Ahhhhh si aviéntenme a los mutos lagartos, eh sido una escritora sin un compromiso moral para con mis lectores…..yo misma me aventaría a ellos si pudiera. Sorry, les ofrezco mis más sinceras disculpas, no saben lo feliz k me hace sus alertas de autor y de historia favorita, y sobre todo aquellos comentarios tan lindos, la verdad cada k los leo en la oficina de plano casi lloro como Magdalena caray.
Bueno les explico brevemente, mi puesto es elemental en la empresa y hasta tuve k ir a trabajar el sábado pasado y fue pfff triste, pero bueno me he actualizado en el trabajo y eso ya es ventaja, pero saben k es lo último k me ha estado pegando y me quita un poquito de tiempo para escribir, es k leo muchos fanfic, no saben me leo 10 capítulos por día y eso sin contar los k busco ya terminados, soy una adicta ahhhh. Espero no me odien y de ser asi, exprésense y déjenmelo saber con un review, los quiero y no dejen de seguirme en "DESENCUENTROS" xoxo
RECONOCIMENTO
Una vez que hubiésemos terminado de ultimar detalles sobre la próxima apertura de la panadería, llegue a mi habitación abrí el libro que medio el Dr Aurelius y me dispuse a dibujar la escena que presencie hace un par de horas, de cómo la familia de Tynore podía seguir adelante, en la siguiente hoja dibuje a mi padre haciendo una mezcla de masa con esencia de canela, mientras mis hermanos y yo estábamos aprendiendo a decorar unos pastelillos.
En las siguientes hojas empecé a plasmar los diferentes tipos de pasteles que mi padre me enseño a hornear, en una hoja en particular pude detallar mi primer día de escuela, su mirada de melancolía al ver a Katniss y como lo invadía la nostalgia de un amor del pasado que no pudo ser. Ella no se fijo en un panadero y se caso con un minero y muy probablemente la historia se repetiría con su hija, le habían impuesto casarse con un panadero y ahora ella tendría la oportunidad de estar con el que alguna vez fue un minero; y la decisión de que eso sucediese recaía en mis manos.
El día del procedimiento tan comentado por el Dr Aurelius había llegado, me tenía un poco inquieto e impaciente. La sola idea de volver a sentir la misma desesperación al sentir como corría por mis venas el veneno de las rastrevispulas me era insoportable a tal grado que pensaba en desistir del tratamiento.
Me presente en la Sala de Rehabilitación, cuando llegue una enfermera me hizo pasar a dicha sala, su olor a antiséptico era realmente penetrante, atine a sentarme en la mesa operatoria, la cual desafortunadamente era algo dura e incómoda, me desespere inmediatamente cuando hubiesen pasado ya diez minutos y el Dr Aurelius no aparecía, fue cuando me dispuse a irme, en ese preciso momento en el que estaba girando la perilla para abandonar la sala, el Dr Aurelius ingresaba con la enfermera que me recibió.
-Buen Día Peeta, disculpa la demora debes saber que últimamente se me requiere mucho en el área de Regimiento y eso hizo que me retrasara en nuestra sesión del día de hoy, ¿dime te sientes nervioso o impaciente tal vez?- Me cuestiona mientras que de su perchero tomo su impecable bata blanca y se la puso.
-Le he de ser sincero, estoy muy nervioso, temo el tener un flashback en plena sesión, no se este ambiente es muy similar al que utilizaron conmigo cuando me secuestraron-Desvié la mirada al equipo que se encontraba a un costado de la mesa operatoria, las maquinas, jeringas, y químicos que se encontraban ahí estaban empezando a perturbarme en sobremanera.
-Supuse que sería así Peeta, pero ten por seguro que no te pasara nada, tendremos al tanto tus signos vitales, trataremos que te sientas cómodo y en dado caso de que se presenten los flashbacks los afrontaremos de manera eficaz.-Me preocupa mucho el hecho de que los demás se percaten de mi ser y sentir cuando tengo un flashback, normalmente los afronto en la soledad de mi casa y ahora debo compartirlos de nueva cuenta para que me analicen y me ayuden a rehabilitarme.
-Está bien Dr Aurelius, ¿empezamos?-Le pregunto.
Enseguida me acuestan en la mesa operatoria, sujetan mis muñecas y tobillos con correas, me colocan cables, cintas y aparatos para medir mi frecuencia cardiaca y mis signos vitales, una vez comprobado que los aparatos funcionan correctamente y les dan los datos que requieren es cuando me percato que hay un ventana en la cual se podía distinguir varios médicos en el lado contrario, los cuales hablaban entre ellos y tomaban apuntes de lo que sucedía.
El Dr Aurelius me advirtió que podría ser algo traumático pero que confiaba en que los resultados serian benéficos, el tomo unas pinzas para separar mis parpados y los puso frente a mis ojos, con cuidado separo mis parpados, en ese instante sentía como una corriente liquida pasaba por mis venas, al principio quemaba pero el ardor era momentáneo y daba paso a una sensación de calidez y calma, el liquido que me inyectaron según el Dr Aurelius era una mezcla de morfina con otras drogas provenientes del Distrito 6.
Los minutos pasaron lentamente mientras la sensación de calma y serenidad me invadía, de repente la enfermera se hizo presente y acomodo una pantalla deslizante frente a mis ojos, esta se ajustaba perfectamente, la pantalla en un principio estaba oscura, el Dr Aurelius se paró a un lado mío y empezó a teclear una pantalla; en ese preciso momento unas imágenes aparecieron frente a mí, eran mis padres, los estaban entrevistando. En dicha entrevista el reportero hacia una reseña respecto de que yo era uno de los dos vencedores de la edición 74 de los Juegos del Hambre, les preguntaban cual era su sentir al respecto.
-Pues yo solo quiero hacer de manifiesto que no pensé que Peeta durase mucho en la arena, no solo yo sino muchos de los habitantes de este distrito supimos que quien tenía más agallas y fiereza para salir viva de la arena era esa chica de la Veta…Katniss-Mi madre siempre me recalco el hecho de que ella confiaba en que ese año tendríamos un nuevo vencedor proveniente del Distrito 12, y obviamente no solo me lo dejo en claro a mi sino a todo Panem, a mi al momento de despedirme de mi familia cuando viaje al Capitolio por primera vez y a Panem cuando regresaba de la arena en la cual Katniss y yo habíamos sido vencedores
-Siempre supe que Peeta daría todo de sí, el es un gran chico y fue muy valiente al arriesgar la vida por la chica del que está enamorado, puesto que a pesar de que estuvo a punto de morir en varias ocasiones en la arena…..pues ellos salieron victoriosos y los tendremos de vuelta muy pronto. Estoy muy orgulloso de mi hijo y espero que pronto retome su vida de nueva cuenta- Mi padre, sus palabras me llenaron de orgullo y alegría, que a pesar de que el ya no está conmigo siempre supo que yo saldría adelante, que sería tal vez el único con el mismo ímpetu y entusiasmo para sacar adelante la panadería que tanto quería.
En esa entrevista también pude ver a mis hermanos, reconozco que aunque no era muy apegado a ellos su ausencia me duele mucho, y más cuando me jugaban bromas o cuando los tres estábamos en la panadería horneando al mismo tiempo. Un dejo de tristeza me estaba invadiendo y sentí como unas lagrimas hacían paso por mis mejillas, el dolor de haber perdido a mis seres queridos me abrumaba en sobremanera, yo ya no tenía a nadie en este mundo, mi familia me fue arrebatada a diestra y siniestra por el Capitolio.
La siguiente imagen era de Katniss, ella se encontraba en el Distrito 12, en los escombros de lo que alguna vez fue la Panadería de mi familia, ella se encontraba cerca de lo que alguna vez fue la entrada principal, los cristales chamuscados y los ladrillos rotos enmarcaban la escena. Ella me hablaba a través de las cámaras, me decía que había habido un bombardeo en el Distrito y que mi familia aparentemente había muerto.
Las siguientes imágenes eran pequeños spots de los habitantes del Distrito 12, en las cuales los pocos sobrevivientes relataban la masacre mortal que se avecino ese día, en el cual relataban como habían sido llevados al bosque en busca de refugio y que posteriormente habían sido rescatados por aerodeslizadores del Distrito 13; mi familia no había corrido con la misma suerte que ellos.
Poco a poco empecé a sentir como mi garganta se cerraba por el llanto ahogado que tenía en ese momento, el duelo que llevaba a cuestas era muy grande, lo llevaba en silencio y a solas desde hace mucho tiempo. Las correas me fueron desabrochadas, los instrumentos médicos y la vía intravenosa me fue quitada inmediatamente, la enfermera me acerco los pañuelos desechables y el Dr Aurelius se acerco a mí.
-Peeta, el primer paso que debemos superar y por lo visto ya te percataste, era la muerte de tu familia-hizo silencio un momento mientras se sentaba frente a la camilla que yo ocupaba en ese momento- como bien habrás visto, los videos con los que contamos son los que tenia aquí en el Capitolio y los que nos hicieron llegar desde el Distrito 13, creemos que al ver ambas facetas o perspectivas de lo que paso en Panem te podrás percatar de lo que es real y no real.
El personal médico que se encontraba detrás del espejo se retiro, la enfermera se acerco a mí y me sujeto firmemente y me sentó en un sillón reclinable en el cual estuve por un par de minutos mientras desalojaban la sala operatoria.
-Debes estar agotado por la sesión tan difícil que tuviste, con el tiempo podrás acostumbrarte al cansancio físico que se suele tener en esta clase de tratamientos, por esta semana no iras a la Panadería en lo que te habitúas a esta nuevo tratamiento, poco a poco retomaras tu rutina.
Realmente me sentía devastado, más que nada triste y desencajado, la ausencia de mi familia era algo que me afecto en demasía, tristemente no pude vivir su duelo, puesto que había sido secuestrado en esos momentos. A pesar de no ser muy apegado a mi madre, ella me hacía mucha falta, sé que me quería a su manera, aunque nunca me lo demostró, mis hermanos por su parte se que no éramos muy unidos pero llevábamos la misma sangre en las venas, habíamos compartido muchos momentos en la panadería, reírnos unos de otros de vez en cuando y salir victoriosos de las cosechas en las cuales no habíamos sido elegidos.
Mi padre por otro lado, era el único con el que tuve una relación más estrecha, el sabia sin yo haberle dicho palabra alguna que estaba perdidamente enamorado de Katniss, que cada vez que yo tenía la oportunidad de divisarla mi mirada se perdía en sus ojos grises; él entendía muy bien mi situación, el en alguna ocasión se había enamorado de la madre de Katniss cuando fue joven.
Hoy en día puedo decir sinceramente que soy huérfano, que no tengo hermanos, no tengo familia alguna que se preocupe por mi; el único lazo afectivo que tengo es mi mentor, el borracho de mi mentor, con el cual se que sin su oportuna ayuda no habría salido vivo de la arena; y la otra persona es Katniss, se que ella en estos momentos me debe de estar aborreciendo, quizá hasta maldiciendo por dejarla sin explicación alguna.
Los dibujos, trazos y boscetos de los sueños, de las vivencias me han ayudado a aliviar un poco el dolor de haber perdido a mi familia, se que ellos quisieran que yo saliera adelante; que yo tenía la oportunidad de tener un futuro prospero, de ser un hombre que en cierto punto de la vida puede llegar a pensar en tener una familia, en tener hijos que crezcan libres y carentes de ser tributos en cosecha alguna; casi puedo oír a mi padre que el espera que yo sea feliz, que les rinda homenaje siendo una persona libre y feliz.
Se perfectamente que aunque mis recuerdos han sido modificados y alterados por el veneno de las rastrevispulas, he podido distinguir mas mis sentimientos hacia Katniss, se que conforme voy vislumbrando los recuerdos reales de los que no lo son me doy cuenta de cuán importante ha sido y es en mi vida, cada día que despierto me digo a mi mismo que estoy aquí por ella, que ella en este momento está mejor sin mí, que hare lo posible porque ella viva una vida tranquila y lo más confortable posible.
Conforme pasan los días de mis sesiones compruebo que los espectadores no vieron más allá de la actuación de Katniss, bueno excepto por Snow; todos vieron algo que no era, algo que yo era incapaz de aceptar en su momento, siempre albergue una esperanza de lo que vivimos era real. De que ella en algún momento había sentido al menos una pizca de amor por mí, que de alguna manera pude haber sido algo más que un amigo, que un compañero, que un falso novio.
Estoy colocado de nueva cuenta en la camilla de la sala operatoria, las cintas estaban sujetando mis muñecas y tobillos, las escenas del Vasallaje, de la Gira de la Victoria se presentaban frente a mí, no repare en ver mis expresiones, puesto que estas eran más que evidentes, eran las miradas de un chico enamorado sufriendo por el amor no correspondido; las expresiones que ella mostraban no eran más que de una sutil pero expresa molestia por las cámaras, la sensación de irritación por ser una marioneta del Capitolio, ella no se descargaba conmigo frente a las cámaras y mucho menos lejos de estas; las miradas que me dedicaban era de agradecimiento, de tristeza por haber sido forzada a ser parte de los Trágicos Amantes.
La escena que mas me impacto fue la proposición de matrimonio, su rostro estaba desencajado no como cualquier chica enamorada podría estar en dicha situación, sino más bien como la de una chica condenada a vivir una vida atada al chico con el que había salido viva milagrosamente de la arena. Escenas de bailes, poses para fotografías, prácticamente las vivencias de una pareja de enamorados pasaba frente a mi; una tras otra toma de las mentiras que fraguamos para sobrevivir, para no ser víctimas del Capitolio, la población del Capitolio y parte de los demás Distritos estaban histéricos y frenéticos frente a la presencia de tan singular pareja, la pareja de vencedores; que frente a las cámaras aparecían melosos, besándose y escapándose para estar a solas, mientras en la realidad solo éramos simples aliados de nuestras pesadillas y de intentar lograr salir con vida de una muerte segura.
Las mentiras que presenciaba a través del televisor me confirmaban cuan solo estaba, que a pesar de lo que vivimos Katniss y yo, ella nunca podría amarme como yo lo hago, que ella fue presa de las circunstancias, que a pesar de los besos, abrazos, muestras de afecto y cariño que nos tuvimos en ese tiempo, solo fue una actuación, las jugarretas del destino me demostraban una vez más que yo no era más que su cómplice, que la arena de los Juegos nos persiguió incluso después de ser vencedores, que estábamos condenados a vivir actuando por siempre como los Trágicos Amantes del Distrito 12.
