. Vamos a dibujar los dinosaurios,..
-Pero si te van a dar miedo Sammy… Te dan miedo los payasos.
-Los payasos son espeluznantes.
-No
-Si
-Te digo que...
Y con el sonido de las voces de los niños y una sonrisa en la cara Sam se despertó en su cama del bunker.
Continuará….
Por fin los he sacado del lío en que yo misma les metí. Me ha costado bastante, pero creo que más o menos lo he logrado. La improvisación no es buena amigos… :(
Bueno, creo que queda un capítulo más o dos en los que disfrutar del "todos felices" que tanto estábamos esperando. Saludos.
GreenEyesSpn ¿Leonardo Di Caprio? Pues cualquiera sabe,... cada vez meto mas personajes. Je,je! ;)
