¡Hola!
Sé que ha pasado algún tiempo, mil perdón! Con mucho esfuerzo llegué al último capítulo de esta historia, que de todo corazón, espero que les guste.
Gracias a todos quienes han comentado y seguido la historia desde el principio, de verdad que son geniales.
Capítulo dedicado a la yegua, que ha tenido un montón de trabajo y no hemos podido estar tan conectadas como quisiéramos.
También a la cabra loca que siempre me está ayudando con las correcciones o los enfoques de cada capítulo.
Gracias a cada uno de ustedes por leer "Apostando" y tal vez hayan pasado por otras de mis historias, por acompañarme en este largo viaje en el cual he intentado ser escritora para entretenerlo y escapar de mi rutina.
¡Ya! los dejo leer, abajo nos encontramos!
Capítulo Final: Apuesto mi vida
"No digas que estoy equivocado, porque he pasado por este camino antes y te he abandonado. Por favor, creeles cuando dicen que el ayer ha quedado atrás y las canciones que toqué. Por favor perdóname por todo lo que he hecho " I bet mi life, imagine dragons.
El castillo de Dunnottar se encontraba asentado sobre un precipicio rocoso en el cabo de las costas de Escocia, al estar en medio de un acantilado las vistas desde cualquier ángulo eran preciosas. Un joven alto con las manos en los bolsillos observaba aquel maravilloso paisaje que le regalaba la naturaleza con una aparente melancolía.
Nunca la soledad le había parecido tan desoladora como en aquellos últimos días. Antes había sido una fuente de paz y relajo entre el trabajo y las fiestas que acababan con diferentes mujeres cada noche, pero aquella tranquilidad había sido arrebatado por una bonita pelirroja. Londres había sido testigo de sus mejores momentos y por eso había decidido desaparecer… escapar de esa sonrisa que aún recordaba con cada latir de su malherido corazón. La brisa desordenó aún más su endemoniado cabello y aquel viento también le dibujó una sonrisa en el rostro, como siempre ocurría cuando la recordaba. No había persona perfecta, pero ella era la mujer perfecta para él. Estaba convencido de eso.
Habría sido un verdadero acierto viajar hasta ese lugar tan mágico en su luna de miel, en el primer viaje que realizaría como marido y mujer. Extrañaba tanto a su mujer que dolía en cada maldito poro de su piel. Hace un tiempo Ginny había renunciado a quererlo de manera permanente y él debía aprender a lidiar con aquella situación, aunque con eso se le fuera la vida.
Los últimos dos meses recorrió por completo Stonehaven y quedó maravillado. Todo parecía ser un cuento para niños, tal como a ella le gustaban. Era un lugar con historia, cada sitio contaba una. Casi todas las tardes paseaba por la Plaza del Mercado buscando refugiase en otras historias que no fuera la suya. Durante las noches recorría las calles escuchando el apacible sonido de las gaitas de larga data de Stonehaven. Todo para escapar de los recuerdos que había construido en Londres.
Aquella tarde decidió ir a la taberna que estaba justo en el inicio del único acceso al castillo, un estrecho sendero. El señor Duncan Bruce, tabernero del "El último trago" había entablado una sincera amistad con el joven. Duncan aún recordaba como había llegado aquel apesadumbrado joven la primera vez que pisó "El último trago" en medio de una borrachera, Harry, había explicado como había perdido a la mujer de su vida. El hombre sintió compasión del joven enamorado. Entonces cada noche durante una semana el viejo Duncan veía como sufría Harry, ahogando las penas en el alcohol, hasta que decidió intervenir.
Quizás con otras mujeres aquel muchacho dejaba de sufrir, pero Harry no cedió, ninguna era su Ginny y Duncan entendió al joven. Desde ese momento Duncan le hizo entender a Harry que el alcohol no era una sabia salida para los problemas, y Harry entendió que el viejo tabernero tenía razón. Cada tarde él visitaba al viejo Duncan en la taberna, era la única persona que conocía en ese sitio.
El sonido del mar era un bálsamo que aplacaba el dolor que había en su corazón, al menos esperaba que ella fuera feliz y sabía que ella lo intentaría porque no había mujer más perseverante y tozuda que Ginny Weasley. Extrañaba tanto escuchar su voz, oír de sus locuras, reír con sus disparates… Harry sonrió, rió y una lágrima también logró sucumbir.
Flash back
― ¡Amor, ya va a empezar la película!
― ¡Ponle pausa, quiero hacer pis!
― No, ya va a empezar…
― Harry, no me tardo
― No, seguro que después te dan ganas de hacer caca…
― ¡Harry! ― Rió Ginny ― No voy a hacer del dos…
― ¡Oh no! ¿En serio muere la mamá de bambi?
― ¡La adelantaste!
― Cariño, no creo que sea una película que quieras ver…
― ¿Por qué la adelantaste? ― Preguntó Ginny entrando en la sala.
― Lo hice por tu salud mental, no quiero que llores…
― ¡Hace mucho que quería ver esa película, idiota! ― Ginny le aventó unas cuantas palomitas de maíz que Harry se comió.
― Veamos 50 sombras de Grey ― Sonrió Harry alzando las cejas.
― No me gustó el libro ― Dijo ella sentándose en el sofá, donde Harry estaba acostado ― Pero el tipo está para chuparlo de pies a cabeza
― Tienes razón, no veremos esa película ― Harry se sentó, tomó el control y comenzó a buscar otra película ― No quiero que mi novia quiera lamer el cuerpo de otro cabrón ― Ginny sonrió.
― Porque quieres que te chupe a ti
― Por supuesto ― Contestó distraído, buscando una película. Ella amplió su sonrisa.
― ¿Sabes? He estado pensando con mucho detenimiento en la propuesta que me hiciste hace un tiempo…
― ¿Cuál? ― Preguntó observando la televisión ― ¿Te gusta Alicia en el país de las maravillas?
― Sí, me gusta…
― No encuentro la versión en dibujos, busco otra…
― Está bien ― Ginny acortó las distancias y se sentó ahorcajadas sobre Harry mientras él la miraba dubitativo.
― Creí que querías ver una película.
― Creí que querías que practicara sexo oral contigo ― Harry abrió tanto los ojos y Ginny le quitó las gafas riendo.
― ¿En serio?
― Claro
― ¿Ahora?
― Ahora…
― ¿Me la quieres chu…? ― Ginny lo calló con un beso abrasador que le quemó las entrañas al joven que de manera inmediata dejó caer el control remoto y la aferró a su cuerpo de la cintura.
― Sí, lo quiero hacer.
― Cariño, si no estás segura…
― Quiero hacerlo ― Le aseguró sonriendo ― Eso y otras cosas más.
― ¿Otras cosas?
― Un montón de cosas ― Harry suspiró.
― Maldición bonitas piernas, estás acabando con mi corazón. Vas a realizar mi gran fantasía erótica ― Ginny rió.
― ¿Lo dices en serio?
― Cada vez que compramos helados veo la manera tan efusiva con la que sueles chupar el condenado cono
― No me daba cuenta…
― Pues hazlo, no te imaginas cuantas veces he fantaseado con esa boquita ― Murmuró él mirando con deleite la boca de su novia.
― Entonces hagamos realidad la fantasía del señor Potter
― ¡Oh cariño! ¿Puedo grabar este momento?
― ¡Claro que no!
― ¡Por favor, no seas mala!
― No dejaré que me grabes con tu pene en la boca
― Suena maravilloso…
― ¡Estás loco! ― Harry rió y la miró a los ojos.
― Por ti Ginny Weasley. ― Suspiró.
Fin Flash Back
Harry sabía que esos recuerdos terminarían por matarlo, pero era imposible olvidar todo, no cuando se trataba de ella. Sonrió mientras observaba como las olas rompían contras las rocas. Ginny era un montón de alegría y sentido común que había invadido su vida y ahora, sin ella, solo veía meros espejismos desoladores.
Estaba claro que nadie moría de amor, pero claramente limitaba sus expectativas frente a las posibilidades de querer encontrar a otra persona, porque francamente no quería a otra. Nadie jamás lo complementaría como ella y él nunca podría hacer feliz a otra. Habían tantos recuerdos almacenado en su corazón y también tanto dolor.
Flash back
― ¡Harry!
― No me gustan las fotografías ― Alegó él cubriéndose el rostro.
― Regálame una sonrisa, campeón… ― Sonrió Ginny con la cámara lista.
― No lo haré.
― Hazlo por mi
― No cariño…
― Solo una ― Harry cerró los ojos y se descubrió el rostro ― Abre tus ojos, campeón
― Si cedo a esto vas a tener que resarcirme…
― siempre ― Entonces él abrió los ojos y sonrió. Dejó que Ginny le sacara un montón de fotos.
Fin flash back
Ginny estaba en todo lo que hacía y tal vez nunca iba a perder las esperanzas en poder verla una vez más. Al alejarse de Londres aceptaba renunciar a su historia por ella, porque Ginny se lo pedía y con eso accedía a dejarla en paz para siempre. Dejó escapar un suspiro que se perdió en la brisa y se ahogó en el mar.
El mar parecía ser un eterno cómplice con su dolor cada día, había una aglomeración de emociones en su pecho que necesitaba exteriorizar. Cerró los ojos y las lágrimas cayeron… "Merlín, que pare este dolor por favor" Pensó angustiado, cansado de extrañarla tanto. Si pudiera tenerla a su lado con el solo hecho de pensarla, extrañarla o imaginarla, la hubiese tenido todos los días, cada instante.
― ¡Duncan dijo que te encontraría aquí! ― Exclamó una suave voz. Harry abrió los ojos y miró el mar sin verlo realmente, su corazón de pronto dormido y destrozado comenzó a latir eufórico y lleno de vida. Él conocía esa voz, ¡Él soñaba con esa voz! Se giró rápidamente... y la vio.
Dios, su jodido mundo volvía a tener sentido. Ella estaba ahí, frente a sus ojos tan bonita como siempre que dolía mirarla. Había una sonrisa tenue y su mirada un poco entristecida brillaba tanto que él se perdió en esos ojos castaños. ¿Era normal sentir tanto en poco tiempo? Harry respondería que sí, porque estaba parado frente a la mujer de la cual estaba jodidamente enamorado y ella podía generar lo que quisiera en él. De alguna manera él seguía perteneciendo a Ginny Weasley.
Ginny aún no tenía claro como había llegado hasta ese lugar tan especial. En realidad había un montón de cosas que no tenía definidas en ese minuto, pero había una certeza que aún le hacía vibrar la piel, esbozó una sonrisa a medias. Miró su bonito vestido verde olivo con un estampado floral en la falda. Unas sandalias planas a tono con el vestido completaban el atuendo. Se sintió algo más segura y alzó la vista para enfrentarlo.
Evidentemente estaba conmocionado y algo demacrado. Parecía estar más delgado y pálido y las ojeras eran claramente notorias, al menos ella pudo maquillarse. Ese hombre seguía removiendo su piso sin contemplaciones, aniquilaba las esperanzas que tenía de un futuro sin él… "Si nunca pude vislumbrar el maldito presente sin ti, cielo" Pensó apesadumbrada. Había logrado mantener sus manos quietas ante el mejor amigo de su hermano, pero el muy bruto había decidido apostar y con eso terminó por matarla.
― Este último tiempo he aprendido que el viejo Duncan siempre tiene razón ― Sonrió Harry.
Ginny había marcado una distancia considerable entre los dos, lo cual parecía absolutamente inteligente pensó Harry, pues ella estaba tan seria que incluso parecía enojada. Ginny carraspeó, estaba tan nerviosa que el discurso que había memorizado lo había olvidado por completo. Estar en ese lugar tan maravilloso parecía complicar la situación… respiró profundamente y avanzó unos pocos pasos.
― Duncan dijo que cada tarde venías aquí ― Harry asintió. Observó unos segundos el mar para encontrar las fuerzas que necesitaba para confrontar a esa mujer. Otra vez la observó, pero con detenimiento esta vez. Recorrió su cuerpo completo hasta terminar en esos bonitos ojos que él tanto amaba.
― Me encontraste ― Ella asintió y miró otra vez el castillo. Era imponente aún en ruinas
― Es deslumbrante todo… es precioso.
― Lo es ― Coincidió Harry observándola. Ginny dejó de mirar el castillo para encontrarse con los ojos apremiantes de Harry ― No pensé que volvería a verte y mucho menos en este lugar ― Decía Harry serio, mirándola a los ojos. Ella parecía tan atormentada como él.
― ¿Tanto te molesta que me tomaras las atribuciones en venir?
― En realidad pienso que llegaste tarde, cariño…
― ¿Tarde? ― Inquirió confundida ― Ni siquiera sabías que iba a venir ― Harry se encogió de hombros.
― Siempre vas a llegar tarde, cielo, porque todo el jodido tiempo querré que llegues antes ― La endeble superficie que la sostenía volvía a tambalear. El mundo había dado un giro y ella no fue muy rápida, estuvo a punto de caer. Harry en su afán de querer recuperarla estaba siendo letal con su corazón y ella no podía permitirse ser impactada ante tanta dulzura. No quería ser avasallada por Harry una vez más.
― Lamento si te hice creer que he venido para recomponer nuestra situación. No me tomaría las molestias por algo tan banal como lo que hubo entre tú y yo ― La frialdad que había en esas palabras hicieron que Harry dejara de respirar por unos segundos. Esa pequeña mujer lo estaba matando lentamente.
― La última vez fuiste clara al decir que no había nada que recomponer entre nosotros.
― Así es. Si vine hasta este lugar es para… ― Carraspeó nerviosa ―...Quiero ser honesta contigo y entenderé si dudas… Debes saber que… Hace un tiempo yo…
― ¿Qué es lo que me quieres decir, Ginevra? ― Se impacientó Harry. Ginny se acercó unos pasos hasta quedar a escasos centímetros. El viento hacía ondear el cabello pelirrojo, Harry alzó una mano y acomodó algunos mechones detrás de la oreja de Ginny. El contacto fue maravilloso y estimulante ― ¿Qué haces aquí?
― Estoy embarazada. Tengo cinco meses… ― Harry la miraba impávido por largos segundos. Ginny temía que la reacción de Harry iba a ser desmedida, lo más seguro era que se alterara con facilidad y sin embargo parecía estar inmovilizado, petrificado aún con su mano en el rostro de ella ― ¿Harry?
― ¿Qué?
― ¿Te encuentras bien?
― ¿Esperas un bebé, cariño? ¿Estás esperando a mi bebé? ― Preguntó Harry tan bajito que a ella le costó entender el susurro.
― Vamos a tener un hijo… Es un niño ―Respondió ella esbozando una tímida sonrisa. Harry rió tan fuerte que los malditos turistas se giraron para mirarlo. En un repentino movimiento se vio envuelta en los brazos de ese hombre que tanto la hizo reír en el pasado.
― ¡Voy a tener un hijo! ― Exclamó riendo, la soltó unos segundos para mirarla a los ojos. Él estaba llorando y ella le enjugó las lágrimas ― ¡Cuando le contemos a Duncan se pondrá feliz por nosotros! En la ciudad hay un colegio, he visto a los niños y realmente se ven felices, y luego deberíamos volver a Londres. Cuando nuestro hijo cumpla once tendrá que ir a Hogwarts y estoy seguro que será seleccionado en Gryffindor. ¿Sabes? No recuerdo haber visto tu selección…
― Llegaste en el auto de de mi padre y cayeron en el sauce boxeador.
― ¡Tienes razón! Tenemos que comprar un auto para que nos sea fácil movilizarnos, estoy seguro que no puedes aparecerte en tu estado. Vamos a comprar una casa mucho más grande, aquí rento un cuarto, pero ahora mismo conseguiremos una casa aquí, en el lugar que siempre quisiste, mi vida. Conseguiré todo lo que quieras, vamos a ser felices, nos vamos a casar. Te amaré como te mereces…
― ¡Basta Harry! ― Exclamó Ginny. Él estaba traspasando su espacio personal, la estaba ahogando. ― No me casaré contigo. Volveré a Inglaterra dentro de unos minutos, solo vine para darte la noticia. ― La sonrisa soñadora de Harry desapareció lentamente, Ginny se apartó en busca de aire ― Debes entender que no hay futuro para nosotros como pareja, lo siento mucho, pero no estoy enamorada de ti. Lo que me hiciste fue…
― Te pedí perdón un montón de veces, Ginevra ― Murmuró él, carraspeó y tomó fuerzas una vez más ― Jamás será suficiente, ¿Verdad?
― Jamás.
― ¿Qué ocurrirá con el bebé?
― Faltan unos meses para que nazca.
― No quisiera perderme nada…
― Me comunicaré contigo ante cualquier eventualidad ― Harry se impacientó.
― ¿Ante cualquier eventualidad? ¡¿Qué mierda es eso Ginevra?! ― Preguntó molesto ― Escúchame bien, te amo tanto que duele… me duermo y despierto pensando en ti, en tu jodido rostro que me trastorna día y noche. Por más que intente olvidarte no puedo, eres una maldita misión imposible. Tengo tus recuerdos atragantados en el pecho, temo perder la puta cordura por tu culpa. Te largaste con mis ilusiones como una maldita …
― ¿Me estás tachando de egoísta? ― Le increpó Ginny
― ¿Egoísta dices? ― Ironizó Harry ― Egoísta es quién se lleva dos prendas en vez de una, Merlín y tú te llevaste el placar completo. Nunca me diste cuartel Ginevra, desde el segundo que me enamoré de ti lo acaparaste todo, cielo. Pero con mi hijo no.
― Le estás dando un vuelco impresionante a todo, cuando en realidad el único culpable has sido tu.
― Lo sé.
― Entonces no esperes más de lo que mereces.
― Ya no puedo contigo, Ginny ― Reconoció abatido ― Cuando te vi creí ver alguna esperanza, pero entendí que no es así. Yo… me rindo ― Las alarmas se encendieron en la cabeza de Ginny, realmente no quería que él se rindiera ― Tal vez sea lo mejor…
― ¿Lo mejor para quién? ― Preguntó presa del pánico.
― Para ti y para nuestro hijo. Yo haré lo que tú quieras con respecto a nuestro hijo, pero una vez nazca yo regresaré a Londres ― Ginny asintió destrozada.
― ¿Eso es todo? ― Los ojos de Harry enrojecidos la miraron con nostalgia… ¿Sería malo insistir una última vez? "No lo creo, Potter" pensó. Caminó unos pasos hasta ella, le tomó la mano y la besó dulcemente.
― No, eso no es todo ― Tomó el pecoso rostro de Ginny con ambas manos, deslizó los dos pulgares por sus mejillas. Sus ojos recorrieron cada centímetro ― Perdóname…. Te amo, mi amor ― Y la besó. Fue un roce inocente, al principio ella se resistió… pero su resistencia no fue suficiente ante el arrojo de Harry. Él devoró su boca con hambre de su cuerpo, esa boca era una maldita adicción y él jamás se rehabilitaría ― Perdóname, mi vida ― Susurró. Ambos permanecían con los ojos cerrados, Ginny movió su nariz recorriendo la de Harry en una lenta caricia ― No puedo dejarte ir sin luchar hasta el último segundo… ― Ginny esbozó una tímida sonrisa, al final Harry no se rindió con ella.
― No quiero vivir contigo sintiendo todo el tiempo que todo es parte de un juego, mucho menos ahora que vamos a tener un hijo.
― No tengas miedo, cariño. Lo único que puedo apostar es mi vida, pongo mi vida en tus manos y sé que seremos plenamente felices. ― El muro que protegía su desconfianza comenzó a resquebrajarse.
― Harry…
― Te amo ― Le dio un beso en la mejilla ― Te amo ― La otra mejilla ― Te amo ― Un sonoro beso en la frente ― Te amo tanto ― Le susurró en el oído, lo que provocó un estremecimiento de placer en Ginny ― Perdóname, mi amor ― Le dijo mirándola a los ojos.
― ¿Qué esperas que te diga? ― Preguntó llorando ―¿Que en realidad creo en ti y que vine hasta Escocia esperando retomar nuestra relación y disfrutar de nuestro hijo, verlo crecer junto a ti el resto de mi vida, Harry Potter?
― Eso es lo que quiero oír ― Sonrió Harry enjugando las lágrimas de Ginny.
― Quiero una vida contigo, Harry…. Yo te amo ― Harry abrió los ojos y amplió su sonrisa.
― Dilo una vez más, por favor ― Le rogó rodeando con sus brazos la cintura.
― Te amo Harry Potter ― Él rió y la alzó girando. Los turistas observaban la escena divertidos. Cuando los pies de Ginny tocaron el suelo Harry la besó una vez más.
― No puedo creer que hayas venido a rescatarme…
― Sucede que soy la heroína de este cuento. ― Le aseguró Ginny sonriendo.
― Cásate conmigo ― Ginny abrió los ojos, sorprendida.
― ¿Ahora?
― Cuando tú quieras.
― ¿Aquí?
― ¿Se te ocurre un mejor sitio para nuestra luna de miel? ― Ginny se lanzó a sus brazos.
― ¡Sí quiero! ― Lo besó ― Debemos pasar por mis maletas, quiero estar aquí hasta que el bebé esté por nacer…
― ¿Tus maletas están aquí? ― Preguntó frunciendo el ceño.
― En "El último trago" Duncan espera que le des la buena noticia ― Respondió Ginny dibujando una mueca picaresca. ―
― ¿Desde que llegaste tenías decidido quedarte conmigo?
― Claro que sí, ¿Qué esperabas? Vine por el padre de mi hijo.
― ¡Debiste mencionarlo en cuanto llegaste!
― Le habríamos quitado diversión al asunto, cariño.
― Agradece que estás esperando a mi hijo, porque de lo contrario te tiraba por el acantilado, bonitas piernas.
El sol comenzaba a esconderse regalando unas vistas privilegiadas, pero para Harry nada era más deslumbrante que perderse en la sonrisa de su mujer, aquella debería estar entre las maravillas del mundo.
― Admite que eres feliz, Potter ― Le sonrió Ginny ― Perdiste la apuesta de tu vida, pero ganaste una familia que te ama con locura.
― Aposté el corazón y mi vida por ti.
― Te amo…
― ¿Vamos a follar? ― Le susurró él bien bajito. Ginny soltó una carcajada estrepitosa.
― Ibas perfecto así de romántico…
― Tus manos son mucho mejores que las mías.
― Pervertido.
― ¡Son casi cinco meses de abstinencia y de pajas!
― Diablos Potter, tanta dulzura me está matando ― Harry la abrazó y su frente descansó sobre la de Ginny.
― Me muero por hacerle el amor a mi futura esposa.
― Vas mejorando, Potter ― Harry la besó profundamente, luego ambos suspiraron.
― Estás en cada cosa que hago, Ginny Potter.
― Te amamos.
― Y yo a ustedes.
Travesura realizada
Y colorín colorado este cuento ha acabado...
Este es mi último Fics, quizás sea una buena noticia para ustedes! jajaja
La verdad es que no estoy pasando por un momento creativo, quizás este final ni siquiera les guste, no sé, ojalá que no!
Pero quiero tomar un tiempo para saber si realmente si esto está funcionando. De verdad que estoy agradecida de cada una de las personas que se toman el tiempo de pasar y leer estas locuras que se me ocurren.
No me alejaré de este mundo :D Hay una página en facebook con el nombre "Locuritahp" ¡Soy yo! También pertenezco al staff de Chocolate y menta, también en facebook, molesto a los autores que no han actualizado :D me pueden acompañar por ahí también, es una página completamente Hanny.
Espero reencontrarme con ustedes en otra aventura, y si no es así desde ya les agradezco la comprensión.
Nos uniremos en facebook para molestar a otros escritores.
¡Gracias por el aguante que le brindaron a esta loca!
¡Aguante el Hanny!
¡Aguante la U!
(Dedito para abajo para mis profes)
¡Los quiero!
Natty
