Disclaimer: Los personajes no me pertenecen a mí, sino al gran semi-dios Kubo-sensei.
Sin más preámbulos, al fiiiiiic...
SHARDS OF ME
Capítulo 10: Interludio II
"Quizá estábamos conectados hace mucho tiempo.
No lo sé muy bien, pero una vez que un lazo esté hecho, nunca desaparecerá.
Por lo tanto, aunque nos olvidemos de todo, podremos estar conectados en otro lugar".
Esquizofrenia y doble personalidad. Según las evaluaciones de 14 psiquiatras concluyeron que yo padecía eso. Jamás me pasó por la mente que yo estuviera enfermo. Mi juicio se re-abrió hace unas semanas y entré en la sala, Nanao-san me había contratado un abogado; Ukitake Jushiro. Ese día respondí preguntas de todos los psiquiatras y dictaminaron que lo mío era esquizofrenia.
Me sorprendió súbitamente cuando el juez dijo que yo estaba libre, pero que tendría que ir a rehabilitación. La sala se desató en insultos contra mí, eran palabras amargas, horribles, pero de algún modo extraño no me afectaban como cuando fue mi primer juicio y me llevaron a la cárcel, no, no parecían afectarme. Caminaba tranquilo, con la mirada un poco cabizbaja siendo guiado del brazo por Nanao-san. En medio de flashes y cámaras de video me abrió paso Nanao-san y su esposo, y subí a su auto. Una vez dentro Kyoraku-san arrancó el auto y nos fuimos de ahí.
— Pero qué gente tan chismosa –se quejó Nanao.
— Tranquila, querida, después de algunos días no molestarán más al chico –decía el castaño –Ah, empezó a llover por fin.
Efectivamente estaba lloviendo ligeramente. Por la ventanilla observé el cielo, estaba gris, colmado de nubes y luminosos relámpagos hacia el horizonte.
— Es temporada de lluvias –anunció la pelinegra a su esposo – ¿Quieres comer algo en especial, Ichigo? –me preguntó. Me sobresaltó un poco, pues de repente estaba mirándome.
Yo negué con la cabeza.
— Creo que solo quiere ir a casa, cariño –dijo Kyoraku-san, y tenía razón, solo quería ir a casa.
Mientras viajábamos por la carretera mojada me di cuenta de que estaban entrando por una colonia que no era la mía, entonces despegué la vista de afuera y me dirigí a ellos por primera vez.
— ¿A dónde vamos?
— A casa –musitó Kyoraku tranquilamente sin despegar la vista de la carretera –Vamos a casa, Ichigo.
— Nos pusimos como tus tutores legales, Ichigo –me informó Nanao volteando a verme –Espero que no te moleste –se empezó a poner un poco nerviosa –Pero la corte necesitaba que alguien se hiciera cargo de ti.
— ¿Voy a cambiar de apellido? –la miré fijamente.
Sus ojos azules temblaron.
— No, cielo. Solo somos tus tutores, no tus padres adoptivos. Conservarás tu apellido, sí.
— A… arigato, Nanao-san.
En verdad tenía que darle las gracias. Esa mujer desde un principio había estado ayudándome desde lejos, aquella psicóloga que me había asignado el jefe de la policía; Zaraki Kenpachi, siempre regañándome por no tomar a tiempo el medicamento, ni siquiera me dejó cuando supo que finalmente yo era el culpable. Me sentía aceptado por ella. Por una humana como yo.
Nanao-san asintió y volvió su rostro al frente.
— Tengo miedo –confesé casi en un susurro mientras nuevamente veía las gotas de lluvia. Y nadie me escuchó.
.
.
Aquella noche lluviosa estaba acostado en mi cama nueva. Creo que el cambio era necesario si quería continuar con mi vida… o al menos lo que quedaba de ella. Kyoraku dijo que podría acompañarme a recoger algunas cosas de mi casa vieja algún día de la semana que saliera temprano del trabajo y yo acepté. Nanao me dijo que podía volver a la escuela si quería, pero le confesé que no estaba listo y ella detalló que no iría al mismo instituto, que lo mejor era que iniciara todo completamente de nuevo. Y creo que está bien. Me siento un poco más tranquilo aunque las pesadillas no se van y se repiten sin revelarme nueva información, pero es extraño totalmente, a pesar de las pesadillas, de la culpa, de la tristeza… siento que estaré bien, en un futuro muy lejano, claro, pero estaré bien.
Me acomodé en la cama tapándome con la sábana blanca y me dispuse a dormir. La hora de dormir es la que más temo. Batallo para conciliar el sueño por lo que tomo unas pastillas para dormir algo suaves. Esa noche cerré los ojos pensando en esa chica demoniaca y en todo lo que habíamos pasado juntos.
Demonio.
Súcubo.
Dark.
Colegiala.
Maid.
Santa.
Hielo.
Siete personalidades en una sola.
Esa chica chica demonio podía asumir tantas personalidades con tal de que yo aceptara su contrato. Y al final acepté. Era el plan darle mi alma para cuando acabara este infierno, pero ahora me doy cuenta de que este infierno no acabará nunca, aprenderé a vivir en él.
Rukia… no, su nombre real… Sode. Sode No Shirayuki. La demonio. La que proviene del infierno. La que captura almas y las oscurece.
Aquella noche me hice la misma pregunta hasta que me quedé dormido, ¿Algún día, por alguna extraña razón o por azares del destino, la volveré a ver?
Yo la verdad, espero que no. Extraño a aquella criatura, aunque suene ilógico extrañar a un demonio, pero creo que ella no era como los demás, no era como las personas pintan a los demonios. ¿Qué son los demonios exactamente? ¿Quiénes somos nosotros para definir a una especie? Nadie. No somos nada más que humanos. No somos nada más que pedazos de emociones.
Clack…
Escuché una piedra en mi ventana. ¿Sería posible que…? No. Ella lo dijo claramente, aquella vez que se materializó en mi celda dijo que era la última vez que nos veríamos.
Me levanté y fui hasta la ventana, antes de abrirla miré por el vidrio pero no vi a nadie, entonces proseguí a abrir la ventana y sacar un poco la cabeza. Nada. Todo estaba en silencio así que supuse que probablemente debió haber sido algún niño maloso, pues la ventana de mi habitación daba al frente de la acera. Finalmente decidí cerrar la ventana y volver a dormir cuando para mi sorpresa –y casi infarto- me encontré cara a cara con unos ojos amarillos.
Grité enseguida, cayendo de bruces. Frente a mí había una mujer de piel morena y cabello largo, púrpura y recogido en una coleta. Su mirada gatuna me veía con interés y poseía una sonrisa burlona. Tenía puesto un vestido rojo abierto por un lado de la pierna en conjunción con unos zapatos de alto tacón.
— Lamento asustarte –se disculpó – Me presento, soy Shihoin Yoruichi; policía del Inframundo, ¡Yoroshiku! –saludó sonriente, como si yo no estuviera lo suficientemente muerto de miedo.
— ¿C… cómo entraste? ¿Quién demonios eres?
— Como tú lo has dicho, un demonio –contestó la misteriosa mujer –Estoy buscando a Kuchiki Rukia.
— ¿A Rukia?
— Ah, con que la conoces, ¿cierto? –se cruzó de brazos y se sentó en mi cama.
— No –negué. No sabía quién era esa mujer así que era preferible negar todo.
— No mientas, Urahara Kisuke ya me lo dijo todo. No deberías confiar en un sombrerero loco.
— ¿Cómo que Urahara-san?
— Vamos, no me digas que no sabes lo manipulador y traicionero que suele ser ese pedazo de basura. Los delato así –y tronó los dedos – Así que dime, ¿dónde está la Kuchiki?
— No sé dónde está –fruncí el ceño – ¿Qué es lo que quieres con ella?
— Tranquilo, zumo de naranja, que vengo en son de paz. Lo que pasa es que no se ha reportado con su familia en mucho tiempo y además en esta ciudad los radares del infierno han detectado mucha actividad demoniaca, y eso es malo, ¿sabías? Aunque somos demonios debemos proteger nuestro pueblo, mantener el equilibrio, tú sabes, de lo contrario vendrían esos fastidiosos "ángeles" a impartir su justicia –pronunció la palabra de su enemigo natural con suma repugnancia –Y como no hay muchos hermanos nuestros en esta ciudad, pues estamos investigando. Así que, ¿Dónde está Kuchiki?
— Ya te dije que no lo sé –rectifiqué mientras me levantaba del suelo, un tanto más tranquilo al saber quién era ella. ¿Quién diría que el Infierno tendría policías? Pero después de todo lo que aprendí de Rukia, aquello ya no se me hizo tan difícil de creer.
— ¡No estoy jugando, chico! –apareció a centímetros de mi rostro y llevó una mano a mi cuello, apretándolo fuertemente –Te haré cosas horribles con tal de que me digas dónde está.
— N… o… mien… t…o
Cuando pensé que me iba a quedar sin aire ella me soltó. Caí de rodillas al piso exhalando todo el aire que me fue arrebatado, intentando controlarme. Tosí por unos momentos hasta que logré normalizar mi ritmo cardiaco y mi respiración. La tal Yoruichi estaba nuevamente sentada en mi cama.
— Mucho me temo que haya sido recompensada.
— ¿Recompensada?
— Sí, ¡tú sabes! Que Kami-sama la haya cobijado bajo su techo –habló fastidiada.
— ¿Rukia irá al cielo? –abrí los ojos a mi máxima expresión. ¿Era eso lo que Yoruichi-san trataba de decir?
— Ella tuvo una entrada algo… "especial" al infierno.
— ¿Tú conoces la historia de Rukia?
— ¿Te interesa? –alzó una ceja – ¿Te interesa tanto un demonio que intentó matarte?
— Pero no me mató, ¿de acuerdo? Ella me ayudó mucho –puntualicé enojado.
— Sode tuvo una vida muy difícil. Se sabe que entró al infierno cuando se colgó de un tejado, se suicidó.
— ¿Qué? ¿Ella…?
— Cuando entró fue acogida por un clan muy prestigioso. En el infierno las almas buenas que se suicidan porque tienen demasiado sufrimiento en el mundo humano son muy peleadas, solo los mejores clanes las obtienen.
— ¿Por qué habrían de pelear por esas almas? Son buenas.
— Por eso, porque son buenas y también las más manejables, susceptibles y las que se puede oscurecer al propio antojo del dueño. Cuando Sode entró se le dio un nombre real y un sobrenombre; Sode No Shirayuki y Kuchiki Rukia, respectivamente. Tuvo tareas muy difíciles, tuvo que matar a personas de su propia familia demoniaca. Y a pesar de tanta muerte siempre conserva su alma blanca, no se mancha porque hace esas cosas contra su voluntad, es lo especial de las almas que se suicidan; son y serán puras en el infierno. Y finalmente ha hecho otra acción buena e incluso ha permanecido mucho tiempo en el mundo humano. Sabes lo que significa, ¿no?
—… yo… no lo sé.
Ella puso los ojos en blanco.
— Sode + Suicidio + Alma pura + mucho tiempo fuera del infierno + salvar a un humano de ir al infierno, nos da como resultado un sacrificio, lo que significa… -me observó.
— ¿El perdón? –musité extrañado.
— Exacta-men-te –canturreó enojada –Perdonada –Yoruichi-san se levantó de la cama y lanzó un suspiro de cansancio y frustración –Su clan estará muy decepcionado –musitó al tiempo en que se acercaba a la ventana – ¡Ja ne!
Se aventó por la ventana enseguida. No me molesté en ir a corroborar si había caído bien, después de todo ella era un demonio.
Me fui a la cama y no pude dormir pensando en Rukia. Me preguntaba cómo habría sido su vida, por qué se había quitado la vida, ahora me parecía alguien sumamente desconocido. Pero bueno, la desaparición de ella puede ser algo bueno, puede que esté al lado de mi familia ahora, o puede haber hecho otro contrato con algún humano y ya regresaría a su hogar, de cualquier forma ella estaría bien.
Eso me tranquilizó, Rukia estaría bien, y tenía que esforzarme por ponerme bien yo también. No lo sé, pero creo que nos volveremos a ver. Quizá estábamos conectados hace mucho tiempo. No lo sé muy bien, pero una vez que un lazo está hecho, nunca desapareciera. Por lo tanto, aunque nos olvidemos de todo, podremos estar conectados en otro lugar.
¿Ne, Rukia?
.
.
Había logrado asentarme muy bien en la casa de los Kyoraku. Ellos eran muy amables conmigo y de vez en cuando me divertía la manera en que Nanao-san regañaba a Kyoraku-san. Era un matrimonio muy divertido, algo escandaloso y eso me hace recordar la vida ajetreada y divertida de mi antiguo hogar.
Por el día me mantenía ocupada, había regresado a las clases en un nuevo instituto donde nadie me conocía, por la tarde entraba a trabajar como recepcionista en el consultorio de Nanao-san, pues quería tenerme cerca para cuidarme. Solo por las noches mis tormentos no me dejaban en paz, pero eso apenas duraba lo que los somníferos tardaban en hacer efecto.
Hay algo de estabilidad en mi vida… no, corrección: Ahora hay estabilidad en mi vida.
De repente la tristeza me aborda, la depresión y los recuerdos me tumban hasta llorar, pero por suerte los Kyoraku siempre están ahí. Estoy tan agradecido con ellos.
— ¡Ichigooo! –gritó Kyoraku-san desde la sala mientras yo terminaba de escribir en el ordenador. Guardé el documento y luego salí de mi cuarto, corriendo enseguida. En la sala Kyoraku estaba desesperado y vestido con ropa deportiva, al igual que yo – ¡Ichigo, ya quiero jugar basket!
— No olviden las botellas de agua –me dio Nanao-san un par de botellas.
— Gracias –le sonreí mientras caminaba hacia la salida.
— ¡Nos vemos en la cena, querida y preciosa Nanao! –se despidió Kyoraku antes de que Nanao cerrara la puerta con una sonrisa. Sé que se siente feliz y creo que eso hace que yo también me sienta un poco feliz, incluso Kyoraku-san aunque bueno, él siempre está feliz.
Cerca de la casa hay un parque con canchas deportivas y siempre vamos por la tarde a hacer un poco de ejercicio.
— ¡Gol! –se felicita Kyoraku-san.
— ¡Es canasta, lo he dicho un montón de veces! –me enfadé, frunciendo el ceño.
— ¡Home-run! –gritó riéndose –Ichigo, si encestas la próxima te llevaré cargando de regreso a casa, de lo contrario tú me llevarás cargando, ¿listo, chico?
— ¡Listo, viejo!
Y me concentro. Y logro reunir esos pedazos de mí para volver a ser una sola persona. Me uno con el mundo mientras en mis pensamientos pido perdón. Y creo que puedo lograrlo. Yo sé que puedo lograrlo.
¡No sé ustedes pero me encantó cómo me quedó el final del capítulo! X3 Jaja. Lo de la Esquizofrenia me lo consulté en un libro, no crean que su autora grita ¡Jerónimo! y se avienta a las tramas psicológicas solo porque sí, jaja.
Muchísimas bastantes gracias por esos hermosos reviews que ahora contesto con mucho gusto:
Loen: ¡Hola, Loen! ¡Muchas gracias por leer y por dejar review! ¡En verdad se agradece! Y vaya que sirvió la inspiración amenazada pues escribí este capítulo en un solo día, estoy maravillada *w* jaja. Me fui de vacaciones y apenas sábado 11 me puse a escribir, jaja. Espero que te haya gustado el capítulo, ¡Cuídate mucho! ¡Besitos!
frikireader: ¡Hola, hola, frikireader! ¡Muchas gracias por comentar y por leer! La verdad que anima mucho recibir reviews para continuar, jaja. Qué bueno que te gustó la interacción entre Ichigo y Rukia, aunque te diré que luego de como una semana que leí el capítulo me dije: "¡Debiste hacer que se besaran, tonta!" XD ¡Demonios! Pero bueno... ¡Abrazos y besos para ti!
Fer: ¡Hola, Fer! Muy agradecida contigo por leer y comentar este humilde fic :) ¡Gracias por estar conmigo! Y sí, pobre Ichigo, pero ya le daré algo más de calma a su torturada mente :) Qué bueno que te gustan los capítulos, ¡you make me happy! X3 ¡Cuídate extremadamente!
Suiren15: ¡Hola, Suiren! ¡En verdad me encanta tu nombre! jaja, ¡Muchas gracias por leer y tomarte el tiempo de dejarme un comentario! ¡En verdad muchas gracias por tus bellos reviews! Ah... las frases Ichirukistas son geniales, ¿verdad? Incluí otra más ;) Y al parecer andamos cambiando de nick casi en el mismo mes, jaja. ¡Gracias por seguir conmigo! ¡Cuídate mucho bastante!
nessie black 10 frany H.Q.: ¡Hola Fran! Muchas gracias por dejar reviews tan lindos y por haber regresado al fic n_n Sé que me tardo un poco en actualizar pero no es por floja, es por falta de tiempo, jeje. Y sí, Ichigo está cucu, loquito, lo tenía pensado desde el principio del fic wajaja fui dando pequeñas pistas sutiles de ello. Gracias a ti me di cuenta de un error que tenía y que ya corregí, gracias y disculpa! Lo explicaré en el capítulo próximo. ¡Cuídate mucho! X3
Y el próximo capítulo, sí… ¡Sí! Es el… epílogo. Sí, sí, sí, todo inicio tiene su final y este fic ya llegó a sus últimos días… ok, eso sonó dramático, jaja.
¡Gracias por la paciencia! ¡En verdad muchas gracias por leer!
Nos leemos luego… si tú quieres… y en el epílogo ;)
