CAPÍTULO 10

Era una mañana fresca y en la colina que se levantaba dentro de la propiedad de los Johnson, la neblinilla característica de la estación aún estaba presente, los rayos del sol apenas y hacían destellar en colores las gotas de rocío que se condensaban en la hierba.

Olía a tierra y a humedad, Neal permanecía de pie contemplando el verde de la campiña inglesa; los cardos estarían floreciendo en Escocia, llenando el paisaje de color hasta donde la vista podía alcanzar.

Extrañaba como nunca el paisaje del verde eterno de Escocia, de su hogar, y más aquellas florecillas tan burdas e insignificantes para aquellos que no son parte de un orgulloso clan escocés. Eran de un color cenizo, de espinillas que cubrían tallo y hojas, crecían en cualquier lugar que conquistaran, tanto en campos abiertos como en los abrojos, tanto en las sombras proyectadas por los monolitos que adornaban el paisaje, como a pleno sol.

Así eran también los escoceses mismos, duros en apariencia, pero tenaces, que se ajustaban a las circunstancias favorables o en contra, en los momentos felices así como en medio de la tragedia. Así era él mismo, escocés por derecho propio de su linaje, derecho ganado a fuerza de trabajo y de encarar las pruebas como vinieran. Así era él, rudo, un tanto difícil en el trato como cardo silvestre en los campos de Escocia y ella… ella era su flor coronando de belleza y color su existencia, pero a diferencia de las flores de cardo que sólo florecen una vez al año, ella está ahí siempre para él, haciendo de cada uno de sus días una fiesta para el corazón.

La nostalgia le llenaba el pecho recordando la conversación de la noche anterior con George

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-¡Eso nos ha alcanzado!... ¡Sabe quién soy! –repetía Neal en un susurro desesperado arrodillando ante el reclinatorio de la capilla

-Es como si yo hubiera asesinado a Arthur con mis propias manos –Neal se miraba las manos crispadas, humedecidas en sudor- Me está avisando de su presencia aquí, me ha retado… me ha retado para enfrentarlo… pronto estará aquí ¡Padre, vendrá a buscarnos, sabe quién soy!

George observó con atención al descompuesto joven frente a él, era cierto, el tan temido día del encuentro con el monstruo que había exterminado al clan Andrew estaba cerca y sabía que Neal estaba asustado. Pero ese no era el momento para perder la cabeza y dejarse llevar por las emociones, cualesquiera que estas fueran. George vio al chiquillo de ojos ámbar que había tenido que convertirse en hombre con sólo 10 años de edad, cargando sobre sus hombros la responsabilidad de cuidar de él mismo, de su prima y de ser salvaguarda de la tradición y herencia de los Legan y de los Andrew. Ese chico tembloroso estaba ahí, frente a él, metido muy adentro en el cuerpo de Neal.

-No Neal, no sabe quién eres, de otra manera hubiera venido a exterminarnos sin más. En lo que sí tienes razón es que sabe de la existencia de un Legan-

-¡Claro que lo sabe! Por esa razón le quitó su anillo a Arthur, ese es su sello personal, siempre es lo único que faltaba en las pertenencias de cada familia del clan Andrew que atacaba… sólo se llevaba el anillo con el escudo del clan, el sello de la familia. Esa es la firma macabra que dejó en Escocia. Esa es la seña que ha dejado para mí al asesinar a Arthur, sólo yo podría encontrarle un significado a la pérdida del anillo del escudo de la casa de Hammond.

-Sí Neal, pero… piensa, le ha dejado el mensaje a un Legan, no a Neal Johnson ¿Lo entiendes? De alguna manera averiguó que hay un sobreviviente del clan Legan – Andrew y también ha podido deducir que el último descendiente de los Legan – Andrew es un punzador. Creo que tienes razón en ello, la muerte de Arthur es un mensaje para el punzador descendiente del clan Legan. ¡Los Legan tienen el don Neal! siempre han luchado contra la oscuridad, por ello no debe sorprendernos que haya utilizado este violento hecho para que te reveles ante él.

El tono de George era por demás analítico y serio.

-Por ello me parece muy imprudente de tu parte que te ofrecieras como voluntario en la cruzada de Pinkerton. Tus habilidades te pondrían al descubierto, si eso sucede… estaremos a su merced.

-No padre, creo que es la mejor solución para pasar desapercibido, si nos negamos a colaborar, sería sospechoso, eso sería un indicio para que "aquello" nos prestara más atención. Así puedo tener acceso a los avances de las investigaciones de Pinkerton de primera mano. Además, me cuidaré muy bien de no despertar interés de Pinkerton o de los demás del grupo por mis habilidades. Estaré a la par del resto del grupo. Me ocultaré a plena vista.

Neal guardó silencio por unos segundos, meditando mientras observaba la flama cálida de las velas que daban a sus ojos un matiz especial a su cara. El miedo, aunque siempre presente, parecía estar siendo dominado por el moreno.

-Aunque… sabes que no puedo permanecer oculto por mucho tiempo, llegará el momento en que sepa su identidad y deba enfrentarlo. –Neal miró a los ojos a George con gesto firme- Lo enfrentaré y lo aniquilaré, pagará por cada gota derramada de la sangre del Clan Andrew, pagará por todo lo que le ha hecho a mi familia, por tomar la vida de mi madre, por haberme arrebatado a Elisa y por mi padre. ¡Juro por Dios que no descansaré hasta haberlo destruido!

-Neal, hijo, no permitas que tu alma se envenene, eres un hombre de luz, no debe haber cabida en tu corazón para la venganza. La venganza te adormece, no te permite pensar con claridad. Lo único que debe motivarte es el sentimiento de justicia que clama tu pérdida, proteger tu vida y el legado de los Legan del cuál eres depositario debe ser tu prioridad.

-¡No! Mi vida no es importante, si tengo que morir para destruirlo ¡Así sea! –dijo el joven levantando la voz.

-¿Y Candice? ¿Qué pasará con ella si mueres enardecido por los sentimientos de venganza? Y ¿Yo? Nunca he reclamado nada en este mundo para mí mismo Neal, he sido depositario de tus bienes, de tu integridad y de la de tu prima. He tratado de que tu herencia sea próspera, yo… sólo he aceptado vestir como lo hago para no revelar mi condición de sacerdote pero este viejo hábito es todo lo que poseo. Pero hoy, ante ti, amo y Señor de esta casa y estas tierras de tu herencia me siento con derecho de reclamar lo que por derecho me corresponde.

Neal, un tanto desconcertado, miró a George fijamente y respondió de inmediato.

-Claro padre, pide lo que quieras, aunque sé que nunca será suficiente para pagar lo que has hecho por mí y por Candice.

George le sostuvo la mirada al hombre frente a él, quién a pesar de su altura y su fuerza estaba arrodillado a su lado, en humilde acto de contrición, los ojos del sacerdote se vieron de pronto anegados involuntariamente.

-Lo único que te pido, lo único que quiero para mí mismo es: tu propia integridad y la de Candice, ¡Tengo derecho a pedir a mi familia con bien! No puedo ni deseo renunciar a ello. Yo… por mi condición de sacerdote, jamás pensé que conocería el gozo de tener un hijo, mi vocación siempre me había sido suficiente para ser feliz pero tú y Candice llegaron a mi vida y ¡Dios me perdone! Como hombre egoísta que soy… no voy a renunciar a ustedes, quiero ver a mis nietos nacer y crecer en estas mismas tierras de tu herencia. –La voz de George se quebró de tal modo que le fue imposible seguir hablando.

Neal se levantó del reclinatorio y caminó hasta la puerta del confesionario, miró a George desde su altura y sin más se desplomó frente a él abrazándolo con fuerza. El franciscano tomó entre sus brazos a Neal y acariciando su castaña cabellera siguió sollozando en silencio.

-Eso es lo único que no puedo prometerte padre… -dijo el moreno entre callados sollozos sobre el pecho de George-

-Sí… lo sé –fue la sentida respuesta del sacerdote quién estrechó el abrazo con fuerza alrededor de Neal-

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Neal extrañaba todo lo relacionado con su hogar en Escocia, a su familia y en lo particular a su padre.

No había podido participar en la ceremonia especial para celebrar su mayoría de edad donde sería investido con el kilt tradicional con los colores de su clan y presentado ante ellos.

Jamás tocaría la melodía que había aprendido desde niño con su gaita que había fabricado el mismo bajo la dirección de su padre. No sonarían los acordes de la gaita de su padre en armonía con los suyos. Sentía nostalgia por su padre Lord Legan aquel que vivía en sus recuerdos pero, cuando la gente hacía mención de "su padre" la imagen de George era la que venía a su mente inmediatamente, después de todo no era del todo huérfano.

Estaba tan ensimismado que no se percató de la figura oculta en la copa de uno de los árboles a sus espaldas. Esta sombra lo había seguido desde que salió del caserío, avanzó sigilosa tras de él a una distancia prudente para no ser descubierta.

En silencio y con extremado sigilo la sombra había bajado de la copa del árbol, ocultándose ente los arbustos y permaneció ahí, acechante, observando con detenimiento los movimientos del muchacho. Al momento de percatarse de que Neal estaba totalmente solo se decidió a atacar. Emprendió una veloz y silenciosa carrera desde su escondite y se lanzó contra el distraído muchacho derribándolo a tierra en un segundo.

-¡Te atrapé! –Exclamó triunfante una voz femenina conocida por él-

-¡Te sorprendí y te derribé sin que pudieras hacer nada! No te diste cuenta hasta que te derribé ¡Soy la reina del sigilo! Soy ligera y silenciosa como nadie.

-En realidad te vi desde que salí de casa, Ashton relinchó en cuanto te vio.

-Ese chismoso caballo tuyo… pero ya me las pagará, adiós a su avena de mañana –dijo la chica levantando la naricita y enseñando la lengua al muchacho.

-Pero eso no quita el hecho de que soy como una sombra silenciosa, tan silenciosa como…

-¡Un percherón caminando entre hojarasca! –interrumpió Neal-

Ella se quedó muda por un momento sorprendida

-¿Cómo percherón? ¿Insinúas que soy tan ruidosa como un caballo grande y gordo?

-¡Eso mismo! –Señalo el chico seriamente.

Candice se sentó a su lado mirando al vacío con la cara sorprendida y haciendo un puchero de decepción. Neal la observó por unos breves instantes llenándose los ojos de la imagen de la chica decepcionada.

Sin más Neal no pudo guardar más la compostura y soltó una sonora carcajada, la chica lo miró cambiando su expresión de sorpresa por otra de enojo sonrojándose a más no poder. Sin más se lanzó sobre el muchacho para forcejear con él.

-¡Neal! Eres malo ¿Insinúas que soy ruidosa?

-¡No! – Dijo el chico en su defensa- No lo insinúo… ¡Lo afirmo! –Soltó de repente.

-¡Retráctate! –Exigió la chica mientras volvía a lanzarse sobre él.

-¡Jamás!

-¡Retráctate mocoso malcriado! –Exigió la chica mientras trataba de dominarlo.

-¡Nunca! –Volvió a rezongar el muchacho

Neal se distrajo por un momento observando el pecoso rostro de Candice mientras intentaba dominarlo aplicándole algunas llaves que él mismo le había enseñado. Era tan linda cuando se enfadaba…

De pronto sintió la presión que Candice le aplicó alrededor del cuello con ambas piernas, manoteó pero ella tomó su brazo haciendo palanca para apresurar su rendición. Él sintió que le empezaba a faltar el aire, movió desesperado las piernas y el brazo libre para que ella le soltara del agarre que lo tenía casi vencido.

-Oh no, no te soltaré hasta que te retractes.

Fue entonces que Candice sintió a Neal desvanecerse dejando de forcejear, ella soltó su agarre de inmediato y se acercó al rostro del chico que estaba desmayado frente a ella.

-¡Neal! ¡Neal! ¡Respóndeme Neal!

Candice sacudió el cuerpo del joven para despertarle, al no recibir respuesta alguna por parte de Neal, sintió la tierra abrirse bajo sus pies y el terror se apoderó de ella.

-¡Por favor Neal! Despierta, no me hagas esto ¡Por favor despierta!

La chica acercó su rostro al rostro del muchacho para ver si aún respiraba, tocó su pecho y trató de reanimarlo con pequeños golpes en las mejillas.

-¡Por favor Neal! ¡No me puedes dejar sola! ¡Por favor! Despierta te lo ruego, si tú me faltaras no habría nada en el mundo para mí. Eres lo único que tengo en el mundo.

Te prometo que haré tus deberes en los establos y entrenaré mucho sin quejarme ni una sola vez, pero por favor… por favor… -La chica comenzó a llorar mientras le hablaba a Neal con urgencia- Te prometo que seré más aplicada y haré todo lo que digas… -sollozó poniendo la cabeza en el pecho de Neal.

-¿Incluso… bañarás… a… Ashton? -dijo él con dificultad.

Ella levantó el rostro lloroso, se arrodillo junto a él levantando la cabeza del chico para ponerla en su regazo abrazándolo efusivamente.

-Oh Neal, me asusté tanto –repetía una y otra vez sorbiendo la nariz ruidosamente.

Él se dejó abrazar respirando con dificultad abriendo y cerrando los ojos lentamente tratando de enfocar bien. Pudo sentir la angustia de la chica que lo abrazaba con fuerza.

-Estoy bien, no te preocupes, sólo tengo que recobrar el aliento por unos minutos.

Ella lloraba aliviada, había sido tan imprudente e impulsiva como siempre, se mecía con el chico aún entre sus brazos sin dejar de llorar.

-Cálmate, estoy bien… no llores.

-Es que si tú me faltaras Neal… tú eres mi mundo, no hay nada para mí sin ti.

-¿De verdad?

-Sí, en serio, no tengo amigos ni amigas, no he pasado ni dos minutos en compañía de nadie más. Sólo te conozco a ti, sólo tú sabes todo de mí, no hablo con nadie de nada interesante, sólo contigo. Tú eres el único chico de mi edad con el que he tenido contacto cercano. Así que si tú me faltaras ya no me quedaría nada.

Neal guardó silencio observando el rostro compungido de la chica, sintió una punzada en medio de su pecho, directamente en su corazón. La vida de Candice se reducía a estar siempre en su compañía y eso lo hizo sentir tremendamente culpable.

Había tenido que sufrir la muerte de sus padres y hermanos, había tenido que huir dejando su país, para vivir recluida sin ninguna compañía más que la suya, la de George y la de las personas que vivian dentro de sus tierras. Candice sólo conocía el horror fuera de la protección de los muros de su propiedad, al salir a combatir a la oscuridad en su compañía. Era rápida, temeraria, valiente, eficaz, ligera y de mano firme. Ambos eran un equipo letal que podían terminar con los engendros más feroces. Ella, tierna, hermosa y alegre como nadie no dudaba en hacer lo necesario para cumplir con su misión. Pero el precio que pagaba por ello era alto, suspiraba con nostalgia cuando no asistían a reuniones sociales a las cuales era invitada por las hijas de los nobles vecinos, pero nunca se quejó, aceptó las negativas de George y de él mismo para salir sin la compañía de alguno de los dos.

-Calmate, no pasa nada, estoy bien –trató de tranquilizarla acariciando su mejilla ruborizada y humedecida por el llanto.

Él se sentó con ayuda de la chica y ella de inmediato se lanzó a su cuello, abrazándolo muy fuerte, el chico la recibió estrechándola con ternura.

-Vamos deja ya de llorar, estoy bien, además debes estar orgullosa por tu que tu fuerza física es sorprendente.

Ella se separó de él y lo miró a los ojos dibujando una leve sonrisa, aún con los femeninos brazos rodeando el cuello del chico escuchaba con atención.

-Eres la única que me deja sin aliento.

-Es la llave que practicamos en nuestro último entrenamiento, aproveché la fuerza del contrincante para derribarlo e rodear su cuello y…

Neal la interrumpió tomando el rostro de la chica con ambas manos mientras descansaba su frente en la de la rubia demandando toda su atención.

-Candice… "eres la única que dejas sin aliento"…

Candice sonrió abiertamente y abrazó al chico efusivamente. Neal aspiró el perfume del cabello ensortijado que amaba y dijo en un susurro.

-Aunque seas tan ruidosa como un percherón en hojarasca.

La chica le dio un buen empujón y se alejó rezongando y mostrándole la lengua,

-¡Eres un odioso!

Neal rió de buena gana y alcanzó a chica para caminar juntos a casa.

CONTINUARÁ…

DE MI ESCRITORIO

Mil gracias por venir y darme algunos minutos para poder leer esta historia. Recibí dos comentarios pidiéndome el título y el autor del libro del que creen estoy haciendo una adaptación en este fic.

La simple sugerencia me halaga mucho, pues que crean que la historia es lo suficientemente interesante como para ser un libro escrito y publicado por alguien más es genial.

Siento mucho decepcionarles pero esta historia es totalmente original de mi autoría, Los personajes no son míos, por supuesto, son propiedad de Mizuki e Igarachi y de Toei animation.

Esta historia es el resultado de un reto impuesto a su servidora en el grupo de Yahoo LA RECIDENCIA GRANDCHESTER dentro de la celebración del Horror Fest hace ya algunos años. El desafío consistía en escribir un minific con los siguientes requisitos: Tendría que tener como protagonistas a Terry, Candy y a Neal. Tendría que ser una historia donde Neal fuera un Punzador y Terry un vampiro. Que fuera un Terryfic o un Neal fic, era de mi completa elección. Los requisitos me los dio una de las moderadoras del grupo de LA RESIDENCIA GRANDCHESTER, Lady Annalise Granchester quién también tiene hermosas historias en este sitio de Fanfiction.

Cumplí con mi reto y este minific ganó como el mejor minific del festival del Horror Fest de ese año. El título de este fic puede ser lo que ha hecho pensar que se trata de una adaptación, Oscar Wilde (mi escritor favorito) escribió una maravillosa y desgarradora epístola a su amante desde su encierro en la cárcel en Inglaterra, su delito era: ser homo sexual, el título de esta obra es: DE PROFUNDIS. Pero mi fic no tiene nada que ver con la temática de la obra de Wilde.

Yo tomé el título de una escena de la película EL SEXTO SENTIDO, cuando Cole está jugando entre las bancas de una iglesia mientras repite en latín una frase que comienza con "De profundis…" El Dr. Malcolm lo escucha y al traducir la frase del latín al inglés, descubre la desesperación que el pequeño Cole estaba viviendo.

Este me pareció un título apropiado para este fic, para poder contar una historia inspirada en las profundidades de las motivaciones en los actos y sentimientos de los protagonistas.

Me decidí publicar "mi" De Profundis en este sitio, reescribiéndola para hacerla más detallada en varios capítulos, cosa que me ha costado un trabajo enorme, yo soy más bien "Persona de minifics" Por esa razón me he tardado tanto en actualizar, mi musa se fue a dar la vuelta y se olvidó de regresar a mí, pero ahora parece que ha decidido permanecer a mi lado por una temporada y permitirme seguir con esta historia.

¡En resumen! Los personajes no son míos son de la autoría intelectual de Mitzuki e Igarashi, los derechos reservados de Toei animation. Pero la idea original de la temáticca del fic De Profundis en el fandom de Candy Candy en es totalmente mía.

Espero que esto no les decepcione y me sigan acompañando en esta aventura.

UN COMENTARIO SIEMPRE ES BIEN RECIBIDO.

Con afecto

Mimicat Stear´s Girl