Cap.9 Inconvenientes

Hoy era lunes, y comenzaban nuestras clases en el instituto, seria nuestro primer día, y obviamente habría algo de alboroto ahí por ser los nuevos, y más porque no solo éramos nuevos sino también éramos extranjeros, sería algo absurdo toda esa atención; trate de olvidar eso y me levante y puse unos jeans una playera gris, un suéter negro junto con mis tenis negros también. Los colores alegres o llamativos no me gustaban mucho, prefería los oscuros o neutros, y además así pasaba más desapercibida que con colores llamativos.

Baje las escalera y tome las llaves del coche que habíamos comprado para ir a la escuela –un convertible gris, ya que Santi no había querido comprar algo más disimulado, para llamar un poco menos la atención, peor en fin el carro tampoco estaba tan mal,- tome mi mochila y espere a Santiago en la puerta. Se estaba tardando mucho, no podía creer que el tardara más que yo en arreglarse, llegaríamos tarde así.

-Vamos no puede ser que tardes más que yo-dije no muy fuerte porque aun así el me escucharía.

-Ya. Vamos-dijo apareciendo como rayo enfrente de mí.

Asentí y salimos de la casa.

-Serio, ¿cómo puedes tardar tanto? –dije mientras subía al auto.

-A mi si me importa mi imagen no como a ti May. Ya deja el tema de lado-dijo al observar mi expresión cabreada- anda arranca o llegaremos tarde.-Se subió al asiento del copiloto y miro al frente.

Encendí el auto sin decir más. El camino a la escuela era un poco largo ya que la casa que habíamos comprado estaba algo lejos del pueblo, por el bosque, para así tener mucha privacidad, y pues con el tiempo que teníamos para llegar no podíamos darnos el lujo de ir a una velocidad moderada, así que acelere un poco, bueno mucho pero en fin bajaría la velocidad en cuanto estuviéramos algo cerca de la escuela, no quería una multa. Llegamos a la escuela en poco tiempo aunque aun así ya casi daban el timbre para entrar a clases, pero fue lo más rápido que se pudo.

Baje del auto tomando mi mochila y le puse la alarma al carro. Todos se giraron a vernos. Era de esperarse, en primera por el coche y porque éramos los nuevos, y también creo que el hecho de que aun tuviéramos algunos rasgos de vampiros –los que hacen que los humanos nos sigan y no tengan miedo- eso influía un poco. Por lo tanto nadie nos quitaba la vista de encima, eran muy obvios, aunque si había unos que otros que le despistaban un poco, creo tenían algo de educación, para no mirar descaradamente a los nuevos.

Al caminar para entrar a la escuela los pensamientos de los chicos hacían que me estuviera riendo un poco. Era algo muy… ¿típico de ellos? No lo sabía con exactitud, pero me parecía algo absurdo, y por no decir irritante. Ya que sus pensamientos eran:

"Wow me encanta su auto, de seguro son ricos"
"Vaya los nuevos, de seguro son unos presumidos ya que se ve que son ricos. Puff"
"La chica no está nada mal, tendré que presentarme"
"Gemelos, uhm está bien, pero de seguro los populares los querrán con ellos. Ash. Otros más con aires de grandeza a los cuales soportar"
"Esos nos quitaran la atención, no puede ser, y además, el chico no está nada mal, pero de seguro la hermana lo tiene cuidado"

Tenía ganas de desactivar mi don y asi ignorar sus pensamientos, pero necesitaba estar alerta aquí, nunca se sabe que pueda pasar, asi que tendría que soportarlos todo el dia. Aunque los ignoraría lo más posible porque si no, estallaría con esto.

Suspire.

-¿Qué pasa?-dijo Santiago llamando mi atención.

-Es que son tan humanos-le respondi irritada.

-¿Son sus lindos pensamientos no?-dijo Santiago riendo.

-Exacto, son tan…tan…-no encontraba la palabra adecuada para describirlos.

-Comunes-completo por mí, y fue con una buena palabra.- Asi son, que esperabas.

-De verdad me irritan-bufe.

-Ya anda tranquilízate y vamos a la oficina por algo que nos falta-lo segui hasta la oficina.

Al llegar estaba una señora como de unos treinta y seis años sentada detrás de un escritorio. Al parecer estaba esperándonos, porque al vernos entrar sonrió ampliamente. Se veía que era algo amable, incluso creo que demasiado. Santiago se acercó a la barra que estaba para dividir el paso entre los alumnos a su escritorio y la oficina del director, y mostro una gran sonrisa a lo cual el corazón de la señora se aceleró un poco.

No lo podía creer él era menor que ella, bueno aparentemente, porque sabía que Santiago podía ser el abuelo de ella si contábamos la edad verdadera. Pero aun asi ella se ponía nerviosa con su presencia, era como si le gustara, esto era algo raro.

-Buenos días Señora Klein- la señora se acomodó un mechón de su cabellos con ademan, ¿coqueto? Sí, eso había sido.

No lo podía creer. Mire a la señora viendo que más haría y escuchando a la par sus pensamientos, sería algo divertido.

-Buenos días Señor Mathews – "Nunca me cansare de verlo, es un lindo chico, y muy guapo…" la mire un poco molesta. Ella era mayor, no tenía sentido su actitud, "Oh, la hermana me está viéndome, mejor disimulo y de paso la saludo, no vaya ser que la nena consentida se moleste." – Hola señorita Mathews –dijo mientras miraba unos papeles en su escritorio, yo no le respondí, no me había caído bien, como al parecer tampoco yo a ella. -¿En qué les puedo ayudar?

-Veníamos por el papel que dijo ayer que nos faltaba-dijo Santiago, siendo amable, como siempre.

La señora volvió a fijar la vista en él.

-Si señora, no queremos llegar tarde a clase en nuestro primer dia, asi que podría dárnoslos por favor –la apresure, y sonreí fingidamente mientras abrazaba a Santiago.

Al parecer ella entendió que no me parecía su comportamiento y se levantó de su escritorio, y fue a buscar los papeles. Por fin no lo estaba mirando, no es que estuviera celosa, bueno un poco, pero no de ese tipo de celos sino como de hermanos. No me parecía lo que ella hacía.

"Mocosa esta que se cree, se ve que está muy consentida, pero ya que, no puedo hacer nada porque ni modo que le diga algo, son hermanos y luego ricos, no quiero tener problemas con los padres o el director.".

Reí un poco ante sus pensamientos y Santiago solo negó con la cabeza con una sonrisa burlona en la cara, seguro sospechaba que había estado haciendo. Ella llego con los papeles y se los entregó a Santiago, sin decir más nada, pero tenía una cara de pocos amigos. La había hecho refunfuñar.

-Gracias Señora -dije fingiendo dulzura y salí de ahí junto con Santiago.- No puedo creerlo, es mayor que tú, aparentemente- agregue lo último entre risas.

-Se dio cuenta que no te pareció en nada su actitud-rio un poco.

-Lo sé, la escuche, dijo que eras lindo y guapo, mientras que a mí me dijo mocosa y consentida –rodé los ojos.

-No te enojes es obvio, mira seremos "gemelos, pero yo soy el lindo de los dos.

-Como tú digas –reí y tome mi hoja de sus manos-. Nos vemos luego.

Camine hacia mi salón, para iniciar con las clases, iba con la hoja que la secretaria nos dio, al parecer era para que los maestros firmaban de enterado que ya estábamos en clases y asi nos incluyeran en su programa o en esas cosas en las que nos deben de tener anotados o tomados en cuenta, no sé bien.

Mi primera clase era matemáticas. Entre al salón y me dirigí con el maestro para entregarle la hoja.

-Hola, soy May Mathews-dije dándole la hoja mientras sonreía.

-Oh, pues bienvenida -firmo la hoja- tome y siéntese en la parte del fondo, dado que es el único lugar disponible-asentí tome la hoja y camine hacia mi lugar.

Al pasar por una mesa sentí un olor algo conocido pero no me gire a ver quién era, no quería parecer una metiche, y al sentarme en mi lugar mire a ver de quien era el olor, y vi algo que no me esperaba. Sentada en una mesa de a medias de la fila estaba Jasper, él se había percatado de mi llegada pero no se había inmutado, le había importado poco, o al menos eso parecía. Creía que era una simple humana, no sospechaba para nada quien era en realidad. Estábamos en problemas si ellos nos descubrían, debíamos ser cuidadosos.

Estuve en silencio toda la clase esperando que dieran el timbre para salir de ahí antes de que a Jasper se le ocurriera dirigirme la palabra y darle oportunidad de darse cuenta quien soy, aunque creo que estaría un poco difícil por el "cambio de imagen" que tengo, al igual que Santiago. Cuando por fin dieron el timbre tome mis cosas y me dirigí hacia afuera pero cuando iba llegando a la puerta Jasper me sujeto del hombro. Estaba en problemas. Creo.

-Hola soy Jasper Cullen, tú debes ser May Mathews ¿no?-sonrió.

Me gire y sonreí también.

-Hola, y si Soy May. Amm es un gusto conocerte Jasper, pero debo irme a mi siguiente clase, supongo que nos vemos luego.-Salí de ahí casi huyendo.

Luego busque los pensamientos de Jasper.

"Vaya que apurada estaba la chica, deben ser los nervios de no conocer a nadie, de seguro luego poder hablar bien con ella, es cuestión de que se le pase. Es raro que su olor no me haga sentir sediento pero si me atrae un poco, pero no como comida, que raro. Aun asi es linda la chica…" Pensó.

Mi propio tío pensaba eso de mí, que incomodo, pero aparte de eso había algo más que era malo, porque se dio cuenta de que mi olor no es del todo humano, espero no sospeche algo más. Bueno debía avisarle a Santiago, aunque creo que ya se habría topado con alguien más de los Cullen, pero bueno debía ir a mi siguiente clase, era literatura. Busque el salón y entre, mire alrededor y note que no había ningún Cullen ahí, que alivio. Hice lo mismo que en la otra clase. Me presente con el maestro y le di a firmar la hoja y tome asiento sola atrás.

La siguiente clase fue historia, y paso lo mismo que en literatura. Agradecí no encontrarme con alguien más. Aunque sabía que tarde o temprano lo haría. Suspire.

Al llegar el receso espera a Santiago en el estacionamiento y entramos juntos a la cafetería, al entrar todos guardaron silencio y se giraron a vernos. Era incomodo eso, un poco al menos, me gustaba que me prestaran atención pero en este momento era lo que menos quería, no quería que fuéramos descubiertos si veían un descuido de nosotros al no despegar la mirada de nosotros.

Tome una bandeja y tome una manzana y ensalada. Santiago tomo pizza y un refresco. Tomamos asiento en una mesa del fondo, tratando de alejarnos de los demás. En todo este tiempo no había buscado a los Cullen o escuchado los pensamientos de los demás, quería estar tranquila.

-Santi, los Cullen están aquí-susurre tan bajo para que solo él pudiera escucharme.

-Lo sé, vi a Emmet en música, pero no te preocupes no creo que nos puedan reconocer, tu tranquila, ellos no arruinaran lo que tenemos hecho ya. –Mordió un poco su pizza- sabe horrible-reímos un poco ante su cara de disgusto. Él no estaba acostumbrado a esa comida, y a decir verdad, tampoco yo lo estaba ya.

-Que esperabas la comida humana sabe horrible, pero debemos aparentar comer. – Fingí morder mi manzana pero en realidad la pulverizaba rápidamente cuando la tocaba para que pareciera que comía, asi hice con el resto de la manzana y la mitad de la ensalada, y el hizo lo mismo con la pizza y solo tomo un poco de refresco.

-¿Y que han estado pensando de nosotros ahora?-dijo mirándome.

-No lo sé he estado ignorando sus pensamientos, pero en seguida lo averiguo-me concentre en los pensamientos de todos tras decir eso, para buscar los de ellos.

"Que nervios quiero presentarme con la chica pero no sé qué decir…"
"No se cómo ella come tan poco, yo no podría…"
"El chico es tan lindo y guapo…"
"¿Querrán ir a mi fiesta el fin de semana?..."
"No me importa que Alice, Bella y Rosalie o quieran presentarse yo sí, además los chicos me apoyan, obvio quieren conocerla, asi que ya iremos aun en contra de su voluntad…"
me detuve al escuchar ese pensamiento, reconocí la voz al instante, era la de Emmet, esto no era bueno.

Lo busque con la mirada y pude ver como ellos se levantaban de su mesa-Emmet, Jasper y Edward- se dirigían hacia nosotros. Por debajo de la mesa patee levemente a Santi y con los ojos apunte a ellos el, se mordió el labio y miro hacia la mesa. No sabíamos que podía pasar. Ellos llegaron a nosotros por lo cual levante la mirada y los mire mostrando una leve sonrisa.

-Hola somos los Edward, Jasper y Emmet Cullen-dijo Emmet presentándose y también a los demás. - Asi que amm ¿son gemelos? –reí ante lo único que fue capaz de reaccionar para hacer platica. Era un vampiro, no consideraba que podría actuar así.

-Hola, supongo que ya sabe quiénes somos, y si, gemelos-rodé los ojos.

-¿Vienen de Francia verdad?-dijo Edward mirándome.

-Si de Francia, aunque hemos conocido otras partes del mundo- respondí sin desvanecer aquella pequeña sonrisa.

Que tu padre y tíos coquetearan contigo no era lindo. Era todo lo contrario está bien que no sabían quién era, pero de igual manera incomodaba, y además eran malos en esto, no se les ocurría que decir. Santiago me miro y guiño un ojo. Algo haría.

-Bueno fue un gusto conocerlos, ¿si es todo no?—dijo tratando de intimidarlos con la mirada. Ellos retrocedieron un poco, algo extraño, considerando que ellos nos creían humanos. Al parecer los celos de hermano servían con ellos. Esto era gracioso.

-Amm si, bueno si necesitan algo solo avisen. Nos vemos May… y Santiago-dijo Emmet, a lo solo sonreí.

-Incomodo-murmure levemente cuando ellos estuvieron lejos.

-Lo sé, pero si quiera recordó tu nombre a mi hasta el final y por compromiso-dieron el timbre-. Vámonos a clases antes de que ellos vuelvan.- nos levantamos, dejamos las bandejas en su lugar y cada quien fue a su clase.

En el resto de las clases, solo me encontré con Bella en gimnasia, con Edward en música, y con Emmet y Alice en Francés. Pero en todas las clases me senté sola al fondo ya que no había ningún otro lugar disponible, eso era algo lindo, porque a Santiago siempre le toco compañero de mesa. No tiene tanta suerte al parecer.

Al final de clases entregamos las hojas a la secretaria rápidamente dejándola sin tiempo para coquetear. Volvimos a casa rápido, antes de que los Cullen nos volvieran a hablar, el estar con ellos demasiado abría muchas posibilidades a que nos descubrieran. Al llegar a casa deje la mochila en el sillón y me recosté en el suelo. Santiago me imito.

-Odio la escuela-dije cerrando los ojos.

-Te entiendo, siempre pensé que los humanos exageraban, pero no es asi-suspiro.

-Y además tenemos el inconveniente…-el tomo un mechón de mi pelo.

-Tranquila no nos conocieron, lo único que querían era coquetear contigo-rio- las chicas Cullen te mataran.

-Lo sé. Además no es lindo que tus familiares te coqueteen, aunque no saben quiénes somos en realidad.

-Pero bueno tu solo ignóralos y trata de no escuchar sus pensamientos- asentí como se sentó en el suelo.

-Creo que la solución será no leer más las mentes por ahora, la de nadie- y asi fue que mande ese don a mi subconsciente.- Mejor, bueno en parte.

-Eso me agrada ya que también dejas mi privacidad tranquila al fin-rio fuertemente.

-Ja, hace unas horas no te acordabas de la privacidad de los demás-ambos reímos al recordar.

-Oye no has estado viendo el futuro de los Vulturi ¿verdad?-me levante y abrí los ojos de golpe.

-Claro que no, te lo prometí y siempre cumplo lo que prometo, sea lo que sea Santi-mire al suelo.

-No te gusta sentirte desprotegida-dijo más como una afirmación que una pregunta.

Y asi era, odiaba sentir que alguien podría llegar en cualquier momento y hacernos algo, pudiéndolo evitar estaba bloqueando todo lo que podía ayudarnos, eso me desesperaba un poco, pero se lo había prometido, además el decía que estábamos seguros aquí y si algo pasaba con los Vulturi, supongo que algo sabrían los Cullen y algo en su comportamiento haría que nos diéramos cuenta, asi que bueno me resignare a esto.

-Si pero, está bien me acostumbrare- medio sonreí.-Ahora la tarea.

-Ay no mama, un rato más-rio por su broma, yo tan solo negué con la cabeza y lo jale del brazo hasta la escalera.-Ya, ya, la hare pero déjame.

-Está bien-lo solté- ahora hazla, yo hare la mía en mi habitación.- Corrí a mi habitación tomando mi mochila.

Eso de hacer la tarea era algo fastidioso, pero a la vez fácil porque todo lo que veía ya lo sabía asi que no fue nada difícil hacer la tarea, aunque si sentía que era una pérdida de tiempo. Al terminar la tarea me recosté en la cama y fue cuando me di cuenta de algo. La pulsera que Alec me había dado no me la había quitado en todo este tiempo. Yo lo quería olvidar, y supongo que el traerla puesta no me ayudara en nada, asi que me la quite y mire él dije en forma de corazón por última vez.

-Aquí quedaron todas tus mentiras, asi como guardare esta pulsera r lejos de mí, asi tendré tu amor, lejos de mí, te olvidare Alec Vulturi, porque no te mereces que siga pensando en ti, y mucho menos que tenga algo tuyo en mí, ya que tu corazón ya no es mío, aunque creo que nunca lo fue, pero por ahora es de Corin, sabrás tu a quien se lo das después cuando te aburras de ella-suspire y guarde la pulsera en un cajón del mi tocador.

Tratando de no volverlo a ver, asi como tampoco quisiera ver a Alec, Jamás….