Hola!

Bueno tengo poko tiempo xk estoy en un ciber (mi orde sigue roto) asi k sin más preámbulos les dejo el capi!

K lo disfruten!

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El amanecer del día siguiente alcanzo el palacio real, y cierto joven se dejo despertar por los rayos de sol k se filtraban por su ventana.

- Maldición – se quejo aun desperezándose – con todo lo k ocurrió ayer se me olvido correrlas antes de acostarme

Ese simple pensamiento logró despejarlo por completo, para fijar su vista en cierta joven k dormía placidamente a escasa distancia de él.

"Cierto – pensó – casi olvido k ya soy un hombre casado. Te saliste con la tuya padre, para mi desgracia. "

Esta idea le enfureció, sin embargo también le recordó algo k había sucedido la noche anterior.

"Al parecer no soy el único k olvido nuestro casamiento, - una sonrisa se manifestó en su rostro – Aun no me puedo creer k me encararás de ese modo cuando creíste k buscaba algo contigo; cualquier otra mujer hubiera dado su vida por una simple noche a mi lado, y no solo por k soy el faraón, también por mi físico.

Realmente lograste confundirme, ahora entiendo porque Jono me dijo k no eras como las demás.

Siempre te muestras tan tímida a mi lado, como si te asustará y al mismo tiempo quisieras complacerme en todo.

Sin embargo ayer de mostraste claramente k no es miedo lo k siente por mi, de otro modo no te habrías atrevido a gritarme y menos a insultarme.

Tampoco puede ser atracción, porque me rechazaste, pese a k yo no tenía intención de tocarte.

Me pregunto cómo serás realmente? Será cierto k no eres como las demás niñas k me siguen preocupadas por mi oro o por mi cuerpo?"

Absortó en estos pensamientos y con vario interrogantes k contestar, no percibió como su mano se acercaba lentamente a la cabellera de la chica con la firme intención de acariciarla.

Sin embargo, momentos antes de hacerlo cobró conciencia de su actos y la retiro apresuradamente.

"No, no caeré tan fácil – se reprocho a si mismo – de seguro es como todas las demás, solo k lo disimula.

Además si estoy casado con ella es solo porque mi padre me forzó a ello y aceptarla sería solo como darle la razón.

No lo permitiré."

De nuevo su orgullo se antepuso a su corazón, y se apresuro a abandonar la habitación sin último vistazo hacía ella.

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Horas más tarde Anzu despertó, sin embargo antes de abrir los ojos se concentró firmemente en una única idea, muy contrataría a la del día anterior.

"No pudo ser un sueño, fue real! – apretó los ojos fuertemente – en cuanto abra los ojos me encontraré en una enorme habitación perteneciente a un increíble palacio egipcio, me asomaré por la ventana y divisaré el desierto en el horizonte cubierto por los hermosos reflejos de Ra.

Entonces sonreiré y me preparé para un nuevo día como la esposa del faraón, de mi faraón, y lograré hacer k Atem sonría, aunque solo por unos momentos y entonces será como si nada hubiera cambiado"

En un arranque de valor abrió los ojos... y sonrió.

Se encontraba en una inmensa cama situada en una majestuosa habitación, incluso superior a la k ya había usado para su llegada.

Las paredes eras de mármol blanco con cenefas doradas y diversos adornos en materiales lujosos, oro, plata porcelana, marfil.

En el centro de la sala, había una mesa redonda, sacada de una casa de muñecas, con algunas sillas a juego.

Del techo colgaban numerosos candelabros y al fondo se podía ver una gran ventana por la k se filtraban los rayos de luz.

Sonriendo, se apresuró a abrir los portones para llegar a un precioso balcón.

Maravillada contemplo el perfecto paisaje.

A su alrededor se podía distinguir distintas partes del palacio, así como un precioso jardín k juro a si misma visitar lo antes posible.

Un poco más lejos, fuera de las murallas, la gente comenzaba a llenar las calles, dispuestos a comenzar sus labores matutinas.

Y en el horizonte, el desierto lo cubría todo, como un inmenso mar de arena dorada, incluso podía divisar la parte superior de algunas pirámides.

- Es maravilloso... un sueño!

Tras unos momentos de disfrutar el paisaje se introdujo de nuevo en la habitación, sin embargo algo la incomodaba, como si de nuevo hubiera olvidado algo importante...

- Atem!

Su mirada se dirigió hacía cama k la noche anterior había estado ocupada por ambos. Sin embargo el chico ya no se encontraba allí, probablemente se debía de haber levantado bastante temprano para cumplir con sus labores.

Este pensamiento alivió a Anzu, ya k no se sentía preparada para afrontar su mirada de nuevo, no al menos hasta k hubiera pensado como ganarse su confianza.

Pero al mismo tiempo la entristeció, pues a lo mejor se había marchado para no estar con ella, o quizá aun seguía enfadado por su despiste de la noche anterior.

Sin embargo no había forma de saberlo, así k lo mejor k podía hacer era vestirse y salir a tomar el desayuno.

Eligió un precioso vestido de color blanco, cuyas mangas tenia unas aperturas k permitían a sus brazos permanecer en libertad.

El lino suave y transparente, se mantenía pegado al su cuerpo hasta la cintura, para después abrirse libremente en cascada hasta los pies.

Poseía, no obstante una raja en el lado derecho de la falda k subía hasta por encima de la rodilla.

El vestido era adornado con un pequeño cinturón de oro a la cintura y rayas doradas k iban verticalmente desde el escote en barco, hasta la el nacimiento del cinturón.

Se veía hermosísima, y eso mismo quería que pensará Atem cuando la viera.

Se coloco además unos brazaletes dorados y se recogió el cabello en una coleta alta que dejaba varios mechones cayendo libremente por su frente y ambos lados de su cabello.

Una vez estuvo lista, se apresuró a salir de la habitación en busca del comedor, o por lo menos hasta encontrar a alguien conocido.

- No! Otra vez no! – exclamó furiosa y angustiada al mismo tiempo. – Acaso en este estúpido palacio no saben de al existencia de mapas?

- Algún problema con mi palacio, su alteza?

- Obvió, acaso no me oyó decir k me perdí de nue...

Sus palabras fueron cortadas al recocer a la persona k la había interrogado.

"No, otra vez no – volvió a pensar la chica mientras sus mejillas se encendían de vergüenza – Cómo puede ser k siempre termine metiendo la pata cuando el esta presente?"

- A... Faraón, yo... lo siento... es k me... perdí...otra vez.

- Cuando me obligaron a casarme contigo, pensé k al menos mi futura esposa sería lo suficientemente inteligente para recordar el camino hacía el comedor, o al menos para llamar a una de sus doncellas para k la acompañen hasta allí – había dicho todo esto con una pizca de malicia en su voz, pero al mismo tiempo como si la retara a responderle. Pero Anzu se sentía demasiado ofuscada para percatarse de ello.

"Doncellas? K doncellas? Bueno, no importa, lo k importa es k Atem esta enfada conmigo, y lo pero es k tiene razón, soy una estúpida.

De este modo jamás comenzará a confiar en mi."

- Lo siento mucho, faraón.– murmuro apenada.

El chico se sintió frustrado, no había conseguido su objetivo, por el contrario solo había logrado confundirse aun más.

"Maldición, parece k no bastará con esto para k vuelva a enfurecerse.

De echo, si hasta se la ve apenada, no era esto lo k yo quería."

-Esta bien, no te preocupes – expreso más tranquilo, pero con su habitual frialdad – acompáñame.

La chica se apresuró a seguirle, algo más contenta porque el se había mostrado más amable de lo habitual.

"Al menos, ya te dirigió la palabra, ayer parecía ignorarte por completo y no pronuncio dos palabras más de las necesarias en todo momento – se dijo a si misma tratando de animarse"

Por otro lado los pensamientos del chico eran bien distintos.

"Por qué demonios le dije eso.

Parece que se entristeció bastante.

Pero es k era la única manera k encontré de acercarme a ella, además yo solo esperaba k se pusiera furiosa de nuevo, para averiguar de ese modo k es lo k realmente piensa, o mejor dicho, quien es ella realmente.

Aun así no entiendo su modo de comportarse hacía mi.

A veces parece k me odia, otras k me ama, y otras.. bueno con decir k por unos momentos temí por mi supervivencia, es suficiente.

Pese a todo no logré resistir el impulso de hablarle, fue como si llevara deseándolo toda mi vida, pero mi orgullo no me permite mostrarme amable con ella, porque por algún motivo siento k si eso sucediera, yo terminaría amándola, y eso sería como claudicar ante mi padre.

No, eso no puede pasar, pero aun así... me pregunto como hubiese sido nuestra relación de habernos conocido de otro modo.

Indudablemente me habría sentido atraído por ella, y no solo por su físico, sino porque es agradable sentir k una persona ve más halla de mi corona, o al menos k no todo lo k dice va destinado a complacerme.

Ya! No dejo de pensar estupideces, lo importante ahora es llegar al comedor lo antes posible, tengo unos asuntos k tratar con Mahado."

Entre estos pensamientos, no tardo en llegar a su destino, pero antes de entrar, no pudo evitar el impulso de dirigirse a la chica, deseaba ver como esos preciosos ojos azules se posaban en los suyos otorgándole la sensación de estar en el cielo.

Por extraño k pareciese, era como si ya los hubiera visto antes, en otro momento, en otro lugar.

Sacudió la cabeza alejando de si esa extraña sensación y volteo hacia ella.

- Ya llegamos, este es el comedor, así k espero k seas capaz de llegar a él en futuras ocasiones.

Anzu se limito a asentir.

De seguro él la consideraba una inepta incapaz de hacer nada por si sola.

Se apresuro a entrar.

Diviso entonces un espacioso salón, en suyo centro se encontraba una mesa en forma de U invertida.

En la cabecera de la mesa, se podían encontrar tres asientos, uno de ellos, el de el medio, parecía más bien un trono dorado, por lo k Anzu esposo k sería el asiento de Atem.

A ambos extremos, los otros dos asientos, también tenían adornos de oro, pero no tan espléndidos.

Uno de ellos ya se encontraba ocupado pro un joven que debía ser poco mayor k ella, pero que aparentaba bastantes años más.

El otro se encontraba vació, por lo k Anzu se encamino hacia el, segura de k era el suyo.

Mientras caminaba se fijo en k el resto de los asientos k rodeaban la mesa permanecían ya ocupados.

Entre los ocupantes se encontraban Jono, Mai y una chica morena de ojos azules k tenía cierta similitud con la maga oscura.

Es ambiente se mantenía jovial, y Anzu se pregunto k tendría algo k ver con los dos asientos libres k restaban en la mesa.

Sin embargo una vez se acomodo en su asiento, se olvidó de sus divagaciones y se centro en su amiga.

- May! Me sorprendiste, no me esperaba verte despierta tan temprano.

- Bueno, realmente yo no me levante; cierta, sabandija – recalcando la palabra – se encargó de despertarme antes del amanecer, y solo porque según él así son las costumbres en el palacio.

Anzu sonrió al escuchar las palabras de su amiga, al parecer no importaba al época en la k viviesen, estaban destinados a estar juntos.

Pese a todo este sentimiento le provoco una mueca de dolor.

No comprendía el motivo del porque no podía ocurrir lo mismo con ella y Atem.

"Será acaso k nuestro destino nunca fue estar juntos?"

Esta duda le corrompía el alma y por mucho k su mente le señalará la respuesta, simplemente se negaba a aceptarla.

"No; no es posible.

Acepto k solo me quiera como una amiga, pues jamás pude hablar con él y confesarle mis sentimientos. Por lo k no se k es lo k el sentía por mi, pero aun así, el me quería, como una amiga, pero me quería.

No es posible k todo fuera fingido, o simples imaginaciones mías.

Pero entonces por que? Por que él me trata de este modo, como si me odiara? Por que?"

Dirigió su vista hacía el chico, quien se encontraba hablando con Jonouchi.

Se enfureció. Por qué?

Incluso con su amigo seguía llevándose bien, por qué con ella no?

- Por cierto Anzu, déjame k te presente a alguien – dijo Mai irrumpiendo de ese modo los pensamientos de la chica – Se llama Mana, y su padre fue uno de los fieles servidores del anterior faraón, y ella es aprendiz de hechicera de Mahado, ese de ahí – aclaro señalando a un joven de mirada seria sentado al lado del faraón - tiene mucho talento, sabes?

Horas antes, la rubia había encarado a la oji azul para interrogarle por su relación con Jono, pero una vez hubo quedado claro para Mai k la otra solo buscaba a Jono siguiendo las ordenes de Mahado, se habían echo grandes amigas.

En esos momentos Anzu volteo a ver a la recién presentada intentando formar una sonrisa en su rostro.

- Me alegro mucho de conocerte – pronunció sinceramente, ojala seamos buenas amigas.

- Seguro k si majestad, para mi será un placer ser su amiga.

Ante esas palabras Anzu no pudo reprimir la risa, realmente nadie se había dirigido así hacía ella, y le causaba mucha risa imaginar k dirían sus amigos del futuro si la gente empezará a tratarla de ese modo.

Una vez k se hubo calmado la encaro.

- Seguro k seremos amigas, pero con una condición, no debes llamarme majestad, ni reina, ni nada por el estilo.

Mi nombre es Anzu – internamente se sorprendió antes esas palabras, pareciese k realmente había aceptado k su vida había cambiado, k ella y ano sería mas Tea Gradner estudiante de universidad, a partir de ese momento sería Anzu Masaki, reina de Egipto y esposa del faraón; pero realmente eso no importaba mucho, por dentro seguí asiendo la misma, y no importaba su nombre o la época en al k estuviera viviendo – y me gusta mucho, casi hasta suena mejor k el anterior – dudo un momento – así k tú debes llamarme por mi nombre, de acuerdo?

- Esta bien, Anzu.- sonriendo – sabes, Mai y Jono tenían razón, no eres como las demás reinas de Egipto, pareces una chica normal.

El comentario hizo enrojecer a Anzu.

- Y se puede saber que más cosas te han contado estos dos sobre mi? – pregunto en tono acusador posando la mirada sobre su mejor amiga.

- Chicos! Oigan, k les parece si vamos a dar un paseo por los alrededores – exclamo Mai apresurada en cambiar de tema, y dirigiéndose a Mana continuo - me prometiste k me ensañarías el palacio en cuanto acabáramos de desayunar.

- De acuerdo, es una buena idea – acepto la chica divertida. – Mahado, nos acompañas? anda di k si – reclamo al hechicero.

- Lo siento Mana, pero no tengo tiempo para dar un paseo, en este momento debo...

Fue interrumpido por al chica, quien se había acercado tomándole de la mano.

- Trabajas demasiado, si sigues así terminarás muriendo de un infarto – viendo k eso no funcionaba, cambio de táctica y se coloco ojos de cachorrito. – Vamos, hazlo por mi, si? Desde k concluí la instrucción ya no pasas tiempo conmigo, te has olvidado de k existo.

Mahado la miró y vio sus ojitos llorosos y su voz suplicante y... no pudo negarse.

- Esta bien, los acompañare.

- Gracias! – exclamaba eufórica Mana olvidando su supuesta tristeza y lanzándose a los brazos del chico.

"Volví a caer – pensó este resignado, pero en el fondo disfrutaba de aquel abrazo."

- Y tu Jono, nos acompañas? – esta vez fue Mai quien pregunto.

- Por qué no; será divertido – respondió el chico con una sonrisa.

- Anzu, tu vienes?

- No; no quiero estropearos el paseo, como dice el dicho, cinco son multitud. –respondió la chica con una sonrisa. Realmente no se sentía con ánimos de pasear, además de seguro sus amigos estarían bien emparejados sin ella.

- No digas eso Anzu, tu no molestas – protesto Mai.

- No te preocupes, nos vemos más tarde, ok? Pasadlo bien.

- Seguro?

La chica se limito a asentir con una sonrisa en sus labios para tranquilizar a los chicos.

- Bien, entonces nos vemos luego. – se decidió al fin Mai.

El resto también se despidió de ella, y se encaminaron hacia la salida.

- Atem! – llamo Jono en el último instante – nos olvidamos de preguntarte si querías venir con nosotros.

El chico negó con la cabeza.

- Pensé k ya os había olvidado de mi existencia – dijo acusatoriamente – después de todo soy el faraón.

- Tienes razón – concedió Jonouchi - pero como últimamente te la pasas en silencio y con mala cara, se nos olvido preguntarte.

- Hum! – fue toda respuesta – no puedo ir, tengo trabajo k hacer; yo a diferencia de ustedes no me la paso de vacaciones.

- Vamos Atem, desde k te coronaron faraón ya ni siquiera te tomas un rato libre.

El aludido dirigió la mirada a su interlocutor, e inmediatamente sus gesto se relajaron.

- Mana, ser faraón no es sencillo, tengo muchos deberes que cumplir – su amiga le miro apenada a lo k él trato de sonreír – esta bien, no se preocupen por mi, vallan y pasenlo bien.

- Esta seguro faraón? – interrogó Mahado.

- Claro, si no fuera así no lo diría, además tu más k nadie necesitas un descanso, siempre andas trabajando, incluso más k yo.

- Ya! decídanse, nos vamos o no? – pregunto Mai impaciente.

- Bien – respondieron todos antes de perderse de vista por el corredor.

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Buneo ahí tienen el capi, aunke realmente es solo la primera parte, asi k la proxima semana les dejo la digueinte, ok?

Besitos, y sobre todo acuérdense de sus reviews.

Otra se k ha habido problemas porque hay gente k no sabe como comentar, asi k le sigo:

Primero le pican al botoncito este de aki abajo k dice GO

Entonces les aprece una ventana, allí escriben y luego le dan a la barra larga de abajo...

Mas o menos asi es...

Ahora si, besitos, BY