Eria se había quedado petrificada cuando se dio la vuelta y miró a Bilbo que permanecía con una mirada seria y decidida. Había un olor familiar en el entorno, que pronto supo de quien era pues Thorin, Fili y Kili salieron de entre la espesura. La expresión de Thorin era sumamente dura y fría, estaba conteniéndose mucho, sus nudillos estaban blancos de tanto apretar sus puños, deseaba romperle la cabeza al dichoso saqueador. Era SÚ mujer, pero esperó la respuesta de Eria. Esta ni siquiera contestó, algo había atraído su atención, un pequeño rugido a muchos quilómetros de allí. El oído de los Nylianos era muy fino, así como su vista y su olfato, algo en su interior le decía que debía ir:
- tengo que irme, volveré al amanecer-.
A ninguno le dio tiempo a replicar, pues la mujer había salido corriendo en dirección norte a toda velocidad. Thorin y Bilbo se lanzaron miradas reprochantes y osadas, no podía el rey enano creer semejante deshonra, tener que competir con un Hobbit por el amor de una mujer.
Fili y Kili se interpusieron antes de que empezasen a golpes, intentando pensar una forma de calmarlos o hallar una solución. Entonces una idea pasó por sus mentes.
- Los dos competiréis por Eria…- dijo Fili tirando de su tío.
- …mediante el cortejo, ella decidirá- completo Kili mientras agarraba al mediano.
Establecieron unas reglas por las cuales no se permitiría la intervención de terceros, ni siquiera ellos que ya estaban bastante ocupados intentado, fallidamente, cortejar a Nambelle. No podían inmiscuirse en momentos clave, ni destruir un obsequio del contrario, no se podía utilizar la posición de Thorin con Dolma como golpe bajo. Su límite de tiempo se encontraba en la llegada a Erebor para lo cual no quedaba mucho. El mediano y el enano se miraron y asintieron, pero… no sabían cómo cortejarla, para que ella lo entendiese como tal. Podían empezar cada uno mediante sus distintas costumbres, aunque ante la falta de tiempo la única opción estaba en preguntar a su pequeña sobrina Nambelle. Algo que sin duda aprovecharían también los más jóvenes del grupo.
Volvieron con la compañía, los sobrinos de escudo de roble anunciaron las intenciones del enano y el Hobbit, además de las reglas establecidas para que a ningún enano se le ocurriese interferir. Dolma enfureció, se sintió tal dolida que no fue capaz de soportarlo, le grito a Thorin mil improperios y se alejó del grupo. El enano iba a seguirla cuando una mano en su hombro se lo impidió.
- Yo iré- Dijo Dwalin con una profunda sensatez, Thorin se dio cuenta al fin de los sentimientos de su mano derecha hacia su prometida, por ello aparecían regalos y ofrendas sin autor para ella. El enano respetaba tanto a su rey que siempre había permanecido en la sombra, hasta ahora.
A todos les extraño que Thorin compitiese con Bilbo por una mujer como Eria, hasta que este se pronunció y estableció como recuperados sus recuerdos. Nambelle no sabía lo que había pasado, mas lo intuía, sabía que su tía se sentía atraída por Bilbo por su naturaleza afable y dulce, pero también que sus sentimientos por Thorin jamás la dejaron y al parecer al enano tampoco, pues aunque la olvidase, el estableció que su corazón aun latía por ella. Era en cierto modo una alegría para la muchacha ya que ansiaba ver a la única familia que le quedaba feliz.
En un momento se dio cuenta de que esta no estaba y tuvo miedo por lo que hubiese podido pasar, al ver su angustia, Fili y Kili le contaron lo sucedido. Era extraño que Eria se apartase del grupo y saliese corriendo así, pero sabía que si decía que al amanecer volvería, así lo haría. Ahora que vieron la oportunidad los dos hermanos le preguntaron sobre el cortejo en su raza, llamando a su tío y al mediano para que atendiesen. Nambelle sabía que debía explicarlo bien pues en su raza era arduo complicado el asunto del cortejo por lo que tendría que comenzar por el método de crianza en el mar del Este. Todos los enanos ya sea por aburrimiento o curiosidad formaron un círculo alrededor para escucharla.
Comenzó explicando cómo desde su más tierna infancia los Nylianos, hombre o mujer, debían aprender el arte de la lucha. Destacando el hecho de que en la fase adulta las mujeres solían ser las más fuertes y habilidosas, por lo que ostentaban altos cargos. En el caso de Eria, era una reina y por lo tanto una de las más fuertes y sabias de su raza, pues también se estudiaba historia y estrategia. Cuando la mujer había vuelto de Erebor se hizo cargo de su sobrina, pero también de su pueblo, ayudando en todo cuanto le era posible sin dejar de lado sus obligaciones para con su pequeña Nambelle. Todos le consideraban una reina buena y bondadosa como no se recordaba, sabia y segura en combate pues la mayor parte de las veces, ella y su escuadrón (formado por siete mujeres y dos hombres) defendían el pueblo de los ataques de los orcos o trasgos. En su raza había muy pocos hombres, por lo que las mujeres eran dominantes, solo si una mujer se mostraba sumisa ante un hombre, era amor, pues ese hombre la habría cortejado, cuidado y mimado como nadie. La mayoría de métodos de cortejo consistían principalmente en obsequios, en armas o cosas útiles, mas aquello no se podía aplicar a su tía, ni a ella, pues siempre había gozado con la naturaleza y las cosas simples.
Eria amaba las flores, los arboles, la música, tocaba un instrumento similar a una ocarina de madera que fue puliendo con los años hasta convertirla en una autentica obra de arte, casi todos los instrumentos le gustaban, pero solo sabia tocar medianamente el arpa y el violín. Aun así la mayor pasión de Eria era el dibujo y la escritura, amaba retratar todo cuanto le maravillaba, bosques, animales e incluso personas, no descartaba que tuviese algún dibujo de los enanos, Nambelle sabia cuanto gozaba de la compañía, considerándolos como a su familia. Esto emociono un poco a los enanos pues también le habían cogido cariño a aquellas dos simpáticas compañeras de viaje. Otra cosa de la cual gustaba era de los vestidos aunque nunca se pondría uno delante de ellos, era demasiado vergonzosa para eso, aunque quizás alguno de ellos podría conseguirlo. Aparte había un ritual de cortejo mediante el cual las mujeres fumaban en sus pipas una especie de afrodisiaco potentísimo, que las desinhibía y provocaba que hicieran una danza para atraer al sexo opuesto o incluso a otras razas. La falta de varones provocaba que se unieran a otros seres, como elfos o humanos, aunque lo de los enanos no era muy frecuente, pues eran demasiado toscos en su mayoría como para ser realmente sinceros con sus sentimientos, algo que las Nylianas valoraban muchísimo.
Por último debían saber que si alguno era escogido se sucedería la impregnación, consistente en tener relaciones sexuales y mediante estas, las Nylianas bebían un poco de sangre de su pareja para marcarla con su esencia y al mismo tiempo alargar o acortar su vida para ajustarse a la del otro. Thorin le preguntó si Eria no se había impregnado ya en él, pues habían mantenido relaciones de jóvenes, era posible, mas Nambelle le advirtió que la impregnación se puede realizar hasta tres veces, si no se completa el rito y por lo que la muchacha dedujo de su olor, Thorin no llevaba del todo la esencia de su tía posiblemente porque no había concluido el rito. Otra cosa importante era que su raza podía tener hijos, casi de cualquier otra raza, lo que se denominaba mestizos, como lo era ella, nacida de un Nyliano y una humana.
Thorin y Bilbo asintieron, era todo un reto, pero antes de ponerse a trabajar en sus regalos, Bilbo tubo una pequeña duda con respecto al ajuste de vida, si habían pasado cien años desde que vio a Thorin por última vez, ¿Qué edad tendría?
- ¿Cuánto podéis vivir los Nylianos?- pregunto el saqueador.
- Entre 700 y 800 años ¿ Por qué lo preguntas?- respondió Nambelle
- Me preguntaba qué edad tendríais puesto que las dos parecéis jóvenes.- dijo Bilbo quedamente.
- Yo tengo 112 años y mi tía Eria tiene 229- dijo tan tranquilamente.
Todos se quedaron anonadados, Eria era mucho mayor que ellos, Nambelle era bastante más mayor que Fili o Kili, estos palidecieron. Nambelle se echó a reír sin poder evitarlo:
- Nos sentimos como unas asaltacunas, pero en la equivalencia de edad, si fuésemos enanas seriamos más jóvenes que vosotros y si fuésemos hobbits seriamos unas crías.
Esto los alivió y se pusieron manos a la obra, mañana llegaría Eria y debían tener preparados sus regalos si querían conquistarla, meditaron también las costumbres, Dwalin intentaba recordarles el aspecto de la sinceridad, tendrían que declarar abiertamente sus sentimientos, algo que por vergüenza o testarudez les costaría a horrores.
Lejos de allí, Eria había descubierto el cadáver de una especie de dragón del bosque, escuchó unos latidos que provenían del interior de un enorme pino. Allí estaba un pequeño huevo, con una pequeña criatura aún viva en su interior. Probablemente aquel dragón, de tamaño pequeño era su madre y por los signos de su cuerpo la habían matado los wargos de Azog. Eria cogió el huevo con cuidado, lo metió en su bolsa y volvió a irse por donde vino, debía tener mucho cuidado por si los orcos aun estaban cerca.
