Muchas gracias por tomar el tiempo de seguir esta historia y leerme.
Espero que les guste, sino, de igual manera quiero saber sus opiniones que yo no muerdo... Aún. ;)
Con cariño,
Creative of Shades.
"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes." John Lennon
CAPITULO 9
Jacob apago la moto debajo de un árbol de ramas retorcidas en el mirador de Forks. Una lomada cargada de vegetación desde donde se podían ver de un lado, las casas del pueblo y del otro el comienzo del bosque.
Sentía el estómago revuelto, la cabeza afiebrada y un sudor frío que me corría molesto por la espalda.
SI, me sentía culpable.
Y el hecho de que el beso aún estuviera ardiendo en mis labios no ayudaba en nada. Podía recordar con exactitud en que parte de mi piel su piel me rozó, donde sus labios habían acariciado mi cuello y como su pecho; junto a sus brazos me habían atrapado dejándome vulnerable a su excitante masculinidad.
Me masajeé la frente con las palmas y suspire pesarosa.
—Ya esta todo bien-— dijo Jake abrazándome por la cintura desde atrás. Automáticamente me aleje de él-— ¿Qué ocurre? — preguntó frunciendo su frente
—Nada —mentí mirándome los pies. No quería verlo a los ojos, no quería que supiera lo arrastrada que había sido su novia.
—Relájate —se acercó y me abrazó acariciándome el cabello —Todo esta bien. De verdad que me asusté pero por suerte saliste de allí —mientras hablaba me daba pequeños besos en mi cabeza que sentía como espinas.
—Claro…como si te importara —desarmé su abrazo y camine unos pasos más lejos. La culpa era una pena insoportable y no podía estar tranquila. Ahora no podía echarle en cara su comportamiento en el bar porque yo me había comportado mucho peor. Había besado a ese estúpido arrogante y no sabía como afrontar la situación.
—Por supuesto que me importa -—volvió a acercarse para tomar mi cara entre sus calientes manos —Cherry eres mi novia…y te quiero…no tanto como mereces…pero te quiero —culminó diciendo con un suave y cálido beso en mis labios que me hizo sentir como la mas perra de las perras. Jacob se estaba declarando por primera vez y yo no podía dejar de sentirme como una rata.
Lo había traicionado de la peor forma. Cavilé por un segundo decirle lo que había sucedido, confesarle mi error que sin querer había besado a un idiota pero como el resto del mundo preferí callar. Por miedo a perderlo y no volver a tenerlo así, sintiéndolo mío por primera vez. Tomé aire y lo abrace con fuerzas apoyando mi cara en su pecho, escuchando la perfecta cadencia de su corazón marcando el paso del mío.
Callé por amor pero al hacerlo me convertí en una farsante y solo existía una sola persona culpable por ello.
Los días que siguieron traté por todos los medios de evitar a Robert y el parecía hacer lo mismo. No estaba segura de lo que sentiría al verlo y eso me daba miedo.
Estaba haciendo garabatos en mi carpeta cuando el móvil vibró en el bolsillo.
Un mensaje de Jake había llegado.
Mi estado de ánimo no había mejorado y me sentía terrible por no poder apreciar al máximo el cambio de mi novio. Por alguna razón Jake se mostraba más atento contestando mis llamadas, enviando mensajes y hasta me había prometido una nueva cita para resarcirse por la primera, que califiqué como horrenda.
"Daría todo por amarte libremente"
Me levanté de un salto de mi silla y Salí del salón de clases sin siquiera explicar al profesor hacia donde iba.
Tenía lo que quería y no podía disfrutarlo por completo solo por su culpa y no estaba dispuesta a seguir soportándolo sola.
Llegue al salón donde se reunía el centro de estudiantes y aporree la puerta. Una chica de rulos rojizos me atendió con una sonrisa.
—Hola...estoy buscando a Haw…digo a Robert —aclaré mi garganta
— ¿A quien buscas? ¿A nuestro presidente? —Preguntó un chico moreno que llegaba con una caja en los brazos —no esta aquí. Esta en la biblioteca...y lleva un perfume —suspiró de forma teatral —Oh dios ¿Por qué nos muestras la manzana y nos dices que no podemos morderla? —la joven rió ante el comentario y cerró la puerta detrás de él.
Me sacudí la cabeza y caminé echa un vendaval hasta la biblioteca del instituto. Se encontraba en el último edificio. Era un salón inmenso que parecía de esas películas antiguas de terror. La luz mate de un día lluvioso ingresaba por los ventanales. El silencio era insoportable y parecía que los jóvenes que leían en un escritorio al otro extremo podían oír mi corazón que latía furioso. El escritorio de la bibliotecaria estaba vacío así que aproveche mi suerte ya que no tenía carnet.
Comencé a caminar entre las filas pobladas de libros. Los pasillos parecían formar un simple laberinto. Caminé por ellos rebuscándolo con la mirada, sintiendo la ira burbujear en mi estómago y ponerme los cabellos de punta. Necesitaba sacarlo de mi sistema y poder disfrutar del amor que Jake me otorgaba.
El último pasillo estaba vacío y me quedé parada observando el piso. Quizás se había marchado o el chico había bromeado conmigo confundiéndome con una enamorada de Robert.
Una parte de mi mente intentaba decirme que plantarle cara y pedirle explicaciones era lo mas fuera de lugar que haría en mi vida sobretodo porque si no fuera por Robert estaría detenida o expulsada. Pero antes de ser coherente prefería borrarlo de mi vida. Él no era confiable incluso mentía más que yo y eso era mucho.
Por una vez le haría caso a ese instinto que me hacia poner nerviosa cada vez que estaba cerca de el, alertándome.
Un suspiro pesado me volvió a la realidad. Miré hacia el ultimo pasillo y me di cuenta que no terminaba donde parecía sino que tenia forma de "L" y un pequeño recodo quedaba oculto. Allí estaba el…Hawk…sostenía un libro entre sus manos mientras miraba ausente por una de los ventanales. La luz mortecina volvía su piel pálida y su cabello del color del cobre se erigía rebelde. Frente a el había un pequeño escritorio donde estaban apoyados otros cinco libros en una pila.
Con la furia como mi consejera hablé decidida a no perder.
— ¿Por qué lo hiciste? —Bajo la vista de la ventana y la posó en el libro — ¿Por qué lo hiciste? —repetí en voz alta
— Por si no lo notas…esto es una biblioteca y aquí se hace silencio —se llevó un dedo a la boca y continúo como si yo no estuviera allí.
Me acerqué y le arrebaté el libro de las manos. Levantó la vista dejándome por un segundo desconectada del mundo. Tenía la mirada fría y su mandíbula estaba tensa.
—No se a que te refieres —se dio vuelta y rebusco en el estante.
—Sabes perfectamente a que me refiero-— le dije interponiéndome entre él y el estante. Se alejó un paso más hacia el recodo.
—No pensamos igual…deberías darme una pista-— sonrío de forma irónica mientras levantaba la vista hacia los libros más altos.
—Sabes perfectamente que ambos pensamos lo mismo —dije arrastrando las palabras, odiándolo cada vez mas.
—El bello sexo esta eximido de estas complejidades de razonar —suspiró mientras tomaba un libro de tapa negra
—No quiero oír de Kant —repuse furiosa. Robert arqueo una ceja y me miro fijamente -— ¿Por qué lo hiciste?
— ¿Si te lo digo me dejaras tranquilo? —dijo como si estuviera cansado. Afirme con la cabeza mientras seguía sus facciones calmas con mi mirada. El golpe estaba desapareciendo y solo era una leve sombra. Sus ojos brillaban maravillosos y sus labios parecían agua clara y pura en medio del desierto. Miré hacia el libro que tenía entre sus manos mordiéndome el labio. —Bien -— tomó aire mientras se recargaba contra el escritorio —estabas histérica…lo hice para que te calmaras.
— ¿Qué? —solté de golpe
—Ya sabes la razón así que puedes dormir tranquila —abrió su libro y se lo arrebaté.
—No…esa no fue la razón — ¿era mi impresión o mi voz sonaba decepcionada? —tú lo hiciste por algo más…
—Y según tu… ¿Por qué habría de hacerlo?-—intentaba contener una sonrisa y sus ojos brillaban
—No lo sé. Por eso estoy aquí. Quiero que me digas porque lo has hecho —repetí nerviosa
—Ya te lo he dicho. Te besé para evitar que te de un colapso nervioso. Solo por eso. En cambio tu…-—dejó la frase en el aire y sonrió de una manera que me hizo temblar
— ¿En cambio yo qué? —mis mejillas ardían y mi voz sonaba como una exhalación
—Yo solo no fui quien te beso. Si mi memoria no me falla…tu también lo hiciste —clavó sus ojos en mi esperando una respuesta
—Eso no…-—arqueo una ceja-— del todo cierto —culminé con una mueca — ¿Por qué habría de besarte? Yo no…tu a mi…no eres nada para mi-— sonreí caprichosamente
—No es suficiente…quiero saber porque lo hiciste…merezco una explicación —se acercó un paso. Retrocedí ante su avance quedando contra la pared de libros a mi espalda. Si quería escapar, debería escalar el librero.
—Para seguirte el juego…—repuse con una sonrisa falsa.
—Ambos sabemos que no es cierto-— murmuró encerrándome con sus brazos. Apoyando una mano a cada lado de mi cabeza —Lo has hecho porque no podías resistirte-— reí de forma audible burlándome de el
—Eso es lo más ridículo que dirás en toda tu vida —lo desafíe mirándolo a los ojos
— ¿Tu crees? — dijo sin dejar de mirar mis labios con una fijación que hacia que mi cuerpo hirviera.
—Lo sé…yo tengo a mi…
—Demuéstrame que puedes resistir…y no volverás a verme en tu vida —interrumpió mi frase con una sonrisa malévola en sus labios
—No tengo nada que demostrar. Yo amo a mi novio
—No te creo—dijo con soberbia –tienes miedo a que tenga razón —se burló sonriendo de una manera seductora, mostrando sus alineados y blancos dientes
—Vale...has tu experimento…y veras que seré yo la que se reirá— afirmé desafiante.
—Cierra los ojos —me dijo de manera dominante y así lo hice aunque antes lo mire con una media sonrisa en el rostro. No sabía que iba a hacer pero estaba bastante segura que la opresión en el estomago me ayudaría a resistir. Esa sensación molesta iba en aumento cada vez que Robert estaba cerca. Definitivamente el me enfermaba.
Esperé con los ojos cerrados cuando sentí una mano tibia y suave acariciar mi mejilla trazando un lento camino desde mi cuello hasta mis labios. Con el pulgar rozo suavemente mi labio inferior y el calor de su piel prendía fuego la mía. La otra mano recorrió lenta y calamitosa mi cintura, haciendo que mi cuerpo temblara. Al llegar a mi espalda subió siguiendo mi columna y desde allí unas chispas de electricidad se transmitían hacia todo mi interior. Llegó a mi cabello y lo acaricio con delicadeza arreglándome unos mechones detrás de las orejas. Cuando sus dedos rozaron mi cuello un involuntario suspiro salio de mis labios y el aspiró con fuerza. Ahora podía sentir su cuerpo más cerca, intimidándome aun con los ojos cerrados. Apreté mis labios cuando junto su mejilla a la mía y la incipiente barba hizo cosquillas que remitieron en mi pecho. Estaba demasiado cerca, sus labios dulces y tibios estaban a escasos cm. Con un solo movimiento podría degustarlos. Pero no, esta era la prueba. Si lo quería fuera de mi vida debía soportar.
Soportar a su perfume que parecía una fragancia hecha para atraer a las mujeres, a su voz grave y baja como el ronroneo del león, su piel tibia y suave capaz de provocar estragos en la mía. Debía soportar a su mirada perversamente seductora y a su mente inteligente y conspiradora.
Él no era bueno…él no era bueno…él no era un ángel. Yo tampoco… pero él era peor.
Sostuvo su rostro a milímetros del mío. Sentía el calor de sus labios cerca de los míos.
¡Debía resistir! ¡Debía ser fuerte!
Debía…debía darme de patadas porque antes de pensarlo ya estaba con mis labios sobre los suyos. Ahora sus brazos se ciñeron sobre mi cuerpo atrayéndome hacia él, casi levantándome del piso dado que yo era mucho más baja. Ambas manos estaban en mi espalda y las mías se turnaban entre su cabello sedoso y su firme espalda. Nuestras respiraciones comenzaron a agitarse mientras los labios seguían rozándose apasionados. El beso era mágico, misterioso y destructor. Un beso que no tenía futuro pero que sabía a gloria. Un beso que me estaba electrificando la piel. Apreté mis manos en su espalda y el sonrío.
Con un simple movimiento me subió al escritorio apretándome contra la ventana mientras mis manos corrían avariciosas por su cuello. No sé de donde una oleada de locura me tomó y sin pensarlo introduje mis manos por debajo de su remera, recorriendo la piel lisa de su espalda. El se tenso ante mi contacto y se separo de mi pero sin dejar de apretarme contra la pared sobre el escritorio.
—Estas jugando con fuego —ronroneo en mi oído para besar mi cuello haciendo que me contorsionara ante el contacto y una sonrisa histérica resonara en el salón de la biblioteca.
—No te temo Hawk —suspiré antes de que volviera a mis labios.
—Deberías —dijo contra ellos para volver a besarme con una pasión que me descolocaba y me volvía loca por saborearlo aun más. Deje sus labios para coordinar mi respiración ya que mi mente se estaba incendiando. Necesitaba respirar aunque prefería morir en sus labios. Ahora que estaba cerca, admire su fina piel y busque en ella alguna cicatriz de su actividad secreta pero solo se veía un sexy lunar en su nuca. El había estado haciendo lo mismo, pero antes de que pudiera evitarlo comenzó a besar mi cuello sorbiendo lentamente mi piel como si fuera agua. Cada pequeño sorbo era un choque de electricidad y una sonrisa que reprimía contra su piel. Despeine su cabello que olía maravillosamente y me di cuenta que…lo estaba disfrutando.
Me gustaba besarlo y que él me besara, me gustaba tenerlo tan cerca mío y que me acariciara con sus manos, me gustaba tocar la piel de su espalda y Oh mierda me fascinaba que el me besara.
—Vale…ya te burlaste de mi…ahora aléjate —le dije empujándolo con las manos.
— ¿A que te refieres? —su voz sonó sorprendida, pero sus ojos me estudiaban fríos
—No te quiero cerca de mí. Es mi culpa lo acepto. Yo vine aquí, yo te bese y todo lo que quieras…pero es un error y nada mas. —el me miraba en silencio —yo…tengo mi novio y...lo amo
—Pues eso puede discutirse —sus ojos ahora eran oscuros y la mueca de sus labios era austera
—No. Yo amo a Jake más que a nada en el mundo. El es el hombre de mi vida —creo que lo dije mas para mi que para el —y yo…creí que seria interesante...esto…porque —llevé una mano a mi cabello echándolo hacia atrás —esto es un juego, un simple y tonto juego —miré hacia la ventana con tristeza —lo siento.
Su mirada cayó sobre mis ojos con lentitud, como un predador que estudia su presa. Quizás sopesando mis palabras pero eso era totalmente incoherente ya que jamás le interesaría lo que yo tuviera que decirle o por mucho mi opinión sobre el.
— No lo sientas —se pasó una mano por el cabello. —Sí no era yo sería otro —dijo al pasar por mi lado y dejarme parada en aquel lugar tan extraño y frío donde hacia instantes había sentido la pasión tomar mi cuerpo.
Cuando era pequeña sentía una profunda predilección por el chocolate. Siempre hacia lo que estuviera a mi alcance para comer un poco de mi dulce perdición. Como llorarle a mi abuela o hacer tonterías en la casa para que Charlie me diera algunos dólares porque su pequeña lo recibía con alguna canción o con algún mal hecho truco de magia.
Al crecer, decidí que yo no seria una esclava del chocolate. Dejaría de rogar y ser el hazmerreír que actuaba para conseguir lo que quería.
Yo dominaría la situación…
Empecinada en mi plan, pase un mes sin probar la menor porción de chocolate, siguiendo un control estricto, casi militar.
Al día siguiente, comí más chocolate del que hubiese comido en un mes… ¿Y si con Hawk pasaba lo mismo?
Algo me golpeo la frente y desperté de mi ensoñación. Seth estaba parado junto a mí con su guitarra de videojuego y yo tenía en mis manos los palillos de la batería.
— ¡Cherry! —Se quejó mi hermano —si continuas así no dejaremos de ser una banda de garaje nunca
— Lo siento, lo siento —me arreglé el cabello –prometo prestar atención- levante una mano en señal de juramento. Seth me lanzó una mirada envenenadita cuando golpearon a la puerta.
Alice y Rosalie llegaron trayendo unas pizzas con ellas.
¡Rayos! Había olvidado cocinar.
—Tenemos grandes noticias —canturreo Alice aplaudiendo.
—Rose…por favor —la miré extendiéndole los palillos. Ella sonrió ampliamente porque adoraba pasar el tiempo con mi hermano. Por alguna razón la Barbie rockera era maravillosa con los niños.
— Bien…escúpelo —le dije a Alice arreglándome la ropa.
-— Bien…—sus ojos brillaban de la emoción —bob hablo con una gente queria a vernos al bar en una semana—dijo las palabras tan rápido y sin pausas, que me quedé mirándola sin entender. Hasta que mi cerebro las proceso y ambas comenzamos a saltar a los gritos.
— ¿Cuándo? ¿Donde? ¿Que tocaremos?—las preguntas se abarrotaban en mi boca y la excitación me hacia ver el futuro brillante. Mostrar nuestra música, grabar discos, hacer vídeos, recitales masivos, entrevistas, premiaciones…esas alfombras rojas donde iría de la mano de mí…
Y mi maldita mente hizo algo que me dejo abruptamente en silencio. Allí donde una hermosa mano morena debía aferrarme, había una masculina mano blanca de dedos largos entrelazados a los míos.
Sacudí la cabeza por instinto y me quede mirando a Alice.
— ¿Estas bien? —me preguntó con los labios torcidos hacia abajo.
—Si...si...estoy bien —abrí las cajas de las pizzas y las acomodé en un plato.
—¿Es por jake?-se animo a preguntar mi amiga luego de un corto silencio
No…nada de eso...olvídense de Jake —sugerí con una sonrisa mientras mordía mis labios. Justo allí me di cuenta de mi error porque tres pares de ojos me miraron sorprendidos.
¿Desde cuando yo pedía que se olvidaran de Jacob?
Acomodé nerviosa las mangas de mi camiseta buscando con que cambiar el tema cuando la puerta se abrió. René dejo su bolso en la entrada y saludo a Seth con un gran beso. Luego las saludo a las chicas y se dirigió hacia mi con un esbozo de sonrisa. Me aleje automáticamente y tome mi abrigo.
—Debemos irnos…—anuncie porque ya ni siquiera le pedía permiso para mis salidas. Atravesé la puerta y deje que el frío de la noche aplacara mis sentimientos.
Aunque no estaba del todo segura que era lo que sentía y la nebulosa iba desde la furia y decepción hacia mi madre, la adoración hacia Jacob y…algo que no tenia muy en claro hacia…sacudí mis pies como si los quisiera limpiar de barro pero estaban absolutamente limpios.
El ensayo en el bar fue uno de los mejores. Harta de mi traicionera mente me concentré solo en las notas y cada una fue perfecta. Bob nos dio mas detalles de la increíble propuesta y cuando seria…UNA SEMANA…y mi vida cambiaría por completo. Nuestro sueño en común estaba al alcance de nuestras manos y se sentía genial. Alice no dejaba de planear el vestuario que llevaríamos, Rosalie hacia arreglos en las nuevas canciones y yo me sentaba a fumar pensando en que podría darle la espalda a este inmundo pueblo y ser realmente feliz en otra parte. Quizás en algún lugar donde el sol saliera todos los días y el calor fuera una constante y no obra de un milagro.
— gran noticia ¿no Cherry? —Bob me extendió una botella de refresco. Lo mire arqueando una ceja —oye...no quiero que mis artistas beban —dijo poniendo las manos sobre su pecho.
—Una increíble noticia…—murmuré dándole un gran trago.
— ¿Me perdí de algo? —esta vez les hablo a mis amigas que discutían sobre el tono de una camisa.
—Todo esta genial…. ¿por qué quieren ver fantasmas cuando no existen? —me puse de pie y Salí del bar sin rumbo.
Apreté mis manos en los bolsillos y camine mirando nada más que mis pies. Era increíble como aun me dolía ver a mi madre a la cara. La separación no nos había hecho bien a ninguno, y la más reacia a aceptarla era yo. Pero es que acaso Charlie no podría haber luchado por su amor un poco más…o René haber aceptado que mi padre era mas un témpano que una cálida brisa…era mucho pedir un solo intento más por parte de los dos. Se habían amado alguna vez… ¿no?
El móvil vibró en mi pantalón y lo atendí desganada.
— Preciosa…—su voz fue más que suficiente para que riera
— Hey tu…
— ¿Donde estás? Quiero verte
—No lo sé… —levanté la vista y me quedé petrificada por un momento. Las piedrecillas de la entrada del centro chillaron cuando me di la vuelta y comencé a alejarme de allí a toda marcha.
¿Qué hacia allí? ¿Por qué había terminado en ese estúpido lugar?
El último sitio de la tierra al que quisiera ir, era donde había terminado de forma inconsciente.
— Cherry… amor… ¿te encuentras bien?
— Si, es solo que…se me cayó algo —si, la cordura la llevaba enredada en mis pies —ven por mí…te esperare en la gasolinera de siempre
— De acuerdo… en diez minutos estaré allí.
— De acuerdo
— ¿Cherry?
— ¿si?
— Te quiero
— Ah ja…—suspiré.
Mientras lo esperaba y masticaba ausente unos caramelos de cereza, tomé la decisión de que dejaría de lado todas aquellas cuestiones que no eran más que falsedades y me enfocaría en lo que realmente importaba.
Seth, el no se merecía el pésimo cuidado que le daba.
La banda, la visita de ese cazatalentos era la oportunidad de nuestras vidas y debía dejar el alma en el escenario, si eso era necesario.
Jacob, mi Jacob… ese era el punto primordial. El se estaba abriendo conmigo y yo lo desaprovechaba por dejar que otras cuestiones nublaran mis sentimientos.
"Otras cuestiones", murmuré recordando vagamente la molestia que ocupaba mi pecho cada vez que ciertos ojos verdes se chocaban con los míos.
La motocicleta dio vuelta a la esquina y como si fuera el mismo sol, la aparición de Jake aplacó la bruma que se arremolinaba a mí alrededor.
—Hey…— me saludó envolviéndome con sus brazos y besarme con ternura —hace frío —sonrió sacándose su chaqueta negra de cuero para extendérmela. Lo miré a los ojos por unos segundos. Suspiré y volví a abrazarlo.
Lo amaba con todas mis fuerzas…no había duda de eso.
—Te extrañe —susurré contra su pecho.
— Yo también…—sonrió para volver a entibiar mis labios fríos con los suyos.
Luego de pasear por la costa y reírnos de tonterías, terminamos en el parque de diversiones de Port Ángeles.
El viento soplaba frío del oscuro mar mezclando el olor a sal y azúcar de las palomitas de maíz. Las luces de los juegos eran senderos retorcidos que volvían al lugar una especie de paisaje de película. Los niños gritando y riendo eran parte caprichosa de la escena, pero nada sobresalía mas que mi mano entrelazada con la del hombre por el cual moriría una y mil veces.
Me gustaba caminar abrazada a su cintura y apoyar mi cabeza en su hombro. Recorrer los puestos haciéndonos bromas y besarlo cada vez que tenía deseo de hacerlo.
Por fin…era su novia.
— ¿Podrán en una semana preparar un repertorio?
— Creo que si…—terminé de tragar mi bebida —de todos modos ya tenemos algo preparado, solo debemos ensayar un poco mas.
—Pero tu estas en ese centro.-tragué despacio
—Ya no…-— aspire profundamente-—es decir...debo ir de vez en cuando pero no ocupo las mismas horas.
—Ah…-—se limitó a mirar hacia los puestos. Luego de un breve silencio donde jugué agitando los hielos de mi bebida hablo —creí que ibas tres veces por semana. Si hubiese sabido esto…—y dejó de hablar esbozando una tímida sonrisa —nada…olvídalo.
— ¿Qué?
—Nada…Cherry déjalo.
—Oh vamos…puedes decírmelo.
—Es que…—tomó aire incómodo-—creí que no se...tal vez sería hora de presentarme a tu madre.
Lo mire sin entender a que se refería y como una idiota me atreví a preguntar
— ¿a mama? ¿Por qué?
—Bueno…-rió maravillosamente mostrando lo perfecto que podía llegar a ser —es la tradición…el novio debe conocer a la familia.
— ¿Te estas burlando de mi?
—No…Cherry…—tomó mis manos mirándome a los ojos —quiero hacer las cosas bien. Quiero que estés conmigo y yo quiero estar contigo como se debe. Así que…—solo pude saltar enredando mis brazos a su cuello. Por alguna extraña razón, mi vida comenzaba a encaminarse.
