Capítulo 10: Nunca es Lupus.

Cuando ya se estaba por acabar el sándwich una enfermera entró en la habitación de Cameron, con un par de papeles en la mano.

Enfermera: Aquí están los resultados de los análisis del doctor House.

Cameron: ¿Qué análisis?

Enfermera: Me dijeron que te los diese a ti. Toma.

La enfermera le entrega los papeles a Cameron.

Cameron: Ah, pues... Muchas gracias.

Nadie había pedido más análisis para House... Cameron miró los papeles detenidamente y se quedó con la boca abierta. ¿Cómo podría habérseles pasado por alto? ¡House no tenía lupus! Alguien lo sospechaba y había pedido más análisis. Obviamente no eran ni ella ni Foreman, ni Chase, ni Wilson ni Cuddy, porque sino no estarían... ¡Mierda! Hacía diez minutos se lo habían llevado a suprimirle el sistema inmune. Sin sistema inmune, House moriría.

Cameron se desconectó los cables lo más rápido que pudo y se estremeció de dolor al quitarse la vía que le suministraba los calmantes. De repente un dolor punzante le quemó por dentro. Le costaba moverse a causa del dolor, pero pudo sacar la fuerza suficiente para levantarse a por el teléfono. No funcionaba. ¡Qué momento tan oportuno! Cameron se apresuró a coger una jeringuilla con morfina y se la clavó. Eso debería bastar para ocultar el dolor unos minutos. Ya preparada se echó a correr lo más rápido que pudo. Podría haber llamado a una enfermera, pero estaba segura de que no le daría importancia al asunto y lo dejaría para más tarde. Más tarde, cuando el paciente estuviese muerto. Un subidón de adrenalina le hizo aumentar aún más la velocidad. No podía ir en ascensor porque tardaría demasiado así que subió al tercer piso por las escaleras, dando zancadas hasta alcanzar la puerta de la sala donde le estaban aplicando el tratamiento a House. Entró dando un portazo y se quedó de pie, jadeando en la puerta.

Cameron: ¡Suprimid el tratamiento! ¡¡YA!!

Wilson: ¿Por... por qué?

Wilson, Cuddy, Chase y Foreman estaban muy sorprendidos por la intrusión de la inmunóloga.

Cameron: ¡¡AHORA!!

Chase fue el primero en reaccionar y en apagar la máquina. House estaba débil y aturdido, aunque despierto. Cameron le cogió a tiempo antes de que se derrumbase en el suelo.

Cuddy: ¿Qué diablos está pasando?

Cameron: No tiene lupus. Es una infección. ¿Cuanto tiempo ha estado en la máquina?

Foreman: Un par de minutos.

Cameron: Tiene el sistema inmunológico muy débil, hay que empezar con antirretrovirales para fortalecerlo, antibióticos para la meningitis y ponerle en una habitación estéril.

Cuddy: ¿Tiene meningitis?

Cameron: Me llegaron unos resultados del laboratorio, los tengo en la habitación. Aparentemente alguien los pidió antes de las últimas pruebas.

Foreman: O sea que el dolor muscular en realidad provenía de la médula.

Cuddy: ¡Pero todas las pruebas dieron negativo!

Cameron: No todas. Alguien cogió una muestra del líquido cefalorraquídeo para otra prueba, que fue la que recibí yo. La meningitis debe ser de tipo D, por eso no se mostró en la punción.

House gruñó levemente, haciendo entender que quería decir algo. Cameron le miró unos segundos a los ojos mientras le seguía sosteniendo para que no se cayese.

Cameron: Tranquilo... ya está... se ha acabado todo...

Cuddy: Voy a preparar una de las habitaciones estériles lo más rápido que pueda, en cinco minutos bajadle a la segunda planta y llevadle a la habitación 174.

Cuddy abandonó la sala, dejando un silencio en la sala que se prolongó varios segundos mientras Wilson ayudaba a Cameron a sujetar a su amigo. Al final, Chase fue el que decidió romper el silencio.

Chase: Nunca. Nunca es lupus.

El dolor había vuelto a Cameron y tuvo que soltar a su jefe rápidamente antes de sentarse en el suelo, agarrándose fuertemente la rodilla y apretando los dientes.

Chase se apresuró a sentarse a su lado y a murmurar palabras de ánimo mientras la abrazaba.

Chase: Creo que será mejor que la acompañe a su habitación.

Wilson y Foreman asienten y Chase ayuda a Cameron a levantarse y sentarse en la silla de ruedas en la que habían llevado a House a la sala.

Chase: Has estado increíble.

Cameron: Gra... gracias.

Chase: No te preocupes, ya casi estamos.

Cameron: Si no hubiese sido por ti...

Chase: ¿?

Cameron: Gracias a ti me sien... me siento mucho mejor.

Chase: No es nada. Tranquila que en un par de horas se habrá pasado lo peor de la desintoxicación.

Cameron: ¿Por qué...? Arg, ¿Por qué no me habéis lavado el estómago y ya está?

Chase: Como tú ni fumas, ni bebes, ni tomas droga ni nada, tu organismo estaba demasiado afectado por la Vicodina.

Cameron: No, si... si al final tener una vida sana va a ser... va a ser peor que...

Cameron no podía casi hablar por el dolor.

Chase: No te preocupes, ya estamos.

Chase colocó a Cameron rápida pero cuidadosamente en la cama y le conectó todos los cables, haciendo desaparecer el dolor, lo que hizo que Alison soltase un suspiro.

Cameron: Muchas gracias.

Chase y Cameron se sonrían el uno al otro.

Chase: Cameron, yo...

Chase suspiró.

Chase: Te quie...

Cameron: Por favor no lo digas.

La expresión de Cameron se había tornado seria, y Chase estaba tan sorprendido como disgustado.

Chase: ¿Por qué? ¿No puedo decirte que me gustas? ¿Que te quiero? ¿Que me gustaría pasar el resto de mi...?

Cameron: No, no puedes. ... Lo siento, Robert. Yo... yo no te quiero. Eres... eres el mejor amigo que he tenido desde hace mucho y me has apoyado un montón. Y te aprecio demasiado como para perderte... Lo siento mucho...

Chase quería llorar, estaba seguro de que Cameron estaba tan enamorada de él como él lo estaba de ella. Pero parecía que se equivocaba... una vez más. Sin embargo, apreciaba las palabras que le acababa de dedicar su amiga y sabía que ella no quería que estuviese triste.

Chase: No te preocupes, ya me he acostumbrado a que me den calabazas.

Cameron: Lo siento muchísimo, de verdad, con todo lo que me has ayudado...

Chase: No pasa nada, siempre podremos seguir siendo amigos.

Chase y Cameron se sonrieron una vez más, aunque ninguna de las dos sonrisas era sincera del todo. Ambos se sentían bastante tristes.

Chase: Voy a ver qué tal está House, luego te informo.

Cameron: Chase...

Chase ya se había levantado para irse, pero rápidamente se da la vuelta a la vez que Cameron se incorpora.

Cameron: Ven aquí y dame un abrazo.

A pesar de que era un abrazo de amigos, los dos se abrazaban con fuerza, como si ese abrazo les fuese a quitar sus penas. Estuvieron varios segundos abrazados, hasta que Chase la soltó, se despidió de ella y se dirigió hacia la habitación de su jefe.