09.- Vita Renovare Y El Príncipe Maestro


El domingo llegó y con él la reunión donde establecerían el nuevo desafío, Harry estaba atento a la nueva tarea que tendría que enfrentar.

—¿Pociones? —.

—Pociones señor Potter. Es eso que he tratado de enseñarle durante casi 6 años—.

—Pero señor, sabe que soy pésimo en Pociones—.

—Y usted sabía que yo no era muy hábil en quidditch, y aun así lo uso en una contienda, aunque lo vencí en su propio juego señor Potter—.

—No me lo recuerde—.

—Entonces aténgase a las consecuencias de sus acciones Potter, según las reglas de nuestro acuerdo yo puedo decidir el tipo de tarea, y he decidido que sea una poción, justamente una que está en uno de mis libros de navidad. "Vita Renovare" una poción en el límite de la magia, complicada de preparar, incluso más que la poción matalobos. Un verdadero reto, señor Potter. Mañana le haré llegar la receta de la poción, tendrá dos meses para concluirla. Evidentemente no puede recibir más ayuda que de los libros, esas son mis condiciones. Para ser justos, yo solo seguiré la receta, pero usted puede echar mano de cualquier lectura que crea conveniente. Me retiro a descansar, buenas noches a todos—.

Severus Snape se fue, dejando a Harry lívido de la impresión, y dejando a los demás consternados.


Harry repasaba mentalmente todo lo que recordaba de Pociones mientras leía volumen tras volumen en la biblioteca, quitando algunas sencillas que había aprendido en primero y segundo, y los conceptos básicos, su talento en Pociones era una nulidad. No es que explotara calderos como Neville, solo sus resultados estaban lejos de lo que se esperaría.

Desde que Snape le había hecho llegar la receta de la poción, había estado buscando afanosamente todo material que pudo sobre Pociones, incluso el propio Snape le había extendido una autorización para usar la sección prohibida, pronto supo por qué. La poción en sí había sido clasificada dentro de la magia oscura en algunos libros mientras en otros era clasificada dentro de las Pociones de la luz, además de que su ejecución era otro asunto, tenía hasta la siguiente luna llena para empezar a hacerla y debía ser terminada en luna nueva. La luna llena sería en dos semanas.

El por qué la poción había sido tan "difícilmente clasificada", se debía a sus efectos e ingredientes. Sus efectos habían sido poco documentados y llenos de especulación, algunos autores sostenían que la poción permitía salvarse de la mayoría de las maldiciones capaces de matar, incluyendo "Avada Kedavra", otros que rejuvenecía a la persona que la bebía hasta sus años de la más tierna infancia, otros tantos sostenían que el efecto variaba de persona en persona y sus deseos más profundos.

Los ingredientes eran también un punto aparte, la mayoría eran asequibles, en menor o mayor medida, incluso el veneno de basilisco, Harry sabía donde conseguir particularmente eso. Además de la piel de basilisco, llevaba crines de unicornio y crin de centauro, veneno de acromántula y ciertos hongos que solo crecían en el fondo de los lagos, pero había dos ingredientes que no eran fáciles de conseguir, dado que no se describían.

El primer ingrediente decía "Algo con lo cual curar las heridas de la vida", y el segundo "Algo con lo cual curar las heridas del alma". El primer ingrediente podía ser desde díctamo hasta lágrimas de Fénix, el segundo era aún más arcano. Por si fuera poco, el último paso de la poción decía literalmente así: "Agregar los deseos y esperanzas de quien beberá la poción, en caso de no conocerlos, agregar sus propios sueños y esencia".

Además de esos "detalles" de la poción quedaba un asunto más, la elaboración per se. Harry tenía nociones básicas, pero en la poción describían movimientos muy específicos, necesitaba desesperadamente un maestro de Pociones, Snape no podía ayudarle, tanto por su tirante relación como por el contrato que tenían, tampoco podía pedir ayuda externa, excepto libros. ¿Por qué no simplemente había un lugar donde encontrar lo que necesitaba? Este último pensamiento fue el que le dio la clave.

Dejo los libros de vuelta en los estantes y entrego los de la sección prohibida a la señora Pince, y salió raudo de la biblioteca hacia el séptimo piso, hasta llegar al tapiz de Barnabás el Chiflado. Empezó a caminar frente a él mientras pensaba "Necesito un lugar donde aprender, un maestro que me enseñe, un lugar donde mejorar en Pociones", lo hizo tres veces hasta que la puerta se materializó y entro por ella. Dentro estaba un laboratorio de Pociones que el propio Snape envidiaría.

El laboratorio tenía calderos de varios tamaños y materiales, desde cobre y peltre hasta plata y oro, desde calderos del tamaño de una olla pequeña hasta algunos capaces de contener hasta 4 personas mínimo. También había una mesa de madera muy gruesa con diversos instrumentos y cuchillos, pinzas, dagas, mazos, etcétera. Había una hoguera sin encender contenida con un muro de piedras, muy similar a un asador muggle, Harry supuso que ahí es donde podía uno calentar los calderos, también había tinas de metal con hielo. En las paredes cercanas a los calderos, había mandiles, guantes, lentes protectores y revolvedores, cucharones, cucharas, y varas de distintos metales y materiales como madera y vidrio, también había una enorme estantería donde había frascos y frascos llenos de ingredientes perfectamente etiquetados. En otra pared había un mueble con frascos de distintos tamaños y formas de vidrio y tapones de corcho y otros materiales. En la pared más alejada de la sala, había una biblioteca enorme, una mesa y un sillón que se veía bastante cómodo. Ahí fue donde Harry dirigió su atención.

Los tomos eran justo lo que estaba buscando Harry, había libros que explicaban las propiedades de los hongos, hierbas y demás ingredientes de forma simple e ilustrada, otros describían las técnicas correctas para mover la poción y qué instrumentos usar, otros tenían técnicas para cortar, machacar y demás a los ingredientes y las diferencias entre ellos y cómo podrían afectar la poción. Pero la joya de la corona, la cereza del pastel era el libro con las tapas desgastadas, que indicaban que había visto mejores tiempos, un viejo ejemplar de "Pociones Avanzadas".

Cuando lo abrió, Harry se sintió por un momento decepcionado, el libro estaba lleno de anotaciones, las cuales reescribían párrafos enteros del libro, pero cuando empezó a leerlo, noto que los párrafos "cambiados" tenían instrucciones mucho más entendibles de las Pociones, siguió revisándolo cuando se topó con una frase "Este libro es propiedad del Príncipe Mestizo". Harry tuvo que aceptar que eso era justamente lo que había pedido, un lugar donde mejorar, un lugar donde aprender, y el libro parecía ser el "maestro" perfecto para él. Harry pensó que tenía una oportunidad real de vencer a Snape en su propio juego, le haría caso a las instrucciones del príncipe, quien sería su "maestro" en Pociones.

Dejó el libro en el sillón y salió de la sala encaminándose hacia su sala común, terminaría sus tareas y luego de la cena, volvería a "su laboratorio" con la capa invisible, tenía que empezar a practicar antes de empezar a elaborar la poción, aún había dos largas semanas por delante y era mejor que estuviera preparado.


Snape estaba en su laboratorio privado haciendo acopio de los ingredientes que necesitaría para la poción, tenía la mayoría de ellos, pero había otros que tendría que ir a conseguir en persona y luego prepararlos, estaba seguro de que Hagrid le ayudaría con dos de ellos, crin de unicornio y crin de centauro, aunque podía siempre pedirle la crin de centauro a Firenze, no se sentía con la "confianza" suficiente para solicitarselo, Hagrid seguramente sabría dónde podría conseguir algo de crin, aunque fuera de la que se atoraba en los arbustos del Bosque Prohibido.

¿Veneno de acromántula? De nuevo, Hagrid era la solución, sabía que él semigigante era el culpable de la colonia que se había establecido en una cañada del Bosque Prohibido, su problema real radicaba en los arcanos ingredientes que mencionaba al final, además de esa instrucción poco clara sobre "agregar deseos y esperanzas", ¿Cómo se supone que haría eso? Los ingredientes finales eran más claros incluso que esa última instrucción. Tendría que revisar sus libros y quizás pedir algunos a Lucius, además de Hogwarts, la mansión Malfoy era otro de los lugares donde había una excelente colección de libros de Pociones, y Lucius a diferencia del Lord, no despreciaba los libros de la Luz, así que su biblioteca era más completa que la del Lord en ese aspecto.

Se decidió rápidamente y llegó por flu a la mansión Malfoy. Narcissa Malfoy estaba en la sala cuando Severus emergió de su chimenea.

—Severus, que sorpresa verte aquí, Lucius no mencionó que vendrías a visitarnos—.

—Es una visita improvisada Narcissa, tengo una dificultad con una poción nueva y al revisar mi material de lectura, me he topado que no es suficiente lo que tengo y quería ver si Lucius podría facilitarme algunos libros más—.

—Lucius no está, pero supongo que podrías tomar algunos libros si lo deseas. Te llevare a la biblioteca—.

Caminaron juntos hasta una habitación enorme donde había estantes y más estantes de libros, miles de ellos, la biblioteca de Lucius rivalizaba perfectamente con la de Hogwarts y el Lord.

—...Puedes tomar los que quieres, solo procura regresarlos en perfecto estado—.

Narcissa salió, dejando a Severus solo con los libros, pasó toda la tarde y parte de la noche buscando algún volumen que le diera una señal de cómo resolver los enigmas de la poción. Se había hecho tan tarde, que Lucius Malfoy en persona tuvo que ir a buscarlo.

—Narcissa me dijo que seguías aquí, ¿Qué es lo que estás buscando con tanto afán? —.

—Un libro, uno que me ayude a resolver un enigma en una poción—.

—Si me dices cual es el enigma, podría ayudarte—.

—No puedo decírtelo—.

—¿Es una tarea del Lord? —.

—No, es por mi "trato" con Potter—.

—¿Acaso el "contrato" te impide pedir ayuda? —.

—Así es, los libros fueron la excepción dentro de las reglas, así que solo puedo recurrir a ellos y no puedo solicitar tu ayuda ni siquiera para buscarlos—.

—¿Y si tuerces un poco las reglas? Eres experto en eso—.

—Dumbledore se adelantó a eso, hechizo el contrato para evitarnos "ese penoso comportamiento"—.

—¿Al menos puedo saber el nombre de la poción? —.

—Vita Renovare—.

—¿¡Vita Renovare!? Esa poción jamás llegó a elaborarse, ha sido puesta dentro de las "cuestiones arcanas de la magia". ¿Estás seguro de poder elaborarla Severus? —.

—El desafío fue propuesto por el Lord, yo solo escogí una poción que fuera suficientemente difícil para que hasta yo tuviera problemas con ella. Si yo tengo problemas, Potter debe estar subiéndose por las paredes—.

—Entonces si es una idea del Lord, usa todos los libros que tengo si quieres. Te deseo suerte, esa poción se dice que es como escribir un soneto, no tengo idea de por qué—.

Lucius salió dejando la última frase flotando en la bruma de los pensamientos de Severus, algo en esa frase hizo clic en sus ideas. "Un soneto", la poesía era imprecisa, ilógica, dominada por las emociones y completamente irracional, así que se asemejaba a los ingredientes "difíciles" de la poción. Quizás Lucius le había dado la clave para hacer la poción, ahora revisaría otro tipo de libros, ya por fin tenía la pista correcta.


Harry había logrado conseguir casi todos los ingredientes, fue hasta la cámara de los secretos por el veneno y la piel de basilisco, aún quedaba un poco de piel seca en el suelo de la cueva. Luego fue a visitar a Firenze y lo convenció de darle un poco de su crin, la crin de unicornio fue algo más difícil, pero luego de un par de incursiones en el bosque, logró encontrar un potrillo de unicornio al cual le quitó con toda la delicadeza que pudo, varias hebras de su crin. El veneno de acromántula fue algo más difícil, pero nada que no arreglaran suficientes galeones en "Cabeza de Puerco". Los demás ingredientes los tenía a la mano en "su laboratorio".

Durante más de una semana, había estado practicando varias Pociones con el libro del príncipe, en total, ya había "dominado" cerca de 40 Pociones que le parecieron útiles, desde poción para Dormir Sin Sueños hasta Multijugos, la cual estaba empezando a elaborar en ese momento, mientras tenía una Felix Felicis hirviendo en un caldero pequeño al lado. Harry pensó que, si iba a "practicar" pociones, y pociones que por primera vez estaban perfectas, haría aquellas que podría usar en un futuro. Varias de las que había elaborado, ya estaban reposando para ser envasadas y otras ya habían sido envasadas.

En 4 días sería luna llena y tendría que empezar a elaborar la poción del desafío, los ingredientes "extraños" y la instrucción final tenían que agregarse y realizarse el ultimo día, con la luna nueva. Luego de eso, solo debía enfriarse y estaría lista, así que aún tenía tiempo de investigar que ingredientes eran los que debía agregar al último y una forma de "ingresar deseos y esperanzas" a una poción.

Dejo las Pociones en el fuego y se fue a sentar en el sillón y siguió leyendo el libro del príncipe mestizo. Cuando Harry "descansaba" de sus tareas y de su "contienda" con Snape, se dedicaba a leer el libro del príncipe, no solo había "instrucciones" para Pociones, sino diferentes encantamientos, hechizos y maldiciones que no estaban en los libros que él había leído, y no recordaba ninguno de ellos en sus clases, de vez en cuando practicaba alguno de esos hechizos, uno de ellos decidió nunca usarlo a menos de que fuera necesario. Sectumsempra.

Cuando leyó el hechizo, debajo de él solo ponía "para enemigos", y como su conciencia le impedía probarlo en algo vivo, fue hasta una parte del bosque cuyos árboles estaban muertos, secos y duros como piedra, cuando lanzó el hechizo, el árbol que había usado como blanco presentaba múltiples cortes como hechos por una espada. Si el árbol hubiera sido un animal, o peor, un ser humano, Harry estaba seguro de que estaría muerto en muy poco tiempo, tendría que terminar de leer el libro, quizás había un contra-hechizo más adelante, y Harry rezaba porque así fuera.

Por fin llegó el día de luna llena, y Harry empezó la elaboración de la poción, iba añadiendo el agua con cuidado, tal como mandaba la poción y luego de que empezara a hervir, fue añadiendo ingrediente por ingrediente de la primera parte de la elaboración, al final, dejo reposar y empezó a preparar los ingredientes de la siguiente fase, unas flores que debían secarse lentamente al sol, apagó el fuego y dejó las flores sobre la mesa y bajo la ventana que había para que estas se secaran. Salió de ahí, un poco más confiado y dado que pasarían al menos 5 días antes de la siguiente fase, volvió a visitar la biblioteca para revisar otras opciones de ingredientes.

Mientras practicaba los hechizos del libro del príncipe, una idea alocada se coló en su mente, varios hechizos tenían efectos parecidos a las Pociones, Desmaius y Rennervate eran ejemplos claros, quizás había una forma de "hechizar una poción", Harry había llegado a esa conclusión. Quizás los "ingredientes" especiales no eran ingredientes exactamente sino algo más intangible, como un hechizo o algo similar. Saco varios ejemplares sobre hechizos y se dedicó a estudiar todos los tomos que pudiera sacar ese día.


Severus Snape también había empezado la elaboración de su poción, tuvo que hacer uso de muchas conexiones para conseguir las crines de unicornio y centauro, al final prefirió no usar la ayuda de Hagrid, no estaba seguro de si eso contaría como "torcer las reglas" y prefirió no averiguarlo. Luego de que hubo terminado la primera fase de la poción, regreso a su mesa para comenzar a secar las flores, tendría que dejarlas en algún aula vacía, ya que la luz del sol no llegaba hasta las mazmorras.

Luego de que puso las flores en un aula vacía del cuarto piso, Severus volvió a su investigación particular, luego de que Lucius mencionara que, a esa poción en particular, la comparaban con un soneto, entendió que los últimos ingredientes podrían no ser exactamente ingredientes. Algunos hechizos y maldiciones dependiendo del estado de ánimo y deseos de quien los lanzaba. Sobre todo, las imperdonables, la maldición Imperius requería que la persona que la lanzaba tuviera una personalidad más fuerte que la de la víctima, igual la maldición Cruciatus, requería de un verdadero deseo de provocar daño a la víctima. Sin esas características, las maldiciones solo eran palabras.

Había estado pensando en eso durante bastante tiempo, así que había llegado a la conclusión de que los últimos ingredientes eran "intenciones", aún tenía tiempo de investigar si solo concentrándose en la intención era suficiente o debía hacerlo en voz alta, o escribirlas, o algo así. Severus había estado tan concentrado en la poción y su investigación que se olvidó de la cena. Definitivamente no quería estar en el gran comedor, y no quería comer en su habitación, así que decidió ir a las cocinas.


Harry había estado tanto tiempo en la biblioteca que la señora Pince, prefirió dejarlo seguir leyendo que cerrar la biblioteca, ya vendría ella a cerrarla en cuanto acabara la cena. Harry no había notado que se quedó solo, hasta que un ruido que provenía de su estómago, lo puso en alerta. Volteo para ver a su alrededor y noto que la señora Pince ya no estaba y que tenía mucha hambre, no quería que lo vieran en el comedor, sus amigos habían estado algo insistentes en que debía descansar y tomarse las cosas con calma.

Los quería mucho, pero a veces lo sofocaban. Definitivamente el comedor no era opción, tampoco tenía alguna golosina en su baúl, así que tuvo que aceptar que la mejor idea era ir a las cocinas. Dejó los libros en sus estantes y salió de la biblioteca, no sin antes dejarle una nota a la señora Pince diciéndole que los libros los había dejado ya en su lugar. En poco tiempo estuvo frente al cuadro del frutero y le hizo cosquillas a la pera, el cuadro se abrió y Harry se adentró, encontrando a la última persona que hubiera esperado ver adentro.

Severus Snape estaba comiendo pastel de carne y tomaba una taza de café cuando Harry entro.

—Profesor Snape, buenas noches—.

—Buenas noches, señor Potter—.

—Disculpe la pregunta, pero ¿Qué hace aquí? —.

—Tomando en cuenta su incapacidad para ver lo obvio, le diré, estoy cenando—.

—Eso puedo verlo, lo que quiero saber es porque no está en el gran comedor—.

—Podría preguntarle lo mismo, señor Potter—.

—No me apetecía ver a mis amigos. Últimamente se parecen mucho a la señora Weasley y se preocupan demasiado por mí, es... agobiante—.

Severus sopesó las palabras del adolescente.

—Yo solo no quería estar entre el bullicio, tanto ruido me estresa y me da dolor de cabeza, por eso suelo tomarme una poción calmante antes de entrar al comedor, pero hoy preferí prescindir de ella y comer aquí. Siéntese, solo pídale a un elfo que le traiga algo de comer—.

—Si no le molesta—.

Harry esperó a que un elfo estuviera cerca y en cuanto cruzó uno, le pidió algo de cenar, el elfo regreso con un par de chuletas, pastel de carne, pescado, verduras asadas y un poco de tarta de melaza, un servicio de té y después de dejar todo en la mesa, el elfo se fue a seguir limpiando en la cocina.

—Veo que el señor Weasley ha sido una pésima influencia en usted—.

—No es eso profesor, es que... un elfo oyó una vez una de mis pesadillas. Soñé con mi infancia en casa de mis tíos, mucho antes de saber que soy mago. Este elfo en particular, escucho mis murmullos y cuando me desperté en lo peor de mi pesadilla, el elfo me estaba abrazando, y disculpándose por haber vivido con tantas privaciones. Desde entonces siempre que estoy en el comedor, me aparecen muchos platos de comida, supongo que es su forma de "cuidarme"—.

—¿Entonces lo privaban de comida sus familiares? —.

Harry se dio cuenta de que Snape aún no le creía que los Dursley fueran lo que él había visto en las clases de Oclumancia, eso lo enojo por un momento, pero inmediatamente decidió que no valía la pena molestarse en explicárselo al hombre. Dijera lo que dijera, él ya se había formado una opinión.

—No exactamente, le digo, solo fue una pesadilla—.

Ambos se dedicaron a comer, Harry le ofreció de los platos que había traído el elfo y para sorpresa de Harry, Snape empezó a servirse de ellos. Cuando tocó el turno de comerse la tarta de melaza, habían caído en un cómodo silencio, pero Harry no solía ser una persona callada, así que empezó una conversación de un tema que ambos estaban viviendo. La poción.

—¿Cómo va con su poción profesor? —.

—Supongo que bien, he terminado la primera fase y la poción tiene el color que indicaba el libro ¿Y usted? —.

—Creo que igual. ¿Sabe? Aun me pregunto porque decidió Pociones—.

—Ya se lo dije, así como usted explotó sus puntos fuertes, yo estoy haciendo lo mismo—.

Harry recordó de repente que había estado queriendo pedirle algo a Snape y que no había tenido oportunidad de pedírselo, esta era una oportunidad tan buena como cualquier otra.

—¿Sabe profesor? Quizás ser profesor de Pociones no es lo suyo, es usted un buen pocionista, pero como profesor su tasa de éxitos es muy baja. La mayoría de sus antiguos alumnos no toma ya su clase, y aún no sé cómo es que yo termine de vuelta en ella—.

—Quizás porque le gusta verme seguido, señor Potter. —

—O porque sé que usted me echaría de menos. Lo que iba a decirle es que quizás su talento más fuerte no son las Pociones. Digo, usted ha solicitado el puesto de DCAO desde que recuerdo, estoy seguro de que ahí brilla—.

—No puede saber qué voy a brillar en DCAO si nunca la he impartido—.

—Ya, si usted no estuviera tan seguro de su capacidad, ya se hubiera rendido—.

—¿A qué viene toda esta cháchara señor Potter? Usted quiere algo, así que dígalo—.

—Bien, quería hacer esto sutilmente, pero usted prefiere las cosas de forma directa. Entréneme—.

—¿Entrenarlo? —.

—Sí, así como oyó. Entréneme—.

—No juegue con eso Potter, no creo poder enseñarle nada útil si hasta ahorita ha probado no ser capaz de dejarse guiar por mí—.

—Eso es porque antes no estaba motivado, ahora sí. Quiero que me enseñe DCAO—.

—Si lo entreno, sería un entrenamiento arduo y tortuoso, no apto para débiles. Además, y no estoy diciendo que lo haré, no conozco sus motivos—.

—Voldemort, cada día se hace más fuerte y me he dado cuenta de que conozco muy poco sobre Voldemort. Él sabe todo de mí, y yo casi nada de él, pero usted sí que lo conoce, al menos más que cualquier miembro de la orden. Sabe cómo piensa y qué tipo de hechizos ocupa, y estoy seguro de que sabe cómo contrarrestar varios de ellos. Le digo, entréneme—.

—Se lo diré así, si su poción es mejor que la mía, lo entrenare—.

—Entonces será pronto, esta vez le voy a ganar profesor—.

—Señor Potter ¿Qué lo hace estar tan seguro? —.

—Que usted acaba de darme la motivación necesaria para hacerla perfecta. De verdad quiero aprender DCAO, y todo lo que usted crea conveniente que conozca—.

—Típico Gryffindor, no sabe lo que está usted pidiendo, se está metiendo en una cueva de lobos—.

—Aun así, correré el riesgo, aceptó su apuesta—.

Harry y Snape terminaron de cenar y ambos se fueron a sus respectivos dormitorios, ambos estaban felices de ese encuentro, Severus quería ver hasta donde era el límite de sus capacidades reales de Harry y Harry quería aprender más que nada como defenderse de Voldemort, ¿Quién mejor que un espía de sus filas para educarlo? Harry ahora estaba convencido de hacer esa poción perfecta.