10. Un Libra para una amazona

Desde que tuviera el encuentro con el caballero de Capricornio, Shaina no había salido de su cabaña. Se encerró y no permitió que nadie la importunara, ni siquiera Marin, quien intentó en vano que su amiga le abriera la puerta.

Los fantasmas que habitualmente merodeaban por sus pesadillas se habían materializado desde que Shura la había obligado a abrir su propia caja de Pandora. Aquella que había mantenido oculta desde que decidiera cambiarse de bando.

Tras la guerra interna, Atenea había llamado a todos los supervivientes para conversar uno por uno, desde los caballeros de oro hasta el personal de limpieza. Todos para explicar sus motivos personales y poder recibir la bendición absolutoria por parte de la deidad.

Y Shaina también había desfilado, arrodillándose ante Atenea, para rendir el tributo correspondiente y comprometiéndose a reparar el daño causado por sus acciones en el pasado. Sin embargo, no describió sus pecados ante la diosa. Prefirió realizar una expiación general, sin pararse en los detalles más escabrosos.
Atenea conocía todos aquellos detalles que la muchacha ocultaba, pero prefirió no presionar a la italiana y permitió que contara hasta donde quisiera o viera oportuno. Lo importante era que estaba arrepentida, y por ello se ganó la confianza de la diosa, quien la permitió seguir al frente de un escuadrón y seguir portando la armadura de plata de Ofiuco.

Al principio todo estaba bien. Queriendo ayudar, fue la primera en postularse para ir a socorrer a los caballeros de bronce cuando estuvieron en apuros durante el enfrentamiento contra Poseidón. No sólo porque amaba a Seiya y deseaba poder ayudarle, sino porque temía que el pequeño Kiki no pudiera llegar con la armadura de Libra.

Más adelante, durante la guerra contra Hades, situó estratégicamente a diversos caballeros de bronce por el Santuario, siendo la primera en advertir de los agujeros en el cementerio y posible resurrección de los muertos. Además, protegió a Seika para evitar que Thanatos acabara con la vida de la hermana de Seiya. Era tan importante para él…

Pero en su conciencia pesaban crímenes de diversa índole. Y esos fantasmas la atormentaban constantemente, influyendo en su actitud.

Tenía miedo. Miedo a que si la gente supiera lo que había hecho, huirían de ella. Pero sus compañeros seguían temiéndola, por una razón u otra. Muchos de ellos desconocían aquella cara oculta de Shaina, otros escapaban raudos al verla.

Realmente inspiraba temor entre sus compañeros masculinos especialmente, quienes preferían mantenerse al margen.
Incluso guerreros de su escuadrón la trataban con excesivo respeto, procurando no hacerla enfadar más de la cuenta.

Quizás su fama le precedía, pero no le daban pie a poder explicarse. Shaina comenzaba a darse cuenta de que tenía un lado bueno que afloraba tímidamente, pero que para poder liberarlo completamente, tenía que hacer las paces consigo misma y admitir sus errores del pasado.

Algo que aún le costaba asimilar y entender. De ahí que Shura fuera implacable con ella. Lo que quieras cambiar hazlo pero asumiendo tus errores del pasado. No existe otra manera.

La joven italiana se revolvió en la cama, espantando así sus inquietudes. Había llorado todo lo que había podido y más. Se sentía tan pequeña y desvalida, que sintió la necesidad imperiosa de abrazar a alguien. En ese momento, sólo la almohada pudo ofrecerle ese pequeño consuelo, pero necesitaba algo más.

Alguien con quien sincerarse abiertamente. Alguien a quien poder abrazar.

Se levantó de la cama y regresó a ella tras recoger la lista de caballeros de oro. Leyó el nombre del caballero de Virgo. Alguien con quien sincerarse. Pero estaba segura que Shaka no le daría un abrazo. Le diría que se fuera en paz, una bendición en sánscrito y adiós.

Después leyó el nombre de Camus. No tenía una relación estrecha con el caballero de Acuario como para sincerarse. Y mucho menos para abrazarle. Sólo de pensar que la congelaría de arriba abajo hizo que se arrebujara más en su cama.

¿Y con Milo? Cada vez que leía el nombre del caballero de Escorpio su ánimo se agitaba de mala manera. Con él tenía un asunto importante que zanjar, por lo que el tema sentimental lo dejaría de lado. El caballero de Escorpio tenía un punto cariñoso, pero únicamente en determinadas circunstancias y con ciertas personas. Y entre los elegidos, no se encontraba Shaina. Además, él inició aquellas dudas en ella cuando estuvieron en cabo Sunión.

Entonces pensó en el caballero de Libra. Dohko ahora ya no era un viejo decrépito como tantas veces había escuchado. El Viejo Maestro era joven, con un carácter alegre y jovial, además de decidido. Aparte, él era uno de los caballeros de oro que siempre fueron fieles a Atenea, junto con Mu. Igual si le pedía salir, sacaría algo en claro a su situación.

—Sea pues, iré con Dohko— dijo satisfecha, subrayando el nombre del chino.

Al salir por la puerta, se dio de bruces con una figura. Al alzar la vista, frente a él tenía uno de los gemelos, con una cara no muy amigable.
—Kanon, ya te perdí perdón la otra vez, siento andar siempre confundiéndote con tu hermano, pero te juro que…

El gemelo alzó una bolsa delante de la cara de la amazona y sacó el contenido del mismo. El chándal de Saga que había prestado a la muchacha y que ahora estaba hecho una auténtica porquería, además de que apestaba a agua de fregar y cerveza.
—¿Me puedes explicar esto?— espetó el griego conservando la cara de pocos amigos.
Shaina se quedó unos segundos callada, observando la ropa.
—Yo no dejé así la ropa a tu hermano, eso te lo puedo asegurar— soltó ella sin más, pero el hombre prosiguió en el lugar.
—¿Y por qué Deathmask me la trajo?
—Porque se lo pedí expresamente para no tener que coincidir con el imbécil de tu hermano, así que a mí no me mires.
—Osea— masculló el geminiano—, te prestan ropa con toda la buena voluntad, pides a otro que se la devuelva en lugar de hacerlo tú misma y encima está en estas condiciones. Pero no es culpa de la señoritinga.
—Pues es evidente que no— contestó ella de malos modos—, si Deathmask es un descuidado no es mi problema ya. ¡Y no soy una señoritinga!

Antes de que pudiera contestar, el caballero alzó los brazos y al grito de "¡Otra dimensión!" Shaina fue arrastrada del lugar, cayendo de culo en un lugar indeterminado del Santuario.

Sintió un fuerte golpe contra algo o alguien, derribándolo a su paso. Su máscara salió volando contra una columna, quebrándose en dos mitades.
—Ay mi culo…— gimoteó—.¡Maldito Kanon! ¿Eh?— se preguntó palpando lo que tenía justo debajo de ella.

Algo había amortiguado el golpe y ahora se estaba moviendo, entre gruñidos de dolor.
—他 妈 的!
—¿Perdón?— preguntó la amazona, sin levantarse.
—¡Que te quites de encima!— bramó la voz, asustando a la joven quien se retiró rápidamente de encima de la persona sobre la que había aterrizado.

El caballero de Libra se sentó en el suelo con cara de dolor llevándose la mano derecha a la espalda.
—¿Por qué me asaltas de esas manera Shaina? ¿Qué te he hecho?
—¡No fue mi culpa, Kanon me lanzó otra dimensión hasta aquí!
—Kanon, ¿eh?— gruñó Dohko, frotándose la zona herida—. Hablaré con Saga…
—¿Qué tiene que ver Saga?— preguntó la amazona, ayudando al caballero de Libra a incorporarse.

El chino se sacudió la ropa.
—Kanon no sabe usar "Otra Dimensión", ese fue su hermano— zanjó el hombre—. ¡Espera no me mires!— gritó asustado el chino al ver a la joven sin máscara, girando la cabeza.
—¿Qué pasa ahora?— gruñó ella, sintiendo la sangre hervir al enterarse de que fue Saga y no Kanon a quien había tenido delante, desaprovechando la oportunidad de cobrarse la venganza.
—Tu máscara— dijo el hombre señalando el lugar donde se hallaban los restos. Shaina se acercó hasta el lugar y recogió los dos trozos con un suspiro.
—No sé ni para qué me la pongo, si no para de romperse o me la rompen…
—Deberías pedirle a Mu que le enganche una goma elástica, para que no se te caiga.
—Ya, pero quedaría muy raro, ¿no?— dijo señalando los bordes—. Igual si hace dos agujeritos aquí…
Dohko se acercó y observó con detenimiento la máscara, palpándola con los dedos.
—Sí, es posible— sentenció—. Pero estando fabricada con un elemento tan maleable como la plata deberías pedirle que lo reforzara con algo más, quizás unos remaches de acero o de…¡que no me mires!
—¿Pero por qué te da miedo mirarme?— exclamó la muchacha—. Ah, ya…—dijo haciendo un gesto casual—. Si ya me da igual, creo que todos han visto mi rostro a estas alturas…
—Entonces— preguntó el caballero de Libra—, ¿no vas a intentar matarme o enamorarte de mí?

La italiana rompió en una sonora carcajada y negó con la cabeza.
—No, ya no— musitó ella—. Es una ley absurda…
—Como agobiaste a Seiya con todo ello…
—¡Y dale la burra al trigo!— exclamó la amazona—. ¡A ver si os entra en la mollera, que no me interesa Seiya, no le quiero ya! ¡Dejad de hablarme de él! Qué pesadilla— prosiguió la joven—, todo el día que si Seiya sufrió a mi costa, que si Seiya no se enamoró de mí, que si Seiya huía de mí…

Dohko se había alejado lentamente de la joven al escuchar su monólogo pero antes de que se escabullera, la joven le señaló.
—¡Alto!— gritó—. No huyas, que de hecho venía a hablar contigo.
—Ah, que este encuentro no es casual— murmuró el caballero de Libra.
—La forma de aterrizar sí— informó Shaina—, pero quería tener una charla contigo. ¡Siéntate!
—A sus órdenes— sonrió el chino, atónito ante la orden de la muchacha—. A ver, qué quieres— dijo tomando asiento sobre unos escombros entre los templos de Libra y Virgo.

—Dohko, eres el más viejo de todo el Santuario— comenzó ella, paseando de lado a lado.
—Técnicamente, no. El mérito de veteranía lo ostenta Shion, ya que nació unos meses antes que servidor— dijo recostándose contra un pilar.
La amazona de Ofiuco alzó una ceja y sacudió la cabeza.
—Bueno, pues el segundo más viejo del Santuario— concedió, prosiguiendo su andar—. El caso es que quería preguntarte un par de cosas, ya que eres de los pocos que no fue traidor al Santuario.

El chino puso los ojos en blanco y resopló, preguntándose qué quería la muchacha y consultó el reloj que llevaba en la muñeca.
—¿Me escuchas?— preguntó la joven, al ver el claro gesto de impaciencia del hombre, quien asintió con un cabeceo—. Vale, a ver, lo primero que me gustaría saber es por qué tú no traicionaste al Santuario. Bueno, ni tú ni Mu.
Recolocándose en el sitio, el caballero de Libra fue a realizar el gesto de mesarse la barba, pero al carecer de ella, se puso a juguetear con un mechón de su cabello.
—Conozco a Shion desde hace cientos de años— comenzó, sonriendo ante tal declaración—, reconozco su energía cósmica como la palma de mi mano. Y percibí el instante en que fue asesinado.
—Pero podrías haber pensado que se murió y nada más— declaró la muchacha.
—De ninguna manera— dijo riéndose el chino—, la muerte por vejez apaga la energía paulatinamente, como el fuego prendido en la mecha de una candela va agotando la cera. Una muerte violenta hace estallar el cosmos y lo hace desaparecer en milésimas de segundo. Es como un petardo. Lo sientes, lo escuchas. Y se acabó todo. Y eso fue lo que sentí cuando Shion falleció.

Shaina se sentó en otro pilar derruido colocando las dos piezas de su máscara a un lado.
—¿Y no podías haber pensado que hubiera habido una invasión, quizás? Un enemigo al Santuario.
—Saga fue enemigo del Santuario— cortó el chino—, solo que en lugar de destruir todo el lugar, usurpó el puesto del Sumo Sacerdote. Aniquiló a todos aquellos que sabía que le serían un problema.
—¿Y no trató de matarte?
La risotada de Dohko provocó que una bandada de pájaros saliera volando.
—¡Ya lo intentó! Y en varias ocasiones— dijo con un brillo en los ojos—, pero él me consideraba un viejo decrépito que deliraba. Nunca tomó en cuenta el rito de Misopethamenos y además pensó que mi cometido me mantendría sentado frente a la torre hasta que muriera. Tras varios fracasos, digamos que desistió y simplemente esperaba a que yo falleciera de vejez.
—Pero, ¿y Shiryu?— preguntó de nuevo la joven—. Él nació después de que Saga asaltara el Santuario y tú sabías que era él el nuevo Sumo Sacerdote, ¿por qué te encargaste de cuidar a un alumno enviado por el Santuario?
De nuevo una risa, esta vez más suave.
—Porque la elección de los candidatos se realizó a expensas del Santuario— dijo el chino—, fue la fundación Graude quien realizó los sorteos para enviar a los niños a entrenar. Si Saga hubiera intervenido, hubiera levantado las sospechas de todos. Ya tenía a otro candidato para entrenar a Shiryu, para cuando yo falleciera, pero como eso no ocurrió…

Shaina comenzaba a encajar varias piezas. Recordó su niñez en el Santuario.
—Pero, ¿entonces por qué vosotros, tanto Mu como tú no nos informasteis a los demás de todo aquello? Igual nos hubiésemos puesto de vuestra parte.
El brillo en los ojos de Dohko se apagó.
—Si bien tanto el caballero de Aries como servidor sabíamos que Saga había usurpado el puesto del Sumo Sacerdote, convenceros a todos, siendo unos niños, hubiera sido muy difícil— musitó—. El cerebro de un niño es como una esponja, aprende muy rápido. Si crece con un patrón de conducta que es compartido por todos sus compañeros, se forjará en la creencia de que aquello en lo que se le educa es lo correcto. Si a un niño le enseñas a matar hormigas, él dudará de hacerlo, pero si ve que los demás compañeros matan hormigas sin dudarlo, repetirá el patrón conductual, ¿me sigues?
Shaina se mesó los cabellos tomando aire.
—Osea, que si decidimos seguir al Sumo Sacerdote fue porque éramos como borregos siguiendo el sistema.
—Exacto.
—Pero hubo caballeros de oro que sospechaban del Sumo Sacerdote— indicó la italiana—, ¿cómo explicas eso?
—Porque está en la naturaleza de cada uno de nosotros elegir entre el bien y el mal. Aunque crezcas rodeado de violencia y terror, hay gente que es capaz de erigirse y sobresalir, cuestionándose si todo aquello que ve, escucha y siente es tal y como se lo han contado o por el contrario es mentira.
—Entonces es verdad— murmuró la amazona de Ofiuco—, yo seguí al Sumo Sacerdote porque así lo quise…

Dohko no respondió, simplemente se incorporó del lugar de un salto y comenzó a caminar para marcharse.
— Cambiar hacia algo bueno siempre es positivo— dijo el chino—. Mejor tarde que nunca, ¿no crees?

Shaina se quedó unos segundos mirando su máscara y después desvió la mirada hacia el caballero de Libra, cuya silueta estaba recortada a contraluz.

—¿Incluso para el amor?— preguntó ella de vuelta.
—Incluso para el amor— respondió Dohko, sonriendo abiertamente y ajustándose su sombrero de paja, desapareciendo en dirección al templo de Virgo.

Al escuchar un ruido a sus espaldas, la joven se giró súbitamente y vio a Marin acercándose, sentándose a su lado.
—¿Qué vas a hacer?— preguntó la amazona de Águila—, ¿piensas cambiar o no?
La italiana agarró los dos trozos de su máscara sujetándolos cada uno en una mano.
—Cuando el cambio implique algo positivo, sí— musitó—; pero habrá cosas que tengo que mantener, porque es lo que quiero.

La japonesa dio una palmada a su amiga antes de incorporarse de nuevo.
—Quedan pocos caballeros a los que molestar— informó la pelirroja, sosteniendo la lista que previamente había robado de la cabaña de Shaina—, ¿quién será el próximo? ¿Quizás sea Shaka? ¿O quizás sea Camus?— dijo moviendo el papel de un lado a otro, mientras su amiga trataba en vano de atrapar la hoja— ¡Mejor! ¡Vete a ver a Milo, que por cierto, viene por allí!
—¿¡Qué!?— exclamó la amazona de Ofiuco—. ¡Marin, dame el papel por tu madre!— dijo nerviosa la amazona mirando a todos lados por donde decía su amiga que se acercaba el caballero de Escorpio, pero en el lugar no había nadie, exceptuando un guardia hurgándose la nariz con profusión—.¡Qué asco! ¡Oye tú, tío guarro!— gritó la amazona corriendo hacia el guarda, quien se sobresaltó al ver a la joven—. ¡Esas marranadas a hacerlas al baño! ¡Quedas castigado a realizar guardias nocturnas durante una semana!


NOTAS:
Como siempre, muchas gracias por los comentarios recibidos y el apoyo de los que seguís la historia. Quedan pocos capítulos ya, espero no decepcionaros.

Sslove: es que no sé de dónde se saca la gente la idea de que este fic es en plan romántico XD si no lo digo por ningún lado…quería incidir en la evolución que sufre la amazona de Ofiuco y resolver sus propios demonios internos. Espero que fuera de tu agrado y entendieras el capítulo de Shura, así como doy un poco más de luz en este capítulo. ¡Gracias por tus palabras y por leer!

¡Nos vemos en el próximo capítulo!