Hola a mis queridas lectoras! Lamento el gran retraso con este capítulo pero espero que lo disfruten. Me gustaría decir muchas palabras como siempre, pero esta vez de verdad quiero que vayan directito a la lectura. Primer lemon de la historia! Así que atentas las menores de 18 años!


Jan Di's POV

El secretario Park me escoltó hasta el taxi y entró al ver que el carro partía. Había notado que Ji Hoo se había sorprendido en el desayuno con todo lo que le había dicho y también sé que vio el collar que me había puesto. Lo había elegido porque era una de las cosas que él me había regalado después de mucho esfuerzo, así como los zapatos, el certificado de retiro de nado (si bien el F3 me lo había regalado, sabía que era él quien había pensado la idea, Woo Bin me lo confesó) el peluche que ganó para mí en un juego de disparos, en fin…Luego de dejar la caja en el armario de Ji Hoo comencé a buscar las cosas que yo guardaba pensando en él; definitivamente podría llenar más de una caja con ellas.

Un timbrado me despertó de mis pensamientos y resultó que era el celular del conductor. En vez de cortar, el tipo se puso a hablar amenamente con quien fuera que estaba al otro lado de la línea. Conducir y manejar era tan peligroso como manejar ebrio, era impresionante ver la cantidad de accidentes debido a cosas como hablar por celular.

—Disculpe, ¿podría colgar su llamada?

Parecía no haberme escuchado mientras reía a carcajadas y maniobraba el auto con una mano, alternando entre el timón y la palanca de cambios.

—¡Señor, por favor! ¡Cuelgue de una vez! ¿No ve que es peligroso?

—¿Ah? ¿Qué? Espera un momento—dijo al teléfono—Srta., es una persona con la que no hablo hace mucho tiempo, no se preocupe, usualmente manejo con una mano sin necesidad de estar hablando por el celular.

—¿Acaso no sabe que hacer algo así es contra la ley?

—Y sin embargo nadie hace caso.

—Y porque nadie hace caso, usted hace lo mismo. ¿No ve que está lloviendo? No es sólo su vida la que lleva aquí, la mía también…

—Mira, no necesito que una niña me diga cómo tengo que hacer mi trabajo. Si no te gusta, te bajas de mi carro.

—¿Bajarme? ¿Por qué tendría que hacerlo?

—Lo último que me faltaba en la mañana, una niñata rica queriendo darme órdenes.

—Usted está completamente loco. Hablaré con el administrador de esta compañía

—Haz lo que te dé la gana mocosa, pero bájate.

Me quedé boquiabierta. Este era el peor taxista con el que me había encontrado en mi vida. No valía la vena responder así que rogué por que el siguiente semáforo nos diera el rojo para poder bajar y tuve suerte. No le dirigí una sola palabra más pero tuve a buen recaudo memorizar la placa para presentar una queja más tarde ese día. El tipo siguió hablando por celular sin importarle que estuviera bajando de su vehículo.

En vez de abrir rápidamente mi paraguas una vez fuera del auto, me metí en una librería que vi cerca, decidí que comprar un par de lapiceros más nunca hace daño para un día de exámenes. Estaba recién dando los buenos días al encargado de la tienda cuando ambos escuchamos un terrible estruendo y gritos. Salimos rápidamente de la tienda y lo que vimos nos dejó boquiabiertos: el auto en el que había estado segundos antes estaba aplastado contra otros dos automóviles en una intersección de calles a unos metros de distancia.

—¿¡Qué fue lo que pasó!? —pregunté a uno de los transeúntes.

—No…No lo sé…

—¡Yo lo vi todo! —Dijo un chico—El tipo dio la vuelta hacia la izquierda pero parece que perdió el control o algo porque se fue derechito contra el carro rojo y este por querer esquivarlo se fue contra el blanco de allí.

La gente comenzó a juntarse, los carros se detuvieron y los pocos policías de tránsito que había en el lugar intentaban ver si podían ayudar.

—¡Alguien llame al número de emergencias! ¡Rápido!

Me acerqué corriendo hacia el lugar, pero me impedían pasar.

—¡Soy estudiante de medicina! ¡Tal vez pueda ayudar en algo, así que déjeme pasar!

Hasta yo me sorprendí de escuchar un fuerte tono autoritario en mi voz, pero me valió que me dejaran entrar. Algunos policías habían logrado sacar al taxista inconsciente con el que había estado antes.

—Hágase a un lado, necesito revisarlo—No parecía que estuviese en mal estado, la bolsa de aire y el cinturón de seguridad habían hecho su trabajo y aunque estaba inconsciente, su pulso era normal igual que su respiración—Por precaución es mejor mantenerlo boca arriba, no muevan su cuello, puede haber sufrido daños pero no sabré más hasta que lleguen los paramédicos. Tápenlo con algo.

—¡Señorita! ¿Es usted doctor? —un policía se acercó hacia donde yo me hallaba.

—No, soy estudiante de medicina.

—Por favor…vea si puede hacer algo…

Cuando el policía me llevó hacia el carro blanco tuve que intentar mantenerme en pie con todas mis fuerzas: Una chica, no mucho mayor que yo, llena de cortes en parte del rostro y el brazo, inconsciente sobre la acera húmeda. Inhalé profundamente y me saqué el saco.

Pulso: débil

Respiración: débil

Garganta: sin obstrucción

Pecho: abultado…bingo…

—Tienen un kit de primeros auxilios en su carro ¿cierto?

—Sí…

—Bien. Necesito una toalla, un cuchillo o navaja o lo que sea que corte, una jeringa y alcohol. ¡Rápido! —el hombre frente mío salió corriendo—Usted, tome una sombrilla y colóquela sobre ella, usted, deme luz con su linterna.

Afortunadamente recibí todo lo que pedí, mis manos parecían trabajar más rápido que mi mente y procedí a cortar la blusa que vestía la chica, palpé firmemente en las costillas hasta notar el bulto que buscaba. Sequé la zona en la que trabajaría, apliqué una buena cantidad de alcohol, rogué al cielo que me diera firmeza en las manos y me dispuse a hacer una incisión, retiré la navaja y coloqué la jeringa sin la aguja esperando a que tuviera razón. Pegué la oreja, un inconfundible sonido de pssssfhhhh comenzó a filtrar y pude ver como la chica empezaba a respirar nuevamente.

Neumotorax tensional—pensé.

—Señorita…señorita ¿está usted bien?

—¿Qué? —No lo había notado, pero no había escuchado nada mientras había hecho esa pequeña intervención. La adrenalina del momento había pasado y mi cuerpo estaba reaccionando como debía, con miedo; ahora estaba temblando. Había salvado a esta chica, pero había sido una apuesta contra el reloj… ¿y si lo hubiese hecho mal?

—¡Abran paso! ¿¡Qué sucede aquí!? ¿¡Quién es usted!?

—Estudiante de medicina de la universidad Shinwa, 4to ciclo, mi nombre es Geum Jan Di. Acabo de realizar un procedimiento de emergencia, esta mujer debe haber recibido un fuerte golpe provocando un neumotórax, lo mejor será moverla con cuidado. Verán que al otro lado hay un hombre inconsciente también, no ha sufrido daños visibles pero su cuello puede estar comprometido por la fuerza aparente del choque debido a que llevaba el cinturón de seguridad. No sé si habrá más heridos pero al menos estos dos están estables.

Los paramédicos que estaban allí quedaron sorprendidos ante la rápida respuesta y el que me hubiese gritado en un inicio ahora estaba ordenando rápidamente a sus subordinados ayudar a los heridos. Finalmente se acercó a mí.

—¿Está usted bien? ¿También se hallaba en el accidente?

—No, afortunadamente estaba fuera. Es sólo que…esta fue la primera vez que…

—La entiendo, acérquese a la ambulancia que está allí. Intente que le den algo para que se calme, hizo un buen trabajo señorita Geum…

Respiré temblorosamente y recogí mi abrigo, todo había pasado tan rápido que recién mi cabeza estaba intentando ponerse al día con todo lo que había hecho. Extrañamente, mi pecho se sentía oprimido, como si ahora fuese yo la que no pudiese respirar…no era nueva esta sensación, pero no lograba discernir de qué se trataba.

Casi al llegar a la ambulancia pude ver el gran escándalo que había alrededor del accidente: los policías intentaban contener a la gente que allí estaba, una segunda ambulancia aún no conseguía estacionarse bien y varios curiosos con celulares intentaban tomar una foto o un video de lo ocurrido.

—¡Ya le dije que es imposible!

—Señor policía, por favor, entienda que una de las personas accidentadas puede ser un familiar.

Reconocí esa voz al instante, era el secretario Park. Me acerqué de inmediato.

—¡Pues tendrá que esperar a que se lo digan los paramédicos! ¡Lo siento!

—¡Chae Yun-ssi!

—¡Señorita Jan Di!

Corrí a darle el encuentro y me abrazó fuertemente.

—¿Pero cómo es que…?

—Larga historia… ¿qué es lo que hace aquí?

—Conducía hacia la oficina cuando el joven amo y yo nos dimos con el accidente…él, señorita Jan Di, no reacciona…

Desvié mi mirada buscando el auto y cuando lo hallé, corrí hacia él junto con el secretario Park. La puerta estaba abierta y allí estaba mi sunbae, con las manos enterradas fuertemente en su cabello y doblado sobre sí mismo.

—¿Su-sunbae? Sunbae ¿qué te sucede? Mírame por favor, soy Jan Di.

—Cuando le dije que el carro del accidente era el taxi que contraté para usted se puso como loco, estuvo gritando su nombre y exigiendo que lo dejaran pasar, pero luego de un momento se derrumbó, cayó de rodillas y comenzó a llorar. Luego de eso parecía como…una especie de zombi, no he logrado hacerlo reaccionar.

—Sunbae, por favor…hazme caso, sunbae—tome sus muñecas pero no recibí respuesta. Empecé a desesperarme. Seguí llamándolo mientras lo zarandeaba pero nada cambiaba.

—Traeré a un paramédico—el secretario Park se dirigió al lugar del accidente nuevamente y yo me quedé arrodillada frente a la persona más importante de mi vida, impotente de no tener algo que hacer.

Geum Jan Di, acabas de hacer un hueco, literalmente un hueco en el cuerpo de una mujer ¿acaso no puedes hacer reaccionar a una persona?

Me limpié las lágrimas y esta vez tomé directamente el rostro de mi sunbae en mis manos. Lo que vi me dejó sorprendida. Sus ojos estaban vacíos, desenfocados, lo estaba mirando pero él no a mí. Entonces me sentí tan estúpida por no recordarlo…sus padres, él ya había estado en un accidente así, era su mayor trauma. Era obvio que al ver algo así su cerebro revolvería todos los malos recuerdos; él había sido prácticamente un autista luego de eso, y yo no estaba dispuesta a dejar que eso pasara una segunda vez.

—¡YOON JI HOO! ¡Mírame! Estás bien, no ha pasado nada malo, ¡este es el presente! Por favor, Ji Hoo, no me hagas esto…te necesito. Reacciona por favor…

Nada.

Comencé a dejar caer mis manos, pero algo me detuvo…era la mano de Ji Hoo, se había movido.

—¿Jan…Di?

—¡Ji Hoo!

—¡Jan Di!

No estoy segura de qué pasó, pero me hallé envuelta en un fuerte abrazo de pronto. Podía sentir los brazos de Ji Hoo alrededor de mí, sus manos apretaban mi espalda y mi cintura casi a punto de hacerme doler. Pero eso no importaba, él había reaccionado y mencionaba mi nombre una y otra vez.

—¿Estoy soñando? ¿O acaso eres un fantasma? ¿Me dejaste al igual que mis padres?

—¿Ji Hoo?

—Debe ser un sueño, escuchar mi nombre salir de tus labios…

—No estás soñando, Ji Hoo—me separé de él y coloqué una de sus manos en mi rostro y otra en la parte superior de mi pecho—Siénteme, estoy viva…jamás te dejaré de esa manera, ¿me oyes? Nunca me alejaré de ti. Yo…

Y jamás terminé de decir lo que quería pues mis labios fueron silenciados por un cálido beso.

oº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºo

Ji Hoo's POV

Desde que mis padres habían muerto, mi vida había sido monótona, vacía. Aún recordaba el estar sentado frente a un carro en llamas, llorando, llamando a gritos a mamá y papá, pero ellos jamás contestarían. La vida me los había arrebatado de una manera tan absoluta y fugaz que tomó años hacerme a la idea, y aun así, las pesadillas seguían haciendo que algunas de mis noches fueran insomnes.

Y ahora, ahora que veía un taxi destrozado frente a mí, un taxi en el que Jan Di podría estar agonizando, herida o muerta, era nuevamente incapaz de hacer algo, como el niño de 4 años hacía tanto tiempo atrás. No importaba mi estatus, mi dinero o mi poder; no era capaz de acercarme a la mujer que amaba, la cual se hallaba a escasos metros de distancia.

No estaba seguro de en dónde me hallaba, no podía escuchar nada y me parecía raro, sabía que Jan Di estaba en peligro, pero mi cuerpo no se movía…no sentía la alarma de emergencia en mi corazón ¿significaba que ella había muerto? Y si así era ¿qué sería de mí ahora? ¿Cómo podría seguir adelante? ¿Cómo podría intentar siquiera vivir?

Sunbae…

De alguna manera parecía que podía escuchar su voz, era tan clara…

Ji Hoo…te necesito…

Ahhh, su voz era tan bella, me calmaba, lograba lo que diversos psicólogos y fármacos jamás habían logrado…darme paz. Y sus manos, sus cálidas manos; adoraba cuando sus dedos vagaban por mi cabello cuando recostaba mi cabeza en sus piernas, o cuando envolvía con su pequeña mano la mía para dirigirme hacia donde quería ir, ¿qué importaba dónde fuera? Yo la seguiría…

Esa calidez, sin embargo, se estaba alejando, me estaba dejando, debía hacer algo…Estiré mi mano y entonces fue como si alguien subiera el volumen de pronto: Escuché bulla, y voces, y gente, y sirenas…de pronto mi vista se enfocó en el rostro que yo más adoraba en esta tierra, el de mi pequeña nutria, el de mi bella hierba, el de Jan Di…

—¿Jan…Di?

—¿Ji Hoo?

—¡Jan Di!

Estaba allí, frente mío ¿o no? No lo sabía, pero no perdí el tiempo discerniendo entre realidad y fantasía y la atrapé en mis brazos, mis manos recorrieron la extensión de su espalda, sus hombros, su cintura, necesitaba sentir que la tenía allí conmigo.

—¿Estoy soñando? ¿O acaso eres un fantasma? ¿Me dejaste al igual que mis padres?

—¿Ji Hoo?

—Debe ser un sueño, escuchar mi nombre salir de tus labios…—ella jamás había mencionado mi nombre sin un honorífico.

—No estás soñando, Ji Hoo—sentí que me separaba de ella, pero colocó una de mis manos en su rostro y la otra en su pecho, pude sentir el calor, el palpitar… ¡Era ella!

Realmente no lo pensé, mi cuerpo reaccionó respondiendo al impulso más oculto que había guardado durante años y me apropié de su boca en un beso que había añorado repetir. No encontré resistencia a mis avances y me dejé llevar sintiéndola corresponder a mis labios bajo las frías y pesadas gotas de lluvia.

Había soñado con besar a Jan Di más veces de las que me permitía contar, sus labios eran más suaves de lo que recordaba, y su nariz chocaba lentamente contra mi mejilla cuando su boca intentaba acoplarse con la mía en sus movimientos. No había otro pensamiento en mi mente más que el de saborear el momento al máximo y comprobar que desde ese primer beso en Nueva Caledonia Jan Di me había cautivado sin saberlo.

De pronto, demasiado pronto para todo el tiempo que hubiera querido besarla, me alejé, respirando agitado y observando sus ojos abrirse lentamente para encontrarse con los míos. Definitivamente no estaba soñando.

—¿Cómo es que estás aquí?

—La-Larga historia…—me respondió. Por la expresión de su rostro, parecía como si no supiera qué acababa de suceder.

—¡Joven amo!

—Secretario Park

—¡Gracias Dios! Pensé que se había vuelto una estatua, es un milagro que todo haya salido bien. Creo que he perdido 10 años de mi vida.

Observamos que la prensa había comenzado a llegar y fue decisión unánime salir de allí. Subimos al auto empapados y pensamos en qué hacer.

—Podríamos regresar a casa para que puedan cambiarse.

—No, tengo que llegar a la universidad, ¡tengo examen!

—Jan Di, puedes tomar un sustitutorio ¿cierto?

—¡Jamás! No me esforcé tanto para faltar al examen.

—Igual ya estas algo tarde.

—Le explicaré a Kyu…a Jung seonsaengnim el porqué de la tardanza. Cualquier profesor tendría que darme unos minutos extra.

Apenas escuché ese nombre, fue como si mi cabeza se diera de golpe contra el concreto. Jung seonsaengnim…el hombre del cual Jan Di estaba enamorada ¿Y entonces? ¿Qué significó ese beso? ¿Acaso había sido…pena? ¿Una manera de hacerme reaccionar?

Toda la ira que había sentido las últimas semanas comenzó a regresar.

—Bien, ve. Secretario Park, llévela a la universidad, yo iré a la oficina por mis propios medios.

—¿Joven amo?

—Déjeme aquí.

Haciendo caso omiso de sus advertencias y sugerencias abrí la puerta para bajar del auto, cuando Jan Di me detuvo jalando la manga de mi saco.

—Te esperaré en la tarde.

No respondí y bajé del auto. No entendía nada, ¿qué se suponía qué sucedería entre nosotros ahora?

oº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºo

Ga Eul's POV

Mi cuerpo estaba sanando gracias a los cuidados de los doctores que Woo Bin había procurado poner a mi disposición. Mis padres, a Dios gracias, habían sido convencidos por Ji Hoo sunbae y Jan Di sobre mi paradero en casa de ella. Pero el problema ahora no era ese, si no la actitud de Woo Bin hacia mí.

Después de ese beso tan repentino, había estado evitando por todos los medios, si lo veía a la hora de comer era mucho, puesto que a veces salía. Sabía que lo más probable fuera que todo hubiese sido debido al momento, a la confusión, pero aun así…quería-no, necesitaba hablar con él.

Esa tarde me escapé de la habitación de huéspedes y con sumo cuidado me escabullí hasta su dormitorio. Esperé sentada en una silla. Habría pasado tal vez una hora cuando lo vi entrar sacándose la chaqueta.

—Hola

—¡Ack! ¡Ga Eul! ¿Intentas matarme del susto? ¿Qué haces aquí?

—Quería hablar contigo, estos últimos días no te he visto mucho.

—Ehhh, sí, ha habido cosas que hacer, algunas personas a las que visitar, ya sabes como es.

—Sí, pero igual—lo oí suspirar. Terminó de colgar su chaqueta y se sentó en su cama.

—Lo de ese día…yo, actué por impulso Ga Eul. No debí haberlo hecho.

Entonces yo había tenido razón, todo había sido por el momento, el alivio de haber escapado de una gran amenaza…Aun así, también estaba preparada para esa clase de respuesta. Me levanté de mi sitio y me acerqué a él. Cuando finalmente levantó la mirada, tomé su rostro y lo besé. Se alejó casi al instante.

—¿¡Qué crees que estás haciendo!?

—Actuando por impulso, igual que tú. En cosas como estas no hay necesidad de sentimientos ¿cierto? Tú me explicaste eso una y otra vez cuando te preguntaba por tus múltiples novias, sólo es cuestión de deseo y de…impulsos.

—Ga Eul, no sabes lo que estás diciendo. Si estás enojada puedes golpearme hasta que te sientas satisfecha, pero tú no eres así.

—¿Y cómo lo sabes?

—Simplemente lo sé.

—No eres el único que tiene derecho a actuar como se le venga en gana. Después de pasar lo que pasé, es obvio que quiera hacer todo lo que me reprimí antes de…Eso ocurre ¿cierto? Con personas que han tenido una experiencia cercana a la muerte. ¿No me prometiste que me protegerías? ¿Qué te harías responsable? Bien, entonces hazlo…toma responsabilidad.

Me sentía la peor escoria del mundo por estar intentando coaccionarlo con un incidente del cual era completamente inocente. Yo sabía que Woo Bin estaba sorprendido, yo misma lo estaba de que todas esas palabras hubieran salido con tranquilidad de mi boca, las había practicado una y otra vez durante días. No estaba dispuesta a dejar que las cosas al destino, a la suerte, ya había luchado antes y había perdido. ¿Podía alguien culparme por intentar tomar a la fuerza esta vez lo que más deseaba?

Caminé lentamente hacia él dejando que la bata que me cubría cayese al suelo, frente a frente con sólo una camisola esperé lo peor. Sin embargo, no salió de la habitación. Por el contrario me tomó de los hombros y volvió a besarme como ese día, fuertemente, desesperadamente y yo no pude hacer menos que envolver su cuello con mis brazos y dejarme llevar a su cama.

Aunque sólo quisiera mi cuerpo, por el momento, eso me bastaba.

Woo Bin's POV

Cuando vi a Ga Eul en mi habitación, supe que querría hablar acerca de lo que había pasado ese día, pero lo último que hubiera esperado era a ella intentando seducirme. Había estado a punto de salir de mi cuarto, pero al verla caminar hacia mí dejando caer su bata…no me mentía cuando reconocía que Ga Eul, en ese momento, se veía más bella y erótica que cualquier otra mujer con la que yo hubiera estado. Por más que sabía que ella sólo buscaba experimentar y que lo que estaba a punto de hacer estaba mal en más de un sentido, nuevamente sucumbí ante mis deseos y la besé fuertemente.

Inmediatamente pude sentir sus brazos asirse a mi cuello y en un ágil movimiento la cargué llevándola hacia mi cama. La acosté allí y me separé de ella un momento, retiré algo de cabello de su rostro y quise preguntarle si estaba segura, si realmente quería que yo hiciese algo así, pero mi cobardía fue más grande y sus ojos lo suficientemente hipnotizantes para hacerme callar.

Me levanté y puse el pestillo a mi puerta, eso era más que suficiente para hacer saber al resto del personal que no debía molestarme. Era apenas mediodía, pero la lluvia aún persistía afuera; al regresar la mirada a mi lecho, Ga Eul estaba sentada con una tira de su camisola caída sobre su hombro. Me despojé de mi camisa y me acerqué nuevamente a ella, no había prisa, si ella estaba dispuesta a entregarse a mí entonces tomaría el ofrecimiento de la manera más humilde posible.

Ga Eul's POV

El cuerpo de Woo Bin me parecía perfecto, aunque se notaban varias cicatrices de peleas, fueran de práctica o reales, eso simplemente hacía que me atrajese más. Cuando se acercó a mí por segunda vez, me empezó a besar lentamente y sentí sus manos acariciar mis mejillas y seguir un camino por mi cuello, mis hombros, al llegar a mi cintura me jaló hacia él y volví a sentir la tibieza de su lengua rozando mis labios. Al partirlos, en mi mente sólo registraba lo reconfortante de la humedad que ahora compartía.

Por más que yo hubiese sido "valiente" en prácticamente pedirle lo que estábamos haciendo, mi corazón latía rápidamente, mis manos temblaban y tenía algo de miedo. Cuando sentí su mano posarse sobre mi pecho, mi cuerpo se sobresaltó provocando que rompiera el contacto de nuestros labios. Woo Bin me estaba mirando fijamente cuando bajó las tiras de mi camisola, levanté levemente los brazos para dejarlas pasar, pero aún él las mantuvo arriba y seguía con esa mirada que hacía que mis latidos se aceleraran más. Repentinamente, los dejó caer, dejando mi torso completamente expuesto. Mi primera reacción fue cubrirme, pero la contuve y mantuve mis brazos a mis lados tercamente, aunque podía sentir que el rubor había subido a mis mejillas. Esperé a que me tocara, pero en vez de hacerlo directamente, posó su palma primero sobre mi garganta, pasó luego a mis clavículas y finalmente, muy lentamente, hacia mis senos. Sus ojos jamás dejaron los míos y empezaba a sentir un fuerte calor formándose en la parte baja de mi abdomen.

Woo Bin's POV

¿Con cuántas mujeres había estado? Esa era una pregunta que a veces Yi Jung o yo mismo me hacía puesto que realmente, habían sido muchas.

En el momento en que mis manos sintieron la piel del pecho de Ga Eul parecía como si todas esas tipas nunca hubieran existido, apenas un vago recuerdo de una noche pasional y fugaz en la que busqué a la muchacha más bella del bar para satisfacer mis deseos.

Belleza…No la había conocido realmente hasta el instante en el que pude ver el rostro contorsionado de placer de Ga Eul cuando mi boca tomó prisionero ese pequeño botón de carne rosáceo que coronaba su firme seno. Estaba más que seguro que yo era el primero en tocarla de esta manera, en probarla de esta manera, en sentirla de esta manera…

Pude sentir sus temblorosos dedos paseando en mi nuca y mi cuello, escuchaba sus provocadores suspiros y bajos gemidos y tenía que poner todo de mí para no perder el control en ese mismo instante. Hacía mucho que nuestras ropas habían quedado olvidadas en el suelo. Si ella había probado ser más valiente de lo que había esperado al no cubrir su pecho, no fue capaz de repetirlo cuando finalmente pude tenerla completamente desnuda, su pecho subía y bajaba rápidamente, su cabello vagaba desordenado sobre la almohada, sus ojos estaban cerrados al igual que sus piernas y, nuevamente, me sentí un maldito cobarde puesto que sabía que no podía parar…no quería parar.

Aproveché para despojarme de mi última prenda y la reacción natural de mi cuerpo dolía al punto de que sabía que no duraría mucho.

Contrólate…contrólate…

Junté mi cuerpo al de Ga Eul lentamente: vientre, pecho, mejilla, frente…boca. Su piel estaba encendida, un hermoso rubor la cubría de pies a cabeza. Había podido ya observar las "imperfecciones" de su cuerpo, rodillas con cicatrices, alguna quemadura en el antebrazo, manos algo ásperas por las labores cotidianas…y sin embargo todo esto me hacía desearla más y más. Lo único que hacía que desease lanzarme de la ventana era observar los aún oscuros moretones que se extendían por diversas extensiones de su piel… ¿Cómo había podido dejar que algo así le pasara? Me lo preguntaba, pero no tenía suficiente tiempo para ahogarme en mi auto incriminación debido a la ninfa de ojos café que me miraba expectante.

Mientras nuevamente me apoderaba de su boca, mi mano tomo rumbo al sur en donde intentó separar dos largas murallas que luchaban para mantener oculta la joya más preciada del cuerpo de la mujer que me hallaba acariciando. No fue fácil, pero cuando pude sentir claramente la humedad que fluía del interior de Ga Eul, no pude evitar el reprimir una sonrisa de satisfacción al saber que ella también lo estaba disfrutando.

Odié tener que separarme para buscar el maldito preservativo, pero lo coloqué lo más rápido que pude y regresé sobre ella, tomé una de sus piernas y antes de hacer nada la miré y le di un beso rápido. Cerré los ojos y empujé. Sentí como si estuviera en una ruleta rusa, mi estómago tenía mariposas, mis músculos temblaban y las uñas de Ga Eul habían buscado refugio en mi brazo. No, aún no había entrado, pero esto era más de lo que alguna vez me hubiese atrevido a pensar. Respiré profundamente varias veces y sin aviso alguno, empujé una sola vez con fuerza.

Un grito resonó en mi habitación y sentí el cuerpo bajo el mío tensarse ante el dolor de recibir a un extraño. Besé su frente y esperé, yo también sufría: Ga Eul era caliente, húmeda, estrecha, perfecta…

No sé cómo sucedió, pero pronto encontramos un ritmo en el que ambos nos sentimos cómodos, los labios de Ga Eul no dejaban los míos y su lengua batallaba con la mía por reclamar la soberanía en ese juego. ¿Había algo más sensual que sentir sus gemidos cayendo directamente en mi boca? ¿Sus senos chocando contra mi pecho? ¿Sus uñas clavadas en mis brazos? ¿Sus piernas enroscarse tras mi espalda? ¿Su humedad contra la mía?

Lo recibí directamente, el momento en el que Ga Eul arqueó su espalda y sus paredes internas me apretaron hasta el punto en el que el dolor se volvió placentero…tan placentero…

Terminé poco después, exhausto, extenuado, satisfecho (tal vez por primera vez) y completo.

La mujer que ahora se hallaba dormida en mi cama se había entregado a mí y los trazos carmín en las sábanas daban fe de ello. No sabía cómo reaccionaría cuando despertara, pero fuese como fuese, tenía que hacerla mía…

Sí, yo había poseído su cuerpo y me había apropiado de su primera vez, pero de verdad la quería, la necesitaba. Todo lo que Ga Eul era, yo había aprendido, sin darme cuenta, sin intención y sin alevosía, a amarlo. No importaba que ella sólo me viera como el "escape a sus impulsos", yo lograría de alguna manera que se fijara en mí.

Aún sí tengo que comenzar desde este punto, haré que te enamores de mí, Chu Ga Eul…—pensé mientras besaba su mano.

oº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºo

Ji Hoo's POV

El día en la oficina había sido tortuoso, no podía concentrarme debido a lo vivido en la mañana. Primero, Jan Di pidiéndome hablar; luego, el accidente; después, verla sana y salva y, finalmente, ese beso…

Yo sabía por qué lo había hecho, lo que no sabía era el por qué ella me había correspondido. ¿O yo estaba equivocado? Tal vez en medio de toda la confusión lo sentí así y no era como había pasado, después de todo, Jan Di parecía realmente sorprendida cuando me separé de ella.

Bien hecho Ji Hoo, logras besarla nuevamente y obviamente ella no quería eso. Ella ya está enamorada de alguien más ¿a qué hora entiendes el concepto?

Lo último que quería era hablar con ella para que me pudiera contar acerca de su relación con el profesor de cuarta (se me había hecho costumbre pensar así de él), pero me lo había pedido también antes de salir del carro, y, para variar, me sentí incapaz de rehusar una petición suya.

Luego de mis dos exámenes en la universidad me dirigí, renuentemente, a las escaleras de emergencia. En mi caminata hacia allí noté que había varios rumores que cargaban el nombre de Jan Di

—¿Y en serio estaba cubierta de sangre?

—No sé, mi amiga me dijo que estaba empapada y dijo que había tenido un "pequeño accidente"

—Increíble ¿cierto?

—Sólo quiso hacer una gran entrada, sigue siendo una pobretona que consiguió meterse en nuestra universidad de alguna manera

Parecía que ya varios habrían observado el estado en el que había llegado a la universidad, sólo esperaba que no pescara un resfriado o…Me detuve y sonreí para mí mismo, aun sabiendo que estaba yendo a verla sólo para escucharla rechazar los sentimientos que jamás me atreví a revelarle, seguía preocupado.

Tomé aire y exhalé lentamente, entré –o más bien salí– hacia la escalera y allí estaba ella, recostada sobre el balcón, con una sudadera de hombre…El saludo que iba a darle se me quedó atorado en la garganta.

—Bienvenido…—dijo con una sonrisa.

—Ya llegué. ¿De qué querías hablarme?

—Bueno…mmm, no es sencillo y primero, quiero pedirte disculpas. Me porté bastante distante contigo hace unas semanas.

—Olvídalo.

—No, sé que debes estar enojado por ello. Te prometo que te explicaré la razón.

—No es necesario Jan Di, en serio, déjalo así.

—Es que yo…

—¡Déjalo así! —no había sido mi intención gritarle, pero no podía más. ¿Cómo podía estar parada allí tan tranquila vistiendo la ropa de alguien más? —Escucha, sé de lo que me quieres hablar, me lo dijo Jung seonsaengnim hace unos días…

Abrió los ojos como platos.

—¿¡Te lo dijo!? Pero eso es…imposible. Le pedí que no dijera nada.

—Sí, lo sé, digamos que lo descubrí de alguna manera y bueno, él sólo confirmó mis sospechas.

—Y ahora que lo sabes… ¿cómo te sientes?

—Cómo es que me siento… ¿Quieres saber cómo es que me siento? La verdad es que quisiera olvidar cada palabra que me dijo Jan Di—La vi horrorizarse ante mi comentario—No espero que lo comprendas, pero así es. Así que no te preocupes por haber "estado distante", lo cierto es que tal vez yo haga lo mismo y sea lo mejor para ambos.

—Pero…tú…tú me besaste.

No entendía a qué venía su comentario. Tal vez tenía miedo de que fuera a decirle algo a su preciado profesor.

—Lo lamento, fueron las emociones del momento, saber que estabas viva, la adrenalina, llámalo como quieras…—Tuve que detener lo que decía porque Jan Di había empezado a llorar tan desconsoladamente que me dejó sorprendido. No supe cómo reaccionar.

Los sollozos continuaron unos minutos y finalmente la escuché hablar.

—Al menos… ¿al menos podremos seguir siendo amigos?

—…no lo creo…

—¿Por qué?

—¡Porque no soportaría verte feliz al lado de alguien más que no fuera yo! ¿Feliz? Ya lo dije. Lo sé, soy patético, no soy capaz de desearte felicidad cuando sé que volviste a enamorarte…No te preocupes, no diré nada a la universidad, pero igual debes tener cuidado por ti y por el trabajo de Jung seonsaengnim…

—¿De qué…estás hablando?

—La relación entre una alumna y un profesor jamás será bien visto, pero con algo de cuidado tal vez logres hacerlo pasar desapercibido como hasta ahora.

—Yoon Ji Hoo…Te lo preguntaré una vez más ¿De qué demonios estás hablando?

—¿De qué más? ¡De tu relación con Jung seonsaengmin!

—¿Yo con Jung…? ¿¡Quién te dijo algo asi!?

—¡Él mismo me lo dijo!

—¿¡Él te dijo que estaba conmigo!?

—¡Claro que lo hizo!

—¿Mencionó explícitamente mi nombre?

Estuve a punto de contestar pero al intentar recordar las palabras exactas y decírselas, pero no lograba encontrar el momento en el que el profesor mencionaba el nombre de Jan Di, aunque no lo veía como algo relevante.

—No, no lo dijo, pero era obvio, además que…

—¡Babo! —Empezó a golpearme con los puños en el pecho— ¡Eres un total idiota! ¿Cómo es que pudiste pensar que yo estaba enamorada de Jung seonsaengnim?... ¡De quién estoy enamorada es de ti grandísimo tonto!

Fue como si desconectaran los hilos que se habían formado en mi cerebro acerca de esos dos. Jan Di acababa de decir que estaba enamorada… ¿de mí?

—¿Cómo siquiera llegaste a formularte esa idea?

—Es que…Ju Mi dijo…y luego el profesor…

—Jung seonsaengnim está enamorado y comprometido con una alumna de último ciclo. Desde que lo descubrí por casualidad un día, nos volvimos amigos y luego yo le conté de cuando me di cuenta que me había enamorado de mi mejor amigo…Ju Mi simplemente confundió todo porque nos veía pasar tiempo juntos…Ji Hoo, créeme, por favor… La razón por la que me porté tan distante contigo era porque pensé que Ju Mi había captado tu atención y yo, egoístamente recién en ese punto noté que estaba enamorada de ti…

—No puede ser cierto…

—¿Por qué no me crees?

—¡Porque tú no tienes idea de todo el tiempo que yo he estado enamorado de ti, Geum Jan Di! No puedes decirme luego de tantos años que de un día para otro te diste cuenta…

—¿Por qué no podría ser así? Tenerte a mi lado es algo tan natural como respirar…

—¿Entonces es eso? ¿Costumbre?

—Me conoces mejor que nadie, sabes perfectamente cuando miento… ¿notas que te esté engañando o intentando apaciguar tu ánimo cuando digo que estoy enamorada de ti?

Era cierto, yo conocía todas las expresiones y maneras de comportamiento de Jan Di y ahora que estaba pegada a mí con los ojos aún llorosos y las mejillas húmedas por sus lágrimas, sabía en lo más recóndito de mí que estaba diciendo toda la verdad. Todo lo que yo había podido pensar había sido un gran y gigantesco malentendido. Pero…no podía estar tan feliz como hubiera pensado estarlo en algún momento, no ahora que yo conocía que tan posesivo podía llegar a ser…

—Jan Di, esto no puede ser…

—¿Por qué no? Acaso no dijiste que tú también…

—Jan Di, decir que estoy enamorado de ti es algo vago. Yo te amo. No estoy seguro de si entiendes por completo ese concepto, o si llegas a captar la profundidad de lo complejo de mis sentimientos. No tienes idea, realmente no la tienes, de cuánto tiempo había soñado con escucharte decir algo así…Pero ahora todo parece diferente. Sé que malentendí lo tuyo con Jung seonsaengnim, sin embargo, a partir de ello pude darme cuenta que tampoco sé cuándo empezó esto pero…ahora, no puedo vivir sin ti.

En vez de la reacción que esperaba, la vi sonreír ampliamente antes de abrazarme.

—Ji Hoo—nuevamente se sentía también escucharla pronunciar mi nombre, no había caído en cuenta hasta ese momento de que ya no mencionaba la palabra "sunbae" —No sé si tú entiendes la profundidad de mis sentimientos. Te amo más de lo que me había permitido notar. ¿Recuerdas que te dije que tenerte a mi lado era como respirar? Si se fuera el aire yo no podría seguir, y lo mismo aplica para ti. Sé que suena posesivo, pero no soportaría verte al lado de alguien más. Creo que deberé agradecerle a Ju Mi por ello—Se separó de mí y junto sus labios a los míos brevemente— ¿No puedes vivir sin mí? Eso es bueno…pues yo tampoco puedo vivir sin ti.

—Ten mucho cuidado con lo que dices…los títulos no me interesan, no te deseo como novia, prometida o esposa, te deseo a mi lado el resto de mis días…

—¿Y no te suena eso a un plan simplemente perfecto?

¿Cuándo era que el corazón de Jan Di había sanado? ¿Cuándo había sido que sin que ella lo notara había empezado a latir por mí? No estaba seguro, de lo único que tenía certeza en ese momento era de nuestras manos entrelazadas y del beso que, por primera vez, estaba compartiendo con ella basado en un mismo sentimiento.

¿Era posible que todo lo malo que había pasado en mi vida fuese para que la felicidad viniese de golpe y para quedarse? Ciertamente, así lo sentía, la mujer que se hallaba sonriendo contra mis labios, ahora lloraba diciendo que estaba feliz, que me amaba y que jamás quería dejarme ir… Tenía que concordar con ella una vez más…sonaba a un plan perfecto…