Encontró a Potter en las canchas de Quidditch; suspiró y fue a verlo. Sabía por qué su amigo estaba ahí, y a ella no le gustaba verlo de esa manera. Ella se propuso ser el pilar que Harry necesita, y lo iba a cumplir. Lo haría por Ginny, por Ron, Lupin; por todos los que los apoyaron para que saliera victorioso.

— ¿sabes quién me pidió ser su novia hoy? —le comentó como si fuera una pregunta, mientras fingía distraerse con el paisaje para que su amigo limpiara las lágrimas.

Harry se limpió los ojos y el resto de las lágrimas. Trató de mostrarse natural. Sabía que Hermione lo regañaría si lo viera así.

— ¿Quién? —preguntó interesado.

—Nott.

Harry arqueó la ceja — ¿Nott?

—Me vio el otro día en ropa interior y quiere hacerse responsable de sus actos —aclaró la castaña toda roja, pero alegre de que su amigo empezara a sacar unas leves sonrisas.

—Se me hace muy justo, —bromeó el oji verde—si no tendría que pelear por tu honor. Tiene mi aprobación, y permiso para que puedas ser feliz con el —le guiñó el ojo.

Ella le dio un leve puñetazo y soltaron unas carcajadas. Ella después se recargó en el hombro de su amigo. Se la pasaron una media hora viendo un punto sin especificar; cada uno en sus pensamientos. Hermione tomó la mano de Harry, empezó a darles caricias circulares mientras seguía pensando en Ron. Ron, ya no la podía invitar a un baile. Ron, al final no la invitó a un baile para que otro no lo hiciera. Suspiró entristecida.

No sintió como, pero ella terminó con Harry en su piernas, mientras este le acariciaba su revoltoso pelo. Sin darse cuenta que había un albino cerca de ellos observándolos. Sin duda los engranes del destino empezaban a trabajar.